Despedida de Soltera.

as fantasías de otro pueden ser tus pesadillas, eso pudimos comprobarlo en carne propia.

Hace un mes Clarita anunció su Boda, como es normal sus amigas organizaron una despedida de soltera.

Mi mujer Laura, tiene varias amigas, poco a poco se van casando, esta última no pertenece a su círculo más cerrado de amigas pero igual fue invitada.

Así que se compró un lindo vestido y se arregló lo mejor que pudo, ella es como Eva Longoria, pequeña pero sinuosa.

-“¿A ver cuando me toca a mí?”-, me dice mi mujer queriendo recordarme que si bien vivimos juntos hace unos tres años, no estamos casados.

Con ella quedamos en que yo la fuera a buscar hacia la una de la mañana y la esperara frente al Subterraneo, pues es en un barrio complicado y no me gusta que ande sola de madrugada.

Esperé, pero ella no aparecía, pasaron 40 minutos fuera de lo acordado, el local estaba por cerrar y las caruchas que veía por la calle no eran nada recomendable.

Me preocupo y salgo del coche, me acerco al portero y le pido para entrar.
-“! Amigo es un local solo para chicas ¡”-, dice el hombre.
Le conté mi problema, el hombre hace una mueca.

-“! Hombre, por tu bien no entres, no te gustaría ver lo que tu mujer podría estar haciendo ¡”-, dice.
Le insisto y me deja entrar, localizo a mi mujer contra la barra, concentrada en unos margaritas, muy cerca de ella hay otra mujer, curiosamente parecida a ella, acompañada de un pintoresco individuo, bastante afeminado.Logro descubrir que la que esta cerca es Clara, la novia a casarse, de lejos ambas mujeres parecen iguales, Clarita es rubia con un vestido negro, mi mujer tiene claritos y un vestido azul oscuro, pero de lejos se ven muy iguales.

Estaba terminando el espectáculo, un chico vestido de bombero animaba a un grupo de mujeres.
-“¿Quieren ver mi ***?”-, decía el chico.
-“!Sííííííííííí¡”-, respondían las chicas con histerismo.
-“¿Dónde está el incendio?”-, volvía a preguntar el chico.
-“! Aquuuíííííí ¡”-, respondían rugiendo las chicas y abriendo las piernas.

El chico al ritmo de la música se despojaba de las prendas entre los aullidos de lobas en celo, quedaba desnudo.
Yo mientras trataba de convencer a mi esposa de irnos, ella estaba en ese estado límite entre la borrachera y la sobriedad.Mientras esperaba que terminara su trago, ví como un par de amigas de mi mujer y de la novia, hablaban animosamente con dos Streaper, discutían algo, justo alzaban la vista hacia donde yo estaba.

Los hombres eran grandes, musculosos, estos chicos suelen tener otras actividades más normales fuera del local, otros trabajos de tiempo completo, como pueden ser entrenadores personales, miembros del ministerio del interior, deportistas y algunos solo están hinchados de esteroides.

Veía como entre varias, juntaban lo que parecía ser dinero, hasta llegar a una cifra acordada entre los negociantes, se la daban a uno de los chicos.

Miraron hacia la barra, no pude ver sobre quien fijaban la vista, si era sobre mí, el acompañante de Clarita o el Barman, solo escuché una voz femenina, que decía contundente a uno de los chicos interlocutores.

-“! No se preocupen es Gay ¡”-.

Bebí un trago mientras acompañaba a mi mujer, los chicos se fueron, las mujeres poco a poco abandonaban el local, luego de despedirse.Salí con ella, tomándola del brazo, pues el alcohol había ya echo estragos, tras despedirme del amable portero, caminamos hacia donde había dejado el auto.

Habíamos dejado el coche a una cuadra, mientras caminamos por la solitaria y oscura calle, oímos un vehículo que se acerca despacio y sin luces, por detrás de nosotros. Es una camioneta blanca, como un furgón de reparto, sin ventanas, cerrado.

Casi nos pisa los talones, nos damos la vuelta, el vehículo prende las luces largas, la luz intensa de los faros nos sega.

Encandilados, cubrimos nuestra vista, no vimos como dos encapuchados sujetos, descendidos de la camioneta venían hacia nosotros.

