Convencida por su marido (segunda parte – final)

Ruth estaba acostada boca arriba, se había apoyado en sus codos y me miraba con cara de perra… Estaba preciosa, la cara enrojecida de placer, abierta de piernas con el cocho rezumando jugos… Miró a Carlos, que estaba a su lado, y le dijo con voz ronca: “Cariño, necesito que me tiren ya. ¡Tírenme por favor…!”.

Inmediatamente me puse de pié, busqué mi chaqueta, cogí dos preservativos y le di uno a Carlos. Esperé que ocupara la posición que ella demandaba… Ruth se dio la vuelta y se puso a cuatro patas con el culo en pompa hacia los pies de la cama y la cara mirando al cabecero…

Miré a Carlos y le dije: “¡A qué esperas… debes estar a punto de correrte!”. Carlos se puso el condón, se colocó detrás de su mujer y le metió la paloma de un sólo golpe, que Ruth recibió con un grito de sorpresa y placer… Empezó a titarse a su mujer casi con desespero, con un mete-saca desenfrenado que ella recibía con una especie de lamentos entrecortados… se estaba corriendo como una loca.

Yo observaba la situación junto a la cama, extasiado por el espectáculo… hasta que Ruth me hizo una señal para que me sentara en la cama delante de ella mientras recibía la verga de su marido desde atrás. Tardé una milésima de segundo en estar sentado en la cama, con la espalda pegada al cabecero, mis piernas abiertas y la boca de Ruth en mi verga otra vez…

Carlos había cambiado el ritmo de su follada… ahora le sacaba el miembro lentamente y se lo volvía a meter de un solo golpe… así una y otra vez… Ruth jadeaba, gemía, se atragantaba con mi verga, sus tetas se balanceaban al ritmo de la follada… Quise darle morbo a la situación y me puse a hablar con Carlos… “¿Te gusta Culear a tu mujer mientras ves que chupa otra verga…? ¿A que te gusta mirar cómo pide verga a un extraño y lo disfruta cuando el se la mete..?. Carlos me respondió con voz entrecortada por el placer…: “Ssiiiiii, ¡me encanta!… me excita muchísimo ver lo puta que es mi mujer… ¡Eres un hombre que si sabe como llenarlas de verga y hacerlas sentir el el cielo !… ¡Quiero ver cómo te la tiras destrozala con tu verga!”. Ruth soltó un “¡¡ Aaaaaaaaghh..!! Carlos volvió otra vez al mete-saca desenfrenado… Ruth y yo no nos movíamos, ella se limitaba a chuparme la verga con los impulsos que le estaba dando su marido… que incrementó aún más el ritmo y empezó a soltar toda la tensión (y la leche) acumulada… Ruth soltó mi verga y se quedó a cuatro patas recibiendo la descarga de su marido… agarraba las sábanas con sus manos… tenía los ojos cerrados y la cara desencajada. Con las embestidas de Carlos sus pechos saltaban mientras ella se corría como una posesa (inolvidable espectáculo)… abrió los ojos y se me quedó mirando… yo alargué mis manos y le atrapé las tetas pellizcándole los pezones… Carlos seguía bombeándole el cocho, ya a un ritmo menor, terminando con aquella monumental corrida…

Ruth estaba como atontada, sudorosa, en ese estado de aletargamiento en el que te quedas después de un buen polvo… pero aún no habíamos terminado…

Carlos le sacó la verga lentamente, ella dio un extraño gemido mezclado con suspiro cuando notó cómo se le salía… se puso de rodillas en la cama todavía de espaldas a su marido y se giró levemente para darle un beso de campeonato… el aprovechó el beso para sobarle un poco las tetas y pellizcarle los pezones. Ruth dejó el beso y le susurró a su marido: “Quiero que mires, quiero complacerte y quiero que sepas lo puta que puedo ser con la verga de otro, tratare de ser lo puta que siempre me pediste que fuera con otra persona mientras estabamos en la cama… Quédate donde estás para que tengas un primer plano de su verga entrando en mi cocho… “Cuando Ruth se giró hacia mí se sonrió al comprobar que ya me había puesto el preservativo… De rodillas como estaba se fue acercando hasta dejar su cocho a la altura de mi verga. Yo estaba boca arriba con media espalda apoyada en el cabecero de la cama, ella quedó de rodillas sobre mí, ofreciéndome una espectacular perspectiva de su cuerpo desnudo y sudoroso (sólo llevaba las medias y el liguero). Se inclinó y me ofreció sus pechos desafiantes colocándolos frente a mi cara. Lógicamente yo aproveché para pegarme a ellos como un bebé, chupándolos como si me fuera la vida en ello. A veces le daba mordisquillos en los pezones que estaban duros como rocas, e Ruth soltaba gemidos entre placer…

Bajó un poco su cuerpo y colocó su cocho a la altura de mi verga, con la mano derecha me agarró el miembro y comenzó una suave masturbación, frotándose mi verga dura y caliente por la entrada de su chochito, mientras suspiraba y jadeaba sin parar…

Yo no podía más… sentía sus tetas aplastadas en mi pecho… Ruth me besó.. con mucha calentura… me metió la lengua hasta la garganta… llegaba el momento de sentir la verga de un desconocido clavado en su cocho como siempre su marido se lo habia pedido y había llegado sin el saberlo, a ser una obsesión para ella… delante de su marido…, ella penetrada como una actriz porno…, en público…, una verga, dos vergas, … todo lo que él quisiera, “ahora ella estaba dispuesta a todo”.

