Archivo por meses: Marzo 2016

Jimena

Me llamo Jimena, tengo diecinueve años y lo que voy a contar sucedió hace muy pocos días. Ante todo debo describirme a mi misma porque mi apariencia es parte importante de la historia. Mi estatura es mediana, soy delgada y mi cuerpo es, por decirlo de una manera sencilla, espectacular. Mis piernas son largas y bien torneadas y aunque es pequeña el cavado de mis muslos destaca mi vagina, mi culo redondo, parado y duro, mi cintura estrecha y sin un solo rollito y mis tetas son como dos pomelos que asombran por su firmeza. El problema es mi cara, no es que sea fea ni mucho menos pero mis labios son gruesos y algo prominentes y parecen estar chupando algo permanentemente, para peor mi paladar tiene forma ojival por haberme metido el pulgar en la boca cuando era bebé lo que acrecienta mi aspecto de chupa pijas. El conjunto lo completa mi nariz, algo voluminosa, pero al menos mis ojos son grandes y miran siempre como con asombro dándome un cierto aire de inocencia, mi cabello es castaño como los ojos y lo uso en melena por debajo de los hombros. Así descripta debo parecer un monstruo pero extrañamente soy terriblemente atractiva, los hombres me acosan todo el tiempo fascinados por mi boca y mi culo y muchas mujeres me miran con envidia y otras con cierta lujuria, claro que me apoyo en aquellas partes de mi cuerpo que me destacan usando jeans muy ajustados y de tiro corto y remeras escotadas y cortas que desnudan mi cintura para mostrar mi ombligo y el tatuaje en la parte posterior de mi cintura, justo allí donde comienza la raya del culo. Mi éxito es tremendo pero tener esta boca y un culo perfecto tiene sus inconvenientes: groseros piropos siempre referidos a mi supuesta disposición al sexo oral, no sé porque los hombres alucinan imaginando sus pijas en mi boca y se imaginan escribiendo con mi culo increíbles leyendas eróticas. Este problema me persigue desde chica, a los catorce años tuve mi primer novio que deliraba de deseo por mi y me acosaba incesantemente y con el que finalmente debuté sexualmente… por la boca. Por mi vagina una semana después y no fue muy agradable ya que mi novio no tenia ninguna experiencia y me hizo sufrir horrores hasta desvirgarme. Pero después de un tiempo terminé con esta relación porque me lo pasaba chupándole la pija que era lo que más le gustaba a él, creo que en esa época tomé litros de semen. Luego conocí al gran amor de mi vida, Lucio, se me iba la vida en cada beso, me amó y lo amé desesperadamente y a él no me importaba chupársela, es más lo disfrutaba y el me retribuía siempre con largas e intensas chupadas de concha, a la que amorosamente llamaba su “hociquito de conejo”, pero lo que más le gustaba era besarme, decía que mi boca había sido hecha para besar aunque también la llamaba el estuche de terciopelo de su pene, también fue el primer hombre al que le di mi culo, era su obsesión y no se lo podía negar porque lo amaba, pero él además de apreciar mi entrega me hizo disfrutarla y hoy me encanta el sexo anal Pero un mal día una de las cíclicas crisis argentinas llevó a su padre, y con él también a mi amor, a radicarse en España donde consiguió un buen trabajo. Lloramos a mares despidiéndonos y nos juramos amor eterno pero pasaron los meses y el tiempo y la distancia fue enfriando la relación hasta que murió de muerte natural. Ahora, desde hace un año, estoy de novia con un chico un par de años mayor que me ama y valora y al que quiero también mucho, además me dio trabajo en una zapatería de damas que tiene en un Shopping de Buenos Aires y en el que trabajo por la tarde para poder por la mañana ir a la Facultad y al gimnasio, a su vez su hermana trabaja a la mañana para estudiar a la tarde. Se llama Martín y es amoroso conmigo, por supuesto le practico sexo oral siempre porque mi boca, como a todos, también lo vuelve loco. Bueno, creo que la introducción al tema se hizo un poco larga pero era necesaria, ahora si voy a la historia. Hace unos meses comenzó a pasar por la puerta del negocio un señor mayor, muy apuesto él, que me miraba insistentemente, a primera hora y a última de la tarde y a veces pasaba una o dos veces más siempre mirándome. Primero me ponía nerviosa su mirada pero después comenzó a crecer mi curiosidad y yo también lo miraba sin disimulo, es que era muy atractivo a pesar de tener unos cincuenta y cinco años. Un día descubrí que tomaba un ascensor hacia los pisos superiores del Shopping donde había oficinas y me imaginé que trabajaba allí, pero fue la casualidad lo que me puso en contacto con él. Mi madre quería comprar un departamento para invertir un dinero que acababa de recibir y me pidió que le averigüe en alguna inmobiliaria de la zona y, enterada que en una de las oficinas se había instalado una empresa de bienes raíces, decidí subir a preguntar y, sorpresa, era del señor apuesto. Me atendió con suma amabilidad sorprendido y alegre por la coincidencia y me asesoró muy eficazmente, así fue que mamá se interesó por un departamento y me pidió pregunte que gastos demandaría la operación además del precio. Cuando subí a hablarle por segunda vez me sentía extrañamente nerviosa pero el señor Roberto, así se llama, me hizo sentir cómoda inmediatamente e invitándome a sentar me explicó los gastos que demandaría la escrituración y luego permaneció en silencio como si se debatiese en algún dilema interno. Le pregunté cuales eran los gastos de la comisión inmobiliaria y luego de un breve silencio me contestó:
-Mirá, no sé como decirte esto, pero en ciertas ocasiones no me gusta confundir el trabajo con las relaciones personales y…
-Pero, lo interrumpí, no veo cual es la confusión…
-La confusión es mía, es que deseaba invitarte a cenar y ahora de pronto es como si la venta de un departamento se interpusiese en algo que hubiese preferido se diese de otra manera.
Me puse terriblemente colorada y balbuceé:
-Pero yo…, yo…, no imaginé que usted…
-¿Qué no imaginaste, que era sensible a la belleza?
Fue peor, me puse más colorada aún pero había algo en ese hombre que me fascinaba, me hablaba y me sentía hipnotizada y me di cuenta que no iba a negarme a una invitación si se decidía a hacerla, y la hizo.
-Pero, ¿por qué no discutimos esto cenando?
Mi color era rojo subido y tartamudeé al contestar.
-Bu – bu – bueno.
El resto solo fue arreglar el día y la hora, Roberto se sentía de pronto más seguro de si mismo y yo extrañamente excitada pero también confiada en no haberme equivocado al aceptar la invitación, de mi novio ni me acordé. El sábado con la excusa de una reunión familiar me deshice de él y me preparé, devorada por los nervios, para mi particular salida con un hombre de la edad de mi padre. Decidí usar un vestido escotado y de falda corta para resaltar mis mejores virtudes, tacos bien altos y un discreto maquillaje y me peiné de forma sencilla para acentuar mi juventud, comprendí que no debía parecer mayor porque el juego pasaba precisamente por resaltar la diferencia de edades, también, me puse ropa interior de encaje negro, una pequeñísima tanga, un corpiño “Push up” y portaligas, estaba vestida para matar. El señor Roberto me pasó a buscar por casa en un auto decididamente lujoso y vestido elegantísimo, aunque con un cierto toque informal, me sentí halagada por sus pequeños gestos de cortesía como abrirme la puerta del auto, preguntarme si me molestaba el aire acondicionado y otras cosas así. El restaurante italiano que había elegido era pequeño, moderno y decorado exquisitamente, luz muy tenue, mesas separadas para conversaciones íntimas, pinturas modernas en las paredes, manteles rojos en las mesas y una pequeña lámpara en cada una con un pantallita también roja que acrecentaba la intimidad y de fondo una suave música de piano que aumentaba la atmósfera romántica, Roberto retiró mi silla para sentarme y hasta que no lo hice no se sentó él, no estaba acostumbrada a esto, luego elegimos la comida. En tanto inició una conversación simpática y amable que tenia el propósito de hacerme sentir cómoda, lo que logró inmediatamente, era un hombre culto y de refinado buen gusto pero que evitaba caer en la pedantería y se adaptaba gentilmente a la natural ignorancia de mi poca edad llevando la conversación por temas que podían interesarme, en pocos minutos me sentí como si nos conociésemos desde hacía años. Me ayudo a elegir la comida describiéndome algunos platos pero se reservó el derecho de elegir el vino, no estoy acostumbrada a tomar pero la combinación de tan rica comida con ese vino delicioso fue perfecta y comencé a sentirme maravillosamente, el lugar, la comida, el vino, la conversación, Roberto, todo era perfecto y asombrada descubrí que me sentía feliz como hacia años no lo era. La cena se prolongó matizada por la deliciosa simpatía de Roberto que no dejaba decaer mi interés en sus palabras, pero luego del postre y mientras esperábamos el café dijo:
-Bueno Jimena, ahora contame de vos.
Y como la compuerta de un dique que se abre se abrió mi corazón y comencé a contar a ese hombre, hasta hacía pocas horas desconocido, toda mi vida. Hablé y hablé y él escuchaba con atención sin interrumpirme como un analista escucha a su paciente y a medida que hablaba más cómoda me sentía con él. No me guardé nada, a nadie había contado jamás tantas cosas y tan íntimas pero a Roberto se las contaba como si fuese mi mejor amiga, mi psicoanalista o un padre comprensivo. Cuando hice una pausa para tomar aire el lugar ya estaba casi vacío y Roberto pedía el tercer café, entonces dijo:
-Pequeñita, tu destino está en tus manos, si seguís amando a ese chico que se fue a España dejá todo ya y volá a buscarlo.
Me quedé pensativa, Roberto tenía razón, nadie tiene derecho a quejarse si no lucha por si mismo, luego propuso:
-Pero sigamos hablando en un lugar más tranquilo, ¿te gustaría escuchar música de jazz y tomar champagne?
Contesté que si sin dudar, esa noche ese hombre me iba a llevar donde quisiese y si era a su cama iba a ir gustosa.
No fuimos demasiado lejos para llegar a un imponente edificio de la zona de Retiro y descender al estacionamiento subterráneo, luego subimos en ascensor hasta un piso muy alto y al entrar al departamento de Roberto se me cortó la respiración, la vista era increíble y la penumbra de la gran sala permitía ver la luna iluminando el río y a mis pies la ciudad de Buenos Aires como nunca la había visto.
-¿Vivís acá… sólo, Roberto? Pregunté temerosa.
-Si, vivo solo desde hace muchos años, es un departamento muy grande pero no abandonaría nunca esta vista.
Luego prendió una lámpara, trajo champagne y puso una música muy sensual de saxofón y nos sentamos en un amplio sillón a escuchar y beber. Escuchábamos en silencio y cerré los ojos apoyando la cabeza en el respaldo del sillón, entonces me besó. Lo hizo dulcemente con un beso que extrañamente me lleno de calma, me besó como nadie me había besado jamás, apasionadamente pero a la vez con tanta delicadeza que me pareció el primer beso de mi vida. Luego sus brazos me rodearon y nos besamos largamente, me acariciaba el rostro, me quitaba el pelo de la frente y repetía pequeñas palabras llenas de dulzura y cariño, lo acaricié y lo miré a los ojos agradecida diciéndole silenciosamente miles de cosas y cuando sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo lo hacía delicadamente, sin jadeos groseros ni manos temblorosas que apretasen descontroladas. Cuando se paró y me extendió la mano me paré frente a él y me estrechó firme pero delicadamente contra si en el beso más apasionado que había recibido en mi vida, después me tomó en sus brazos y me levantó como a una pluma y me llevó a su dormitorio. La luz de la luna lo iluminaba a través de los amplios ventanales, no hacía falta prender luces y Roberto no lo hizo. Me paró al lado de la cama inmensa y comenzó a desnudarme lentamente sin dejar de besarme, me sentía serena como nunca antes en situaciones iguales y comencé a desabotonar su camisa, su pecho era fuerte y cubierto de vello fino y algo canoso y lo besé. Me quitó el vestido pero antes de sacarme la ropa interior se alejo un poco para mirarme, yo sabía que lo que estaba viendo era mi mejor imagen, mis tetas a punto de salir sobre el corpiño, mis piernas algo entreabiertas le permitían un imagen entrevista de mi vagina empapada y mi tanga dejaba a la vista mi panza chata a fuerza de abdominales, el conjunto era sin dudas seductor. Pero Roberto también tenia cosas que mostrarme, se quitó el pantalón y al quedarse en slip mi corazón casi se detiene, era un hombre generosamente dotado y mi “hociquito de conejo” se crispó ante tal visión. Se tomó su tiempo para desnudarme, primero cayó el corpiño y mis tetas, terriblemente excitadas no se movieron ni un milímetro provocando un murmullo de asombro en Roberto. Las acarició, tocó delicadamente mis pezones arrancándome gemidos y luego sus manos acariciaron mis nalgas redondas antes de soltarme el portaligas y quitarme la tanguita, finalmente cuando me tuvo frente a si totalmente desnuda y se quitó el slip, temblé, era muy grande, pero deseché cualquier temor, esa noche iba a ser de ese hombre costase lo que costase. Me acostó y comenzó a besarme y a besarme y a besarme mientas me acariciaba y me miraba, quería disfrutarme con todos los sentidos y cada vez que lo hacía yo también lo miraba y lo veía semiarrodillado entre mis piernas abiertas y la luna plateaba nuestros cuerpos y veía mis tetas apenas separadas y mis piernas abiertas y el vello de mi pubis brillante por mi flujo y el gran pene colgando. Roberto me hizo sentir en mis pezones cosas que no había sentido nunca y cuando los tuvo enhiestos como dedos apuntando al techo se dedicó a mi ombligo en un delicioso preludio de lo que esperaba ansiosa. Y al fin llegó, mi vagina lo esperaba chorreando y su lengua hizo estragos en ella, Roberto me tenía de la cintura porque mi cuerpo se debatía de un lado a otro arrasada por los orgasmos como si estuviese tratando de escapar, pero es que el placer era tan intenso que no podía evitar sacudirme o cruzar las piernas cuando un nuevo orgasmo me recorría. Pero recién comenzaba todo, cuando mi cuerpo dejó de pertenecerme y ya era de él, un dedo me penetró buscando nuevas puntos erógenos y volví a sacudirme fuera de mi, más y más orgasmos me elevaban a alturas insospechadas en vuelos de vértigo desde los que caía hacia abismos insondables, comencé a sollozar, cualquier cosa ahora era posible y deseable, hasta morir en sus brazos, pero Roberto no deseaba mi muerte y cuando ya era un cuerpo yaciente entre sus brazos me penetró. Mi cuerpo se arqueó hacia atrás y mi boca buscó el aire que me faltaba, entonces estuve segura de morir en ese instante porque de un placer así no se vuelve vivo, es imposible. Pero no imaginaba aún lo que sobrevendría, su boca susurrando palabras dulces en mi oído, sus manos que me acariciaban, el pene inmenso caliente que entraba y salía de mi cuerpo descubriéndome un cuerpo que no reconocía como propio, empecé a perder la cabeza y a dejarme llevar por esa avalancha que crecía y crecía y que de pronto estalló junto con esa convulsión del cuerpo de mi amado y ese chorro tibio que me inundaba, grité, grité como si me muriese pero me besó silenciándome, bebiendo mi saliva y ahogando gemidos propios y ajenos y aferrándome a su espalda clavé mis uñas en sus nalgas fieramente. Nos sacudimos así fundidos durante largo rato, finalmente se retiró lentamente de mi y se volcó a mi lado abrazándome y me aferré a él besándolo y riendo, agradecida, apoyó mi cara en su pecho y me acarició muy suavemente y, como nunca, me sentí querida. Después fue tiempo de palabras y caricias hasta que el deseo se encendió nuevamente, pero esta vez era yo la que quería agradecer lo recibido y mi mano descendió por su pecho hasta el pene húmedo y comencé a masturbarlo suavemente hasta que se irguió entre mis dedos, entonces me deslice hacia abajo y le di lo que Roberto no me había pedido, se la chupé lentamente saboreándolo y mirando su expresión de goce. Pero cuando creí que estaba por eyacular me detuvo y poniéndome sobre su pecho volvió a penetrarme. Me cogió muy despacito, moviéndose lentamente y acariciando mis nalguitas y mi ano hasta que un dedo travieso lo penetró cuidadosamente, gemí de placer y Roberto comenzó a masturbar mi culo mientras me daba placer con su miembro, no me pude contener y me fui demasiado rápido sollozando sobre su pecho, babeándolo con mi saliva, me acarició sin sacarme el dedo del culo que latía al ritmo de mi vagina y quise moverme para provocar su orgasmo, pero me detuvo y retirándome la pija de la vagina la apoyó en el orificio de mi ano. Me puse tensa porque pensé que me iba a doler, su pija es muy grande pero la manipuló de tal manera que el glande entró fácilmente, luego se detuvo para que me acostumbre y yo me relajé de a poco y, cuando se sintió nuevamente seguro de que no me dolía, comenzó a meterla suavemente y a moverse con cuidado. Qué delicia, qué placer, nunca había disfrutado tanto en una relación anal pero es que Roberto es tan maravilloso y dulce y no tiene las urgencias de los jóvenes que no pueden contenerse cuando sienten que están por acabar y actúan con egoísmo procurando su placer ante todo. Cuando mi ano estuvo completamente dilatado y todo era puro placer me tomó por los hombros y me sentó sobre la pija haciendo que me entre totalmente ¡Guauu! ¡Que sensación increíble! Sus manos en mi cintura me llevaban arriba y abajo, arriba y abajo otra vez y mi cabeza empezó a bambolearse al sentir que otra vez el orgasmo me alcanzaba, jamás había gozado tanto por el culo y al abrir la boca jadeando un hilo de saliva cayó sobre su pecho. Grité y Roberto dejó que me desplome sobre su pecho y apretase las piernas para sentirlo más aún, justo en el momento que se sacudía y el semen caliente brotaba de su pene como la lava de un volcán. Nunca sentí antes nada así y me lo comí a besos agradeciendo tanto placer que me estaba dando mientras me acariciaba y se reía al verme y sentirme tan feliz, luego hicimos el amor varias veces más hasta que, ya cuando amanecía, nos quedamos dormidos abrazados. Cuando me desperté la habitación estaba en penumbras, Roberto había corrido las cortinas para que la luz no me molestase; fui al baño y luego, llevada por el exquisito aroma de café que llegaba de alguna parte y cubierta con una bata que encontré, busqué a Roberto. Estaba en la cocina preparando un suculento desayuno y le pregunté la hora: ¡Las once de la mañana!, me agarró un ataque de pánico, me imaginaba a mis padres buscándome por las comisarías pero se rió y me dijo que no me iba a ir sin desayunar y que me llevaba a casa y si era necesario hablaría con mis padres a lo que me negué rotundamente. Pero luego de desayunar y una ducha compartida que terminó mal me llevó a casa, al despedirnos me hizo prometerle que llamaría a España, que haría el intento de recuperar a mi amor. La cara de mis padres al verme llegar vestida de noche con la boca hinchada de tanto besar y unas ojeras terribles era aterrorizante, pensé que me echaban en el acto pero mamá, siempre las madres, preguntó si almorzaría con ellos pero le contesté que no tenía hambre y que quería dormir, me siguió al dormitorio donde casi llorando me preguntó donde había estado y que mi novio me había llamado más de diez veces, la última hacía menos de una hora y que estaba furioso, le contesté que había pasado la noche con el hombre más maravilloso que había conocido en la vida y que no me arrepentía de nada de lo sucedido y me dormí feliz hasta las ocho de la noche y al despertarme llamé a Madrid.
El lunes por la tarde fui a devolver las llaves del negocio y a despedirme de mi ex novio, ya había otra chica trabajando. No preguntó nada, sólo tomo las llaves y con caballerosidad me pagó un mes de sueldo completo y me deseó suerte. Enseguida subí a la oficina de Roberto a contarle. Me recibió con alegría y me preguntó si había hablado a España, le contesté que si y que Lucio se había alegrado muchísimo y que no tenía novia y que trabajaba y estudiaba y que cuando yo le dije que quería irme con él, gritó de entusiasmo y me dijo que me mandaba el pasaje en cuanto cobrase su sueldo y nos reímos y nos juramos amarnos y le dije que era la mujer más feliz del mundo, y todo gracias a vos Roberto. Sonrió con una mirada que se me hizo triste y sacando un sobre del cajón del escritorio me lo extendió diciendo:
-No tenés que esperar, aquí hay un pasaje a Madrid y diez mil euros para que los ayuden al principio, esta noche hay un vuelo a eso de las once, llamá para confirmar el pasaje y andate rápido a tu casa a preparar las valijas.
-Pero Roberto, yo no…
-Callate y andá rápido para tu casa que ahora te toca la parte más difícil, hablar con tus padres.
-Pero, por qué hacés esto…
-Porque te amo Pequeñita pero nos separan cuarenta y tres años y vos te merecés algo mejor que yo, andate por favor que no me gustaría que me vieses llorar.
Estaba congelada, Roberto tenía sesenta y dos años, es decir que era mayor que mi papá.
-Roberto, yo también te amo…
-Te pedí que te calles, por favor Jimena.
-Está bien, pero dame un beso por favor, quiero besarte por última vez.
Nos besamos largamente con el beso más inolvidable de mi vida y cuando nos despedimos a mis ojos los arrasaban las lágrimas.
Bueno, me tengo que ir, ya llegó el remise que me lleva al Aeropuerto, Adiós mi inolvidable Roberto.

