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Liz, un polvazo en la oficina

Hola a todos los lectores, soy José de la Cd. de México, debido a serie de comentarios que he recibido creo que debo aclarar que los relatos que escribo son reales y si los escribo y los presento en el sitio es porque quiero que las conozcan, no es por alardear de andar de pito fácil ni mucho menos, simplemente es una forma de inmortalizar a las mujeres que han marcado dejando tras de si muchos recuerdos que aunque son míos, no los deseo solo para mi.

Tras decir esto, voy a lo que sigue,

Hoy le voy a platicar de Liz, una mujercita menudita, en el tiempo que la conocí tenia 22 años, apenas 1.48 de estatura, unos 40 a 41 kilos de peso y con todo en su lugar, o sea a su tamaño, unas tetitas y una nalguitas que resultarían pequeñas si se les ve como eso en su individualidad pero que armonizan primorosamente con su cuerpo ya en su conjunto. Ella es de piel apiñonada, cabello negro y lacio, ojos avellanados que siempre reflejan un brillo muy especial y una sonrisa de oreja a oreja que siempre enmarca su cara.

A Liz la conocí en el trabajo, si algo tengo y he respetado es el no meterme con al nomina, pero ella fue algo que paso sin pensar, sin premeditar, simplemente ocurrió. Corría el año de 1995 el mes de Abril para ser más exacto, ella fue contratada como secretaria del área de ventas y yo tenia a mi cargo el área de egresos, como toda gente que entraba en la organización era presentada lugar por lugar, como ha media mañana llegaron a mi cubiculo y me la presentaron, Liz estaba algo cohibida y nerviosa y después de la presentación solo alcanzo a salir de sus labios un temeroso “mucho gusto” y nos dimos las manos, fue ahí cuando sentí un fogonazo dentro de mi, al sentir su mano hecho un nudo de nervios, sudorosa y fría me estremecí en exceso, ella a su vez sintió mas o menos lo mismo, pues su sonrisa nerviosa cambio radicalmente, por una mas calida y sin mas ella me jalo para poder darme un beso en la mejilla tras decirme „gracias‰ pues había hecho un pequeño discurso de bienvenida de la manera mas calida que podía para quitarle el nervio que se cargaba.

Pasaron algunas semanas y día con día iba buscando estar cerca de ella para fomentar la amistad que en tan solo 4 semanas ya era sino intima si de mucha confianza, ella me contaba sus desamores pues había terminado con su último novio y se le notaba que se la cargaba el payaso. Una tarde-noche que teníamos una carga de trabajo considerable y que proyectaba para una noche larga en la oficina, me levante de mi lugar para estirar un poco las piernas y quitarme el cansancio de estar ya muchas horas frente al computador, hable con mi esposa y le anticipe que la noche iba a ser larga y probablemente llegaría en la madrugada, para que no me esperara, caminando por la oficina me percate que el lugar de Liz estaba iluminado y me dirigí hasta el lugar para verificar que alguien estuviera o sino para apagar la luz, me la encontré navegando en Internet, ella no me vio llegar pues el pasillo por donde entre daba a sus espaldas y estaba alfombrado, por lo cual ni mis pasos oyó, además de estar absorta en la lectura y escritura en el Chat de “Latín Chat”, regrese sobre mis pasos y cuando regrese a mi lugar me di cuenta que mis auxiliares aprovecharon mi ausencia para emprender la graciosa huida y me dejaron solo para terminar el trabajo, cosa que deje de lado, y entre al famoso portal de chat, acto seguido empecé a buscar el nick de Liz que alcance a leer cuando me acerque a su lugar el cual era “KittyLiz”, un poco mamón pero bueno ese era, la llame a una sala privada a la cual tardo en entrar, al tenerla ahí, empecé con lo de siempre, ¿Qué de donde eres?, ¿Cuántos años tienes?, y toda esa parafernalia del chat, pero pronto las cosas empezaron a ir por el rumbo que yo quería, la oficina estaba sola a excepción de nosotros dos y la oportunidad de estar con ella era un detonante erótico que me estaba cachondeando y mucho.

Pronto empecé a llevarla hacia donde la quería, el aspecto sexual de su vida y entre frase y frase se fueron poniendo calientes las cosas, me decía que se estaba masturbando y ya se había quitado su pantaleta y sacado las tetas del sostén para acariciarse a gusto aunque estaba un poco cohibida no fuera a llegar alguno de sus compañeros de contabilidad y caerle en la movida, y le empecé a escribir sobre una fantasía con sus compañeros contables que mas o menos fue así:

Soddom: Oye liz y que pasaría si llegara un compañero tuyo y al verte pajeandote, sin que
te dieras cuenta se acercara por detrás de ti y empezara a acariciar tu talle
suavemente y empezara a subir lentamente hasta tus tetas desnudas haciendo
círculos sobre tus pezones y susurrándote cosas sucias en el oído?