Dejamos de besarnos y se giró levemente… miró a Carlos que estaba sentado a los pies de la cama con su miembro en la mano… observando detenidamente los juegos de su mujer con mi verga… Ruth le dijo: “¿Cariño… quieres ver lo que has estado esperando tanto tiempo…? ¿Quieres verme follando con él…? ¿Quieres ver cómo me meto su verga…? Míralo mi amor…. mírame…” Diciendo esto se volvió hacia mí y se quedó mirándome fijamente a los ojos y me dijo mientras me agarraba el miembro con la mano derecha y se lo iba introduciendo lentamente… quiero ser hoy tu puta y as de mi lo que quieras pero también déjame disfrutar de tu verga… ahhhhh” El momento y la situación tenían un morbo indescriptible. Ruth sentada a horcajadas sobre mi verga se la metió hasta la empuñadura y se quedó totalmente quieta, sintiendo cómo le llegaba hasta el fondo de sus entrañas mientras seguía mirándome fijamente a los ojos…

Yo tenía el miembro como una roca incandescente, casi me dolía, embutido en un chochito muy caliente y que rezumaba jugos como una esponja… pensé que no iba a aguantar mucho en aquella situación…

Sentía a Carlos sentado a los pies de la cama con una perspectiva inmejorable de mi verga entrando en el cocho de su mujer… masturbándose lentamente…

Alargué mis manos y las puse sobre sus tetas… Ruth cerró los ojos y empezó a moverse lentamente .. y luego con fuerza, mientras subia el tono de sus gemidos a gritos de placer, saltaba sobre mi verga mientras yo le pellizcaba los pezones y le sobaba los pechos… Ella se dirigió a su marido: “Carlos… me gusta… me gusta su verga… mira cómo me está tirando y lo hace rico , lo hace ricoooo… perdoname pero me gustaaaa …. ahh… ahhhh me estoy corriendoooo”.

“Sigue mi amor… me gusta mucho mirarte… Asíiiiii” le respondió él…

Ruth continuaba moviéndose encima mío, contoneando sus caderas mientras subía y bajaba sentada sobre mi verga. Le solté las tetas y la agarré por las caderas con fuerza para incrementar la intensidad de mis golpes de miembro en su cocho… Ella se mordía el labio inferior, gemía… Se echó hacia atrás doblándome la verga y aprovechando para acercar su cara a la de su marido y pedirle que la besara…. Mientras lo hacía le meneó la verga por unos instantes y volvió a quedarse como estaba, saltando sobre mi verga… que estaba a punto de estallar después del combate vivido…

Sentí que no tardaría mucho en correrme… la agarré por los brazos y la atraje hacia mí…nuestros cuerpos quedaron pegados otra vez… sus tetas mojadas por el sudor se apretaban contra mi pecho… Nos besamos… Me iba a correr…

Alargué los brazos y la agarré por las nalgas para incrementar el ritmo y fuerza de los mete – saca… poco a poco fui jugando con su culo hasta poner mi dedo índice derecho sobre su ojete… y ella dio un gemido… Lentamente, aprovechando las embestidas de mi verga en su cocho le introduje el dedo en el culo unos centímetros, lo justo para notar mi rabo en el interior de su chochete… Ella tensó su cuerpo… se estaba corriendo una vez más…

Carlos, con la voz ronca por la excitación, exclamó: “Así me gusta cariño, que seas muy puta… me gusta que seas muy perra…” “Me gusta ser tu puta mi amor… quiero ser tu puta… aaaaaaahggg…” casi chilló Ruth… Le saqué el dedo del culo y la agarré con fuerza por las caderas… Y no pude más…
Mi verga estalló en el cocho de aquella mujer que hacía realidad la fantasía de su marido y, seguramente, la suya propia…y por supuesto tambien la mia.
Normalmente me corro de una forma muy violenta y con mucha fuerza… Mi verga se pone como una barra de hierro, aumenta aún más de tamaño… y escupe abundante semen… y tras la enorme calentura que llevaba no iba a ser una excepción…

Ruth echada sobre mí, pecho contra pecho, se había abandonado y yo manejaba su cuerpo a mi antojo… A pesar del preservativo ella sentía los abundantes chorros de leche caliente que escupía mi verga… por los estertores de placer que demostraba… gimiendo, temblando, chillando, sudando…
Tras la monumental corrida fui bajando el ritmo de la follada lentamente… poco a poco… hasta sacarle la verga del cocho… Ruth dio un sonoro suspiro cuando sintió su cocho libre otra vez y se dejó caer en la cama, boca arriba, a mi lado derecho… Carlos nos observaba con la verga otra vez morcillona en la mano… “¡¡¡ Jooooder…!!!” exclamó “¡¡ No sabía que tenía una mujer tan puta…!!” “Y más puta voy a ser, cariño… a partir de ahora todo lo que me pidas ya no tengo miedo Voy a ser tu puta… y luego te voy a hacer un regalo, mi amor…” le respondió Ruth con la voz entrecortada, recuperándose de su último orgasmo…

“¿Qué regalo…?” le preguntó Carlos…

“Ten paciencia… Ya verás… es algo que me has pedido varias veces… pero que nunca te he dado y hoy lo vas a tener…” dijo Ruth sonriendo con cara de malicia.