Jimena

La arena

Hola ya regrese esta es la continuación de la playa.

Salimos a pasear por la playa yo me puse una mini falda y un pareo alrededor de mis pechos y unas sandalias, Jhonny solo salio con su bermuda y una camiseta asi que mientras paseabamos por la playa nos besabamos como agradecidos por esa maravillosa experiencia en la habitación.

Llegamos a una parte oscura donde las luces de la ciudad no alumbraba ni para distinguir nuestras miradas aun cerca asi que mi cuerpo empezo a sentir sus manos recorrer todo el cuerpo, algo que me estremecio y decidi no dejarle tan facil, me solte y corri al agua, ni bien puse mis pies me agarró y de un tirón me hizo dar la vuelta me quito todo lo que llevaba puesto (aunque eran dos piezas) y empezo a besar mi cuerpo, yo de igual manera lo quite todo y ya desnudos nos sumerjimos en el agua del mar que era muy cristalina, no habia ni luna que alumbrce nuestro placer.
Empezo a besarme toda y a recorrer sus manos por mi cuerpo de igual manera empece a acariciarle todo hasta que llegue al punto que me interesaba toque su pene y empece a mastrubarlo volviendolo loco, el empezo a levnatrme y por sobre su cintura empezo a bajarme, yo puse su miembro en posición, esperando con ansias que entrara en mi, asi lo hizo ya copn la punta metida me dejo caer suave hasta que su pene estaba dentro de mi todo, y empezamos abailar, a jinetear mientras su oene enrtraba y salia dentro de mi vagina humeda y roja de placer, echando sus jugos bañando su pene con ellos gimiendo y gritando como lcoos al saber que las olas que se formaban en el agua acallarian nuestros gritos de lujuria.

Seguimos asi hasta que me saco de golpe me llevo a la playa se echo y yo encima empece a hacerle una cabalgata que lo hacia retorcer de placer, subia y baja jineteaba lujuriosa, ansiosa y sus manos se posaron en mi nalga y uno de sus dedos entro en mi ano y tuve un orgasmo fenomenal, yo gritaba mas de placer hasta que se corrio dentro de mi y gritamos de placer y me desvanecí.

nos dimos un beso y nos quedamos un rato abrazados desnudos en la playa.

Despues de esto sus miembro ya estaba en pie de guerra me volteo de espaldas y empezo a besar la entrada de mi ano lo lubricaria con su saliva hasta que estube lista puso la punta dentro y sentia dolor, lo metio poco a pococ hasta que me fuera acostumbrando hasta que de un momento a otro empezo a sacarmelo y metermelo y asi entra y sale y gritabamos de placer era virgen del culo asi que el placer me volvia loca, luego lo saco y metio en mi vagina por un rato lo volvio a sacar y lo metio nuevamente en mi culo hasta que decidí que queria acabarmelo todo, me di la vuelta y lo empece a mamar hasta que exploto dentro de mi y se lo chupe todo sin dejar ni una gota desperdiciada.

Asi pasé mis vacaciones en la playa el primer día.

Julieta (2)

