Archivo por meses: Abril 2015

El aprovechador

Mala época la que estamos pasando, muy mala.

Mi esposo, me exhorta de continuo, a permanecer fuerte. Dice, que me necesita para no decaer y seguir luchando. Que pronto llegarán tiempos mejores. Confieso, que cuesta mucho no demostrar lo que siento.

A los 36 años, con dos hermosos hijos, de 6 años la nena y 4 el varón, todo luce muy turbio.

Creerán que peco de vanidad, pero realmente soy muy atractiva. Y simpática, además. Me resulta fácil, caer bien, llegar a la gente, especialmente, a los hombres mayores, aunque nunca supe por qué a ellos.

No me demandó demasiado esfuerzo mantener mi cuerpo. Siempre fui de talla media, busto acorde a mis medidas, marcada cintura y una cola muy llamativa, pues es grandecita.

Tengo cabello negro ondulado y largo. Lo llevo, pasando los hombros, con un rebelde flequillo, que cae sobre mi frente, obligándome a acomodarlo. Este detalle, armoniza con mi tez trigueña y ojos azules, dándome un toque pícaro, como dicen, tiene mi mirada.

Alberto, mi marido, tiene 48 años. No es de extrañar. Todos mis novios, me llevaron 5 años o más. Como dije, siempre atraje a hombres mayores. Tal vez, obedezca a mi propia necesidad de protección. Perdí a mi padre cuando tenía 5 años y con mi madre trabajando, crecí muy sola.

Como dije, la situación económica y todo lo que conlleva, está muy mal. Hace un año, Alberto perdió su empleo y aún no consigue nada.

Vivimos de la indemnización, pero se estaba acabando y …nada.

Por mi parte, contra la voluntad de mi marido, que desea me dedique a los chicos, intenté obtener ocupación, sin éxito alguno, por mi falta de capacitación.

Adeudamos ya, dos meses de alquiler. Pero eso sería lo de menos. Don Braulio, el viejo baboso, dueño de la casa donde vivimos, pregunta diariamente, cuando le vamos a pagar. Siempre, me encara con esa mirada libidinosa, inmunda que lo caracteriza. Tiene 63 años, pelado, con cabello a los costados, gordo, sucio, pero con dinero. Aunque el dinero, suele hacer ver a las personas de otra manera, lo veo tal cual es, una basura que me tiene ganas.

Vive solo, en una casa inmensa, contigua a la nuestra Una vieja, le hace la limpieza, tres veces por semana. La ventana de su comedor, se enfrenta a la de nuestro dormitorio, terreno por medio. Carezco de intimidad. Debo tener bajas las persianas, porque está siempre allí, esperando verme en ropa interior.

A propósito, me llaman Betty y lo que paso a relatar, acaba de ocurrir, en un día como tantos, cuando mi marido salió con los clasificados, previamente marcados como posibles empleos, los chicos fueron al colegio y yo, me disponía a limpiar la casa.

Como de costumbre, sonó el timbre. Ya sabía que era Don Braulio. Maldije por lo bajo, puse mi mejor cara y abrí.

No esperó que lo invitara, se metió y tomó asiento. Dijo que teníamos que hablar seriamente. Me puse cómoda, dispuesta a escuchar un nuevo reclamo de pago.

Para mi sorpresa, pareció rudo pero, a la par, comprensivo. Señaló muy acertadamente, que la situación no parecía dar para más. Que se juntaba una nueva cuota y mi marido continuaba sin trabajo igual que yo y teníamos dos críos que alimentar.

En un intento por sacarlo de encima, le dije que no había querido molestarlos, pero acudiría a mis padres, para saldar la cuenta con él. Como si nada hubiese dicho, continuó parloteando, hasta que por fin, dijo tener un amigo que podía darle trabajo a Alberto. Que se trataba de una comisión en el interior, por tres meses.

Estaríamos separados, pero ganaría buen dinero. La única condición era, que saldara lo adeudado y le adelantara algunos meses. Íntimamente, pensé, el viejo no era tan malo como suponía y experimenté una mezcla de alivio y alegría. Nada sugería, lo que estaba por llegar.

Ocultando mi estado, prometí que esa noche, se lo diría a mi marido. Se fue, mirándome como lobo al corderito, pero estaba demasiado alegre, como para percatarme de ello.

Esa noche, tras acostar a los chicos, comenté a Alberto lo del viejo. Nos costaba separarnos, pero al fin, ambos estuvimos de acuerdo en que, por fin, empezaba a cambiar la suerte.

Llegó el día de la partida. Disimulé mi pena, estimulándolo Quedamos, en que llamaría cada tres días para no gastar mucho y me daría el teléfono de su destino, ante cualquier emergencia.

La noche siguiente, mientras daba de cenar a los niños, sonó el timbre. Era el viejo. Lo atendí enseguida. Después de todo, gracias a él, todo había cambiado.

Estaba como desencajado, sus ralos cabellos despeinados y los ojos enrojecidos. Era evidente que estaba pasado de copas. Como de costumbre, no aguardó a ser invitado. Hasta se sirvió una copa de vino.

Con tono imperativo, me dijo que tenía que hablar a solas conmigo y que acostara cuanto antes a los chicos. Su lasciva mirada y su estado, me congelaron la sangre. De todos modos, hice lo que me pedía para preservar a los niños de cualquier escena violenta o desagradable.

Al regresar del cuarto de mis hijos, lo hallé cómodamente sentado en el sillón de tres cuerpos. Seguía bebiendo. Al verme llegar, se incorporó, dejó el vaso a un lado y antes que pudiera reaccionar, me estaba apretujando contra él.

Viejo hijo de puta pensé, ahora resulta todo claro. Tanta aparente bondad, cuando con seguridad, tenía todo bien planeado desde un principio.

Suavemente, por temor a represalias con mi marido, me retiré un poco y dije:

– Don Braulio, ojala me entienda. Amo a mi marido y vivo para mi familia. Es lindo para una mujer, que la cortejen, pero yo no soy de esa clase. Si el problema es el dinero, puedo acudir a mis padres, para que me den un adelanto.

El viejo se transformó. Me infundió miedo, mucho miedo. Jalándome de nuevo hacia él, con ojos desorbitados, respondió:

– La que parece no entender, sos vos. Me masturbo todas las noches, recordándote en tanguita, o cambiándote, frente a la ventana. Me tenés loco y me decís que no sos “de esas”. De cuáles? Porque también yo puedo ser distinto. Mientras esto decía, me apretaba más por el contorno de la cintura, contra su abominable abdomen. Me empezó a hablar al oído. Susurrando, pero en tono claramente amenazante, me recordó que no tenía más que llamar a su amigo, para que mi esposo regresara, precisamente, cuando se pensaba contratarlo en forma definitiva, para no hablar del desalojo inminente.

Luego, mirándome a los ojos, agregó:

– Me van a tener que pagar, hasta el último centavo de intereses. Todavía querés hablar con tus padres?

Rompí en llanto. Estaba mareada, temblorosa. Como en una película, me vi con mi marido e hijos, en la calle. No soportaríamos tanta desgracia y….todo dependía de mi.

En un intento desesperado por hacer tiempo y pensar, dije:

-Está bien Don Braulio, será como usted diga pero, por favor, hoy no. Estoy quebrada, no podría corresponderle en absoluto. Lloré convulsivamente, para dar mayor peso a mis palabras. No dio resultado. Al contrario, lo exasperé aún más.

Me miró con ironía y replicó:

– Así no querida. No creo en lágrimas de mujer y menos las tuyas. Ahora estoy muy enojado y vas a tener que suplicarme. Pero no de rodillas. Tendrás que calentarme bien y entonces veré que decido. Mientras así me hablaba, acariciaba mis nalgas por debajo de la pollera, metiendo los dedos por el borde de mi bombachita.

La sola idea me provocaba arcadas. Estaba asqueada, no sabía que pretendía ahora. Sólo atiné a decir:

– No entiendo que debo hacer. Por favor, dígamelo.

El viejo asqueroso, con voz babosa contestó:

– Decime que querés que te coja por todos los agujeros. Decilo bien convencida, bien caliente. Y cambiate de ropa ya. Ponete algo bien insinuante, como cuando te vestís para tu marido. Soy muy fetichista.

Me soltó un poco y cuando me dirigía al dormitorio, se acercó a la mesa, donde aún estaban los cubiertos. Tomó un cuchillo y agregó:

– No se te ocurra hacer nada raro. De última, también me excitan los “pichoncitos”, como los que tenés durmiendo ahí. Preparate bien para rogar y mejor será que me sigas excitando, con sólo verte. Puedo cambiar de opinión en cualquier momento y terminar en una carnicería.

Se me erizó la piel. Cundí en pánico. Además de ebrio, era un verdadero degenerado y capaz de hacernos daño a mí y a mis hijos. Estábamos a su merced. Como autómata, fui a mi habitación. Tratando de no pensar, seleccioné un conjunto de lencería, color blanco, que no usaba hacía tiempo, porque me quedaba demasiado estrecho. La tanguita, se metía en el culo quedando dos tiritas a los costados y el corpiño, no me tapaba media teta. En la parte superior, la casaca de un baby-doll negro de encaje, abierto que sólo se cerraba en el cuello con un lazo.

Felizmente, los chicos, dormían plácidamente. Entreabrí la puerta y le dije que estaba lista.

El viejo, abrió los ojos como naranjas, al verme así. Traía un paquete grande en la mano y un vaso de vino, que dejó en la mesa de luz. Sacándose la camisa, me pidió que lo abrazara e hiciera lo que me había pedido. En cuanto le rodee por el cuello, empezó a tocarme por todos lados, mientras me besaba el cuello, con tal avidez, que me marcó. Me decía al oído, que lo enloquecía. Comenzó a tocarme el culo. Corrió un poco la tanguita, que tenía metida dentro de la raya y me metió un dedo, con tanta violencia y profundamente, que me hizo gritar. Me tapó la boca, cuando grité, diciéndome que despertaría a los chicos. Me costaba aguantarlo, hasta el aliento era horrible.

Me soltó y sorbiendo vino, me pidió que me agachara, con el culo apuntándole. Muerta de miedo, me apoyé en la mesa de luz, tal como lo pedía. Su bulto, se apoyó en la entrada de mi culo y empezó a refregarse contra él, mientras, metía sus asquerosas manos, por dentro del estrecho corpiño, estrujándome los pechos. Lenta, muy lenta y metódicamente, fue descendiendo con sus manos, siguiendo mis contornos, mientras lamía toda mi espalda, hasta llegar a la tanguita.

Corrió la bombacha a un costado y me abrió los cachetes. Sentí su lengua, pasar por la raya del agujero, recorrer los lados, introducirse y salir muy rítmicamente.

También una mano que acariciaba los labios de mi vagina, introduciendo y sacando lo que al principio fue un dedo y luego, perdí la cuenta. Sin proponérmelo, me estaba lubricando espontáneamente. Me estaba excitando, probablemente porque no lo veía. No aguanté y lancé un leve gemido. No deseaba sentir, pero, con su maestría, lo estaba logrando.

Casi sin darme cuenta, me incorporé un poco y abrí las piernas, llevando mis nalgas más hacia arriba y afuera. Como respondiendo a mi mudo reclamo, enterró su cara allí. Abrí aún más las piernas. Deseaba sentir enterrada, esa lengua, que conocía muy bien su oficio. No podía controlar mi calentura y arranqué la tanga, ofreciéndome aún más. Siempre detrás mío, se desabrochó el pantalón. Ahora era su pija, la que recorría toda la raya de mi culo. Tuve la sensación de que era de un tamaño muy considerable, tal vez, por lo dura que estaba.

Levé mi mano hacia atrás y la agarré. La cabeza era desproporcionada, en relación al tronco, pero no la veía todavía.

Al viejo no le faltaba experiencia para calentar mujeres, no había dudas. Mi éxtasis superaba todo pudor. Quería, deseaba, entregarme a las sensaciones placenteras que vivía.

Me dio vuelta , me tomó con ambas manos de la cintura y me besó en la boca. Ya ni asco sentía. Fue cuando pude ver la pija. Parecía un hongo. El tronco era normal, pero la cabeza era tremendamente grande. Me dije que, mi falta de experiencia, no me permitía imaginar, que existían algunas con proporciones tan particulares. En comparación, la de mi marido, era chica. Supuse que podía molestar, pero ver esa cabezota colorada y súper hinchada, me enardeció aún más, si es que era posible.

Repentinamente, estiró la mano hacia el paquete que había traído. Contenía, un aparato, negro, inmenso, con la forma de un pene. Socarronamente, me dijo que era el “invitado especial para mí”. Que a mi colita, le iba a encantar y me haría sentir como si estuviera con dos hombres y no uno.

La sola idea, me hizo volver a la realidad, enfriándome repentinamente. Quise protestar, decirle que era demasiado con la suya, pero me miró amenazante y me callé.

– Así me gustan, dóciles y siempre dispuestas a ensayar lo nuevo- dijo-, mientras me quitaba el corpiño y me recostaba en la cama.

Me chupó las tetas como un bebé. Me pedía que le diera leche, apretando y mordiendo mis pezones, succionando con tal fuerza, que me dolían.

Simultáneamente, dos dedos hurgaban mi vagina, provocándome el primer orgasmo de la noche.

Recogió mi bombacha destrozada, la olió y la chupó mirándome a los ojos.

Tomó, un pote de un gel transparente, que también había traído y siempre mirándome a los ojos y pidiéndome que lo mire, untó toda su pija y la entrada de mi vagina.

Se acostó encima mío y delirando de deseo, abrí bien mis piernas. Sabía que iba a ser difícil, dar paso a esa cabezota dentro mío, pero la quería sentir.

Después de besarme y chuparme el cuello con violencia, diciéndome cosas obscenas, apuntó su deforme miembro a la entrada y comenzó a empujar. No entraba y me comenzaba a doler la invasión.

Traté de sacarla, le pedí, pero por toda respuesta, recibí una puteada, diciendo que me iba a romper toda, que nunca olvidaría esa noche.

Creí reventar, cuando la cabeza comenzó a abrirse paso para entrar. Suspiré, grité. Me abofeteó. Aprovechó que me aflojé, para meterla hasta el fondo. Era como un desgarro, me dolía, ardía Mi expresión de dolor, pareció excitarlo más. Aumentó la velocidad de las embestidas No dejaba de mirarme y su rostro se desfiguraba.

El viejo repugnante, gozaba como loco viéndome y sintiéndome sufrir.

Musitaba inmundicias y repetía que, marido le tendría que dar las gracias, por devolverle una mujer bien domadita y toda rota. Tras un terrible empujón, la dejó un rato clavada, “para que me acostumbre”, según dijo. Respiré hondo, me relajé un poco y efectivamente, mi vagina se fue acostumbrando.

Lo tomé de la cintura y comencé a moverme, con la esperanza que acabara enseguida. Pero era de largo aliento.

Me tuvo, una eternidad bombeándome. Yo subía y bajaba, al mismo compás, para amortiguar un poco sus embestidas.

Por fin, sentí el líquido caliente dentro mío. Sentí alivio, la pesadilla había concluido, aunque estaba muy dolorida y apenas podía caminar.

Cuando volví del baño, previo pasar por la habitación de mis hijos, para cerciorarme que seguían dormidos, el viejo estaba con el terrible aparato en su mano.

Me besaba, mientras me ponía boca abajo y decía:

– Ahora, es el turno de mi amiguito, en tu hermosa colita.

Colocó la almohada, bajo mi cadera, para que el culo quedara bien parado. Me puso mucho gel en el agujero con dos dedos. Se tomó su tiempo, pese a mis quejas, para dilatarlo. Con pánico, sentí como comenzó a meter el aparato. Imposible no gritar, cuando eso abrió mi culo para introducirse.

El viejo hijo de puta, mientras me rompía el culo, se masturbaba, emitiendo gemidos de placer.

Era terrible. Sentí necesidad urgente de ir al baño. Se lo dije, pero metiendo más, esa monstruosidad, replicó:

– Hacete encima, si podés. con este lindo tapón.

Rompí la sábana, con las uñas de las manos, cuando lo terminó de meter, de un golpe. Con los dientes, mordía la otra almohada, para soportar sin gritar..

El dolor era insoportable. A las ganas de defecar, se sumó la sangre que corría por mis piernas dormidas. Era un verdadero calvario. Y el viejo, se reía mientras se pajeaba.

Comenzó a meterlo y sacarlo, cada vez más impulsivamente, mientras me decía:

– No sabes qué hermoso está quedando el agujerito. Entra mi brazo ahí dentro.Y largó una carcajada.

No puedo calcular cuanto estuvo metiendo y sacando eso. Hasta que lo sacó y me metió su pija.

La cama, parecía a punto de romperse, de los empujones del viejo, clavándome el culo.

Me cabalgaba tempestuosamente, tirándome de los cabellos, con tal rudeza, que temí me rompiera el cuello. Me llamaba yegua y me trataba como tal. Me cogía y me insultaba. Marcó mis nalgas de tanto golpearlas y apretujarlas, como si las abriera y cerrara. Al acabar, me tuvo clavada un rato, hasta que la sacó.

Estaba exhausta, transpirada, dolorida, pero alcancé a ver que iba a higienizarse. Al salir, sin más, se vistió. Se rió con una risa depravada, como el hijo de puta que era. Luego, me dio un beso en la frente y me ordenó que, al día siguiente, consiguiera con quien dejar los chicos y fuera a su casa. Me recordó que ahora tenía algo más para presionarme. Podía contar todo a mi esposo.

Tardé en pararme para ir al baño, era intenso el dolor. Sangraba mucho por el ano. Lloré y y no dejé de lavarme hasta que la hemorragia pasó.

Al día siguiente, hice los arreglos necesarios y fui a su casa, por la noche.

Me recibió tan ebrio como el día anterior y me acometió de inmediato. De pie, apoyándome contra un mueble, me metió por delante y detrás, el enorme aparato. Luego, riendo, me preguntó si alguna vez había estado con dos tipos y empezó a cogerme por ambos lados, al unísono, usando su pene y el monstruoso aparatejo.

Estuve toda la noche con algo dentro mío, el aparato, la pija del viejo o ambos a la vez.

Tres días antes del regreso de mi esposo, las cosas se pusieron peor. Llevé los chicos a la casa de una pareja amiga.

El viejo, había dicho que vendría a las 10 de la noche. Que lo esperara, como yo sabía que debía hacerlo, es decir, bien provocativa. Apareció con otro viejo.

Era el jefe de mi marido. Un tipo morrudo, falto de modales, tanto para hablar como para moverse.

Quise quejarme y el “jefe” me dijo que me callara. Que al fin de cuentas, era una buena puta, que me había regalado, a cambio de trabajo para mi marido y que, de continuar siéndolo, dependía el futuro de Alberto. Me estaba chantajeando.

Pensé rebelarme, pero tuve que admitir que algo de razón tenía. Al fin de cuentas, desde el primer día, gocé con el baboso, gracias a su arte y aunque sufrí, en los días subsiguientes, me había acostumbrado y hasta disfrutado con él. De pronto, todo como en un flash, recordé el cuchillo, la amenaza sobre mis hijos y grité:

– Noooo!!!! Este hijo de puta – señalando a Braulio – me obligó a todo, cuchillo en mano.

Ambos rieron y dijeron que era un poco tarde para arrepentirse. Braulio, agregó que tanto entusiasmo mío, había despertado la curiosidad de su amigo. Que mejor me relajara y disfrutara. Que ya quedaban pocas “sesiones” y mucho por aprender y que si no me sentía contenta de que haya traído un “consolador natural”.

Luego, con una sonrisa burlona, agregó:

– ¿No me dirás que no te gustó el “juguetito” ?. Me di por vencida. Ahí estaba, sola con ambos.

No me desvistieron. Tras manosearme de pie, me hicieron arrodillar y chuparle la pija al jefe, muy cómodamente sentado. Braulio, por detrás y alzando bien mis nalgas, comenzó a cogerme por el culo, sin siquiera lubricarme mínimamente, tan acostumbrada estaba ya a recibirlo. Me dolió y mucho. La metió de una vez, pero no podía gritar. Mi boca estaba totalmente ocupada.

El “jefe”, me hacía ahogar, tan profundamente metía su pene largo y fino, entre mis labios. Cada vez que el otro, embestía por el culo, me empujaba hacia delante. Tenía arcadas, náuseas, pero nada podía hacer. Sólo soportar y esperar. Esta vez, ninguna excitación sentía. Sólo asco, incluso de mí misma.

Braulio acabó. Se incorporaron y me hicieron parar. El otro, me puso contra la pared y me la metió, de un empujón, en la vagina.

Creí que, me rompería la espalda, de cómo me daba. Me dolía todo el cuerpo. Sus movimientos eran muy bruscos, violentos. Era evidente que sólo deseaba poseerme y dañarme, como para dejar su huella en mi Braulio colaboraba, sosteniéndome las piernas bien en alto y rodeando el cuerpo de su amigo, mientras mi cabeza y cuerpo, daban contra la pared.

Acabó dando un grito, que pareció un alarido feroz y se desplomó. Braulio, volvió a mi culo, su única obsesión.

Me flexionó la cintura, contra la mesa y a enterró de tal manera que grité como nunca. Mientras me agarraba bien, por la cintura, golpeaba mis nalgas con saña.

Para acentuar mi calvario, su amigo, agarró mis pezones. Los pellizcaba y tiraba de ellos, pidiéndome que soltara la leche. Braulio, gritaba que sí, que les diera todo, que quería sentirme bien mojada, mientras introducía dos sucios dedos en mi vagina. Como notó mi sequedad, me golpeó más fuerte en la ancas y gritó:

– Puta, te quiero bien caliente, chorreada y rogando….

Sus expresiones, motivaron al “jefe”, quien de inmediato, colocó su pene entre mis labios, para que se lo chupe. Como no podía hacerlo, en esa posición y sufriendo tal dolor, me tomó de los cabellos y de un tirón, forzó que abriera la boca. Ambos se fueron casi a la par.

Me pidieron que les sirviera algo de beber, pese a que no podía caminar y uno de mis pechos, sangraba. Tuve que hacerlo. Bebieron de una vez sus tragos y me pidieron que los acariciara, para “devolverles la vida”. No quería, ni podía hacer nada. Me desplomé en el sillón, llorando, no se si de dolor, impotencia o ambas.

Fue un error. Era evidente que ambos eran sádicos y el sufrimiento los estimulaba. Con sorna, comentaron que “había que mimarme” y pronto me estaban abriendo bien las piernas y embadurnándome con gel por delante y detrás, mientras, me chuponeaban todo el cuerpo, a medida que me quitaban toda la ropa. Braulio se acostó boca arriba, en el mismo sillón y me puso encima de él. Yo subía y bajaba rápido, esperando que acabara pronto, cuando recibí una gran “lección”. Su compañero me tiró bien para adelante y de pronto tenía ambas pijas en mi vagina. Por si poco fuera, el “juguetito”, se abría paso por mi ano..

