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Iniciándola al sexo anal

Bueno, este es el segundo relato que escribo, al igual que el anterior también es real, fue con una novia que tuve cuando tenía 24 años (ahora tengo 30), ella tenia 22. No es sacado de ninguna página, sólo de mi mente calenturienta recordando aquellos momentos inolvidables.

Yo salía con una chica muy mona, morena, de ojos castaños, flaquita y con unas tetitas muy bonitas y un culito que calentaba a cualquiera.Ella era un poco ingenua en todo lo relacionado con el sexo, no era virgen pero solo había estado con dos tipos que nunca llegaron a hacer que se corriera, acababan enseguida y la trataban mal. Bueno comenzamos a salir y yo si veía que en lo sexual era muy tímida, pasiva y que tenía mucho miedo. Estuve casi un mes seduciéndola para poder acostarme con ella la primera vez, tuvo que ser con las luces apagadas, debajo de las sabanas, y sin cosas raras como decía ella, a cosas raras se refería que no me la iba a chupar ni dejarse dar por el culo ni nada parecido, pero bueno por algo se empieza.

Esa noche todo fue muy raro, ella muy nerviosa, yo calmándola, acariciándola, estuve mucho rato comiéndole las tetitas, eso le gustaba, cuando me acerque a comerle el coño ella no quería decía que no le parecía justo ya que ella no me la iba a chupar, yo le dije que me daba igual, y tras un rato de volver a lamer pezones volví a bajar a su coñito para empezar a chupárselo. Lo tenia con vello pero muy recortadito, le succionaba el clítoris, lamía los labios interiores, todo, a ella le gustaba, pero me pedía que parara, me decía que eso no se hacía…fue tan pesada que al final se la acabe metiendo y fue un polvo bastante normalito.

Pasaron unas semanas en las que nos veíamos y hacíamos muchas cosas juntos, y en lo sexual ya se iba animando, ya al menos no ponía pegas a que le comiera el coño, pero no llego a tener ningún orgasmo, y una noche después de una cena estupenda la senté en el sofá y después de mucho besarla y acariciarla, y lamerle las tetitas, comencé a lamerle el clítoris, me ayudaba con un dedo que había metido en su coñito para estimularla, estuve mas de media hora…nunca se me había resistido una chica tanto, (vamos que no soy un inútil, con las demás funcionaba), opte por lamerle el culo.

Ella: ¿Pero que haces?

Yo: Comerte el culo. ¿Te gusta?

Ella: Nooooooooooo (gimiendo) …..( o sea siiiiiiiiiiiiiiiiiii)

Yo: Te voy a meter un dedito en el culo, relájate

Ella: ….no contesta

Yo: Sólo un dedito, no te la voy a meter por el culo. ( Para que no se asustara, la primera vez que le intente dar la vuelta par poner a lo perrito para metersela por el coño dio un salto y se enfado muchísimo pensando que la iba a culear, de ahí que iba con cuidado, pensaba metersela otro día, poco a poco)

Ella: ¿Por que? ¡Métela!

No lo podía creer

Le metí un dedo por el culo, costo un poquito pero con toda la saliva de antes entro, mientras le lamía el coño para que se relajara aun más, así estuve un ratito. Luego ella me pide que me tumbe en la cama, con las luces encendidas, yo pensé que era para buscar una postura más cómoda, se acerca a mi polla y ¡Me la chupa! Joder ella que siempre decía que nunca iba a hacer esas cochinadas como ella las llamaba, me la estaba chupando, . Se notaba que no era muy experta, es más era un poco torpe, pero a mi me daba igual, la agarre por las piernas y la acerque para hacer un 69, le lamía el coño y el culo, le abría las nalgas, le metía uno luego dos dedos en el culo y uno en el coño, y todo esto con las luces encendidas, seguí así hasta que por fin…¡Se corrió! Fue bestial, pego un grito enorme, soltó líquido por mi cuello, temblaba, parecía que tenía convulsiones, me saco los dedos que tenia dentro de ella y se quedo ahí tumbada con una sonrisa, era su primer orgasmo, ella nunca había tenido ni con los otros dos tipos con los que había estado ni masturbándose, que eso nunca lo hacía porque decía que ella no era lesbiana para estar tocando coños.

Había conseguido en un sólo día que tuviera su primer orgasmo, que me la chupara, que se atreviera a hacerlo con la luz encendida y meterle dos dedos en el culo. Pero aun me faltaba una cosa, y estaba seguro de que esa noche lo iba a conseguir, ¡METERSELA POR EL CULO!, yo lo había intentado con otras novias pero sólo entraba la puntita, nunca había llegado a meterla entera y tenia muchas ganas, y hoy me lo había ganado.

Ella me besaba, estaba muy contenta por el orgasmo, como vio que aún no me había corrido, (tengo bastante aguante, Manden Privados), me preguntó si quería que me la chupara, yo le dije que no con cara de pillo, ella sabía lo que quería, se puso en postura de perrito con la cabeza agachada y los brazos abriendo sus nalgas, donde se veía mi objeto de deseo, ese ojete rosadito sin estrenar, me dijo que fuera con cuidado, que ella iba a intentar aguantar si le dolía. le pase un poco la lengua, metí un dedo para comprobar dilatación, y me dispuse a penetrarla, entró sólo la puntita, no le dolía, estaba muy excitada, no conseguí que entrara más y no quería ser muy brusco. Al rato le di la vuelta, poniéndola boca arriba con las rodillas en el pecho, y lo intenté desde esa posición, tampoco entraba mucho, la saque, le volví a lamer un poco el culo, solo 3 lengüetazos, y lo volví a intentar, de repente entro enterita, se deslizó perdiéndose en su culo, era increíble, le pregunte si le dolía, me dijo que no, le pregunte si le gustaba y me dijo que no, que era raro, pero que siguiera, que acabe yo. Acelere el paso, la metía cada vez más deprisa, disfrutaba de cada embestida, y veía que ella también se excitaba cada vez más, cuando estaba a punto de correrme, en ese momento en que se pone superdura y caliente…Se corre ella de nuevo, ¡yo no pude mas y me corrí también!. ( Y decía que no le gustaba, y se corre con una polla en el culo, sin estimulación vaginal de ningún tipo).

Yo la saque sabiendo que ese culito iba a ser mío cuando quisiera, y de hecho así fue durante varios años del mejor sexo que he tenido.

Kity y yo

Hola soy Titina o para algunas su gatita… les cuento que lei algunos relatos y volvi a juguetear con mi Kity mi gatita, es muy tierna conmigo y muchas veces jugamos juntas…

queres que te cuente???….

Bueno lo que paso es que como siempre llegue muy acalorada de el trabajo pero esta ves mas que acalorada estaba un poquitin cachondita, pense en compañeras del trabajo, en historias de morbo, como la que me contó una amiga, cual morbo fue tal que le hizo robar el tanga de su sobrina (eso te juro que me encanto, me acuerdo y me pone a mil, y además te cuento que me dio ganas de hacer algo parecido pero con mi vecinita) bueno y me empecé a poner calentita así que fui hasta donde guardo mi disfraz preferido (uno de gatita que yo mismo me hice, porque me da vergüencita ir a comprar uno, es un body negro transparente, con orejitas y una colita que en la punta le puse una goma dura y la uso de consolador) y lo empecé a mirar a tocar a besarlo especialmente las partes donde se apolla mi chuchi…

pero no me quise empezar a tocar, es mas decidi tratar de tocarme lo menos posible, me lo puse y mmmmiiiiiaaauuuuuu…. empecé a llamar a Kity.

Cuando la pude hacer que venga hasta mi, me queria sacar mis orejitas (es que la tenia a upas) asi a upas y sin poder dejarla escapar fui hasta la heladera agarre una cajita de leche, y acá fue que empezó el morbito…

Como le queria dar la teta a Kity (porque ahora yo soy su mamita gata) tome una jeringua esas de los hospitales sin la aguja, la cargué de lechita y la puse bajo de mi pezón derecho. Entonces empecé a presionar despacito y la lechita que tanto le gusta a Kity comenzo a salir, mmmmm … me excitó un montón ya que era la primera vez que realmente estaba amamantándola y me sentía muy satisfecha de ser su mami y ademas de satisfecha ya me empezaba a mojar todo, para colmo todavia no me habia rozado mas que para abrochar el body gatuno (se cierra de abajo)…

entonces le pregunté si queria que mamá le diera la lechita que salia por abajo, y hasta me miro con una carita que parecia que me comprendia cada palabra aunque al abrir mi body, tengo que confesar, que llegó hasta mi panochita gracias a la lechita que puse sobre mis propios jugos…

y luego de nuevo ese orgasmo, que solo su lengüita áspera me puede hacer llegar…en esa tarde tuve tres orgasmos mas pero aunque Kity me ayudo los otros, los conseguí con la cola del disfraz (te conte que era durita, y la usaba como consolador??) …

Espero que no te haya aburrido mi experiencia y quiero que siempre que veas una gatita te acuerdes de mi y tambien quiero que si llegas a tener oportunidad con una no la dejes escapar…

chau… te mando un beso en esa rajita y quiero que en tu proximo mail me mandes uno en la mia que de paso te cuento que me la depile y me quedo divina… ojalá algun día te encuentre asi te puedo dar de mamar a vos tambien… querés???

Zoofilia caprina

Hola, me llamo Rodrigo, tengo 17 años y vivo en Valencia, Venezuela. No sé si viene al caso, pero mido 1,75, peso 80 Kg, voy mucho al gimnasio y por eso se me marcan bastante los músculos, soy moreno, ojos marrones y cabello negro.

Las tardes en la finca de mi abuelo son bastante aburridas, en una de esas fastidiosas y calurosas tardes, estaba solo en la casa, porque mi abuelo había ido a Acarigua a comprar unas cosas para el ganado, pues él criaba carneros, ovejas, cabras y vacas, me dejó limpiando el establo de las ovejas, terminé bastante agotado, el sol estaba en pleno mediodía y el calor era insoportable, me quité la camisa, quedando solo con unos ajustados jean y unas botas, me senté en un paquete de paja a fumarme un cigarrillo (lo que hacía clandestinamente).

Mientras limpiaba había encontrado una revista Playboy, sería de uno de los peones o del capataz, que se encontraban de vacaciones, me puse a hojearla, las calientes fotos de esos hembrones y el incesante calor, me tenían el machete mas tieso que un palo, me bajé los jeans hasta las rodillas y me descargué dándome un pajazo brutal.

Quedé semi-insconsciente por el orgasmo, tenía todo el pecho y el abdomen cubierto de leche, me quedé fumándome otro cigarrillo mientras me recuperaba, cuando una extraña sensación me hizo salir de mi relajación soporífera súbitamente, era Baco, el nuevo carnero que mi abuelo había comprado para que fuera el semental del establo, estaba lamiéndose mi leche.

