Crea tu cuenta gratis y disfruta de una semana de videos de primera calidad en PornHub Premiun

La casa en la playa

Cierto día recibí un llamado de Yajaira, mi querida amiga, para avisarme que con, sus amigos Javier, Pablo y Marcela planearon un fin de semana en la playa y todos concordaron en invitarme a mí también. Me alegré por tener la oportunidad de compartir un paseo con Yajaira y sus amigos.
Viajamos los cinco en el auto de Javier. En el camino la pasamos bárbaro, entre chistes y risas. Finalmente llegamos a la casa donde nos alojaríamos el fin de semana. Era un chalet que los amigos de Yajaira alquilaron entre todos. El lugar era muy lindo y acogedor, y había habitaciones para todos, así que descargué mis bolsos en mi habitación y en seguida ya estaba listo para ir a la playa. Yo fui primero y di un paseo por la orilla. A la vuelta, los encontré a Pablo y Marcela, que también estaban dando un paseo, y como queríamos prepararnos para la noche, decidimos volver a la casa.

Esa noche, fuimos a cenar todos a un pequeño restaurante de la avenida costanera a saborear algunos frutos del mar, pero no salimos a ningún otro lado, ya que estábamos algo cansados del viaje y preferimos guardar energías para la playa al día siguiente.

Al otro día, nos levantamos a horas diferentes cada uno. Yo, por supuesto, fui uno de los últimos; me levanté un poco antes que Pablo, que era más dormilón que yo. Uno a uno, fueron a la playa. Yo fui ya por la tarde y me uní al grupo, que ya estaba disfrutando del hermoso día de sol.
Decidí tomar sol y me acosté sobre la lona boca abajo. Desde que llegué, no pude quitar los ojos de Yajaira; ella estaba hermosa. Vestía una tanga blanca diminuta, de hilo dental, que dejaba ver todas las formas de su cuerpo. El hilo de su tanga se metía bien adentro de su cola, dejando afuera sus redondas y carnosas nalgas. Miré a Pablo y Javier, y pude notar que ellos también observaban de reojo a Yajaira, admirándola. Pablo jugaba al voley con Marcela y, a veces, perdía puntos por tener los ojos en Yajaira, en vez de en el juego.

Vi que Yajaira iba en dirección a la orilla, moviendo su hermoso culo en un andar sensual. Javier, sentado a un lado, también la veía alejarase embelesado.

Javier también era muy amigo de Yajaira; hasta tuve la sospecha de que entre ellos dos alguna vez había pasado algo. Ellos dos se conocían desde antes de que yo la conociera a ella.

Yajaira se metió en el mar, entre las olas que acariciaban su cuerpo de diosa. Parecía una Venus emergiendo del mar; incluso me ponía celoso del mar, que se adueñaba de su cuerpo.

Para ser discreto, esperé unos cinco minutos, hasta que me levanté y me fui hacia la orilla como quien quiere darse un baño; aunque lo que en realidad quería era estar cerca de Yajaira. Me metí en las primeras olas, que estaban frías, mientras Yajaira ya estaba nandando en lo más profundo. Me acerqué a ella, y cuando me vio, me sonrió. Comenzamos a jugar juntos. Hacíamos carreras de nado hasta la orilla. Empecé a preguntarme si ella ya habría adivinado mis intenciones. De pronto, vi que Javier también entró al agua, pero él no participaba de nuestros juegos, se quedó nadando a un lado, y de cuando en cuando, miraba hacia nosotros, especialmente a Yajaira, incluso creo que miraba sus tetas.

De repente, Pablo nos llamó proponiéndonos ir todos a tomar algo al parador. Pero Yajaira quería quedarse un rato más; y Javier también se quedaba un rato más. Yo percibí una situación en que ellos dos tenían que charlar sobre algo, así que traté de calmar mis ansias de estar cerca de Yajaira y me fui con Pablo y Marcela.

