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Incesto en el messenger con mi prima

Mi historia es acerca de cómo cometí incesto con mi prima, llamémosla Karen, para mantenernos en el anonimato, ella es una mujer de 1.59 cm de estatura, de esas chicas que tienen un culazo, que por más que intentes no puedes despegarles la vista, unas piernas torneadas, preciosamente moldeadas por el ejercicio, de tez blanca, pocos pechos, pero eso ni representa problema alguno. Bastante cachonda, pero eso no lo sabía hasta que llegó aquel día, ojos grandes, y labios de mamadora.
Como siempre, todas las familias normales, tienden a visitarse una y otra vez sin previo aviso, así sucedía con la nuestra, por lo regular nos visitábamos en fines de semana, así nuestros tíos, abuelos, primos, etc… estaban presentes y no había ningún problema.
Mi prima y yo crecimos siendo muy apegados, cuando yo tenía un problema, ella me daba consejos, me animaba, y siempre teníamos una conversación muy amena. Así fuimos durante la infancia y parte de la adolescencia. Actualmente ella tiene 18 años y yo 22.
Como intuirán, yo a he tenido bastante experiencia con mujeres, adultas y adolescentes, no es por nada, pero resulto bastante atractivo a las mujeres, en especial a mis amigas, y amigas de mi madre. Así nací, ¿qué se le va a hacer? A Karen siempre le contaba mis aventuras con mujeres, le explicaba a detalle y ella ponía mucha atención a lo que platicaba, al parecer le agradaba escuchar de su propio primo, las cosas sexuales que ella no se atrevía a platicar con sus propios padres. Pero, en fin. Un día, llegué a casa de mis tíos Raúl y Andrea, padres de Karen y otros tres primos. Los saludé sin más, les pregunté que si me podía bañar en su casa, ya que me quedaba de paso y no tenía tiempo para llegar a la mía, ya que vivo lejos de donde ellos viven. Ellos alegremente me dijeron que si, mis tres primos se encontraban fuera, los hermanos de Karen, son más pequeños, unos adolescentes, siempre están todo el día vagando con sus amigos de la colonia. Entonces, al salir de bañarme, como era mi costumbre, siempre lo hacía en ropa interior muy ajustada, y con la toalla sobre mi hombro. Típica pose sensual, pero lo hacía inconscientemente, al salir del baño me percaté que mi prima estaba en la sala, y el baño está justo a un lado de la sala. No le hice caso, y seguí mi paso hacia la recamara de uno de mis primos, me cambié, me peiné y me fui, tenía unos asuntos pendientes que ya no recuerdo. Al llegar la noche, me conecté a msn, me encontraba solo en mi recamara, obviamente tengo agregada a mi prima, y a mis demás familiares. Y de pronto abajo apareció la ventanita naranja, era mi prima, a continuación les pondré la charla que tuvimos, con K representaré a mi prima y con una H a mí.
K: Hola!, primo. ¿Cómo estás?
H: Ey, hola. Muy bien, ¿Y tú?
K: Muy bien, gracias. ¿Qué haces?
H: Aquí llegando de la calle, estoy un poco cansado.
K: Ah!, que vago eres primo.
H: Ja ja, sólo un poco.

Después de unos minutos, sin nadie escribir nada, me animé, estaba un poco cachondo, y le escribí lo siguiente:
H: Primita, no había notado lo nalgona que estás.
K: En serio? Pues ya ves, es de familia.
H: Perdón, pero no pude evitar verte las nalgas ahora que me bañé en tu casa.
K: Y yo no pude evitar verte tremendo bulto debajo de tu ropa interior cuando saliste del baño.