De repente con su áspera lengua, comenzó a lamerme el güevo, las bolas y hasta el culo, la sensación era increíble, ya la paloma se me había puesto tiesa de nuevo, el amable caprino siguió lamiéndome, cuando terminó se volteó y comenzó a comer heno como si nada, casualmente pude ver que estaba muy excitado, su verga aunque grande, no superaba la mía, estaba en todo su esplendor, entendí que le gustaba la situación, alzó su cola, dejando descubierto su rosado y pequeño culito, lo que me puso mas cachondo, sentí que el carnero quería que me lo cojiera.

Lo tomé por las patas traseras y lo traje hacia mí, en otras circunstancias me habría dado asco, recuerdo como tildaba de sádicas las costumbres de los hombres de los campos que solían “pegarse” de vez un cuando a una burra o una vaca; es que se veía tan provocativo, ese culo tan pequeño y rosado, además de un macho, aunque no fuera humano, nunca había tenido nada sexual con algo de mi mismo sexo, lo que me excitaba aún más.

Lo acerqué a mi erecta herramienta de carne, cuando apoyé la cabeza de mi güevo en la entrada de su culo, sentí una oleada de placer que inconscientemente, lo sostuve mas fuerte y empujé con todas mis fuerzas, sólo logré introducirle un poco más que la cabeza,cuando comenzó a berrear y a patalear desesperado, me imagino su dolor al sentir su pequeño ano, penetrado por mi inmensa tranca, pues a pesar de mi edad, estoy muy bien dotado (23 cm), pero no iba a quedarme con esa calentura.

Lo halé por las patas traseras, me puse de rodillas y de un solo empujón se lo había emburrado completamente, que exquisita sensación, su culo era tan cálido, apretado y sentía que me succionaba el güevo cada vez que berreaba desesperada para sacarse esa estaca que profanaba su culito.

Cuando ya se había amoldado su culo al calibre de mi machete, comencé a metérselo y sacárselo lentamente, mientras crecía mi gozo comenzaba a embestirlo mas violentamente, sus quejidos de dolor aumentaban mi excitación, me lo cabalgué un rato, cuando sentí que ya iba a acabar, lo tomé por los enroscados cuernos y comencé a bombearlo con una brutalidad increíble.

Ya su apretado culito cedía a mis empujes sin poner resistencia, por fin toda mi calentura salió de mi cuerpo junto con un impresionante torrente de cálida leche, aún mayor que el anterior, caí sin fuerzas en el montón de paja, el pobre carnero pudo zafarse de mi yugo, con algo de dificultad se levantó, caminó un poco, un delgado hilo de semen salía de su culo a la vez que cojeaba un poco.

Esta vez la eyaculación me dejó casi dormido, no creía lo que acababa de pasar, cuando me recuperé tomé un pedazo de saco y me limpié, me puse los pantalones y me decidía a irme para la casa, me voltee, en el umbral de la puerta estaba mi abuelo viéndome con unsonrisa de complicidad y me dijo:

– ¿Caramba Rodrigo, como que ya le estás encontrando la parte divertida al llano?

Continuará…

La llama

Me encontraba viajando por la Puna en la zona de Tilcara, cuando recibí el pedido de la compra de algunos ejemplares de llamas para iniciar una cría en otra provincia, no sabiendo del tema tome contacto con algunos pobladores que criaban llamas, lo primero que me extraño fue que para tratar de llamas debía siempre conversar con mujeres, ningún hombre se ocupaba del cuidado de las tropillas de llamas, ya en confianza con Rosa la pastora de una tropilla, me explico que no se deja a los hombres con las llamas, ya que mantienen relaciones con ellas y el hombre que prueba coger una llama, nunca mas quiere acostarse con una mujer. Me reí de estas creencias y comencé a frecuentar con Rosa las trompillas que criaba, saliendo temprano al cerro a la mañana y regresando a la tarde para así aprender sobre su cuidado, aclaro que Rosa es una coyita de unos 16 años muy bien puesta físicamente que a poco de empezar a salir juntos al cerro aprovechábamos para coger tranquilos. Ya hacia algunas semanas que salía con Rosa, cuando me mostró una llama cogiendo con el macho, a diferencia de otros mamíferos la llama se acuesta, o se estira, dejando estiradas sus patas traseras y el macho queda sobre ella cubriéndola de esa forma, no pude de dejar de ponerme al palo a ver esa demostración animal de sexo, lo que aproveche para trincarme a Rosa por su culito, cosa que no me había dejado antes, así que entre sollozos y promesas de que no dolería , se termino comiendo toda mi pija, estuvimos así un rato mientas mirábamos las llamas coger y me corrí en su culo, saque la pija y me desafió, a ver si me animaba a ver como a ella la cogia uno de los machos de la manada, yo ya estaba muy excitado y acepte la apuesta, allí nomás trajimos el macho que había estado sirviendo a la llama hembra y Rosa se acostó de espaldas subiéndose la pollera y sacándose la bombacha, acaricio un rato la pija del macho que me sorprendió por lo parecida a la de un hombre, y casi naturalmente el llamo se tendió sobre ella que guió la pija con la mano a su concha, el llamo la penetro y comenzó a coger con verdaderas ganas, Rosa gritaba de placer y se corrió varias veces hasta que el macho acabo llenándole la vajina de leche que quedo chorreando. Rosa se sentó y me confeso que desde los ocho años que comenzó a salir de pastora tenia un macho llamo que siempre la satisfacía, que la pija es mas larga que la de un hombre, pero no la lastimaba, que muchas mujeres hacían lo mismo, sobre todo las que quedaban viudas o solteronas. Pero como yo había perdido, pregunte que tenia que hacer, me dio dos tareas, tenia que hacerla correrse besando su cocha sin penetrarla y después tenia que cogerme una llama que ella me daría. Comencé una chupada de concha espectacular, y casi a los veinte minutos Rosa pidio el basta, se había corrido mas de tres veces, y en mi boca aun quedaba el gusto de la leche del llamo de de a ratos se escurría de su interior. Me dejo descansar y después trajo una llama nuevita, me dijo que no había sido aun servida, me indico que comience a penetrarla con los dedos, lo que empecé a hacer, la concha de la llama era ajustada, y me costaba introducir mas de dos dedos así que entube un rato en eso, hasta que la llamita se hecho de panza al suelo estirando las patas traseras y dejando al descubierto su concha, Rosa me dijo que podía penetrarla, que ya estaba lista, con la pija en la mano, enfile la cocha y sentí que la cabeza se desplazaba en su interior en forma ajustada, pero la llama empezó a pechar hacia arriba facilitando que la totalidad de la pija la penetre, era como un guante ajustado y calido que se cerraba y ajustaba como con palpitaciones a todo el largo de la pija, además parecía que los músculos de la vagina de la llama efectuaban un movimiento de succión muy fuerte, para mi sorpresa no pude contenerme ante esos movimientos y me corrí mientas sentía como la concha me succionaba toda la leche. Rosa me pregunto que sentí, se lo conté, me explico entonces que de allí que las mujeres no dejan que los hombres cuiden a las llamas, ya que las llamas los hacen gozar mas que cualquier mujer, que el hombre que se acostumbra a coger con una llama, ya no siente placer con las mujeres, lo entendí ya que había sentido sensaciones difíciles de explicar, pero muy placenteras, al otro día le pedí coger la llama otra vez, acepto con la condición que de mañana la cogiera a ella, y que a la tarde me dejaría coger con otra llama, así lo hicimos, esta ves dure un poco mas sin correrme, pero me encontré gozando aun mas que antes, en forma tal que acabe en la concha de la llama y cansado quede acostado sobre ella, sin sacar la pija de la concha, cuando me di cuenta por las succiones y elasticidad de la concha mi pija estaba parada otra vez y sin sacarla volví a correrme, me apure a sacarla pija, ya que me di cuenta que prácticamente estaba dentro de lo que parecía una ordeñadora.
Compre la tropilla de llamas para mi amigo, y para mi compre tres llamitas jóvenes que Rosa me ayudo a elegir, al despedirse me dijo que sabia le seria fiel respecto a otras mujeres, y tubo razón, ahora entiendo las creencias y costumbres de la Puna, para que mujeres si mis llamas me hacen gozar mucho mas que cualquiera de ellas, solo extraño a veces un par de tetas para chupar.-

¿Me haces unos masajes?

¿Primo, me haces unos masajes…? Esta era la frase que me decía mi prima, cuando se iba a dormir.

Me llamo Ricardo, soy de Caracas. Este relato me paso cuando tenía 15 años, hace unos 10 años atrás. Mi prima María, al terminar sus estudios se vino del interior a buscar trabajo en la capital.

Yo vivía en con mis padres y mi tía en un apartamento de 3 habitaciones. Tenía una habitación para mí que no compartía con nadie ya que soy hijo único.

Mi prima una chica de 23 años, media un 1.66, pelo negro liso, ojos oscuros, piel muy blanca, con una sonrisa hermosa. Tenía un cuerpo bien proporcionado, pero lo que más llamaba la atención eran sus grandes senos. Cuando se ponía un escote, no podía parar de mirar aquellas tetas de gran volumen, que me atraían.

Por un tiempo mi prima dormía con nuestra tía, ya que mi tía tenía una cama grande y podían estar cómodas las dos. Mi prima me atraía mucho, me parecía una mujer muy bella, me tenía mucho cariño. Cuando estaba más pequeño, no paraba de darme muchos besos.

Cuando supe que venía vivir con nosotros, me alegre mucho y hasta me dio un poco de nervios.

– ¿Hola primo como estas? Como has cambiado, ya eres todo un hombrecito. Me decía ella cuando llego el primer día.

– Hola, prima, muy bien, me alegra verte y estas muy bonita. Espero que la pases bien aquí con nosotros.

Después de darle un abrazo fuerte, sentí su pecho contra mi cuerpo y mi corazón comenzó a latir fuertemente.

La vida transcurría tranquilamente. Cada día no paraba de mirar cada vez más a prima, sobre todo cuando se ponía su ropa para dormir. Uno chores que le quedaban bien apretados, mostrando sus nalgas y sus labios inferiores bien marcados. Siempre me decía,” wow, que mujer.”

Un día nos fuimos al club para bañarnos en la piscina. No recuerdo a ver visto a mi prima en traje de baño, así que la idea de ir con ella, solo me excitaba. Al llegar al club, nos fuimos a cambiar, cada unos por su lado. Yo salí antes y la estaba esperando en la entrada del baño de mujeres.

Al salir, me quede boca abierta. Mi prima se puso un traje de baño, biki, dos piezas que le quedaba bien ajustado. La parte de arriba estaba a punto de reventar con el peso de las grandes tetas que tenía. El biki le quedaba de maravilla, dejando mostrar su lindo trasero.

– Disculpa la demora – me dijo.

– No te preocupes- le dije no parando de mirar sus senos maravillosos-Te queda de maravilla ese traje de baño.

– Gracias primo.

Nos fuimos a sentar para tomar algo de sol. En ese club solo se podía uno bañar con esos trajes de baños que son cortos para los hombres. De esos tipo interior. Me causo mucha excitación y no quería quitarle el short, ya que el hecho de ver a prima así, me ocasionó una erección tremenda.