Cuando estábamos llegand al parador, veo que atrás, a pocos metros, venían Yajaira y Javier. Venían con cara de que habían estado conversando. Nos sentamos en una mesa Pablo, Marcela y yo, y nos pusimos a conversar y hacer bromas. Yo trataba de olvidarme del cuerpo de Yajaira mirando a Marcela. Marcela no es tan bonita, ni tiene tanta teta, pero me gustaban sus piernas; no era como Yajaira, cuyo cuerpo entero es espectacular.

Marcela estaba sentada de piernas cruzadas al lado mío, por lo que tenía una vista privilegiada de ella. Al poco rato, llegaron Yajaira y Javier y se sentaron. Pablo bromeó diciéndoles:

– ¿Ya terminaron de cojer uds. dos?
– ¡Qué estúpido eres! – le respondió Yajaira.

A mí me pasó por la cabeza la idea de que Javier y Yajaira habían estado cojiendo efectivamente, pero de cualquier manera, estaba caliente con ella.
Después de un rato de charla, decidimos volver a casa.

Una vez en casa, nos duchamos por turno. En el momento en que yo me estaba bañando, me dieron ganas de masturbarme con el recuerdo del cuerpo de Yajaira, pero me contuve. Preferí guardarme; al fin y al cabo, la noche estaba comenzando y no sabía qué podría pasar.

El último en bañarse fue Pablo. Los otros cuatro ya estábamos en la sala tomando unos tragos, escuchando música y esperando que el bromista estúpido del grupo terminara de bañarse. Pablo, desde el baño, hacía bromas como: “¡Yajaira, ven a enjabonarme la espalda!”, o: “¿Marcela, me aceitas la chaucha?” Él siempre hacía esa clase de bromas. Con Marcela se zarpaba más; en cambio, con Yajaira no hacía bromas tan subidas de tono, porque ella se mostraba más seria, o con Marcela parecía tener más confianza.

En determinado momento, Javier y Yajaira estaban en la cocina. Me asomé y vi que él le estaba haciendo unos masajes a ella. Comencé a arder de celos, volví a la sala y vi a Marcela frente al equipo de música bailando sensualmente. Me uní a ella y los dos comenzamos a bailar. Ella aceptó la propuesta y nos pusimos a bailar los dos muy sensuales, primero separados, después la tomé de la mano e hicimos algunos pasos juntos. Ella me lanzaba una mirada de loba y yo le pasé los brazos por la cintura. Ella me pasó las manos por el cuello y la cabeza y me excité; tuve una erección. Justo en ese momento, Pablo salió del baño. Nos ve bailando y larga otra de sus estupideces:

– ¿Otra vez comenzó la cojedera?
– ¡Idiota! – le respondió Marcela, y siguió bailando.

Pablo se unió al baile. Yo estaba delante de Marcela y el detrás. A Marcela parecía gustarle la situación, sonreía y se ponía cada vez más sensual. Pablo, desde atrás, abrió su toalla. Marcela no lo veía porque estaba de espaldas. Él apuntó su verga erecta hacia el culo de Marcela, que estaba vestida con un short bastante corto y una camiseta sin mangas. Pablo me lanzó una mirada cómplice riéndose de su gracia y yo me reí con él. En eso, entraron en la sala Javier y Yajaira.

Al ver la escena, Yajaira abrió los ojos bien grandes.

– ¿Y esta farrita? – preguntó Javier entre risas.

Pablo se apresuró a cerrarse la toalla.

– ¿Qué estabas haciendo, degenerado? – le dijo Marcela.

Pablo se rió y Javier dijo que Yajaira y él van a salir un momento.

– Dale duro a Yajaira, que nosotros nos encargamos de Marcela – le respondió Pablo.
– Siempre el mismo idiota – dijo Marcela.

Javier y Yajaira salieron; yo contemplé el cuerpo de ella al irse. Antes de salir, Yajaira volteó la cabeza, me miró, me sonrió y me quedé petrificado. Yajaira me estaba dando a entender cuánto yo le gustaba.

