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Peter 5769

Hola!!

Soy Peter_5769 y tengo que agradecer a la gente la cantidad de mails que me mandan, estoy muy orgulloso de que os gusten mis experiencias.

La última la escribí hace un mes o así, y aquí me tenéis para seguir contando todo lo que me suceda, que la verdad, es bastante excitante… En esta ocasión lo que me sucedió era completamente distinto a lo que me había pasado las otras veces. Fue hace una semana aproximadamente me llamaron para trabajar en un bar. Yo estoy estudiando y, bueno, ya se sabe
que los estudiantes no tenemos mucho dinero… así que era la oportunidad para sacar un dinerillo extra, ya que el jefe me contrató sólo para media jornada, 4 horas al día, y a mí me viene muy bien este turno. El pasado lunes sacamos unas mesas y unas sillas para montar una terraza, ya que aquí en mi ciudad el tiempo empieza a ser ya benevolente, y da unos días
de sol en los que es muy apetecible tomarse algo en una terracita. Sobre las 4 de la tarde llegó un matrimonio, y se sentó en unas mesas. Yo soy el chico que atiende la terraza, así que me acerqué, y amablemente les pregunté qué iban a tomar. El matrimonio era de unos 35 años, y parecían gente de negocios, ya que ambos vestían traje de chaqueta (incluso ella, lo que me sorprendió porque no es muy común) y hablaban y actuaban de una forma muy refinada. Ella era rubia, y la verdad es que era una mujer bastante espectacular. Él también era bastante atractivo a pesar de su calvicie, y también era elegante y simpático (mucho…) Tras pasar un buen rato allí, la chica me pidió que le indicara dónde estaban los servicios. Amablemente la acompañé dentro del bar, que es donde se encontraban, y se los mostré. A todo ello, estaba notando alguna mirada por parte del hombre, aunque no sabía si eran imaginaciones mías o realmente estaba sucediendo así. Entonces, él me llamó la atención. Me preguntó que si sabía dónde había una zona de copas para salir por la noche. Yo le dije que la zona de la plaza
mayor de la ciudad era bastante bonita y elegante para salir en pareja, pero él me dijo entonces que estaría con un compañero de trabajo, ya que su mujer viajaba a Madrid esa misma tarde por cosas de sus negocios… estuve explicándole y entonces me preguntó que si yo solía ir por allí. Su mujer llegó y se sentó, pendiente también de la conversación: “anda que te vas de cachondeo esta noche no?” le dijo en tono de broma… él le contestó “esta noche vamos a ser los dueños de la ciudad” estábamos echando unas risas, pero esa noche la verdad es que terminamos pasándolo realmente bien.
Finalmente quedé con él a las 23.00 en un sitio céntrico de la ciudad para que no se perdiese. Cuando terminé de trabajar fui a arreglarme un poco, darme una ducha y demás, y tras una buena cena fui donde habíamos quedado. Él había cambiado su traje de chaqueta por algo más informal, y ahora se notaba bien que era un hombre fornido. Con él venía su compañero, un chico joven, rubio y alto, que se mostró muy simpático conmigo. Estuvimos tomando unas cervezas por la zona más interesante de la ciudad, pero la verdad es que al ser lunes no había prácticamente nadie, y no encontramos nada digno
para quedarnos hasta tarde. Así que sobre las 2 decidimos regresar. Ellos me preguntaron que si quería podíamos ir a mi piso y nos quedaríamos allí a ver la tele un rato ya que ninguno de los tres tenía sueño, y que podíamos tomar algo allí. Entonces yo les expliqué que estaban mis compañeros, y no tendríamos intimidad. Al fin me invitaron a que fuera a su habitación, ya que ellos se quedaban en un conocido hotel de la ciudad. Yo les dije que a lo mejor no me dejarían entrar, pero ellos sabían que no habría problema, ya que llevaban trabajando con esa cadena de hoteles mucho tiempo y nadie
tendría inconvenientes. Allí tenían mueble bar, y decidimos tomarnos algo… estuvimos hablando bastante tiempo, y ellos se pusieron cómodos y me animaron a mí a hacerlo. Le dije que no tenía pijama (ellos se lo habían puesto) y el chico que conocía me dijo que podía ponerme el de su mujer si no me importaba… lo dijo en plan broma, pero yo le dije que no me
importaba con tal de quitarme de una vez los zapatos y ponerme cómodo. Así que sin pensarlo dos veces me metí al baño y salí con el pijama de su mujer. Era corto, y muy femenino, por lo que le dije que no miraran cuando saliera y me metí en una de las camas de la habitación. Entonces seguimos hablando, y tomándonos algo. El chico joven dijo, bromeando, que iba a curiosear en la maleta de la mujer del otro para ver qué tenía… Ella había tenido que dejar ahí la maleta, ya que volvería al día siguiente y no le hacía falta llevarse muchas cosas. Como vio que al otro no le importó, se puso a buscar en la maleta de su esposa, y empezó a sacar ropa interior. “¡¡mmm me gustaría ver a tu mujer con esto puesto!!” le decía, y el otro se reía