En ese momento mi cabeza tenia pensamientos sucios sobre mi prima, pensaba en su gran culo, con aquel pantalón ajustado que llevaba y me dejaba ver su cachetero, de esos que quedan justo a media nalga. La conversación se ponía cada vez más caliente y eso me agradaba, no pensaba en el remordimiento que me daría cuando me calmara, nada en ese instante me importaba, así que me decidí a escribirle cosas más cachondas.
H: En serio? Y te gusto lo que viste?
K: Si, no pensé que la tuvieras tan grande.
H: Y yo no pensé que tus nalgas estuvieran tan ricas.
K: Y no sólo eso tengo rico.
H: ¿Qué más tienes rico?
K: Ya ves!
Segundos más tarde me dijo que se tenía que marchar, ya que usarían su computadora, sin más ni menos tuve que decirle adiós, pero estaba demasiado cachondo, busqué entre mis carpetas y mis archivos, alguna foto de ella, quería masturbarme pensando en lo que me había escrito mientras veía su foto. La encontré, precisamente una foto de ella de perfil, pero se veía su culo redondo y respingón, esa noche me masturbé pensando en mi prima, gozándola en mis pensamientos, dedicándole una paja monumental a su gran culo.
Al día siguiente desperté, un poco asustado ya que creía que mi prima le iba a contar todo a mis tíos, y se armaría un lio en grande, me conecté para ver si ella estaba, y si. Se encontraba en línea, la saludé y ella como si nada me respondió, me aseguré de que prometiera que no diría nada de lo sucedido anoche, y ella claramente me decía que no me preocupara, que ella no era de esas personas que delatan a las demás.

Días después, asistimos a su casa, me costaba controlarme, por el morbo que me provocaba ver a mi prima ahí, en su propia casa paseando, coqueteando conmigo, ella sabía que yo la deseaba, que quería ese par de nalgas ricas sobre mi verga, o sobre mi boca relamiéndolas gustosamente, ella lo sabía, también le ponía cachonda el hecho de que fuéramos familiares, como a mí. Así sucedieron varios días, de la misma manera, la visitaba y ella me mostraba su culo, claro yo lo veía sin que nadie se diera cuenta, sólo eran coqueteos y ya. Pero, cuando la noche llegaba, ella se encontraba siempre en msn, preguntándome si me había gustado como se veía ese día, si me gustaba su culo, y que si notaba que a veces no llevaba bragas.
Los días pasaban y yo seguía pajeandome recordando su culo, o cojiendo con otras mujeres pensando en mi prima, claro estaba que necesitaba cojermela a ella, para librarme de esta gran calentura que sentía.
Un fin de semana, mis padres hicieron una carne asada en casa, mi casa es grande, y no había problema si llegaban unas 30 o 40 personas, todas cabian en el patio o adentro. Esperabamos la visita de todos mis tíos y primos, pero yo solo esperaba a Karen, y ver que llevaba puesto esa vez. Al fin llegó la hora, ella se bajaba de la camioneta de mis tíos Raúl y Andrea, fueron los últimos en llegar, ya que su casa era la más lejana a la nuestra. El día transcurrió entre risas y platicas de los adultos, todos embriagándose, al parecer se quedarían a dormir en mi casa, oh vaya oportunidad que tenia para hacer algo sucio con mi primita.
Ya en la madrugada me encontraba en mi recamara, platicando en internet con mis amigas, cuando de pronto se conectó ella, tal vez estaba en otra recamara, y me decidí a saludarla, debo aclarar que yo también había ingerido algunas bebidas alcohólicas, y me sentía con más valor para provocar a mi prima hasta su límite, a continuación les pondré la charla que tuvimos:
H: Hola, prima donde estás?
K: Aquí en el cuarto de a lado, por que?
H: Nada más pregunto, y estás sola?
K: Si, ya todos están dormidos en las demás recamaras, y yo le pedi a tu papá que me prestara su laptop para conectarme, y aprovechar…
H: Oh, bastante ingeniosa, que curioso, fijate que la laptop de mi padre tiene web cam.
K: Si, ya sé. ¿Quieres que la ponga?
H: Si, ponla… y hagamos cosas sucias.
K: Está bien aceptala.

Al aceptarla, aparecia ella, con la misma ropa que llevaba dicha tarde, estaba acostada sobre la cama, con la luz apaga.

K: Y a que te refieres con hagamos cosas sucias?
H: Tú solo hasme caso a lo que te diga, ok?
K: Está bien.
H: Primero, ponte de pie y prende la luz, para verte mejor.
K: Ok, asi?
H: Si, de maravilla, ahora date la vuelta y dejame ver tu culote.
K: Está bien, asi, te gusta?

