El fabuloso cuerpo de mi hermana

Hola, me llamo David y quiero hablarles de cómo me cogí a mi hermana. Para empezar debo decirles que tengo veintiocho años y Karina mi hermana, veintitrés. Ella mide 1.65 de tez blanca y cabello largo y oscuro. Está por demás decirles que tiene unas tetas firmes y preciosas así como unas nalgas paraditas, ricas y carnosas. Karina cambien tiene unas piernas largas y torneadas que se le antojan a cualquiera cuando se pone minifaldas. Mi hermana también tiene un rostro atractivo con unos ojos grandes y oscuros y una boquita que se antoja suculenta.
Debo confesarles que desde que mi hermana tenía diecisiete comencé a fijarme en lo atractivo de su cuerpo ya que a partir de entonces comenzó a ponerse muy pero muy buena y a vestirse de una manera bastante provocativa que nada más con verla se me paraba la verga. Mi hermana comenzaba a usar faldas muy cortas, blusas pequeñas y pantalones entallados que dejaban ver todo lo hermoso de sus nalgas. Cuando mi hermana se bañaba me la imaginaba frotándose el cuerpo con el jabón y el agua y me masturbaba pensando en aquello. También aprovechaba cuando dejaba su ropa interior en el cesto de la ropa para olerla e imaginármela cerca de mi mientras me masturbaba pensando en ella. Mi hermana acostumbra a usar sostenes de algodón y tangas muy pequeñas de las de hilo dental, por lo que a veces cuando se sentaba y abría las piernas en un descuido, aprovechaba para vérselas por debajo de la falda. A veces mi hermana se daba cuenta de que la veía insistentemente pero no me decía nada, ella es sensual por naturaleza y no dudo que haya varios soñando con cogersela.
Sucedió hace unos días. Yo ya no aguantaba las ganas de por lo menos verla desnuda por lo que aproveche que nuestros padres no se encontraban en casa para decirselo directamente. Karina se encontraba viendo la tele por lo que me acerqué y me senté en el sillón junto a ella.
-Oye hermanita quiero contarte una cosa
-De que se trata
-Pues de un tiempo para acá nada más estoy pensando en ti y en las ganas que tengo de cojerte
El rostro de mi hermana se puso de mil colores
-¡Pero que te pasa, soy tu hermana. Respétame!
-Trata de entenderme. Eres tan sensual y te has puesto tan bella que son muchas las veces que me he masturbado pensando en que estamos haciendo el amor.
Para entonces la verga ya se me había puesto bien dura, cosa que mi hermana notó.
-Entiéndelo tú, somos hermanos y no podemos hacerlo
Yo no le contesté simplemente me abalancé sobre ella y la besé.
Para mi sorpresa ella me correspondió y comenzamos a besarnos pasionalmente metiéndonos la lengua. Deje que mis manos recorrieran sus senos y noté que sus pezones se habían tensado asi que sin pensarlo le quite la blusa y el sostén pese a que ella intentaba oponer resistencia
-Dejame- decía, pero cada vez su excitación era mayor por lo que no me fue difícil desabrocharle la falda y dejarla solo con su diminuto calzoncito blanco.
El verla asi casi desnuda frente a mi, tal y como lo había soñado hizo que mi verga se pusiera completamente dura.
Mi hermana se dio cuenta y entonces para mi sorpresa me quitó el pantalón.
-Vaya si la tienes grande hermanito- Dijo al momento de tomar mi verga con sus manos. Lentamente comenzó a sobarmela de arriba hacia abajo dandole ligeros besitos a la punta.
-Te la voy a chupar como nadie- dijo y se la metió de lleno en la boca.
La verdad que me sorprendió su forma de mamar. Yo que pensaba que mi hermana no era muy experimentada me dí cuenta de mi equivocación en cuanto sentí los lametazos de su lengua alrededor de mis huevos mientras me escupía la verga y me masturbaba. Me sentía en el paraíso, no cualquiera puede presumir que su hermana es una gran mamadora. Estuve a punto de venirme cuando mi hermana comenzo a acelerar el movimiento de sus labios alrededor de mi glande mientras me observaba fijamente, asi que mejor la detuve.
-Eres toda una experta hermanita
-Pues ya ves soy igual de caliente que tu y me fascina la verga.
-Bueno, pues ahora me toca a mi
Recosté en el sillon a mi hermana, le quité la tanga y comenzé a mamarle su panochita Tenía el sabor salado y juvenil que hay en una mujer de verdad, chupé su clítoris y su vello pubico hasta que termine por meterle la lengua en su apretado culo. Sabía delicioso. Entonces mi hermana tuvo su primer orgasmo. Despues nos besamos probando el sabor de nuestros sexos.
-Metemela que ya no aguanto- pidió mi hermana casi a gritos cuando minutos antes se negaba por completo.
La puse de espaldas y la tome de las caderas penetrandola poco a poco sintiendo como su vagina me recibía por completo. Despues la empece a bombear cada vez mas rapido haciendo una pausa antes de venirme mientras besaba sus orejas y su espalda.
Luego me tumbe en el sillón y mi hermana se montó sobre mi verga dandose unos sentones bien ricos.
-Aaahhhhh, hermanito. Asi. Asi. Metemela toda hasta el fondo.
Yo le tocaba el clítoris mientras ella se mecía llena de lujuria.
-Ahora la quiero en el culo
Le lubrique el ano con su propia saliva y lentamente meti mi verga en aquel orificio que hasta entonces era virgen. Poco a poco su esfínter le fue dando paso a mi miembro hasta que sentí la inmensa necesidad de venirme ante los gritos extasiados de mi hermana.
-Quiero tu semen en mi cara- dijo entonces mi hermana.
Se la saque del culo y mi hermana se arrodillo frente a mi masturbandome y abriendo la boca hasta que me vine rociandole la cara de leche caliente.
Mi hermana se tragó todo hasta dejarme completamente seco.
-Espero que esto se repita. Mi dijo cuando terminamos.
Y desde entonces Karina, mi querida hermana y yo cojemos cuando podemos.

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