Cuando, logro ver algo, uno de los tipos me enseña una brillante arma de fuego, nos obligan a subir a la parte de atrás del furgón.

Era un secuestro express, yo esperaba que nos llevaran a un cajero para vaciarme la cuenta y luego desaparecer.

Tras circular 10 minutos sin dirección conocida, nos hacen descender en la parte de atrás de un edificio, escoltados nos obligan a acompañarlos y entrar a ese misterioso edificio.

Llegamos a un hall iluminado, un tipo aparece, sonriente les entrega unas llaves numeradas, ¡es un hotel¡ , el administrador es otro cómplice.

Los cinco entramos en una habitación en la tercera planta, es grande iluminada, hay dos camas, una de dos plazas y otra individual, un sillón, una mesa con dos sillas, baño en suite y un televisor, un clásico dormitorio de un hotel de 3 estrellas nada del otro mundo.

La cosa se estaba complicando.

-“! Si lo que buscan es dinero no tenemos ¡”-, les digo a los captores.
-“! Cállate ¡”-, me dice uno de los hombres.

Me empujan, no puedo luchar con esos gigantes, me fuerzan a poner mis manos tras la espalda, con mi cinturón me atan las manos, me arrojan sobre la cama pequeña, trato de pedir socorro, pero solo logro que me amordacen y sujeten mis pies con cables.

-“! Qué, que quieren ¡”-, titubea ella, mientras un de ellos le tira del cierre del vestido a su espalda, la prenda se afloja y tiende a caerse, ella la sujeta con cara de sorpresa.

Yo trato de gritar que la dejen en paz, pero la mordaza solo me permite hacer sonidos incomprensibles.

-“! Ummmmmggggggg,mmmmmggggggmmmmm ¡”-, grito.

-“! Ve a ver que le pasa a ese ¡”-, ordena uno de los enmascarados a su secuaz.

Uno de ellos se acerca a mí, revisa mis ligaduras, luego me palmea el trasero y me murmura al oído.

-“! Sí, te portas bien hay para ti también…aunque…las chicas solo pagaron por ella ¡”-, dice el sujeto.

Por unos momentos no comprendo la frase, ellos de repente se sacan las capuchas, no los conozco, siguen, se sacan la camisa, son enormes, ! que biceps ¡, parecen tabletas de chocolate, culos musculosos y apretados, grandes piernas, pero puedo reconocer el tatuaje de uno de ellos, en ese instante relacione las imágenes con la frase y supe de donde los conocía y a que referían.

Una sensación de alivio me recorre, no son delincuentes, no es un secuestro ni se suponía que era un acto delictivo, pero lo razono abro los ojos, me desespero comprendo lo que va a suceder a continuación.

-“! Nnnnnnnggggggggg,nnnnnngggggg,ummmmmmmgggggghhh ¡”-, trato de grita e intento en vano hacerles comprender, ¡ se han confundido de pareja, no somos nosotros, no es la novia que va a casarse ¡.

La van a someter y violar, para ella va a ser muy real.

La fantasía de otros se va convertir y mi pesadilla.

Mientras luchaba con mis ataduras, veo como uno de los hombres se pone delante de ella y otro sube muy alto el volumen del televisor.

-“¿Veamos que tienes?”-, dice el tipo a la vez que tira del vestido, al no tener nada que lo sujete este cae al suelo bajo los pies de ella.

-“! No ¡ ¿Que haces?”-, gimotea ella al ver como queda frente a los sonrientes hombres en paños menores, enseñando su brassier, su tanga con las pantys haciendo juego.

Ella sale corriendo hacia la puerta, uno de ellos ágil le corta el paso, la toma de la cintura y la levanta, la apoya sobre sus hombros como una bolsa de papas, ella lucha, le golpea la espalda, mientras el tipo se dirige con ella, hacia…la cama.
Los otros dos hombres habituados a desnudarse lo hacen en segundos, quedando solo cubiertos con un minúsculo tanga que apenas podía esconder los soberbios miembros que ocultaban.

Dos de los hombres eran blancos y el tercero era negro, era este quien llevaba a hombros a Laura, que tras arrojarla en la cama los tres hombres se arrojaron sobre ella.