No estaba doblemente, sino triplemente penetrada. Era el acabose. Ni gritar podía, tal era el dolor y la tensión en todo mi cuerpo. Tampoco podía relajarme. Sólo sufrir. Comprendí, al fin, lo que se siente ser violada.

Como aguantaba y nada decía, me preguntaban si quería más y arremetían más violentamente, moviendo el consolador, al mismo ritmo de ellos. Cuando logre gritar, los complací. El jefe, tomó el lugar del consolador y acabaron casi juntos, desbordándome de semen por ambos agujeros.

Los dos días que quedaban antes del arribo de Alberto, estuve en cama. Dije que, aparentemente, tenía un problema en la columna, tanto me dolía.

Mi marido trabaja, estamos al día con los gastos y podemos ahorrar.

Cada tanto, lo mandan en comisión afuera, para agarrarme entre los dos viejos y cogerme.

Todavía estoy pagando el precio, por “tanta tranquilidad”.

En el cine

Hace dos meses, pasé por la puerta de un cine porno que está en el centro y me dio curiosidad, no entré por vergüenza, pero me quedé pensando todo el día en lo que ocurriría ahí adentro.
Al día siguiente no aguante mas, estaba súper excitada y no quería masturbarme, solo quería ir a ese lugar, así que me puse un pollerita negra bien cortita y suelta, una tanguita chiquita, una camisa negra de mangas cortas y me fui bien temprano a la mañana para ese cine, quería saber y no imaginar lo que podía ocurrir.
Me tome el colectivo 60 para ir, estaba lleno, casi no me deja subir. Nunca había tomado un colectivo tan lleno. No se si fue porque se notaba mucho que estaba excitada o porque, pero un tipo, se paro atrás mío y me empezó a apoyar, al principio disimuladamente, pero después fue alevoso, podía sentir como me se le había puesto dura y me refregaba en la cola. Yo, estaba muy nerviosa y quería correrme, aunque no podía, pero también quería quedarme porque me calentaba cada vez mas, y se sentía bien, no se como explicarlo, me sentía sucia, pero me gustaba, un desconocido me estaba apoyando y en lo único que yo pensaba era en el bulto que le hacia en el pantalón eso duro y, casi sin darme cuenta, separe las piernas, como para sentirlo mejor. Inmediatamente el caradura me metió la mano entera en la cola y me la empezó a tocar como si me quisiera sacar jugo, me la acariciaba, me la apretaba, me la abría, me rozaba entre las nalgas con el dedo, yo pensé que me moría, sentía que en cualquier momento iba a acabar, pero trate de pensar en otra cosa, no quería enfriarme. Después de un rato se corrió y se paro a mi lado apoyándome el bulto en mi brazo; estaba duro, podía sentirlo latir, dentro mío quería agarrarlo con la mano, pero tenia miedo que alguien me viera, lo intente un par de veces, pero la baje de inmediato. De repente, el tipo se fue, la verdad me arrepentí de no haberlo tocado, pero me consolé con saber que me quedaban solo tres paradas para bajarme.
Cuando baje del colectivo, lo primero que hice fue prender un cigarrillo, tenia que tranquilizarme, me temblaba todo el cuerpo, era como si una corriente eléctrica me recorriera por completo.
Cuando llegue al cine, seguí de largo, tenía vergüenza, pero estaba tan excitada, que me pare a unos metros nada más, así que me arme de valor, y cuando parecía que nadie me veía, entré, saque a entrada. Lo primero que me llamo la atención fue que había un bar con unas mesitas en el lado opuesto a donde me dijeron que estaban las salas, por suerte no había nadie, así que rápidamente me metí en una de las salas y me senté lejos de la puerta. Estaban pasando, como era obvio, una peli porno, bastante mala, de esas en las que las chicas gritan como si las estuvieran matando. Después de un rato mire hacia el fondo de la sala, y me di cuenta que habían varios hombres en las últimas filas, yo no había ido para ver una peli, yo quería ver que pasaba ahí adentro, y parecía que no pasaba nada. No había movimiento. Entonces me paré y fui como para la salida, ahí vi que había un par de hombres parados, recostados contra la pared, así que me pare justo atrás de la última fila, del lado mas alejado a la entrada, y esperé a ver si algo pasaba. La verdad, no tuve que esperar mucho, ya que enseguida sentí como unos dedos rozaban mi cola, a lo que respondí quedándome quietita, si en el colectivo había funcionado, ahí también. El roce fue cada vez mas obvio, hasta que toda la mano del tipo estaba en mi cola. Mire, sin darme vuelta, para un costado, y vi que el tipo estaba parado casi a mi lado con la pija afuera. Sentí una sensación muy rara pero placentera en ese momento, una mezcla de miedo, excitación, deseo y vergüenza que me quito el aire por unos segundos. De repente sentí otra mano en mi cola, y no era del mismo tipo; yo me desesperé, no sabía que hacer, me faltaba el aire, pero a la vez sentía como me estaba mojando toda. Sin pensarlo, apoye las manos en el respaldo de una de las butacas que tenia adelante y me recline, dentro mío pensé: “Ana, a eso viniste, querías ver que pasaba, ahí lo tense, ahora soltate, entregate y deja que ocurra lo que sea”, así que, me relaje, tomé aire, y le agarre la pija al tipo que estaba a mi izquierda, pero siempre mirando hacia delante, era bastante grande y estaba durísima. Enseguida, el tipo me puso la mano en la nuca, y fue llevando la cabeza para que se la chupara, cosa que hice de inmediato y casi con desesperación. Mientras yo le chupaba la pija, el otro tipo me bajo la tanguita y, literalmente, hundió su boca en mi cola; me estremecí por completo, nunca había estado con dos hombres, y todo lo que estaba ocurriendo era mucho, mucho de verdad, me sobrepasaba, por momentos quería salir corriendo y por momentos quería TODO, absolutamente TODO. Luego de que me chupara la cola un buen rato mientras yo me comía esa hermosa pija, me hicieron arrodillar en una de las butacas, dando la espalda a la pantalla, y de inmediato, los dos tipos cambiaron de lugar y al que yo se la estaba chupando empezó a comerme la cola mientras el otro me la metió en la boca sin esperar, esta si que era enorme, enorme de ancha y enorme de larga, era imposible de chupar, me llenaba toda la boca. Mientras yo chupaba ese monstruo magnifico el otro me la metió de golpe en la concha y empezó a cogerme a lo bestia, no pasaron diez segundos y me arranco un orgasmo como nunca había tenido antes, pensé que me iba a desmayar, pero eso era imposible ya que no paraba de cogerme. Trate de aguantar lo mas posible para no acabar otra vez tan rápido, quiera que todo esto durara mucho, así que me concentré en la enorme pija que estaba chupando y trate de olvidarme un poco de cómo me estaban cogiendo, auque, la verdad era difícil, pero la “fortuna” estuvo de mi parte y me ayudo a concentrarme un poco mas, ya que otros dos tipos se pararon a mi lado, uno de cada lado, con la pija afuera para que se las chupara, a lo que accedí de inmediato, era increíble, estaba con cuatro tipos, tenia tres pijas para chupar y me estaban cojiendo, pero no pude soportar por mucho tiempo mas, ya que el tipo que me cogía, me metió uno de sus dedos en la cola y de inmediato estalle en otro orgasmo increíble. Así estuvieron un buen rato, intercambiándose entre ellos para cogerme, todos menos el de la enorme pija, que seguía cerca mío para que la siguiera chupando, estaba exhausta, pero muy excitada todavía. Uno de los tipos se sentó a mi lado y me hizo montarlo, siempre de espaldas a la pantalla, para que pudría seguir chapándosela a los otros tres, pero la enorme, bestial y hermosa pija no estaba, intente buscarla, pero uno de los tipos empezó a cogerme la boca, si, a cogerme la boca, me agarro de la nuca y me cogía la boca metiéndomela entera hasta hacerme atragantar, y cuando me la sacaba, solo tenia tiempo para tomar aire ya que me la metía el otro en la boca. En eso siento que, mientras me cogían, empiezan a pasarme saliva por la cola. Lo primero que pensé, es que, el que me estaba cogiendo, me iban a meter un par de dedos, pero de repente siento que esa enorme pija que había perdido de vista, se estaba abriendo paso en mi cola. A pesar que no iba a ser la primera vez que lo hacia por la cola, nunca había tenido una pija de ese tamaño dentro, era enorme, no quiero mentirte, pero calculo que tenia 25 cm de largo por 6 o mas de ancho, estaba asustada, pero, quizá por la calentura que tenia, fue entrando poco a poco hasta el fondo. ¡Era increíble! ¡No solo estaba chupando dos pijas hasta que desaparecían en mi boca, sino que me estaban cogiendo y a la vez una enorme pija me hacia la cola! ¡Me sentía putísima! Ahí mismo acabe dos veces seguidas más, y luego otra, y otra, fue increíble, pero aunque te parezca mentira, no estaba satisfecha todavía, quería mas, pero no lo iba a tener, al menos no como yo pensaba; el que me estaba haciendo la cola, me agarro del brazo, llevo al fondo de la sala y me hizo arrodillar en el piso, como si se hubieran puesto de acuerdo, los cuatro se pararon frente mío y empezaron a pajearse, ahora les tocaba a ellos acabar y yo sabia que es lo que tenia que hacer. Así vino el primero y me acabo en la cara, luego el segundo que lanzo un gran chorro que entro en mi boca, luego el tercero, ya para entonces tenia la cara cubierta de leche espesa y caliente, y después vino el dueño de esa enorme y maravillosa pija que había gozado con mi cola, y me baño, literalmente, me baño de leche, llenando mi boca y mi cubriendo mi cara. Sentía como se derramaba por mi frente, mis mejillas, mi nariz, mi boca, mi cuello. Con mis dedos fui llevando toda esa leche a mi boca, sentía que había sido totalmente violada, ultrajada, que era la peor de las putas, y eso me éxito aun mas, así que comencé a masturbarme ahí mismo, bañada en leche, y cuando estaba por acabar, sentí otro chorro mas en mi cara, y luego otro mas. Quede exhausta. Cuando pude abrir los ojos, no había nadie al lado mío, había quedado totalmente sola. Me levante, agarre mi pañuelo y me limpie lo mejor que pude, luego busque el baño, que para mi vergüenza quedaba un poquito retirado de la sala. Luego de lavarme bien la cara, me di cuenta que mi camisa y mi pollera estaban todas manchadas de leche y así debía volver a casa, pero no me importó, lo que viví ese día, fue lo mejor que me había pasado hasta entonces.
Desde ese día, al menos dos veces por semana, voy a algún cine porno, casi nunca el mismo. Que te puedo decir, me hice adicta.

Evelin I

Esta historia se desarrolla en un barrio perdido de clase baja de una gran ciudad, es un núcleo poblacional compuesto por la mayoría de humildes obreros, pero desgraciadamente también abundan borrachos, drogadictos, bandas de asaltantes y secuestradores que ni la policía se atreve a entrar en este peligroso barrio, era como una ciudad perdida lejos de toda civilización, las calles eran de tierra y había charcos de lodo; había perros callejeros por doquier.

En este ambiente vive la protagonista de esta historia, su nombre : Evelin es una chica adolescente de 18 años que es muy popular con la comunidad masculina debido a lo buenísima que esta, mide 1.65 de 52 kilos, su cabello es de color negro lacio , unos ojos color verde preciosos con una mirada entre inocente y coqueta que hace que no deje uno de verla, unos labios gruesos , un par de pechos duros turgentes bastantes desarrollados ,cintura breve que hacía resaltar los enormes promontorios de sus nalgas, un tremendo trasero redondo parado y un par de piernas carnosas todo esto coronado con una cara preciosa de niña todavía.
Evelin I

La adolescente vive solo con su mama ya que su padre había fallecido ya hacia varios años en un accidente de auto, la chica con su mama habitaban un humilde departamentito que le rentaban a don Lucas, que era dueño del edificio donde viven y de un bar de mala muerte que se ubicaba justo al lado del edificio de departamentos.

La mama de la chica trabajaba de enfermera en una clínica rural así que la deja sola toda la semana y solo se ven los fines de semana, le dejaba encargada su nena a don Benito un militar viudo y jubilado que vive en el departamento del lado, don Benito quería sinceramente a la chica al no tener otra familia las consideraba a Evelin y su mama como su hija y su nieta estando siempre presto por si necesitaran algo.

Como decía, este bombón era muy popular con la fauna masculina de este barrio perdido, la chica gustaba mucho de usar blusitas ombligueras ajustadas con escote que hacían resaltar mas esos tremendos senos y también minifaldas o vestidos cortos una cuarta arriba de la rodilla luciendo ese espectacular par de piernas, como han de suponer por debajo usaba siempre tanguitas diminutas
pendeja

cuando salía a algún mandado se volvía el centro de atención de todo los hombres viejos , jóvenes, adultos ninguno se podía sustraer a la vista de la ya encamable colegiala, a pesar del tremendo desarrollo de su cuerpo su mentalidad todavía era de una niña, para ella lucir su cuerpazo era un juego ya que le gustaba oír los piropos que le decían en la calle sin medir las consecuencias que vendrían después y por que era verano hacia mucho calor y se sentía mas cómoda con esos atuendos ligeros y cortos.

Un fin de semana que su mama se encontraba con ella la mando a comprar a la farmacia unas pastillas para el dolor de cabeza, esa tarde hacia un tremendo calor y Evelin traía puesto un vestido 10 centímetros arriba de la rodilla de esos volados y de la cintura hacia arriba muy ceñido con un gran escote y se calzo un par de botas altas de cuero negras con tacón, regalo de su mama, como no la dejaban salir sola a ningún lado ese día decidió lucirlas, se veía tremendamente espectacular , cuando salio a la calle para buscar la farmacia los hombres se le quedaban viendo con cara de bobos viendo a esa espectacular hembra caminar contoneando esas nalgotas haciendo que el vestidito se meciera y se levantara levemente enseñando mas de ese espectacular par de piernas y casi las nalgas, a su paso le decían de todo, hasta los autos se detenían para admirarla y la invitaban a subirse, le decían piropos, ella solo volteaba y les dedicaba una media sonrisa a los que la piropeaban , no dándose cuenta que esto hacia que se les parara las vergas a los machos, al llegar a una esquina vio a un grupo de vagos tomando en la calle y drogándose, la chica se bajo de la acera y decidio caminar por la calle, estos al verla le dijieron.

– Estás como para metértela toda la noche, mamita que ricas nalgas tenes, ¿cómo quisiera meterte la verga por el culito, humm, chiquita que tetas tan buenas!, te las mamaría durante horas.

A la chica le gustaban los piropos pero cuando ya eran muy subidos de tono agachaba la cabeza, se ponía roja como un tomate y caminaba rápido, cuando por fin llego a la farmacia, la atendió un joven que no dejaba de verle las nalgas y el escote, pidio las pastillas para su mama, el joven le dio una caja, poniéndose ella nerviosa al ver que no dejaba de verla descaradamente con ojos lujuriosos , le pago y cuando esperaba su cambio el muchacho que tendría unos 22 se salto del mostrador que los separaba y se acerco bastante a ella casi se le pego, le tomo la mano y así la mantuvo unos segundos sin soltársela, esto hizo que la chica se pusiera mas nerviosa al sentir que la mano del chico estaba muy caliente y que la miraba sin ningún disimulo de una manera que la hizo sentir muy inquieta, se notaba que la desnudaba con la vista, el chico le susurro al oído -Sabes? me pareces una chica muy sexy, estas buenísima, ella se sonrojo.

Y sin ninguna vergüenza le miraba su generoso escote, con dificultad deslizo su mano de las de el y se dirigió hacia la salida de la farmacia sabia que el joven no le quitaba la vista a su exuberante trasero al que meneaba de un lado a otro, de regreso fue lo mismo le decían de todo , podía sentir las miradas lascivas de los machos a sus redondas nalgas, era una adolescente que exudaba sexualidad como ninguna , los hombres miraban hipnotizados como se movian de un lado a otro esas nalgotas y como se le marcaba su pequeño colaless a través de la faldita del vestido, era todo un espectáculo para los vecinos admirar a la adolescente.

Don Lucas era un hombre moreno, viejo como de 55 años, de 1.70 greñudo una cara horrible y una tremenda panza, comandaba una banda de asaltantes y secuestradores integrada por otros 3 viejos cincuentones sádicos y viciosos, el viejo Lucas tenia un privado que colindaba con la recamara de Evelin , ahí en la pared que separaba los dos departamentos había un gran espejo de 2 por 2 metros que del lado de la adolescente se veía como un gran espejo normal, pero del lado del viejo era un cristal trasparente donde se veía hasta el mas mínimo detalle de lo que sucedía en la habitación.

La colegiala sin saberlo les daba unos tremendos espectáculos al viejo lujurioso de don Lucas y su banda, todas las mañanas se juntaban en el depto para verla levantarse y ver ese tremendo cuerpo virginal apenas cubierto por un diminuto short ,una blusita transparente sin brasier, la veían estirarse y levantarse de la cama, se sacaba la blusa y se veía al gran espejo sin imaginar que su intimidad era tremendamente violada, aparecieron unos pechos que parecían sacados de otro cuerpo, firmes, preciosos, carnosos, grandes, la chica se ponía a posar frente al espejo apenas cubierta por el diminuto short los viejos estaban que babeaban, se acariciaban las vergas mientras observaban hipnotizados como Evelin se comenzaba a despojar del short lentamente hasta que lo dejo en el piso no traia ropa interior quedando completamente desnuda se veía tremendamente sensual, un lunar se asomaba cerca de su intimidad y otro lo tenia en una de esas tremendas nalgas, se veía al espejo y se daba vueltas viéndose los lunares con inocente curiosidad , después toma una toalla y se mete al baño…

El viejo Lucas con la verga ya fuera y dándose de jalones comento a sus no menos excitados compañeros -que buena esta la pendeja lo que mas me calienta es la cara de nena inocente que tiene, que no da con el cuerpo de verdadera hembra que ya esta echando, Anselmo un viejo de 58 años, gordo, calvo y con una cara llena de cicatrices le contesto dándose masajes en la verga –si Lucas la pendeja esta como para meterle la verga toda la vida, deberíamos hacer algo para cogernosla ,si! le dijo el viejo Lucas en eso estoy pensando ya se nos ocurrirá algo pero de que nos la cojemos todos nos la cojemos, eso si, que no quepa la menor duda , riendo ruidosamente los demás viejos mientras tomaban cerveza , a los 10 minutos la chica sale del baño envuelta en la toalla, cuando se saca la toalla hace un lindo espectáculo al secarse muy lentamente empezando desde su busto lo hace con una paciencia y con unos movimientos súper delicados, luego le toca secarse sus partes intimas, se le veía muy nítidamente tenia apenas un triangulito de bellos muy finos .

Después que termina de secarse comienza a vestirse se pone un diminuto colaless que hacia resaltar mas ese tremendo culo, enseguida se coloca su sostén sobre esos fabulosos pechos a los cuales todavía no les afectaba la gravedad a pesar de su tamaño, después se puso una minifalda una cuarta arriba de la rodilla que marcaba sus fabulosas caderas, dejando al descubierto sus fuertes y morenas piernas y ya para terminar su blusa ombliguera de esas sin mangas y pegadas al cuerpo quedando al aire su abdomen liso y sin un gramo de grasa, enseñando un generoso escote que dejaba a la vista mas de la mitad de esos tremendos senos, su mama estaba orgullosa de lo bella que era su hija y la animaba a que luciera su cuerpo con ese tipo de prendas ya que a ella en su juventud sus padres no le permitían usar las prendas que estaban de moda en aquellos años quedándole una frustración, la chica enseguida salio de la habitación para ir a desayunar y hacer sus deberes escolares ya que asistía a la secundaria por las tardes dejando a los viejos lujuriosos despellejándose las vergas por el tremendo espectáculo presenciado.

Todas las tardes al dirigirse a su colegio Evelin era esperada por Don Lucas para decirle todo tipo de vulgaridades y como en esa casi villa no había ley nadie se atrevía a decirles algo, les tenían temor por que sabían que eran jodidos.

El tipo sonrió mirando con ojos de depravado al verla.

-Te acompaño mamita para que no vayas tan sola.

La colegiala tevo miedo al ver a ese viejo horrible que le veía lujuriosamente sin disimulo el escote de su blusa.

-No gracias señor tratando de caminar apresuradamente.

-Pero el viejo se le emparejaba y le decía, estas tan buena que te haría un traje de saliva.

ella se ponía roja de vergüenza y trataba de caminar mas rápido para llegar a la parada del cole.

-mamita dejame besarte esos ricos lunares que tenes en tu nalga derecha y en tu rajita.

Evelin abrio muy grande sus bellos ojos verdes desconcertada al ver que su secreto lo sabia ese viejo, lo volteaba a ver como tratando de saber como es que sabia eso, y caminaba mas rápido con el viejo pegado a ella diciéndole vulgaridades.

Hasta que por fin el viejo Lucas la dejo irse viendo como hipnotizado como ese fabuloso trasero cubierto apenas por la minifalda escolar y ese par de hermosas piernas se perdían en la distancia, acercándose el viejo Anselmo que había presenciado todo y diciéndole.

-No se como vamos hacer pero tenemos que cogernos a esta pendeja ya no aguanto Anselmo, todas las noches me imagino cogiendola por todos lados me tiene loco.

Si lo se todos los de la banda estamos así como vos Lucas pero ya tendremos una oportunidad y de verdad te digo no la desaprovecharemos, alejándose rumbo al bar a seguirse emborrachando y cavilando en la tremenda colegiala.

Al viejo Lucas se le ocurrió la idea de conseguir una cámara de video para filmar a la colegiala en su recamara y sacar provecho luego de la película y así lo hizo, instalo la cámara con tripode y comenzó a filmarla constantemente.

Así transcurría esta misma rutina todo los días, los viejos espiando a la pendeja y molestándola cuando se dirigía su escuela, solo descansaba de estos viejos la chica, cuando su mama estaba los fines de semana con ella o cuando don Benito la acompañaba, pero esto no podía ser muy seguido debido a que el anciano jubilado trabajaba de velador en una compañía, pero algo vino a suceder un miércoles por la mañana que sello la suerte de la hermosa colegiala.

El miércoles por la mañana al despertar sintió húmeda su rajita, debido al tremendo desarrollo de su cuerpo que por naturaleza ya pedía sexo, esto porque su mama nunca la oriento sobre estos temas, pensando erróneamente que se podia descarriar, creciendo entonces ignorante total en cosas del sexo, noto que su rajita estaba húmeda se toco para comprobarlo
colegiala
y cuando rozo su entrepierna sintió un extraño escalofrió; fue una sensación muy agradable, así que se siguió tocando, a los pocos minutos su respiración era mucho mas agitada y sus dedos estaban bañados con el flujo de su entrepierna; no sabia bien que estaba pasando en su cuerpo, Con una mano exploraba su entrepierna y con la otra apretaba sus tetas, tenia los pezones erectos y sentía desesperación por abrir las piernas lo más posible. . Hubo un momento en que algo se apodero de ella, ya no podía parar; aunque le dolía no podía dejar de apretarse sus tetas con fuerza, de pronto una fuerte sensación de éxtasis invadió su cuerpo; llevo ambas manos a su conchita; cerró bruscamente las piernas y se apretó, quedando de lado, convulsionándose y aguantando las ganas de gritar; mordió la almohada y aguanto hasta que por fin paso y quedo rendida en su cama.