– ¿Por qué no te quitas el short?- Me preguntó. Obviamente no le iba a decir que lo tenía parado. Así que le dije que me lo quitaba mas tarde.

Al rato, me dijo que nos fuéramos a bañar. Acepte con mucho gusto. En eso ya la erección se me había calmado, pero aún seguía un poco excitado. Me quite el short y mi prima comentó.

– ¡Qué lindo paquetico tiene el primo pues!

Me puse rojo. Prima me miró directamente el traje de baño que me quedaba ajustado y se notaba aún un poco mi erección. ¿Se habrá dado cuenta que me excitaba?

Nos metimos a bañar. Mi prima no sabe nadar muy bien, y me pidió que la ayudara.

– Sostenme por atrás que quiero nada como mariposa. – Me dijo.

El hecho de tenerla tan cerca, me excitaba, e hizo que se me parara de nuevo. Pase toda la tarde ayudándola y mirando esos senos maravillosos, que la hacían flotar en el agua de la piscina cristalina.

En ese día, no pare de ayudarla a nadar. No podía soportar más mi excitación me quería masturbar.

En el transcurso de la actividad, mientras la ayudaba a nadar, intente acercar mi pene sobre sus nalgas. Lo hice una primera vez de manera rápida a ver cómo reaccionaba. No me dijo nada.

Lo hice una segunda vez, y no me dijo, nada. Hasta que lo hice varias veces de manera disimulada.

Después de un rato comenzamos a jugar a tirarnos agua. En ese juego sin querer queriendo, como dicen por ahí, le toque el seno izquierdo por unos segundo. Que rico se sintió. ¡Pero quería mas, la deseaba ya!

Al llegar a casa, se metió al baño para tomarse una ducha. Cuando llegamos no había nadie en la casa. La puerta del baño era de esas puertas tipo acordeón de plástico. Como estaba un poco vieja, había algunos agujeros y se podía observar la persona que estaba en el baño. Me acerqué suavemente y miré por el hueco. Veía a prima quitándose la ropa y mirándose al espejo. Se quito su sostén, y dejo a descubierto frente a mis ojos, esos hermosos senos, grandes y voluminosos. Mi excitación estaba a millón. Se acarició las tetas de manera sensual, y comenzó a bajarse el hilo. Dejo frente a mí su totonita bien rasurada. No puede impedir sacar mi erecto pene y comenzar a masturbarme. Que rico verla así, por primera vez.

Pasaron los días y los meses, y no dejaba de espiar a mi prima cuando iba al baño. Siempre me masturbaba pensando en ella en mi cuarto.

Un día, mi tía decidió que ya no quería dormir que mi prima durmiera con ella en la misma cama. La única solución era de poner un colchón en mi cuarto al lado de mi cama, donde pudiera dormir mi prima. Así que mi prima dormiría en mi cama.

Me la llevaba muy bien con ella, y podíamos hablar de todo tipo de temas. Ya había tenido alguna experiencia sexual, así que si sabía un poco más. Una noche, bien tarde nos acostamos y mi prima me dijo:

– ¿Primo, sabes hacer masajes? Me duele un poco la espalda. ¿Me harías unos para aliviarme?

– Bueno… mmm.. claro porque no.

En seguida baje de mi cama y fui hacia su colchón. Ella estaba con esos short ajustados y una franelita bien suelta. Le comencé a hacer presión sobre la espalda para tronarme un poco los huesos. Estaba muy nervioso y estaba bien excitado con el simple hecho de estar encima de ella haciéndole masajes. Comenzaba por el medio de la espalda hasta baja al final de la columna. Gemía un poco porque sí la hacía descansar. Me da una crema para que le eche en la espalda, de esa manera la comencé a masajear. Le dije que le iba a quitar el sostén, porque estorbaba para aplicarle la crema. Podía tener acceso a toda su espalda, y yo estaba demasiado excitado.

– Muchas gracias primo, me gustaron muchos tus masajes- me dijo en voz baja.

– De nada, cuando quieras le dije.

De una me fui al baño a hacerme la paja.

La noche siguiente no me pidió que me hiciera masaje, pero la otra noche sí. Me pedía que le hiciera masajes cada vez más seguido. La veces siguiente, hacíamos el mismo procedimiento. Le desabrochaba el sostén y ella boca abajo subía los brazos para que yo tuviera acceso a toda su espalda.

Una noche decidí llegar un poco más lejos, de verdad deseaba demasiado hacerla mía. Bajaba mis manos cada vez abajo, hasta llegar a las nalgas. Las acariciaba lentamente y ella no me decía nada. Después subía y como ella tenía los brazos hacia arriba lograba pasar mis manos hacia sus pechos y tocarle una parte de ellos. No podría creer que al fin estaba tocando esas tetas que me tenían loco. Mi prima no hizo ningún movimiento. Después de tocarle por un buen rato me meneaba frotando mi pene sobre sus nalgas, estaba demasiado excitado y mi prima no hacia oposición.

Al rato me dijo, que se había quedado dormía y que le gustaron mucho mis masajes.

En ese momento mi estado de excitación estaba al máximo. Me dijo que se había quedado dormía pero yo creo que estaba completamente consciente. Me fui a mi cama. Espere unos instante y comencé a masturbarme. Pude observar que mi prima me veía masturbándome. Cuando yo asomaba la cabeza para ver si estaba dormía elle cerraba los ojos. Mis sospechas confirmadas, mi prima le gustaba ese juego que teníamos, pero no decíamos nada en verdad.

Las noches pasaban y mi prima siempre me pedía que le hiciera unos masajes. Que rico tocarle los senos, en una ocasión, le logre bajar los shorts y el hilo. La tenía prácticamente desnuda bajo de mí. No dude en tocarle la rica conchita que tenia y que estaba húmeda. Logré escuchar un gemidito de placer, pero se veía que lo estaba reteniendo.

En esa ocasión saqué mi pene y se lo fui me tiendo entra las nalgas. Sabía que me prima tomaba pastillas anticonceptivas, así que no había riesgo. Mi corazón estaba a tres mil, latía muy fuerte. Logre penétrala suavemente y escuché otro gemido de placer. No podía creer lo que estaba pasando, estaba teniendo sexo con mi prima y le estaba gustando. Mi prima abrió un poco más sus piernas para que la pudiera penetrar con más facilidad. Pero ella permanecía inmóvil. El peligro es que ella en la habitación de al lado estaban mis padres. Estuve penetrándola y meneándome muy rico hasta acabar de manera poderosa en ella. Después de eso, le subí la ropa, le acomode el sostén y me fui a mi cama, feliz, asustado y aun con mucha excitación. Mire a mi prima y se hizo la dormida.

Estrenando macho

Un día me fuí a entrenar por los alrededores del parque, una vez finalizada la rutina, pasé por una verdulería y conocí al dueño, un viejo muy simpatico y amable. Petizo, delgado, se notaba que se mantenia en forma. Charlando me conto que salia a practicar en bicicleta, terminé haciendome clienta del lugar. El viejo me llegaba a la altura de mis pechos así que siempre se acercaba bastante a entregarme al mercaderia y bien discimulado admiraba mis pechos. Un dia acordamos salir juntos a entrenar (yo tambien salgo en bici) ya que me estaba interesando el viejo. Como ya era primavera, salimos cuando termino su jornada cerca de las 20 hs. Estuvimos saliendo a entrenar juntos por 2 semanas donde se afianzó la confianza entre nosotros. Siempre terminabamos charlando de lo personal, asi que un día se animo a invitarme a tomar unas cervezas en su casa, calculo que las insinuaciones muy sutiles que hice dieron resultado.
Llegamos a su casa como a las 22:30, llenos de barro por que nos agarro un chaparron, Manuel (asi se llama), dijo que iba a poner la ropa a lavar para que no se manche con el barro me ofrecio ropa por si quería aprovechar, acepté en el acto, me fuí a duchar y le pase por la puerta mi ropa, incluida la interior para que el viejo deguste. Sali del baño insinuando timidez envuelta solo en una toalla me invito a un dormitorio para cambiarme, había un short y una camisa junto a unas sandalias, me dijo que es ropa de su hija. Como la camisa era larga no me puse el short dejando mi sexo libre.
Su casa era muy ordenada y limpia, vivia solo con su perro, un hermoso dogo argentino muy manso y tierno. Preparó en su galería, una mesa donde tenia listo una picada y las cervezas. Me ubique y comenzamos a cenar mientras charlamos, despues de tantos temas (todos cortos para romper el hielo e ir al grano) comenzamos a hablar de sobre nosotros, yo obviamente siempre invente gran parte de mi realidad, cuando me pregunto por novio le dije que por el momento no, prefería lo casual y con gente amable y cariñosa, la edad era lo de menos. El tambien de inmediato me respondio que pensaba igual, ya no quería compromisos a esta edad. Se fué hasta la cocina a buscar mas cerveza y cuando regreso noto en el acto que los botones superiores de mi camisa estaban desabrochados mostrando generosamente mis pechos, yo levante fingiendo inocencia mi pierna, dejando a la vista mi sexo. Su perro empezó a olfatearme, mis hormonas lo estaban tambien exitando a él y yo pensaba como hacer para que me posea tambien. Manuel se acercó y me tomo de la mano, me llevo a un sofa que estaba a 2 metros de donde estabamos, me desprendió la camisa totalmente y me comenzó a besar mis pechos mientras tomaba mis nalgas, me hizo recostarme y fué bajando hasta llegar a mi clítoris. Yo miraba a su perro y veía como empezaba a mostrarse su pene, él viejo se levanto y directamente se sentó a la par de mi cabeza y me tomo llevando mi cabeza a su tranca que estaba aún a medio crecer. Se recostó mejor y disfruto de mi mamada, que como toda una experta lo lleve a la gloria en un instante. Me puse a cuatro pies frente de el con la clara intensión de que su perro tenga a disponsición mis ancas. Me estremecí cuando sentí el ocico del perro en mi vagina, luego su lengua que me encendio aún mas, el viejo levanto su cabeza y vio el espectaculo, esto lo calento aún mas. Me dejo que se la siguiera mamando cuando vio que el perro salto sobre mí para montarme, como no conocía al perro simplemente me deje tomar como el quisiera, separé mas mis piernas para bajar la altura de mi trasero y lograr la penetración. Cuidadosamente tome su verga y la guié a mi concha; y cuando sintió el calor empujó para ensartarla. Todo esto sin descuidar la verga de mi anfitrión, le besaba sus huevos grandes y pesados. Al sentir como crecia la verga del perro sin salirse me introduje toda la pija de viejo y se la mame con mucha fuerza haciendo que se viniera a los pocos minutos junto con el perro. Me tragué toda su leche mientras sentía como la bola del perro latía dentro de mí haciendome acabar al rato tambien.
El perro se quedó como 5 minutos sobre de mí acabando, yo le seguia acariciando la verga al viejo, cuando sentí que empezaba a reaccionar de nuevo le dije que la quería por atras, me dijo: veo que te gusta tener todos lo agujeros llenos. Se levanto y se fué hasta la verdulería, yo seguía con el perro arriba por lo que estaba soñando aún por los latidos de su pija. Cuando el viejo vino, su perro se quito de mí, el sin darme lugar a nada introdujo un hermoso pepino en mi vagina, yo me quedé quieta disfrutando y le pedí que me la metiera por atras, el se acomodó y lentamente me la fué clavando sacando un monton de gemidos. Cuando se puso comodo empezó a bomberme con fuerza, no duro mucho y se vino dentro de mí. Cuando se quitó vio que yo continuaba jugando con su pepino en mi concha, lo tomó él y empezó un mete saca muy agradable. Luego lo quito y me lo puso por atras, cosa que me agradó un monton. Tomó otro mas grande y me lo puso por la concha, me dijo que lo espere, se fué al baño y volvio con su pija ya lavada de nuevo, se acomodó como para hacer un 69 y empezó a jugar con las verduras metiendolas a su antojo. Yo tomé su pija flácida y la hice reaccionar en un instante, estaba loca por lo que me hacía. Me tuvo así un rato hasta que me hizo acabar, yo de la calentura le succionaba con fuerza y bien profundo, me pidio que me detenga, ya no aguantaba mas el viejo y no podia llegar para otro. Me quito el pepino solo de la vagina, al otro lo dejo y no puse objeción. Nos quedamos un rato recostando en el sofá. Me cansé por lo que no le lleve el apunte al perro cuando me lamia toda mi intimidad aunque me estaba calentando, solo atiné a ponerme a 4 de nuevo y dejar que me clave a su antojo. Así lo hizo, tenia un pepino gigante en el culo y la pija del perro por mi concha, el viejo se limito a lamer mis tetas. Esta vez ya sentí como sedió mi vagina ante la bola del perro que fué entrando bruscamente, demoró un poco mas en terminar, incluso yo lo hice antes que él. Creo que se sintió incomodo por el pepino en mi culo ya que se bajo al instante. El viejo me dijo que nunca se habia esperado algo así, le dije que esto podría mejorar, dependia de nosotros. Cogimos como por 8 meses y en muchas ocaciones hicimos participar a su perro incluso le mostre como me lo hacia por atras y nos abotonabamos un rato. El viejo se enfermó y lo tuve que dejar de visitar por que ahora esta su hija a su cuidado y esta muy maltrecho. Cuando estuvo en el hospital lo visite varias veces para tragarme su leche a su pedido pero lo deje de hacer por que su estado es malo y esta muy debil. Una cogida y ya no contaría el cuento. Me metió un monton de cosas por atras haciendome gozar un monton. Lastima que se termino de esta manera, en ese tiempo cogí con 3 tipos a la vez y mis perros que nunca me dejan si su ración. Espero conseguir pronto el reemplazo.

