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Zarina

Mi madre se empeñó en que me disfrazara de Robin Hood cuando yo tenía doce años; quería que la acompañara a un baile de disfraces en el club. Yo estaba bastante desarrollado para mi edad y no solo de estatura, también mis genitales habían crecido bastante, casi diría que mucho y la malla que debía ponerme, resaltaba demasiado esa parte de mi anatomía…

Cuando llegamos al baile nos unimos a un grupo de sus amigas que se habían puesto de acuerdo para disfrazarse de “Negritas”; entre ellas había una que se llamaba Zarina y con la cual solía tener fantasías. Acostumbraba masturbarme pensando en sus amigas, pero Zarina era la preferida y es que su belleza era algo espectacular; incluso las demás mujeres siendo jóvenes y bellas, comentaban lo escultural de su cuerpo y la especial belleza de su rostro.
Anduve un buen rato con algunos niños de mi edad, pero la verdad es que aquello me aburría pues no hablaban sino de juegos y comiquitas; yo en cambio solo pensaba en el Basquetbal y en el sexo pues luego de mi iniciación con María me convertí en un adicto.

De pronto me vi sentado con el grupo de señoras y recibiendo halagos de todas; que si yo estaba muy desarrollado para mi edad, que si no me cuidaban cualquiera de ellas me iba a raptar, en fin, yo muerto de pena y mi madre orgullosa del hombresote que tenía por hijo; de repente una de las negritas me invitó a bailar. Aquello me turbó de dos formas; por un lado me sentía avergonzado pues un chamo como yo tenía que bailar con una mujer que todos sabían mayor; por otro lado, yo sabía que debajo de aquella máscara estaba el rostro de la causante de mis más frecuentes fantasías. En algún momento el DJ cambió la música y colocó una pieza romántica, .Zarina cambió el ritmo y se me pegó todo lo que pudo… “para ser un carajito bailas muy rico; dime que otra cosa haces rico y que yo no sepa…”. el efecto fue inmediato…, mi verga dio un brinco bajo mi ropa y quedó aplastada contra su vientre; “si no me quitas ese monstruo de ahí abajo me vas a hacer acabar…!!”; yo era demasiado precoz y no dejé pasar la oportunidad… “cuando quieras acabar con él adentro, dímelo, estoy a tus gratas órdenes…!!”; su respuesta me dejó helado… “te siento enorme y durísimo!, desde que llegaste no he hecho otra cosa que verte ese enorme bulto que tienes entre las piernas y me excité enseguida, tanto que daría la vida porque me cogieras aquí mismo, pero igual te voy a gozar, ahora sosténme duro que estoy acabando y me puedo caer coño de tu madre!!, eres un carajito muy especial y lo sabes…”. fue un orgasmo furtivo pero muy intenso; la apreté contra mí mientras ella se estremecía disimuladamente entre mis brazos.

Cuando logré controlar mi erección volvimos a la mesa; Zarina me sirvió un refresco helado y me dijo en voz alta… “toma para que se te pase el calor…”, y largó una sonora carcajada. Todas sus amigas la miraron sorprendidas como preguntándole el motivo de su risa…, “no crean que estoy rascada, es que le acabo de echar una vaina a esta criatura que no va a olvidar nunca…”. yo sentí que me moría cuando le insistieron en que les contara lo que había hecho…; “imagínense poner a este apuesto caballerito a bailar con una vieja como yo delante de tanta gente…!!”; me agarró descuidadamente el muslo pero con mucha malicia y me dijo sonriente… “disculpa pero no pude contenerme!”, y volviendo su mirada hacia mi madre le dijo muy halagüeña… “Gladys, tienes un hijo que es todo un caballero!, es capaz de cualquier cosa con tal de complacer a una dama…”

Sería como las seis de la tarde cuando de pronto Zarina le preguntó a mi madre si me permitía llevarla a su casa pues estaba un poco mareada…”tranquila que yo sé que él ya maneja muy bien y es solo aquí cerca; además, no pienso raptármelo, Lo más que puede pasar es que lo seduzca, pero te lo voy a devolver completico…”

