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Doña Chela

En la casa que limitaba al fondo con la de mis padres vivía en una pieza una empleada, a la que siempre recuerdo ya grande calculo de unos 60 años, una criolla de las comunes en el interior, morocha, caderuda, de nalgas y tetas grandes, con rasgos que denotaban alguna extraña cruza indígena.

De chico, siempre le escapaba, ya que tenia un carácter medio fuerte y cualquier travesura la molestaba, al pasar los años con 15 años cumplidos, empecé a sentir curiosidad y espiar un poco, note que se aseaba en una pieza donde calentaba una fuente de agua, y sentada en un banco se desnudaba y lavaba meticulosamente, mi lugar de espiar era una enredadera a la que me subía y tapado por las hojas veia a mi antojo, para mi edad era raro, notaba unas tetas que llegaban a su estomago, con unos pezones grandes y renegridos, entre sus piernas una mata de pelos que parecía una cabellera, y en sus nalgas cuando se agachaba otra cabellera, todo esto montado en unas piernas gruesas; me llamaba la atención que a veces sentada, se recostaba hacia atrás y comenzaba a masajear su entrepiernas, respiraba entrecortadamente y terminaba como un sollozo, sin entender mucho esto me calentaba y dio lugar a mas de una masturbación sobre la enredadera.

Estábamos esa tarde ella masajeando su entrepiernas, sollozando y yo masturbándome, cuando, no se si cedió la enredara o perdí pie, la cosa es que caí pesadamente casi a los pies de La Chala, que se paro de golpe, desnuda como estaba, me miro tendido en el piso y me levanto como si no pesara nada, me sentó en su regazo apoyando mi cabeza contra sus monumentales tetas, mientras me acariciaba y preguntaba si me golpee, sentía contra mi cuerpo el calor de su piel, y contra mi cara sus tetas, no podía hablar no se si de susto o que pero mientras La Chela me hamacaba, uno de sus pezones rozo mi boca, de inmediato lo tome y comencé a mamar de el sentí que se ponía duro, y la Chala me apretaba la cabeza, me tubo un rato, después, alzado me llevo a su cama, me acostó, y comenzó muy delicadamente a lamerme, mientras murmuraba, quieto niño Chela te va a curar, siguió lamiéndome hasta que llego a mi pija, la que comenzó a chupar, nunca había sentido algo así, y un poco por la edad, explote en su boca, con un susto mayúsculo, quede muy quieto trago el semen sin decir nada, se acomodo arriba mió, me puso un pezón en la boca que comencé a chupar sentí como su concha engullía mi pija, quede quieto, La Chela hacia todo el movimiento, yo nunca había estado con una mujer y mucho menos 45 años mayor, solo dejaba hacer, estuvo un rato, después me puso sobre ella, abrió las piernas y empujo mis nalgas hasta que mi pija volvió a entrar me hizo mover un poco y volví a descargarme en su interior, esta vez la escuche otra ves como sollozar, yo estaba mas asustado que caliente, no sabia que hacer, pero ella con mucho cuidado me abrazo y tendió en la cama a su lado, lamió mi pija hasta limpiarla y me apretó contra su cuerpo, quede quito medio adormecido, por sus caricias, como a la hora empezó a masturbarme con sus manos ásperas, con 15 años poco me costo quedar otra vez al palo, se puso a mi lado, me llevo al borde de la cama, se deslizo debajo mió y con sus nalgas al aire abiertas, me empujo, puso mis manos en su cintura y comenzó a pujar hacia atrás, no entendí lo que quería, primero busque su concha, pero me quedaba muy abajo y sus nalgas me impedían acercarme, hasta que una de sus manos guió mi pija a su culo, comencé a bombear contra su ano sin entrar, ella empujo y coloco parte de la cabeza en su interior, yo seguía bombeando, de pronto mi pija entera se perdió en su ano, grito, y se pego a mi, sentía que como un anillo que ceñía y palpitaba apretando mi pija, bombee frenéticamente y me descargue en su culo, sollozo y grito, se dio vuelta y tomando mi pija la mamo con mucha suavidad, yo trate de corresponder mamándole los pezones, me gustaba sentirlos llenando mi boca, sin darme cuanta comencé a coger su boca, me acostó y mientras me mamaba la pija coloco la mata de pelos de su concha en mi cara, quede casi ahogado, lámeme me ordeno, y con una mano abrió su concha a mi boca, me prendí de ella y hice lo que podía chupe cada parte, hasta que la sentí gemir y yo revente en su boca nuevamente, no se cuanto tiempo dormi en sus brazos totalmente agotado, me di cuenta cuando me despertó, me ayudo a vestirme, paso una mano por mi cabeza con mucha ternura y me ayudo a cruzar el muro. Muchas tardes mas volví a lo de la Chela, que me enseño a ser hombre; pero después viaje a estudiar y cuando regrese ya pasados unos años me encontré con una anciana muy marchita, que me miraba y sonreía, entonces cobre conciencia de que me había hecho hombre con una mujer de casi la edad de mi abuela.-

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