Orgias con pendejos

Ahora me dedique a hacer debutar pendejos.
Despues de cogerme a Cachito, un chico de dificultades… digamos un poco lento. Me gusto la idea de hacer debutar a los pendejos, poder enseñarles cosas y manejarlos. En varias oportunidades estuve con alguien menor, pero ahora iba a ser diferente.
Esto sucedió hace como 3 años, al poco tiempo que me recibi. Estaba en Salta en la casa de mi amiga. Charlando con unos jovenes vecinos del barrio, note que no conocian nada al respecto de la naturaleza. Yo me pase mi juventud en la finca de mis abuelos así que conocía bastante, saliamos a acampar, aprendí a cazar, etc. Así que les propuse ir muy cerca de la ciudad a pasar unas noches, obviamente ninguno se nego a estar unas noches a solas con un hembron como yo. Ya eran como 5 años que venia a este lugar así que me conocian casi todos los del barrio. A uno de ellos lo conocí por su abuelo (ya imaginaran) y el resto eran compañeros del colegio o amigos del lugar ya que todos eran del mismo barrio.
Partimos un viernes de feriado, yo la única adulta y los demas 3 pendejos de 16 años. A mi amiga Raquel no le gusta mucho esto asi que decidió quedarse pero se encargaría de buscarnos el día domingo temprano para compartir ese día con nosotros.
Llegamos al lugar muy temprano: Di clases de como hacer fuego, luego desayuno, armado de carpas, una pequeña cubierta para el sol de la tarde. Finalizado esto almorzamos y nos fuimos al rio que estaba a 50 metros de lugar.
Los chicos no podían creer cuando quede en traje de baño diminuto, ninguno salía del agua por vergüenza de que viera sus pijas paradas. A la hora de tomar sol, llegó el momento de probocarlos, les dije que me iría unos metros mas arriba ya que no me gustaba que me quedaran las prendas marcadas por el sol y me iba a quitar la ropa así que necesitaba intimidad, antes hice que uno de ellos me desprendiera el corpiño y me unte el bronceador en mi espalda. Ellos nada lerdos me dijeron que se volvian al campento para que este tranquila, sabía que me estarían mirando. Me ubique en un lugar y espere 5 minutos para que mis espectadores se acomodaran en la clandestinidad. Empecé a quitarme la ropa lentamente, mientras que con mis lentes oscuros buscaba sus miradas. Me costó ubicarlos, estaban como a 20 mts. Empecé a colocar bronceador en mis piernas, suavente, gimiendo en cada movimiento. Fuí subiendo lentamente hasta llegar a mis pechos, los cuales masajee un buen rato. Terminado esto me recoste para tomar sol. Una vez finalizada la tarea me tire al agua para refrescarme y quitarme los restos de crema, salí del agua, me puse el traje de baño y me dirigí al campamento. Ellos estaban preparando la merienda, así que nos pusimos a charlas un buen rato… Oscureció y nos colocamos al rededor del fuego: Tema mujeres. Como todo hombre mintieron con sus experiencias, estaba claro que eran virgenes todos. Entre charlas y charlas yo los abrazaba y les daba “ejemplos” de como hacer algunas cosas. Quedaron muy calientes, y fué hora de recostarse. Como única mayor fuí la última, pero al cabo de media hora salí de mi carpa solo con mi la tanga del traje de baño, insinué retirarme para hacer mis necesidades. Desde la oscuridad pude ver como sacaban sus cabezas para buscarme. Hice ruidos con unas ramas y me acerque nuevamente. El último en meter la cabeza fué Gustavo, me hice la sorprendida al verlo y lentamente me tape los pechos, le pregunte que hacia despierto, no podía dormir fué su respuesta. Asi que lo invite a mi carpa para charlar, claro, yo tampoco tenia sueño. Le pedí disculpas por salir sin ropa interior, le dije que me gusta mas dormir desnuda; como no emitio opinión alguna le pregunte si no le molestaba a lo que recién pudo hablar y decir que por el no habia drama.
Entonces me quedé así, sentada de frente, el estaba mudo, intentaba desviar la mirada pero siempre volvian sus ojos a mis grandes melones. Que pasa, le dije. Acaso con tu experiencia nunca viste unos así? Nunca tan grandes y firmes, me respondió. Como sabes si estan firmes si no los tocaste? Quieres hacerlo? En silencio el estiro su mano y los acaricio. Yo tomé su mano y le mostre como debía hacerlo. Se entusiasmo de inmediato así que empezó a hacerlo con las 2. Yo estire la mía y tome su verga que ya estaba a mil. Nos abrazamos y comenzamos a besarnos, el aprendía rápido, seguía mi ritmo incluso con su lengua. Luego lo recoste y le comencé a besar el cuerpo, lentamente fuí bajando hasta llegar a su verga, le pregunte si se la tocó alguien mas que él, me respondió que no. Le fuí dando pequeños besos a su larga y delgada pija hasta que empecé a introducirmela de a poco. No hicieron falta muchas mamadas para que acabe, pero su verga seguía bien dura asi que de inmediato me sente sobre de él y comence a cabalgarlo, luego tome su cabeza y la guié para que succionara mis pechos. Lo hizo con torpeza, pero mi calentura podía mas y lo deje trabajar mientras yo gemia y gozaba sin medir los ruidos, esperando que todos me escucharan. Nuevamente empezó a estremecer su cuerpo, me recoste a su lado y le dije que se subiera, me la metio de golpe y se empezó a mover con mucha fuerza y velocidad dando un gran placer. Tal vez un par de minutos duró y se corrio en mi concha, yo lo tomaba de sus nalgas aprentandolo en mi cuerpo para que me la metiera toda. Nos quedamos un momento así, luego se quito y se puso a mi lado, le pregunte y ahí me dijo la verdad de que todos eran vírgenes. Le dije creo que nos estucharon, ve y dile a tus compañero que vengan, tengo que hablar con el para saber que escucharon. Se fué y al instante llegó con Ruben, con su pija parada y sin discimulo. Escuche todo, me dijo, si quieres que no hable te tenes que dejar coger. Ok, le dije, a ver que sabes hacer. Me puse a 4 pies y él detras se acomodó y me la metio lentamente a su gruesa verga sacandome un monton de suspiros de placer. El pendejo estaba bien dotado. Lo hacia como desesperado y me hacia gozar logrando mi primer orgasmo acompañado de un pequeño grito. Me daba con fuerza y rápido; me tomo por los hombros y empujó mas fuerte aún hasta acabar tambien dentro. Solo se quedo quieto un instante, empesó lentamente a moverse de nuevo, su pija estaba totalmente dura. Aumento el ritmo pero le dije que se recostara que me tocaba a mí, no podía dejar pasar esta hermosa pija sin metermela por el culo. Me sente sobre de él y lenta y cuidadosamente me fuí metiendo su pija por atras. Una vez que entro en su totalidad empecé yo tambien a darle mucho ritmo y velocidad a mis clavadas. El pendejo gemia igual que yo, empezó a moverse tambien, me tomo por los pechos y me tiro hacia atras quedando recostaba sobre el. En un movimiento, sin sacar su pija, nos volteamos quedando yo boca abajo y el sobre de mí. Así, me dió muy duro hasta que se corrio en mi culo. Este pendejo si que era calenton y coge bien.
Una vez que se quito se retiro. Yo quedé aún mas caliente así que me fuí a la carpa de ellos, entre totalmente desnuda. Jorge se hizo el dormido y lo hable: se que saben lo que paso en mi carpa y no me parece justo que vos no tengas tu oportunidad. Cuando estiré mi mano a su cuerpo directamente fui a su verga que estaba a mil y mojada, ya se habia corrido por lo menos una vez. La oscuridad les permitió animarse a mas, sus manos tocaban mis pechos y nalgas, ubique a Jorge abajo y lo monte, Ruben llegoy lo guié para que me la metiera por atras mientras a Gustavo le regalaba una hermosa mamada. Los rote para que todos me cogieran, pero con sus acabadas precoces yo solo pude terminar una vez quedando con una tremenda llama interna aún muy viva.
Sali de su carpa, busque una linterna y los llamo a que me acompañen al rio. Les dije que era para higinizarnos, así lo hicimos, pero cuando regresamos los tomé de la mano y me los traje a mi carpa. les mamé la pija como loca y les enseñé como lamer mi concha, se turnaban entre mis pechos y mi depilada concha. Quise meterme esa pija gorda por la boca así que lo recoste y comencé mi trabajo mientras el otro me tomo por atras y me empezó a coger haciendome llegar en un momento al orgasmo. le pedí que se recostara y lo monte diciendole al otro ya sabes que hacer. Sin decir nada me la introdujo por le culo. Los pendejos fuertes y calentones que me sacudieron muy bien hasta que me llenaron por dentro.
Nos recostamos y descansamos los 3. Al día siguiente nos levantamos como sí nada, eran las 11 de la mañana y el sol estaba fuerte. Nos fuimos al rio a higienizarnos, cruzamos miradas y simplemente regresamos todos a la carpa para continuar cogiendome. Les saque toda la leche a cada uno. Tanto que por la noche solo descansamos, fué un día entero de coger, al que se le paraba la pija me tomaba y punto. Mi concha estaba como si no ubiera pasado nada. pero mis mis pechos estaban rojos de tantos mordiscos y chupadas. Un fin de semana glorioso.