-“! Vámos, que esperas, desnúdala!”-, reclama uno de ellos.

-“Espera, no puedo, lucha como una leona”-, le responde otro riendo.

Poco a poco, veo como logran sacarle las sandalias, sacan las pantymedias.

-“! No, no suéltenme ¡”-, grita ella.

-“! Guauuuu, estás muy sabrosona, muy rica, que viagra ni ocho cuartos, al diablo con él, no lo voy a necesitar¡”, grita uno de ellos, segundos después que veo volar el brassier rosado y el tanga de ella.

Ahora dos de los hombres le sujetaban cada uno un pie y una mano, el tercero la devoraba con su vista, ella desnuda no podía esconder sus redondas tetas coronadas con punzantes pezones rojos oscuros, su vagina suave, rasurada y cerradita, era un manjar a su vista, mientras sus compañeros trataban de mantenerla con las piernas abiertas.

-“¡ No, no por favor no me hagan esto ¡”-, ruega ella.

El hombre que la observa, es el de color, ahora acaricia, el blanco y suave cuerpo de ella, que tiembla al sentir las enormes manos del africano.Este hombre se despoja de sus pantalones, queda como el resto, con un negro tanga, se para sobre la cama sobre ella, Laura lo vé desde abajo.

En un segundo se saca el tanga, enseñando una enorme verga, que nada tiene que envidiarle a Mandingo, el miembro es tan grande que dudo que pueda pararlo, pero me equivoco, se pone duro, enorme, tieso, parece injerto de un burro.

El tipo se arrodilla sobre la cama, con sus dedos le abre la vulva a mi mujer, ella trata de zafarse de los que la sujetan.

Observa su estrecha rajita, sana, pequeña y seca.

-“Humm, estás sequita, abra que solucionarlo”-, le dice el hombre y sumerge su boca en la concha de mi mujer, lamiendóle con esmero, labios, clítoris, penetrando su vagina con la lengua.

-“! Ah, no, no por favor, ah, ah ¡”-, gimoteaba ella, mientras el negro, mojaba con su saliva toda su concha.

-“Anda relájate y trata de disfrutarlo, cuando en tu vida vas a tener tres machos para ti solita”-, le dice uno de ellos a mi esposa.

Como buitres, sin soltar la presa, los otros dos tipos acaparan cada uno una teta, como dos bebés gigantes maman de los jugosos pezones de mi mujer.

Bajan la guardia y ella trata de escaparseles, pero solo logra avanzar hacia la cabecera de la cama y quedar boca abajo.

Es sujetada, siente como sus piernas son forzadas a abrirse, una rodilla masculina le impide cerrarlas, luego otra rodilla, mira por el rabillo del ojo y ve a uno de los hombres que esta arrodillado entre sus piernas abiertas, es el moreno que le acaricia el desnudo trasero.

El hombre toma su enorme pija, apunta a la linea que forma la rajita, de ella.
-“! No, no, no, no ¡”-, grita al sentir el duro glande apoyado en su vulva, moviendose a lo largo de ella, buscando lubricación para entrar.

-“! Nooo, noaaaaaaaaahhhhhhhh!”-, ella abrío desmesuradamente los ojos, levantó su cabeza y un grito femenino explotó a la vez que el duro pene, entraba en ese canal membranoso con un útero al final del camino.

El hombre la estaba poseyendo, la había penetrado, ahora metía y sacaba el duro falo, cada vez con más fuerza, sacando chirríos a la desvencijada cama y a mi mujer gritos.

El hombre negro con el sudor brillaba como acero templado al fuego.
-“¡ Ah, ah, ah ¡”-, gemía ella.

Pasaro largos minutos, chaca, chaca, chaca, repicaba el sonido de las patas de la cama al saltar.
-“¡ Ah, sííí, ya viene, te voy a dar toda la lechita ¡”-, rugió el africano.

-“! No, no dentro no, por favor, por lo menos un condon ¡”-, rogó ella.

-“¡Aaaaaahhhhhh, ooooooohhhhhh, siiiiiiiiiii, esooooooo, huuuuuuffffffff ¡”-, gritó el hombre haciendo omiso caso del pedido de ella, bañando todo el interior, toda su matriz de espeso caldo.