Estaba acostada boca arriba, sus tetas todavía se movían al compás de su agitada respiración… Carlos se acercó por el otro lado de la cama, se sentó junto a ella e inclinándose se fundieron en una serie de besos…

“Te quiero…” le dijo Carlos a su mujer mientras le acariciaba los pechos suavemente…. “Yo también te quiero a ti…” le respondió ella…

En vista de la situación, me levanté de la cama y me dirigí al baño con la intención de darme una ducha rápida. Mientras caminaba hacia el baño comenté en voz alta: “Parece que todo ha ido bien…¿no?… ” Ambos giraron su cabeza hacia mí y sonrieron… Carlos comentó: “¿Qué tal te parecio mi hembra es preciosa verdad, lo hicimos bien para ser primera vez,,,?” “Creo que aprenden demasiado deprisa….” comenté entrando en la ducha y abriendo el grifo…

A los pocos minutos, cuando estaba a punto de salir, entraron ellos en el baño. Carlos se quedó apoyado en el marco de la puerta y Ruth se quitó las medias y el liguero y se metió conmigo en la bañera… “¿Me enjabonas la espalda…?” me preguntó con cara de putita (que abrian planeado mientras estaban solos?).

Le respondí con otra pregunta: “¿Sólo la espalda…?” “Bueno… la espalda… el culo… las tetas… el cochito…, lo que tu quieras…” susurro Ruth mirando a su marido que le sonreía desde la puerta….

Pensé en la Ruth que había entrado en el restaurante hacía unas horas… una atractiva señora casada, recatada, tímida…. que ahora me pedía que le enjabonara el culo y el cochito… y que ya me habia entregado aquel jugoso y apetitoso cocho, se había revelado como una mujer ardiente, morbosa, con muchas ganas de dar y recibir placer sin demasiados prejuicios…

Me llené la mano de gel y empecé a frotarle la espalda… rodee su cuerpo con mis manos y continué con sus pechos generosos… sopesándolos y pellizcándole los pezones entre la agradable sensación de la espuma y el agua caliente corriendo por nuestros cuerpos… Mi verga se había puesto dura y caliente y aproveche para pegársela a su culo… Ella dio un suspiro y se dio la vuelta sonriendo… Me agarró el miembro y, mirando a su marido que seguía en la puerta de pie masturbándose lentamente y fumando un cigarrillo, exclamó: “¡Parece que pronto empezará el segundo tiempo…! Ruth me dio la vuelta y se quedó detrás de mi… Con su mano izquierda llena de espuma me masajeaba la verga y los huevos… y con la mano derecha empezó a enjabonarme la espalda… hasta llevar su mano a mi culo…

Me enjabonó bien el culo y de pronto sentí que me pasaba los dedos por mi ojete… Ella sintió cómo me estremecí y me susurro: “Quiero dejártelo limpito para pagarte la deuda que tengo contigo…”. Mi verga oyó aquello y terminó de animarse…

Salí de la ducha y cogí una toalla mientras le comentaba a Carlos… “¿No me habías dicho que ella no tenía muy claro lo de hacer un trío…?… ¡¡Anda que si lo llega a tener claro !!… Nos reímos a carcajadas…

Carlos se introdujo en la ducha con su mujer y yo me fui hacia el dormitorio, encendí un cigarrillo y llené las copas de champán…

Al poco rato salieron de la ducha y le acerqué una copa a cada uno…

“¡¡ Por esta tarde…!! ” brindé… “Y por las que vengan en el futuro…” comentó Carlos con cara de potro mirando a Ruth… ” Y por las que vengan en el futuuuuuro… papacito…” le respondió ella con cariño a su marido.

Estábamos los tres de pie, desnudos en el centro de la habitación…

Sentía a Ruth un poco acelerada… se tomó la copa de champán de un trago y se quedó mirándonos a Carlos y a mí con expresión de lujuria… Nos miraba de arriba abajo, deteniéndose en nuestras vergas….

Ruth exclamó: ” ¡Ahora me toca a mí…!. Ahora los dos van a hacer lo que yo les indique, ¿de acuerdo?” dijo mirando a su marido… Carlos la observaba con cara de curiosidad… “Mi amor… ¿Confías en mí…?” le preguntó ella a su marido mientras cogía el sillón y lo colocaba a pocos centímetros del lado izquierdo de la cama… “Por supuesto” respondió Carlos con una picara sonrisa… para darle mas animos.

“Pues siéntate aquí, tócate y míranos… por ahora, ¿esta bien?” le dijo a su marido mientras lo cogía de la mano y lo sentaba en el sillón… “Te prometo que después tendrás algo especial y lo entenderás todo…, ¿esta bien?” Ruth me miró y con voz casi autoritaria me dijo: “Acuéstate en la cama boca arriba, cerca del borde por favor…”. Yo miré a Carlos con cara de no entender nada pero hice lo que ella me indicaba…