Un día de zoofilia anal

hola amigos, soy Camila nuevamente. Ultimamente no paro de hacer locuras para saciar mis agujeros que piden ser penetrados constantemente. Esta vez decidí que me cogieran el culo hasta no dar mas. Una cogida ya no me es suficiente, así que hasta tuve una aventura con un joven de mi edad (no los elijo por que no son discretos) en mi última visita a Neuquen. Mis veteranos amantes ya se cansan rapido y siempre me quedo con ganas de mas. Esta vez, la mejor opción es ir a visitar a mis abuelos, en su finca tengo todos los amantes juntos para satisfacerme.
Mi permanente contacto con mis abuelos me permite llegar cuando guste sin avisar, fin de semana, sin la visita de otros parientes (que saben ser muy comunes que lleguen primos, tios, etc. en cualquier momento), me dio la libertad de moverme en el establo. Como lo hago siempre, ayudo un poco, espero que se valla el personal y luego quedan todos estos equinos para mí sola.
Ya las 3 de la tarde de plena primavera, mis amantes me reconocen y saben lo que va a pasar, los perros se desesperan, saben que son los primeros siempre, y apenas desvestida me pongo en 4 para sentir la primera penetración al instante. Mi vulva super mojada recibe sin inconvenientes la pija del perro, y entre gemidos voy hacercando a mi boca la pija del otro perro para mantenerme callada y en silencio. No tarda en venirse el primero, suelto al otro y al montarme guio su pija a mi trasero, al cual ya habia llenado de lubricante por lo que entra sin problemas y sin dolor. Levanto un poco mi cuerpo para permitirle al otro perro lamer mis piernas y vagina por donde caia su semen consiguiendo así mi primer orgasmo. Siento al instante como se viene en mi culo, con mi mano acaricio su cabeza para que no intente bajarse y me deje disfrutar un rato mas de esta hermosa sensación, luego al girar de un simple tiron saca su tranca de mi agujero; me tomo un momento para relajarme y me levanto para ir directamente a ver mis hermosos ponys, al fondo, como siempre el burro ya tenia su herramienta lista para taladrarme, pero no quería saltear a nadie. Quería ir de menor a mayor para poder disfrutarlos a todos.
Cuando entro al primer box, el pony ya tenia su verga a medio crecer, asi que solo le dio unas cuantas legüeteadas y ya se puso a mil por lo que me ubique a cuatro y esperé la embestida del caballo. Con cuidado guié su tranca a mi ano, quien recibio con mucho placer este pedazo de carne que me estaba dando tanto placer. Yo ayudaba con mis movimientos a aumentar la penetración, esto volvio loco al caballo y en unos instantes se corrio dentro de mí sintiendo como escapaba a borbotones la leche de mi trasero. El nivel de exitación era muy, pero muy alto así que salí de ahí y me dirigí al siguiente quien me esperaba ya listo para la acción. acomodé un fardo, me recoste y lo hice que me penetre por la vagina que ardía y necesitaba una manguera que apague ese incendio. Su acabada provocó la mía tambien. Me quedé recostada un momento mientras recuperaba fuerzas, y me avalance al tercero. Deje la puerta abierta para que entraran los perros, tome la verga del tercero y se la comence a mamar mientras dejaba que el perro me penetrara el culo. Hice que me acabara en la cara y me trague lo que pude, hasta eso el perro ya se habia venido de nuevo adentro.
Simplemente me levante y me dirigí al burro, mi ano estaba con sed todavía. Una vez que lo tranquilicé me ubique debajo y recibí la embestida con mi culo. No puedo describir la sensación, estaba tan dilatado mi agujero que sentí la verga hasta la mitad de mi estomago, y sin dolor, solo placer. Con mis manos me sostuve de sus piernas delanteras para que no me tirara en las embestidas y entrara mas su tranca. Sentí como emplezaba a tiritar el burro y aumentar la presión hasta que se descargo, y cuando se quedó quieto presionando, con una mano tome su tranca marcando hasta donde habia entrado. Me salí debajo y cuando veo todo ese pedazo de carne quede muy sorprendida de mi misma. Fueron cerca de 30 cm. reales adentro. Pero me faltaba lo mejor, mi hermoso semental que relinchaba pidiendo por su hembra. Me apoye en la puerta del box, el me monto, y en su segunda estocada perforó mi trasero super lubricado con el semen de los otros animales. Con un poco mas de dificultad se fué abriendo camino por mis tripas. Con mas cuidado fuí colaborando para que entraran esos 30 cm pero con un falo mas grueso, coordinando mis movimientos con los del caballo, y cuando sentí que se venía retire un poco su falo para que pueda descargar su leche dentro de mí. Así lo hizo, mi vientre se hincho por un momento hasta que por los costados empezó a salir su leche. Cuando se bajo, camine temblorosa hacia donde estaba el burro, volví a acomodar el fardo, me puse boca arriba y deje que me penetrara la concha con su mastil logrando así un orgasmo mas.
Los perros se encargaron de mi limpieza en ese mismo lugar, me lamieron toda para quitar la leche que cubria mi nalgas y piernas. Luego solo giré y deje que me montaran a discresión. El galgo estaba acostumbrado a que le chupe la pija por lo que solo se venia y la ofrecia mientras el otro me daba duro de nuevo. Hasta el burro me tomo de nuevo por mi culo. Con las últimas fuerzas me dirigí a la ducha donde me lave y preparé para volver a la casa.
Cuando llegue fuí directo a la cama, mis abuelos solo pensaron en el cansancio del trabajo y que venia a relajarme al campo. Solo me levante a cenar e inmediatamente me acoste de nuevo, pero el morbo me tenia dominada, asi que saque un consolador y me lo introduje en el trasero, así como un bebe con su chupete, y recién me pude dormir. A la mañana siguiente fuí a despedir a mis amantes y el premio se lo llevo el burro a quien se la volví a mamar y me cogio el culo de nuevo. Por fín sentí que podía estar satistecha por un tiempo ya que mi trasero ni lo sentía de tanto coger. En el viaje de vuelta se me ocurrio la idea de juntarme con unos viejos para que me cojan el trasero sin parar. Esto tardó en realiarse pero se los cuento en otra oportunidad.

La bruja sádica

Roca Negra es un recóndito pueblo situado en medio de ninguna parte, apartado de cualquier otro pueblo o ciudad por muchos kilómetros. Su paradero es desconocido para la mayoría de la gente debido a su escasa importancia. Este lugar está rodeado de montes escarpados, senderos, fauna y densa vegetación, en fin un sitio adecuado para vivir tranquilo y respirar aire puro apartado de las grandes ciudades.

Este pueblo está conectado con el resto de la civilación a través de la única oficina de correos que existe situada en un punto céntrico de la villa. Soy empleado de esta oficina de correos, mi misión consiste en entregar y enviar cualquier carta o paquete que reciban o envíen sus habitantes. En el pueblo apenas hay comercios, prácticamente los productos o artículos que reciben provienen de grandes ciudades situadas a muchos kilómetros.

Me crie en esta aldea y desde que tengo uso de razón me atrajo por encima de todo la leyenda que cuentan los más ancianos de la villa. Hace mil años en este pueblo estaba asentada una familia de brujas, sus fechorías y maldades se narran en la taberna del pueblo a modo de anécdota y humor, todos se ríen y burlan de las supuestas brujas que causaron el terror hace miles de años. Cuenta la leyenda que fueron condenadas y ajusticiadas por la inquisición a ser quemadas en la hoguera, acabando así con su plaga y todo terror.

Leí cientos de libros y me documente todo lo que pude sobre la leyenda, podríais preguntarme cualquier sobre las brujas que os contestaría encantado. Mi desasosiego fue que nunca tuve una prueba de su existencia, todos son rumores, leyendas y hechos no demostrados. Fui abandonando poco a poco esta obsesión por las brujas al no encontrar nada que demostrara su existencia hasta que un día todo cambio y se reavivo más fuerte que nunca dentro de mí.
La oficina de correos estaba especialmente tranquila esa mañana, estaba apoyado sobre el mostrador bostezando a la vez que leía una revista sobre casos paranormales. La puerta de la oficina se abrió y entro una mujer madura entrada en años, no la reconocí al instante pero cuando me paré a pensarlo caí en la cuenta que era la solitaria y huraña señora……….l. Todos conocemos su fama de ser una mujer antipática, descortés, distante, solitaria e incluso me atrevería a decir que indeseable para todos los que la rodean. Vive en una enorme casa a las afueras de la villa, en lo alto de un monte rocoso por el que se asciende a través de un estrecho sendero.
La señora-……… apenas se relaciona con nadie, una vez a la semana baja a la oficina de correos a recoger un paquete o a la tienda de alimentación para abastecerse, este es todo el contacto que tiene con el exterior y a su paso con sus vecinos los mira con cara de repugnancia sin dirigirles la palabra o saludo. Esta vez me toco lidiar con ella ya que había entrado a la oficina de correos en la cual era yo el dependiente.

– Vengo a recoger un paquete a mi nombre – Esto fue todo cuanto me dijo, sin dar un saludo de bienvenida ni mostrar la más mínima sonrisa o cortesía.
En el momento que me acercaba con su paquete al mostrador ella sin apenas observarlo me dijo que ese no era.

– Este no es, presta atención imbécil – . Omití su palabra descalificativa y volví a entrar al almacén, efectivamente me había equivocado, agarré su paquete y volví a dirigirme al mostrador. La caja de cartón era muy pesada, parecía como si contuviese ladrillos. Dejé el pesado paquete en el mostrador y se escucho un sonido metálico al dejarlo caer. ¿ Que contenía en su interior ?

– Ten cuidado imbécil – La señora enfada me reprocho el golpe que di a su paquete sobre el mostrador. Planto su mano enfundada en unos guantes de piel negros sobre el paquete y me miro con un rostro muy serio. Me infundió mucho respeto y quizás miedo su severo rostro con una verruga a un lado de su cara. Agaché la mirada y mi visión se dirigió hacía su mano enguantada sobre el paquete. Me dio un vuelco el corazón, sobre uno de los dedos de sus guantes portaba un anillo de oro con un emblema que consistía en un circulo ovalado en cuyo interior había dos rayos que se cruzaban entre ellos y una corona en lo más alto. Era el emblema de las brujas de ……….. , sin duda era su emblema, lo había visto infinidad de veces en los libros que leía.