-“ ¡ Noooooo ¡”-, pateó, gritó y lloró al sentir toda esa caliente humedad, que la llenaba y chorreaba por sus piernas.

Forzada a consumar el coito, la cópula era un hecho, dejó de luchar, que la cogiera uno o tres ya era lo mismo y se entregó así a los caprichos y perversidades de sus captores.

Sin ella oponer resistencia le dan la vuelta, el negro ha ido al baño y los chicos blancos le separan las piernas a Laura que no deja de chorrear.

-“! Vaya, Claudio es en semental , un toro, no para de salirle leche”-, dice uno de ellos al ver la concha de ella.

Uno de los chicos pone la verga cerca de la boca de ella, mientras el otro, espera que el sexo de ella deje un poco de chorrear para penetrarla.

-“! Dale preciosa, chupa un poquito ¡”-, le dice uno de ellos.

Tímidamente mi mujer toma la larga y erecta pija, la pone en su boca y chupa.

-“Así, así muy bien lo haces de maravilla”-, le dice el chico gozando la felación.

El otro apunta su verga y la penetra con facilidad, porque ahora la vagina de Laura está lubricada con es esperma del negro Claudio.

Ella cierra los ojos y no reprime esas sensaciones de placer que le invaden desde su sexo, empezando a gemir y sorprendiendome con un agitado orgasmo, que hizo salir a Claudio del baño.

-“! Ahhhhhhhhhh, aaaaaaaahhhhhhh, ahhhhhhhhhhh ¡”-, gimió ella.

-“! Así, nena, goza, gozalo todo, quiero tu leche ¡, ¿vas a acabar?”-, exclama y pregunta el chico que la penetra por su sexo.

-“! Hay sí, ya, ya viene…acaaaaaaaaboooooooo, aaaaaaaahhhhhh ¡”-, exclamó ella de golpe.
Claudio grababa sonriente el orgasmo con su celular.

-“¡Espera, espera no sigas ¡”, grita y la detiene el chico al cual le hacía el pete.

El chico rápidamente, se acuesta en la cama tirando la colcha sucia de esperma al suelo, dejando el colchón a la vista, le palmea una nalga a mi mujer, toma su verga erecta con la mano y le dice:
-“Ven, sube”-.

Ella sube sobre él, toma su pene y lo mete entre su chorreante entrepierna, el semen mezclado de dos hombres cae sobre el rasurado pubis del chico.

Su pene desaparece dentro de Laura, que mueve sus caderas, ellas masajean los huevos hinchados del chico, mientras su compañero le ofrece su goteante pene como un chupa-chups para que ella limpie y lo hace tan bien que logra del chico una erección más.

Claudio ve como ella monta a uno y mama al otro, la ve gozar, gemir, eso lo excita, la verga se le para, ve el blanco culito, subir y bajar sobre la verga de Andrés su colega.

Excitado el negro se acerca hace señas a su compañeros para que la sujeten, ella no se da cuenta, sigue cogiendo.

Claudio unta su verga con abundante saliva y…-“!

Haaaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy,aaaaaaggggghhhhhhhhhhhhhh,haaaaaayyyyyyyyy ¡”-, gritó fuerte ella al sentir como un duro pedazo de carne, de golpe y sin aviso, la penetraba analmente, sintiendo el dolor de cómo le partían el culo con esa enorme pija.

El otro chico tuvo que sacar la verga de la boca de ella en el momento justo, para que no lo mordiera.

-“¡ Sácala , sácala, me duele mucho ¡”, rogaba, llorando a moco tendido, ella mordiendo el colchón y clavando en el sus uñas.

-“! Solo un poquito más ¡”-, pide Claudio, moviendo sus caderas.

Era penetrada por dos hombres, uno de ellos fue piadoso y se quedó quieto, solo Claudio de movía aplastando las nalgas de ella y debajo Andrés le ordeñaba las tetas con su boca.

-“! Ooooooohhhhhh, siiiiiiii, te lleno el ojete, que lindo culito, hummmm, ooooooooohhhhhhhhhhh!”, rugió el negro y le lleno los intestinos con su semen.

Laura respira aliviada cuando Claudio retira su miembro.