Carlos estaba sentado en el sillón muy cerca de la cama, y yo acostado boca arriba… Ruth se acercó a los pies de la cama con cara de lujuria… se llevó la mano derecha a su cocho y comenzó a masturbarse ante nuestras narices… “Me encanta ver a un hombre meneándosela, así que… por favor…” , Carlos y yo nos miramos con cara de no entender nada… y empezamos a pajearnos ante la lujuriosa mirada de Ruth, que se llevó su mano izquierda a las tetas mientras seguía dándole dedo a su chochete…”Asiiiiií….. ” susurraba…. Asiiii” Me encantaaaaaa…” Se acercó a Carlos, le cogió la cara con las dos manos y mirándole a los ojos le dijo: “Mi amor, primero vas a ver algo que tengo ganas de hacer y te gustara, quiero hacer algo que el hizo conmigo y que yo quiero hacer con el. Él me hizo algo que nunca hiciste y quiero que mires para que despues me lo hagas igual… quiero que me lo vuelva a hacer…. y quiero hacérselo a él …..” Continuó …” Luego verás cómo me penetra… y después…. después te voy a hacer un regalo… algo que no te esperas y sé que deseas…. ¿de acuerdo cariño…?” Carlos le respondió: ” Ruth… ya me has dado más de lo que esperaba… me has hecho muy feliz compartiendo conmigo esta fantasía… Me encantará verte follando con él otra vez… Hazle lo que quieras… ¡si él se deja, claro! (dijo mirándome mientras sonreía)… Yo sonreí, acostado boca arriba en la cama fumándome un cigarrillo, y le dije a Ruth: “Yo tendré algo que decir…¿no?”.

Ruth se acercó a la cama… pasó la pierna derecha por encima de mi cabeza y se puso de rodillas sobre mi cara, dejando el cocho a la altura de mi boca y ella de espaldas al cabecero, mirando hacia los pies…

“¡ Cómemelo, chupameloo…!” exclamó con voz llena de lujuria y tono autoritario.

Tenía su cocho sobre mi boca y sus nalgas en mi cara… no me hice esperar y empecé a lamerle el interior de los muslos, pasándole la lengua suavemente por la piel… Estiré mis brazos hacia arriba y le atrapé los pechos…

Ruth empezó a suspirar y se dirigió a su marido, que estaba sentado en el sillón a escasos centímetros de ella: “Cariño, ya me has visto tirar con otro hombre…¿Te ha gustado…?”. “¡Mucho!… me gusta y me excita mucho ver cómo te mete su verga y lo mucho que disfrutas con la verga de otra persona…”.

“¿Sabes una cosa?” decía Ruth suspirando entrecortadamente, mientras yo ya le daba suaves golpes con mi lengua en el clítoris… “¿Sabes que a mí también me gusta y me excita muchísimo que me mires mientras tengo la verga de otro hombre dentro de mi…?… me gusta tener dos vergas para mí sola… ¡Uffffff… que rico es tener dos machos a la vez … ahhhhh! ” Yo le comía todo el cocho con avidez… sus jugos iban inundando mi boca… y mi lengua no paraba de explorar cada centímetro de su caliente e inundado sexo…

Mientras esto ocurría Ruth seguía de rodillas sobre mi cabeza… se puso a cuatro patas y me agarró la verga con la mano derecha, empezando a meneármela lentamente… La postura intuía un próximo “69”. “¿Te gusta mirar cómo se la chupo…?” volvió a dirigirse a Carlos, que con voz ronca por la excitación le contestó: “¡Chúpasela!”…

Ruth no se hizo esperar… engulló mi verga de un golpe y comenzó a mamarme el miembro como si le fuese la vida en ello… Estábamos haciendo un fantástico “69”…

Yo seguía comiéndole el cocho cambiando de ritmo… chupando, lamiendo, comiendo, mordiendo… ella suspiraba con su boca llena de mi tranca gorda, dura, caliente…

Ruth paró su mamada, levantó la cabeza y con voz libidinosa casi me ordenó: “¡¡ Lameme el culo, mete tu lengua ahí otra vez que me pusiste loca cuando lo hiciste !!… Házmelo otra vez…”.

Le separé las suaves nalgas con mis manos, le abrí bien el ojete y sin pensármelo más ataqué su culo con mi lengua…. “Aaaaaaaaaaaggggghhhh…. Asiiiiiiií…”.

“Me gussssstaaaa…mi amor….., me gusta que me coman el culoooo…” suspiraba Ruth dirigiéndose a Carlos. No lo podía ver pero seguro que tenía el rabo como una piedra observando lo que había organizado su mujer…

Le lamí todo el contorno del ojete para terminar metiéndole mi lengua a modo de verga y follarle el culo con ella…

Ruth volvió a la carga y se metió mi tranca en la boca…pero sólo le dio un par de chupadas y la volvió a soltar… se enfrascó en lamerme los huevos, se los metía alternativamente en la boca y los chupaba…

Segundos después siguió lamiendo por la base de mis huevos… y metió su lengua entre los huevos y mi ojete… Pensé: “¿Lo va a hacer…? ¿Me va a jugar con su lengua el culo…?. Casi antes de que terminara de pensarlo sentí la lengua de Ruth explorando entre mis nalgas… mi verga se puso aún más tiesa y dura… Me separó y me levantó las piernas ligeramente y entonces,… entonces metió su lengua con avidez, con fuerza en mi ojete y empezó a lamérmelo mientras suspiraba con fuerza… Yo seguía trabajándome su ano, incluso había apoyado mi índice muy cerca del agujero y se lo acariciaba junto con mi lengua… Los dos suspirábamos por el placer que nos estábamos dando…. “¡¡ mierda que rico que puta eres !!” oímos exclamar a Carlos… Ruth seguía comiéndome el culo, parecía que le había gustado la novedad… me relamía el ojete, me metía la lengua… incluso sentí una de sus uñas penetrar ligeramente en mi ano… Yo le correspondí y le introduje la primera falange de mi índice suavemente pero sin parar… Volví a sentir cómo se contraía… para luego volver a distenderse y permitir la entrada en su agujero prohibido… me di cuenta de cual iba a ser la sorpresa para Carlos… “¡¡ Aaaaaaaaaghhhhh !!… “. Volví a sentir cómo vibraba su cuerpo sobre el mío entregándose a un nuevo orgasmo…