KittyLiz: Hummmmm!!!!, haces que me caliente mas.

Soddom Le diera vuelta a tu silla para ponerte frente a el y lentamente inclinándose frente
ti, empezara a besar tus senos acariciando suavemente tus pezones que
responden ante sus caricias poniéndose duros y desafiantes.

KittyLiz: Dios, haces que moje toda mi ropa!!!!!!!!!

Liz y yo seguíamos dándonos ese placer tan raro y frió que producen las platicas ardientes del Internet, y sin mas ni mas, le dije, -Déjame atender algo urgente, vuelvo pronto- y ella contesto ˆno tardes, quiero mas de ti-, deje mi computador para dirigirme hasta donde estaba Liz que tenia la mirada fija en su PC y una mano entre sus piernas dándose el placer que no puede dar la computadora y efectivamente sus tetitas estaban fuera de la blusa que estaba abierta y fuera del sostén, dejaba el mouse para de vez en cuando acariciar sus pezones y sus aureolas, lo mas silencioso que pude me puse detrás de ella y me arrodille detrás de su silla envié mis manos hacia su talle, al sentir mis manos pego un grito y un salto que casi cae fuera de la silla, la sujete por la cintura y puse una mano en su boca para ahogar el grito, le dije muy suave a su oído —Hola KittyLiz, hagamos tu deseo realidad zorrita-, movió su cabeza afirmativamente, si mirada era miedo y deseo a un mismo tiempo, la volví a sentar en su silla e hincado de tras de esta la empecé a acariciar desde su estomago hasta sus senos y de sus senos hasta su entrepierna, susurrándole al oído, -déjate llevar, siente mis manos como hacen que tu cuerpo se estremezca, no tengas miedo, deja salir lo puta que puedes ser- ella contestaba ˆespera, es que yo noÝ-, -por favor, detente, nunca he hecho..-, su voz se cortaba cada vez que mis manos tocaban sus senos o su puchita y aunque su boca quería decir “no, detente” su cuerpo iba en otra dirección, igual que el mío.

Le di vuelta a su silla y permaneciendo de rodillas me quede mirando esas hermosas teticas y las acaricie con la ternura que estas me producían, como lo dije eran pequeñas, pero en conjunto con el cuerpo de Liz eran perfectas, las besaba y mordía en sus pezones con dulce devoción, Liz solo gemía ante cada roce de mis labios o lengua en sus delicados pechos, mis manos seguían acariciando su cuerpo, sus piernas mi fantasía de muchas noche en mi casa eran el blanco predilecto de mis manos, abr sus piernas para estar mas cerca de su cuerpo y una de mis manos se encargo de su coñito, mis dedos apartaron su braguita que era una tanga pero no de las de hilo dental de color blanco con encaje en parte delantera, y acaricie el poco vello pubico que ahí había, fui hasta sus labios superiores y hurgando entre estos encontré ese puntito del éxtasis, a cada caricia que propinaba sobre su clítoris sus jadeos se hacían mas sonoros se mordía los labios mientras sus ojos permanecían cerrados, a veces apretándolos cuando la cesación era enorme, mis labios dejaron sus senos y jalando con mis manos sus piernas hasta quedar en la orilla de la silla hice aun lado sus braguitas para dejar libre toda su rajadita, mi boca se centro en su vulva, que era realmente hermosa, casi sin vello y totalmente coloradita por tanto ajetreo mío y el que ella ya se había dado, abr con mis dedos sus labios superiores y mi lengua hizo que Liz se retorciera del placer que estaba sintiendo me agarro fuertemente del cabello y empujo su entrepierna hacia mi, quería que no me despegara de ella, mientras mi lengua hacia llegar a Liz al éxtasis, mis dedo jugaban con sus labios y su esfínter anal, no tardo mucho cuando Liz tensando totalmente su cuerpo y apretando sus piernas contra mi cabeza se corrió escurriendo jugos, intentando gritar, pero su cuerpo estaba tan tenso que su boca no atino a abrir, se puso totalmente roja, a cada espasmo de su orgasmo y gemido apagado escapaba de su garganta, yo seguía lamiendo y comiéndome ese coñito delicioso, mi dedos empezaron a penetrar su vagina a lo que ella respondía aunque con poca fuerza, con un apretón de sus músculos, la deje descansar unos minutos mientras acariciaba su cuerpo, pues su fuerza era prácticamente nula.