Mis dulces dieciséis fueron maravillosos, dos días antes de cumplirlos fui desvirgada por quien es hoy mi querido suegro y el mismo día de mi cumpleaños cogí por primera vez con su hijo, mi actual marido. Me repartí entre ambos desde entonces sin prescindir de ninguno excepto durante mi luna de miel. Son tan parecidos en tantas cosas pero tan distintos en otras que no puedo pensar en ellos como dos personas, se complementan y me colman no solo sexualmente sino también afectivamente, claro que sólo mi suegro posee mi culo, es una promesa que le hice y que cumplo religiosamente. Por otra parte mi amado esposo aprendió a hacer el amor maravillosamente y con los años se ha puesto bellísimo como su padre y como él es incansable cogiendo. Con mi querido suegro también tuve una breve pero fogosa luna de miel, fue la primer vacación luego del nacimiento de Robertito. Tenía seis meses mi bebé querido y pasaríamos todo enero en la casa de Punta del Este con los padres de mi marido pero hubo un inconveniente: Mi esposo y mi suegra que compartían el Estudio Jurídico se encontraron con un importante proceso y demorarían el viaje por una semana, pero insistieron en que viajase con mi suegro para no perder días de nuestras vacaciones. Simule disgusto y mi suegro intentó una débil protesta pero cruzamos miradas de intensa alegría. La noche antes de nuestro viaje le pegué a Rob una cogida antológica como para que no me extrañase en la semana que no íbamos a estar juntos y además para evitarle cualquier tentación extramatrimonial. Viajamos el dos de enero y al llegar, antes de abrir las valijas, ya habíamos caído en la cama y nos amábamos desaforadamente revolcándonos a los gritos y mordiéndonos entre jadeos y repitiendo obscenidades que tanto me calentaban, por suerte Robertito que es un santo no se despertó para nada. Esa noche, al fin, dormimos por primera vez juntos, bueno en realidad mucho no dormimos porque cogimos hasta el amanecer. Cerca del mediodía fuimos a la playa y tranquilamente podríamos haber pasado por una pareja de esposos porque mi suegro se veía maravillosamente joven y atractivo. La noche siguiente fue idéntica a la anterior, yo le daba la teta a Robertito mientras Federico se desnudaba mirándome y esperando su turno. Después, con el bebé dormido me quitaba el camisón y me acercaba a la cama donde Fede me esperaba masturbándose lentamente para excitarme. Me gustaba pararme a su lado mirándolo pero casi nunca podía resistirme demasiado y terminaba arrodillada entre sus piernas chupándosela. La primera noche la calentura nos hizo olvidarnos del preservativo así que dejamos de cuidarnos porque ya no tenía sentido; Rob y yo estábamos buscando un hermanito para Robertito y yo me había hecho sacar el DIU unos días antes de viajar porque esperábamos que las vacaciones fuesen propicias para el encargue y que fuese de Rob o su padre era igual para mi porque amaba a ambos. La mañana siguiente encontramos en la playa a mi hermana que estaba pasando unos días con dos amigas. Noelia es tres años menor que yo pero mucho más puta, había debutado a los trece con un chico de dieciocho y ella misma contaba riéndose que había perdido la cuenta hacía muchos años de a cuantos se había cogido. Claro, es hermosa y terriblemente simpática y además mi mejor confidente, ella es la única que sabe de mi relación con Federico y sé que puedo confiar en ella porque es terriblemente discreta con las confidencias. Cuando nos vio se acercó corriendo a saludarnos, la guacha estaba divina con un bikini increíblemente pequeño totalmente metido en el culo y un corpiño que le tapaba apenas los pezones que se veían claramente a través de la delgada tela. Federico la saludó apreciativamente admirando su juventud y belleza y sentí un poquito de celos. Decidió quedarse con nosotros y se despidió de las amigas hasta el almuerzo alegando querer disfrutar un poco de su sobrinito. Con la excusa de comprar unas bebidas me llevó al Parador sólo para hablar un rato a solas. Estaba fascinada por Federico, nunca lo había visto en malla y le pareció increíblemente varonil con sus músculos marcados, el vello algo canoso de su pecho y esas piernas que quitaban el aliento, por supuesto me preguntó si me lo estaba cogiendo y le aseguré que como nunca se lo habían cogido en su vida y largamos la carcajada. -Cómo te envidio, acotó. Invitame turra y nos lo cogemos entre las dos… – Simulé horrorizarme pero la idea no dejó de excitarme. -Hagamos un trío propuso, y le pegamos la cogida de su vida, dale.- Dudé de la propuesta porque pensé que a Fede la idea podía caerle mal pero le aseguré intentar sugerir algo para ver como reaccionaba. Quedamos en que a la mañana siguiente volveríamos a encontrarnos y le contaría como había reaccionado. Esa noche fue Fede el que sacó el tema de mi hermana; hablaba de ella halagando su belleza y su frescura y se le notaba que lo había calentado así que la ocasión era propicia. -Noelia es una loca, dije. ¿Sabés lo que me dijo? Que le encantaría hacerte el amor y si fuese conmigo presente mejor aún… Los ojos de Federico brillaron y me di cuenta que ya era solo cuestión de fijar el día nada más; le propuse invitarla a cenar la noche siguiente y ver como se daban las cosas, ¿te parece Fede? A la noche siguiente le di la teta a Robertito más temprano, lo puse a dormir y me preparé para nuestra pequeña orgía privada. Me vestí juvenil para competir con Noé: mini de jean, blusa blanca con tres botones abiertos para que se me vean las tetas y corpiño de esos que levantan, tenía una ventaja sobre mi hermana: Al estar amamantando estaba muy tetona y eso a Fede le encantaba. Pero la guacha se apareció con una mini blanca muy, pero muy corta y un top ceñido que dejaba ver sus tetas redondas y muy paradas. Con sus hombros bronceados descubiertos y su cabello dorado y alborotado estaba fascinante. Federico había preparado una cena fría exquisita y tomamos mucho vino blanco helado que nos predispuso a superar los prejuicios y a excitarnos imaginando la continuación de la noche. Después apareció el champagne, Fede sabía lo que hacía, luego música suave y luces que se apagaban creando un clima íntimo y sugerente. Fede sacó a Noé a bailar y la apretó muy fuerte y ella se colgó de su cuello, casi no se movían, Noé me miró guiñándome un ojo y yo sentí que me empezaba a mojar, me calentaba terriblemente ver a Fede y a mi hermana abrazados. Mucho más me calenté cuando Fede la besó y vi la lengua de Noé que entraba y salía de la boca de Federico. Se besaron y apretaron hasta que Fede me miró y me dijo: -¿Qué hacés allí sola?, vení a bailar vos también.- Me acerqué y abrieron los brazos para recibirme y ahora nos movíamos lentamente los tres, Fede me besó y después me sorprendió diciendo: -Ahora besensé ustedes.- No supe como reaccionar pero Noé me miraba sonriendo: -Dale boluda, besémonos dijo y ahora había algo que no entendía muy bien, ¿besar a mi hermana? Dudé un momento pero enseguida me dije: Y bueno, es una noche de reviente, vamos adelante nomás… Y nos besamos mientras sentía que Fede me tocaba el culo y me imaginé que se lo estaría tocando también a Noé. Era la primera vez que besaba a una mujer pero no me disgustó, al contrario, me calentaba hacerlo, la boca pequeña, el perfume, los labios suaves, la mano delicada que acariciaba mis tetas… Fede sugirió ir al dormitorio y fuimos los tres abrazados, él se desnudó solo pero Noé y yo nos desnudamos una a otra mientras nos besábamos, la tanguita de Noé me recordó de aquella tanguita de mis quince años que Fede guardó de recuerdo, después él tomó la iniciativa y besó a Noé mientras sus manos la recorrían excitándola. Yo empecé a tocarme pero Fede se dio cuenta y me abrazó a mi y me besó mientras ponía la pija entre mis piernas y yo las cerraba apretándola y la sentía muy caliente. Luego me miró y me dijo: -Primero las visitas mi amor.- Yo asentí porque en realidad todo había sido idea de Noé y a ella le correspondía gozar más esa noche. Fede la acostó y se acostó sobre ella y yo al lado de ellos; Fede la besaba, le besaba el cuello y Noé gemía, le chupó las tetas y los pezones le crecieron tanto que me asombré y Fede me dijo: -Julie ayudame, chupale la otra teta.- Entonces me di cuenta que yo también tenía que participar y no ser sólo una espectadora. El pezón de Noé me encantó, ahora entendía porque a los hombres les gustan tanto las tetas. Mi hermana gemía y sollozaba y cuando la lengua de Fede se metió en su concha gritó acabando. Vi los dedos de Fede meterse su concha y su culo y su lengua que entraba y salía y me di cuenta que eso era lo que me hacía a mi también pero ahora podía verlo por primera vez. Noelia me pidió: -Besame.- Y yo la besé y ella me agarró del cuello y me chupaba la lengua delirando de tanta calentura. Pero Fede se incorporó y me dijo: -Dejame solo un poquito Julie.- Me hice a un costado pero pude ver como la pija le entraba a Noé y a ella el cuerpo se le arqueaba de goce y gritaba de puro placer que sentía. Abrió los ojos muy grandes y mientras Federico se la cogía me miró y yo me pajeaba con las dos manos y la vi acabar y los ojos se le cerraban y Fede gimió y se sacudió mientras eyaculaba y la abrazaba muy fuerte y yo me fui con ellos gozando como nunca. ¡Qué cogida! y yo la había visto en primera fila… Fede trajo más champagne, estaba helado y nos cayó muy bien y después de tomar otra copa Fede sugirió: -Bueno chicas ahora les toca a ustedes.- Noé me miró y preguntó: -¿Te animás?- Contesté que si, ya no había prejuicio por derribar, había besado a mi hermana, la había visto coger con el hombre que me desvirgó y aún era mi amante, ¡Por qué no podía coger también con ella? Noé tomó la iniciativa y se puso encima mío y me besó, lamió y chupó cada centímetro de mi cuerpo, por supuesto se estacionó largamente en mi concha haciéndome acabar como una perra. Después se me subió encima y me empezó a frotar su concha sobre la mía cogiéndome despacito, cerré los ojos gozándola pero la escuché gemir y abrí los ojos en el momento que los brazos de Fede se apoyaban a los lados de mis hombros y vi su cara encima de la cabeza de Noé y vi que empezaba a moverse cogiéndosela por el culo. Noé tenía los ojos y los labios apretados pero gemía y se la veía gozar con toda el alma. Quise estirarme y llegar al culo de Fede pero no llegaba así que me conformé con aferrarme a su espalda; Noé acabó gritando y yo me fui con ellos. Luego hubo más champagne y ya casi se hacía la hora de la mamadera de Robertito así que la adelanté un poco para poder seguir cogiendo. Después me animé y me cogí a mi hermana pero a Fede no se le puede dar la espalda y me empaló en un descuido delicioso. Cogimos hasta que la luz del sol empezó a filtrarse por las persianas, entonces decidimos dormir un poco. Cuando Noé se despidió la mañana estaba muy avanzada; nos abrazamos y mirándonos a los ojos nos sentimos más unidas que nunca, ahora éramos mucho más que simples hermanas. Roberto y mi suegra llegaron el sábado y esa noche mi marido me demostró que no puede estar separado de mi y por los ruidos que escuchamos en la habitación de sus padres comprendí que mi suegro es insaciable y mi suegra una mujer muy afortunada. Al regresar de las vacaciones con gran alegría para toda la familia supimos que Robertito iba a tener el hermanito tan buscado.