Ruth separó su cara de mi culo, se apoyó en sus brazos y empezó a suplicarme con voz ronca: ¡ Fóllame!… ¡Fóllame!… ¡Fóllame!…

Se levantó rápidamente, se giró y se colocó encima mío (cabalgandome de frente), ahora colocando su cocho sobre mi verga. Sus tetas brillaban por el sudor, me miró una vez más fijamente a los ojos, me agarró la paloma con la mano derecha y de un sólo golpe se lo metió en lo más profundo de sus entrañas…”¡¡ Qué puta soyyy… te gusta amooor, te gustaaaa, carlos estaba excitadicimo que no supo que decir¡!” Ella comenzó a saltar sobre mi verga, que entraba y salía con facilidad de su cocho embadurnado de mi saliva y sus jugos…

Brincaba sobre mí haciendo que la penetración fuera profunda… casi la golpeaba con mi miembro en sus entrañas… Sus tetas se bamboleaban al salvaje ritmo que le estaba dando a la Cabalgata…

” ¡¡ Cariñooooo…..!! . ¡¡Te lo voy a darrrrr… !! ¡¡Aaaaaaaaghh….!! ” Ruth se dirigía a su marido casi gritando, con la cara congestionada por el placer, excitada por lo que sabía que iba a pasar….

Yo seguía con el mete-saca… dada la rapidez y la urgencia de Ruth no me había puesto el preservativo y ahora podía sentir su cocho realmente caliente y húmedo… Seguía rompiéndose el cocho con mi verga, que no tardaría en escupir la poca leche que me quedaba…
Podía ver a Carlos con su verga en la mano.. dura y roja por la excitación… Ruth le gritó: ” ¡Coge mi bolso!…”. Carlos se puso de pié y cogió el bolso de su mujer… ” ¿Qué hago ahora…?” le preguntó a ella…

“Aaaaaaghhh… ¡Saca el bote pequeño y rosado que hay dentro!….” Vi cómo Carlos revolvía en el bolso y sacaba lo que ella le había indicado… en un segundo la expresión de su cara cambió mostrando una amplia sonrisa: ” ¡¡¡ Vaselina !!!” ” ¡¡ Ssiiiiii… mi amorrrr… !! ¡¡ Rómpeme el culo!! ¡¡ Es tuyo…!!. gritaba ella.

¡¡ Rómpeme el culo…!! repetía mientras seguía cabalgándome…

Mi verga casi se salía de su cocho dada la enorme cantidad de flujo que humedecía todo… incluso lo sentía correr por mis huevos y mis muslos…
Ante los acontecimientos que se avecinaban decidí ayudar a Carlos, puse una mano en cada nalga de Ruth y se las separé con fuerza, abriéndole el ojete todo lo que pude… ” ¡¡ Ssiiiiii… ábremelo… Quiero sentir dos vergas dentro de míiiiiii… como me lo dijiste aquella vez Carlos como me lo dijiste !! “Carlos se untó la verga de vaselina y sentí cómo hacía lo mismo con el agujero virgen de su mujer…

“¿Quieres mi culo…? ¿Quieres culearme por ahí….? ¡Es tuyo, mi amor…!” Estiré mis piernas poniéndolas rectas para facilitar la postura de Carlos…
Ruth ya tenía la verga de su marido en la entrada de su ojete… su cara se había puesto tensa… las mandíbulas apretadas… me miraba fijamente a los ojos con una expresión entre temerosa y putísima… ” Relájate… relájate si no quieres que te duela…” le dije mientras aflojábamos el ritmo de la follada para facilitar la penetración de Carlos… y al instante pude sentir cómo la punta de la verga de su marido se iba adueñando muy lentamente del ojete de Ruth, iba descubriendo aquel reducto virgen del cuerpo de su mujer…

Carlos empujó con suavidad pero con firmeza y… ¡plop! … consiguió meterle la cabeza gorda y dura de su verga en el culo de Ruth… ¡¡ Aaaaaaaaaah!! gritó ella cuando sintió que su ano perdía definitivamente su virginidad. Carlos paró y se quedó quieto (el tambien sabia lo que hacia), como esperando que el ojete de su mujer se relajara y se distendiera, acostumbrándose a la presencia del deseado pero doloroso intruso… Yo había parado mi mete-saca para facilitar la penetración de Carlos, pero en vista de que él se lo tomaba con mucha paciencia y delicadeza (era lo mejor), decidí continuar tirandome a Ruth ahora lentamente para que ella no perdiera el clímax al que había llegado.

Carlos la tenía agarrada por las caderas con la punta de la verga ya dentro de lculo de ella, yo le acariciaba los pechos y me movía despacio haciéndole sentir cómo entraba y salía cada centímetro de mi verga… Ruth tenía una cara que era todo un poema. Sus facciones eran una mezcla de miedo y lujuria, ansiosa por sentirse penetrada, y bien culeada tambien ella queria y tenia derecho a sacar partido de la situacion, y calmar lo que tanto habia pregonado su marido hasta hacerlo en sus sueños una obsecion ser penetrada por dos vergas a la vez….pero al mismo tiempo temerosa del dolor que aquello podría significar para ella…

Carlos le preguntó: ” ¿Estás bien mi amor…?”. “Ssssssiiiiiiiii……, métemela toda…. por favor….métemela toda……abreme mas el culo yaaaaaaa…..” respondió ella.