Los viejos estaban boquiabiertos por lo que acababan de presenciar, viendo la tremenda masturbada que se acaba de dar Evelin , reaccionando primero el viejo Lucas murmurando esperen aquí y verán lo que sucederá, levantándose del asiento aun con la verga dura como un fierro y diciendo -esta zorrita ya se paso de la raya, nos calienta y nos deja así, si quiere verga, verga tendra.

Dándose la vuelta y llegando al departamento de la chica, siendo un mal viviente toda su vida no le costo trabajo forzar la cerradura del departamento de Evelin y dirigiéndose a la habitación de la chica entro sigilosamente al cuarto y le puso seguro a la puerta de la habitación viendo primero en la cama la ropa limpia de la colegiala, dándose cuenta que se estaba bañando, se ubico detrás de la puerta del baño para que la chica al salir no notara de momento su presencia.

Poco después salia del baño envuelta en una toalla y sin nada abajo secándose el cabello con la mirada hacia el piso sin imaginarse lo que esta por suceder, volteo a verse en el gran espejo al mismo tiempo que la toalla caía al piso dejando su tremendo y virginal cuerpo completamente desnudo dando un grito ahogado de horror y abriendo completamente sus bellos ojos verdes al notar en el reflejo del espejo la presencia del viejo Lucas a sus espaldas a escasos 2 metros mirándola con una sonrisa, dejando ver una hilera de dientes podridos y acariciándose la verga con una tremenda erección.

-hola mamita que sabrosa te ves así desnuda, la chica con sus manos trataba de taparse sus senos y su intimidad ante la risa del viejo.

sin voltearse viendo al viejo a través del espejo con voz asustada y roja de vergüenza porque nadie la había visto sin ropa pregunto al viejo.

-qu..e qu..e , desea señor que quiere.

acercándose a la asustada chica acariciándose la verga, se podía ver la tremenda empalmada por la delgada tela de la bermuda, sin quitar la vista de ese fabuloso trasero ya que la chica seguía de espaldas a el, observaba sus grandes y bien proporcionadas nalgas, carnosas y sin rastros de estrías ni celulitis, completamente limpias y deseables con gotitas de agua que resbalaban lentamente haciendo que la vista fuese tremendamente sensual.

-Que culo soberbio! es un culazo descomunal decía el viejo viéndole las nalgotas y acercándose mas lentamente a la asustada chica, extasiado por sus tremendas redondeces, no titubeó al estar junto a ella, tomándola decididamente por detrás, – que lindo cuerpo tenes , susurró desde atrás al oído y al instante la adolescente sintió los velludos brazos del viejo que pasaban entre medio de los de ella y su cuerpo pasando por debajo de las axilas, el viejo olía a demonio, algo asqueroso, mezcla de licor y sudor, a continuación bajo sus manos por su breve cintura sintiendo la suavidad desquiciante de esa juvenil piel y comenzó a subirlas lentamente, esas manos sucias llenas de callos, por el abdomen de la colegiala hasta llegar al gran premio, sus formidables y nunca manoseadas tetas, las empezó a acariciar desde su base recorriendo todo su contorno sintiendo su dureza y suavidad para después estrujar las dos al mismo tiempo, el viejo apoyaba su verga durísima sobre las nalgotas de la nena y comenzó a puntearla, sentía un cosquilleo desquiciante en la verga al sentir su curvatura y dureza, experimentaba una placida sensación de esas ricas y duras nalgas, tallaba y tallaba su vergota moviendo su cadera con enérgico ímpetu, levantando por momentos levemente el tremendo trasero de ese bombón de pendeja, por momentos las nalgas de la chica atrapaban la palpitante y excitada verga del viejo, la sentía claramente porque el viejo llevaba una bermuda de algodon, don Lucas sentía como ese apetitoso trasero lo trasportaba al cielo, la adolescente no decía nada solo cerraba los ojos y sus tetas subían y bajaban al ritmo de su respiración que comenzaba hacerse mas rápida.

-Que buenas tetas tenes, comenzó a apretar los pechos con pasión, los amasaba fuertemente murmurándole al oído que estaban grandes y firmes, al mismo tiempo que empezó a puntear con más fuerza, sus manos le apretaban los pechos y su cuerpo le apretaba la cintura, para conservar su bulto a la altura de las nalgotas, la chica comenzaba a sentirse inquieta por la morbosa situación ya que nunca había tenido novio y menos ser manoseada como lo estaba haciendo ese viejo.

—Noo…noo…suélteme por favor… musitó la adolescente tratando de apartarse con sus finas y delicadas manos, las manos del viejo seguian masajeando sus tetas, le mordió una oreja y le dijo…

CONTINUARÁ…

La Ultrajada (Ficción/Real)

Soy Tatiana. Tengo menos de 25 y más de 23 años. Soy morocha, no morena. Mi piel es blanca, suave y delicada. Soy delgada, algún dicen que mucho. Tengo unas lindas y redonditas lolas. Mi cola es lo mejor que tengo gracias a tanto Hockey que hago, también tengo lindas piernas.

Hace dos años el único que me hace garcha es Mati. Pero antes que él tuve una vida, siempre fue de lo más normal. Pocos vicios, cero drogas pero mucho sexo. Mati me ha dicho hasta que cree que soy una ninfómana, obvio que a el le encanta el sexo conmigo, pero parece que a veces cogemos mas de la cuenta. Así que llegamos a un acuerdo sexual. En lugar de llegar a un punto y que nos cansemos el uno del otro como lo hace todo el mundo, decidimos comenzar a contar historias viejas que nos ocurrieron en el pasado y postearlas en Poringa!
Mi primera historia es con Julio y “El Cuervo”.

Soy ayudante/secretaria de una doctora que realiza estudios para los empleados de distintas empresas en varias ciudades de la provincia… junto con este trabajo estudio para enfermería, cosa de algún día asegurarme un puesto con “La Doc”

A los 21 años ya había trabajado durante tres años con “La Doc” y la tenia re clara así que me llevaba a todos los lugares para que la acompañe.

Un día fuimos a una empresa X donde tenían un taller en el que trabajaban dos empleados. Los empleados en total de la fábrica eran 15 contando estos dos.

Nunca supe el motivo, pero Julio y “El Cuervo” eran los últimos en realizarse los exámenes.
Para cada examen necesitábamos que cada persona se quite la ropa de trabajo y se ponga batas esterilizadas.
En fin. Julio y “El Cuervo” ingresaron juntos a la oficina, amplia por cierto, donde estábamos realizando los exámenes. Los dos tenían un aliento a alcohol insoportable. La Doc me dijo con toda la normalidad del mundo
-“Sabes? Queres hacerle los estudios a estos dos? Yo voy a arreglar lo nuestro con los jefes y nos vamos”- ella no sabia, ni yo, que los jefes querían mostrarle las instalaciones de la fábrica.

Y bueno, no me quedaba otra que obedecer. Mientras le realizaba los estudios de rutina ellos me decían cosas como;

“Es la primera vez que viene una pendeja y no esas gordas bigotudas”
“Estas muy linda bebe. Tenes novio?”

Esas cosas no eran algo que me fuera a preocupar porque era lo más común y yo sabia manejar, o eso creía, a tipos babosos. Pero estos no eran solo babosos sino que aparte estaban tomados. Eso era lo peligroso.
Siempre que nos dirigimos a las empresas tenemos como un consultorio móvil donde no falta ningún instrumento para los exámenes.
Para concluir con el examen, debemos ubicar al paciente boca arriba en una camilla donde vemos cuan dilatada tiene las pupilas y si es que tiene algo significativo en la garganta.
Julio fue quien se recostó en la camilla mientras “El Cuervo” estaba sentado en una silla esperando su turno.
Cuando me acerco al rostro de Julio, “El Cuervo” dice:

“Mmm mamacita, no te agaches así que te voy a entrar como al asado”

Había sido que con el movimiento de acá para allá no me di cuenta que se me subió la pollera, que ya era corta, y se me veía la tanguita cuando me agachaba mucho. Acomodo mi ropa y seguí como si nada. En eso Julio dice:
“Uff pendeja, que lindo perfume que tenes, como me calienta”
“Para un poco. Deja de molestar o lamo a tu superior y te raja.” Eso fue lo que dije para calmar sus ansias.
Hago bajar a Julio y paso a empezar los estudios con “El Cuervo”. Para finalizar lo hago subir a la camilla y que se recueste boca arriba. Pasados unos minutos me dice:

“Doctora. Acá tengo algo que me arde. Puede decirme que es?”

Y agarra mi mano derecha y la lleva por su estomago hacia su entre pierna. Al intuir su intención saco la mano pero no llego a soltarme del todo y el la agarra mas fuerte y hace que toque su paquete por debajo de la bata.
En eso Julio salta desde atrás y me agarra por el estomago con una mano y con la otra me tapa la boca. Lo muerdo pero no tengo demasiada fuerza. Me dejo llevar por el. El Cuervo se sienta en la camilla y mirándome fijamente me dice:

“Te vamos a coger. Si gritas te mato”

Yo dije que si con la cabeza. Estaba seguro que esos dos estaban muy borrachos como para estar mintiendo. Así que me calle la boca.

Julio dio dos pasos hacia atrás conmigo junto. Me levanto la pollera y me bajo la tanguita sin romperla. En ese momento El Cuervo me agarro la cabeza, se bajo la ropa interior y me puso la cara frente a su venosa pija. Tenía un olor a poronga el hijo de mil putas ese que ni se imaginan. Me agarró fuerte el cabello y dijo:
“Chupa Puta. Vos hiciste esto”

Así que bueno. Agarre su pija con la mano que me dejo Julio y comencé a chupar. Era desagradable, el olor y e sabor, pero ya estaba entregada a cualquier cosa.

Julio agarra fuerte de mis caderas y comienza con un sexo oral increíble. No me quedaba más que disfrutar de aquel momento. La lengua de Julio era gorda y larga. Me violaba con ella.
Después de un para de minutos Julio se baja a ropa interior.

“La puta madre, este me rompe toda” dije

Julio tenia una pija inmensa. Parecía la de un actor porno. Era muy grande.

“Tranquila pendeja” me dijo Julio.

En eso me llena de saliva mi conchita. Se va acercando lentamente a mí. Y de un momento para otro me penetra. Era increíble esa sensación. Me partía al medio. Parecía que me había desgarrado toda mi conchita que encima es estrechita. Bueno, llego hasta un punto y comenzó a moverse con ritmo. Lentamente para delante y para atrás hasta cada vez más rápido. Me dolía pero a la vez me encantaba. Me estaba partiendo pero me estaba dando el mayor orgasmo de mi vida hasta ese momento. Y yo debí estar callada por que sino algo me iban a hacer estos locos. Así que, entre la adrenalina por ser violada con un pene enorme y la sensación de miedo que me daban estos tipos no sabia que hacer.

Pasaron unos minutos y Julio acabo. Eso si, todo en silencio. Pero me lleno de leche. Y El Cuervo hizo lo mismo por mi boca. Y para terminar Julio me dijo:

“Si contas algo te cago a tiros puta. Estuviste de lo mejor. Gracias”

Me arregle la ropa y salí hacia el baño para limpiarme. Nunca nadie supo de esta historia hasta ahora. Ni siquiera Mati la sabe.

Despedida de Soltera.

as fantasías de otro pueden ser tus pesadillas, eso pudimos comprobarlo en carne propia.

Hace un mes Clarita anunció su Boda, como es normal sus amigas organizaron una despedida de soltera.

Mi mujer Laura, tiene varias amigas, poco a poco se van casando, esta última no pertenece a su círculo más cerrado de amigas pero igual fue invitada.

Así que se compró un lindo vestido y se arregló lo mejor que pudo, ella es como Eva Longoria, pequeña pero sinuosa.

-“¿A ver cuando me toca a mí?”-, me dice mi mujer queriendo recordarme que si bien vivimos juntos hace unos tres años, no estamos casados.

Con ella quedamos en que yo la fuera a buscar hacia la una de la mañana y la esperara frente al Subterraneo, pues es en un barrio complicado y no me gusta que ande sola de madrugada.

Esperé, pero ella no aparecía, pasaron 40 minutos fuera de lo acordado, el local estaba por cerrar y las caruchas que veía por la calle no eran nada recomendable.

Me preocupo y salgo del coche, me acerco al portero y le pido para entrar.
-“! Amigo es un local solo para chicas ¡”-, dice el hombre.
Le conté mi problema, el hombre hace una mueca.

-“! Hombre, por tu bien no entres, no te gustaría ver lo que tu mujer podría estar haciendo ¡”-, dice.
Le insisto y me deja entrar, localizo a mi mujer contra la barra, concentrada en unos margaritas, muy cerca de ella hay otra mujer, curiosamente parecida a ella, acompañada de un pintoresco individuo, bastante afeminado.Logro descubrir que la que esta cerca es Clara, la novia a casarse, de lejos ambas mujeres parecen iguales, Clarita es rubia con un vestido negro, mi mujer tiene claritos y un vestido azul oscuro, pero de lejos se ven muy iguales.

Estaba terminando el espectáculo, un chico vestido de bombero animaba a un grupo de mujeres.
-“¿Quieren ver mi ***?”-, decía el chico.
-“!Sííííííííííí¡”-, respondían las chicas con histerismo.
-“¿Dónde está el incendio?”-, volvía a preguntar el chico.
-“! Aquuuíííííí ¡”-, respondían rugiendo las chicas y abriendo las piernas.

El chico al ritmo de la música se despojaba de las prendas entre los aullidos de lobas en celo, quedaba desnudo.
Yo mientras trataba de convencer a mi esposa de irnos, ella estaba en ese estado límite entre la borrachera y la sobriedad.Mientras esperaba que terminara su trago, ví como un par de amigas de mi mujer y de la novia, hablaban animosamente con dos Streaper, discutían algo, justo alzaban la vista hacia donde yo estaba.

Los hombres eran grandes, musculosos, estos chicos suelen tener otras actividades más normales fuera del local, otros trabajos de tiempo completo, como pueden ser entrenadores personales, miembros del ministerio del interior, deportistas y algunos solo están hinchados de esteroides.

Veía como entre varias, juntaban lo que parecía ser dinero, hasta llegar a una cifra acordada entre los negociantes, se la daban a uno de los chicos.

Miraron hacia la barra, no pude ver sobre quien fijaban la vista, si era sobre mí, el acompañante de Clarita o el Barman, solo escuché una voz femenina, que decía contundente a uno de los chicos interlocutores.

-“! No se preocupen es Gay ¡”-.

Bebí un trago mientras acompañaba a mi mujer, los chicos se fueron, las mujeres poco a poco abandonaban el local, luego de despedirse.Salí con ella, tomándola del brazo, pues el alcohol había ya echo estragos, tras despedirme del amable portero, caminamos hacia donde había dejado el auto.

Habíamos dejado el coche a una cuadra, mientras caminamos por la solitaria y oscura calle, oímos un vehículo que se acerca despacio y sin luces, por detrás de nosotros. Es una camioneta blanca, como un furgón de reparto, sin ventanas, cerrado.

Casi nos pisa los talones, nos damos la vuelta, el vehículo prende las luces largas, la luz intensa de los faros nos sega.

Encandilados, cubrimos nuestra vista, no vimos como dos encapuchados sujetos, descendidos de la camioneta venían hacia nosotros.

Cuando, logro ver algo, uno de los tipos me enseña una brillante arma de fuego, nos obligan a subir a la parte de atrás del furgón.

Era un secuestro express, yo esperaba que nos llevaran a un cajero para vaciarme la cuenta y luego desaparecer.

Tras circular 10 minutos sin dirección conocida, nos hacen descender en la parte de atrás de un edificio, escoltados nos obligan a acompañarlos y entrar a ese misterioso edificio.

Llegamos a un hall iluminado, un tipo aparece, sonriente les entrega unas llaves numeradas, ¡es un hotel¡ , el administrador es otro cómplice.

Los cinco entramos en una habitación en la tercera planta, es grande iluminada, hay dos camas, una de dos plazas y otra individual, un sillón, una mesa con dos sillas, baño en suite y un televisor, un clásico dormitorio de un hotel de 3 estrellas nada del otro mundo.

La cosa se estaba complicando.

-“! Si lo que buscan es dinero no tenemos ¡”-, les digo a los captores.
-“! Cállate ¡”-, me dice uno de los hombres.

Me empujan, no puedo luchar con esos gigantes, me fuerzan a poner mis manos tras la espalda, con mi cinturón me atan las manos, me arrojan sobre la cama pequeña, trato de pedir socorro, pero solo logro que me amordacen y sujeten mis pies con cables.

-“! Qué, que quieren ¡”-, titubea ella, mientras un de ellos le tira del cierre del vestido a su espalda, la prenda se afloja y tiende a caerse, ella la sujeta con cara de sorpresa.

Yo trato de gritar que la dejen en paz, pero la mordaza solo me permite hacer sonidos incomprensibles.

-“! Ummmmmggggggg,mmmmmggggggmmmmm ¡”-, grito.

-“! Ve a ver que le pasa a ese ¡”-, ordena uno de los enmascarados a su secuaz.

Uno de ellos se acerca a mí, revisa mis ligaduras, luego me palmea el trasero y me murmura al oído.

-“! Sí, te portas bien hay para ti también…aunque…las chicas solo pagaron por ella ¡”-, dice el sujeto.

Por unos momentos no comprendo la frase, ellos de repente se sacan las capuchas, no los conozco, siguen, se sacan la camisa, son enormes, ! que biceps ¡, parecen tabletas de chocolate, culos musculosos y apretados, grandes piernas, pero puedo reconocer el tatuaje de uno de ellos, en ese instante relacione las imágenes con la frase y supe de donde los conocía y a que referían.

Una sensación de alivio me recorre, no son delincuentes, no es un secuestro ni se suponía que era un acto delictivo, pero lo razono abro los ojos, me desespero comprendo lo que va a suceder a continuación.

-“! Nnnnnnnggggggggg,nnnnnngggggg,ummmmmmmgggggghhh ¡”-, trato de grita e intento en vano hacerles comprender, ¡ se han confundido de pareja, no somos nosotros, no es la novia que va a casarse ¡.

La van a someter y violar, para ella va a ser muy real.

La fantasía de otros se va convertir y mi pesadilla.

Mientras luchaba con mis ataduras, veo como uno de los hombres se pone delante de ella y otro sube muy alto el volumen del televisor.

-“¿Veamos que tienes?”-, dice el tipo a la vez que tira del vestido, al no tener nada que lo sujete este cae al suelo bajo los pies de ella.

-“! No ¡ ¿Que haces?”-, gimotea ella al ver como queda frente a los sonrientes hombres en paños menores, enseñando su brassier, su tanga con las pantys haciendo juego.

Ella sale corriendo hacia la puerta, uno de ellos ágil le corta el paso, la toma de la cintura y la levanta, la apoya sobre sus hombros como una bolsa de papas, ella lucha, le golpea la espalda, mientras el tipo se dirige con ella, hacia…la cama.
Los otros dos hombres habituados a desnudarse lo hacen en segundos, quedando solo cubiertos con un minúsculo tanga que apenas podía esconder los soberbios miembros que ocultaban.

Dos de los hombres eran blancos y el tercero era negro, era este quien llevaba a hombros a Laura, que tras arrojarla en la cama los tres hombres se arrojaron sobre ella.

-“! Vámos, que esperas, desnúdala!”-, reclama uno de ellos.

-“Espera, no puedo, lucha como una leona”-, le responde otro riendo.

Poco a poco, veo como logran sacarle las sandalias, sacan las pantymedias.

-“! No, no suéltenme ¡”-, grita ella.

-“! Guauuuu, estás muy sabrosona, muy rica, que viagra ni ocho cuartos, al diablo con él, no lo voy a necesitar¡”, grita uno de ellos, segundos después que veo volar el brassier rosado y el tanga de ella.

Ahora dos de los hombres le sujetaban cada uno un pie y una mano, el tercero la devoraba con su vista, ella desnuda no podía esconder sus redondas tetas coronadas con punzantes pezones rojos oscuros, su vagina suave, rasurada y cerradita, era un manjar a su vista, mientras sus compañeros trataban de mantenerla con las piernas abiertas.

-“¡ No, no por favor no me hagan esto ¡”-, ruega ella.

El hombre que la observa, es el de color, ahora acaricia, el blanco y suave cuerpo de ella, que tiembla al sentir las enormes manos del africano.Este hombre se despoja de sus pantalones, queda como el resto, con un negro tanga, se para sobre la cama sobre ella, Laura lo vé desde abajo.

En un segundo se saca el tanga, enseñando una enorme verga, que nada tiene que envidiarle a Mandingo, el miembro es tan grande que dudo que pueda pararlo, pero me equivoco, se pone duro, enorme, tieso, parece injerto de un burro.

El tipo se arrodilla sobre la cama, con sus dedos le abre la vulva a mi mujer, ella trata de zafarse de los que la sujetan.

Observa su estrecha rajita, sana, pequeña y seca.

-“Humm, estás sequita, abra que solucionarlo”-, le dice el hombre y sumerge su boca en la concha de mi mujer, lamiendóle con esmero, labios, clítoris, penetrando su vagina con la lengua.

-“! Ah, no, no por favor, ah, ah ¡”-, gimoteaba ella, mientras el negro, mojaba con su saliva toda su concha.

-“Anda relájate y trata de disfrutarlo, cuando en tu vida vas a tener tres machos para ti solita”-, le dice uno de ellos a mi esposa.

Como buitres, sin soltar la presa, los otros dos tipos acaparan cada uno una teta, como dos bebés gigantes maman de los jugosos pezones de mi mujer.

Bajan la guardia y ella trata de escaparseles, pero solo logra avanzar hacia la cabecera de la cama y quedar boca abajo.

Es sujetada, siente como sus piernas son forzadas a abrirse, una rodilla masculina le impide cerrarlas, luego otra rodilla, mira por el rabillo del ojo y ve a uno de los hombres que esta arrodillado entre sus piernas abiertas, es el moreno que le acaricia el desnudo trasero.

El hombre toma su enorme pija, apunta a la linea que forma la rajita, de ella.
-“! No, no, no, no ¡”-, grita al sentir el duro glande apoyado en su vulva, moviendose a lo largo de ella, buscando lubricación para entrar.

-“! Nooo, noaaaaaaaaahhhhhhhh!”-, ella abrío desmesuradamente los ojos, levantó su cabeza y un grito femenino explotó a la vez que el duro pene, entraba en ese canal membranoso con un útero al final del camino.