Pablo, Marcela y yo nos quedamos solos. Pablo puso música sensual, aún estando sólo con la toalla en la cintura. Le propuso a Marcela hacer un strip-tease para nosotros dos. Ella se rió y aceptó. Yo me sorprendí; me iba dando cuenta de que a Marcela, a quien hacía poco tiempo que conocía, era bastante ligerita. Ella comenzó a sacarse el short, mostrando su tanguita de encaje blanca diminuta de hilo dental. Sabía moverse la perra; se ve que sabía de strip-tease. Después se sacó la camiseta, mostrando un sutién del mismo conjunto. Yo estaba excitado. Pablo estaba como loco bailando al lado de ella, mientras en la toalla le hacía bulto la pija parada.

– Mira cómo me tienes – le decía a Marcela.

Marcela me tomó de la mano y me invitó a bailar con ella. Me dijo que me quitara la ropa. Comencé a sacarse prenda tras prenda, y ella me miraba a medida que desnudaba. Finalmente me quedé en slips, con el bulto a la vista.

– Tienes dos pedazos para elegir – le decía Pablo a Marcela. Se abrió la toalla y agregó: – Acá tienes uno ya pelado.

Marcela lo miraba y se reía. También me miraba a mí como preguntándome si yo también me enganchaba en esa onda. Yo bailaba en calzoncillos al lado. Pablo comenzó a apoyarle la pija en la cola. Marcela movía la cola mirándome. En eso, oímos que se abría la puerta de entrada y los tres corrimos a sentarnos y disimular. Pablo se puso la toalla de nuevo.

Eran Javier y Yajaira. Al vernos en ropa interior nos preguntan qué pasó.

– ¿Nos perdimos la fiesta? – bromeó Yajaira mirándome a los ojos.
– No, recién empieza – respondió Pablo. Los dos estábamos en erección todavía.
– Recién están izando las banderas – agregó Javier.
– Estábamos haciendo strip-tease – aclaró Marcela.

Entre risas, nos pusimos a conversar y a reírnos entre los cinco. Los que estábamos en ropa interior nos quedamos así, hasta que Marcela les propuso a Javier y Yajaira que también hicieran strip-tease.

Yo me preguntaba qué fueron a hacer Yajaira y Javier. Después ella me diría que fueron a discutir porque ellos dos habían salido juntos un tiempo y él quería volver con ella, pero ella no quería, y me confesaría que era porque yo le gustaba mucho.

Yajaira estaba con una minifalda que dejaba ver sus muslos morenos, y un top que marcaba sus deliciosas tetas. Se sacó la falda y el top, y se quedó en ropa interior. Yo me sentí en la gloria al contemplarla. Ella me miraba mucho mientras se desvestía. Javier se quedó también en calzoncillos.

Decidimos continuar con el juego del strip-tease y propusimos que las chicas se quiten los corpiños. Marcela se lo quitó primero, muy sensualmente. Mostró sus tetas lindas y redonditas, pero a mí me enloquecían las de Yajaira, grandes y carnosas. Todos querían que Yajaira mostrara sus tetas, pero a ella se la notaba con vergüenza y no se quitaba el corpiño. Marcela pareció haberse dado cuenta y quiso ayudarla. Se paró y se fue en dirección a la cocina con la excusa de buscar una botella, y le pidió a Javier que la acompañara para bajar unas cajas de vino que había allí. Ella se dio vuelta para preguntarle a Yajaira si quería que trajera una botella ó dos. En realidad, le estaba preguntando en código si quería quedarse con uno o con dos, como me enteraría después. Yajaira respondió que una, así que Marcela le pidió a Pablo que también la acompañara. Pablo se imaginó una festichola en la cocina y se fue derechito con ellos. Mientras, Yajaira y yo nos quedamos conversando y tomando lo que quedaba.

De pronto, oímos gemidos en la cocina. Me levanté, me asomé y vi a Marcela de rodillas haciéndole una mamada a Javier, mientras, desde el suelo, Pablo se la cojía por detrás. Volví caliente con la imagen. Yajaira me preguntó qué pasaba.