La señora…… se dio cuenta que había reconocido el anillo, levante la mirada y vi como sus ojos se volvían negros como el carbón y un destello surgió de ellos. Su mirada se volvió dura y me mostro su dentadura apretada a modo de defensa. Di un salto hacia atrás del susto y me quede horrorizado. La señora se relajo, sonrió satisfecha al haberme asustado y se marcho sin mas.

Esa noche apenas podía concentrarme en mis libros, no dejaba de pensar en la señora… y su anillo. ¿Y si ella fuese una bruja? ¿Por qué recibía tantos paquete últimamente y que contenían? Estaba seguro que su anillo pertenecía a las brujas de ….. Además su carácter concordaba perfectamente con el de una bruja.

Me decidí a resolver aquel enigma, me dirigiría hacia su casa en lo alto del valle, llevaría conmigo mi cámara de fotos y desenmascararía a la bruja, sería la primera persona que mostraría pruebas inequívocas de la existencia de las brujas. Sería una especie de investigador secreto de lo desconocido.

Ilusionado aunque no sin temor monté sobre mi ciclomotor y me dirigí a toda velocidad hacía lo alto del valle. El sendero era empinado y rocoso, apenas se veía el camino, la lluvia era intensa y molesta, estaba cayendo una fuerte tormenta. Finalmente con dificultad llegue a mi destino, a unos pocos metros distinguía la casa de la bruja. Me aproxime cuidadosamente con mi linterna a la entrada de la mansión. Su exterior tenía un aspecto algo siniestro. Una valla de madera con sus tablas caídas con una puerta de metal oxidado te daba la bienvenida. La puerta estaba abierta como si me esperasen, empuje para entrar a su interior y un estridente chirrido me convenció que la casa era muy antigua.

Su interior comenzaba con un enorme jardín lleno de tierra, barro y lodo. Las constantes y fuertes tormentas habían dejado la entrada de su casa desolada y embadurnada. Caminé entre el barro manchándome mis zapatos y observe unas plantas muy extrañas, margaritas negras y rosas negras, o bien había poca luz o juraría que eran de color negro.

La puerta de la entrada a la casa estaba cerrada y no había signos de que hubiese nadie en ella. Di una vuelta bordeando la finca y no observé nada raro, ventanas cerradas y cortinas negras que no permitían ver más allá. Me llamó la atención que en el lado inferior del muro exterior asomaban pequeñas ventanas como si hubiese una planta inferior en la vivienda. Me arrodille manchándome el pantalón de barro y me asome a la pequeña ventana. Mis ojos se abrieron por completo y mi corazón se aceleró hasta dispararse, no daba crédito a lo que veían mis ojos. ¡Aquello no era posible¡.

En su interior se distinguía una silueta encadenada a la pared. En ese momento un sonoro y luminoso rayo ilumino la estancia y comprobé como era un hombre encadenado y amordazado, sus ojos me suplicaban ayuda. Me tape la boca para no gritar y rápidamente me asomé a la siguiente ventana, volví a comprobar horrorizado que en esta otra habitación había otra persona también encadenado. ¿Que hacían aquellas personas allí encerradas y lo que era peor encadenadas? Tenía que salir de allí rápidamente y pedir ayuda.

Me di apresuradamente la vuelta para incorporarme ya que me encontraba arrodillado asomado por las pequeñas ventanas y tropecé con alguien, choqué bruscamente contra unas robustas piernas protegidas por unas grandes botas de goma para la lluvia. Sorprendido levante la mirada y comprobé que era la señora …………….. . Me apresuré a levantarme y escaparme de allí ya que había sido descubierto por la bruja, debía escapar rápidamente de sus garras pero antes que pudiese incorporarme la vieja bruja se inclino sobre mi y sentí un pinchazo en el cuello, me clavo una fina inyección en mi piel. Me levante acto seguido y traté de escapar echando a correr lejos de allí pero al instante comencé a sentirme débil y sin fuerzas, mis piernas comenzaron a flaquear rápidamente y le siguió todo mi cuerpo. Fuera lo que fuese lo que me había inyectado era terriblemente efectivo, era una sustancia tan toxica y paralizante que al dar dos pasos caí desplomado al suelo sin fuerzas.

La bruja se aproximó a mí y me agarró por los brazos, no pude oponer ningún tipo de resistencia ya que no podía mover ni los parpados, tenía el cuerpo completamente dormido. Sujetándome por los brazos me arrastro a través del barro de su jardín, me llevó hasta la puerta principal de la casa para adentrarnos en ella. Me arrastraba como un saco de patatas placidamente a través de un largo pasillo, al llegar a su fin descendimos unas escaleras y entramos en una especie de planta subterránea. Un pasillo lúgubre y semioscuro en donde se extendían puertas metálicas a través de el. Eran los cuartos que había contemplado a través de la ventana exterior.

Se detuvo en la última puerta del pasillo subterráneo y sacó un manojo de llaves del bolsillo de su impermeable negro. Abrió la pesada puerta metálica y me arrastró hacía el interior. Encendió una bombilla que colgaba del techo mediante un fino hilo que la accionaba y toda la instancia se iluminó. Era un cuarto rodeado de paredes descorchadas y abandonadas, hacía frío y su apariencia era desoladora. Me encontraba en un sótano subterráneo que se notaba que hacía mucho tiempo que nadie bajaba allí. Estaba completamente vació a excepción de una silla y un baúl de madera colocado en un lado de la instancia. En la parte superior de una pared había una pequeña ventana con barrotes, bastante lejos de mi alcance.

La bruja abrió el baúl y rebusco en el hasta encontrar lo que buscaba, para mi terrorífica sorpresa saco unas esposas sólidas de metal. Se dirigió con ellas hasta el centro del sótano donde me encontraba tendido bocabajo sin fuerzas. Mi visión era escasa, no podía apenas mover la cabeza, ante mis ojos se detuvieron sus pesadas botas negras de goma embarradas. Se agacho hacía mi y agarro mis manos situándolas a mi espalda juntas. Rodeó con la esposas una de mis muñecas y posteriormente la otra muñeca, apretó su mecanismo hasta ceñirlas bien apretadas a mi piel. ¡¡¡ Me esposó las manos bien apretadas a mi espalda ¡¡¡ . Cerró las esposas con una llave dejándome esposado en el frío y húmedo suelo.

Estaba completamente aterrado observando como la señora me había esposado mis manos y como sacó de su baúl otro nuevo objeto, eran unos grilletes para los pies Repitió el proceso encadenando esta vez mis pies por los tobillos bien juntos. En un instante estaba atado de pies y manos por sólidas cadenas y esposas. Ahora comprendía que contenían aquellos pesados paquetes que venía a recoger con tanta frecuencia. No había terminado de atarme, se dirigió de nuevo hacía mi con un collar de perro en sus manos, era grueso y serviría perfectamente para un perro grande que en este caso era yo. Lo colocó en mi cuello y lo ajusto con las correas bien ceñido a mi cuello. Un nuevo candado se encargó de cerrar la hebilla, de esta forma nunca se soltarían las correas. Era completamente imposible que pudiese quitármelo por mi mismo.

La vieja señora no había terminado conmigo, me estaba atando, esposando y encadenando concienzudamente de tal forma que nunca pudiese quitarme por mi mismo las cadenas. No era la primera vez que lo hacía, se notaba su gran experiencia y peripecia a la hora de atar a un hombre. Finalmente agarró una gruesa cadena metálica y la paso por la argolla del collar de perro que había colocado alrededor de mi cuello. Uno de los extremos de la cadena lo paso por encima de una viga situada en el techo y tiró fuertemente de ella, de esta forma me obligo a ponerme de pie. Mi cuerpo se enderezó tirando de la cadena mi collar. Tras realizar un gran esfuerzo en levantarme obligado por la cadena, mí cuerpo quedo completamente enderezado y un ultimo tirón de cadena me obligo a ponerme de puntillas. Un candado más de muchos retuvo la cadena en esta posición obligándome a estar de pie de puntillas sujeto por el collar de perro al techo.

Mi situación era completamente incomoda y nefasta. Me encontraba esposado de manos a mi espalda. Mis pies sujetos por los tobillos por los grilletes y mi cuerpo inmóvil de puntillas sujeto por un collar de perro encadenado al techo. La bruja me había inmovilizado de tal forma que no pudiese mover un solo músculo de mi cuerpo. Aterrorizado comprobé como la señora sonreía orgullosa de su creación y sin mas dilación se encamino de nuevo hacía la puerta del sótano. Apagó la luz y cerró la puerta con llave dejándome encerrado en su interior.

Pasó el tiempo y poco a poco fui recuperando mis fuerzas y la sensibilidad en mi cuerpo, había pasado el efecto del potente sedante que me había inyectado la señora. Comencé a notar el dolor en mis manos y pies debido a la presión de las esposas y los grilletes. El metal mordía mi piel manteniéndome completamente inmóvil. Traté de liberarme, utilicé todas mis fuerzas pero sin resultado, ninguna cadena cedía un milímetro, lo intenté una y otra vez pero al final desistí exhausto, era inútil nunca podría liberarme yo solo, estaba completamente encandenado. La fuerza había fallado así que opte por mi segunda idea que era gritar, alguien me escucharía y vendría en mi ayuda.

– Socoooorroooooo, estoy aquí, Socooooooo rro, ¿alguien me oye ? – Grité fuertemente con la esperanza que alguien me escuchara.

Desgraciadamente la primera en oírme fue mi captora, escuché como la llave abría la pesada puerta metálica del sótano. La vieja bruja ataviada con su impermeable y sus botas de goma entró al interior de la instancia. Se aproximo hasta colocarse frente a mí y por primera vez me dirigió la palabra.

– ¡¡¡¡ Cállate estupido, no volverás a abrir mas esa boca de cerdo ¡¡¡¡ – Me recrimino airadamente.

Mi raptora metió sus manos por debajo de su falda y comenzó a bajarse sus bragas, Las deslizó por sus piernas hasta sus tobillos, se agacho y las agarró con su mano. Eran unas bragas blancas bastante sucias y usadas, su tono color marrón y amarillento hacían presagiar lo peor.

– Abre la boca estupido – Apreté los dientes y me negué a abrir la boca.

Su mano izquierdo agarro mis fosas nasales apretándolas fuertemente impidiéndome respirar, transcurridos unos segundos no tuve mas remedio que abrir la boca para respirar, al hacerlo me topé con su otra mano que portaba las bragas. Fuertemente las empujó contra el interior de mi boca, las forzó con sus dedos para que entraran en ella. , las empujó más y más hasta que entraron por completo rellenando mi boca. ¡¡¡¡ Era completamente humillante ¡¡¡¡ desprendían un fuerte sabor amargo , eran repugnantes y no dejaba de saborear su pestilente sabor rancio, era un sabor muy desagradable. La bruja agarró cinta de embalar gruesa y comenzó a enrollarme la boca con ella una y otra vez, gasto medio rollo rodeando mi boca con la cinta . Se aseguró que no pudiese escupirlas. Ahora nada evitaría que degustara sus apestosas bragas.