El hombre la estaba poseyendo, la había penetrado, ahora metía y sacaba el duro falo, cada vez con más fuerza, sacando chirríos a la desvencijada cama y a mi mujer gritos.

El hombre negro con el sudor brillaba como acero templado al fuego.
-“¡ Ah, ah, ah ¡”-, gemía ella.

Pasaro largos minutos, chaca, chaca, chaca, repicaba el sonido de las patas de la cama al saltar.
-“¡ Ah, sííí, ya viene, te voy a dar toda la lechita ¡”-, rugió el africano.

-“! No, no dentro no, por favor, por lo menos un condon ¡”-, rogó ella.

-“¡Aaaaaahhhhhh, ooooooohhhhhh, siiiiiiiiiii, esooooooo, huuuuuuffffffff ¡”-, gritó el hombre haciendo omiso caso del pedido de ella, bañando todo el interior, toda su matriz de espeso caldo.

-“ ¡ Noooooo ¡”-, pateó, gritó y lloró al sentir toda esa caliente humedad, que la llenaba y chorreaba por sus piernas.

Forzada a consumar el coito, la cópula era un hecho, dejó de luchar, que la cogiera uno o tres ya era lo mismo y se entregó así a los caprichos y perversidades de sus captores.

Sin ella oponer resistencia le dan la vuelta, el negro ha ido al baño y los chicos blancos le separan las piernas a Laura que no deja de chorrear.

-“! Vaya, Claudio es en semental , un toro, no para de salirle leche”-, dice uno de ellos al ver la concha de ella.

Uno de los chicos pone la verga cerca de la boca de ella, mientras el otro, espera que el sexo de ella deje un poco de chorrear para penetrarla.

-“! Dale preciosa, chupa un poquito ¡”-, le dice uno de ellos.

Tímidamente mi mujer toma la larga y erecta pija, la pone en su boca y chupa.

-“Así, así muy bien lo haces de maravilla”-, le dice el chico gozando la felación.

El otro apunta su verga y la penetra con facilidad, porque ahora la vagina de Laura está lubricada con es esperma del negro Claudio.

Ella cierra los ojos y no reprime esas sensaciones de placer que le invaden desde su sexo, empezando a gemir y sorprendiendome con un agitado orgasmo, que hizo salir a Claudio del baño.

-“! Ahhhhhhhhhh, aaaaaaaahhhhhhh, ahhhhhhhhhhh ¡”-, gimió ella.

-“! Así, nena, goza, gozalo todo, quiero tu leche ¡, ¿vas a acabar?”-, exclama y pregunta el chico que la penetra por su sexo.

-“! Hay sí, ya, ya viene…acaaaaaaaaboooooooo, aaaaaaaahhhhhh ¡”-, exclamó ella de golpe.
Claudio grababa sonriente el orgasmo con su celular.

-“¡Espera, espera no sigas ¡”, grita y la detiene el chico al cual le hacía el pete.

El chico rápidamente, se acuesta en la cama tirando la colcha sucia de esperma al suelo, dejando el colchón a la vista, le palmea una nalga a mi mujer, toma su verga erecta con la mano y le dice:
-“Ven, sube”-.

Ella sube sobre él, toma su pene y lo mete entre su chorreante entrepierna, el semen mezclado de dos hombres cae sobre el rasurado pubis del chico.

Su pene desaparece dentro de Laura, que mueve sus caderas, ellas masajean los huevos hinchados del chico, mientras su compañero le ofrece su goteante pene como un chupa-chups para que ella limpie y lo hace tan bien que logra del chico una erección más.

Claudio ve como ella monta a uno y mama al otro, la ve gozar, gemir, eso lo excita, la verga se le para, ve el blanco culito, subir y bajar sobre la verga de Andrés su colega.

Excitado el negro se acerca hace señas a su compañeros para que la sujeten, ella no se da cuenta, sigue cogiendo.

Claudio unta su verga con abundante saliva y…-“!

Haaaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy,aaaaaaggggghhhhhhhhhhhhhh,haaaaaayyyyyyyyy ¡”-, gritó fuerte ella al sentir como un duro pedazo de carne, de golpe y sin aviso, la penetraba analmente, sintiendo el dolor de cómo le partían el culo con esa enorme pija.

El otro chico tuvo que sacar la verga de la boca de ella en el momento justo, para que no lo mordiera.

-“¡ Sácala , sácala, me duele mucho ¡”, rogaba, llorando a moco tendido, ella mordiendo el colchón y clavando en el sus uñas.

-“! Solo un poquito más ¡”-, pide Claudio, moviendo sus caderas.

Era penetrada por dos hombres, uno de ellos fue piadoso y se quedó quieto, solo Claudio de movía aplastando las nalgas de ella y debajo Andrés le ordeñaba las tetas con su boca.

-“! Ooooooohhhhhh, siiiiiiii, te lleno el ojete, que lindo culito, hummmm, ooooooooohhhhhhhhhhh!”, rugió el negro y le lleno los intestinos con su semen.

Laura respira aliviada cuando Claudio retira su miembro.

Andrés, retoma su ritmo, mientra Juan que se masturbaba para mantener la erección se acerca.
Ella se enjuaga la lágrimas que le sacó Claudio, poco a poco sus gemidos empiezan a llenar nuevamente el dormitorio.

-“Ah, ah,ah…ah,ha,ah…ah,ah,ah”-, suena su voz una y otra vez.
-“!A,a,a,a,a,,a aaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, yaaaaaaaa, no puedo más ¡”-, otro sonoro orgasmo de Laura ya agotada emocional y físicamente.

Orgasmos más tarde, Andrés con un grito, se derrama dentro de ella que tosiendo traga el esperma que Juan a dejado en su boca , en su campanilla.

Agotada Laura se vuelca hacia un lado, fornicada hasta la saciedad , fatigada poco a poco se duerme, mientras ellos hacen el uso del baño.

Veo como recogen sus ropas y se visten.

Uno de ellos aún desnudo, viene hacia mí, me muestra su verga flácida, blanda y me dice:
-“ ¡ Lástima, no me queda más, no hay nada para ti, no has tenido suerte, la próxima será ¡”-.
Afloja mis ataduras, como para que yo solo me desate y agrega:

-“ ¡ Esperamos haya quedado conforme y dile que tenga suerte en su matrimonio ¡”-.

Con la mordaza puesta no puedo decirles que le erraron.

Se van convencidos de haber hecho bien el encargo y cumplido la fantasía de la novia de ser violada.

Puedo desatarme, veo la pistola sobre la mesa, la tomo, es de juguete, de plástico brillante.
Miro a mi mujer dormida, su pelo enredado, sudada y sucia tras el sexo puro y duro, con su ano dilatado y pintado de blanco, su concha irritada, húmeda y pegajosa, con un moco blanco que no logra terminar de salir y se va secando.

Tengo una rápida y repentina erección, como un autómata tomo mi celular del bolsillo y le saco a ella varias fotos, las que días más tarde, un anónimo colgaría en internet con el nombre, “Hombre Negro polvo Blanco”.

Aún creo escuchar los traca,traca, traca de la mama y las nalgas de ella aplastándose bajo el peso de los machos que la fornican, salgo corriendo al baño a pajearme.

El cuarto es un asco, todo manchado y huele a lefa.

No me atrevo a despertarla y la dejo dormir.

Tres horas y media más tarde despierta, somnolienta y con una terrible jaqueca.

-“! Se me parte la cabeza, he tenido una pesadilla terrible y caliente!, ¿he bebido de más?¿donde estamos?”-, dice ella.

Yo bajo las mangas de mi camisa para que no vea las heridas de las ligaduras.

-“Estamos en un hotel, ¿porqué no te bañas? y nos vamos”-, le digo.

Ella se ve desnuda, toca sus doloridas partes, saca su mano pegajosa la huele.

-“¿Hemos tenido sexo?”-, me pregunta
.
-“! Sí, toda la noche ¡”-, le digo.

-“! Guuuuauuuuu ¡, lástima que no lo recuerdo, ¿te has bañado yá?”-, dice ella.

-“Sí hace horas”-, le respondo.

La ayudo a levantarse.

A pararse hace ruido a gases, su conchita al apretarse escupe ese coagulo de semen espeso a medio secar.

-“ ¡Huy, me duele todo, me has hecho de goma, ojalá te portaras así siempre, tenemos que repetir estando sobria ¡”-, dice ella riendo.

-“Si, si, esteeee, claro cuando quieras”-, respondo avergonzado por mis mentiras.

Una hora más tarde, abandonamos de manera discreta el desconocido hotel, subimos a un taxi, disimulando mi desorientación le doy la dirección de mi casa al chofer.

-“¿Y el coche?”-, pregunta Laura.

-“Pinché, cerca del Subte, mañana lo voy a buscar”-, le dije.

-“No voy a beber más, sueño cosas raras y perversas, lo veo tan nítido como recuerdos es escalofriante, me da vergüenza contarlo”-, dice ella.

-“(A los sueños, no se les puede tomar fotos…si supieras)”-, pienso para mis adentros.

Todo el camino fuí pensando en como sería la despedida de soltera de mi mujer, pues si esa era la fantasía de Clarita, la pobre se quedo sin cumplirla¿ entonces cuál sería la de Laura?.

FIN.

Relato de una victima de violacion

LA DRAMÁTICA EXPERIENCIA DE ANGIEKITANA

CON EL BONDAGE FORZADO

por Horacio Velmont

Mientras buscaba en la Red material sobre el Bondage, especialmente de aquellos que lo practicaban, me encontré sorpresivamente con un relato estremecedor de una joven, en ese momento de 19 años, que había sido drogada y que cuando despertó se encontró que había caído en poder de una mafia que traficaba con el sufrimiento de sus víctimas, filmando las escenas de torturas y luego exhibiendo los videos por un precio.

Generalmente este tipo de víctimas son elegidas por las vías “normales”, es decir, mediante una agencia de modelos que publica un aviso en el que solicita jóvenes de buena presencia para modelaje, y por supuesto aclarando que se ofrece una excelente remuneración.

Pero en el caso de Angie utilizaron un método más directo, pues simplemente la drogaron y la condujeron al lugar donde más tarde la torturarían cruelmente de las más diversas formas que la perversidad humana puede imaginar.

Para que Angie se prestara dócilmente a adoptar posiciones de por sí dolorosas y a ser torturada sin miramientos, la doblegaron con un método muy expeditivo: le introdujeron en el ano, previamente untado con un gel especial para facilitar la conducción de la electricidad, un consolador metálico de diez niveles haciéndole probar primero descargas en el nivel uno, solo un segundo, y luego en el nivel 2, tres segundos.

Las descargas, que le provocaron inenarrable dolor y terribles convulsiones, la convencieron definitivamente DE que no tenía otra salida más que la de obedecer.

Por si quedara alguna duda, sus torturadores le advirtieron que cualquier rebeldía, por mínima que fuera, sería castigada con descargas peores que las sufridas, que solamente habían sido de muestra, y por supuesto en el máximo nivel previsto en el aparato, el 10.

Con las mismas amenazas le hicieron firmar un contrato en el que aceptaba todas esas torturas a cambio de una remuneración, que realmente era muy buena.

Filmaron, además, sus respuestas a una serie de preguntas previstas de antemano, lo que le quitaban toda espontaneidad, y en donde tenía que poner cara de estar muy contenta por haber sido elegida y agradecía a quienes le habían brindado esa oportunidad.

¿Es necesario aclarar que mientras era entrevistada Angie tenía introducido en el ano, como advertencia, un consolador metálico conectado a la electricidad y listo para ser usado en cuanto quisiera desviarse de las respuestas programadas?

La terrible experiencia de Angie comenzó cuando un cliente contrató sus servicios como edecán hosstes, que se desarrollarían en una quinta donde habría una cena de ejecutivos.

Su trabajo, que formaba parte del acuerdo, consistiría en recibirlos, regalarles un puro, preguntarles qué querían tomar y pedir a los meseros la bebida que ellos solicitaran. Además, tendría que sonreír ante los piropos y tolerar que la tocaran levemente en piernas, nalgas y busto.

Para que Angie hiciera las delicias de los invitados, todos hombres de alrededor de 50 años, se le proporcionó un uniforme muy provocativo y unas sandalias con un tacón de 17 cm que la hacían ver con una figura sumamente estilizada.

Angie, como mujer que era, obviamente se sintió complacida de que ellos se sintieran a gusto con su presencia y se consideraran bien atendidos. Además se le había pagado muy bien y por adelantado.

La cena transcurrió en orden y ya cuando llegaron todos no era mucha su participación, pues tan solo tenía que recibir y tolerar las invitaciones, propuestas y tarjetas de presentación que le fueron dando casi todos.

Una vez terminada la velada y cuando ya quedaban pocos invitados, pues la mayoría se habían ido, Angie aprovechó para quitarse los zapatos y masajearse un poco los pies. Se sentía cansada y obviamente ignorando lo que le esperaba.

Fue en ese momento que se le acercó quien la había contratado y le ofreció una bebida, que ella aceptó y entonces él fue a traérsela.

Cuando regresó con la bebida empezó a preguntarle cómo se había sentido y a referirse a sus amistades, que según dijo eran, al igual que él, de mucho dinero, algo que Angie ya había comprobado por las propuestas que le hicieran durante toda la noche.

Ya casi terminaba la bebida, una piña colada, cuando de pronto él le preguntó por cuánto dinero accedía a una relación múltiple, a lo cual Angie riendo dijo que eso no estaba en sus planes, que tenía novio, y que además no se prostituía.

Pero él, que estaba bastante ebrio, insistió abrazándola como amigo, y ella, para terminar de una vez por todas con ese asunto le preguntó en broma sobre cuánto costaba un Mercedes azul, cuyo chofer la había recogido en su casa, respondiéndole que nuevo costaba arriba de los 300 mil y usado como estaba aproximadamente 250.000.

Seguidamente, y riéndose por la insinuación de Angie, le dijo que si lo complacía ella podía tener uno nuevo o comprarse uno con lo que le cobrara a sus amigos.

Esto es lo último que recuerda Angie de su conversación porque empezó a sentirse mareada, con la pulsación débil, desubicada. Cuando despertó no sabía cuánto tiempo había pasado ni tampoco dónde estaba porque no podía ver nada a causa de una venda en los ojos.

Además, tenía algo en su boca que le impedía cerrarla y hablar, solo balbucear, una cuellera metálica, forrada en piel y acojinada para que no lastimara, que la forzaba a mirar hacia arriba y los oídos tapados de modo que no pudiera escuchar nada, solo el silencio. Tampoco sentía brazos ni piernas y le dolían tremendamente los dedos de los pies.

En su desesperación por liberarse se dio cuenta de que algo le jalaba el pelo hacia atrás impidiéndole, junto con la cuellera, bajar la cabeza. De inmediato se dio cuenta de que quienes la habían colocado en esa posición sabían muy bien lo que hacían.

Estaba de pie estirada, superestirada de piernas y brazos en forma de equis y sentía unas zapatillas que la forzaban a estar casi de puntitas. Es por esta razón que le dolían los pies, aunque no todo el peso descansaba en ellos, pues estaba distribuido en sus muñecas y tobillos.

Aún no terminaba de despertar, cuando sintió un chorro de agua fría a presión en todo su cuerpo desnudo, que se le erizó por lo frío del agua y que la hizo temblar de pies a cabeza sin control. Además, la posición forzada hacia arriba de la cabeza permitía que el agua le entrara por las fosas nasales, lo que agudizaba su angustia y sufrimiento.

Fue en ese instante, al recibir el chorro de agua fría, que Angie comprendió que estaba completamente desnuda, y más aún al sentir unos fuertes golpes en sus nalgas con una especie de fusta que la hicieron estremecer y brincar de dolor, mientras trataba de adivinar y evitar el siguiente golpe, a pesar de estar super estirada, en un intento vano de soltarse.

Angie estaba bien dotada de sus glúteos, circunstancia que enardecía enormemente a sus torturadores, quienes se afanaban por producirle el mayor dolor posible. Así, detenían los golpes cuando ella los endurecía por instinto para amortiguar el sufrimiento y proseguían cuando se relajaba. Sus nalgas le quemaban y el dolor era insoportable.

Después de cansarse de castigar sus nalgas pasaron a sus muslos y piernas con la misma táctica de hacer los golpes discontinuos, pero ahora con mayor violencia y con un instrumento similar a un látigo que le producía aún mayor padecimiento.

Estaba Angie respirando con dificultad por el tremendo castigo cuando de pronto sintió que le vino un intenso orgasmo por la mezcla de dolor y placer que ya empezaba a sentir casi sin darse cuenta.

Cuando el orgasmo tocó a su fin se le acercó una persona que la tomó por el pelo estirando su cabeza hacia atrás, y quitándole los tapones de los oídos y el aro que mantenía su boca abierta le advirtió, en voz baja y con acento pastoso, que si gritaba pidiendo auxilio la mataba.

Luego le preguntó si le estaba gustando todo lo que le sucedía, a lo que ella respondió que no. Evidentemente no era ésa la respuesta que esperaba porque de inmediato, con voz amenazante, le preguntó si le parecía bien que empezara de nuevo, a lo que Angie, asustada, se apresuró a responder que no. Luego le preguntó si lo iba a complacer en todo, a lo que ella –¿qué alternatía tenía?– contestó afirmativamente.

A la pregunta sobre si ella era puta y consiguiente respuesta de que no, sobrevino un par de latigazos en sus nalgas que la hicieron gritar, llorar y suplicar. Seguidamente regresó y le dijo que no llorara, tratándola de perra, al mismo tiempo que le pellizcaba con tanta violencia sus pezones que la hizo retorcer del dolor.

Quien le había pellizcado los pezones la amenazó con marcarla con un hierro al rojo vivo como a los caballos si seguía llorando y gritando. Angie ya no se atrevía a sollozar ni gritar ni quejarse.

De inmediato todo comenzó de nuevo. Le preguntaron si era una puta y Angie, ya resignada y con el temor de volver a ser golpeada, respondió que sí, que lo era y que por esa razón vestía así tan provocativamente y que le gustaba excitar a los hombres y a las mujeres con su forma de maquillarse, vestir, hablar y caminar.

Además de reiterar varias veces que era una puta, Angie no tuvo otra alternativa que también “confesar” que se vendía al mejor postor, que le gustaba el dolor, sin saber realmente a lo que se estaba exponiendo.

A continuación, mientras su captor riendo le decía que cuando terminara el tratamiento amaría el dolor y le volvía a colocar el aro de nuevo en su boca, le empezaron a llenar el cuerpo de pinzas metálicas tipo Baco, sujetapapeles de todos los tamaños, en sus pezones, busto, labios vaginales, nalgas, muslos y entrepiernas.

Cada pinza solo agarraba la más mínima cantidad de piel, suficiente para no soltarse, lo que le proporcionaba un dolor indescriptible. Y a cada quejido que profería le seguía el goce de placer de quienes la torturaban, especialmente al ver como se contorsionaba de dolor tratando de soltar las pinzas en un inútil esfuerzo. De allí a quedar totalmente doblegada había solo un corto paso.

Angie, presa de un dolor intenso, inenarrable, respiraba agitadamente mientras trataba de gritar pero la mordaza se lo impedía. Al gritar solo hacía ruidos con el interior de su estómago, pero sus torturadores sí se daban cuenta de que realmente la estaban lastimando y que su estrategia de doblegarla había funcionado. Angie se sentía ya al borde del desmayo.

La tuvieron así durante aproximadamente 20 minutos cuando alguien supuestamente se compadeció de ella y le quitó la mordaza, circunstancia que Angie aprovechó para gritar y llorando pidió que suspendieran la tortura porque iba a acceder a todo lo que le pidieran.

El dolor era tan intenso que le impedía concentrarse en lo que quería decir, y así, a la vez que temblaba sin control, balbuceaba palabras inconexas pidiendo perdón para que le quitaran las pinzas porque no las soportaba más.

Mientras les quitaban las pinzas del cuerpo le recordaron que de aquí en adelante debía cumplir su promesa de obedecer y que no había marcha atrás y que el hierro para marcarla se estaba calentando.

Angie, casi a grito pelado le respondió que sí, que lo iba a recordar y al mismo tiempo suplicando por favor que ya no la castigaran más porque a esas alturas era insoportable el dolor que sentía en todo el cuerpo. Pero como respuesta recibió una bofetada al mismo tiempo que le espetaban que las putas como ella no suplicaban, sino que se vendían y toleraban todo. Además, le advirtieron que la habían comprado y por eso podían hacer con ella lo que quisieran.

Para confirmar que ella había comprendido, el interrogatorio comenzó de nuevo, si le gustaba mucho el dolor y el castigo, si estaba aquí por su gusto y voluntad, si deseaba ser castigada, penetrada y torturada, si le gustaba el sexo anal, vaginal y oral, las descargas eléctricas, la electroestimulación en pezones, ano y vagina, en los dedos de los pies y en las nalgas, si quería consoladores donde sea, juegos de asfixia, siendo la respuesta de Angie un fervoroso “sí, sí, sí, lo que usted ordene”.

También le preguntaron si todo esto lo hacía por dinero y por placer, a lo que Angie respondió que sí y que no tenía ningún motivo para demandarlo, y que le gustaría todo lo que le hicieran.

Luego de inquirirle por su nombre, edad, domicilio y otras generalidades, le preguntaron: “¿Sabes y estás consciente de que vas a estar en una sesión masoquista, sometida por cuarto hombres, más los que se agreguen por espacio de cuatro días, que en este tiempo se te va a tratar de una manera especial, castigar, torturar y penetrar a nuestro gusto y que si opones resistencia a alguna de las prácticas vas a ser convencida a llevarla a cabo como lo hemos venido platicando, que todo el evento va a ser filmado bajo tu aprobación, y si es comercializado esa parte depende de nosotros y no tienes derecho de regalías o cualquier otra compensación o reclamo? ¿Según el contrato que firmaste y que con el cheque que se te entrega por la suma estipulada por ambas partes estamos de acuerdo en respetar al pie de la letra el mismo?”.

Angie no puso ninguna objeción –¿cómo hubiera podido?– y asintió reiterando varias veces que estaba completamente de acuerdo con todo lo mencionado, agregando que le gustaba porque era masoquista.

Varias veces le preguntaron lo mismo, de modo que no quedara ninguna duda de que prestaba “libremente” el consentimiento para todo lo que le harían: “¿Estás de acuerdo en realizar la práctica conocida y llamada Bondage, en la cual estarás sometida casi todo el tiempo, en que se te castigue, torture y penetre de todas formas que deseen tus clientes?”.

– Sí, sí, sí, estoy de acuerdo.