Ella se empinaba despacio, se tocaba su culo, sabia que me estaba cachondeando, que me estaba pajeando frente al monitor, cabe mencionar que yo no tenia web cam, asi que ella no me podía ver, pero intuina que ella sabia lo que estaba provocando en mi. Ella llevaba puesto un pantalón demasiado ajustado, sus nalgas se lo comían y resaltaban su cachetero a media nalga, eso me ponía bastante mal. Al parecer ella también había estado tomando, la interrumpi y le puse lo siguiente:

H: Que rico culo tienes, prima. Te me antojas demasiado
K: Te gusta? Mm… tu también estás muy bien
H: Ahora quiero que te lo quites, y me dejes ver esas hermosas nalgas
K: Pero, si alguien entra y me ve?
H: Pues pon el seguro a la puerta, y así estaremos sin preocuparnos, que no estas cachonda?
K: Si, la verdad si, y me gusta que me veas
Ella se quitó el pantalón, dejándome ver sus nalgas blancas y grandes, wow que vista tenia, aceleré mi paja, quería venirme viéndola, disfrutaba tanto ese momento, al igual que ella, me daba morbo pensar que la tenia así solo a unos pasos de mi. Su ropa interior se metía completa en su culito, se empinaba y hacia movimientos sensuales. Después de unos minutos así, le dije que se bajara su calzoncito, ella lo hiso y yo continué en lo mío.
Después de estar un rato viéndola tocándose sus nalgas, y su rajita deliciosa, tomo su posición normal y me escribió:
K: Por que no vienes a la recamara, primito?
Pero, eso… es otra historia. Escríbanme a mi correo, alix.dante@live.com continuaré en la segunda parte lo que ocurrió con mi primita.

Empezó con un beso

Cierta mañana, por estirar un poco las piernas, mientras mi mujer hacía la compra en el súper, caminé despacio por una calle peatonal. Como no era larga, paseé de arriba abajo varias veces. Llevaría ya cuatro recorridos cuando vi a una señora mayor, de andar lento, algo dificultoso, que eligió el peor sitio para moverse por esa calle: la zona ajardinada que la bordeaba por un lado. Para regar esa estrecha parcela, los jardineros habían instalado una serie de tubos de goma que permitían el riego por goteo. Poco antes había caído de la bici un chavalín que se aventuró por la zona. Considerando que la señora, de setenta y tantos años, más o menos, se iba a dar un gran trompazo, me aproximé a ella y quitándome el sombrero, la advertí cortesmente:

Mucho me temo, Sra. que se va a caer.

Sonrió con particular encanto.

Tiene vd. razón, no sé por qué me he metido por aquí.

Deme la mano, Sra. y la ayudaré a salir.

Cogió mi mano y, despacio, vacilante, pero sonriéndome de forma simpática, especial, afectiva, salió a la acera. Nos miramos largamente todavía teníamos las manos cogidas.

Debe tener cuidado, Sra., es vd. demasiado bonita para lastimarse.

Es vd. un verdadero caballero, hay pocos como vd.

Lo que no hay, querida señora, es mujeres tan encantadoras y adorables como vd.

Amplió su sonrisa y aproximando su cara, quiso despedirse con un beso. Había gente paseando, sentados en las terrazas, mi mujer podía salir en cualquier momento del supermercado, pero, pese a todo, no vacilé en besarla en la comisura de los labios en ambos besos, que amplié a un tercero en plena boca. Hizo un ligero amago de retirar sus labios, pero…………..¡qué delicia de beso!, volvió a unirlos a los míos. Nos separamos y yo volví a besarla. Respondió al beso, entregándome sus labios. No pudo ser todo lo largo que deseaba, tal vez deseábamos, pero sentí una emoción
especial y capté la suya.

Es vd. preciosa, Sra. y me ha gustado mucho besarla.

A mí también. Espero que volvamos a vernos. Yo suelo pasear por aquí. Adios.

Adios, Sra. gracias por esos regalos tan maravillosos.

Al separarnos, me saludó un vecino. Por su sem- blante no pude deducir si me había visto o el ala de mi sombrero y mi estatura superior le impidieron ver los emocionados besos que acababa de protagonizar.

