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Cuatro noches hacia el Tibet / Primera parte

Beijing o Pekin,segun se exprese en chino Mandarin o Cantones,es en Julio-Agosto una ciudad de un calor a veces insoportable,andar en sus calles es dificultoso ,un transito de vehiculos endemoniado donde cada uno actua o maneja su auto casi a su arbitrio y ello unido en las horas “peak” a miles de bicicletas que circulan hacia y desde distintos lugares de la ciudad semejando un gran dragon de dos ruedas que serpentean entre los autos generando unos “tacos” impresionantes, queriamos salir de ese trafago y escapar hacia un lugar tranquilo y mistico, apasionante y misterioso, terrenal y divino.

La estación de trenes de Beijing estaba atiborrada de gente, luego de muchos tramites y dificiles conversaciones en las ventanillas de atención de publico donde por fin, luego de grandes esfuerzos, logramos darnos a entender, recibia en mis manos los dos tickets para nuestro viaje de vacaciones, solo una semana, pero descanso y cambio de aires y de rutinas al fin, nuestro destino elegido era el Tibet, la tierra del Dalai Lama, la provincia misteriosa de China, aquella en que existían algunas corrientes separatistas lideradas por el propio Lama lo cual China no esta dispuesta a tolerar, la tierra de los Himalayas donde los grandes deportistas del escalamiento desafian sus capacidades y muchas veces rinden sus vidas por conquistarlos.

Como expuse, despues de grandes esfuerzos de entendimiento mutuo, logré que nos dieran un camarote en el coche dormitorio del tren, esto, que parece algo tan sencillo, en China no lo es, no solo por el idioma sino que debido a que en este pais los camarotes en general son para cuatro personas y no existen los camarotes privados, es decir que en ellos duermen y conviven durante el viaje personas desconocidas entre si, salvo, logicamente que en nuestro caso hubiésemos pagado las cuatro camas lo cual era realmente muy oneroso, lo bueno era que habíamos conseguido un camarote recién habilitado y restaurado donde solo estaba nuestra reserva, podíamos, por tanto, esperar un viaje privado y tranquilo, casi una luna de miel en tren, una luna de miel de cuatro noches que era lo que tardaba el tren en su trayecto.

Angelique y yo estabamos ansiosos por embarcar y partir, recordabamos nuestro ultimo viaje a Madrid desde donde partimos en tren a Barcelona en la noche para llegar muy temprano en la mañana, recordabamos con detalle esa noche de intimidad y pasión vivida en ese tren arrullados por su bamboleante andar, la verdad es que ambos secretamente deseábamos recrear esos ricos momentos y que mejor ahora, en estas cuatro noches de nuestro viaje al Tibet desconocido y majestuoso.

Eran las 21.30 de la noche, un chino desgarbado enfundado en su arrugado uniforme azul vociferaba algo para nosotros inentendible, agitaba sus manos e indicaba el momento de abordar y partir, nos correspondia el vagón numero 13, subimos a el y buscamos el numero de nuestro camarote, 691, el que se encontraba al final del pasillo, lo cual era bueno pues nos daba mayor privacidad que uno en ubicación central, giramos la manilla de la puerta e ingresamos cerrando de inmediato detrás nuestro.

La pieza era razonablemente espaciosa, con sus dos camarotes a los costados y un pequeño velador con un panel de música ambiental adosado en su frente, el baño estaba a un lado, era pequeño pero confortable con un gran espejo y su correspondiente ducha, no podíamos pedir mas .

A los pocos minutos el tren inicio su marcha y Angelique y yo brindamos con champagne que había llevado para esta especial ocasión y que se mantenía suficientemente frío en mi mochila pues lo había sacado prácticamente congelado del refrigerador.

Nuestros recuerdos, el ruido de ese tren, el champagne y por supuesto nuestros deseos hicieron que al poco rato nos estuviésemos besando y palpando nuestros cuerpos apasionadamente, decidimos ponernos mas cómodos por lo que Angelique tomo un bolso y entro al baño mientras yo terminaba otra copa y me sacaba la camisa al tiempo que aumentaba el aire acondicionado pues el calor era demasiado fuerte en esas cálidas noches de verano.