– “Escucha y lee con atención. Todo lo anteriormente mencionado a cambio de la suma económica que fue pactada antes del inicio de la sesión, la cual será cubierta en su totalidad al finalizar la práctica que durará cuatro días que abarcan de jueves 19 de agosto del 2001 a domingo 22 de agosto del 2001. En este tiempo serás sometida a toda clase de castigos los cuales se pactaron con anterioridad, mismos que tú avalas y que se plasman y describen uno a uno a detalle en el contrato escrito avalándolos con tu firma, credencial de elector y huellas. Además, eres libre de parar esto cuando tú así lo decidas. ¿Estás totalmente de acuerdo?”.

– Sí, sí, estoy totalmente de acuerdo.

– “¿Estás siendo obligada por alguien o algo a firmar el siguiente contrato? Contesta explícitamente?”.

– No, no soy obligada por nadie ni nada a realizar el evento anteriormente mencionado.

Así continuaron preguntándole por más de una hora todo tipo de cuestiones, dirección, teléfonos de familiares, etc., etc. La tenían totalmente investigada. Al final, Angie se dio cuenta de que todo lo estaban grabando en audio: Le hicieron firmar una serie de documentos el día domingo –¡y de qué manera!–, y le pagaron muy bien para que no los denunciara. Además, la amenazaron con su familia, le enseñaron fotos de su casa, familiares, con hacerle daño a sus hermanas y madre si los denunciaba.

Cuando todo hubo terminado le volvieron a poner en la boca el aro de acero que le impedía gritar, los tapones en los oídos y ya estaba como en un principio, sin ver, oír, hablar o moverse, y menos oponer resistencia alguna.

Luego dos personas le empezaron a morder los pezones, a la vez que con sus dedos empezaron a penetrarla por su ano y vagina, cada vez más salvajemente, hasta que uno de ellos logró alcanzar su punto G y la obligó a excitarse como loca.

Angie, sin quererlo, estaba viviendo una situación de orgasmos inducidos, forzados. Cuando estaba a punto de venirle un orgasmo, en el colmo de la perversidad dejaron de tocarla y ella empezó a tratar de soltarse, a bailar de placer y ansias, a tal punto que le dolieron enormemente los ovarios por falta de estímulo.

Mientras tanto alcanzaba a oír que se reían al ver su desesperación de querer seguir siendo tocada, acariciada, penetrada, de forma involuntaria.

Así la dejaron por espacio de aproximadamente media hora, con sus ovarios que la doblaban de dolor. Angie deseaba desesperadamente soltarse para penetrarse ella sola con lo que fuera o acariciarse para logar el orgasmo y salir de esas tremendas ansias y deseos.

Cabe señalar que Angie le había dicho a su familia que iba a salir a Can Cun antes del evento, ya que tenía pensado irse de viaje el jueves al finalizar el evento en la quinta, sin saber lo que le esperaba. Sus padres y hermanas, por el tipo de vida que ella llevaba, no la echaron de menos. Ella siempre tuvo muchas libertades.

Para el evento, quien la contrató le envió su chofer. El día que la liberaron, ya pasadas las 11:00 de la noche, la arreglaron con la ropa que usó en dicho evento y no la dejaron bañarse. Ellos se quedaron con todo el contenido de su bolso e incluso su agenda y sus documentos, en garantía de que no los iba a denunciar.

Angie solo conservó el cheque y una copia del contrato. La dejaron en un lugar sobre la carretera nacional, y se encontraba tan débil que ni siquiera pudo recordar cómo tuvo fuerzas para llegar a tomar en taxi. Se fue a la casa de una amiga, quien al verla cómo iba vestida se rió, pero al comprobar las deplorables condiciones en que se encontraba pensó que había sufrido una simple violación.

Para reponerse le refirió lo sucedido aunque sin lujo de detalles. De inicio su amiga le sugirió que los demandara, pero luego que Angie le diera algunos pormenores concluyó en que no debía hacer nada porque se iba a quemar socialmente, pues ellos tenían su testimonio de autorización grabado en audio y firmado en papel. En cuanto a los padres de Angie, a la fecha solo creen que fue violada.

En esta experiencia Angie aprendió de todo. Se hizo multiorgásmica, si es que ya no lo era, y muy fanática del sexo, siendo una de sus fantasías más recurrentes la de volver a revivir la experiencia, pero esta vez en forma consensuada y con hombres a su gusto.

A consecuencia de lo vivido, Angie le perdió el miedo a lo más malo que le pudiera ocurrir.

En esa experiencia aprendió y conoció innumerables aparatos para someter, castigar y torturar sin dejar rastros, todo tipo de castigos, humillaciones y posiciones incómodas o vergonzosas que dejan totalmente expuesto el sexo. Le dejaron marcas que duraron casi tres semanas y una semana permaneció rosada.

Durante las sesiones Angie se desmayó varias veces, y pudo resistir todo lo que le hicieron gracias a su buena condición física y a un cuerpo sin grasa por la buena alimentación.

En el tiempo que duraron las torturas solo tomó sueros y líquidos, alcohol o suero vía intravenosa, con el cual la mantenían permanentemente drogada, además de comportarse en forma muy accesible a la par que excitada.

Aun hoy Angie ignora que fue lo que le inyectaron. Le hicieron a diario enemas anal y vaginal para evitar el embarazo, ya que en ningún momento quienes la penetraron utilizaron condones.

Lo que Angie pasó mientras estuvo en manos de sus captores fue indescriptible. Nunca había vivido algo similar ni imaginó que algo así pudiera existir. De lo que sí está completamente segura es de que el video obtenido debe ser muy estimulante y que con solo verlo provocará una intensa excitación.

Angie buscó el video incluso en el mercado negro, pero no ha tenido éxito, y lo que se exhibe actualmente en la Red no se asemeja en lo más mínimo a su experiencia, máxime que todo fue real y para nada actuado.

Para concluir, quiero dejar aclarado que cuando decidí contactarme con Angie para pedirle que relatara su experiencia ampliando los detalles ya brindados por ella en la Red, tenía mis dudas de que aceptara por los riesgos que ello presuponía.

Sin embargo, para mi sorpresa, accedió a hacerlo aun sabiendo que ello la expondría a las iras de sus captores.

Sea, entonces, esta página Web, por una lado un homenaje a su valentía, y por el otro una prudente advertencia a aquellas mujeres que tienen vocación de modelos, porque no es siempre oro lo que les ofrecerán.

Violada en el taxi de vuelta a casa

Me llamo Laura, morena, con el pelo largo, carita dulce de niña buena, mido 1,63 cm, delgadita pero con muchas curvas y con mención especial a mi trasero que, en más de una ocasión, ha propiciado comentarios subidos de tono y…algo más. Bueno comencemos…

El cabrón de Álex, mi novio, se había enrollado con otra, me había enterado por un amigo en común y había decidido que irme de fiesta era lo mejor que podía hacer para tranquilizarme y no darle vueltas a la cabeza.

Llamé a Lucía, mi mejor amiga, y quedamos para tomar unas copas y salir a bailar. Esa noche quería verme bonita y deseable y puse todo mi empeño en conseguirlo. Una blusa blanca de encaje semitransparente, con varios botones desabrochados, dejando entrever un escote de infarto, ayudado por un sujetador también de encaje que realzaba aún más mis pechos. Debajo llevaba un tanguita blanco con una imagen de Hello Kitty y una minifalda azul marino, bien cortita, que remarcaba mi culito y con la que tendría que ir con ojo toda la noche para evitar que se subiera y mostrara más de la cuenta. Para rematar, unas medias de rejilla que finalizaban casi donde empezaba la mini falda y unos zapatitos de tacón.

Ese día opté por ponerme un par de coletas en el pelo en plan Lolita, y pintarme los labios de un rojo intenso. Me miré al espejo y me vi, modestia aparte, fenomenal.

Puesto que todavía no era demasiado tarde, opté por acudir en autobús al pub donde me esperaba Lucía. Durante el trayecto estaba de pie y sentía la mirada de todos los hombres clavadas en mí, incluso chicos con su pareja al lado no se cortaban en guiñarme un ojo o desnudarme con la mirada. Yo, que siempre he sido bastante juguetona, les sonreía e incluso hubo un valiente que se atrevió a darme un suave cachete en el culo cuándo se disponía a bajar del autobús. Me sentía deseable y eso, después de la noticia que me habían dado de Álex, me encantaba.

Una vez me reuní con Lucía nos pasamos la noche hablando, bebiendo, riendo, espantando mocosos y dejándonos magrear un poquito por algún chico guapo durante algún baile. Había conseguido desconectar y me sentía genial.

Pasadas ya varias horas y con el alcohol recorriendo todo mi ser, me percaté que mi sujetador había desaparecido, la blusa semitransparente y con casi todos los botones desabrochados poco podía hacer para cubrirme los pechos y, para colmo de males, la falda estaba un poco más subida de la cuenta y dejaba ver parte de mi culito. Lucía se percató de que había demasiados hombres mirándome y estaba jugando con fuego.

Me abroché los botones de la blusa, me bajé la falda lo que pude, le dí un último trago a mi copa y salimos del pub. Me despedí de Lucía, ya que ella vivía en esa misma calle, dándole un abrazo y agradeciéndole la compañía y yo, bastante perjudicada, me subí a un taxi.

Me senté delante, en el asiento del acompañante y le indiqué la calle a donde me tenía que llevar. Me percaté de que el taxista, un chico rumano o de algún otro país de Europa del Este, jovencito y atlético, no me quitaba ojo. Realmente era un chico muy guapo, con unos preciosos ojos claros y empezamos a entablar algo de conversación:

– ¿Qué tal ha ido la noche? ¿Mucha fiesta? – me dijo mientras intentaba conducir a la vez que me miraba los pechos. Entre la pérdida del sujetador, la blusa semitransparente y pegada al cuerpo por el sudor de los bailes y los pezones que habían cogido un tamaño considerable, la visión que le daba era demasiado excitante.

– Bien, aunque he bebido mucho y….el cabrón de mi novio me la ha pegado con otra – le dije con cierto tono de embriaguez en la voz.

– No me lo puedo creer, hacerle eso a una chica tan bonita… – y mientras me decía eso sentí como su mano se posaba en mi muslo. En ese momento el pulso se me aceleró, mis mejillas se sonrojaron y una gota de sudor bajo por mi cuello, no me creía lo que me estaba pasando. La falda, al sentarme en el asiento del taxi, se había vuelto a subir más de la cuenta y el chico quería aprovechar la oportunidad. Lo único que me atreví a hacer fue abrir ligeramente mis piernas.

Continuó el trayecto hacía mi casa. Su mano acariciaba mi muslo y subía con suavidad rozando ligeramente la fina telita de mi tanguita con un dedo. Lo notaba muy seguro en sus movimientos, como si no fuera la primera vez que hubiera hecho algo así y su mano la sentía como fuego al contacto con mi piel.

Tan concentrada, y borracha, estaba con sus caricias que tardé en darme cuenta de que mi casa ya la había dejado atrás y nos adentrábamos en una zona de polígono. El corazón me iba a cien, estaba muy excitada y a la vez algo asustada por lo que me pudiera pasar.

– ¿Dónde me llevas? – le dije sin impedirle que siguiera tocándome.

– Estate tranquila pequeña, voy a dejar el coche en un sitio tranquilo para que no nos molesten

Paró el coche en una calle sin apenas iluminación y se abalanzó hacía mí, besándome con pasión, y sin dejar de tocarme el coñito sobre la tela de mi tanga. Su boca sabía a tabaco y cerveza y me introducía la lengua hasta la tráquea, le sentía muy excitado.

Tras estar unos minutos en los que me acariciaba cada vez con más intensidad y aprovechaba la otra mano para acariciarme las tetas sobre la blusa, se salió del coche, abrió mi puerta y quedándose de pie frente a mí, se sacó la polla y me dijo:

– Chupamela zorra – con tono un tanto agresivo y firme.

– No sé cómo se hace – le dije rebelde con mirada de niña mala y traviesa.

– No te preocupes que yo te enseño – y en ese momento apuntó su miembro a mi boca y empezó a meterla no con excesiva suavidad. La polla le olía muy fuerte, al principio me costaba respirar y me entraron por momentos ganas de vomitar, también motivado por el revoltijo de alcohol que llevaba en mi interior.

– Por favor, no quiero más…- le dije algo mareada.

Él paró de introducirme la polla en la boca y pensé que aquí acabaría pero, estaba muy equivocada. Me saco del coche con brusquedad, me apoyó sobre el frontal del coche, de espaldas a él, acabó de levantarme lo poco que me quedaba de la falda y, tras quitarme el tanga de un tirón, se puso detrás de mí y me metió la polla de un empujón.

– Te gusta que te follen, ¿verdad guarra? – me decía el taxista mientras me follaba y me abría la blusa de un tirón, arrancando los botones y posteriormente agarrándome las tetas con sus manos calientes.

– Mmmmmm…..uuffffff…..ca…cabrón.. – no era capaz de articular palabra, por un lado estaba muy excitada pero por el otro sentía algo de miedo porque, en cierta medida, estaba siendo violada.

– Sólo te estoy dándo lo que te mereces por puta – gritaba el taxista a la par que gemía brutalmente y me pellizcaba los pezones.

– Ahhh dame más ufff hijo de..putaaa! – le gritaba mientras él me mordía el cuello con fiereza.

Siguió durante varios minutos más follándome en esa posición, con dureza, mientras me cogía con fuerza del pelo, me mordía y me escupía. El cabrón no me respetaba lo más mínimo y eso, en parte, era lo que más me excitaba. Finalmente noté como se estremecía, pegó un fuerte gemido y se corrió dentro de mí con abundancia; hasta ese momento no me había percatado que me estaba follando sin protección alguna.

– Ahhhh hijo de puta, te has corrido dentro – le dije mientras me daba las últimas embestidas para asegurarse de que toda la leche quedaba bien adentro.

– No te preocupes zorra, tú ya estás acostumbrada – me dijo mientras sacaba definitivamente su polla de mi interior y me daba un fuerte cachete en mi culito.

Nos subimos de nuevo al coche y me llevó, esta vez sí, a casa. Durante el trayecto intenté abrocharme la blusa como pude, ya que le faltaban varios botones y me bajé la falda lo máximo posible, ya que el tanguita de Hello Kitty me lo había arrancado este cabrón.

– Hasta la próxima cariño – me dijo cuándo me alejaba del taxi.

– ¡Que te jodan! – le dije sin girarme, mientras caminaba hacía mi casa, sintiendo como me palpitaba todavía el coñito y parte de su semen se escurría hacia mis muslos.

Tras ducharme y ya en la cama una sonrisa se dibujó en mi rostro y me dije para mí misma:

– Jódete Álex, hoy he follado con otro.

Violada

Si así como lo leen. Después de todo decidí hablar de esto que me sucedió. Mi nombre es Cristina, tengo 28 años, y estoy casada con Efraín desde hace casi 8 años, no tenemos hijos, y trabajo en una de las oficinas de gobierno. Efraín trabaja en el campo de la construcción por lo que hay temporadas, en que no trabaja. Lo que a su vez le genera mucho más tiempo libre para compartir con sus amigotes.

Bueno debido a eso, mi esposo y sus amigos habían agarrado la mala costumbre de ponerse a beber, iban de bar en bar, hasta que un día mi madre me convenció de que por aquello de que no fuera a pasarle algo, le propusiera que mejor comprasen la cerveza y se la tomasen en casa. Yo acepté, pensando que de esa manera, por lo menos sabía dónde estaba. Por lo general los fines de semana mi casa prácticamente, se convertía en un bar más del barrio, se la pasaba llena de gente que yo ni conocía.

Al principio, yo les atendía, es decir les servía sus tragos o cervezas, hasta les preparaba algo para que si les daba hambre comieran. Pero la manera en que comenzaron a verme alguno de los amigotes de Efraín, me incomodó bastante, se quedaban viendo mis nalgas y senos sin la menor discreción. Para colmo en más de una ocasión escuché claramente, como se referían a mí, pero de manera bien vulgar, diciéndose entre ellos. Mira qué lindo culo tiene Cristina; si me dejan soy capaz de comerle el culo a la mujer de Efraín.

Cosas como esas realmente me molestaban y mucho, aunque les diré también, que en ocasiones me sentía algo alagada, a pesar de lo vulgares que eran. Cuando al día siguiente se lo reclamaba a mi esposo, Efraín me decía que era cosa de borrachos que no mes hiciera el menor caso, cosa que me molestaba más todavía. Hasta que una noche, mientras les servía los tragos y recogía las colillas de cigarrillo del piso, volví a escuchar lo que decían de mí y mi culo, fue cuando me di cuenta de que al agacharme a recoger la basura, les juro que sin querer y sin intención alguna, les mostré gran parte de mis muslos y nalgas.

Pero aun y así pensaba llamarles la atención y ponerlos en su lugar, cuando de momento sentí que me agarraron por la cintura y sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo, me han subido la falda y bajado las pantis, en ese instante escuché la voz de mi esposo, que decía completamente borracho y entre risas. Ven el lindo culo que tiene Cristina, esta noche me lo como, y tras decir eso me dio una ardiente nalgada, que me dejó toda la nalga derecha ardiendo y bien colorada.

Cuando me soltó, yo salí llorando más que por el dolor, por la vergüenza que me acababa de hacerme pasar, frente a todos sus amigotes. Normalmente después dejar todo más o menos arreglado me iba a la cama, después de darme un baño. Pero en esos momentos dejé todo como se encontraba y me marché a nuestra habitación.

Efraín se emborracha con facilidad, y por lo general, en la madrugada llega a nuestra cama, con ganas de acostarse conmigo, al principio yo me hacía la desentendida, hasta que finalmente de tanto él insistir, yo terminaba por abrirle mis piernas. Pero esa noche después de lo que me hizo, me dije a mi misma que antes de dejar que me volviera a tocar, me iba para la casa de mi mamá. Temprano lo sentí que entraba en nuestro cuarto, así que antes de que se pusiera con sus cosas le dije. Que no me tocase, que se fuera con sus amigos, que no lo quería ver más. Efraín solo dijo Ok. Con que esas tenemos, está bien. Tras decir eso salió de la habitación, sin decir o hacer más nada.

Yo me quedé dormida en la cama, creo que de tanto llorar, hasta que de momento me desperté al sentir que me arrancaban la cobija con que dormía. Cuando traté de reaccionar, Efraín saltó sobre mí como si fuera un salvaje, al tiempo que me arrancaba prácticamente la bata. No sé si fue lo rápido que sucedió todo, pero me quedé paralizada de miedo, al no entender que era lo que pasaba. Cuando de repente escuché otras voces que le decían a mi marido. Estas seguro de lo que vas hacer, si quieres lo dejamos para otro momento. A Lo que mi marido le respondió. Yo dije que lo haríamos y lo vamos hacer.

Su tono de voz me asustó más todavía, en ese instante fue que me di cuenta de que él me había arrancado la cobija que estaba usando, dejándome con mi bata de dormir nada más. Efraín se volvió como loco, prácticamente me terminó de desnudar, frente a todos. De momento alguien prendió la luz de la habitación, lo que terminó por dejarme, más confundida y asustada. Ya que apenas mis ojos se adaptaron a la luz, vi que en nuestra habitación, se encontraban como cuatro o cinco hombres más, algunos los conocía de vista nada más, y a otros ni idea tenía de quienes eran. Yo infructuosamente traté de zafarme, pero mi esposo había dejado caer casi todo el peso de su cuerpo sobre el mío, impidiendo así que yo escapase. No fue hasta que él mismo se los ordenó, que ellos me sujetaron, por pies y manos. Lo único que yo veía era la manera en que todos ellos me miraban.

Efraín separó mis piernas, y sin consideración alguna, sacando su miembro del pantalón frente a sus amigos, me lo a metió salvajemente. No podía creer que él me hiciera eso, y menos frente a esos tipos. Efraín me clavaba su miembro de manera salvaje sin consideración alguna, mientras que yo inútilmente trataba de resistirme, por lo que de momento me ha dado una tremenda cachetada, que me hizo quedarme quieta, al tiempo que le preguntó a sus amigos ¿quién vendría después de él? De inmediato un moreno alto y bastante grueso dijo que él. Y sin llegar a venirse dentro de mi coño, Efraín sacó su verga, y regó con su leche todo mi vientre. De inmediato él y el moreno cambiaron de lugar, mientras que yo entre confundida y asustada, me quedé sin moverme.

El moreno agarró lo que quedó de mi bata de dormir, la pasó sobre mi coño y mi vientre, retirando la leche que Efraín había derramado sobre mi cuerpo y de inmediato, vi como entre una de sus manos mantenía agarrado, algo que me pareció de primera impresión casi como un bate de beisbol, pero bien negro.

A diferencia de mi esposo, el tipo ese fue más considerado, al punto que en cierta forma sentí algo de placer a medida que enterraba su cosa dentro de mi cuerpo. Aunque en el fondo, me sentía sucia, vejada, en fin violada, y lo peor de todo era que mi propio esposo lo había propiciado todo. A medida que el moreno continuaba clavándome su verga, uno de los tipos, acercó la suya a mi boca, y fue cuando escuché a Efraín decirle, no te preocupes que no te va a morder, si se atreve hacerlo le tumbamos todos los dientes a patadas. Escuchar eso para mí fue una clara advertencia de lo que me pasaría de no obedecer, así que tragándome mi indignación y rabia, abrí mi boca y comencé a mamar.

Después de un corto rato ellos se dieron cuenta de que yo ya no oponía la menor resistencia, por lo que me soltaron, dejando que el moreno continuara metiendo y sacando su enorme miembro de dentro de mi vulva. Ya en esos instantes, no pude evitar el comenzar a mover mis caderas, es que su cosa era tan y tan grande, que me llenaba toda, haciéndome sentir y disfrutar de cosas que jamás había sentido. A tal grado que mamé con un mayor empeño el miembro que tenía entre mis labios. Lo que trajo en consecuencia que a los pocos segundos sintiera como se llenaba mi boca con el semen de ese extraño.

Yo no lo hubiera querido así, pero alcancé un tremendo orgasmo, gracias a como el moreno ese me enterraba una y otra vez toda su macana. A diferencia de Efraín, el moreno se vino por completo, dentro de mi coño, sentí todos y cada uno de sus embates contra mi cuerpo, hasta que finalmente se detuvo y permaneció quieto hasta que otro de los tipos le dijo que él seguía. Aun en ese momento me sentía sumamente avergonzada, inútilmente trataba de esconder mi completa desnudez con mis brazos y cerrando mis piernas. Por mi cara corrían unos cuantos lamparones de leche, los que traté de limpiar con una de mis manos, hasta que sin que yo lo pidiera Efraín me entregó una botella de ron, y me ordenó que bebiera, amenazándome con darme otra cachetada de no hacerlo.

Después de que me bajé unos cuantos tragos, el siguiente tipo, sin tan siquiera esperar a que me lavase o aseara el coño por lo menos, se bajó los pantalones, y dirigió su verga contra mi cuerpo. No quedándome más remedio que abrir mis piernas, ante la amenaza de volver a ser golpeada por Efraín. A medida que comenzó a meterme su miembro, y que el ron que me habían obligado a tomar hacía efecto, comencé a moverme mis caderas, y al voltear a un lado de la cama vi a Efraín masturbándose mientras observaba como ese otro tipo me penetraba. Realmente mi coño estaba más que lubricado por el semen del moreno, y al parecer el idiota que estaba sobre mí en ese momento ni cuenta se dio de ello, ya que a los pocos segundos de haberme metido su verga se vino.