Julieta

En cinco días cumplía dieciséis años y me había prometido como regalo a mi misma perder mi virginidad. Hacía un mes que estaba de novia con Roberto, mi compañero de colegio, y ya no soportaba más postergar mi anhelado desvirgamiento. Rob era muy lindo y terriblemente sexy y ya me había propuesto acostarnos lo que acepté de muy buen grado pero le pedí que ese fuese su regalo de cumpleaños. Dos días antes fue el día elegido, la mucama de la familia de Rob se retiraba más temprano los miércoles y los padres volvían de sus trabajos alrededor de las ocho de la noche, así que disponíamos de dos horas para consumar mi ya imprescindible debut sexual. Esa mañana estrené una brevísima tanguita que estaba segura excitaría a mi apasionado Rob, claro que no podía prescindir de mi poco sexy uniforme escolar: pollera escocesa, blusa blanca, medias tres cuartos, corbata y blazer bordó pero, en fin, al menos esperaba que la tanguita pondría cierto condimento. En la última hora de clases Rob me mostró bajo el pupitre los preservativos que había comprado. Verlos y tocarlos me excitó muchísimo y sentí que mojaba irremediablemente la minúscula tanguita. Al salir del Colegio literalmente corrimos a la casa de Rob pero nos esperaba una desagradable sorpresa: la mucama aún no se había retirado y al vernos insistió en prepararnos la merienda y tuvimos que tomarla, pero apenas cerró la puerta al irse corrimos a la habitación de Rob y caímos enredados en la cama. Nos besamos ardiendo de deseo, nos tocamos y luchamos con nuestra ropa intentando desnudarnos rápidamente. La mano de Rob entre mis piernas apretaba mi vagina arrancándome gemidos de placer y la mía acariciaba su pene durísimo. Cuando mi tanguita ya estaba por mis rodillas escuchamos una bocina y el ruido del portón automático del garaje que se abría. ¡La puta madre que lo parió!, exclamó Rob furioso. Nos pusimos de pie rápidamente y acomodamos nuestra ropa para sentarnos frente a la computadora como si estuviésemos buscando alguna información en Internet. Aún no nos habíamos serenado cuando escuchamos la voz del padre de Rob saludándonos: -Hola chicos, ¿estudiando?- -Si, pá, contestó Rob, tenemos que hacer un trabajo de investigación.- -Bien, sigan tranquilos, no los molesto.- El corazón me latía fuertemente y la excitación no me había abandonado, me sentía toda mojada y la idea de que ya no íbamos a coger despertaba mi ira. A Rob la situación lo hacia sentir furioso y puteaba en voz baja. -¿Te das cuenta?, nunca viene temprano y justo hoy llega antes que nunca. ¡La reputísima madre que lo parió! Escuchamos el ruido del agua de una ducha y entendimos que el señor Federico se estaba bañando así, aunque ya no teníamos tiempo de coger, al menos podíamos apretar un poco. Rob me penetró con un dedo y me apretaba las tetitas mientras nos besábamos mordiéndonos y yo le apretaba la pija bajo el pantalón pero no era lo mismo, sentía miedo de que el papá apareciese y así no iba a acabar nunca, no obstante me esforzaba al menos para tener un orgasmo pero cuando pensaba que ya casi lo iba a lograr sonó un teléfono y escuchamos que el señor Federico atendía, entonces desistí y apreté la mano de Rob para que me sacase los dedos de la concha que ya eran dos en lugar de uno. Terminábamos de acomodarnos la ropa cuando apareció en la puerta el padre de Rob. Al verlo me quedé sin aliento, sólo tenía puesta una salida de baño de toalla blanca y ojotas y me pareció terriblemente varonil. Tenía el pelo húmedo aún y la salida de baño estaba algo abierta y se veía su pecho velludo con músculos muy marcados, sus piernas eran delgadas pero fuertes y tenía el aspecto de un hombre de extrema masculinidad, ojalá que Rob sea algún día como él, pensé.
–Roberto, tu mamá ha perdido las llaves del auto y pide que se las alcancemos a la oficina, ya pedí un remise para que te lleve apurate, vamos que entre la ida y la vuelta se les va a ir por lo menos dos hora, vamos, vamos Rob. Roberto me miró a los ojos y sentí que quería matarse pero no le quedó más remedio que pararse y yo lo hice con él pero el papá me detuvo: -Quedate Julieta y seguí trabajando, al menos no pierdan el tiempo, yo te llevo luego a tu casa.- Rob me susurró: -Quedate, disimulemos.- Volví a sentarme y Rob salió apurado por su padre. Empecé a mirar la pantalla fija en un plano general de los Estados Unidos, sin mirar en realidad, cuando sentí sobre mis hombros las manos del padre de Rob y el perfume de su cuerpo recién bañado que me embriagó. -¿Cómo anda eso Julie? Preguntó deslizando sus manos hacia mi cuello. El contacto de sus manos sobre mi piel me estremeció, sus pulgares acariciaron mi nuca y sentí iba a conseguir de mi lo que se propusiese. Pero no podía entregarme tan fácilmente, debía disimular algo. Parándome dije: -Es mejor que me vaya señor… Me miró sonriendo y contestó: -Pero aún no has acabado…- Noté la intencionalidad de sus palabras y sentí que me derretía pero aún simulé una fuga que no intentaría ni deseaba. Miré la puerta de la habitación como dispuesta a irme pero ya me estrechaba en sus brazos y me besaba ardientemente. Sentí su lengua profundamente dentro de mi boca, su mano derecha sostenía mi cabeza y su mano izquierda acariciaba mis nalgas apretándome contra su pene erguido, mis pies casi no tocaban el suelo, mi cuerpo quedó echado hacia atrás y mis brazos a los lados colgaban como los de una muñeca de trapo. Ya era suficiente, no tenía sentido seguir simulando, entonces me colgué de su cuello y chupé su lengua y la mordisqueé suavemente mientras me apretaba a su pene y me refregaba contra el. El señor Federico bajó las manos y me levantó la pollera y comenzó a sobarme las nalguitas desnudas y con un lento movimiento circulatorio hacía girar mi conchita contra su glande arrancándome gemidos de placer. Me llevó a la cama de Rob y me sacó la tanguita empapada por mi flujo y se la metió en el bolsillo y después me acostó y levantó la pollera dejándome la concha descubierta. Se paró al lado de la cama con su bata inflada en la entrepierna y sacó de su otro bolsillo preservativos, después se desnudó y me dejó verlo mientras se colocaba el preservativo y me sonreía. Era hermoso y su pija era inmensa, más grande que la de Rob, de eso estaba segura. Sentí miedo, me parecía demasiado grande y no pude evitar decirle: -Señor, por favor no me haga doler, soy virgen.- Sonrió y me contestó: -No tengas miedo pequeñita, te prometo puro placer, ningún dolor, te doy mi palabra.- Luego se acostó encima mío y su pija era tan grande que la sentía apoyada contra mi concha pero la cabeza se apoyaba en mi ombligo. Me besó mientras me abría la camisa y sacaba mis tetitas por encima del corpiño. Las apretó y acarició y yo veía mis pezones grandes como nunca los había visto y él los chupó y crecieron aún más, me dolían de tan grandes y duros. Después lamió mi ombligo y los pelitos empapadas de mi conchita haciéndome delirar de goce y cuando su lengua se deslizó ente los labios de mi vagina inflamada y tocó el clítoris grité y acabé como nunca. ¡Cuánto placer!, era increíble pero todavía faltaban más sorpresas: me metió un dedo en la concha que entraba y salía, o giraba y buscaba zonas erógenas y a mi los orgasmos me veían uno detrás de otro y no paraba de gemir y gritar o sollozar de tanto placer. Pero sacó el dedo y empezó a acariciar el orificio de mi ano y de pronto lo penetró al mismo tiempo que su pulgar entraba también en mi concha y empezaba a masturbarme por el culo y la concha al mismo tiempo y mis gemidos ya eran gritos de placer y empecé a sentir que mi cuerpo se aflojaba y mi cabeza caía a un lado y la boca se entreabría dejando caer mi lengua a un costado. El señor Federico se irguió y atrapó mi lengua con su boca empapada por mi flujo y me enseñó a saborear mi propia concha, era deliciosa. Lamía su boca mojada y el me besaba y no me di cuenta de nada hasta que sentí que algo muy grande se acomodaba entre los labios inflamados de mi concha, era su glande hinchado que comenzaba a penetrarme. Gemí de sorpresa pero no me dolía, al contrario, era maravilloso sentir como se deslizaba entrando donde nunca había llegado algo tan grande. Me parecía que no terminaba nunca de entrar pero de pronto sentí los pelos de su pubis apretados contra mi pelvis y la voz entrecortada del señor Federico pidió: -Abrazame.- Y acaricié su espalda fibrosa, la recorrí y acaricié sus nalgas endurecidas y deslicé mis dedos entre ellas y mis dedos acariciaron el orificio de su ano apretado. Lo penetré con la punta de un dedo y él se estremeció pero no me obligó a retirarlo, entonces apreté metiéndolo un poquito más y sonriendo me dijo: -Qué putita que sos.- Me sentí halagada por su observación e intenté empujar un poquito más pero ya no lograba llegar con mi dedo más allá. Me aferró de los hombros y empezó a moverse despacito, metiendo y sacando la pija, moviéndola a cada lado, arriba y abajo y otra vez hasta el fondo. Yo deliraba de placer y gritaba: “es divino, es divino” Y de pronto me di cuenta de algo: ¡Había sido desvirgada! y ¡Estaba cogiendo!, ¡El sueño se había cumplido! El señor Federico era un genio cogiendo, me hacía gozar como una perra y yo empecé a sentir como una ola que empezaba a crecer en mi vientre y crecía y crecía y yo la sentía crecer y el corazón me latía cada vez más fuerte y la ola se acercaba más y más y el cuerpo del señor Federico empezaba a perder el ritmo y su respiración era cada vez más agitada y sus jadeos se transformaban en una especie de rugido y la ola estalló dentro de nuestros cuerpos y nos arrasó y nos revolcamos y grité y apreté fuerte el dedo dentro de su culo y el gritó también y empecé a sentir que su pija se sacudía y latía muy fuerte y mi concha también latía en un orgasmo inolvidable y me di cuenta que mordía su hombro y sentía su respiración caliente en mi cuello y su jadeo y palabras entrecortados como: “nena, nena, que putita divina que sos, que conchudita hermosa” y cositas dulces así hasta que nos desplomamos agotados y el me daba besitos y me mordía los labios despacito y yo pasaba mi lengua por los suyos. Después de descansar un rato me hizo el culo, con mucha cremita para que no me duela, ¡me encantó! Y por último me enseñó a chuparla y a tomar el semen, ¡que rico! Finalmente me dio una bombacha de la mujer porque se quiso quedar con mi tanguita de recuerdo, es un dulce, y me llevó a casa. Dos días después, el de mi cumpleaños, pudimos coger finalmente con Rob, él no tenía experiencia así que no se dio cuenta que ya no era virgen y aunque no fue lo mismo que con el papá estuvo rebueno también.
Pasaron ya casi quince años de mi debut sexual, me casé con Rob y tenemos dos niños hermosos, Robertito es igual a su papá y el pequeño Federico es idéntico a su… ¿abuelo? Amo a mi adorable esposo pero también amo a mi apasionado suegro con el que una vez por semana, o diez días a lo sumo me encuentro para tomar el té y luego hacer el amor como dos adolescentes en un hotelito al que vamos siempre. En prueba de mi infinito agradecimiento por mi maravilloso desvirgamiento y como testimonio de mi eterno amor hay algo que a mi adorado suegro le pertenecerá por siempre, algo que mi querido esposo nunca tuvo ni tendrá porque es exclusivamente de su padre por el resto de su vida, mi culo.

La iniciación de Raquel (3)

Por: Eliusbel Loreto

Al día siguiente me encontré con Raquel cuando salía del colegio y mientras charlábamos le comente que me habían visto salir de su casa y le dije de mi amigo. Y crees que nos delate, me pregunto. No creo que lo haga le dije, pero me dio 10.000 Bs. Ela me miro sin comprender y pregunto, y eso para que? Quiere que hagas el amor con el por 10.000 Bs. Ella me miro incrédula, no te creo, me dijo, a ver enséñame el dinero. Se lo enseñe. En serio, me dijo? Si el dije. Y si no lo hago nos delatara. No creo que lo hará le dije. Sabes me dijo, si lo he visto y es guapo, pero no se que tal verga tendrá y se rió. Yo me quede sorprendido y le pregunte, lo harías? Claro que si me dijo, por 10.000 Bs si, pero que haríamos con el dinero, yo no necesito. Yo tampoco, le dije. Raquel dijo, si me gustaría probar otra verga y así podrías descansar un poco. Yo me reí, en serio te animarías? Si tu no te molestas si, pero todo tiene que ser en secreto y nadie se debe enterar de esto. Tú te coges a tu novia y quien sabe a quien más, además si quieres te consigo una de mis amigas como te dije y todos felices. Pero eso si tu me puedes coger cuando quieras pero con tu amigo solo lo haré si paga. Le di los 10.000 Bs y los recibió. Mañana salen mis tíos, pero quiero que tu estés ahí conmigo mientras cojo con tu amigo, si no, no hay trato. Me quede sorprendido y a la vez preocupado, esto era prostitucion, ella de 14 y yo de 16. Ya de acuerdo con Raquel y antes de llegar a su casa me dio el dinero de regreso y me dijo, yo no lo necesito, guárdalo tu, yo solo lo hago por placer no por dinero, pero que tu amigo no lo sepa. Lo voy a coger rico, tu me conoces.

Busque a mi amigo y le informe lo de Raquel. El sonrió y me dijo, gracias hermano, te debo una.

A la hora fijada, los tíos salieron, Raquel abrió la puerta y mi amigo y yo entramos a la casa. Ya en el cuarto, me di cuenta que Raquel vestía una bata de seda sensual. Se acerco a mi y me dio un beso en los labios mientras me excitaba con su cuerpo. Al abrazarla me di cuenta que Raquel solo llevaba la bata. Después de besarme se dirigió a mi amigo y le dijo, te llamas Raúl, verdad? El medio fuera de onda, le dijo así es? Lo abrazo y lo beso en la boca mientras el ansioso la apretó en sus brazos y le acaricio sus nalgas. Raúl estaba excitado y ansioso y Raquel ya estaba ardiendo. Raul le quito la bata y allí estaba Raquel radiantemente desnuda. Raul no creía lo que veía y ansioso por poseer a Raquel se saco el pene y sin mas preámbulos la llevo a la cama y la penetro con ansiedad mientras Raquel lo enroscaba con su piernas y gozaba de la embestida de Raul y lo cogia con pasión y deseo moviéndose frenéticamente. Raúl no estaba preparado para esa agresividad de Raquel y se vino de inmediato. Raquel lo abrazaba, se meneaba, pero Raíl estaba listo. Raúl quedo exhausto en la cama con tristeza y Raquel viendo el pene flácido de Raúl le dijo descansa un ratillo aquí con nosotros dándole un beso apasionado en la boca mientras le acariciaba su pene. Se paro de la cama y se acerco a mi y me comenzó a desnudar mientras me excitaba. Ya cuando estábamos desnudos se volvió a Raúl dándome la espalda y acariciando mi pene con sus nalgas y dijo, Raúl desnúdate por favor. Quiero que me cojas rico cuando estés listo. Yo excitado comencé a acariciarla y Raquel como siempre ardiendo de deseo se entregaba al placer y la pasión, me llevo al sofá y subiéndose en mi de espaldas y mirando a Raúl comenzó a cabalgarme mientras su senos se bamboleaban y mis manos acariciaban sus senos y su clítoris. Raúl miraba incrédulo mientras su pene se recobraba su erección y Raquel lo miraba. De repente Raquel lo llamo y parándolo frente a ella le cogio el pene y comenzó a mamárselo mientras me cogia a mi y yo la acariciaba. Raúl comenzó a gozar y gemir. Raquel estaba en la gloria con dos machos cogiendola. Raúl quieres mamarme mi sexo pregunto Raquel? Raúl asintió, ella se paro y se acostó en la cama con las piernas abiertas. Raúl se metió entre sus muslos y comenzó a mamarla. Raquel me llamo y me pidio mi pene para mamarlo mientras Raul la mamaba a ella. Raquel tenia sus orgasmos constantemente pero seguía y seguía, siempre quería mas. Yo ya había aprendido a aguantarme para trata de complacerla pero era insaciable. Al ratillo dejo de mamarme y le pidió a Raúl que se acostara en la cama y se subió en el penetrándose y lo comenzó a cabalgar a Raúl quien estaba en la gloria. Raquel se movía rico y debido a los sensual que era se hacia desear aun mas. De espaldas a mi me llamo y me dijo que la penetrara por atrás. Me subí en la cama y obedeciendo su pedido le metí mi pene por su anito mientras ella se penetraba su vagina con el pene de Raúl. Raquel gozaba, gemía, nunca la había visto así disfrutando dos machos a la vez siendo perforada por sus dos agujeritos a la vez. Podía sentir los múltiples orgasmos de Raquel cuando vibraba, pero seguía y seguía. Raúl gozaba a su vez, cogia y se dejaba coger por Raquel y trababa de aguantar pero Raquel nos cogia a los dos. Coji rico a Raquel aquella noche, estaba en el éxtasis, dos machos para ella y le sobraba sexualidad. Como coincidencia los tres no vinimos al mismo instante y gimiendo, gozando terminamos una noche de placer. Raúl tenia agarrada a Raquel por la espalda aun excitado pero sin erección y acariciaba a Raquel. Raúl estaba feliz y con ganas de regresar. Raquel le pidió que no le dijera esto a radies y lo podríamos hacer alguna otra vez. Raúl dijo Raquel, crees que valió la pena tus 10.000 Bs? Raúl dijo que si. Pos si ese es el precio que propusiste, eso es lo que te costara cada vez que quieras. Habla con Eliusbel nomás. Y dime, tienes algún amigo que sea confiable y que no hable que esta dispuesto a pagar 10.000 Bs por mi? Raúl dijo si de inmediato, pero tendría que hablar con el y no se si me creerá. Trata le dijo pero eso si mucha confidencia. Yo soy menor de edad y se pueden meter en un lió por mi así que no les conviene hablar. Mientras Raquel decía todo esto acariciaba la verga de Raúl que ya estaba reviviendo. Bueno dijo Raquel besando a Raúl en lo labios y abrazándolo con su sensual cuerpo, hasta la próxima. Después que Raúl se fue, Raquel y yo nos bañamos e hicimos el amor de nuevo. Que te parece tu amiga Clarisa le dije a Raquel? Raquel me miro y dijo. Es una buena muchacha, muy sexy y bonita y además esta virgen. Te conseguiré a Clarisa, créeme va ha ser fácil ya que esta enamorada de ti y sueña con tu verga. Eso si tienes que ser romántico con ella, tienes que enamorarla y seducirla. Ya cuando la hagas tuya entonces si la hacer arder de pasión. Mientras mas te la cojas mas te va ha desear, pero al comienzo tienes que ser tierno y romántico. OK dije…

eliusbeloreto@hotmail.com

La iniciación de Raquel (2)

