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En el campo

Nos criamos en una estancia muy en el interior, o sea que los primeros grados incluso seguimos allí, así que para nosotros mis dos primos y yo desde chicos, ver a los animales toros, caballos, etc montar yeguas, y vacas era lo mas normal, de esa forma el sexo para nosotros fue simple y solo tuvimos noción de que teníamos algo que ver cuando notamos a eso de los 12 años que empezábamos a sentir sensaciones raras ente esas cosas.

Primero fue la maestra que con el calor sentada sobre la tarima abría mucho las piernas y nos dejaba ver mas de lo necesario, sin ropa interior claro, después la yegua alzada que gemía por el padrillo, y así empezamos a descubrir lo que era masturbarse.

Digamos que durante casi un año leímos novelas de alzado tono y nos encontrábamos para ver quien terminaba primero o lanzaba la leche mas lejos, etc todas esas cosas clásicas en mocosos, espiábamos a las empleadas cuando se bañaban, o mirábamos embelezados las tetas de la cocinera que sacaba sin ningún recato para amamantar a sus hijos.

De quien fue la idea no recuerdo, pero uno e mis primos comento que había una ternerona que estaba en el corral que tenia una concha espectacular, decir eso, y encontrarnos a la noche en el corral, con una soga para inmovilizar a la vaquilla fue un hecho, allí nomás acercamos un cajón, ya que era mas alta que nosotros y por turno comenzamos a penetrara, era raro, una concha grande, mojada si, en la que lanzábamos la leche se puro calientes, ya que no había sensación alguna.

Desde ese momento no se escapo animal alguno, seguimos por una yegüita, que nos dimos cuenta que estaba alzada, pero para nuestro desconcierto la yegua parecía gozar mas cuando le poníamos la mano en la concha que cuando la taladrábamos con nuestras juveniles pijas. Nuestro crecimiento sexual seguía de fracaso en fracaso, pero ya al menos nos masturbábamos menos y siempre encontrábamos algún lugar donde colocar la pija.

Hasta que uno de nosotros de casualidad pensó en las ovejas, así que encaminados al corral, cada uno eligió una, no era algo fácil, pero menos mal estaban recién esquiladas, allí la cosa cambio, era penetrar una funda ajustada, que se ceñía, y además sentíamos que se contraía ante la penetración, además la que agarre yo, al deslizar las manos hacia las tetas, me las lleno de leche, o sea que la penetraba y apretaba las tetas, realmente eso ya era mas aproximado a coger, a partir de ese momento las ovejas y las chivas fueron el objeto de nuestra lujuria, pero con las chivas las cosas cambiaron, uno de mis primos con el pantalón por las rodillas estraga arrodillado penetrando una cuando desde su espalda fue embestidos por el chivo, que por poco no lo penetra, se ve que el animal al sentir el olor a sexo se alzo y casi le cuesta la virginidad anal al pobre que se estaba cogiendo la chivita.

Seguimos avanzando, ya por turno la cocinera nos dejaba que le mamemos las tetas, la disculpa era que tenia mucha leche y sus hijo no mamaba tanto, eso la tenia con dolores, que mejor que tres ambientas bocas para mamarla, eso si la mamábamos y ella nos masturbaba hasta que le dejábamos la mano llena de leche.

En la escuela la maestra de unos 56 años empezó a notar que mirábamos mas de lo normal y alguno se apretaba el paquete a través del pantalón, resultado, nos costo unos cuantos días de quedarnos haciendo penitencias, una de esas tardes, mientras estábamos escribiendo las penitencias, la maestra se acercó al mayor de nosotros uno de mis primos, y poniéndole la mano en la cabeza le expreso que lo notaba grande, como creciste le dijo, demoro mucho la mano, y mi primo muy zarpado estiro su mano y le comenzó a rozar la pierna, para su sorpresa la maestra no hizo nada, se apoyo mas contra el, que empezó a deslizar la mano hacia arriba, esto lo habíamos tratado tantas veces de hacer sin éxito con la cocinera que casi parecía un ensayo, desde nuestro banco vimos como la mano subía dentro del corto guardapolvo, seguía a la entrepierna, llegar allí y ver como maestra se arqueaba de placer fue todo uno. La maestra se separo, de mi primo y fue al escritorio, ya en la escuela no quedaba nadie solo ella y nosotros, para mas estaba oscureciendo, desde allí nos llamo, se aproximo a mi primo y lo beso en la boca, yo trate de agarrarla de las tetas y me dejo sacárselas y comenzar a mamarlas, mi otro primo se le coloco en el culo, levanto el guardapolvo que como siempre no tenia nada abajo y comenzó a sobar con su pija ya afuera la entrepierna, mi primo que estaba besándola le coloco la pija en la boca, yo con la pija mientras sobaba sus tetas busque su concha, sentí rozar la pija de mi primo desde atrás, pero de un envión perdí la pija en su interior que estaba muy mojado, mi primo desde atrás no perdió tiempo no se como la coloco, ya que la maestra pese a tener una pija en la boca grito de dolor, y sentí a través de su interior que por el lado del ano me rozaba la otra pija, la maestra nos pellizcaba y gemía, mi primo se vació en su boca sin decírselo, así que la atraganto, yo me corría en su concha y mi primo desde el culo la inclino y la penetro del todo entre sus gritos de protesta, pero mas grito cuando el le inundo de leche el culo.

Quedamos los cuatro parados, la maestra tomo la iniciativa, nos dijo, hacen ya doce años que me dejo mi marido y nunca me paso algo así, quiero que me hagan de todo, fue guiándonos, se puso en cuatro patas y yo le penetre el culo, siendo mas corpulento que mi primo pese a que lo tenia dilatado, grito de dolor, y note que con la leche que tenia adentro al bombear salía algo de sangre, me asuste, pero me dijo, seguí, seguí ya no duele, me rompiste el culo. Mi otro primo tomo su cabeza con las dos manos y comenzó a coger su boca, previo prometer que avisaría al acabar, el otro se coloca debajo y haciéndola acostar trataba de penetrar su concha, lo peor fue que con la leche que lubricaba todo en un envión se la puso en el culo donde ya tenia yo mi pija, pego un alarido, creo que casi se desmayo ya que quedo quieta con los ojos en blanco, pero fue tarde estábamos muy calientes y seguimos así hasta acabar los dos en su culo, cuando sacamos las pijas, vimos que lo tenia tan dilatado que podíamos colocar un puño en el, cosa que hizo mi primo mientras le ponía la pija en la concha, la maestra gimió y allí si se desmayo, quedo tirada en el piso, oportunidad que aproveche para ponérsela en la concha y vaciarme.

Ya se había hecho muy de noche, así que la hicimos reanimar como pudimos, nos hizo prometer no contar lo ocurrido, y caminando con dificultad nos despidió, al otro día en clases, notamos que todavía rengueaba, al sentarse vimos que tenia el calzón puesto y cosa rara, sobre la silla tenia un almohadón, pero se sentaba con cuidado, por la tarde nos aviso que teníamos penitencia por conversar en clase, nos quedamos, pero fue para organizarnos, desde entonces mientras duraron las clases, solo uno por turno quedaría de “penitencia”, fue un buen cambio, los animales descansaron, la cocinera siguió siendo mamada, pero nuestra veterana maestra de 56 años, se aseguro tres pijas juveniles que en medio de su calentura la tenían contenta.-

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