Ruth estaba de rodillas apoyada sobre sus brazos, sentada sobre mí y con mi verga ensartada en el cocho, sus pechos colgaban sobre mi cara… tenía la cabeza de la vergade su marido dentro de su culo… su expresión era de dolor mezclado con expectación… Le cogí los brazos e hice que no se apoyara en ellos, cayendo su cuerpo sobre el mío… sus pechos se aplastaron contra mi pecho y aproveché para fundirnos en un beso de lengua suave y húmedo… Quería transmitirle seguridad, quería que se relajara… Pasé mis brazos por su espalda y la abracé apretando su cuerpo contra el mío…. De aquella forma su culo se levantó ligeramente y se abrió, facilitando la tarea de su marido. La mantuve así y me dediqué a acariciarle la cara mientras movía mi verga lentamente dentro de su cochito… Entonces pude ver la cara de Carlos, roja de excitación. Nos miramos y nos transmitimos un sentimiento de complicidad y agradecimiento…

Carlos comenzó a empujar con suavidad pero con decisión… Ella respiraba agitadamente y yo podía sentir cómo la verga de Carlos se abría paso en las entrañas de Ruth… hasta que sus huevos chocaron con las nalgas de su mujer…. Nos quedamos los tres inmóviles durante unos segundos… Ruth, por primera vez en su vida, tenía dos vergas grandes, gordas y duras en lo más profundo de su ser… comenzó a temblar… era como si tuviera frío… pero no… se estaba corriendo…. estaba teniendo un orgasmo sublime, suave, maravilloso…

“¡¡¡ Diosssssss míiiiiiiiiiioooooooo……. cuánto placerrrrrrrrrr………!!! exclamó en un susurro.

Sentía la verga de Carlos a través de la membrana que separa el cocho del culo… Él empezó a moverse lentamente, iniciando un suave mete-saca en el culo de Ruth, que seguía abrazada a mí con sus tetas aplastadas contra mi pecho y se reponía de su enésimo orgasmo… Me coordiné con los movimientos de Carlos y también comencé mi mete-saca en el cocho de Ruth… Ahora tenía dos vergas en movimiento en sus entrañas y estaba seguro que pronto iba a encadenar el orgasmo que terminaba con uno nuevo y quizás más fuerte… Carlos aumentaba el ritmo de su follada en el recién estrenado culo de su mujer… yo apenas me movía puesto que sus embestidas ya provocaban el movimiento suficiente para que mi verga entrara y saliera del cocho de ella sin apenas moverme… Ruth volvió a apoyarse en sus brazos, separándose de nuestro abrazo y volviéndome a ofrecer sus pechos en mi cara… volví a pegarme a ellos como un niño… chupando, lamiendo, mordiendo… Sus pezones iban a reventar… Ruth jadeaba, gemía… su cara estaba desencajada de tanto placer… sudaba… el sudor resbalaba por su cara, por sus pechos… por todo su cuerpo, haciendo aún más morboso el momento que estabamos compartiendo…

Podía ver la cara de Carlos.. estaba tenso… concentrado en la follada que le estaba ofreciendo a su mujer… pensé que ninguno de los dos aguantaríamos mucho más… Ruth volvía a convulsionarse… a temblar… tensando los músculos de la cara… sus manos estrujaban las sábanas… se estaba corriendo una vez más…. ” ¡¡ Por Diossssssssss…. me están rompiendoooooo….. me están abriendooooo…… me corrooooooooo………aghhhhhhhh………. !! ” Y volvió a desplomarse sobre mí…

Carlos fue disminuyendo el ritmo… pensé que sentía la inminente corrida… Ruth pensó lo mismo que yo porque se dirigió a su marido con voz entrecortada: ” Espera mi amor… no te corras… espera… la quiero en mi boca… por favor…” Ella alargó su mano derecha hacia atrás colocándola en el vientre de su marido, que estaba pegado a sus nalgas, con ademán de que le sacara la verga. Sentí como Carlos abandonaba el canal trasero y cómo su tranca se retiraba lentamente… ¡plop!. Una vez sintió su culo liberado del intruso, se sacó mi verga del cocho y se dejó caer a mi derecha, volteándose y quedando boca arriba sobre la cama…. “Acércate mi amor… ven cariño.. dame tu leche…” le dijo a su relativamente asombrado marido quien a la vez se quitaba el preservativo, el había comprobado cómo en aquella tarde su recatada y atractiva mujer se había liberado de una educación represiva y unos prejuicios impuestos y se había revelado como una gran folladora, una gran puta y una gran culeadora… como una mujer decidida a disfrutar de su cuerpo y a dar placer con su cuerpo…

Carlos, con síntomas de cansancio, se acercó al lado derecho de la cama y se colocó de rodillas acercando la verga a la boca de su mujer… Ruth no perdió el tiempo y la engulló con avidez mientras pasaba la mano derecha entre las piernas abiertas de su marido para acariciarle el culo… Me sorprendió lo perra que se había vuelto al pasarse la verga de su culo directamente a su boca, sin mayor problema… Ruth alargó la mano izquierda y me agarró el miembro, tirando de él hacia arriba… entendí que quería que me colocara en la misma posición que su marido, y así lo hice… Estaba acostada en la cama, boca arriba. A su lado derecho estaba Carlos con la verga a punto de explotar en la boca de su mujer, que chupaba, lamía, besaba y relamía la tranca con dedicación… A su lado izquierdo estaba yo, recién colocado y dispuesto a recibir el mismo tratamiento que Carlos…