Al recuperarse se paro de la silla me dijo que me sentara, iba a devolverme todo el placer que le había dado, sacándose toda la ropa, se puso de rodillas frente a mi y saco mi polla del pantalón, tuve que ayudarle un poco pues se le hacia tarde quitarme la ropa, cuando estuvo fuera mi verga ella la tomo con sus pequeñas manos, la empezó a besar por todos lados, lo lamía y me observaba mientras lo hacia con una mirada de niña traviesa, le dije- metelo en tu boca- ella me miro con extrañeza, y le dije —hazlo, chupalo como lo harías con una paleta de caramelo, metiéndolo y sacándolo total mente de tu boca- y así lo hizo, esa mamada tan inexperta consiguió que me pusiera a mil, mi verga quería hacer erupción, pero yo quería gozar aun mas, y con un chupeton voraz que dio, me vine en su boca, para evitar que se saliera la tome del pelo y la empuje hacia mi, descargue toda mi leche en su boquita, ella tuvo ganas de volver el estomago al sentir ese liquido espeso en su boca y garganta, pero le dije, -cómelo, no te hace daño-, la levante del suelo y sentándola en mis piernas le limpie sus mejillas que tenían un poco de semen y lo puse en su boca, acto seguido la bese.

Nos quedamos abrazados así un largo rato, ella me pregunto, -¿esto es siempre así de rico?-
-Si es así, me había perdido de mucho-, sonriéndole le dije, -y aun no empieza lo sabroso- cargadola así como la tenia, la deposite en su escritorio y me quite la camisa y los pantalones junto con mis boxer que tenia hasta las rodillas, empecé a frotar mi pene contra su rajadita y ella se tumbo sobre el escritorio, entrecerró los ojos y el calor volvía a hacernos presas, mi pene empezó a crecer y el deseo de atracarme con su coñito también, cuando mi compañero estuvo mas que listo lo acerque a la entrada de Liz, y sosteniéndolo con la mano empecé a rozar toda su vulva y su clítoris Liz dejaba salir de su boca unos pequeños gemidos, con voz tranquila y segura le dije —quédate tranquila, no voy a hacerte daño, tal vez duela pero pasara pronto-, ella asintió con la cabeza, empecé a introducir el glande de mi vara, en ese coñito pequeño y estrecho, parecía que me estaba comiendo a una niña, pero Liz ya no lo era, era una mujer y que tamaño de mujer aunque su cuerpo fuera menudo, hizo un rictus de dolor al entrar mi glande completamente, me detuve pues no quería lastimarla, al pasar el dolor su cara se relajo, y empecé a meter mas de lo mío, me detenía cada dos o tres centímetros y lo volvía a sacar para que se acostumbrara a recibirlo, la maniobra duro mas de 10 o 15 minutos, pero llego el momento que se comía todo mi miembro, durante esto ella no sangro y aunque ella me decía que no lo había hecho, ya no era virgen, alguna travesura habrá hecho, o era muy complaciente su himen, cuando su coñito acepto totalmente mi pene lo saque y su decir agua va se lo introduje de un tiron ella se quebró toda su espalda estaba toda arqueada y sus manos estaban apretadas como queriendo asirse de algo que no encontró y empecé un mete y saca lento sus gemidos se hicieron evidentes y me decía que lo hiciera mas rápido, -massssss, maaaaaaassssss, que rico, hazme tuya, hazme sentir lo que es ser mujer-, la estreches de su vagina hizo mella rápidamente en mi, me éxito tanto que muy pronto me vacié en ella, con un grito que contuve en mi garganta, me corrí dentro de ella mi leche se empezó a regar dentro de ese coñito, y Liz se corrió también, una mezcla de semen y jugos ya mojaba su escritorio, seguí arremetiendo contra su coñito, los dos estábamos sudorosos, había tenido una gran corrida, Liz se puso de rodillas en el escritorio y bajando la cabeza hasta la altura de mi pene lo lamió hasta que lo dejo limpiecito de jugos y semen, estando sobre el escritorio me abrazo y me dio un gran beso, donde se mezclaron nuestras lenguas, le dije que nos vistiéramos y nos fuéramos, que ya era muy tarde.

Cada uno se fue a su casa, yo llegue a mi casa a eso de las 2 de la mañana, mi esposa me esperaba yo seguía muy caliente, y le hice una follada a mi mujer como en mucho tiempo no se lo había hecho, le conté lo que sucedió y al principio ella se encabrito, pero conforme le fui dando detalles ella se puso a cien, y me lo hizo tal como Liz me lo había hecho, mi esposa y yo nos dormimos ya pasadas las 4:30 de la mañana, al ser sábado no nos levantamos hasta antes de medio día, me pidió mas detalles de Liz y se los conté, me pregunto si volvería a estar con ella y le dije que en ese momento no lo sabia, que tal vez solo había sido eso y nada mas, pero no quedo ahí, volvimos a hacerlo algunas veces mas, después les contare de ello.

Ahora Liz esta casada con dos preciosos niños y un esposo que es muy buen amigo mío, a veces hablamos por teléfono, pero solo para saludarnos, aunque aun me empalmo cuando oigo su voz, tal vez solamente tal vez pudiera haber un continuara…

Hombre_d_gris@hotmail.com

José de la Cd. de México.

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