Traté de gritar pero era inútil, no conseguí emitir sonido alguno, sus bragas inflaban tanto mi boca que impedían pudiese emitir el mas leve sonido, tan solo tragaba y degustaba su sabor detestable Ahora nadie me escucharía.

– No volveras a molestarme mas con tus grititos, permaneceras amordazado hasta que a mi me de la gana , no volverás a abrir tu apestosa boca mas – .

Mis ojos debieron mostrar el miedo y la humillación que sentía en ese momento ya que la señora esbozó una perversa sonrisa. Una vez me ato y amordazo fuertemente sin que pudiese hacer nada para remediarlo, se marchó de la habitación dejándome en esa terrible situación. Antes de abandonar el sótano tuvo tiempo de dirigirse de nuevo con su tono de voz cruel:

– Permanecerás aquí encerrado hasta mi regreso, cuando lo haga te enseñaré a no meter las narices en mis asuntos, te aseguro que no volverás a hacerlo mas .JAJAJAJAJAJAJAJA – La bruja se río perversamente mientras abandonaba la habitación y cerraba con llave la puerta dejándome atado y amordazado a oscuras en el lúgubre sótano.

El tiempo pasaba muy lentamente en el oscuro sótano. Los segundos y minutos se hacían eternos. Perdí la noción del tiempo que llevaba encerrado e inmovilizado en esa incomoda posición. Mis manos cada vez me dolían mas debido a la presión que ejercían las esposas y mis pies corrían la misma suerte. Mi boca no dejaba de saborear sus apestosas bragas, no podía emitir sonido alguno, tan solo sufrir la humillación en silencio. No paraba de pensar como había llegado hasta esta situación, no debía haberme involucrado en los asuntos de una bruja, debía de haberme olvidado de ella y no ir a su casa pero el curioso de mi no pudo estarse quieto. Debido a mi comportamiento y curiosidad ahora me encontraba en esta situación.

Dos horas o quizás tres horas después escuché el sonido que producían sus botas de goma caminando hasta la puerta del sótano. El sonido de la llave presagiaba que mi raptora había regresado. Encendió la luz y a mis ojos les costo adaptarse de nuevo. La vieja bruja cerró la puerta tras de sí y caminó hacía mi. Se colocó frente a mí. Me miro de arriba abajo con una sonrisa burlona en su rostro, disfrutaba observando mi situación y lo incomodo que me encontraba así inmovilizado y humillantemente amordazado.

– Ahora vas a recibir tu castigo, voy a enseñarte lo que les ocurre a los curiosos como tu. Te prometo que vas a aprender la lección – . La señora tras dirigirme estas duras y amenazantes palabras sacó del bolsillo de su impermeable unos guantes de goma domésticos. Eran unos guantes amarillos bastante sucios con una tonalidad marrón debido a su suciedad y desgaste. Comenzó a enfundarse sus guantes en las manos, el inconfundible sonido que producían me causaban gran temor y angustia por saber lo que pretendía. Sus guantes desprendían un fuerte hedor, quien saber para que los utilizaba pero me temo que eran los guantes que utilizaba para castigar a todos los que allí pudiésemos estar encerrados.

Una vez cubiertas sus manos con sus guantes se dirigió hacia el baúl de madera, se inclinó y recogió de el un nuevo objeto. Incrédulo observé como agarraba entre sus manos un fino y corto látigo de piel. Sujetándolo por el mango se dirigió hacía mí:

– Ahora voy a azotarte como te mereces. Vas a probar mi látigo, es uno de mis castigos preferidos. llora cuanto quieras que me da igual – . La señora se colocó tras de mi. Ahora no podía saber lo que hacia, estaba fuera de mi punto de visión. Escuché un pequeño silbido y al instante sentí un fuerte escozor en mi culo, su látigo se estrelló en mi piel produciéndome un dolor intenso como el de una picadura de avispa.

ZAAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSSSSSSSS. El chasquido de su látigo chocando contra la piel de mi trasero fue lo único que se escuchó en la habitación. Mi grito quedo silenciado por mi mordaza sin poder quejarme. No tuve tiempo de reponerme de este azote cuando un segundo e igual latigazo chocó de nuevo contra mi culo. ZAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSSS . La lluvia de latigazos había comenzado, su ritmo tranquilo pero intenso me hizo ver las estrellas debido al dolor que me estaba inflingiendo. Azote tras azote fue dejándome el culo completamente colorado , sus contundentes azotes provocaban la sensación de aguijonazos en mi piel. Perdí la cuenta de los latigazos recibidos, no podía gritar ni tan siquiera suplicar, solo aguantar mi dolor y castigo. ZAAAAASSSSS, ZAAAAAAASSSSSSS.

Mi castigadora se detuvo, pensé que había terminado pero estaba muy equivocado. Acudió a su apreciado baúl y cambio de instrumento de castigo. Se planto frente a mi portando una fina caña de madera.

– Vas a probar uno por unto todos mis instrumentos de castigo, voy a disfrutar mucho observando como te retuerces de dolor .JAJAJAJAJAJAJA – Una perversa y maléfica risa retumbó en la habitación.

Cumplió su promesa azotándome con la caña de madera. El dolor fue mucho más intenso, ya tenía caliente y dolorido mi trasero, cada azote dolía más y más. La perversa bruja no aflojo el ritmo, continuó azotándome una y otra vez sin yo poder hacer nada para evitarlo. Cumplió su estricto y terrible castigo sobre mí, la bruja estaba disfrutando humillándome y castigándome a su antojo.

– ¿Has aprendido la lección estupido? – La señora hizo una pregunta retórica ya que no podía contestarla. Se burlo de mí y caminó de nuevo hasta su Baúl agarrando una pala de fina piel.

– Veo que todavía no has aprendido. Tendré que insistir en enseñarte modales. Duplicaré la intensidad de los azotes para que lo entiendas mejor .JAJAJAJAJA – La señora me azotó mas y mas con su pala de piel, mi culo estaba ardiendo. El solo contacto de una pluma me hubiese producido dolor. Era interminable mi castigo, cuando parecía que había terminado, regresaba con un nuevo juguetito para azotarme. Fue un terrible suplicio mi castigo, no podría sentarme durante días.

Escuche el sonido de sus pesadas botas caminando hasta situarse frente a mi, se quedó mirándome fijamente contemplando mi humillación y dolor. Noté en sus ojos que estaba disfrutando mucho castigándome, su sonrisa en la cara mostraba la satisfacción que esta sintiendo al castigarme, realmente disfruta azotando a insectos como yo, era uno de sus grandes placeres. Se ajusto sus sucios guantes de goma a sus manos y me acarició suavemente la cara, sin esperarlo recibí una contundente bofetada en el rostro PLAAAAAAAAAFFFFFFF , la goma de su guante se estrecho fuertemente produciendo un fuerte escozor en mi mejilla, sin tiempo para reponerme su mano enguantada volvió a impactar en mi rostro, una bofetada de derecha a izquierdas me cruzó la cara. PLAAAAFFFFF, PLAAAAAAAAAFFFFFF. Volvió a ajustarse sus guantes bien ceñidos a sus manos y repitió el proceso una y otra vez. Me abofeteó duramente, su mano se estrellaba duramente en mi cara. Me sentía completamente humillado observando indefenso como una y otra vez era abofeteado.

Los azotes habían terminado pero ahora era el turno de las bofetadas, una interminable ristra de bofetadas chocaban en mi cara produciendo un fuerte escozor.

– Cada vez que te miro me dan ganas de abofetearte, eres demasiado patético, no mereces otra cosa nada mas que bofetadas – Me humilló con sus duras palabras a la vez que me daba un nuevo guantazo de derecha a izquierdas. Abofeteó mi patética cara hasta quedar satisfecha. Los castigos se repetían una y otra vez a su antojo.

El tiempo se detuvo, era interminable. Recibí un número indeterminado de bofetadas, PLAAAAAAFFF, PLAAAFFF , su mano repetía el proceso de derecha a izquierdas impactando duramente en mi cara. Acabé odiando su mano enguantada.

Una vez quedo satisfecha la bruja y decidió parar de abofetearme se marcho por donde había venido. Quede de nuevo a oscuras encerrado, respiré aliviado. Mi tormento había terminado momentáneamente ¿cuanto duraría mi situación? El tiempo transcurría muy lentamente, tenía el cuerpo dolorido debido a las cadenas, la azotaina y bofetadas recibidas a manos de la perversa bruja. Mi boca me sabía realmente mal, el sabor de su mordaza no se había disipado, sino todo lo contario, cada vez era peor. Pasaba el tiempo y mi raptora seguía sin aparecer. La espera me producía una sensación de angustia y desasosiego. Esperaba el regreso de la bruja sin poder hacer nada para cambiar mi situación. Estaba completamente indefenso ante sus poderosas garras.

Me despertó el sonido de la puerta, me había quedado dormido esperando su regreso. Regresó con algo en su manos, ¡¡¡Que sorpresa me depararía ahora¡¡¡¡ . Se acercó despacio y comprobé que era un bote largo de plástico en cuyo interior había algo de color oscuro negro y marrón.

– Es hora de cenar, ahora te comerás lo que te he preparado sin dejar una gota – La señora se acercó a su baúl predilecto y sacó de el un extraño mecanismo con un embudo acoplado. Se colocó de nuevo sus sucios guantes de goma en sus manos y agarró el extraño artilugio. Me liberó de mi mordaza, respiré aliviado por la boca, sentí el aire fresco por mi boca, detestaba aquella mugrienta Y repugnante mordaza. Mi alivio duró muy poco tiempo, la señora me tapo fuertemente las fosas nasales así obligándome a abrir la boca y fue cuando introdujo el embudo por completo en mi boca. Unas correas adheridas al embudo se colocaban a través de mi cabeza, las ajustó apretándolas a una hebilla y de esta manera el embudo quedaba sujeto dentro de mi boca sin posibilidad de poder escupirlo.

Estaba completamente indefenso observando sin pestañear como la vieja bruja acercaba el bote con el líquido en el interior hacía el embudo, lo fue vertiendo poco a poco. Una mezcla de muchos sabores invadió mi boca, eran alimentos y comidas de todo tipo trituradas, era una mezcla variopinta que daba lugar un sabor repúgnate. La señora no desperdiciaba ni tiraba nada, todas las sobras de su comida las echaba al bote de plástico y cuando estaba lleno lo pasaba por la trituradora generando este nauseabundo liquido. Esta era la forma de alimentar a todas su victimas encerradas en su mansión.