Caminamos en la misma dirección que la señora, aunque un poco más despacio porque este vecino usaba bastón y avanzaba con dificultad. Me despedí alegando ir a comprar el periódico y seguí los pasos de la señora, que se había internado en el parque.La alcancé y volvió a sonreirme de un modo que me fascinaba. Tenía mucho atractivo para mi: cara realmente guapa, muy bien maquillada, labios gorditos, cara preciosa. Sus piernas parecían bonitas, aunque sólo se veían de media pantorrilla para abajo. El abrigo disimulaba el pecho, cuyo tamaño parecía adecuado al resto. Peinado de peluquería y un cierto aire…….¿mediterráneo?…….su aspecto parecía……. valenciano.

Disculpe la molestía, pero no quisiera que nos separásemos sin decirla que sus besos me han……( palabra que no exagero), me han enamorado, nunca he sentido tanto ni tan intensamente como con sus besos.

Tomó mis manos, aproximó su rostro, ofreciéndome sus labios, sus gordezuelos y sabrosos labios.
En ese momento no pasaba nadie por esa vereda del parque y fue un beso largo. Su mano buscó la mía y la apretó fuertemente. Nos costó separarnos.

Eres preciosa, una de las mujeres más bonitas y elegantes que he visto nunca.

Gracias, eres muy amable. Tengo una hija bellísima y mucho más joven.

Lo ha heredado de tí, porque eres un encanto y me gustas mucho.

Tu también me gustas, por eso te he dejado besarme y por eso te he besado yo. No soy ninguna jovencita.

Yo tampoco, cielo, pero estamos sintiendo los dos como jovencitos. Has hecho que me tiemblen las piernas de la emoción. ¿Estás casada?, ¡qué pregunta tan tonta!, una mujer como tu siempre tiene marido.

Hizo un gesto ambiguo.

¡Bueno!…..si……y no…..

Varias horas después, pensando en la delicia de su boca, en esos besos brujos que me hicieron desafiar hasta la posible presencia de vecinos, no fui capaz de interpretar su dubitativo gesto y desconcertante respuesta. Tampoco me quedó claro el mezclar a su hija en la conversación

¿Tienes teléfono?

¿Quieres que te lo de y así nos hablamos?.

Si, pero no tengo bolígrafo, ¿tienes tu?.

Rebuscó en su bolso infructuosamente.

No se, no lo encuentro.

No importa,¡que poco moderno soy!, lo meto en el móvil y resuelto.

Tras anotar el número, que era de los de la zona, volvi a tomar sus manos, que apretó cariñosa.

¿Cómo te llamas?.

Ana María.

Nombre precioso, que te va de maravilla, porque tu eres una verdadera preciosidad. Si te digo una cosa que has provocado en mi, ¿no te enfadarás?.

Apretó más fuerte mis manos y sonriendo con los ojos y con la boca, me dijo en tono quedo, íntimo:

No, Y además, como se lo que me vas a decir, yo te diré lo que me ocurre a mi. Ojalá no me equivoque.

Ana María, me he enamorado de ti. Ya sé que parece una locura…pero……

Esas cosas pasan, a veces, con tan sólo un beso. El amor es así. Yo también me he enamorado de ti.

No pasaba nadie y acercó su rostro al mío. De nuevo me invitaba a besarla. Sentir sus labios me produjo una revolución interna, la abracé y me apreté contra ella, uniendo mi entrepierna a la suya. Llevábamos abrigo y aun sin sentir el calor del contacto, el simple hecho de demostrar nuestros deseos, provocó que Ana María hiciese lo que yo no me hubiese atrevido: su lengua acarició mis labios. Yo llevé la mía hasta el interior de su boca y nos lamimos ansiosos, olvidados de que podía pasar gente. Ocurrió así, pero sólo nos enteramos cuando oímos sus risas. Era una pareja de chicos jóvenes que pensarían: ¡mira como están esos viejos!

No he debido hacer esto, ser tan lanzada, pero es que……¡no sé que me está sucediendo!…te beso y pierdo la cabeza, no soy capaz de apartar mi boca de la tuya. No me has dicho cómo te llamas.

