Castigando mis nalgas

Me llamo Cleo y soy travesti en la intimidad, me gusta depilarme y ponerme ropita sexi, como tangas, medias, ligueros, falditas y vestidos cortitos, asi como tacones.

Siempre he jugado con pollas artificiales, unas compradas y otras hechas por mi con las que he penetrado mi caliente culazo. He de decir que tengo un buen cuerpo con un culo muy apetecible, además de cara soy muy guapa con labios carnosos y ojos verdes, y siempre me pongo peluca morena de media melena con flequillo (estilo Cleopatra, vamos que me parezco a ella, a la que sale en películas, de ahí el nombre de Cleo).

Decidí que era hora de encontrar un buen macho con buena polla, y me decidí a ello, busque durante unos meses por internet al candidato que seria mi hombre y macho, al que le entregaría mi rico culo y mi boquita golosa. El hombre que encontré se llamaba David y era casado de 45 años de edad, pues yo tenía por entonces 32 años y no queria niñatos. David y yo hacíamos intercambio de fotos nuestras, hasta que al fin quedamos frente a una cafetería, yo estaba supernerviosa y en casa lo tenia todo preparado. Después de tomar unas copas nos fuimos en mi coche hasta casa, quedando el suyo en el lugar de encuentro, asi que por el camino me cogio una mano y me la llevo a su entrepierna pudiendo comprobar que tenia el cipote superduro, a la vez que me decia que iba a ser su puta, que le acariciara la polla por encima del pantalon mientras conducia. Una vez llegado al garaje se saco el cipote dentro del coche y cogiendome por la cabeza me hizo que se lo besara y lamiera durante un rato, hasta que me dijo que parase, que queria verme vestida de puta.

Subimos en el ascensor y me acariciaba el culo con la mano mientras me decia que mi culo le iba a pertenecer a él, que sería mi chulo y mi hombre. Una vez en casa él se acomodó en el sofá mientras yo me iba a preparar. Me maquille como una ramera, me puse la peluca, un vestido floreado muy corto de vuelo, medias negras de rejilla, una tanga negra y zapatos negros de tacón. Estaba riquisima, pues cuando aparecí en el salón se levanto y cogiéndome por un brazo me llevó al sofá donde me puso boca abajo sobre sus rodillas y levantandome la faldita me empezó a dar azotes con la mano en las nalgas mientras me decia que era un mariconazo y que iba a saber lo que era una buena polla, que me iba a llenar el culazo de leche de su polla. Me daba muy fuerte con la mano en el culo, hasta que me hizo poner de rodillas para que le chupara la polla y los huevos, de vez en cuando me daba un azote en el trasero y me decia que era el premio por hacerlo tan bien. Luego me puso a cuatro patas y me besaba y chupaba las nalgas hasta que empezo a hacerlo en mi agujerito, intentando meter la lengua todo lo que podia, y yo me moria de gusto, hasta que le dije que por favos me la metiera, pero el dándome unos azotes me dijo que me la meteria por el culo cuando a él le diera la gana, que era mi amo y chulo, y yo su maricona sumisa. Así que estuvo lamiendo mi culo y nalgas, metiendome los dedos en mi culito, hasta que por fin se decidio a meterme su rabo de 21 cm de largo y grueso como un baso de tubo. Apuntó en mi culito pero era muy gruesa y habia problemas, me dolia mucho por lo que me mando que trajera alguna crema para facilitar la entrada, yo fuí a la cocina y cogí un bote de mantequilla, entonces me hizo que le huntara todo el cipote con la crema y el mediendo un dedo en el bote luego me lo llevó a mi culito y me lo metio todo lo que pudo dejándomelo preparado. Así que no hubo problemas para meterme su cipote, eso si, me dolio muchísimo, sobre todo al tenerla toda dentro y cuando me empezó a bombear, llamándome puta maricona, toma cipote mariconazo, te voy a dejar el culo preñado de abundante leche. Yo le dije que parase, que me la sacará, pero él no hizo caso y a la vez que me penetraba con fuerza me azotaba con su mano el culo, obligándome a decir a cada azote que dijera: “soy una maricona y me encanta tu polla”. Asi despues de un buen rato el dolor desaparecio y empecé a tener un gusto tremendo, puesta a cuatro patas movia el culo como una zorra ramera, y David me daba azotes diciéndome que muy bien, que me estaba portando bien y como premio un azote y yo le respondia con un “soy una maricona y me encanta tu polla”. Luego lo hicimos en otras posturas, me hizo poner encima de él y cabalgarle su cipote mientras me sujetaba por mis enrojecidas nalgas.

Al final puesta a cuatro patas me montó y me lleno el culo con abundante leche, teniendo yo un placer tremendo y quedándo tendida en el suelo totalmente destrozada e incapaz de ponerme de pie. Él se lavo y se sirvio cerveza fría, y me obligó a chupar su flácido cipote, hasta que pasados unos minutos se volvio a poner muy dura, temiendo que me la volvierá a meter por el culo, pues lo tenia destrozado y más que satisfecho, pero lo que hizo fué llenarme la boca de leche la cual me hizo tragas toda, y yo por supuesto encantada de hacerlo.

Despues de unos años seguimos viéndonos y mi culo se ha adaptado y acostumbrado a su largo y gordo cipote, el cual deja mi culo bien agusto y satisfecho.

Besos

Cleo nerp@eresmas.com

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