“sabes que nunca la verás”. Yo seguía allí metido en la cama con el pijama de su mujer, y él insistía en que me quería ver. Pero yo me negaba, me daba bastante vergüenza que me vieran con aquello puesto. Para colmo era lila! Cuando apenas le prestábamos atención, el rubio, con expresión de gran asombro exclamó “mirad lo que tengo”, y sacó de la maleta un masturbador negro, de un tamaño bastante grande (unos 18 cm.). “joder con tu mujercita, parece que no se aburre en sus largos viajes”. Yo estaba alucinado, y me excitaba pensar lo bien que se lo tenía que pasar aquella rubia con ese aparato. Entonces el mayor empezó a decir que eso también lo usaban cuando follaban, ya que la mujer era muy caliente y le gustaba sentirse follada por dos sitios a la vez. La conversación empezaba a subir de tono. Entonces el joven le preguntó que por dónde se lo metía, y el otro le dijo que se lo metía en el culo mientras él la cogía por delante, ya que su polla no le
cabía. Yo estaba sorprendido, y lo primero que se me pasó por la cabeza fue: “¡¿tan grande la tiene?!” me estaba empezando a excitar. El joven le dijo entonces que era imposible que eso tan grande le cupiera en el culito, y que
también era imposible que él la tuviera más grande aún… ahora fui yo el que habló, diciéndole que no era imposible que eso le entrara en el culo, que con una buena lubricación todo era posible, y el mayor asintió. “Uy uy, por qué lo sabes tú tan bien?” me preguntó el joven. Yo empecé a ponerme rojo, y no sabía dónde mirar. Al verme incómodo, cambiaron de conversación. Estuvimos hablando al menos otra media hora, y empecé a notar que estaban algo bebidos. Yo ya no tomaba nada, ya que estaba un poco cansado y no me apetecía. Entonces ellos dos, que estaban en un pequeño sofá que tenía la
habitación, empezaron a decirse algo al oído. De repente el chico joven me dijo que me proponían un trato: me darían 100 € si les demostraba que el aparatito negro sí cabía en mi culo. Yo estaba perplejo, y le dije que no entendía por qué me decía eso, que yo no era gay ni nada de eso, y que no tenía por qué gustarme meterme nada en el culo. Él insistió: “yo no he dicho
que seas gay ni nada, es una simple apuesta. Puedes meterte en el baño y cuando lo consigas sales y ya está”. Yo empecé a tomármelo en serio, pero aún así no estaba convencido. Aunque la idea de ganar 100 € me atraía. Y además, ellos eran atractivos y de todas formas no volvería a verlos nunca más. Entonces les hice una contraoferta. 180 € y lo hacía delante de ellos. Pero ellos no podrían tocarme. Entonces aceptaron. Cada vez que recuerdo este momento me pongo muy cachondo, me sentía observado a cada segundo. Me excitaba mucho. Al levantarme de la cama, se me vio un buen bulto que
levantaba el pijama (que era un vestidito) y casi dejaba a entrever mis huevos. Ellos estaban completamente en silencio, y se notaba que estaban muy excitados también. Entonces cogí el aparato, lo lubriqué bien (la rubia lo tenía todo preparado) y me dispuse a sentarme sobre él. Ellos no podían ver nada, porque el vestido me tapaba. Sólo podían ver mi cara de placer cuando empecé a notar que aquello entraba dentro de mí. Tuve que parar un poco, ya que era bastante gordo, y empezar de nuevo. Se me escapaban pequeños gemidos, y noté que ellos empezaban a tocarse por encima del pijama la polla… de repente el joven se levantó, y me quitó el vestido. Me dijo que quería verlo todo, que ese era el trato. Ahora la situación era aún más extraña. Me sentía allí, observado por dos desconocidos, metiéndome un masturbador en el culo, que además era de una de sus mujeres. En menos de 5 minutos ya había conseguido meterlo, pero no entero. Sólo la punta. En este
momento fue cuando el mayor me preguntó que si me importaba que se desnudara, y yo le dije que no. El otro no preguntó, directamente se quitó la ropa. Yo ya estaba consiguiendo bajar, y mi cara lo debía decir todo, ya que ellos no habían aguantado y se estaban haciendo una paja. El joven tenía un buen aparato, de unos 15 cm. Y bastante gordo, pero el que realmente sorprendía era el mayor. Además de que su cuerpo estaba cultivado en el gimnasio, tenía un rabo enorme, como no lo había visto nunca. Se la acariciaba con las dos manos mientras me miraba. Yo ya había pasado a moverme un poco sobre el juguete negro, y cada vez que lo metía hasta el fondo de mí saltaban de mi polla unas gotitas transparentes que sabían a semen (las chupaba). Ahora llegó lo mejor. El joven me preguntó que si podía ayudarme, y yo asentí con la cabeza. Me acerqué un poco al sofá donde estaban sentados y me puse a 4 patas. Él lo sacó entero y volvió a meterlo sin piedad, de una sola vez. Yo me estremecí y di un grito de placer que tuvo que escucharse en la habitación de al lado. Casi a la vez el mayor empezó a respirar más y más fuerte y se corrió. Entonces él dijo que si hacía lo que ellos me pidieran me pagarían 200 € cada uno, que por el dinero no había problema, que si quería dinero lo tendría… yo asentí con la cabeza, ya que el joven no me dejaba de meter aquello con fuerza y yo apenas podía hablar. El mayor se puso delante y me dijo que limpiara bien toda su leche. Estaba caliente, y yo me dediqué a limpiarla bien aunque apenas me cabía en la boca. De repente el joven sacó el aparatito de mi culo, y empezó a chupármelo mientras me masajeaba un poco la polla. Yo la tenía empapada.