Por: Eliusbel Loreto

A la semana siguiente tuvimos dos noticias. Clarisa quería una cita conmigo en la casa de Raquel cuando no estuvieran sus tíos y el amigo de Raúl se moría por coger a Raquel. Yo recibí los 10.000 mil ya que el amigo solo aceptaba estar el y yo y no Raúl por considerar demasiado gente aun incrédulo de que todo era verdad. Raquel dijo OK y todo arreglado. Raúl hizo una cita posterior.

Clarisa era una muchacha de 14 muy guapa, no era tan coqueta como Raquel pero era delgada, sofisticada, sexy y muy sensual. Sus senos eran más grandes que medianos con nalgas paraditas, piernas un poco delgadas, cintura de avispa. Era muy inteligente, una de las primeras de su clase. Tenía una carita linda y unos labios carnosos y sensuales que invitaban a besarla con pasión. Era seria y no andaba con novios.

Raquel a su manera había convencido a Clarisa de pedir una cita conmigo si tanto le interesaba así que todo se veía como que ella quería conmigo y gracias a Raquel yo había aceptado. Raquel era especial para voltear todo a su favor, en este caso a favor mió.

Cuando llego Clarisa a la casa, me quede sorprendido, vaya cambio, estaba muy hermosa y sensual. Se veía mas sensual y deseable que Raquel. Vestía una minifalda negra y una blusa blanca. Sus piernas delgadas pero hermosas se veían adorables con esa minifalda y su nalguitas se veían exquisitas. Sus senos grandes se bamboleaban con el brasiere que llevaba. Con mi mente morbosa comencé a imaginar la tanga que llevaría.

Hola le dije, que preciosa te vez y me acerque a ella dándole la mano muy cortes. En es momento se excuso Raquel y se fue a la cocina a traer unas enpanadas mientras Clarisa y yo nos saludábamos con dos besitos en la mejilla. Por instinto yo sostuve la mano de Clarisa no dándole tiempo a que se separara. Hubo un titubeo instantáneo y acariciando la cara de Clarisa le dije como en un susurro. Seria un pecado no darte un beso y levantándole muy tiernamente su barbilla la bese en esos labios carnosos que tanto deseaba. Ella se ruborizo y sin saber que hacer la bese de nuevo pero esta vez fue un beso más largo. En eso escuchamos que Raquel regresaba y nos separamos.

Raquel se dio cuenta pero ya era muy tarde y dijo, lo siento, ya los interrumpí. No te preocupes dije, solo estábamos saludándonos. Raquel se rió y guiñándole el ojo le dijo a Clarisa, sabes voy por algo mas a la cocina, me disculpan un ratito. Clarisa un poco cortada dijo mejor dime que es lo que hay que traer y yo lo traigo. Y yo dije, si así es mejor, Clarisa y yo iremos a la cocina. Clarisa, me quedo mirando y se rió y dijo Eliusbel y yo iremos, sale? Yo llegue detrás de Clarisa a la cocina y abrazándola por detrás por la cintura, le dije lo siento por el beso, pero es que eres tan linda. Ella bajo la cabeza y me dijo, nunca nadie me había besado, gracias por haberlo hecho. Yo no lo siento. Le acaricie el cabello y descubriendo su cuello la bese con ternura en su piel desnuda. La seguí besando en la mejilla y cogiendo su barbilla busque sus labios y mientras la besaba la sentí vibrar en mis brazos. La apreté tiernamente en mis brazos hasta sentir su cuerpo y sus nalguitas paraditas mientras la besaba tiernamente en los labios. Como me gustas Clarisa, quiero tenerte para siempre a si en mis brazos. Ella se volteo y frente a mi me abrazo y se entrego a mi besos mientras yo la apretaba y sentí sus senos en mi pecho y bajando mis manos a sus nalguitas la apreté delicadamente contra mi hasta sentir su vientre apretando mi pene erecto y duro. Ella no dijo nada, se entregaba a mis besos y mis caricias. Moví mi cuerpo lentamente buscando acariciar su vientre con mi pene y ella se entregaba con cuerpo y alma. Deje de besarla sin dejar de abrazarla y ella abrió sus ojitos mirándome a mi ojos. Le bese su naricita y le dije tiernamente te quiero comer a besos, sabes? Y ella me dijo, si no me comes tu, te como yo. No sabes como quería estar en tus brazos. Nunca has estado con un hombre. Clarisa se sonrojo y dijo, no, nunca, tu eres el primero que me besa y que me abraza y me hace sentir mujer. Estoy virgen Fausto, nunca he dejado a nadie que me toque. La bese nuevamente y besándole la mejilla, le dije nunca te han tocado los senos? Ella dijo no mientras mis manos acariciaban sus senos y sus pezones y ella me besaba. Y nunca te han tocado tus muslos? Ella dijo que no, mientras mis manos bajaban a la parte interior de sus muslos y ella me besaba. Y nunca te han acariciado tu sexo? Ella dijo no, mientras mis manos subían por el interior de sus muslos y acariciaban su vagina. Ella vibro y dio un pequeño salto y yo la solté ligeramente, pero ella se acomodo nuevamente entregándose a mis caricias. Y nunca has tocado a un hombre? Ella dijo no, mientras yo cogia una de sus manos y la llevaba a mi pene y acaricie mi pene con su mano. Ella no decía nada mientras yo apretaba mi pene con su mano. De repente escuchamos la voz de Raquel que no habíamos sentido llegar a la cocina diciéndonos mejor vayan a hacer el amor a mi cuarto, tortolitos. Clarisa un poco avergonzada y sonrojada dejo de acariciar mi pene y se acomodo su ropa. Yo la levante en mis brazos y agradeciéndole a Raquel me dirigí con ella en mis brazos a su cuarto.

Me senté en el sofá con Clarisa en los brazos, y besándola le dije, no tenemos que hacer nada que tu no quieras hacer. Ella me miro a los ojos y me dijo, no quieres tu? Yo si amor, no te imaginas como te deseo, pero eso depende de ti. Ella me beso y me dijo, yo si quiero ser tuya. Hazme tuya por favor.. y la bese apasionadamente. La pare frente a mi y metiendo mis manos debajo de su minifalda acaricie sus nalgas y removiendo lentamente su tanguita, acaricie su nalguitas desnudas, su vagina que estaba muy húmeda y ella vibraba ante mis caricias. Luego, mientras la acariciaba le quite su minifalda. Se veía hermosa, sus hermosa piernas delgadas y su blusita cubriendo su pubis la hacían mas sexy y deseable. Me levante y me quite el pantalón quedándome con mi short mientras ella desabrochaba su blusa blanca yo me quite el short saltando a al vista de ella mi verga dura y erecta. Clarisa puso una cara de sorpresa y suspiro pero no dijo nada. Yo me desvestí por completo y ella se quito su brassiere dejando al descubierto un hermoso par de senos grandes, altos y paraditos. Me acerque a ella, la agarre de la cinturita menuda que tenia y la bese apasionadamente mientras ella agarraba mi verga e instintivamente me masturbaba. La levante en mis brazos y la acosté en el borde de la cama, abrí sus piernas y las pase alreedor de mi cuello y bese su sexo, estaba mojadita. Separando sus bellitos púvicos pase mi lengua a lo largo de su labios vaginales. Clarisa vibro y gimió de placer, su cuerpo se puso tenso y contorsiono. Levanto las caderas y se vino en un fuerte orgasmo, su primer orgasmo. Su cuerpo convulsiono y acariciando mis cabellos movía su vagina en mi cara mientras yo le mamaba su clítoris sin parar penetraba su vagina con mi lengua. Después de ese orgasmo y de conocer el placer Clarisa se entrego si reparos, se entregaba como una yegüita en celo. Clarisa ya no estaba allí, estaba en limbo gozando sexualmente del mejor polvo de su vida. Tenia orgasmo tras orgasmo, se dejaba hacer de todo, mis dedos horadaban su anito y ella se entregaba con frenéis. La hice que se desflorara ella sola al igual que Raquel, se subió en mi pene y se sentó en el excitada y ardiendo de deseo. Se le corrieron un par de lágrimas pero luego me cabalgo y gimió de placer gozando como toda una mujer cachonda. Yo ya estaba entrenado en el arte de aguantar cogiendo sin venirme así que me mantuve dándole placer. Ya cansada y con su anito abiertito por mis dedos, la puse en cuatro y le perfore su anito dándole un par mas de orgasmos y finalmente con sus piernas en mis hombres en forma recia la bombee constantemente hasta hacerla explotar conmigo en el ultimo orgasmo de la noche. Clarisa estaba exhausta pero satisfecha de la mejor noche de su vida en la que perdió su virginidad con la verga que mas deseaba.

En eso entro Raquel y viendo a su amiga desnuda y con sangre en su sexo le dijo que se diera un baño y le dio toallas. Yo estaba desnudo acostado en la cama y Raquel me limpio mi pene con una toalla mojada. Mi pene al contacto de sus manos se puso erecto otra vez y Raquel lo beso y me lo mamo. Se quito la bata que llevaba y como siempre estaba desnuda lista para la acción. Me dijo al oído, que rico cogistes Eliusbel, me masturbe y tuve varios orgasmos viéndolos. Agarro mi pene y se lo metió en su sexo que estaba húmedo y me cabalgo como una diestra jinete. Que rico cogia Raquel y que ardiente era. En ese momento aprendí que Clarisa era igual o más ardiente aun que Raquel. En eso entro Clarisa y se sentó en el sofá a vernos coger. Clarisa se veía distinta, ya no era una niña de 14, era una mujer de 14. Raquel ya llevaba varios orgasmos cogiéndome salvajemente hasta que nos vinimos los dos juntos con lo que acabo la ultima erección de la noche.

Raquel llamo a Clarisa quien se acostó con nosotros. Yo bese a Clarisa en los labios. Clarisa parecía una gatita mimosa. Me beso y me toco mi pene flácido. Me dijo Gracias por esta noche de placer, nunca olvidare el éxtasis que me has dado. Que rica verga me dijo, gorda y grandota. Me asuste cuando vi tu monstruosa verga y aun estoy sorprendida de haberla resistido dentro de mi. Gracias amiga le dijo Clarisa a Raquel. Raquel solo sonrió complacida. Te gusto? Me encanto dijo Clarisa. Nunca me imagine tener tanto placer y Eliusbel es único, tierno y tan apasionado y tan buen dotado dijo riéndose. Oye Clarisa dijo Raquel, te gustaría ganarte 10.000 Bs. Claro que si, quien no contesto Clarisa riéndose. Yo me quede de una pieza y Clarisa algo desconfiada pregunto, haciendo el amor por dinero? Así es dijo Raquel. Clarisa se quedo de una pieza y dijo, estas bromeando verdad? No, si te animas, te conseguimos otra verga, no como la de Fausto, pero te dará placer también, además Eliusbel estará contigo todo el tiempo. Tu ya lo haz hecho pregunto Clarisa y Raquel dijo, si. Hacerlo con dos machos a la vez es la fantasía de muchas mujeres. Es cierto lo que dice Raquel, Fausto? Yo asentí con la cabeza sin saber que decir. Lo pensare dijo Clarisa, mas no creo que lo haría. Piénsalo dijo Raquel, pero todo esto es completamente confidencial. La verdad dijo Clarisa es que yo no necesito dinero. Ni yo ni Eliusbel necesitamos dinero, solo hago por placer, pero el dinero lo podemos guardar no se para que, ya se nos ocurrirá algo. Clarisa, se quedo pensando y dijo, por placer si lo haría, pero habrá alguien que me haga sentir mas placer que Eliusbel? No creo dijo Raquel, pero imagínate dos machos penetrándote a la vez uno por adelante y otro por atrás. Tienes que probarlo para opinar. A mi me gusto hacerlo con Eliusbel dijo Clarisa y me gustaría volver a coger con el. Mientras Eliusbel quiera puedes coger cuando quieras con el. Clarisa se quedo pensando y luego dijo y si lo hago con otro hombre y no me gusta puedo renunciar y no hacerlo mas. Claro que si dijo Raquel, no estas obligada ha hacer lo que no quieres hacer, solo tienes que guardar el secreto. Y quien seria el candidato pregunto Clarisa? Conoces a Raúl pregunto Raquel, el quiere coger contigo y esta dispuesto pagar. Bueno dijo Clarisa pero hasta la próxima semana, esta semana quiero que me entrene Eliusbel en hacer el amor, si? Yo me quede de una pieza, nunca creí que Clarisa se entregara así, pero Raquel era muy peligrosa convenciendo gente.

