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La fiesta de mi hijo

– Má puedo hacer una fiesta con mis compañeros de la facu…
– Por mi no hay inconveniente, pero igual conversa con papá.
Brian, 18 años, 1.70m de estatura es mi hijo. Es un chico aplicado que nunca ocasiona disgusto. Nuestra familia se compone de tres personas. El, estudiante de ingenieria, su padre, eminente médico de fama internacional y yo, abogada proveniente de una familia de fortuna. Nuestro pasar es mucho más que holgado. Tenemos una respetable fortuna y muy buenos ingresos per capita.
La fiesta en cuestión se llevaría a cabo el día viernes por la noche. Mi marido dio el consentimiento. Como es costumbre en nuestra casa el viernes a las l9.00 horas se le dio el franco de sábado y domingo a todo el personal doméstico, excepción de Mariella una joven por demás simpática y muy bien dotada, la cual por ser “compinche” de Brian accedió a quedarse y servir la comida y bebida durante la fiesta.
Durante toda esa semana vivimos el trajín de preparar la fiesta. Pero el jueves estalló la bomba durante la cena.
– Querida tengo que ir a una convención en Perú este fin de semana…
– ¿Qué? ¿No vas a estar para la fiesta? – preguntó mi hijo
– Lamentablemente no… Salgo mañana desde la clínica con otros especialistas.
– ¿Cuándo regresás?- pregunté
– Espero que el lunes por la tarde…
Soy una mujer práctica, de carácter muy fuerte. Mi personalidad, dicen los que me conocen, es arrolladora. Por mi profesión no demuestro emoción alguna y trato de que todo se coloque en la perspectiva que considero es conveniente. La noche del viernes comenzaron a llegar los compañeros de Brian.
En todo momento traté de atenderlos con simpatía, aunque estaba un tanto molesta por la ausencia de mi marido, pero el chico no tenía la culpa, y sus amigos tampoco. Así que hice de tripa corazón y me aguanté.
– Mamá él es Matías…
– Mucho gusto…
– José Luis…
– Encantada…
Los chicos y chicas llegaban por parejas o en grupo.
De repente…
– Má él es Tadeo…
Un joven de color, 1.85m de estatura, ancho de hombros… con una mirada tan penetrante que me vi forzada a bajar la vista…
No sé si alguna vez, amigo lector, pasaste por una circunstancia así. Fue mi primera vez. Ese muchacho me había “dominado” con la mirada. Me sentí inhibida. No pude articular palabra alguna. Un torpe y tembloroso…
– Un gusto
Fue todo cuanto pude decir antes de alejarme como una colegiala asustada…No comprendo bien aún que me pasó, porque reaccioné de esa manera…
La fiesta, iniciada a las 21.30 horas aproximadamente llegó a su apogeo alrededor de las 23.00 horas. Comida de por medio, abundante cerveza y música habían puesto a más de uno un punto más allá de alegre, pero no perdían la compustura.
A las 24.00 horas buscaba a Mariella, hacía ya un rato que no la veía, cuando la encontré en un rincón de una de las salas. Un par de muchachos la tenían apretada contra la pared uno succionaba y acariciaba sus pechos en tanto el otro estaba muy entretenido en su entrepierna… Ella gemía y se retorcía ante el embate de esos jóvenes.
Giré sobre mis talones y salí del lugar. Una extraña sensación había dominado mi mente. Al pasar a otra sala comencé a ver jóvenes (chicos y chicas) en posiciones inequívocas, estaban teniendo sexo…”en mi casa” era una total falta de respeto…pero “algo” me impedía reaccionar…
Lejos de enojarme me quedé contemplando a más de una de las parejas y mi sexo se recalentó.
Subí a mi dormitorio y sin pensar en lo que hacía me masturbé. Hacía tres largos meses que mi eminente marido no atendía mis necesidades sexuales, y una no es de madera…
Tras tener un orgasmo que disminuyó las presión y luego de asearme cambié mi vestido sastre por una mini encima de la rodilla y una blusa más liviana, regresé a la reunión tratando de mantenerme fuera de los lugares donde se llevaban a cabo semejantes actos reñidos con la moral y la ética. Tema que debería charlar con mi hijo en cuanto pasara la fiesta, no lo haría delante de sus compañeros para no avergonzarlo…
Estaba distraída cuando una mano se posó en mi hombro…
– Disculpe…estaba buscando a la chica que sirve pero no la puedo encontrar… y tampoco consigo un poco de jugo…no tomo alcohol…
Tadeo. El joven de color estaba frente a mi. Su mirada me taladraba. Traté de reaccionar naturalmente…
– Seguime – le dije con voz que trató de ser calmada, tomé su vaso y me encaminé hacia la cocina mientras contoneaba mi cuerpo en forma un tanto provocativa. ¿Por qué lo hacía? No sé. Pero sentí la mirada del muchacho clavada en mi cuerpo durante todo el trayecto. Dándome cuenta que me comía con la mirada más me movía.