Juancho.

Me gusta. El nombre y tu. ¿De veras ta has enamorado de mí, Juancho?. Se sincero, no me engañes, ni exageres tus sentimientos. ¿Lo harás?.

Como no pasaba nadie, volví a besarla. Abrió muchísimo la boca y metí mis labios dentro. Las lenguas…….¡ah!…..¡cómo se lamieron!. Nos separamos. Lo hicimos muy a tiempo porque por un recodo aparecieron varios niños jugando con un perro. Detrás sus papás. Cuando pasaron, tras un breve beso, la dije:

Ana María, es la primera vez que me ocurre una cosa así, pero te aseguro formalmente que estoy enamorado de tí, que nunca he sentido algo tan dulce, tan excitante, tan arrebatador como nuestros besos. Te estaría besando horas.

Acercó su rostro y me volvió a besar rápidamente. Venía gente, pero mi mayor envergadura la tapaba.

Me dices unas cosas que me vuelves loca, lo mismo que me ponen tus besos. No viene nadie, dame un beso, cariño.

Ya le habíamos cogido el gusto a los besos de lengua y así tenían que ser: lenguas enlazadas como serpientes, que preparaban a los amantes para el acto final, el gran acontecimiento, la unión de hombre y mujer, la fusión de dos cuerpos que se humedecen mutuamente.

¿Cuando volveré a verte?.

Llámame el jueves, mi hija los jueves trabaja por la mañana, hasta las tres. Tendremos tiempo para estar juntos. Llámame todos los días. Para que sepas que soy yo, siempre diré dos veces diga. ¿Vale?.

Ahora me voy. Dame un beso pequeñito que viene mucha gente.

Adios, amor mío.

Adios Juancho, cariño mío, te quiero. No dejes de llamarme.

Nos besamos brevemente, pero juntando nuestras lenguas.

Nos separamos. ¡Qué ha tiempo lo hice. Vi a mi mujer doblar la esquina del supermercado. Salí a su encuentro. Me pasé toda la tarde deseando llamar a Ana María, aunque sólo fuese para decirla que me había hecho muy feliz, pero mi mujer no se puso a ver la tele, sólo estuvo leyendo el periódico, unos de sus ritos diarios. Se me ocurrió súbitamente: decir que me había dejado las gafas en el coche. Bajé al garaje y marqué el número de Ana María.

Diga, diga.

Hola, cariño, soy Juancho, te llamo desde el garaje.

¡Qué alegría, cielo mío!. Podemos hablar muy poquito, mi hija está en el baño. Sabía que me ibas a llamar. No he dejado de pensar en ti. ¿Piensas tu en mi?. ¿piensas en nuestros besos?.

Como no la tenía delante, me atreví a decir:

Continuamente, no hago más que desear comerte a besos. Toda
entera.

¡Bueno, ya estaba dicho!, oigamos lo que tenga que decir.

Eres muy malo, malísimo, ¿has dicho toda entera?.

Si, cariño.

Pero, amor mío, ¿tu sabes lo que eso significa?.

Claro.

Toda entera quiere decir sin dejar ni un trocito. ¿Te das cuenta de lo que has dicho, de lo qué significa?.

Si. Perdona, no quería ofenderte.

No me ofendes, amor mío, to-do………lo…….con-tra-rio. ¿Comprendes lo que te digo?.

¿Quieres decir que te gusta pensar que te bese toda entera, te coma toda entera?.

Si, lo pienso, lo deseo y te recordaré que lo has prometido.

¿Y tu?.

Esto siempre es cosa…..de ……dos. Somos dos locos,¿verdad’.

Dos enamorados, cielo mío.

Si, amor mío. ¿Lo deseas mucho, pero mucho, mucho?.

Con toda mi alma, con todo mi corazón y todo mi cuerpo.

Igual que yo, amor mío, cariño mío. ¿Podrás esperar?.

Me costará un gran esfuerzo.

Pues entonces………ven el lunes, a las once y media.

¿Y tu hija?