Cuando Clarisa se fue, Raquel me dijo, dale un par de días a Clarisa para estar seguros y luego hablas con Raúl. De seguro va ha decir que si, le gustan las tiernitas y ya haz visto lo ardiente que es Clarisa. Y ahora a cual de mis amigas te quieres coger. Le dije que sobre Emilia. Te la conseguiré, no te preocupes. Vas a acabar con todas las vírgenes del barrio y te estas convirtiendo en un gigoló cotizado. Me fui a dormir a mi casa pensando en lo rico que iba a coger a Emilia. Toda estas orgías de sexo y prostitucion duro dos años hasta que Raquel se fue del pueblo y nunca regreso. Clarisa, Emily y todas las muchachas del Barrio crecieron y se casaron y nunca nadie se entero de lo acontecido excepto por los protagonistas que guardaron el secreto.

espero que les aya gustado

eliusbeloreto@hotmail.com

La iniciación de Raquel

Por: Eliusbel Loreto

Una de las mujeres más ardientes que ha dejado huella en mi vida fue Raquel. La conocí cuando ella tenía 14 años y yo tenia 16. Llego a pasar una temporada en el pueblo donde yo vivía. Sus padres la mandaron a la casa de sus tíos que vivían relativamente cerca de mi casa.

Raquel era una muchacha muy sensual, parecía de mayor de edad, con unos senos sensuales, una carita de ángel, piel blanca con ojos marrones claros, una sonrisa coquetona, era delgada con unas curvas sensuales que invitaban al sexo, unas pompas paraditas y estrechas y lo mejor de ella eran sus piernas llenitas y morbosas con muslos sensuales. La primera vez que la vi tuve una erección de solo verla. Se convirtió en el sueño dorado de todos nosotros quienes nos masturbábamos pensando en ella.

Raquel se mostraba cohibida e introvertida y evitaba cualquier intento nuestro de enamorarla, sin embargo siempre sonreía con coquetería y nunca decía nada a los piropos que les dábamos. Siempre vestía elegante, limpia y recatada pero su cuerpo de mujer la hacia siempre sexy y deseable y ella lo sabia.

Una noche sus tíos habían salido y ella estaba sentada en la penumbra de su corredor. Al pasar por su casa, Raquel me llamo y me dijo que si iba a ver a mi novia. Le dije que no y mintiendo le dije que pasaba por allí con la esperanza de verla ya que estaba enamorado de ella. Ella se rió con coquetería y riéndose dijo, si? Pues yo te estaba esperando (otra mentira). Estaba sentada en un sillón ancho de jardín para una persona y me invito a que me quedara un rato con ella ya que se sentía sola. Acepte y me invito a sentarme con ella en el sillón que resultaba un poco reducido para los dos. Al sentir su cuerpo junto al mío, yo estaba en el cielo. Cuando me senté sentí su muslo pegado a mi muslo. Pase mi brazo sobre sus hombros y ella pregunto, estas cómodo? Apretando su hombro desnudo con mi mano, le dije si, mas aun que tengo cerquito a mi, tan cerca que me da ganas de darte un beso. Ella sonrió y me dijo, nunca radies me ha besado, tu seras el primero y me quedo mirando a los ojos casi ofreciéndome sus labios. La bese intensamente, con pasión y ella se dejaba besar y me besaba. Nuestro primer beso fue un beso húmedo, largo, sensual y duro no se cuanto.

Cuando nos recobramos, metí mi mano en su cintura para abrazarla y ella para acomodarse puso su muslo sobre mi pene. Mi mano rozo sus senos y mi pene en su muslo estaba por reventar de erecto. Le dije, Raquel, me estas excitando amor. Ella sonriendo como una gatita mimoso me dijo, de eso se trata, no? Y bajo su mano a mi pene y como una palanca lo empujo de la cabeza para ver cuan erecto estaba. Tócame me dijo y veras lo mojada que estoy. No espere dos veces la invitación, metí mi mano debajo de su falda acariciando sus hermosos muslos hasta llegar a su vagina y con mis dedos comencé a explorar su sexo mientras ella excitada apretaba mi pene hasta hacerme venir. Fue una eyaculacion prematura, pero yo estaba tan excitado que no me importo. La seguí acariciando y jugando con su sexo, sus senos, sus nalgas, nos besábamos con frenesí, los dos ardiendo de deseo, hasta que ella exploto en un orgasmo y vibro como una diosa sensual, gimiendo, apretando mi pene, y movía su sexo y sus caderas buscando mis dedos como si la estuviera penetrando. Su sexo emanaba líquidos y su cuerpo se contorsionaba excitado. Podía sentir las contracciones sexuales de su sexo en mis dedos y sus espasmos vaginales. Yo solamente lamentaba no estar dentro de ella en es momento y mas aun ya me había venido por segunda vez en mi cachondez y mi pene se comenzaba a poner flácido para descontento mío y de Raquel.

Cansados y sudados, regresamos del éxtasis a la realidad. Ella me beso y me pidió que no le dijera a nadie de nuestro encuentro. Le dije que no se preocupara pero que yo quería tener sexo con ella. Raquel me miro a los ojos y me dijo, cuando quieras lo hacemos pero la verdad es que yo nunca he tenido sexo y este es mi primer encuentro con un hombre, solo que lo deseaba tanto que estaba muy cachondita. Oye me dijo, tu pene es bastante grande, así son? o tu eres superdotado? Le dije, no se, no le ando viendo los penes a radies, ella se rió. Me vas hacer doler, pero si quisiera tenerte dentro de mi, aunque ya no lo siento duro como lo tenias al principio. Le dije mañana estará listo para ti. Me dijo, mañana mis tíos saldrán como a las 8pm. Quédate pendiente y cuando veas la camioneta salir, te vienes por la puerta trasera, te estaré esperando pero iremos a mi cuarto. Consigue condones, si? Aquí tengo condones, le dije, no te preocupes. Se rió y me pregunto, te estas cogiendo a tu novia? No tengo novia, le dije. Se rió y me dijo, sinvergüenza, pero no me importa con tal que me cojas a mí.

Luego que la deje, me quede pensando. Estaba confuso. Yo sabia que ella no había estado con radies, pero Raquel era muy experimentada, cachonda y agresiva sexualmente que no parecía ser primeriza. En fin me dije, que me importa si anda con alguien más con tal de cogermela. Me quede tan excitado que esa noche en mi cama me masturbe pensando en Raquel y en el mañana que estaba muy lejos.

Al día siguiente cuando sus tíos salieron me acerque a la puerta trasera. Todo estaba en penumbra y de repente la puerta se abrió y Raquel como en un susurro pregunto, estas ahí Eliusbel? Si le conteste. Entre y nos fuimos a oscuras hasta su cuarto para que radies me viera a través de las ventanas. Su cuarto era amplio, simple pero estaba en orden. En cuanto cerró la puerta, ella vino hacia mí y me abrazo y me beso apasionadamente entregándome su cuerpo. Podía sentir sus senos, su vientre, sus muslos y levantándose en las puntas de sus pies trataba de buscar mi pene con su vagina y se contorneaba excitada. En un segundo me puso a 1000. Pensé que tenía que tomarlo con calma si quería penetrar a Raquel por lo que separándome un poco le dije, desnudémonos, quiero verte desnuda, quiero mamarte todita. Ella sonrió y comenzó a desnudarme mientras yo la desnudaba a ella. Trajiste condones, me pregunto? Si le dije. Yo la desnude primero con las ansias que tenia de verla desnuda. Era una Venus, vientre plano, senos grandes y paraditos, unos muslos morbosos, todo en ella era hermoso y una invitación al placer. Raquel removió finalmente mi short y dejo a su vista mi pene duro y erecto. Lo miraba excitada y cogiendolo en sus manos instintivamente lo comenzó a masturbar. Póntelo en tus senos le dije. Ella se arrodillo en la alfombra y se comenzó a acariciar los pezones con mi glande. Me miro a los ojos y me dijo, me lo como? Le dije si, por favor. Ella beso mi glande y comenzó a lamerlo y se lo metió en la boca y lo mamo diestramente. Para evitar venirme prematuramente la levante en mis brazos y la deposite en la cama. La bese en los labios mientras me montaba sobre ella. Ella abrió sus muslos, busco mi pene y se lo coloco en su vagina. Yo con disimulo le frote su vagina con mi pene sin penetrarla mientras la besaba, le besaba el cuello, le mamaba los senos y mientras la seguía besando mi pene se alejaba de sus manos y de su vagina mientras la excitaba con mis besos, mis manos acariciándola, bese su vientre y ella ardía de deseo, podía sentir lo cachonda que estaba, gemía de placer y pose mis labios en su sexo y abriéndole su labios vaginales busque su clítoris y lo bese y ella vibro como en una convulsión y gimiendo de placer me acaricio mis cabello como queriendo ella acariciarse con mi cabeza y mis labios. Le frote su clítoris continuamente con mi lengüita sin darle descanso mientras mis dedos jugaban con su anito y ella se dejaba, estaba en el éxtasis entregándose al placer. Se movía, contorneaba su cuerpo, gemía, no sabia que coger con sus manos y de repente se vino en un orgasmo intenso, sentí sus juguitos fluir en mi boca pero la seguí masturbando con mi lengüita mientras dos de mis dedos le penetraban su anito. Raquel gozaba, cerraba los ojos, se movía, era una potrilla en celo gozando de mis caricias. Ya cuando se calmo un poco y reponiéndose, se sentó en la cama y busco mi pene y me dijo, penétrame, no seas malito, lo deseo dentro de mi, mira como lo tienes, grandote, métemelo por favor. Le dije, ven. Me senté en el respaldo de la cama con mi pene bien erecto. La hice sentar frente a mí, sobre mis muslos con sus muslos abiertos. Ella inmediatamente sintiendo mi pene frente a su vagina trato de penetrarse pero yo la abrasé y la jale hacia mi dejando su vagina sobre mi pene y ella moviéndose instintivamente acariciaba sus labios vaginales a lo largo de mi pene. Instantáneamente ardia nuevamente, gimiendo y gozando de placer. Penétrame me dijo, no sea malito, penétrame, si? Le dije penétrate tu amor, soy todo tuyo. Ella se elevo sus caderas, cogio mi pene entre sus manos y puso el glande de mi pene en su entradita y se sentó sobre mi pene duro y erecto comenzando a penetrarse ansiosa. Yo eleve mis caderas mientras ella bajaba rompiendo su himen, ella gimio, pero ya la tenia adentro y la cogi de sus hombros para que no se saliera. Se le corrieron unas lágrimas de dolor con mi pene muy dentro de ella mientras le mamaba sus senos sin parar dándole tiempo a que se repusiese. No tardo mucho, me beso con sus labios con lagrimas y me dijo penetrarme, cogeme rico amor, hazme una mujer, la mas puta de las mujeres pero cógeme rico, rómpeme todita, hazme lo que quieras pero dame placer. Después de eso estuvimos como media hora cogiendo hasta que no aguante mas y me vine dentro de ella. Ella estaba sudada, mojada con sus juguitos con rastros de sangre pero aun seguía excitada y ardiente y yo había triunfado en no venirme hasta romperle el himen. Ella se miro en el espejo y vio su vagina sangrante y me dijo, no te vayas ahora tienes que romperme mi anito pero mientras te repones me voy a dar un baño. Se volteo y me dijo báñate conmigo, si?

Entramos a la ducha y yo me encargué de lavarle su vagina y quitarle toda la sangre que tenia. Que hermosa era y sensual, era una Venus, una diosa de placer y definitivamente era mucha hembra para mí, no iba a poder aplacar el deseo de Raquel. Mientras la bañaba jugaba con su anito y la besaba para mantenerme sexualmente calientita. Mi pene se iba recobrando y le trabajaba su anito con mis dedos. Ella siempre ardiente y cogiendo mi pene con sus manos y besándolo me dijo, no te imaginas como quería que me penetraras. Mis amigas me habían dicho que tienes la verga mas grande del barrio, sabes que eres famoso entre las mujeres? Hay muchas que quieren contigo, si quieres te las consigo. Yo me reí, no podía creer lo que estaba oyendo, pero eso me excito aun mas y mi pene se puso duro y erecto y ella lo mamo con ansias y se volteo ofreciéndome sus nalgas. Que hermosas nalgas tenia, bien paraditas, se le veía angosta, excitante y sensual. Me acerque a ella poniendo mi pene entre sus nalgas, uno de mis brazos y mi mano se encargaron de acariciar su senos mientras mi otra mano acariciaba su clítoris. La comencé a masturbar y Raquel ardiendo de placer y para mi sorpresa exploto en un orgasmo sin demorar mucho y se convirtió nuevamente en la maquina de placer, gimiendo y gozando. Agarro mi pene y se lo puso en su ano y se inclino un poco abriendo sus nalgas. Mi pene comenzó a penetrarla muy lentamente mientras ella un poco tensa ayudaba a ser penetrada. Yo comencé a masturbarla nuevamente mientras le penetraba el ano le acariciaba con insistencia su clítoris. En su cachondes Raquel dejo de estar tensa y para mi sorpresa mi pene entro muy dentro de ella y me la cogi rico mientras mis dedos jugaban con su clítoris. Raquel no tardo mucho en tener otro orgasmo y sin parar me decía sigue papito, no pares, cogeme amor y yo trataba de contenerme. No quería venirme para darle todo el sexo que Raquel quería pero al tercer orgasmo de Raquel no pude más y me vine con ella en su anito.

