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Mi historia de masturbación real

Hola soy Hernán, desde siempre recuerdo masturbándome, por la mañana o por la noche, los años siguen pasando pero mis pasiones continúan. Ahora tengo 27 años, y desde los 14 que lo hago. Mis momentos de mayor placer en soledad los vivo muy a menudo ya que me masturbo todos los días, a veces porque mi cuerpo lo pide pero en mayoría porque busco sentir ese insuperable placer. Mi lugar preferido es en mi cuarto, estando solo, me quito toda la ropa hasta quedar totalmente desnudo, me tiro sobre la cama y espero que la excitación se apodere de mi ayudando con toques muy sutiles en mi pene. Moviendo despacito la cintura la erección comienza a llegar, siento como mi cuerpo empieza a sentirse excitado, lentamente mi pene toma su máxima posición de 17 centímetros y el glande muy duro esperando mi mano. Luego contraigo mis piernas hasta que la planta de los pies están totalmente apoyados. Mi imaginación hace su trabajo, mujeres imaginarias, lugares y posturas poco usuales, concluyen en las primeras gotas de fluido emanando del pene, ahora si, esa chica que me pide hacerle el amor en la estación de ómnibus siempre me hace explotar. Luego de estar a 100 grados, mojo mi mano con saliva y la dirijo directamente sobre el glande de color gris, continuo hacia abajo y luego arriba, en este momento es imposible dejar de sacudir mi pene, todas mis fantasías y momentos vividos, llegan a mi mente como misiles, y no puedo ni quiero dejar de masturbarme, siento como el pene pide mayor presión sobre él y se la doy, mi mano izquierda viaja con locura por todo mi cuerpo mientras la derecha me brinda todo el placer que puede dar.

Los testículos están al máximo de dureza mientras el pene está duro como una roca, necesito que el semen salga o mi corazón puede explotar, en ese momento el clímax deseado está presente y espero con gran deseo el semen desparramado por toda la cama, y así será, la velocidad de los movimientos de la mano son increíbles, mojo mi pene aún con más saliva, y la explosión llega, grandes cantidades se semen en forma de chorros sale del pene, las pulsaciones de él me hacen enloquecer, continuo moviendo mi mano pero todo terminó, hasta otro día, voy al baño me doy un ducha y a dormir muy complacido. Por estás sensaciones que vivo, es la razón por la que siempre deseo estar solo para masturbarme todos los días. Ahora estoy solo así que voy a aprovechar.

Quien quiera compartir sus historias e intercambiar:

Hernán

saic@adinet.com.uy

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