La puerta del baño se abrió y la vi, Angelique se veía francamente provocativa, trasgresora, hermosa, se había vestido para mi, usaba un ajustado body color azul rey, con portaligas y medias del mismo color, sus zapatos eran azules con algunos brillos como de fantasía, sus pechos parecían querer explotar y sus nalgas casi desnudas llamaban a ser acariciadas y besadas con fruición, deje mi copa y la abrace, toque su cuerpo, su boca, sus piernas, toda ella, que se me ofrecía entre suspiros y deseos, la tendí en la cama y mi lengua recorrió su cuerpo de principio a fin.

El tren corría a toda velocidad, la noche afuera era total, de pronto oímos el pito del tren que indicaba la llegada a alguna estación, nuestro extasis era total , no estabamos conscientes de lo que pasaba, ya que era mas importante dejar que nuestros cuerpos ardientes dieran rienda suelta a nuestros deseos, Angelique estaba preciosa y también muy excitada, yo mostraba mis acentuadas formas bajo mi ropa de interior que a ella le causaban gran atracción y suavemente tocaba con sus manos, acariciándolas en toda su forma, me senté sobre la cama, ella como con un mordisco corrió hacia un lado mi calzoncillo para luego tomar mi pene con sus tibios labios y acariciarlo de principio a fin, mis testículos estaban hichados, deseosos de mas emoción, estaba extasiado, ella estaba arrodillada ante mi, yo tocaba sus húmedos senos, las cortinas de la ventana estaban abiertas y la luz del anden de la estación dejaba pasar su rayos para iluminar el camarote, no nos dimos cuenta que la gente nos estaba observando, cerramos la cortina y mientras el tren estaba detenido seguimos nuestro caluroso juego de amor.

Angelique se tendió en la cama y commencé a besarla completamente , su cuerpo estaba caliente, ahora era mi turno, con mis labios recorría su cuerpo , su estomago temblaba mientras mis labios llegaban mas abajo, abrí sus piernas para dar paso a mis caricias , con mis besos llegue a su zona mas profunda , sus movimientos eran ya de mucho deseo, de mas y mas placer, yo me aprestaba a introducir mi pene cuando ella me detuvo, se levanto y mirando hacia el camarote puso una de sus piernas en la cama de abajo, donde yo estaba y tomando mi mano la dirigió hacia su vagina, seguí sus intenciones e introduje mi dedo frotando suavemente sus partes íntimas, su sexo estaba húmedo, facilitando asi mi trabajo, note que Angelique estaba presa de un gozo irresistible .

La verdad es que casi nunca la veía así de excitada, comenzó a mover su pelvis abrazando mis dedos que hurgaban en su intimidad, subía y recogía un poco sus piernas haciendo que mis dedos penetraran hasta el fondo, el solo hecho de verla en esa condición hacia que mi pene endurecido al máximo, ya casi saltase de placer ,ella continuo sus movimientos entre suaves quejidos que trataba vanamente de disimular, pero el goce era mayor, de pronto hizo un movimiento final fuerte el cual metió mis dedos con cierta violencia y con una especie de espasmo o temblor y un apagado lamento senti como su sexo se mojo completamente llegando al orgasmo.

Yo estaba entusiasmado mirándola ya que como les exprese eran pocas las veces que la veía así, Angelique actuó sintiéndose extrañamente libre, sin inhibiciones ni verguenzas, era una mujer entregada al placer, espontanea y osada, me gusto verla asi, esa noche nos dormimos alegres ,tranquilos y yo pensando en que ojalá este estado de liberación de trabas de mi esposa se repitiese nuevamente.

A la mañana siguiente desperté a Angelique, quien dormia plácidamente y le comente lo rico de lo ocurrido la noche anterior, sonrió y me dijo coquetamente “no me acuerdo”, me dio un beso y entro al baño a ducharse.

Ese día trancurrió casi rutinariamente, observabamos a traves de los grandes ventanales del tren el hermoso paisaje que nos presentaba el camino, el calor como de costumbre era intenso por lo que no tuvimos ganas de hacer nada especial solo descansar tal vez cada uno pensando en disfrutar un rico encuentro sexual en la noche.

Tomamos nuestra cena en el coche comedor a las 20.30 horas, la cual iniciamos con un vodka tonica con mucho hielo el cual era especial para una noche calida como esa, concluida la cena Angelique tomo mi mano y susurro en mi oido con indisimulada intención “ahora vamos a comernos el postre” , “vamos” replique aparentando tranquilidad.