Nos quedamos acostados los dos exhaustos. De repente ella se levanto y se fue al baño. Al ratillo regreso son una toalla mojada y me limpio mi flácido pene. Mientras lo observaba y me dijo, aun flácido tu pene es grueso y grande. Yo la miraba extasiado. Raquel estaba nuevamente radiante, hermosa, sensual. Sus curvas eran únicas. La sensualidad que emanaba ver sus senos desnudos, su vientre plano, sus bellos púdicos sedosos y húmedos, sus labios vaginales, sus muslos. Raquel era el sueno dorado de todo hombre cachondo. Limpio mi pene con la toalla mojada rozándolo con sus manos y luego se acostó sobre el acariciándolo con sus senos y mi pene para mi sorpresa nuevamente revivió. Lo beso, jugo con mis testículos y luego subió sobre mí poniéndoselo en su entradita y penetrándose me comenzó a cabalgar. Lo hacia lentamente pero como gozaba, yo me dejaba coger nada mas, ella se penetraba y gozaba y la sentía vibrar en cada orgasmo, tenia múltiple orgasmos, era golosa, se penetraba, gemía, se acostaba sobre mi por ratos, me besaba, me cogia rico, hasta que me hizo venir nuevamente y explote dentro de ella. Que rica es tu verga amor, me llena toda. Hasta ahora no comprendo como me la pudiste meter en mi anito tan chiquito. Quieres seguir cogiendome mientras este aquí? Un día me iré y de seguro no nos volveremos a ver. Quieres, si? Claro que si le dije. Pero que nadie se entere de lo nuestro, si no mis tíos me matan o me mandan de regreso donde mis padres. Y riéndose, me dijo, así podrás seguir cogiendote a tu novia también y nadie se dará cuenta de lo nuestro. Y no te sientes celosa, le pregunte? Se que lo harás así que para que sentirme celosa. Y cual de tus amigas me dices que quiere conmigo, le pregunte? Todas, es cuestión de cultivarlas. Tu dime cual y yo te la consigo. Me rei.
Pase unas semanas cogiendome a Raquel quien era insaciable. La verdad que era una hembra que necesitaba varios hombres para saciarla. Algunas veces pensé en pedir ayuda a uno de mis amigos, pero solo fue un mal pensamiento. Un día saliendo de la casa de Raquel después de cogermela, me vio un amigo mío mucho mayor que yo que era soltero. Se paro y me espero, no lo puedo creer me dijo, estas cogiendote a ese bomboncito? Que condenado que eres. No le dije, ni lo menciones, solo somos amigos. Y que tal es en la cama, es ardiente, anda cuéntame. No hables así le dije, en serio no hay nada. Mira me dijo, te doy 10.000 Bs si me la consigues, un solo polvo, sale? Estas loco le dije. Mi amigo siguió insistiendo y yo seguí negando. Cuando nos despedimos, mi amigo me dijo, mira Eliusbel, a esa hembra le tengo unas ganas que no te imaginas, te voy a dar 10.000 Bs, si me la consigues bien y si no son tuyos y me metió los 10.000 en mi camisa y se fue con unos amigos de el que en ese momento pasaba así que ya no pude devolverle su dinero. 10.000 era mucho dinero y más para mí a esa edad, así que fui y los escondí en mi casa. PERO ESA ES OTRA HISTORIA…

eliusbeloreto@hotmail.com

La playa

Hola soy Neni, esto paso cuando tenía 15 años de edad.

Organicé un paseo por fin de semestre hacia la playa asi que me puse a llamar a amigos y amigas para ir a la playa, el dia que salíamos me di cuenta que era la unica que no llevaba pareja, pero en fin me decidi a conseguir a alguien en la playa para no hacer la bomba.

Salimos y todo fue super bien hasta que llegamos a una ciudad donde el chofer recogio a su sobrino que nos acompañaria, cuando se subio me di cuenta que era amigo de mi primo que tambien iba asi que lo conocia saludamos como si nada, pero ya en mi salto esa pequeña mirada de picardia ya que el muchacho me gustaba sobre todo.

Al llegar a la playa no pasaba de las 6 de la mañana nos hospedamos y lo primero que hicimos fue ir a la playa, empece el juego de la seducción con Jhony (asi se llamaba), asi que me puse una tanga, un sombrero y con mi bronceador bajo el brazo nada mas.

Todos estubimos juntos en la playa y una auna las parejas desaparecian para ir a algo mas privado asi que me quede a solas con el chofer y su sobrino, buscaba la forma en que el tio desapareciera, aunque de todas formas a veces encontraba a jhonny espiando de reojo mirando y desnudando mi cuerpo mientras estaba tumbada en la arena tomando el sol.

Me levante y dije que me iba a bañar ya que queria salir a comprar recuerdos asi que inicie mi partida sin mas que guiñarle un ojo a Jhonny del cual me percate que su paquete tenia ya una dimensión que me excitaba solo pensarlo dentro de mi.

Llegue a mi habitacion y cerre la puerta pero no puse seguro pues bien estaba sola y no creia que nadie vendria asi que me desnude medio excitada solo pensar en Jhonny asi que antes de la ducha me masturbe pensando en el y sabeindo que mis manos serian las de el recorri todo mi cuerpo hasta que acabe, asi que me meti a la ducha y en medio de mi afan de limpiar mi cuerpo me di cuenta que alguien me observaba, me causo miedo ya que estaba sola pero cuando distingui que era Jhonny empece a hacer mi movimientos mas lentos como amando mi cuerpo con las manos, veia leves movimiento que venian de la parte baja de la puerto y alcance a ver que se masturbaba me excito más que solo ya me econtraba masturbandome y fue cunado entro silenciosamente me abarzo y me beso con la mayor de las pasiones jamas imaginadas.

Me cargo y lentamente me llevo a la cama aun mojada me seco todo mi cuerpo con su lengua, hasta que llego a mi clitoris ami interior a mi parte mas ansiosa de probar el sabor del sexo.

Me lamio despacio haciendome padecer cada vez mas, me hacia gemir como nunca me deje llevar sin mas tuve un gran orgasmo que hizo que mis jugos slieran estrepitosamente a los cuales el no dejaba de desperdiciar ni una gota.

Luego me levante lo empuje a la cama y me avalance sobre su miembro era grande no se cuanto pero grande firme y estaba rojo de placer rojo para ser comido, saboreado, mientras lo chupaba sentia sus pulsaciones sus ganas lo bese de arriba a abajo miemtras mis dedos recorrian sus dos bolas acariciandolas masajeandolas capaz de que genia mas que yo del placer que le daba hasta que llego un momento en que le chupe con mas fuerza y se corrio en mi cara en mis labios en mi garganta, lo limpie todo y me levante el no queria terminar me beso tiernamente y empezo a chupar mis senos los pelliscaba y los saboreaba todo lo que podía mientras tanto mis manos recorrian su cuerpo sus nalgas bien uniformes sus pechos su cuello su cabellera, el con sus manos recorria mi cuerpo mi cintura mis partes intimas.

Cuando baje mis manos toque su polla la cual estaba nuevamente lista para una faena espectacular, le acaricie hasta que el me acosto en la cama, me abrio las pierns y primero emèzo a acariciarme mi clitoris con su pene lo hacia lentamente, me volvia loca de placer luego me introdujo un dedo lo metia y sacaba lentamente mientras con su pene me volvia loca lo queria dentro de mi ya ahora, y sin pensarlo lo agarre me lo puse en la entrada y sin mas me lo metio hasta el fondo lo dejo alli sin movimiento mientras me besaba el cuello me volvia loca de placer queria movimiento queria sentir como me tragaba todo su pene como mis labios vaginales se lo comian todo empece instintivamente a moverme haciendo que gritara de placer alli empezo a moverse suavemente y lentamente entra y sale, entra y sale, solo podia imaginarme como nis labios vaginales lo comian por completo, enpezo con movimientos mas rapidos gemiamos de placer y cada vez era mas rapido mas y mas rapido miembras ! sus dedos recorrian mi clitoris miemtras su miembro deseperado entraba y salia de mia hasta que de una sola embestida grito de placer al igual que yo termina con multiorgasmos que me llevaron a la gloria.

No lo saco dejo que su miembro estuviera dentro de mi mientras iba perdiendo su dureza y al sacarlo me provoco otro orgamos mas que agardeci dandole una mamada para limpiarlo todo.

Dormimos abrazados y y nos despertamos a media noche decidimos darnos un baño pero en la playa.

eso es otro cuento que luego les relataré

Mis cazoncitos eróticos

¿Qué tal amigos, cómo están? Sí, ya sé que hace rato que no escribia con la ayuda de mi amiga Susy pero hemos andado muy ocupadas con la tarea de la escuela y esas cosas pero me hice un tiempo para contarles algo muy chido que ando haciendo desde hace poco.

Pues recordarán lo que pasó con mi primo y que les conté en mi tercer relato. Bueno pues luego de eso estuve platicando con mi mamá sobre noviazgos entre primos (así como si no fuera algo de importancia) y que se enoja diciéndome que no se me fuera a ocurrir andar pensando en eso porque está muy mal que los primos anden noviando; también me preguntó si se lo preguntaba por mi primo porque últimamente nos había visto muy “raritos”.

– ¡Cálmate má! ¡Osea HELLO! ¿Cómo se te ocurre? Yo nada más te preguntaba porque una amiga de la escuela quiere andar con su primo pero nada que ver conmigo ¿de acuerdo? ¡Te pasas la neta!

– Pues más te vale porque ni tu papá ni yo vamos a permitir nada de eso ¿eh?

¡Chin! como ven mi mamá se puso como fiera y yo nomás le hice una pregunta inocente (jijijiji) Bueno pues con eso se me quitaron todas las ganas de seguir pensando en mi primo, así que me dediqué mejor a seguir cuidando mi cosita como ya saben. Pues fíjense que un día Susy me enseñó un video que le mandaron por internet de una niña que se está metiendo en su cosita unas bolas de metal unidas con un cordón, eso nunca lo habíamos visto y la neta nos excitó mucho a las dos, incluso el video me estuvo dando vueltas en la cabeza por varios días. Yo no puedo hacer eso primero porque no sé donde conseguir esa clase de bolas y no creo que se las vendan a menores, además de que me moriría de vergüenza de ir a comprarlas, pero lo más importante es que todavía soy virgen y no me gustaría desvirgarme yo solita pero la idea no me dejaba estar en paz.

Bueno pues el sábado de hace dos o tres semanas mi papá estaba arreglando algo en el motor de su coche mientras yo cuidaba la tienda. Como no había nada que hacer y estaba súper aburrida, me senté sobre la barra que está en la ventana de la tienda y que da a la calle y por donde atendemos a los clientes, así me puse a ver lo que hacía papá. En eso sacó su caja de herramientas y la puso en el suelo, la abrió y me puse a curiosear lo que tenía ahí ¿y qué creen? ¡Que me encuentro unas bolas de metal como las que se metía la niña del video! Pero mucho más chicas!

– Oye papi ¿para qué sirven estas bolitas?

– Ah pues para muchas cosas, se llaman balines. ¿Parecen canicas verdad?

– Sí. ¿Oye me las regalas?

– ¿Y tú para qué las quieres?

– Este… ándale no seas malo están bien bonitas ¿Siiiii?

Y como yo las quería cañón que lo abrazo y me le voy a besos rogándole que me las diera con mi voz más aniñada y coqueta (ya se imaginarán como).

– Bueno, bueno ya, te vas a llenar de aceite. Mira no te doy esas porque luego las puedo necesitar pero mira, toma este dinero y ve a comprarte las que quieras a la tlapalería.

– ¡¡¡Ay papi gracias!!! Eres un súper lindo…muuuuaaa!

– Ya barbera. Ándale déjame trabajar porque quiero acabar antes de comer.

No me lo dijo dos veces, me fui corriendo a la tlapalería a comprar las bolitas. Ahí pedí que me vendieran unas grandes (como las del video) pero me dijeron que de esas no tenían, solo del tamaño de las que tiene mi papá y bueno con esas me conformé y con el dinero que llevaba me alcanzó para cuatro. Me moría por meterme a mi cuarto y hacer muchas cositas con ellas pero como no estaban ni mi mamá ni mi hermano pues me tuve que estar en la tienda hasta que llegaran, así que me la pasé en la barra de la tienda jugando con las bolitas imaginándome cómo usarlas. Mientras pensaba en eso mi cosita empezó a mojarse y ponerse inquietita por la emoción. Como mi papi no podía verme desde afuera y atrás de mí no había nadie para verme empinada, pues con una mano empecé a jugar con las bolitas rodándolas sobre la barra mientras la otra la pasaba por atrás, en medio de mis nalguitas, acariciándome mi pussy por debajo de la falda. ¡Ay que rico se mojaron mis deditos! ¿Qué pensarían los clientes si supieran que les estuve dando el cambio (monedas y billetes) con un poco de mis juguitos? Jijijiji 😉

Así me la pase muy excitada hasta que por fin llegó mi mamá como dos horas después.