Después de cierta resistencia de parte de mi madre, procedí a llevarla a su casa; apenas metí su carro en el garaje, me invitó a tomar algo frío; no habíamos comentado nada de lo ocurrido, pero aquella invitación me provocó una erección tremenda casi de inmediato. Entramos a su casa y sacó dos cervezas del refrigerador; chocamos los tarros y ella brindó… “por un niño que es todo un caballero!, a fondo blanco!!”; empiné mi jarra y no había sorbido tres tragos cuando sentí su mano acariciando mi rigidez por sobre la tela de la malla elástica. No me atreví a mirar, pero casi enseguida sentí su mano extrayendo mi miembro de la ropa, besó fugazmente mi glande y sus labios lo acariciaron con un beso corto antes de engullirlo hasta lo último; bajé la mirada y me encontré con sus hermosos ojos verdes mirándome desde abajo mientras mis vellos rozaban su nariz. Soltó su presa por un instante y me dijo sonriente desde abajo… “ni sueñes que te iba a dejar ir sin tu recompensa…”; cerró sus labios alrededor de mi glande y succionó con fuerza hasta que lo tuvo totalmente dentro rozando su garganta. No pensé en otra cosa que no fuera descargarle mi torrente de semen en su boca; la tomé firmemente por el cabello y comencé a bombear dentro de su cálida y húmeda boca; Zarina hacía arcadas pero me instaba con su mirada a que continuara, sus ojos se desorbitaban y se le salían las lágrimas por la atragantada, sus manos se aferraban con fuerza a mis muslos mientras yo seguía bombeando hasta que descargué un volcán de espeso y tibio semen que ella se apresuró en tragar casi por completo mientras algunas gotas resbalaban por sus labios hacia su barbilla y caían como perlas sobre sus robustas y firmes tetas; me sostuvo en su boca hasta que cesaron mis espasmos y luego me ofreció una dulce sonrisa… “casi me ahogas carajito, pero tienes un sabor delicioso!; y ahora que sé que no eres tan inocente, quiero que me demuestres cuan capaz eres de satisfacer a una hembra caliente y bien puta como yo…!”

Mi erección se produjo casi inmediatamente; Zarina se sorprendió de la rapidez de mi respuesta…, “coño carajito!, no solo eres grande sino cumplidor…!!”; llegamos a su cuarto y ella me fue desnudando despacio, luego me aferró el miembro con una mano y con la otra se colgó de mi cuello mientras me ofrecía su boca. Nos unimos en un beso apasionado, succioné su lengua con fuerza y la mordí suavemente hasta que a ella le faltó el aire…, “muchacho!, me la vas a arrancar!, pero besas divino mi amorcito!, ahora síngame bien rico papito!, soy toda tuya…!”, trató de quitarse la ropa pero yo se lo impedí sutilmente…, “si eres toda mía, deja que sea yo quien le quite el envoltorio a este regalito tan precioso…”; “definitivamente sabes mas de lo que me imaginaba, pero me encanta, hazme lo que te plazca David, soy tu hembra!, tu puta!, tu mujer sumisa!!”.

La besé con pasión metiendo mi lengua bien profundo en su boca y acariciando su paladar varias veces; Zarina se estremeció toda y se aferró a mí; la fui desnudando lentamente y fui besando cada parte de su cuerpo que iba quedando al descubierto; cuando estuvo desnuda como yo, me aparté de ella y la medí con mi mirada de arriba abajo, ella hizo lo mismo y se quedó de pie esperando lo que vendría sin quitar sus ojos de mi virilidad; me acerqué a su cuerpo y tomando sus erectos pezones entre mis dedos, los pellizqué con cierta fuerza mientras los halaba hacia delante, ella gimió y se estremeció de forma muy fuerte, amasé sus hermosas y duras tetas y la fui empujando hacia la cama; Zarina se dejó caer lentamente y sus piernas quedaron colgando hacia fuera, las separó al máximo y me miro suplicante…, “cógeme ya!, métemelo mi cielo que me tienes loca!!”. Volví a besarla en la boca y fui bajando por su cuerpo lentamente mientras la hacia pasto de mis besos y caricias; llegué hasta su abultado y muy perfumado sexo, separé sus rosados labios y azoté su clítoris varias veces con mi lengua; ella aferró mi cabeza con manos y muslos y comenzó a sollozar al tiempo que mi lengua se hundía profundo en su intimidad y mis manos amasaban sus tetas con pasión; me rogó varias veces que la poseyera pero yo seguí en mi labor hasta que sentí como se contraía todo su cuerpo y comenzaba a tener espasmos fortísimos; justo entonces presioné con mi pulgar en su trasero hasta que lo penetré mientras de su vagina surgía un torrente de jugos que bebí con fruición hasta que hubo pasado la tempestad que se había desatado en su cuerpo.