No bien él se había levantado, cuando Efraín me volvió a obligar a que siguiera bebiendo, lo que rápidamente se me fue a la cabeza, ya que comencé a sentirme bastante mareada y que como aunque no quería, eso de que me violasen me estaba comenzando a gustar. Fue cuando el cuarto tipo, me agarró entre sus manos y como si fuera una muñeca de papel me volteó, colocándome boca abajo. De inmediato sentí como sus dedos llenos de saliva me los fue enterrando suavemente dentro de mi culo.

Yo en mi vida había dejado que Efraín me hiciera eso, y mucho menos lo que ese tipo después continuo haciéndome. Pero cuando sentí lo caliente de la punta de su verga, presionando contra mi pobre culito virgen, me asusté. Aunque la bebida que me había ya tomado, en parte como que también me hizo pensar, que era algo gracioso el que un tipo, me diera por el culo, frente a mi marido quien nunca me lo había hecho así.

Cuando él comenzó a presionar su verga contra mi culo, sentí como se abría, aparte de un fuerte dolor, que hasta me hizo correr varias lágrimas. Pero cuando su cuerpo finalmente estuvo en pleno contacto con el mío, quizás fue la borrachera que ya tenía, que comencé a mover mis nalgas de un lado a otro, y de momento que otro de los tipos me vuelve a poner una verga frente a mi boca, no quedándome más remedio que ponerme a mamar, bajo la continua mirada de mi esposo, que sin dejar de masturbarse les decía a ellos que hacerme, y a mi diciéndome puta que moviera más el culo…

Cosa que estuve haciendo hasta que ese mismo tipo, me ha enterrado una de sus manos dentro de mi coño de manera bien bruta, no se conformaba con meter y sacar toda su verga dentro de mi apretado culito, sino que introducía una de sus manos prácticamente por completo dentro de mí, lo que yo disfrutaba ampliamente, y lo demostraba gimiendo y moviendo mis caderas a más y no poder.

Cuando menos lo esperaba volví a tener otro orgasmo, y algo bien morboso me sucedió, ya que lo disfruté bastante, por el solo hecho de que Efraín nos miraba sin dejar de masturbarse e insultarme. El tipo ese me dejó bien agotada, y pensé que se marcharían los cuatro, pero no fue así. El moreno me tomó por el brazo me levantó y me condujo al baño, al tiempo que mi marido me volvía a obligar que me diera otro trago de ron, ya en el baño, el moreno me sentó en el bidé y me dijo que me lavara el coño y culo, lo que hice frente a todos ellos como si estuviera haciendo una gracia.

Al terminar, me levanté dando tumbos, por lo mareada que me encontraba, y nuevamente me tiraron en la cama, fue cuando el moreno, poniendo su monstruosa verga frente a mi boca me ordenó que se la mamase, lo que me dediqué hacer hasta que comencé a sentir que eso casi me ahogaba, fue cuando él la sacó de mi boca y nuevamente me la enterró en mi coño, pero colocándome sobre él, y casi el mismo tiempo no sé quién de ellos, me enterró su verga por el culo, yo estaba que no sabía ni que hacer, mientras Efraín acercándose a mí, me puso su verga contra mi boca. La que sin demora comencé a mamar.

En cierto momento pude ver mi cuerpo, en el espejo de la peinadora, en mi vida había ni tan siquiera pensado en hacer algo como eso, y lo mejor de todo era que lo estaba disfrutando como una loca. Hasta que por el agotamiento o la borrachera que agarré me quedé dormida. Lo último que recuerdo fue al moreno grandote, que apretando su verga entre mis tetas, se vino en mi cara.

Lo cierto es que cuando al día siguiente me desperté, me encontraba sola en casa, completamente desnuda, hedionda a sudor, mi cabeza me dolía, me dolía mi culo, mi coño, mis tetas, además de varios mordiscos en mi cuerpo, tenía grandes lamparones de leche por todo mi cuerpo y me cabello, en fin estaba hecha un desastre.

De inmediato recordé todo lo sucedido, y me dio rabia y dolor el que mi propio marido me hubiera violado, y para completar en compañía de todos esos tipos. Por un largo rato pensé en llamar a la policía, pero también me acordé, de lo mucho que disfruté en parte de que me hicieran todo eso. Y que sería mi palabra contra la de todos ellos, además pensé que si Efraín decía que todo fue idea mía al decirle que invitase a sus amigos a casa y con que uno de ellos, hablase de cuando me agaché a recoger las colillas de cigarrillo del piso, que me pudieron ver parte de mis nalgas. Cualquiera diría que fue que los provoqué, además nadie me creería que mi marido auspicio todo.

Finalmente mientras me di un buen y reparador baño de agua caliente, decidí no denunciarlos. No porque perdonase a mi marido por lo que había hecho, nada de eso, es que después de pensarlo bien, como ya lo dije pensé, que llevaba las de perder si lo hacía. Efraín se apareció prácticamente al día siguiente, sin decir nada, se me quedó viendo y de momento se puso a llorar como un chiquillo, pidiéndome que lo perdonara. Estaba bien asustado, quizás pensó que lo había denunciado, pero para su tranquilidad y la mía propia, le dije que no lo había hecho y que no lo pensaba hacer.

Casi me besó los pies, me juró por todos los santos que más nunca pasaría nada igual. Durante los siguientes días, se comportó como todo un modelo de marido, hasta que me dijo que pensaba salir a beber a un bar con sus amigos. Fue cuando le dije, que no, Efraín se quedó cortado, cuando le sugerí que los trajera a casa, que yo les serviría como de costumbre, pero con la condición de que no se emborrachase. Cosa que yo de por sí sabía, que él no iba a cumplir.

Apenas llegaron sus amigos, los recibí como si nada hubiera sucedido, puse los tragos, serví la comida, pero en lugar de encerrarme en mi habitación, fui y me cambé de ropa cuando me di cuenta que Efraín ya se encontraba bien borracho, y sus amigos comenzaban hacer comentarios sobre mi cuerpo.

Al regresar, al igual que ellos me puse a tomar, para después de un buen rato, comenzar a bailar sola y a pedido de Efraín, comencé a quitarme la poca ropa que tenía puesta. Hasta que me quedé completamente desnuda y todos ellos me volvieron a hacerme sentir la mujer más deseada del mundo. A medida que me fui acostando con todos y cada uno de ellos, ante la atenta mirada de mí satisfecho marido.

Mi madre paso a ser mi mujer (15)

Después de tomarme un descanso de escribir y también por motivos de trabajo, vuelvo a escribir nuevos capítulos de mis andanzas, de las de mi madre y de las demás mujeres que me dieron una época dorada en mis años de juventud extrema.

También creo que voy a cambiar un poco el estilo de escribirlos porque me gustaría hacerlos un poco más dinámicos de lectura y también, mejorar el sistema de escribir, consultando mis notas. Vostr@s diréis si he mejorado o no.

EL DIA QUE DESVIRGUË EL CULO DE SARA

Aquel dia forcé la quedada en casa de su padre sabiendo que el estaría allí. Me daba morbo y un cierto espíritu de regodeo encular la hija del tio que quería tirarse a mi madre, no por tirársela, que ya se que la mayoría de los padres del instituto se la habían tirado en algún momento, desde que yo iba a la guardería que se iban pasando a mi madre por la piedra, sino porque sí, que ya que se la quería follar, pues yo primero a su nenita. Y darle por el culo, como a su madre.

Llegué pronto a su casa, Sara no había llegado aún, me dijo su padre.

– Espérala si quieres aquí – noté un tono amistoso que no había tenido conmigo antes – ¿te sirvo una cerveza?

– Sí, gracias, es muy amable – él se puso otra y nos sentamos en el sofá del salón.

– Así que parece que tus clases de mates le van bien a Sara. No ha vuelto a suspender. Y está más contenta y encuentro que más madura y segura, no sé, como más mujer.

– Sí ha mejorado mucho, en el Insti también lo dicen – aunque por razones distintas, pensé, para él decir más mujer era que había pasado de sobarle las tetas por las noches, usando su posición dominante, como a una nena, a que ella disfrutara pegándole mamadas de rabo hasta tragar la leche de su padre, como una putita incestuosa. Pero tampoco se lo iba a decir así.

– Creo que además de las mates, vuestra relación la ha influido mucho, y para bien – desde luego, pensé, pasar de monja a puta de la noche a la mañana, de virgen a follar con su madre y chupársela a su padre le ha sentado bien

– ¿Nuestra relación? – me hice el sorprendido, por tocar los huevos.

– Si, hombre, es evidente que no solo le enseñas mates, os habéis emparejado – vaya lenguaje eufemístico que utilizaba.

– Bueno, podemos decir que lo pasamos bien los dos juntos, no se si emparejados…

– No me interpretes mal, me gusta que salgas con ella, esta más guapa y mejor, y ya se sabe que a vuestra edad salir juntos puede también ser acostarse. No soy un puritano, me gustan las mujeres a mi también. – No sabia yo dónde quería ir a parar, pero algo le rondaba – cada día está más guapa, por cierto, hablando de guapas, hace tiempo que no veo a tu madre por el Instituto – ah, joder, va a por mi madre, se la quiere beneficiar.

– No, ya no va, ya somos grandes mi hermano y yo. Pero sigue siendo guapa como siempre –decidí picarle – un día nos pasaremos por su taller de motos, me gustaría convencerla que me compre una.

– Cuando queráis, estaré encantado, tengo varias que te irán bien. Y te las dejaría a buen precio, y siendo a tu madre, mejor precio, tiradas, jejeje.

– Iré con ella a ver ese descuento que nos hace – ¡joder, qué buena idea!, pensé. Cambiar unos polvos con mi madre por una moto, joder, cobrar por los servicios sexuales de mi mamá, pasarla de puta vocacional a prostituta de taller, dejar que este tío la babee las tetazas y se monte a mi madre para tener yo una moto – pero, no sé, mi padre no quiere darme un duro para una moto y mi madre no es que le sobre el dinero…

– Ya verás como se lo pongo muy bien a tu madre, no todo es dinero …- me estaba sondeando – tú tráemela al taller y ya verás cómo la convencemos.

– Ya me veo con una moto.

– Creo que puedo ser sincero contigo, eso depende de tu hermosa madre,

– Pero no del dinero que tenga.

– No. Ya encontrará con qué pagar la moto. – con su coño y sus tetazas, pensé, cuando te haga una mamada sabrás lo que es una hembra. Me excitaba.

– Creo que tiene lo que usted necesita, solo será cuestión de que acepte…digamos que … intimar en privado con usted.

– Veo que te gusta hablar claro. Así es, quiero acostarme con tu madre. Y veo que no te escandalizas.

– Bueno, yo me acuesto con su hija. Es normal, mi madre está buena y no es el único que se la quiere tirar. Por otro lado, no es mojigata, la convenceremos para que folle con usted. Espero una moto que valga lo que pagará mi madre – estaba vendiéndola – pero yo elegiré la moto.

– Joder, sí, está buenísima. Tu eliges la moto. Pero depende de qué moto, son caras. ¿Estás seguro que aceptará?

– Sí, yo creo que sí. La convenceré, me quiere mucho. Aunque sea cara, mi madre tiene de sobra para pagarle lo que pida.

– Uffff, ven pronto, no veas las ganas que tengo de follar a tu madre.

– Y yo de follarme a su hija.

Ya lo creo que fuimos a ver motos a su tienda. Mi madre, sexy como sabe, un vestidito ligero y algo ajustado a las caderas, con abertura al centro, delante, si quería podía enseñar las bragas sentadita y abiertita, con un buen escote, sus tetas siempre han sido llamativas, de ahí que la dijeran “la melones” en el Insti. Y dispuesta a conseguir mi moto, ya había hablado con ella, ufff , vaya calentón cogí hablándolo con mi madre, cuando le dije que había vendido sus favores sexuales, se me quedó mirando,

– ¿Qué has vendido mi cuerpo, hijo?

– Sí mamá, tu te abres de piernas, te follan y yo cobro. Mi propia prostituta.

– No sé si estoy oyendo bien, hijo, y sin preguntarme…

– Tú eres mi puta, mamá, y voy a sacar rendimiento de ese cuerpo de vicio que tienes. Te acuestas con un tipo y él me pagará, harás de ramera, le vaciarás de leche los huevos por dinero para tu hijo. Has oído bien, puta.

– Prostituida por mi hijo…- lo decía pero nada compungida.

– Me pariste, mamá, pariste tu propio macho y es lo que hay. Te voy a prostituir, sí. Prostituta – como me excitaba decirle guarradas a mi propia madre -, me acerqué, la agarré las manos y se als puse detrás sujentadolas, le mordí los labios – RAMERA, FURCIA, FULANA – le encasté el paquete en el vientre, la tenía dura.

– Ufff por dios, hijo….ummm…siempre la tienes dura…tienes razón , parí de mi vientre mi mejor macho…seré tu prostituta, follaré por dinero para ti… – me besó, calentorra – lo que me digas, ummm…pero no dejes de follarme, no dejes de follar a tu mamá.

ufff, me puse tanto que la enculé en la misma mesa de la cocina, casi violentamente, sin más que bajarle las bragas.

– Nada como dar por el culo a una madre en la misma mesa donde cenamos todos, mamá.

– AAAAAAAAAhhhhh que grande la tienes hijo…nada como que mi hijo me de por el culo en esta mesa…

– Hasta los huevos querida mamá, hasta los mismos huevos.

– ummmmm sí, sí, hijo mío, bien metida dentro de mamá…uuuuuuuu…qué `placer siento en el culo…mmmmmm….aaaaaaa..que dura…qué bruto eres…uuuuufsiiiiiiii…me gusta ser tuya, hijo mío…

– Joder que bien te entra mi polla en tu culo…- le daba buenos envites – Mamá..

– Uff… qué hijo…

– Puta.

– Hijo de puta…

De todas maneras ya lo iré explicando, ahora estaba en el salón del padre de Sara.

Antes que pudiera decir nada, entró Sara como una tromba, disculpándose conmigo por llegar tarde. Iba espectacular, con un pantaloncito corto ajustado, marcando culito y chocho, una camiseta ajustadita y escotada. Tanto yo como su padre la repasamos apreciativamente, vaya hembra joven, qué cambio.

Se dirigió a su padre, le besó y al inclinarse le enseñó todo el tetamen, yo creo que premeditadamente, esas tetas que tanto había sobado, y por supuesto él se las miró con descaro y ella no tuvo prisa en incorporarse, generosa con él.

– Sin problemas, hemos estado haciendo una cervecita tu padre y yo. Interesante cervecita. Mira te he traído un regalo.

Le había comprado un conjunto de lencería, medias y liguero, y un vestidito ligero sexy, corto y descocado de escote, de los q no tapan apenas nada. El desvirgue del culo se ha de hacer bien, con una imagen buena de putita, no de nena. Y además carmín rojo y pinturas de los ojos. Quería espectáculo.

Ella lo abrió y se sonrojó rápido al verlo. Me miró reprobadoramente.

– Esto, esto,..

– Estarás guapísima, ¿no te gusta?

– No..sii..si me gusta, mucho, pero ufff…- miró a su padre, pero él miraba las prendas con interés.

– Son bien bonitas, un detalle, Roger. Pruébatelas Sara a ver qué tal te sientan – la actitud de su padre la tranquilizó.

– Um si? Ok ya vengo.

Se tomó su tiempo, por supuesto. Su padre y yo seguimos hablando. Le dije:

– Puestos a que Sara se ha hecho mujer, a ver como esta vestida de mujer.

Sara me llamó y fui.

– No sé cómo se pone esto – se había puesto las medias, el liguero, el vestido, se había pintado pero no sabia como ponerse el minitanga abierto. Por supuesto, llevaba las tetas al aire y fue lo primero queh ice, echarle mano a sus pezones, pellizcarlos y estirar suavemente hacia mi. Ella me dejó hacer y gimió.

– Aaaah, colega…que me pones antes de tiempo.

– Joder colega, qué buenorra estás, tú sí que me pones. Y si te has fijado, a tu padre también.- seguí apretándole los pezones – Tienes que salir con los pezones bien tiesos. No creo que tuviera demasiado problema en meterte el rabo aunque seas su nena.

– Teniendo tu polla, no quiero otra – me echó mano a la bragueta – joder que dura…además me da poco rollo follar con mi padre.

– Sara, tTe lo he comprado porque necesitas estar vestida bien para la ocasión, no siempre te van a desvirgar el culo. Eso es un tanga de hilo de silicona. Póntelo, el chocho queda entre los hilos, esta para resaltarlo no para taparlo.

– Joder colega qué pequeño es, me aprieta.

– Es que tiene que apretarte los labios del chocho para que quede abultado y salido, déjame – le agarré los labios y se los saqué por el agujero del tanga, quedan prominentes.

– Joder colega, qué guarro es.

– Mejor no?

– Umm si, me gusta, uf qué sensación. Me aprieta la vulva.

– Aún tienes que ponerte los labios mas salidos, ¿sabes cómo?

– No,

– Separa los muslos, colega – lo hizo, le agarré los labios y tiré

-AAA joder….uf – le di unas palmadas – aaaaa..

– Así se ponen infladitos, pero lo mejor es esto – me agaché, me metí el chocho en la boca y se los empecé a succionar.

– Aaaah , joder colega, ufffff que me vas a hacer correr….

-Imagina que te los esta comiendo tu madre o su novia….

-UUUUmmmm, siiii sigue sigue…

– No, que has de salir caliente ahí fuera y caliente para que te de por el culo, asi disfrutaras más. – me levante – ves? Así si que se te ve bien abultado el coño. Entran ganas de follártelo.

Uff colega, pues fóllamelo. Estoy cachonda.

– Ya te noto mojada del todo, pero después colega. Ahora acaba y sal a q te veamos.-

Sara salió y nos dejó sin habla. Una verdadera mujer, joven, sexy, provocativa. No tenia costumbre de zapatos de tacón, pero caminaba despacio, y le hacían contonear las caderas. El vestidito apenas le cubria las blondas de las medias, que se vislumbraban, sus piernas enfundadas en als medias negras eran espectaculares, y el vestido escotado apenas cubría sus pezones, duros como pitones. Los labios pintados de rojo y toda la cara bien pintada.

– ¿Estoy bien? – sabía que sí

– Espectacular, hija – dijo su padre – estas preciosa.

Me miró a mi.

– Grandiosa, colega. Esto sí que es un cambio.

– Levántate la falda.- Sara miró a su padre un instante y no supo qué hacer –solo un momento para ver lo bien que te sienta todo lo que no se ve- Se levanto la falda pudimos ver un espectáculo con su coño salido hacia fuera, sus muslos enfundados y rematados por la blonda y el liguero– date la vuelta – ahora nos mostraba su culo – te sienta de maravilla, ¿verdad? – le dije a su padre.

– De maravilla –dijo flojito. Ella dejó caer la falda, claramente excitada del episodio exhibicionista.

– Me encanta este regalo. Vamos a mi habitación, colega – me dijo. Yo me sentí estupendamente de llevármela delante de su padre.

Al entrar en su habitación y cerrar la puerta, resopló.

– Bufff, qué pasada, delante de mi padre – fue caminando moviendo las caderas – pero me encanta, nunca me había visto así, tan sofisticada – me veo guapísima.

– Se la has puesto dura, colega. Estás de polvazo, vas aprendiendo rápido.

– Tú que me enseñas bien. ¿Crees que le gustaré a June?

– No se podrá contener y te follará. Y tu madre también.

– Ummm, qué cosas me estaba perdiendo, nunca te lo agradeceré bastante – se me acercó y se abrazó a mi cuello – ¿me besas?- la morreé bien atrayéndola hacia mi y restregándole el rabo.

– Estoy caliente, colega, ya tengo ganas de la puta que eres.

– Ummm eres un diablo, de cualquiera me mosquearía pero de ti, me gusta, dime puta.

– Eres una puta, incestuosa y lesbiana. Voy a romperte ese culo como una vulgar zorra. – le agarré de las manos y se las sujeté detrás con una mano, la otra la usé para sacarle el pecho y me amorré, chupándola sin consideración y mordiéndola – buenas peras tienes cabrona, vas a tener que agradecerle a tu padre que te las sobara tanto – gemía y se quejaba suave.

– Cómeme, cabrón, aaaa- le abrí las piernas y le metí mano al coño – aaaah joder , siiiii, – le metí dos dedos sin mas- jodeeerrrr siii, bestia siiii – le follaba el coño con los dedos mientras le mordía las tetas – AAAh…siiii…

– Mirate en el espejo la pinta de putaza que tienes.

– UUUUUuuuuh siiiiii…..una buena puta….siiiiii…me voy a correr…siiiiii

– So puta, guarra…puta, puta,…comepollas…mamacoños…

– Me corrooooooooooooooooosiiiiiiiiiiiii

Fue un orgasmo intenso y largo, se abandonó en mis brazos, floja. La tiré en su cama, aun resoplando y jadeando, boca abajo, me saque la polla durísima y me dispuse a darla por el culo. Estaba excitado, le levante la faldita, un culito pequeño, la mitad del de mi madre que era mucho más voluptuoso, pero tenia un morbo indecente, parecía un culito de nena, otro culo a desvirgar, se me revolvieron los huevos de gusto. Tampoco estaba yo para contemplaciones con lo excitado que estaba pero es que ella quería una enculada como la que le hice a su madre así que no lo pensé demasiado y le di dos buenas palmadas.

-Este culito de nenita va a saber lo que es una buena polla,– la levanté el culo en pompa y le separé las piernas – voy a jodértelo vestida para la ocasión.

Sin embargo, la vista de su chochito bien infladito me sedujo demasiado así que primero le endiñé el rabo en el chocho hasta los huevos. Me gustaba joderla, tenerla así y con la imagen de su cuerpo y el de June pegándose un polvo la una a la otra, como June le comía las tetas y ese mismo coño que me estaba follando y este culito pequeño que iba a profanar.

– AAAAAAAAAAAAhh, que polla tan dura…ufff…diosss…qué bien…

– Qué bien qué, venga, ponte guarra y vulgar, que te gusta, mírate a 4 patas, vestida como una puta, montada como una perraca y calentorra, siente mi pichaza entrando y saliendo de tu chocharro.