– ¡Ay ya era hora mamá! Ahora le toca cuidar a mi hermano yo ya me voy a meter.

– Está bien pero te aviso que ya mero vamos a comer, yo te llamo.

Y que me meto corriendo para llegar a mi cuarto y ya adentro cerré con llave, me lavé las manos y las bolitas y me acosté de panza en mi cama pensando como gozar con ellas. No podía amarrarlas con un hilo porque no tenían hoyos así que se me ocurrió otra cosa. Me quité el calzón y me senté en la orilla de la cama; tomé una de las bolitas y comencé a sobar con ella mi clítoris. ¡Ah que rico se sentía el metal acariciándome ahí! Desde antes ya estaba excitada como les dije pero con eso me mojé todavía más por lo que mis dedos y la bolita ya estaban todos mojados y me empezó a costar trabajo detenerla porque se me resbalaba de lo húmeda que estaba. Quería metérmela como la niña del video pero me daba miedo que se quedara ahí y ya no pudiera sacarla; la verdad hasta ese momento la estaba pasando súper chido por masturbarme con la bola sobre el clítoris pero yo quería sentir más y como ya estaba hiper caliente me empecé a desesperar. Cada cuando limpiaba las bolitas con mi calzón para que no se resbalaran y en una de esas me fijé que el calzón tiene dos partes de tela en la zona que cubre mi cosita, una arriba tocando el pussy y otra abajo, y en medio de las dos quedaba un hueco. ¿Cómo nunca me había fijado? Metí mis dedos ahí y ví que ese huequito estaba de buen tamaño ¡y que se me prende el foco!

Metí una bolita en ese hueco, me puse el calzón y me paré. La bola se fue hasta abajo del hueco, así que la sentía a la altura de los labios de mi pussy, se sentía bien pero no apretaba mucho. Me agaché para mirar y me fijé que aunque no pesaba mucho se colgaba un poco en la tela y además estaba muy abajo como para tocar mi clítoris. Entonces me bajé el calzón un poco y metí las otras tres bolitas, me lo puse otra vez y probé. ¡En eso que tocan la puerta metiéndome un susto horrible!

– ¿Ay que quieren? No me molesten ¿¿¿SI???

– ¡Cálmate loca! Dice mi mamá que ya te bajes a comer.

¡Híjole pensé que me cachaban! Pues toda temblorosa por el susto me lavé las manos, me puse la falda y bajé a comer. Se sentían muy bien las bolas aunque no tocaban mi clítoris, por eso me detuve en la escalera y revisé rápido. Por el peso de las cuatro se fueron al fondo, donde se forma un triángulo en la costura del calzón, juntándose unas con otras y colgándose un poquito. Seguí bajando, como estoy apretadita de las piernas, con cada paso que daba los músculos apretaban las bolitas contra mi pussy hasta que se metieron entre los labios, sobándolos desde adentro. ¡Ahhhh que rico se sentía! Bajé las escaleras despacito, caminando como modelo para apretar mas. ¡Mmmmmm se sentía chidísimo! ¡Me estaba masturbando sin usar las manos y sin que nadie se diera cuenta! ¡Qué cool…era increíble! Llegué al comedor y me senté en mi lugar.

– Oye hija porqué estás tan colorada?

– ¿¿¿Qué??? (¡Chin otra vez los condenados cachetes!).

– ¿Que estás toda roja de la cara pues que estabas haciendo?

– ¡Hay mamá pues nada!

– Déjala de seguro le pegó el sol en la cara cuando me estaba viendo arreglar el coche.

– ¡¡¡SI, SI!!! ESO FUE! Luego me pongo crema mamá ¿sale? (Ufff mi papá es un santo, me salvó de esa jijijiji).

Comí lo más despacio que pude tratando de que no se dieran cuenta de lo caliente que estaba pero no podía evitar juntar los muslos lo más posible ahí sentada para sentir más a mis amiguitas de metal. Cuando terminé di las gracias y me fui a mi cuarto. ¡Estaba muuuuy mojada! Cuando entré a mi cuarto volvía a encerrarme, me quité la falda y la aventé por ahí, entré al baño y cerré también, me levanté la playera y el bra para acariciarme las boobies con una mano y mi cosita con la otra, sobre el calzón. Me recargué en la pared, abrí las piernas, cerré los ojos. Por primera vez gemía libremente sin importarme nada porque desde ahí nadie podía oírme, así que me dejé ir, sin pensar nada…. solo sentía taaan delicioso!

Luego me senté en la tasa, abrí las piernas lo más que pude, sobaba mi cosita con las bolas dentro de mi pussy, cada vez más adentro, cada vez más rápido. No sé cuanto estuve así porque ya no podía pensar, sólo sentía y gozaba como loca. De repente el calor me llegó muy fuerte debajo de mi pancita, como un fuego que ya conocía desde que empecé a masturbarme pero nunca tan caliente y fuerte como en ese momento. Mi cosita empezó a temblar como loca, con espasmos en mi pancita, yo estaba con la boca abierta y la cabeza recargada en la pared sin dejar de hacerme eso y de acariciar mis tetitas al mismo tiempo.

¡¡¡¡Ahhhhhhhhh… Siiiiiiiiiiii!!!!!!!!

En eso me vino, fue un orgasmo tan fuerte como jamás me había pasado antes haciéndome casi gritar mientras mi vaginita disparaba todos los juguitos, dejándome vacía. ¡Ay fue tan chido! Me quedé ahí un rato disfrutando los últimos momentos, feliz, con las piernas temblándome, no podía ni quería levantarme. Luego de un rato lo hice, y me miré ahí, el calzón estaba todo húmedo y los juguitos me escurrían por las ingles. Me quité el calzón, saqué las bolitas y las puse en la jabonera, puse el calzón frente a mí y lo olí un poco, olía a mis juguitos muy rico, entonces se me antojó probar a qué sabían y lamí la tela. El sabor no era como me imaginaba, osea, no estaba muy salado, nunca había probado algo así… y la verdad me gustó mucho. Seguí lamiendo los juguitos de mi calzón hasta que no dejé nada.

Después de todo eso tenía que bañarme, así que lo hice después de dejar mi calzoncito en el bote de la ropa sucia para lavarlo con mi otra ropa después. ¡Ay… pues luego les cuento lo que hice después de mi primera experiencia con las bolitas y mis calzoncitos eróticos porque tengo que seguir haciendo mi tarea. No nos olviden y sigan escribiéndonos a Susy y a mí ¿sale? 😉

Sus amigas Erika y Susy.

susyteen@yahoo.com

La criadita

Yo me había casado hacía uno año, cuando según la tradición del lugar donde residíamos, ofrecieron a mi esposa una criada para ayudarla en las tareas domesticas, en un primer momento lo rechazamos de plano, pero después un poco por la presión del medio tuvimos que aceptar, con el problema de que yo y mi esposa estábamos casi todo el día fuera de la casa por nuestros trabajos.

Al aparecer la criadita, realmente me sorprendí, se trataba de una mujercita de unos 12 años, hija de una familia de trabajadores de campo con doce hijos, de los cuales esta seria la menor, lógicamente tratamos de que se adapte, y emprendimos una tarea de educarla, inscribirla a una escuela, fijarle un sueldo, y darle tareas acordes a su capacidad.

La vida siguió transcurriendo siempre de la misma forma, yo y mi esposa al ser casi recién casados llevábamos una vida sexual muy completa, y con la poca costumbre de tener a alguien mas en la casa, seguramente algunas veces la criadita escucho mas de un ruido delator.

En una noche de mucho calor estábamos con mi esposa haciendo el amor cuando al mirar por la ventana veo en ella la figura de la criadita de estaba espiando y según me pareció se tocaba la entrepiernas, hice de cuenta que no vi nada y seguí miándola, mientras hicimos el amor se mantuvo allí masturbándose; tome nota del tema, mentalmente y sin decir nada a mi esposa me fije la tarea de conversar con ella sobre lo mal que esta espiar a otras personas.

Aprovechando que mi esposa llegaba tarde, le encontré en la cocina y comencé a tratar el tema con ella, me sorprendió que de entrada me explicó que había tenido desde muy chica relaciones con sus hermanos mayores, que no la habían penetrado ya que era estrecha, pero la hacían chuparles la pija y masturbarlos, eso me dejo helado, para mas agrego, – Sabe, yo me caliento cuando usted la culea a la señora – Sin casi nada que decir, estire la mano para acaricirle el pelo, pero para mi sorpresa tomo mi mano y se la puso en las tetas, es decir pezones que recién empezaban a despuntar, y con toda simpleza me dijo, que pasa, no le gusto, yo necesito también sacarme la calentura, se me sentó en el regazo y con una mano comenzó a sobarme la pija, que para ese entonces ya explotaba; con maestría la saco del pantalón y comenzó a chuparla y masturbarla.

En el colmo de la calentura le metí una mano en la concha, pero para mi sorpresa, mi dedo no entraba casi, todavía era muy estrecha y virgen le pregunte si alguna ves se la pusieron allí y me dijo que no, que ni siquiera un dedo, se la chupaban nomás, la puse sobre la silla y enterré mi boca en esa concha casi sin bellos, notaba que mi lengua no penetraba, así que le tome el clítoris entre los dientes y comencé a mamarla, la podía sentir torcerse de placer, y no se como mientras la apretaba contra mi uno de mis dedos encontró su pequeño ano, despacio y con mucho cuidado se lo fui colocando por allí, pero era tremendamente chico, y notaba que le dolía.

Terminamos casi a la ves, ella se corrió mientras le besaba su pequeña concha y yo me corrí en sus manos.

Después de lo ocurrido, pasaron varios días sin que ocurra nada mas, solo por las noches notaba como se masturbaba en la ventana cuando sentía gemir a mi esposa.
Casi una semana después mi esposa me aviso que tenia un examen y llegaría muy tarde, pensé que seria el momento de ver que hacia con esta mi extraña relación, apenas se fue mi esposa fui a buscarla y al encontré en el baño duchándose, me sorprendió ese cuerpo casi de un varón sin tetas, casi sin nalgas, pero que al verme se me vino encima, la alce hasta la cama y comencé a chupar sus tetitas, seguí por su conchita lo que hizo que tuviera un fuerte orgasmo y dándola vuelta empecé a besar su culito, me di cuenta que le agradaba, ya que se distendía, trate de meter un dedo con un poco de lubricante, y entro muy ajustado, la relaje de a poco, y enfile otro dedo, llegaba a un punto que directamente no entraba, no sabiendo que haber la puse encima mió, y con mi pija comencé a frotar su concha, notaba que se estremecía y largaba jugos en cantidad, pero en medio de la calentura al tratar de penetrarla nota que no entraba, mi pija era muy gruesa, y pese a todo el esfuerzo mió y de ella, ni siquiera la cabeza se introducía, vi algunas gotas de sangre creo que perdió su virginidad esa noche sin ser siquiera penetrada, desesperado por penetrarla, me acorde de su culito, la di vuelta, puse la cabeza en la entrada de su ano y comencé a empujar, no había caso, entraba solo la mitad de la cabeza y nada mas, me contente con eso, le pedí que apretara sus nalgas y me descargue dentro de su culito apenas introduciendo la punta de mi pija.

Muchas mas fueron las noches con Silvia que así se llamaba, y siempre luego de hacerla acabar, terminada introduciéndole la punta de la pija en su culito y me corría en el.

Esto duro casi un año, a mi esposa y a mi nos trasladaron, así que avisamos a Silvia que volvería a su casa, esa noche estaba haciendo el amor con mi esposa cuando la vi en la ventana totalmente desnuda, haciéndome señas, así que deje que mi esposa se duerma y fui a su dormitorio, lloraba desconsolada, no quería volver a su casa la consolé me pidió que la cojiera por ultima vez, yo estaba ya cansado, así que la puse sobre mi para que ella hiciera el mayor trabajo, para mi sorpresa se enfilo la pija directamente al ano sin hacer ningún juego previo, se sentó encima, y comenzó a presionar, veía como le dolía, y notaba como si a mi pija le estuvieran sacando la piel, de golpe sentí que su interior cedía, que mi pija se perdía en sus entrañas, y casi explote llenadole el culo de leche, pero no me soltó, apretó y comenzo a bombear moviéndose encima mío, con la leche ya dentro, la lubricación fue total, seguí penetrando su culo ya poniéndola en cuatro patas, tomo mi pija y se la llevo a la concha que para entonces entre la leche que caía de su culo estaba muy mojada y coloca la cabeza en su entrada, repitió la operación, pero si bien la penetre un poco no pude penetrarla totalmente, si sentí su orgasmo y también me corrí en su interior, me dio un beso y se fue a bañar. Al otro día cuando la despedimos mientras lloraba, pode ver su lengua sensualmente entre sus labios.

Agradezco que tuvimos que irnos de allí, creo que esa lolita con un poco mas de tiempo podía hacer naufragar mi matrimonio.-