Andrés, retoma su ritmo, mientra Juan que se masturbaba para mantener la erección se acerca.
Ella se enjuaga la lágrimas que le sacó Claudio, poco a poco sus gemidos empiezan a llenar nuevamente el dormitorio.

-“Ah, ah,ah…ah,ha,ah…ah,ah,ah”-, suena su voz una y otra vez.
-“!A,a,a,a,a,,a aaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, yaaaaaaaa, no puedo más ¡”-, otro sonoro orgasmo de Laura ya agotada emocional y físicamente.

Orgasmos más tarde, Andrés con un grito, se derrama dentro de ella que tosiendo traga el esperma que Juan a dejado en su boca , en su campanilla.

Agotada Laura se vuelca hacia un lado, fornicada hasta la saciedad , fatigada poco a poco se duerme, mientras ellos hacen el uso del baño.

Veo como recogen sus ropas y se visten.

Uno de ellos aún desnudo, viene hacia mí, me muestra su verga flácida, blanda y me dice:
-“ ¡ Lástima, no me queda más, no hay nada para ti, no has tenido suerte, la próxima será ¡”-.
Afloja mis ataduras, como para que yo solo me desate y agrega:

-“ ¡ Esperamos haya quedado conforme y dile que tenga suerte en su matrimonio ¡”-.

Con la mordaza puesta no puedo decirles que le erraron.

Se van convencidos de haber hecho bien el encargo y cumplido la fantasía de la novia de ser violada.

Puedo desatarme, veo la pistola sobre la mesa, la tomo, es de juguete, de plástico brillante.
Miro a mi mujer dormida, su pelo enredado, sudada y sucia tras el sexo puro y duro, con su ano dilatado y pintado de blanco, su concha irritada, húmeda y pegajosa, con un moco blanco que no logra terminar de salir y se va secando.

Tengo una rápida y repentina erección, como un autómata tomo mi celular del bolsillo y le saco a ella varias fotos, las que días más tarde, un anónimo colgaría en internet con el nombre, “Hombre Negro polvo Blanco”.

Aún creo escuchar los traca,traca, traca de la mama y las nalgas de ella aplastándose bajo el peso de los machos que la fornican, salgo corriendo al baño a pajearme.

El cuarto es un asco, todo manchado y huele a lefa.

No me atrevo a despertarla y la dejo dormir.

Tres horas y media más tarde despierta, somnolienta y con una terrible jaqueca.

-“! Se me parte la cabeza, he tenido una pesadilla terrible y caliente!, ¿he bebido de más?¿donde estamos?”-, dice ella.

Yo bajo las mangas de mi camisa para que no vea las heridas de las ligaduras.

-“Estamos en un hotel, ¿porqué no te bañas? y nos vamos”-, le digo.

Ella se ve desnuda, toca sus doloridas partes, saca su mano pegajosa la huele.

-“¿Hemos tenido sexo?”-, me pregunta
.
-“! Sí, toda la noche ¡”-, le digo.

-“! Guuuuauuuuu ¡, lástima que no lo recuerdo, ¿te has bañado yá?”-, dice ella.

-“Sí hace horas”-, le respondo.

La ayudo a levantarse.

A pararse hace ruido a gases, su conchita al apretarse escupe ese coagulo de semen espeso a medio secar.

-“ ¡Huy, me duele todo, me has hecho de goma, ojalá te portaras así siempre, tenemos que repetir estando sobria ¡”-, dice ella riendo.

-“Si, si, esteeee, claro cuando quieras”-, respondo avergonzado por mis mentiras.

Una hora más tarde, abandonamos de manera discreta el desconocido hotel, subimos a un taxi, disimulando mi desorientación le doy la dirección de mi casa al chofer.

-“¿Y el coche?”-, pregunta Laura.

-“Pinché, cerca del Subte, mañana lo voy a buscar”-, le dije.

-“No voy a beber más, sueño cosas raras y perversas, lo veo tan nítido como recuerdos es escalofriante, me da vergüenza contarlo”-, dice ella.

-“(A los sueños, no se les puede tomar fotos…si supieras)”-, pienso para mis adentros.

Todo el camino fuí pensando en como sería la despedida de soltera de mi mujer, pues si esa era la fantasía de Clarita, la pobre se quedo sin cumplirla¿ entonces cuál sería la de Laura?.

FIN.

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