Ella pasó su mano izquierda entre mis piernas abiertas, al igual que hizo con su marido, y se dedicó a acariciarme el culo…. Me apretaba las nalgas… me pasaba un dedo por la raja… y a mí aquello me gustaba y me estaba excitando mucho…. Carlos y yo nos mirábamos, cansados pero excitados, esperando la inminente corrida y disfrutando de las desconocidas y sorprendentes innatas habilidades de Ruth… Con las manos ocupadas en nuestros culos, ahora ella alternaba nuestras vergas en su boca buscándolas con sus labios y con su lengua… Sentí un dedo de Ruth merodeando por mi ojete…. Le acariciábamos los pechos…le pellizcábamos los pezones… y ella estaba enloquecida esperando la descarga… ansiosa de leche en su boca… “¡¡ Quiero tener dos vergas en mi boca… juntas!! ¡¡ Quiero que me llenen la boca de leche… Quiero tragármela toda…!!” Carlos y yo nos agarramos la verga con la mano y se las metimos juntas en la boca de Ruth… Sentí mi verga junto a la de él y ella abriendo su boca al máximo para poder acaparar los dos miembros al mismo tiempo… Parecía que sus ojos se iban a salir de las órbitas…

Los tres estábamos muy, pero que muy excitados, y tanto Carlos como yo ya teníamos muchas ganas de corrernos y liberarnos de tanta tensión acumulada…

Sentí un dedo de Ruth que volvía a jugar con mi ojete… el dedo fue rodeando mi ano hasta que ella intentó introducirlo y… metérmelo en el culo… Supuse que estaba haciéndole lo mismo a su marido y supuse bien por la cara de gusto que tenía Carlos… No podía aguantar más ni quería aguantar más… Ruth todavía jugaba con las dos vergas en su boca… y con los dos culos con sus dedos… ” ¡¡ Mira que tu mujer es una linda y sensual putita… !!” ¡¡ Mira que eres puta Ruth…!!” exclamé sintiendo el inminente orgasmo… y exploté…

Mi cabeza y mi verga estallaron en una corrida descomunal… Miré fijamente a la cara de Ruth que, sintiendo mi orgasmo, separó el miembro de su marido y abrió su boca y sus ojos para disfrutar de aquel momento irrepetible… recibió la primera descarga con avidez… pero también la segunda… y la tercera… no dejaba que se escapara una sola gota… y al mismo tiempo que la leche inundaba su boca era tragada hacia su garganta con una avidez impresionante… La cara de Ruth era puro morbo. Ver cómo su boca recibía y tragaba la corrida era puro morbo…

Mi verga no paraba de expulsar borbotones de leche y yo hacía esfuerzos por mantenerla dentro de la boca de Ruth y mantener el equilibrio… Carlos, excitado por el espectáculo, acercó el rabo a la boca de su mujer con desesperación… Ella, consciente de lo que ocurría, intentó abrirla más y… Carlos también explotó… Cuando mi verga ya escupía los últimos chorros, su marido comenzó a descargar, y Ruth repitió la operación de no dejar escapar ni una sola gota de semen, aquello que logro escapar ella misma lo distribuyo habidamente en sus senos y con sus propias manos,… Terminada mi corrida me dejé caer hacia atrás exhausto, y me quedé sentado en la cama junto a Ruth mientras ella seguía engullendo los últimos estertores de Carlos…

La imagen era de lo más morbosa: Ruth, una atractiva hembra de 32 años, estaba acostada boca arriba en la cama totalmente desnuda, su cuerpo brillaba cubierto con una película de sudor… tenía un hombre desnudo a cada lado mientras se pasaba los dedos de la mano derecha por su boca, relamiéndose las últimas gotas de semen con la lengua…

Los tres teníamos la respiración agitada y nos quedamos en silencio durante unos segundos, acostados, recuperando el aliento…

Carlos abrazó a su mujer y la besó con un beso de tornillo de lo más sugerente… Yo me senté en la cama, encendí un cigarrillo y se lo pasé a Ruth, que ya había terminado el beso con su marido… Le pasé otro cigarro a Carlos y yo encendí otro para mí… Nos los fumamos mientras comentamos lo maravillosa que había sido la experiencia. Carlos estaba realmente contento, cansado pero muy contento… Ruth se notaba satisfecha y algo sorprendida de sus reacciones tan sensuales y tan morbosas con los dos hombres que había tenido a su disposición aquella tarde… Yo sonreía y les comentaba que estaba muy satisfecho y muy contento por lo bien que había salido todo. Les comenté que me parecían dos personas extraordinarias y que me alegraba de haberles “pervertido” un poco…. Nos reímos a carcajada… Carlos dijo que le daba mucho morbo ver a su mujer con otro… que había disfrutado mucho… y agradecía mi actitud de tacto y respeto con ellos sin haber renunciado al morbo y a la sensualidad…

Mientras escuchaba esto alargué mi mano izquierda y comencé a acariciarle los pechos a Ruth… Carlos y ella sonrieron y se miraron, Ruth se giró hacia mí y me dio un apasionado beso mientras me agarraba la verga y los huevos y me daba un ligero meneo…

Una vez me hube terminado el cigarro me levanté y me fui al baño mientras les comentaba que ahora ellos deberían quedarse acostados, y cuando yo me fuera deberían echar un polvete apoteósico recordando la experiencia vivida esta tarde… ambos se miraron y sonrieron…

