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Las bragas de mi hermana

Se levanto del sillón y caminó hacia las escaleras, al caminar sus formas se notaban perfectamente a pesar de que su ropa deportiva no era precisamente ceñida, su silueta delgada de su juvenil cuerpo, de hecho el color gris le sentaba muy bien, subió y se escucho un ligero portazo, casi inmediatamente la música hizo acto de presencia, melodías que día con día se repetían una y otra vez, yo sentado veía sin ver la tv, estaba en un estado de espera, al igual que el día anterior, y el anterior…, justo una hora pasada que inicializó la música esta se vio suspendida, ella baja y corriendo a la cocina toma un vaso de jugo de alguna fruta (de eso no me acuerdo) y lo bebe lentamente, gotas de sudor resbalan en su frente perlada, ahora tiene el cabello recogido, suspende el acto de beber y me pregunta como todos los días

— ¿te vas a bañar?, ¿no verdad?, — y añade:

por que voy a entrar yo, estoy toda sudada, mojada, fíjate que haciendo ejercicio se duerme muy bien y te sientes mejor, durante este tiempo su respiración ya se niveló, pero en el estado de reposo (quizá 3 minutos) el sudor se intensifica, ahora esta empapada de su cara, su cuello, y se le nota sobre sus axilas manchas de sudor a través de su ropa, también sobre la parte baja de su espalda, me sonríe y me saca la lengua, yo sigo en silencio a la espera, soy paciente, se que no debo ser impaciente, pero le doy un incentivo para que apure:

— “bueno si tu no entras a bañarte yo lo haré primero”

Ella me riñe y me dice que ella ya lo había dicho primero, y corre al piso de arriba, entra a su recamara y de inmediato sale y se escucha un nuevo portazo, reconozco el peculiar sonido de la puerta del baño, cada vez estoy más cerca de mi mejor momento (los mejores de mi vida), ahora hay que esperar, no se si esperaré 10 o 30 minutos, en esto no hay un parámetro de referencia, transcurre el tiempo y ya tengo una erección muy placentera, sin embargo se que lo que viene será mucho mejor, sigo esperando hasta que por fin escucho el chirrido de la puerta que se abre y los pasos que lo preceden, nuevamente la música, entonces me levanto y camino lentamente, supongo que mi erección es evidente, se que de la cabeza de mi glande escaparon ya pequeñas cantidades de liquido pre-seminal manchando mi trusa, subo lentamente, cada paso que doy me produce una sensación agradable en la entrepierna, enfilo por el pasillo y tomo una toalla que ya estaba desde horas antes sobre mi cama, junto con mi trusa y una playera un tanto usada, pero muy fresca, no tomo un pantalón porque usaré el mismo que traigo puesto, el corazón me late muy fuerte se que sólo un instante me separa mi momento, abro la puerta del baño y traspaso el umbral, cierro (esta vez no pongo el seguro, eso me provoca una sensación de riesgo, ¡estoy sudando¡) dejo mi muda sobre el toallero, y a pesar de que lo he hecho incontables veces el momento me parece único, siento como si fuera la primera ves, me agacho y prolongo el momento de tenerla en la mano, se que esta ahí, lentamente la tomo y levanto, aun conservan rezagos de su temperatura corporal, están enrolladas, están húmedas, una humedad caliente, lentamente las acerco a mi rostro, ya las estoy oliendo, ¡que intenso olor!, mientras tanto mi otra mano abre mi bragueta, baja mi cierre y toco mi pene que esta palpitando encima de mi trusa (me gusta acariciarme sobre la trusa, más que sin trusa), me acaricio lentamente, ahora las tengo sobre mi boca y las lamo en la parte de la entrepierna (en donde tienen un puente de algodón), es una humedad como espesa (diferente del resto de humedad de la prenda), aún esta caliente, tiene un intenso sabor salado, ahora las estoy chupando, ya las tengo casi dentro de mi boca y las chupo con ganas, su olor me embriaga, todo huele a ella, pareciera que mi saliva incrementará el olor de su sudor y de su flujo, mi pene palpita aceleradamente, estoy muy cerca, ya me viene, acelero el ritmo, aprieto más mi mano…, por fin exploto, exploto y me doy cuenta que pienso su nombre y pienso también que la amo, que la amo, mi esperma resbala entre mi trusa y mano, ahora dejo de apretar mis dientes, ahora ya no están húmedas, están empapadas de mi saliva, tienen una forma como si las hubiera mordido, soy feliz ya que un bello de su pubis se quedo en mi boca, un hermoso bello que adorno un momento antes su hermosura, con la mano sin esperma las extiendo a la derecha del cesto de la ropa sucia (este no tiene tapa, y como esta rebosante de prendas, esta queda visible en la parte de arriba), ya no están enrolladas como cuando se las quito, ahora ya fueron mías, tienen mi saliva, me acabo de quitar el pantalón junto con los tenis, luego me quito la trusa eyaculada y la pongo a la izquierda de la pantaleta negra de mi hermana mayor y abro la llave de la regadera…

e-mail: David Jhonson

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