Todo su cuerpo se tornó fláccido y cuando levanté mi mirada, su rostro estaba bañado en lágrimas… “que arrecho eres carajito divino!, jamás me habían hecho acabar de esta manera, pero quiero sentirte todo dentro de mí!, cógeme papito rico!, no me hagas esperar más!, mira como tengo la cuca mojada y esperando por ese güevote mi reyyyy!”; levanté sus piernas bien separadas tomándola de los tobillos, me coloqué entre ellas y la miré fijo a los ojos…,”levántate y mira como te penetro Zarina!, quiero que veas como este carajito se coge a su puta!”. Zarina se apoyó en los codos y fijó sus ojos en nuestros sexos que estaban rozándose; empujé hasta que mi glande se abrió paso entre sus labios y permanecí inmóvil por un par de segundos, ella levantaba la cintura para ir a mi encuentro pero yo permanecí sin penetrarla, solo me movía levemente justo en la entrada de su gruta… , “métemelo coño!, cógete a tu puta que está ansiosa de sentir ese güevote perforando mis entrañas!!, cógeme ya desgraciado que me vas a volver loca cooñooo!!”; continué mi juego hasta que ella dio muestras de aceptarlo y entonces para su sorpresa, se lo enterré todo hasta que nuestros sexos quedaron totalmente unidos y comencé a embestir con fiereza contra su humanidad; aquello si que la puso como loca… , “aaaayyyyyyyyyyy!!!, coooñoooooooo mi viidaaaaaa!!, ssssssss!, que rico me dueles mi amor!, que verga tan rica tienes mi muchachito divino!!!, larga y gruesa!, dura y caliente mi cielo!, rómpeme toda mi amor!, destrózame la cuca papito que esa vaina es tuya carajito rico!!, sss ayy!, sss aayyy!, ssss aaaaaayyyyyyyy, sssiiiiiiiiiiiii!!!!, sssssss!, que rico acabo mi cieelooooo!, que rico me haces acabar Daviiiiiid!, así!, así!, aaaahhhhhhsssiiiiiiiiiiiiiiii”.

Los orgasmos de Zarina se sucedían casi sin interrupción, las sábanas de su cama estaban empapadas con sus jugos; yo hubiese querido dejarla acabar todo cuanto quisiera, pero la verdad es que tener una mujer tan hermosa como esa en una situación así, no me inducía a otra cosa que inundarla con mi semen, de forma que cuando acababa por quinta vez, llené su vagina con mi semen que fue a unirse con sus jugos que no cesaban de brotar con abundancia al igual que sus lágrimas. Nos tumbamos en silencio después de haber permanecido abrazados durante unos minutos en los cuales Zarina me besaba casi maternalmente y luego anidaba mi rostro entre sus hermosas tetas mientras nuestros sexos se estremecían aún después del orgasmo; rodé sobre un costado y quedamos agarrados de la mano como un par de novios adolescentes.

De pronto se escuchó el sonido de la corneta del carro de mi madre y Zarina se apresuró a salir a su encuentro; pude escuchar como la convencía de dejarme en su casa…, “se quedó rendido en el cuarto de huéspedes, déjalo hasta mañana que yo misma lo llevo a tu casa…”; no había dejado de oírse el motor del carro cuando sentí los labios de aquella diosa alrededor de mi miembro mientras sus suaves manos acariciaban mis testículos; apenas sintió su boca llena por mi erección, subió hasta mi boca y me besó larga y apasionadamente sosteniendo mi cara entre sus manos…, “no sé cuando te pueda volver a tener como hoy, pero me vas coger hasta por el nombre machito mío; ¿has probado un trasero de mujer alguna vez?, entonces házmelo con cuidado mi vida porque yo jamás lo he hecho de esa forma, tu serás quien me inicie…”.

Me alargó un tarro de gel lubricante y se colocó boca abajo…, “gástalo todo mi vida, pero de a poquito cada vez, quiero sentir el dolor de tu iniciación en mis entrañas!”.

Mi experiencia con María me permitió iniciar a Zarina en el sexo anal y debo reconocer que fue algo maravilloso para ambos; aquella hembrota disfrutó más de seis veces por el culo y me provocó igual número de orgasmos con su recién estrenado agujero posterior.

Cuando salí de casa de Zarina, ya no eyaculaba, mis orgasmos eran secos pero muy intensos; nos despedimos con la promesa de que algún día volveríamos a disfrutar de un encuentro igual, pero lamentablemente eso jamás sucedió, sin embargo, cada vez que nos encontrábamos en reuniones sociales, solíamos bailar alguna pieza para recordar aquel hermoso momento…

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