Me introduje en la ducha y abrí el grifo. El agua caliente cayó sobre mi cuerpo y una agradable sensación me envolvió… cerré los ojos y me relajé… luego de terminar salí del baño, Ruth al verme se levanto de la cama y se dirigió al baño comentando que necesitaba una buena ducha para poder seguir con los ojos abiertos pues los ojos se le cerraban y las piernas le temblaban de cansancio. Una vez que ella desaparecía Carlos me pregunto “Y bien que te pareció??????” …, “¡¡ Ufff…Tienes una mujer volcánica !!” le contesté sonriendo… “Es maravillosa, de verdad, todo un volcán…” Me senté en el sillón y encendí otro cigarrillo antes de vestirme.

“Si supieras que nunca había sido así…” me contó Carlos. “Ruth es una mujer maravillosa, pero hasta ahora, por su educación había sido una mujer muy convencional en la cama… Estoy realmente sorprendido de sus reacciones de hoy… No te puedes imaginar lo alucinado y lo contento que estoy… Creo que se ha abierto una puerta en nuestro matrimonio…. Y lo más importante… es que supimos elegir a la persona adecuada para un buen comienzo y que ese sea un buen augurio..” me confesó Carlos.

Yo estaba sorprendido y agradecido por la confianza, os comentarios y las confesiones que me hacía…

“Llevaba años pidiéndole que me dejara culearle el ojete…. No te imaginas lo que significa para mí lo que ha hecho hoy… ¡¡ Regalarme su culito que lo tiene riquito de verdad… !!. Continuó.

“Sólo hice lo que me pediste y lo que te prometí hacer… nada más…” le contesté… “Además, culearme a tu mujer ha sido una experiencia impresionante y muy, pero que muy morbosa… Yo también te agradezco muchísimo que me lo hayas permitido…” “Y yo espero que no sea la última vez…” comentó Ruth con una sonrisa mientras salía del baño… Carlos y yo nos reímos a carcajadas…

Una vez me terminé el cigarrillo miré el reloj, eran las doce y media (poco mas de media noche), y comencé a vestirme.
“Han pasado cinco horas y media desde que nos sentamos en el restaurante” comenté. “Cinco horas y media que han cambiado nuestras vidas” subrayó Carlos. “Sí mi amor, esto ha cambiado nuestras vidas, porque espero que repitamos esto de vez en cuando… ¿verdad?” comentó Ruth.
Yo ya había terminado de vestirme y me dispuse a despedirme…

“Bueno… ya saben lo que tienen que hacer… ahora les toca hacerlo como locos recordando la experiencia vivida y compartida… consejo de quien entiende por que paso por la misma grata experiencia…” les dije mientras me acercaba a la puerta. Ambos sonrieron. Ruth estaba de pie y se acercó a mí. “Gracias por todo cariño” me dijo…

Carlos se levantó de la cama y se acercó a nosotros estrechándome la mano efusivamente con sus dos manos “Gracias, gracias por todo… A partir de ahora quiero que sepas que te considero mi amigo…” Me dispuse a abrir la puerta. Carlos y Ruth se miraron… Ruth se acercó a mí y me dio un último beso en los labios “Gracias por el placer que me has dado… hasta pronto” “Eso, hasta pronto…” repitió Carlos…”Mañana te envío un e-mail… adiós”.
Abrí la puerta, salí y la cerré mientras los dos me miraban de pié, desnudos, uno al lado del otro…

Después de aquella maravillosa experiencia tratamos de organizar otra pero por razones de trabajo (pues tuve una temporada excesiva de viajes al interior de mi país como Cochabamba y Santa Cruz) no pudimos aun concretarla pero mantenemos una muy fluida correspondencia via e-mail en la cual estoy al tanto de ciertas gratas y apasionantes experiencia que les toco vivir y que quieren según ellos enseñarme algunas cosillas que ellos aprendieron.. Carlos me confiesa los cambios que ha experimentado Ruth en su comportamiento sexual y me comenta que sus vidas han mejorado en ese aspecto. Ahora se sienten más cómplices, ahora comparten un secreto juntos por lo que se sienten mas unidos… Ellos no conocen la existencia de este relato todavía, pero estoy segurísimo que se “alegraran” mucho cuando se los diga y lo lean, convencido de que lo “celebraran” durante horas… y se peguen un buen polvo a mi nombre (por favor háganlo así cuando Uds. pareja amiga cuando lean este relato).

Quiero insistir en que este relato es totalmente verídico y que, básicamente, sucedió tal como lo cuento… y me impulso a escribir el respeto y agradecimiento a esa fabulosa pareja a quienes prometo pronto estar ahí… y esta dedicada a muchas otras que merecen alguien que realmente valga la pena para empezar esta fascinante actividad erótica de pareja (swingers) . Quizás me ha quedado un poco largo, pero he querido hacer hincapié en los detalles porque me parecen muy importantes.

Agradecería cualquier comentario sobre esta experiencia, tanto de personas que sueñan con hacer algo parecido como de parejas que vivan su sexualidad de forma liberal y compartida. Sobra decir que estoy abierto a sugerencias y proposiciones de este tipo, siempre que se desarrollen en un clima de educación y respeto mutuos y en un ambiente de morbo y sensualidad. Los posibles mensajes me los pueden enviar al siguiente e-mail:

pmouso@hotmail.com

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