– Uffff me pones…qué guarra….siiii, qué bien que me follas…sigue dándome polla, pichaza…lo que digas….como una perraca…siii…uuuuuuummmm…

– Goza perraca, pide que te meta la picha, so calentorra, que te oiga…bien alto… – he de confesar que de lo que mas me excita es oir las mujeres diciendo obscenidades, una voz femenina pronunciando palabras soeces es lo más morboso. – toma picha hasta los cojones…- dicho y hecho, de un golpe, hasta los mismos – jodida, perraca, bien repleta de carne de chorra…hasta que te corras como una cerda

– siiii, perraca…ummmm… jodida, rellena de…chorra, uuuuufff… siiiii – se la saqué del todo

– Más alto, jodida perra, o no te doy mi cipote de cabron.- se lo dejé justo tocando los labios de la vulva, instintivamente ella se echó hacia atrás para metérselo pero yo también – puta calentorra…dilo alto

– DIOSSSS, MÉTEME TU CIPOTE DE CABRÓN, SOY UNA JODIDA PERRACA, RELLENA DE CHORRA, METEME LA PICHA HASTA LOS MISMOS COJONES…- se la metí de un golpe, seguro que su – padre la había oído, eso me encantaba, que fuera consciente de cómo me tiraba a su hijita, y le di dos buenas palmadas en las nalguitas – AAAAAAAAAAAAAAHHHH DIOSSSSSSSS SIIIIIIIIIIIII NO ME LA SAQUES CABRÓN…que me corroooooooooo……..aaaaarfffffff gggggggggmm

Acabó dejándose caer sin mas, mi polla hizo un ruido guapo al salir, no me había corrido y la tenía dura. Sara tenia aún estertores de orgasmo bestial.

Me recordó a mi madre cuando se corría fallándola entre su padre y yo, cuando le metíamos las dos pollas y le dilatábamos la vagina increíblemente. Pensé en ella y que deberíamos volver a jodérnosla así mi abuelo y yo, ninguna de las tías que me tiraba tenía esa capacidad ni de vagina ni de obscenidad, claro que ninguna era como ella, Catalina, la gran incestuosa, su padre y su hijo de machos preferidos, excitada de la perversión de tener su padre entre sus muslos, susurrándole palabras contradictorias:

– Ummm, papá, cómo te quiero, eres el mejor padre, – entre hija tierna con él, besándolo con cariño, y hembra fogosa gozando con su padre macho – no pares de joderme, papá, dame fuerte, monta con ganas a tu hija del alma.

Y la perversión de tenerme allí, a su hijo, esperando turno para copular con mamá querida.

– Ummmmmm chupadme una teta cada uno…..ummmmm móntame hijo mío….te necesito dentro…

En fin, una buena obra.

Sara se recuperaba poco a poco, se dio la vuelta, los ojitos brillantes el cuerpo relajado, enseguida me echó mano a la polla y al acarició, dura y mojada de sus flujos

– Cómo me gusta esto, colega, vaya corrida, joder – se inclinó hacia mi polla y me besó el glande – gracias por el polvazo, polla.

– Jajaja, y yo qué colega –ella rió y sin dejar de meneármela me besó en la boca suavemente – te gusta ser una putita, ¿eh?

– Uff y así vestida, más. Un conjunto guapo. Gracias colega. ¿Me he portado bien? ¿ He sido bastante guarra? – no dejaba de menearme el rabo – joder como me gusta tu…chorra, vaya palabra guarra, ufff y qué dura solo de pensar que la he tenido dentro me pongo

– Más guarra vas a ser, pero te ha gustado ser obscena, ¿no?

– Uf si, colega, pero me costaba. Y más oirme tan alto. Me tienes que enseñar a ser más guarra.

– Pídeme que te deje mamarme la chorra.

– ummmm, joder colega…¿me dejas que te mame la chorra?

– Y los cojones, venga, chúpame los cojones, putita calentorra, los tengo duros, llenos de esperma para tu culo.

Ella lo hizo sin rechistar.

-Para ya puta, – me estiré boca arriba – ven méteme las tetorras en la boca. Me gustan colgando tus peras, a 4 patas, perrita, te gusta, eh?

– Cómeme las peras, ummmm uf…dios cómo mamas colega.

– Ven estírate boca abajo – cogí el potecito de vaselina y unté dos dedos generosamente, se los coloqué en el culo y empecé a masajearle el agujero – voy a darte por el culo. A las putas se las da por el culo.- ella gemía suave y yo le iba introduciendo un dedo – ¿te gusta?

– Umm sí, me gusta – me unté de mas vaselina y le metí dos dedos –aa..um sí, me gusta…

– Ufff no puedo más pídemelo.

-uff si, dame por el culo, dame por el culo, dame por el culo.

Lle enfilé el culo, le separé bien las nalguitas, y empujé, diossss que estrechito era – toma zorra empujé más y le metí el glande.

-AAAAAAAAAhhh…joderrrr…ummmm …duele…uff – empujaba más e iba entrando gracias a la avselina, pero tiraba la piel – aaaah….joderrrrr….

– Puta lesbiana, traga chorra por el culo…- gemía, suspiraba y se quejaba pero aguantaba el culo – te estoy dando por el culo…- un espectáculo para mi, su culito pequeño hacia que mi polla pareciera mucho mas grande, muy diferente de cuando daba por el culo a mi madre. –voy a romperte con mi picha, guarra – no quise darle respiro y sacarla, seguí empujando, quería metérsela entera de una vez, ella gemía y gritaba mas, era imposible que su padre no la oyera desde fuera, cosa que me excitaba más aún. Le di dos palmadas en su culín, le agarré del pelo y tiré- joder…entra ya, coño… – le dí un golpe de cadera y se la emtí del todo, ella gritó – ahora estas bien dada por el culo.

– Arfff….joder, joder…siiii como noto tu polla ….uffffff…me gusta, me duele…ummm

– Ahora mueve el culo que quiero correrme bien – le di dos palmadas y tire del pelo – mueve el culo jaca, dame gusto en la picha….

– AAaaaaahh si si – movia el culo – ummm me gusta…siii – realmente le gustaba , así que le bombeé suave, me dolía a mi también la polla de tanto estirar la piel.

– Joder guarra lesbiana, no puedo más… quieres leche…dime…como le di a tu madre…mi leche en tu culo…

– Uf siiiii, dame leche, siiii damela siiii…joder que dentro la siento….parece mas grande por el culo….

Descargué mis huevos con un placer intenso, viendo su culito violentado por mi pollón.

Cuando por fin la saqué, tuve que ir a lavármela, claro. A la vuelta ella estaba sin moverse, boca abajo aun suspirando.

– Dios colega, que bueno. Me ha gustado. Gracias. No me extraña que mi madre se quedara sin habla…ummmm…uf..estoy dolorida y muerta.

– Inaugurado tu culo, Sara. Roto y llenito de lefa. Ahora ya eres puta total.

– Bésame, colega, eres un diablo.

Ni qué decir tiene que me marché encantado de allí. Y me fui a casa a decirle a mi madre que al día siguiente íbamos a la tienda de motos.

( CONTINUARA… )

Mi madre paso a ser mi mujer (14)

Al volver del camping, encantado de haber tenido una nueva putita, Anna, Sara me dijo que su madre quería verme, ya tenía el álbum de mis fotos y nos teníamos que ver.

Encantado fui a verla, no podía dejar de reconocer que me daba morbo la madre de Sara, aunque me parecía demasiado dura para mi, sin duda con mucha más experiencia que yo, un jovencito.

Sara vino conmigo y nos encontramos allí. La señora iba vestida con un vestido ajustado brillante, como de látex, corto y escotado. No tenía grandes tetas pero sí una buena figura, y una piernas bien puestas, sí señor, aunque un poco angulosa en su conjunto, con un toque masculino que la hacía un poco agresiva.

Vimos las fotos que había seleccionado, en color y blanco y negro, me vi a mi mismo como si fura otro, mucho más sexy y atlético que lo que me pensaba. Sara llegó a decir:

– Joder, no pensaba que estabas tan bueno.

Las fotos en las que salía mi polla eran pocas, pero hasta a mi me parecieron excitantes…realmente era una artista.

Me dijo que había dado bien la talla y que quería hacerme unas fotos más, esta vez para poder hacer una serie masculina, me dijo que además así podía pagar su trabajo. Me lo dijo con una sonrisa perversa que yo atribuí inocentemente a las fotos de mi polla. Acepté encantado.

Me llevó a su estudio.

-Desnúdate pipiolo – me dijo y, claro, yo le hice caso – ven aquí – cuando estuve en medio del plató, me puso unas muñequeras de cuero con unas argollas que ajustó a unas correas que colgaban de una estructura del techo y después le dio a una rueda que las subió, hasta que ya casi quedaba colgando de ellas, aflojó un par de centímetros y la bloqueó. La situación era nueva para mi – vaya, hoy no tienes la polla tiesa…pues hoy la quiero bien dura, muchachito, así ¿qué?

– No sé, es que no estoy acostumbrado… – se me acercó y me puso una especie de antifaz ajustado de cuero fino que se me ajustaba bien a la cabeza. Después me ajustó también unas tobilleras de cuero y las sujetó con cadenitas al suelo, los pies separados.

– Ajá, ya no eres tan chulito, ¿eh? , voy a hacer unas buenas fotos contigo, pero necesito esa polla dura, tengo clientes que pagaran por esto… – yo no me esperaba el numerito y estaba inseguro, nada concentrado en mi polla. Se me acercó y me puso unas pinzas en las tetillas, con un peso ligero, cristo, me dolió pero, me excitó – a ver si esto te anima…ah, y hoy tampoco llevo bragas…que el otro día te la puso tan durita…

Colocó varias cámaras alrededor y ella misma se puso un antifaz capucha. Estuvo un rato ajustando la luz y las cámaras mientras yo permanecía allí, colgado. MI polla no pasaba de morcillona más bien baja.

– Ummm me gusta verte así, chulito…- vino hacia mi con una especie de verga de cuero con muchas tiras – ahora piensa que la putita eres tú – me dio en la espalda y el culo varios vergazos sin demasiada fuerza, me sentí humillado e incómodo – umm no parece que sea muy efectivo, tendré darte más fuerte – me dio varios más fuerte, aunque el dolor era muy soportable. Curiosamente mi polla respondió pero sin demasiado entusiasmo, entonces volvió a ajustar las cámaras – ahora va de verdad – me dió vergazos en la polla y en los huevos.

– Aaaaaahh – me quejé – joder, me duele – sin hacerme caso me dio varios más – aaaah joder…que duele…-pero mi polla saltaba, sorprendiéndome.

– Ummmmm esa polla es obediente vamos a poder hacer algo, espera que voy a llamar a Sara para que vea esto.

– No, no, joder, no, por favor…- no quería que mi putita me viera a merced de su madre. Pero hizo caso omiso y al poco Sara entraba en la sala mirándome con ojos como platos. Enrojecí de vergüenza – es tu madre, Sara, me ha atado aquí.

– Estás muy sexy, pipiolo, ¿No te gusta Sara? – Sara no contestó pero me miraba con ojos de sorpresa – hay que ponerle la polla tiesa Sara – volvió a darme con la verga en la polla y los huevos – ummmm ¿no te gusta?

– AAAAAAAy cada vez me da mas fuerte, joder… -me dolían los huevos y el orgullo.

– Y aún solo empiezo – se me acercó y sin miramientos me agarró los huevos y la polla – no te importa que sobe a tu novio, ¿no? Es para las fotos – me apretó los huevos.

-AAAAAAAAAh joder….

– No es mi novio, es un colega.

– Pero estoy segura que te lo tiras, a tu colega. Ummmmm buena polla tiene… -me masturbaba, se agachó hacia mi polla y la empezó a lamer – hay que ponérsela dura.

– ¡Mamá! Déjalo…este…que no hace falta que tú…

– Umm se pone celosa mi nenita…no quiere que le toquen el chico…- sin hacerle caso se metió mi polla en la boca y me la empezó a mamar – ummmm no me extraña…muy buen rabo gasta el pipiolo.

-¡Mamá! N-no me gusta…verte así.

-Ah, ok, ¿quieres hacérselo tú?

– Si hay que hacerlo,…pues sí.

– Ok, pero entonces desnúdate y ponte también antifaz – yo escuchaba atónito con mi polla en la mano de la madre de Sara, que aprovechó para darme un par de vergazos más en los huevos.

-AAAAAy, joder que vicio de pegarme – le dije

– Así es mejor pequeño, ya verás qué bien aguantas – y se volvió a mirar como su hija se desnudaba entera y se ponía el antifaz – ummm tienes buen cuerpo cariño, buenas tetas, chúpasela a tu colega, mientras vigilo las cámaras.

Sara vino hacia mi y se agachó en cuclillas, me miró y se metió mi polla en la boca. Su madre comprobó las cámaras y vino también hacia nosotros, se puso detrás de mi y empezó a sobarme el cuerpo el vientre, los pectorales, los muslos, pero ella iba vestida, mientras Sara me la iba poniendo dura en su boca, entonces ella también se agachó, cerca de su hija, observando la mamada que me hacía. Empezó a acariciar su cuerpo, los muslos, la cara, el culo y finalmente las tetas. Sara se detuvo.

– Mamá, ¿qué haces?

-Acaricio mi nena, ¿no puedo? ¿No te gusta que tu madre te acaricie? – se la quedó mirando a los ojos – eres muy bonita hija.

– No sé mamá, me siento un poco…extraña.

– Déjate llevar, mi pequeña.

La madre de Sara se acercó a mi polla y sin decir nada me la lamió, tocando también los labios de su hija. Sara siguió chupándomela suavemente, yo estaba excitadísimo, madre e hija comiéndome la polla, ya la tenía dura pero seguía, y su madre se acercó más hasta que también se amorró, Sara se la sacó de la boca y se la dio a su madre, que se la metió enterita, noté su garganta, sabía más que su hija de comer pollas, luego se la pasó a su hija que también lo intentó pero no pudo, y ahora las dos me chupaban el glande, la madre buscando los labios de su hija, hasta que se fundieron en un morreo a unos centímetros de mi polla.

– Ohh, mamá…

Se olvidaron de mi polla, la madre de Sara se le vino encima y la recostó, seguían comiéndose la boca, luego su madre bajó hacia sus tetas, las besó, lamió y chupó sus pezones, Sara gemía.

– Ooooh, mamá…mamá… – yo me estaba volviendo loco, viendo como su madre se la estaba haciendo y no poder hacer nada, ni tocarme el rabo.

Su madre se entretuvo con el cuerpo de su hija largamente, le hizo un traje de saliva, mientras ella gemía sensualmente, disfrutando de las caricias de su madre. Al final le alcanzó el chocho y Sara se volvió loca, gritaba y gemía mientras su experta madre se lo comía, y ella movía su coño contra ella como deseando metérselo entero en la boca de su madre. Finalmente su madre la agarró de las caderas y aumentó el ritmo, Sara estalló de placer

-Siiiiiiiiiiiiii, mamá, siiiiiiii, cómeme el chocho…..- se tocaba las tetas ella misma, yo estaba a reventar – AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAhhh – la vi correrse de una manera que casi asustaba.

Cuando su madre la dejó, desnuda y medio despatarrada en el suelo, deseé como nunca echarme encima y penetrarla, pero no podía y me desesperaba.

– Eres muy bonita, hija…-la levantó, la acarició y la beso suavemente – cariño, mi amorcito…-la llevó al sofá y Sara se dejó caer, derrumbada.

– Ufff , mamá, ha sido mi mejor orgasmo en la vida…estoy temblando – entonces me miró y me sonrió – tenías razón colega…

– Ayúdame colega, estoy que no puedo más…-ella intentó levantarse pero su madre se lo impidió

– Así es como está a punto para la sesión, lo primero es lo primero, luego ya te aliviará, pipiolo. Ahora recupérate, mi amor.

Cogió la verga y se vino a mi, sin decir nada me dio vergazos en la espalda, el culo, las piernas, los riñones, no era un dolor acuciante pero, me bajó un tanto la excitación, que era lo que quería. Una experta.

– Zorra – le dije, ella rió.

– Sí, lo que digas, y ahora el chulito está sabiendo lo que es ser una putita. Eres mi putita, puedo hacer contigo lo que quiera…

Se fue a controlar las cámaras y me hizo un montón de tomas, yo estaba con mi polla supertiesa, no se me bajaba para nada. Intenté soltarme, me debatía, nada. Ella encantada sacando fotos. Me sentí humillado, pero aún me esperaba otro trago peor.

Abrió una puerta del fondo y entró su amiga June. June era una mujer joven de unos 26 o 27 años, delgada, rubísima, ojos azules, alta con unas piernas kilométricas, un talle de mareo y unas tetas de tamaño medio, pero que resaltaban en su cuerpo. Entró desnuda, solamente con unas medias blancas a medio muslo, una escultura, con su chocho peladito, y su piel clara.

– Hola querida – la madre de Sara la besó en los labios – ¿preparada?

– Sí, Oh, está tu hija Sara, qué bien.- se fue hacia ella y Sara se levantó emocionada, le dio un abrazo, sus tetas se juntaron, luego se dieron dos besos, Sara estaba como petrificada.

Luego vino hacia donde yo estaba, pero no me dijo nada. La madre de Sara, le puso unas muñequeras como las mías y también la colgó de ellas, como yo, a muy poca distancia de mi. Pero no le sujetó los tobillos, ella si podía moverse. No paraba de sorprenderme, ¿Y qué querría ahora la zorra?

– Me van a salir unas fotos geniales, ya puedes empezar, June, querida.

Martirizarme, eso quería. June se movía y se me acercaba rozándose el vientre con mi polla, incluso llegó a besarme, se daba la vuelta y me apretaba su culo contra mi polla, yo hacía intentos de ver si se la podía meter, pero ella se zafaba, jugaban conmigo.

– Ufff están quedando de maravilla las tomas, Sara, se me ocurre que ya que estás aquí aún pueden ser mejores, así yo me puedo dedicar del todo a la foto. Dales vergazos a los dos, sin pasarse pero que se vean.

Sara, entre dominada y excitada, se acercó y obedeció. June se quejaba y saltaba y yo juraba, para regocijo de su madre, June pasaba de apretarse contra mi a estar lejos, ahora de frente, ahora de culo y yo me desesperaba, era un auténtico suplicio.

– Deja la verga, Sara, y acarícialos – lo que me faltaba, por supuesto Sara empezó a sobar a June, con gran placer, las piernas, el culo, las tetas, el vientre – el chocho también Sara – ufff, Sara se apretó contra June por detrás y le comenzó a tocar el chocho con una mano mientras le sobaba las tetas con la otra, se notaba que no tenía que esforzarse, estaba gozando, las dos lo estaban gozando, las dos gemían de placer y yo sufriendo. Hasta que le supliqué.

– Colega, por favor, me estoy consumiendo.

– Espera, solo un poco más pipiolín – Entonces la madre de Sara se desnudó y vino hacia nosotros con un cinturón de esos que se ponen las tías para follar, que llevan una polla de goma, o de látex. Era una buena polla, no monstruosa pero grande, de color carne. Se la puso – mejor que esto lo haga yo, Sarita, tú ayúdame – Al mirarla vi que era muy realista, de verdad parecía que la polla era suya, seguro que tenía una buena capa de lubricante, por lo que brillaba, se puso detrás de June y le dijo – ¿preparada, querida?

June se inclinó hacia adelante lo que le permitían las correas del techo, su cara a pocos centímetros de mi, pero mas abajo, y entonces gritó de la penetración. La madre de Sara se la estaba follando, del vaivén, la cara de June iba contra mi pecho.

– Bésale – ordenó la madre de Sara. June y yo nos dimos un morreo de órdago, cristo, qué placer y qué suplicio. La madre de Sara la retiró de mi, le sacó la polla de goma a June y ordenó –dale unos vergazos Sara.

– Joder, no, no, zorra, no más…-le dije

– Está quedando muy auténtico – ella sonrió – dale Sara – Sara me dio en la espalda y el culo, consiguiendo que me distrajera de la excitación.

Y entonces la madre de Sara, culminó la humillación. Se puso detrás de mi y me empezó a sobar, los pectorales, el vientre, pero no llegaba a la polla. Ordenó a Sara que se besara con June y que lo hiciera poniendo su culo hacia mi. Pensé que me había llegado la hora. Y ya lo creo. La madre de Sara, aprovechando mi ansia por meter la polla, con una maestría sorprendente, me enfiló su polla de goma al culo y empujó, no podía creérmelo, sentí un aguijonazo y me vi enculado, dado por el culo por aquella zorra.

– AAAAAAAAAAAAAA, joder, zorra, puta, ramera….hija de perraaa…aaaaaaaaaaaaaay – No podía escaparme, y ella disfrutaba empujando más y más adentro y yo le llamaba de todo, humillado en lo más hondo, enculado por una zorra.

– ¿No te gusta tratar a las chicas como putitas? Pues ahora eres tú mi putita…Toma rabo putita…- me daba pollazos y yo me intentaba zafar, pero era una polla grande y me hacía daño – pórtate bien putita y disfrutarás…- Sara y June miraban, June divertida y Sara asustada, pero sin dejar de sobar a June – ¿a que te gusta, putita? ¿a que te gusta que te den por el culo? Todas decís lo mismo pero os gusta – la verdad es que tenía la polla a reventar, no podía creérmelo, esa tía era una perversa pero sabía mucho

– Toma rabo, putita, no te esfuerces, ya estás dado por el culo, disfruta – me decía- Sara – ordenó – déjale que la putita te folle mientras le doy por el culo.

Sara obedeció y me ofreció su grupa, al agacharme para metérsela también me penetré más con el rabo de goma de la zorra, pero acerté a entrarle y su madre empujó, metiéndomela a mi y haciendo que la mía entrara en su hija. Ufff un mete saca salvaje, por fin iba a correrme pero no de la mejor manera.

Cuando ya estaba casi a punto, ordenó a Sara que se apartara y a June que pusiera el culo cerca de mi polla.

– Tiene que verse su leche sobre el culo de June, mastúrbale hasta que eyacule Sara. Y tú, putita, toma polla…córrete enculado… – la mano de Sara hizo que me corriera pronto y le llenara de leche las nalgas y la espalda de June, una cantidad de leche enorme de tan reprimida. La verdad es que me corrí bestialmente, realmente una de las mejores corridas que he tenido – joder, pipiolo, vaya semental estas hecho, eso es leche en cantidad, va a quedar estupenda.

Me sacó la polla de goma y me quedé sin fuerzas.

-Por favor, dejad que me siente – pedí. Me desataron y fui al sofá, estaba agotado y me dolía todo, las muñecas, los tobillos, los brazos, el culo, la espalda de los vergazos, todo. Hasta los huevos me dolían. Estaba herido en mi orgullo y desvirgado por el culo. Me dejé caer y sentí un alivio inmenso.

Mientras, vi cómo se lo montaban las tres, la madre de Sara hizo unas tijeras con June, luego con Sara, June le comió el chocho, Sara le comió el chocho a June, una melée de tres cuerpos de mujer, comiéndose las tres, pasando las tetas de boca en boca, la madre de Sara se debió correr 5 o 6 veces. Vino al sofá y se dejó caer, exhausta.

June y Sara seguían besándose y acariciándose.