– La Marce está gozando con los dos machos – le respondí.

Nos reímos al unísono. Me senté al lado de Yajaira en el sofá y le acaricié la cabeza. Ella me miró fijo y le di un beso en la boca, mientras dio un suspiro. La besé con pasión; nos dimos un beso largo, metiéndonos mutuamente las lenguas en nuestras bocas. Nos abrazamos. Su cuerpo estaba caliente; su piel me excitaba más. La recosté sobre el sillón y me puse encima de ella. La besaba, le acariciaba las piernas, estaba como loco. La abracé y le desabroché el corpiño. Mientras, oíamos como Marcela seguía gimiendo; se la oía gritar; la perra estaba teniendo unos buenos orgasmos; me excitaba oírla. Le desabroché el corpiño a Yajaira y vi sus grandes tetas, se las estrujaba, se las chupaba, se las mordía. Metí la mano debajo de su tanga, le toqué la puchita y la sentí húmeda. Pasé mi dedo por su clítoris y se lo acaricié. Ella comenzó a dar gemidos de excitación más fuertes; sus senos estaban parados. Fui lambiéndole el abdomen, bajando hasta su entrepierna. Cuando llegué, corrí un poco su tanga y le empecé a lamer la conchita. Vi su rico chochito y se lo comí. Seguí comiéndole la concha y sentí como Yajaira tuvo un rico orgasmo. Me saqué el slip y le mostré mi verga ofreciéndosela. Le abrí las piernas y se la metí; primero la puntita, y después hasta el fondo. Nos pusimos a cojer sobre el sofá. Nos dábamos una buena cojida mientras nos besábamos con locura. Nos mordíamos los labios el uno al otro y, de a ratos, m

e comía sus tetas. Ella me chupaba las tetillas y me mordía el cuello.

En eso, entró Javier, que volvía de la cocina, extasiado y desnudo, y nos vio cojiendo. Yajaira no se dio cuenta, pero yo lo vi. A Javier se le paró la pija y se empezó a pajear. Finalmente, Yajaira lo vio y le pidió que se acercara. Javier se acercó con su pija hasta la boca de ella. Yajaira empezó a chupársela muy golosa, mientras yo seguía cojiéndomela.

En eso, entran en la sala Pablo y Marcela desnudos. Estaban exhaustos. Se quedaron viendo la escena. A Pablo se le paró, Marcela se arrodilló y empezó a chupársela, mientras, sobre el sofá, Yajaira seguía siendo penetrada por mí y chupándole la pija a Javier.

Marcela se sacó la pija de Pablo de la boca y se la ofreció a Yajaira. Pablo se acercó y se paró frente a ella. Saqué mi verga de la concha de Yajaira, ella se sentó en el sofá y empezó a comerse la pija de Pablo, mientras nos pajeaba a Javier y a mí.
De repente, Pablo descargó su leche en la boca de Yajaira, y Javier y yo largamos nuestros chorros sobre su cara y sus tetas. Yajaira tomó mi pija y me la limpió toda con la boca, después hizo lo propio con Javier.

Nos quedamos los cinco tendidos por toda la sala, exhaustos. Yajaira y yo nos quedamos en el sofá abrazados. Decidimos juntar los colchones en el suelo para dormir todos juntos desnudos esa noche, y así fue que dormimos todos. Por la madrugada nos despertamos y nos echamos un polvo más en grupo.

A los amigos de Yajaira, después los vi en algunas ocasiones, pero no volvimos a estar todos juntos ni a cojer; pero cuando la veo a Yajaira, siempre recordamos ese fin de semana en la playa y nos excitamos juntos.

Esa fue la primera orgía que compartí con mi gran amiga Yajaira, a quien quiero cada vez más.gatosalvaje04@yahoo.com.ar
yajairatovar_75@hotmail.com

Mejora la calidad y duracion de tus erecciones con Vigrax


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*