Cuando llegamos abrí el refrigerador e incliné mi cuerpo en forma tal que la mini dejó entrever mis piernas. Enseguida me percaté que el joven no perdía detalle de mis movimientos
Lo que no pude prever fue su reacción ni la mía posterior. Tomé la jarra, llené el vaso de jugo y cuando giré para entregárselo sus carnosos y gruesos labios se apretaron contra los míos. Su lengua como un relámpago pegó contra mis dientes y se abrió paso al interior de mi boca haciendo contacto con mi lengua. Asombrada no pude reaccionar. Mis brazos abiertos en cruz sostenían aún en las manos el vaso y la jarra con jugo. Las grandes y morenas manos del joven no se quedaron quietas. Una de ellas se apoderó de mis pechos en tanto la otra penetrando por debajo de la mini y corriendo mi “tanguita” hacía jugar sus dedos por mi clítoris y los labios. Intenté hablar pero su lengua no me dejó. No pude resistirme sus caricias rápidas, suaves y profundas más ese sutil poder que tuvo desde un principio sobre mi me desarmaron. Para cuando pude reaccionar tenía la blusa totalmente abierta y mis pechos estaban siendo materialmente “chupados” y amasados. Alcancé a dejar el vaso y la jarra sobre la mesada, pero el muchacho besándome y acariciándome había bajado hasta mi entrepierna. En el trayecto sus manos me habían quitado ya la pollerita y la tanga…ambas prendas se hallaban a mis pies en el suelo y su lengua se paseaba por mi vagina sin ningún tipo de obstáculo.
Me calenté. Mis manos fueron al encuentro de su cabeza y en tanto el me chupaba y yo le acariciaba.
Luego de provocarme un profundo y largo orgasmo él sin dejar de acariciarme subió nuevamente al encuentro de mis labios, acarició mis pechos y los besó. Cuando se apoderó de mi boca sentí su miembro rígido y poderoso, que buscaba la entrada mi sexo. Gemí. La necesidad de ser penetrada me dominó y abrí mis piernas. Grueso y enorme frotando las paredes internas de mi vagina el miembro del muchacho fue incrustándose en mi interior. Lo sentía entrar enorme, fuerte… parecía sin fin…Gemí de placer, de dolor…El comenzó un suave va y viene sin terminar de ponerla toda adentro… Se dio cuenta que su tamaño sobrepasaba mis límites. Cada entrada y salida me provocaba unas interminables ondas de placer que conmovían todo mi cuerpo. No le costó mucho llevarme hasta el segundo orgasmo.
– ¿Dónde está tu dormitorio? Dijo mientras me levantaba en vilo aún traspasada por ese enorme sable de carne
– Allá…dije con un hilo de voz y señale el lugar
Caminó hasta el dormitorio donde me recostó en la cama y siguió con su tarea de arrancarme orgasmo tras orgasmo. Grité, gemí… gocé, acabé como nunca había acabado hasta ese momento. El siguió con sus besos y caricias. Luego de mucho tiempo y varios orgasmos de por medio (míos, él aún no había acabado ni una sola vez) me hizo girar colocándome boca abajo. Su pene ingresó desde atrás en mi sexo llevándome por otros rumbos siempre llenos de placer. Sus dedos jugaban con mis propios fluidos entrando y saliendo de mi hoyito trasero. Repentinamente detuvo su bombeo. Sacó su miembro de mi argolla y sin aviso previo lo apoyó a la entrada de mi trasero.
– No – alcancé a decir asustada
Pero ya era demasiado tarde. La presión más la lubricación y el ablande previo abrieron el camino. El glande se hundió poderoso dentro de mi cuerpo provocándome un terrible dolor en el “anillo” Sin poder oponer resistencia siguió penetrando en mi ya destrozado culo.
– Aaaayyyy…grité…- me …duele…hijo de puta… sácala…
Lejos de hacerme caso siguió hundiéndome todo ese terrible pedazo hasta que hizo tope con sus huevos.
Atolondrada por el dolor solo atinaba a decirle en medio de sollozos…
– Sacámela… papito… me duele horrores… Me partiste el culito…bebé…Dale
sacala…
Lejos de hacerme caso comenzó un lento y prolijo bombeo, mete y saca, va y viene dentro de mi destrozado ano…
Volvió a hacerme girar colocándome arriba y me hacía subir y bajar por el largo y grueso mástil. Sufriendo, con los ojos cerrados no me percaté de que en la semipenumbra de la habitación otro “visitante” se acercaba a la cama. Solo me di cuenta cuando sentí su respiración sobre mi rostro y que otro pedazo de carne pugnaba por entrar por parte delantera…
Las manos del visitante tomaron mis piernas y separándolas se abrió camino para enterrar toda su virilidad en mi interior.
– Uuuhhhh….yyy …Aaahhhh….Nooo… Bastaaahhh…me ..están…matandooo…
Esa doble penetración terminó con las escasas fuerzas que me quedaban. Ambos jóvenes como puestos de acuerdo acompasaron su ritmo llevando a la cima del placer sin control alguno.
– Me voooy….ahhhhhh Mi cuerpo se sacudía sin detenerse. Ignoro cuantos fueron los momentos de placer que me prodigaron, solo se que quedé rendida casi desvanecida.
Paso bastante tiempo antes de que reaccionara. Tropezando y con las piernas temblorosas me dirigí al baño donde me sacudí la modorra del cuerpo y quité los restos del abundante semen que me habían dejado pegado por todo el cuerpo.
Comencé a recordar algunos pasajes de esa movida nocturna. Enjuague mi boca, por donde abundante semen había discurrido dejando su inconfundible sabor y ya recompuesta intenté pensar que diría mi hijo al enterarse que su madre había mantenido sexo con dos de sus compañeros, y al mismo tiempo. Seguramente pensaría que era una puta y ello llevaría a un montón de problemas. Preocupada me dirigí hacia la sala principal y cual no fue mi sorpresa cuando en medio de esa marea humana encontré a mi “pequeño” Brian entre las piernas de otro compañero. Con el pene del mismo en la boca y con otro de los muchachos ensartándolo por detrás. Ahí sufrí un aterrizaje forzoso. Mi bebé era gay…

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