Entonces pensé en mi venganza. Me hacía el derrotado pero ya estaba bastante recuperado, y la visión de Sara y June era espectacular, tan preciosas, tan sensuales, tetas contra tetas y chocho contra chocho, me estaba excitando, pensé en ir a follármelas pero…

– Me ha gustado ser tu putita – le dije a la madre de Sara, mentía – me atraes mucho – me acerqué y le sobé las tetas, ella me dejaba hacer, echada de lado – me has dejado agotado pero …me gustas…te deseo…

– umm, no me tientes…- pero me atrajo y me morreó – tienes muy buena polla…¿quieres joderme?…estoy agotada…

– Me encantaría tenerte como mujer, follar con una mujer como tú…no hace falta que te muevas…ya lo hago yo – me levanté y fui a ponerle mi polla en la boca- chúpasela a tu putita…

– ummm ¿te ha gustado ser mi puta, eh? – me la empezó a chupar y me la iba poniendo dura – ummmm hay que reconocer que tienes una buena polla…putita.

– Ummmm tengo ganas de ti, voy a follarte – me puse detrás de ella y aún le di un poco más la vuelta, más boca abajo, le enfilé el rabo al chocho y se lo empecé a meter – ummmmm qué gusto tu coño…qué placer tener una mujer así…

– aaaaaaaaah, ummmmm, si, fóllame, me hacía falta un buen rabo….- se abrió más y se lo metí hasta los huevos – aaaaaah ufff que buena polla….qué bien follas…putita…

Ya la tenía, le di unos cuantos viajes para calentarla, y ella movia su coño contra mi, bien abierta. Entonces se la saqué, estaba muy mojada de sus flujos, sin pensarlo, apunté a su culo y empujé fuerte.

– Toma rabo puta- Ella gritó.

– AAAAAAAAAAAAAAAAAAaaaaay, cabron, no no, no, NOOOOOOOO . nadie me la ha metido en el culo, sácala cerdo, – se debatía pero la agarré las manos y se las crucé en la espalda, apoyando todo mi peso para inmovilizarla y sin más le metí pollazo al culo – aaaaa me haces daño cabronazo, hijo de puta…

– Toma rabo, ramera, puta, – le metí la polla hasta los huevos – ¿a que te gusta, putaza? ¿a que te gusta que te den por el culo? Todas decís lo mismo pero os gusta – le comencé dar con ganas – Eso es lo que me has dicho tú.

– AAAAAAAAAAAAAAy, no, no, por favor – Sara y June pararon y miraron hacia nosotros – cabrón…cabrón…hijoputa…qué daño…

– Estoy dando por el culo a tu madre, Sara, se queja pero le gusta, como a todas las putas, ella misma lo dice – acerqué mi cara a su oído – y me voy a correr en tu culo de puta, voy a llenarte el culo de leche, te va a gustar, zorra, a mi también me duele el culo, pero tú no me has podido llenar de leche y yo a ti sí. No te esfuerces, ya estás dada por el culo, disfruta.

– Cerdo, cabrón…me violas…- le di un pollazo intenso y se lo dejé metido hasta los huevos –aaaaaaaaaah, joder…uuuuffff…cerdo, hijoputa, sácamela, ¿me oyes?…- Sara y June miraban

– Ahora sabes lo que siente una putita dada por el culo, con una buena polla, no tan grande como la que me has metido tú, pero esta es de verdad – le di otro pollazo – ummmm qué placer tenértela en este culo estrecho…¿la notas?…dime que disfrutas

– Hijoputaaaa…aaaaaa – empecé a darle con ritmo – aaaaah…acaba …cabronazo…

– Acabaré cuando quiera, pero me excita que me pidan la leche, leche de pipiolo para tu culo de zorra. Cuanto más tardes, más ancho te de dejaré el culo – me moví con la polla dentro de su culo, ensanchándoselo.

– Aaaah, cabron… -se la saqué un poco y le volví a dar pollazo intenso – aaaaaaa, …n-no…aaah..me duele…- ya no estaba tan altiva – por favor…

– Pero te gusta, pídeme mi leche de semental en tu culo de puta o no acabaré nunca, ummmm como me gusta darte por el culo, puta.

– Tu leche…-le volví a dar pollazo – aaaaaa…ok, ok,…dame..tu leche…de semental

– En tu culo de puta, dilo y que te oiga tu hija – le volví a dar pollazo – toma rabo zorra, puedo estar así un buen rato, te dejaré el culo como un bebedero de patos. Ah, y dile que te gusta que te de por el culo, eso me excita.

– Aaaah…sí..si…dame tu leche de semental….aaaah…en mi culo de puta…

– ¿Cómo?

– ¡Dame tu leche de cabrón en mi culo de puta! – gritó – Sara…me gusta que este cerdo me dé por el culo…aaaaaa…

– Ummmmmmm buena zorrita, me excita mucho, voy a correrme si lo dices de nuevo – le bombeaba con ganas – me excita encularte delante de tu hija.

– Me gusta que me des por el culo….me gusta…. mi culo de puta…- ya no se resistía y yo seguía dándole con buen ritmo.

– Más, sigue pidiendo, zorra.

– Aaah…dame por el culo…mi culo de puta lleno de tu leche de semental…me gusta…que me des por el culo…me gusta que me des por el culo… me das por el culo… lléname de leche…mi culo de puta… me gusta que me des por el culo…mi culo de puta…lléname de tu leche…- se le iba apagando la voz pero seguía repitiéndolo

– Tomaaaaaaaaaaaaaaa, toma lechada putón…te dejo bien regadaaaa….siéntelaaaaaaaaa- me corrí bien a gusto, corrida con sabor de venganza y de placer de haberle roto el culo por primera vez a aquella tía y llenárselo de leche.

Me retiré y June fue hacia ella, ella ni se movió, siguió abierta, mi lechada le empezaba a salir de su dilatado culo, debía estar tan humillada como me sentí yo.

Fui al baño, estaba sudado y dolorido. Al poco entró Sara.

– Joder tio, nunca he visto a mi madre así.

-¿Cómo?

– Pues como vencida, vulnerable. Ni se mueve, June la está calmando. Eso de que te la metan por el culo debe ser muy fuerte.– se me acercó y me acarició el rabo medio inflamado del castigo y de la enculada – ummmm ¿Me vas a dar por el culo a mi también?

– Por supuesto Sara, pero hoy no, que estoy molido y me duele – la besé suavemente en los labios – me la habéis castigado bastante. La tengo inflamada.

– La tienes preciosa colega, déjame cuidártela .

– Es que…tengo ganas de mear, Sara, déjame anda.

– Ummmm, quiero ver cómo mea un tio, colega, déjame verlo, quiero saberlo todo.

– Joder Sara – se me ocurrió algo, si quería verme mear, me vería de cerca – métete en la bañera y da el agua de la ducha. Así buena chica – me metí yo también – siéntate en el fondo, y míra mi polla – obedeció – vas a ver como mea un tio, y vas a verlo bien.- Empecé a mearla las tetas y fui bajando, mietras mezclaba mi meada con el agua de la ducha –ábrete que te voy a mear el chocho – se abrió, estaba fascinada , y le cayó un buen chorro en su coño, luego volví a subir a sus tetas y finalmente le apunte el chorro a su cara, le meé hasta el pelo y al final – abre la boca, putita, y ya que quieres saberlo todo, traga –aluciné, abrió la boca, le dirigí los últimos chorros allí y le entraron, pero le volvía a salir – traga, Sara, traga, putita –vi como tragaba, sin acabar de creérmelo, así que le agarré del pelo y la atraje hasta que le puse la polla en los labios y seguí meándola – ummm Sara vas aprendiendo rápido a ser una buena puta. Acabé y me dediqué a la ducha reparadora junto a ella, sin decir nada, hasta que nos quedamos nuevos. Cerré el agua

– Me gusta todo lo que me haces, colega – me dijo.

– Vas a ser la mejor putita del mundo, colega. Quedamos mañana o pasado y te la meto por el culo para que sepas también lo que es. Por cierto, ¿has follado ya con tu padre o solo se la mamas?

– Ummm sí, ven a mi casa pronto, porfa, y a ver cómo es eso de que me la metas en el culo. A mi padre de momento solo se la mamo, le encanta sobarme las tetas y se vuelve tonto cuando se corre en la boca y me lo trago todo.

– Debes ser la única tia que folla con su padre y con su madre. Eres única Sara.

– Gracias a ti, colega.

Le di un beso en la boca muy profundo. Fui a la sala, su madre estaba revisando algunas de las máquinas de fotos, desnuda.

-Vengo a despedirme. Tengo que irme.

– Eres un cerdo cabrón – me dijo – me has violado.

-Estamos en paz, tú también me has violado a mi.

– No es lo mismo –dijo

-No, tienes razón, no es lo mismo – me acerqué a ella – primero porque yo me he corrido y te he dejado semen y segundo porque a ti sí te ha gustado.

– Cerdo – pero no estaba agresiva. Me acerqué a ella y le besé suavemente – cerdo…

– Ha sido un placer – sonreí – hasta la vista. Llámame de nuevo.

Cogí mi ropa y me marché, Sara me dijo, me quedo, sonriendo, le devolví la sonrisa y le besé suavemente, que te vaya bien con esa preciosidad de June.

Al salir a la calle noté que me dolía el culo. Y también los huevos y la polla, aparte de los vergazos, encularla me había dolido, realmente estaba estrecha, probablemente decía la verdad cuando aseguraba que no le habían penetrado el culo nunca.

– ¡Joder!, me dije a mi mismo, ¡vaya tarde!

MI MADRE SE HACE UN POCO MÁS PUTA DESCARADA Y SEBAS SACA PROVECHO.

Al día siguiente me pasé por casa de mi amigo Sebas. Tenía ganas de tener a su madre, muchas ganas de emputecerla más, pero aún seguían de vacaciones con su padre. Naturalmente no se lo dije así, sino que le pregunté como de pasada si estaban solos.

Sebas estaba un poco incómodo, yo sabía que llamaba a mi madre para quedar con ella y jodérsela de nuevo, pero ella le daba largas, siguiendo mis instrucciones, Sebas se sentía culpable conmigo.

Poco a poco llevé la conversación sobre nuestras madres. Así supe que Sebas no había visto nunca a su madre desnuda, ni tan solo sabía como eran sus tetas o su culo. Eso me dio la idea perversa de hacer que se la follara sin saber que era ella. Montaría un escenario y Pilar no podría echarse atrás bajo el riesgo de descubrirse. Recibiría polla y leche de su propio hijo sin que él supiera que se estaba tirando a la puta de su madre. Incluso estaría BIEN que diera por el culo a su queridísima mamá, dada la facilidad que tenía Pilar, Putette, por dejarse encular.

Cosa que su hijo ni remotamente sospechaba.

– Tu madre si que es sexy, tio – me dijo – no como la mía, que parece una monja.

– A mi me gusta la tuya, Sebas, yo creo que debe ser muy delicada, no como la mía que debe ser explosiva.

– Joder, tio, la tuya…

– Veo que te gustaría tirértela

– Joder…si…bueno claro…pero es tu madre…

– No pasa nada, tío, a mi me gustaría tirarme la tuya.

– No jodas, seguro que es muy aburrida, siempre pensando que todo es pecado. Estoy seguro que no la ha tocado ningún tio que no sea su marido. En cambio, la tuya es…digo, debe ser una caña. Y lo buenorra que está…con esas tetazas…

– Y en cambio, piensas que a mi madre si que se la han tirado otros tios – se sonrojó – vaya que mi madre es más puta.

– Joder tio, no…no es eso…no digo que sea puta…

– Bueno, cachonda, vaya.

– Al menos parece que tu padre lo debe pasar mejor que el mío.

– Pues a mi me da que tu madre puede dar mucho juego, mira.

– Ni por asomo tío, una monja, te lo digo yo.

No pude por menos que sentirme un poco culpable, pero me encantaba que nadie sospechara siquiera lo puta que era y lo que gozaba prostituyéndose. Si solo hubiera sospechado que el profe de mates pagaba por joderse su madre…

Tuve ganas de ofrecerle un poco de compensación. Pero era al único de mis amigos con el que no quería descubrirme como cómplice de los polvos de mi madre. Me daba morbo que él pensara que yo no sabía que se la había follado.

– Bueno tío, si quieres venir a mi casa esta tarde, tengo que ayudar a mi madre en casa a instalar unas estanterías, me ayudas y luego tomamos algo.

Naturalmente me dijo que sí.

Al llegar a casa, estaba preparando la comida en la cocina, como siempre me acerqué por detrás y le eché mano a las tetas.

– ¿Cómo está mi putita hoy?

. Udfff qué susto, deja esas manos anda, tu padre y tu hermano pueden vernos y no creo que entendieran qué haces amasando las tetas de tu madre.

– Esta tarde va a venir Sebas, mama. Tus tetas le tienen enamorado. Se las vas a dar, mamá. – sin hacerle caso seguí amasándoselas – vas a darle tus tetas para que yo vea como te las mama. Me da morbo ver a mi madre dando teta a Sebas.

– Uf hijo, eres un perverso, pero como voy a hacer eso…¿así sin más?

– Sí mama, sin más. Vas a llevar uno de estos vestiditos cortos y escotados, sin sujetador y sin bragas. En el momento que te diga, le enseñas las tetas, sin más, le dices que te las sobe, que te las coma, se las ofreces sin más. Alúcinale con tu obscenidad.

-Por dios hijo…

– Y le pides que te deje chuparle la polla, cómesela como la experta que eres, le volverás loco, y te tragas su lechada, mamá.

– Pero hijo… – dejé de sobarle las tetas y le metí mano al coño desde atrás

– Ummmm mama, no me digas que te vas a hacer la estrecha, con la de pollas que te has comido, guarra. Y lo poco que te cuesta tragar leche, anda que no te has tragado litros ya. Me gusta tener una madre puta, con este chochazo hambriento de pollas, tan follado…y esa boquita mamona…

– Eres un demonio…supongo que no puedo decir nada, ¿no?

– Con lo que te encanta que te den rabo, mamá, mira que llevas pollas y leche en tu vida, que hasta has perdido la cuenta de tantos – le apreté el coño y gimió – voy a ponerte a joder con muchos tios, tu cuerpo va a dar placer a montones de machos que van a tirarse a mi madre para mi. Después te follaré con su leche dentro del coño de mi madre, ummmm, me pones cada día mas , mamá.

– Eres un guarro – suspiró

– Y tú una gran puta. Mi puta.

Por supuesto, Sebas se presentó a su hora puntual y nervioso. Mi madre lo hizo pasar al salón.

Le dijo que me disculpara pero que mi padre me había hecho un encargo de última hora y había tenido que salir. Por supuesto, yo estaba mirando la escena des de la puerta que daba a las habitaciones.

– Oh, vaya, pues no sé…¿tardará mucho?

– Un buen rato Sebas. Pero espérale aquí, puedes entretenerte mientras conmigo, si quieres – Sebas la miró un tanto sorprendido. Tal como le había dicho a mi madre, sin más se acercó a él, sentado en el sofá, y se desabrochó el vestido, dejando sus tetazas al aire – me parece que te gustaron mis tetas el dia que me follaste como una perra…¿quieres entretenerte un rato con mis melones? – una auténtica maestra de putas, pensé.

– Joder, pues claro, señora, vaya par de melones, me vuelven loco…

– Tuyos son cariño – se sento a horcajadas en sus rodillas y le puso las tetas en la cara – mámamelos a gusto, y no me digas señora mientras te estas comiendo mis tetas, anda – con una mano le metió una teta en la boca mientras le ponía la otra detrás de la cabeza y le atraía hacia sí – chupa, encanto, mama mis pechos…aaaaah…cariño…así…¿tienes hambre, eh?

– Mucho hambre de usted…eh, no sé como llamarla…

-Perra, llámame perra, cariño – joder con mi madre, me puso la polla dura al momento.

-UUu, tengo mucho hambre de ti, perra, tienes los mejores melones del mundo, perra – Sebas apretaba con las dos manos el pecho de mi madre que se estaba comiendo, como exprimiéndolo mientras chupaba con ganas – qué gordos y vaya pezonazos tienes.

– UUUUffff, cariño…como chupas…me inflas el pezón hasta tu garganta…- estoy seguro que mi madre hablaba para excitarme a mi – aaaah…qué gusto me das…así…ummm…cómo siento tu lengua apretándomelo…mama, siiiii, mama fuerte…- y la verdad es que me estaba poniendo a cien verla con la teta dentro de la boca de Sebas, que mamaba frenético, y diciendo esas cosas.

– Joder…qué buenas tetazas, perra – se separó un poco y las amasaba con las dos manos, mirándolas con ansia – no me puedo creer lo que estoy viendo, mis manos amasando estas tetorras, tantos años imaginándome cómo eran, mirándote de lejos, haciéndome pajas pensando que las tocaba…y no solo yo, todos los del cole…estas tetas nos traían locos, ¿lo sabías? …aún creo que es un sueño…

– Ummmm, cielo, ahora tienes en tus manos las tetas de “la melones”, son tuyas, tómalas, disfruta cuanto quieras de ellas…me gusta…no creas que no me daba cuenta de cómo me las mirabas ya desde bien pequeño, cuando eras aún un renacuajo…quien me iba a decir a mi que ese renacuajo me iba a joder como su perra, ahora.

– Joder, voy a comerte la otra teta, perra…cómo me gusta tu pezonazo en la boca…perra tetuda…siiii, voy a joderte perraca…perraca tetuda.

No veas el banquete de teta que se dio el cabrón. Hacía rato que mi madre movía su chocho contra la bragueta de Sebas, pero el tipo estaba como loco con sus tetas, obsesionado durante años con ellas. Así que fue mi madre que levantándose un poco, le sacó la polla gordaca de su bragueta.

-Ummmm, qué gorda y dura la tienes, jódeme, tengo ganas de clavarme ese rabazo dentro de mi coño…

– Clávate en mi polla, perra, asíiiiiiii…jodeeeeer siiiiii – mi madre se había empalado, siempre es uno de los momentos que me excitan más, la primera follada, casi siento en la piel de mi polla lo que debe estar sintiendo el tipo que se la mete, su vagina suave y caliente apretando el cipote que entra…y el placer que ella transmite, el gusto que le da tener un rabo jodiendola. Inigualable.

Follaban como locos, Sebas alternando las tetas en la boca y con su polla jodiendo mi madre. Pero no estuvieron mucho, Sebas se iba a correr ya, así que mi madre se bajó y se puso de rodillas entre sus muslos.

– Déjame que te chupe la polla, cariño, como una buena perra, dame tu leche para que me la trague.

– Joder, cómeme la polla perra tetuda – mi madre se amorró y se la metió en la boca sin preámbulos – aaaaaaaaaaaaaaa joder…qué mamada, diosssss…come polla, perra…vas tragar una buena lechada…

– Ummm ¿soy una buena mamona? – mi madre no tiene límites, casi me corro allí mismo – ¿una buena puta mamona?

-Joder, joderrrr siiiiii, puta, siiii, una puta mamona guarra…zorra…siiii…joderrrr…poniéndole cuernos a tu marido, perra tetuda…qué morbazo…voy a correrme en tu boca de puta casada…Ahoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Mi madre recibió la lechada sin más, estuvo un rato eyaculando el cabrón, debía ir cargado de cojones. Si me llego a tocar la polla me corro yo al ver los espasmos de Sebas, echando chorros de leche dentro de la boca de mi madre, que mantenía los labios cerrados alrededor de la gordota polla que asomaba por la bragueta, recibiendo la abundante ración de lefa, en la posición de sucia mamona, arrodillada, inclinada, con sus sobadas y supermamadas tetazas colgando, su culo hacia atrás, apenas cubierto por la faldita, medio desnuda, la ropa arrugada, agudizando aún más el aspecto de una puta que se usa para descargar los huevos, ni tan siquiera había llegado Sebas a bajarse los pantalones. Dios, pensé, qué cacho puta, cómo sabe lo que me gusta.

Aún hizo algo para volvernos más locos. Le enseñó a Sebas la boca llena de su lefada y luego la cerró y se lo tragó.

– Ummm, qué buena está tu leche, gracias Sebas. Déjame que te la limpie. –se volvió a amorrar a la polla fláccida y se la chupó un poco más, dejándosela bien limpia.

Cuando se levantó, se arregló la ropa como pudo. Sebas se la miraba alucinado.

– Guárdate la polla Sebas – reaccionó, obediente – creo que es mejor que te vayas, después de esto es mejor que no te encuentres con mi hijo, ya le diré que te llame. Ah, ahora ya vuelvo a ser señora.

– Ufff, sí, señora. Ha sido, ha sido…fabuloso…por dios.

– No te acostumbres, esto no se repite, sabes que soy una señora casada y no debo, así que no pienses que puedes joderme otras veces. Confórmate con lo que te llevas y no me insistas por teléfono. Ya veremos qué pasa, pero no insistas o nunca más te dejaré mis tetas.

– No, señora, de acuerdo, usted manda. Ya me voy en la gloria.

-Ummm eres un cielo.

Cuando salió Sebas, me fui hacia ella.

– Mamá, eres la mejor puta.

– Ven al sofá y fóllame, cabrón, he hecho de puta para ti y quiero tu polla y correrme yo.

La tiré en el sofá y ella se me abrió de piernas.

– Jódeme, hijo de puta, vuelve a entrar en el coño por donde saliste y llénamelo de polla.

– Estás caliente, puta, te ha gustado la polla de Sebas, ¿eh?

– Me he calentado porque tu estabas mirando, hijo de puta, pero reconozco que me ha gustado meterme la polla de Sebas, es más gorda que la tuya y me ha dado mucho placer. Sí, me ha gustado joder con tu amigo. ¿te has divertido viendo como se follaba a tu madre?

– Me he divertido mucho, mamá. Toma polla guarra – me eché encima y se la metí de un golpe – estás empapada putón.

– AAAAAAAAAAAAh, cabrón…qué polla tienes…qué gusto…diosss qué dentro…aaaah sí sí sigue, dame fuerte, hijo…jódete la mama…

Estaba fuera de mi, le sacaba la polla y se la metía de golpe a un ritmo frenético, ella gritaba a cada pollazo y diciendo obscenidades.

– sigue, sigue hijo, jode la mama, dioosss, me voy a correr, hijo de puta, sigue..así siiii…voy a correrme, no pares de metérmela, por diosss, mi propio hijo…

– Voy a llenar el coño que me parió de leche, mama, voy a correrme en tu coño de puta

– Siiiiiiiiiiiiiiiiiii … aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

– Tomaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Nos quedamos agotados, fue un orgasmo bestial, me dejé caer encima resoplando y suspirando a dúo con ella.

Cuando nos levantamos, ella se fue a la ducha. Mi leche resbalándole por los muslos.

– Ufff cariño, vaya lechadas que me echas siempre…a ver si al final me vas a preñar.

– No tengas la menor duda, queridíma mamá.Fue la ecena mas maravillosa que tube espero les guste mi pots me tarde mucho en volver a continuar la historia espero les guste

( CONTINUARA… )