– Trágate todo sin rechistar, a partir de hoy será la único que comas en esta casa, mis sobras,JAJAJAJAJAJA – Una cruel y vil risa retumbo en toda la habitación. Era realmente perversa y cruel, realmente disfrutaba humillando y castigando a hombres ineptos.

Degusté su repugnante vaso de plástico lleno de sobras de comida, no tuve mas remedio que tragarme todo. La bruja no mostró la mínima compasión y no se detuvo hasta que quedo el vaso alargado vacío. Nunca había probado nada tan detestable.

Fue una noche muy larga, podría contar múltiples castigos a los que me sometió la cruel bruja, no habría paginas suficientes para relatarlos; incontables patadas en los testículos con sus robustas botas de gomas, dolorosos pellizcos en mis pezones…

Mi ultimo recuerdo fue la señora acercándose hacía mi e inyectándome una nueva sustancia en mi cuello. Desperté somnoliento y derrotado en mitad de un camino de tierra, mi moto estaba tirada junto a mí. Pensé que todo había sido una pesadilla pero mi cuerpo estaba dolorido por los castigos recibidos por mi malvada captora. Todo había sido muy real. La bruja fue muy lista, me dejo tirado en mitad del camino embarrado, si contaba algo a cualquiera pensarían que era fruto de un accidente de moto que había sufrido y no me creerían, me tomarían por mentiroso o peor aun por loco.

Intenté pasar página a lo sucedido y volví a trabajar en la oficina de correos. Pasaron los días sin ningún acontecimiento especial hasta que un día apareció de nuevo la cruel y vil señora que me había raptado. Me solicitó su paquete como si nada hubiese ocurrido pero a la hora de marcharse se inclino ligeramente sobre mi oído y me susurro:

– Disfrute mucho contigo, te prometo que volveremos a repetirlo. JAJAJAJAJAJAJA- . Tragué saliva debido al miedo que me produjo, esto no había echo nada mas que empezar.

Agradeceré sus comentarios en sumisso22@yahoo.es

Perfeccionandome de puta

Hola, soy Camila nuevamente. Continuo con mis grandes aventuras de sexo. Cada vez estoy mas caliente, no les voy a mentir y decirles que tengo relaciones todos los días ahora, mientras estuve de vacaciones mis perros me tuvieron todos los días y cuantas veces quisieron, pero una vez que se regresa a la rutina se hace dificil. Toda esa calentura acumulada por lo general la descargo bien los fines de semana. Mi novio no da a vasto conmigo así que siempre “surge algo” que me hace ir a otra parte. Son mis oportunidades de saciar mis agujeros.
Esta necesidad me hace destaparme cada vez mas con otras personas. Esta vez conocí un viejo de Santiago del Estero, estaba haciendo un relevamiento para un informe por la contrucción futura de una autopista, por lo tanto me movía por zonas inospitas del norte de la provincia, poco o nada habitadas. Y como buena puta, lo menos que miro es si un hombre tiene apariencia de ser fino, con dinero o muy atractivo, simplemente mi morbo me hace mirar una persona y desearla.
Esto fué lo que me paso cuando me detuve en un lugar vastante desolado, lo que recuerdo es que era un paraje cerca de Monte Quemado, camino de tierra, con un simple cartel que avisaba que vendían bebidas frescas. El otoño en esta parte de la provincia es como si no existiera, el sol calienta bastante aún a pesar de estar terminando la tarde. Se notaba que era un punto de parada o encuentro, alejados se veían los hornos para la quema de carbon, el corral con animales y hasta una perforación para el agua. A la casa la rodeaba un hermoso patio de tierra bien ordenado y limpio, al bajar del auto con mi cartera en mano sale un hombre alto y delgado a recibirme, de muy buen porte, recto, con manos grandes y duras por el trabajo. Caminaba con mucha firmeza y rápido. Nos saludamos y me invita a pasar a su almacen vacio de gente, de un lado gondolas y del otro mesas y sillas. Sin preguntarselo me explica que recien habría el local ya que volvia de sus rutinas propias de gente de campo (atender sus animales, etc.) y que antes de esta hora por lo general no llegaba nadie y que por lo general su local tenia movimiento los fines de semana cuando llegaban los camiones con provisionamiento para la gente que vivia en puestos dentro del monte y usaban su local como punto de encuentro y diversión (habia un pool, y un juego de sapo) que sucedía cada dos semanas, el resto con suerte se paraba algún viajante ocacional a buscar una botella de agua, y yo era la única en estos últimos 3 días. Vivia solo, no se escuchaba otra cosa que nuestras voces charlando, me paseaba por su galería admirando el paisaje mientras continaba su conversación y miraba sin disimulo mi trasero bien marcado por la calza que llevaba puesta. Debajo de mi campera deportiva solo acompañaba una blusa tambien deportiva con un amplio escote, así que con discresión baje el cierre de la campera para dejar ver mis pechos y me apoye inocentemente sobre el mostrador frente de él. Le pedí permiso para utilizar su baño pero antes quería acomodar mi auto en una sombra mejor, a lo que me aconseja llevarlo hacia la parte lateral de la casa.
Una vez ubicado mi auto en la sombra y bajando con el bolsin extra que traía, él ya me esperaba por una puerta lateral, hacia su derecha se ingresaba de nuevo al local y por la izquierda tomamos un pasillo al largo; la casa era bastante grande para un hombre solo. Al final del pasillo llegamos a una habitación, como disculpandose me dice que me llevaba hasta su baño personal, ya que una chica como yo no podia ir al de uso general donde lo utilizaban practicamente hombres solamente. El único pequeño desorden que encuentro en esta casa rustica, solo una cama destendida, continuo al baño, amplio como los de antes, pero refaccionado a nuevo completamente con todas las comodidades de un buen baño mas que decente, todo limpio y ordenado. Me quito la ropa, y siguiente paso, ya mojada con la calentura que llevaba, sabiendo que me iba a dejar coger, saco del bolso mi cánula rectal y procedo a lavar bien mi trasero para una cogida satisfactoria. Me demoro como 15 minutos en hacer todo y al salir del baño (su puerta daba justo de frente con la de la entrada a la habitación y por lo tanto se podia ver todo el pasillo) veo al viejo que volvía hacia la habitación notandose totalmente oscuro a su espalda, habia cerrado el local. Yo me quede parada en la habitacion y él se acerco diciendome “espero que haya sido de su agrado, en que mas puedo servirle”, agradecí su amabilidad y destaque lo confortable de su casa en general, sin dejar de mirar su cama, el viejo se dío cuenta que estaba entregada y directamente cerro la habitación y se vino hacia mí, estirando una mano como de forma tímida acaricio mi pecho, con voz temblorosa me dice que hacia mucho tiempo que no estaba con un mujer, y hasta me decía que yo era muy delicada y no sabía como tratarme. Le tomé la mano y lo lleva al costado de la cama, aún de pié le dije que me dejara a mí desvestirlo, desbroche de a uno sus botones de la camisa y empecé a besar su pecho con un suave perfume que me exitaba aun mas. Quites su pantalones y deje salir su pija gorda y corta, lo recoste y me subí sobre el y recien ahí comencé a desvestirme, al sacar mi blusa el viejo tomo mis pechos torpemente y me los besaba y masajeaba. Le pedí que esperara, me quite la calza quedando completamente desnuda, y nuevamente comence a acariciar y besar su cuerpo. El viejo, por su vida de trabajo estaba bastante en forma, cuando llegue a su verga la bese de forma suave y profunda, pero aún así el viejo se vino casi al instante, yo me encargue de dejarla bien limpia mientras el me pedia disculpas y se justificaba. Cuando termine mi parte le pedí que me besara él, yo lo fuí guiando en que quería que me hiciera, empezando por mi espalda y trasero, luego mis pechos para finalizar en mi vulva hasta que me hizo acabar. Cuando lo miro, él ya tenia su pija nuevamente erecta, por lo que me dirijo a ella y le paso nuevamente mi lengua, recuesto al viejo y me monto sobre ella, los dos estamos ardiendo así que su gorda pija entra sin problemas en mí sacandome varios gemidos, empiezo a aumentar el ritmo y llevo mis pechos a la boca del viejo. En esa posición logro que entre toda su pija y al poco tiempo logramos llegar juntos al siguiente orgasmo llenando toda mi concha, ya que no le puse preservativo al viejo. Me quede sobre él un buen rato, luego me recoste a su lado. El viejo no podia creer lo que estaba viviendo, en una corta charla de momento me conto que enviudo hacía 10 años y sus hijos no volvian casi nunca a verlo, ya todos radicados en diferentes ciudades, tenia 75 años! y se consevaba mas que bien. No entendía como una joven como yo se fijaba en alguien como él, hasta me pregunto si no estaba enferma, pero le explique que ahora los jovenes vivimos mas intensamente la vida y con otras libertades, y en mi caso busco la belleza de las personas fuera de lo físico, no se si me entendio, pero no le hiba a decir directamente que soy muy puta. Nos dormitamos un buen rato, al despertar miro la hora y eran las 10 de la noche, me levanto para ir al baño y el se despierta, de forma picara lo invito a bañarnos juntos, muy timidamente viene. Se nota que estaba haciendo cosas nunca antes probadas, no hacia por jabonarme y acariciar mi cuerpo, no sabia como actuar. Así que nuevamente llevo la iniciativa y el me copia lo que hago, estaba tan caliente que hasta lo besaba en la boca de forma pasional, algo que casi nunca realizo. Volvemos directamente a la cama, ahora se anima a besar mi cuerpo, dejo que actue para luego empezar yo y sorprenderlo con mi ano que pedía verga a gritos en ese momento. Se enzaño con mi clitoris y no paró hasta hacerme llegar de nuevo, cuando noto esto se levanto y se pajeaba para levantar su tranca nuevamente, asi que me dirigí a ella y la mamé intensamente. Cuando estuvo bien dura, me puse a cuatro y le pedí que me la metiera por atras, Despacio fué haciendose camino entre mis tripas hasta que entro toda, suavemente se movía hasta que hice que se quedara quieto y desde mi posición me movía para introducirme su tranca; esto al viejo lo volvio loco asi que empezó a presionar sobre mi culo hasta que se vino nuevamente. Se ve que ya no tenia mucha leche por que no lo sentí en mis tripas. Ahora sí ya nos recostamos y nos dormimos al instante abrazados. A la mañana siguiente me desperte por sus lengueteadas a mi concha que me encendieron al instante, abrí bien mis piernas y el viejo se puso sobre mi penetrandome al instante, me sacudio lindo un buen rato y luego cambiamos de posición cuando lo monte lo hice mirando a sus pies por lo que el me pellizcaba el trasero. Me encantaba su pija gorda, cabalgue hasta que me dijo que se estaba por venir. me baje y me puse a cuatro para que me penetrara en esa posición, esta vez si me sacudio con fuerza y se corrio dentro de mí. Nos volvimos a bañar donde le regale una última mamada, desayunamos y me despedí prometiendole volver en alguna oportunidad. No fué un sexo tan salvaje y con muchos polvos como otras oportunidades pero me gusto mucho satisfacer a este viejo. Lo disfrute un monton.