Pasó sus dedos por el semen que salía de ella y lo chupó. Con todo esto la polla del mayor había empezado a crecer y yo no paraba de chuparla. Estaba muy caliente, y los huevos me dolían muchísimo. el rubio empezó a mamarme la polla, y sentí que me corría en su boca. Mientras yo estaba pensando que me apetecía que me follaran el culo, pero no se lo decía, ya que tenía que hacer lo que ellos me pidieran, ese era el trato. Cuando el mayor la tuvo bien dura, me dijo que volviera a ponerme el pijama de su mujer y me tumbara boca abajo en la cama. Le obedecí. Entonces él me cogió por las caderas y colocó la almohada bajo mi vientre. “te estás portando como una buena guarra. A ver qué te parece esto” me dijo. Eso me excitó aún más. Levantó un poco la falda y comenzó a darme cachetes en el culo. Me lo apretaba, estaba muy excitado, como fuera de sí. mientras el joven rubio se la meneaba mientras miraba el espectáculo. Entonces el mayor le dijo que empezara él, y
el otro sin decir palabra se me subió encima y empezó a metérmela despacio. Yo ya tenía el culito abierto gracias al masturbador, así que no le costó mucho meterla entera, de una sola vez. Empezó a follarme bastante rápido, y
yo no podía dejar de gemir. Mientras el otro se tocaba la polla, y me decía obscenidades. De repente el rubio se corrió dentro de mi culo, quedando tumbado sobre mí. Yo había estado a punto de correrme, pero me dejó a punto. Sin embargo, aún la cosa no había terminado. La sacó de mi culo y se colocó delante de mí. Me dijo que tenía que limpiársela bien. Entonces empecé a hacerlo, y el mayor se colocó detrás de mí. Ahora sí, empecé a ponerme un poco nervioso pensando que aquella polla no cabía dentro de mí. Me la metió poco a poco, despacio. Yo mientras separaba más y más las piernas para facilitarle el trabajo. Cuando la tuvo dentro intenté gemir, pero mi boca estaba ocupada. Entonces empezó a bombearme despacio pero sin parar, sacándola entera y volviéndola a meter hasta dentro. Me preguntaba que si me
gustaba, y yo decía que sí. me corrí por segunda vez, poniendo la almohada empapada. Ahora el rubio, cansado, se había quitado y yo me había entregado ya por completo al otro. Me obligó a ponerme a 4 patas, pero ahora sobre el
sofá y sin el vestido, y comenzó a follarme otra vez, ya sin parar y rápido. Me colocó boca arriba, y con las piernas en su pecho me la metió. Así acabó dentro de mí. Yo me la meneé hasta que me corrí otra vez mientras le limpiaba la polla, y así quedamos los 3 extasiados. Yo quedé dormido boca arriba en el sofá, y ellos cada uno en una cama. Sobre las 9 de la mañana me levanté. noté cómo aún salía semen de mi culo abierto. Me excité al notarlo, y comencé a hacerme una paja.. mis gemidos despertaron al mayor, y me pidió que se la chupara antes de irme. Lo hice, hasta que se corrió en mi boca, y
le pedí el dinero que me prometieron… Entonces me fui a mi casa , no sin antes robarle el masturbador (aprovechando que se había metido en la ducha) y la crema lubricante. Desde entonces puedo disfrutar de él, y lo hago casi a diario.
Enviadme comentarios a mi e-mail diciéndome qué os parece… y agradezco fotos para poder tener un posible contacto… besos

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