Ya en nuestra habitación Angelique me pidió un poco de whisky con mucha Coca- Cola y mientras lo preparaba tomo su bolso al igual que la noche anterior y entro al baño, a los pocos minutos salió con un pequeñisimo sostén y tanga de color rojo con líneas negras que asemejaban una telaraña, se veía como siempre, espectacular, le acerque el vaso ,le di un suave beso en la boca , “brindo por mi mujer arana” dije , ante lo cual ella rió y acompañó mi brindis mientras mojaba sensualmente sus labios con su lengua.

Al tiempo que bebía mi whisky me saque la camisa, solte mi cinturón y commencé a abrazar y acariciar a mi esposa, rodeando con mis brazos su cintura acariciaba sus blancas nalgas e introducia mis dedos entre su colaless, ella me correspondia tocando mis nalgas y besando mi pecho ,nuestra pasión estaba encendida y nos aprestábamos a desnudarnos totalmente para hacer el amor, en ese instante un golpe fuerte y claro escuchamos en nuestra puerta lo cual nos sobresalto, obligándonos a interrumpir nuestro quehacer, escuche un momento y ahora se repetía con mayor insistencia, nos levantamos de la cama, arreglamos un poco nuestras ropas o lo que teníamos puesto y con rostro de molestia abrí la puerta.

Buenas noches escuche en perfecto ingles y una mujer joven, morena, delgada, de finas facciones, franqueó la puerta y sin mas, ingreso a nuestro camarote, soy su nueva compañera de viaje espeto, Angelique y yo nos mirábamos incrédulos, alli estabamos nosotros semidesnudos y ella nos hablaba como si nada y como sin darse cuenta de lo inoportuna de su aparición, este es nuestro camarote atine a decir, ya lo se dijo ella, acabo de subir al tren y solo quedaba espacio disponible en el suyo y como usted sabe aquí no hay camarotes exclusivos salvo que usted haya pagado las cuatro camas y eso no es asi, no es cierto?

No, dije quedamente, mientras pensaba que con toda seguridad había subido mas gente al tren y al menos con ella nos asegurábamos de que algún indeseable llegase a dormir con nosotros de modo que nos miramos y solo nos quedo darle la bienvenida, gusto de conocerla le dije, le presento a mi esposa, encantada, mi nombre es Luay soy de Thailandia, dijo naturalmente, sin notar aparentemente nuestra turbación, lo cual nos dio una calma y tranquilidad impensada inicialmente.

Diego, sirvele un vaso de wisky dijo Angelique, si vamos a compartir nuestro viaje debemos conocernos mas, presuroso y algo extrañado por la súbita amabilidad de mi esposa prepare tres vasos y brindamos por la nueva amiga y el éxito de nuestro viaje de vacaciones.

Note que Luay nos observaba en nuetra semidesnudez, pero sus miradas eran de tal forma que no generaban incomodidad, el calor arreciaba y el aire acondicionada parecía perder la batalla por un aire mas fresco y grato, de pronto ella se levanto y tomando sus cosas entro al baño para refrescarse, según expreso, con Angelique seguimos conversando cosas tribiales pues sabiamos que nuestra conversación se escucharía desde el baño,a los pocos minutos salio, vestía una gran bata blanca que le cubría hasta los pies, graciosamente nos dijo un hola y se sentó en una cama de abajo, esta será la mía no?

Por supuesto, asenti con rabia interior, pues sabia que tendria que subir a una cama superior,Luay cruzo sus piernas y acomodo su alba bata dejando ver sin pudor que bajo ella solo llevaba su ropa interior la que se apreciaba fina y diminuta.

Linda tu ropa dijo Angelique, demostrando un inusitado interés, la compraste en Thailandia? Si, dijo ella coquetamente, en una fabrica exclusiva, la tuya es muy linda tambien, especialmente tu body, resalta tu figura me imagino que a tu esposo le encanta.

Si, me atrevi a decir, siendo interrumpido por Angelique quien mirando a los ojos a Luay comento pero la tuya yo se que también le gusta, Luay sonrió inquisidoramente y se tendió en su cama, la conversación continuó entre los tres en forma amena y con momentos de franca referencia sensual hasta que terminamos nuestras copas y cansados nos aprestamos a dormir, yo desde mi cama en la parte superior lamentaba la interrupción de nuestro momento intimo al tiempo que observaba el voluptuoso cuerpo de Luay y dando rienda suelta a mi imaginación alentada sin duda por la actitud asumida por Angelique, pensaba como seria acariciarlas a las dos?

angelique69x@hotmail.com

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