Hace un rato me ha dicho que tiene que ir a cubrir a una compañera que debe ir a……Burgos, creo. Así que…….Oigo la cadena del water, va a salir. Hasta el lunes, amor mío, piensa en mi. Yo me dormiré pensando en ti. Estoy oyendo la ducha. Podemos seguir hablando. ¿Pensarás en mi?. ¡Qué tonta soy, tu tienes a tu lado a una mujer, no pensarás en mi!.

Si, pensaré. Y te lo digo porque quiero que nos hablemos siempre sinceramente: a mi mujer, desde hace varios años, no le interesan el……..amor.

¿Es verdad o me engañas?.

Te lo juro. Somos dos buenos amigos que viven juntos.

Me hace feliz saberlo.¿Entonces tu vas a ser sólo mío?. ¡No me engañes, amor mío!.

Es la pura verdad, vida mía, sólo tuyo. ¿Y tu?.

Sólo de ti, amor de mi vida, que te quiero mucho.

¿Y tu marido?.

Hace seis años que se fue con viento fresco. Pero no se ha divorciado. Como no tenemos noticias suyas, hemos presentado en el juzgado la petición de fallecimiento. Ya sabes, para poder vender las dos casa y otras cosillas. Ya ha parado la ducha. Pasado mañana te espero, amor mío, vida mía. Te quiero.Vivo en la calle tal , nº tal. ¿Sabes dónde es?.

Claro, en la calle de la parroquia. Te envío un beso muy fuerte.

¿Hacia dónde lo dirijo?.

A donde quieras.

Pues como has dicho……toda entera……pues ahí, donde estás pensando.

¿Como lo llamas tu?

Prefiero que lo digas tu.

¿Chochito?.

¡Ay!, si, amor mío. ¡Somos muy descarados!, dos sinvergonzones.

No, mi vida, estábamos faltos de amor y nos hemos encontrado.

Creo que nos vamos a alegrar los tres.

¿Cómo tres?, a quién…….

Verás, mi amor, creo que debo explicarte algo que me preocupa de mi pobre hija. Mariana, mi hija, y su marido, sufrieron un accidente gravisimo con el coche. El murió y mi hija….quedó….deforme, con la espalda, la columna……arqueada, ya sabes……

Con chepa. Una palabra asquerosa.

Si, cariño, ya lo sé, pero, como se trata de mi hija, pues………Me da apuro…..decírtelo.

Debes tenerme confianza, dímelo.

Bien……..Desde entonces, esa…….espalda, su deformidad, han alejado a los hombres. Mi hija es muy…..cariñosa……muy…temperamental, mucho más que yo y……..¡no sé cómo decirlo, Juancho!.

Necesita, como cualquier persona, mantener relaciones sexuales, calmar sus deseos. desahogarse con cierta frecuencia. ¿Y por qué no lo hace?.

Porque no puede, porque ningún hombre busca eso en ella. Mira, Juancho, ni a tomar un café la invita algún compañero.

¿Tiene problemas en el trabajo?.

No, ninguno, es funcionaria, de muy buena categoría. Lo que la amarga, lo que la desespera es que…….el accidente, aunque no muriese, la mató, la………no sé. Tengo miedo de que cometa algún disparate.

Destruyó todas sus expectativas. Vamos, que vive sin esperanza alguna.

Así es, Juancho.

Veamos, Ana María, tu…..¿para qué me cuentas todo esto?, porque seguro que hay una razón y es hora de que me la digas. Lo primero, ¿ya no te preocupa que te oiga tu hija……Mariana, ¿no?.

Sí. Mi hija está frente a mí, ha oído nuestra conversación por el supletorio. Ella es la que me ha dicho que te cuente todo……lo suyo.

Todo eso está muy bien, pero ahora toca que te sinceres conmigo. Adelante.

Pues…..¡me da vergüenza!…….No sé si voy a poder…..

Debes. A lo mejor…….¿quién sabe?…..a lo mejor yo tengo la solución a ese problema, que es muy grave para cualquier persona, sobre todo si es joven y sana.

Mi hija está sanísima y es muy guapa, preciosa y tiene un cuerpo……¡perfecto!. Bueno, salvo ese…….inconveniente que te he dicho.

Puntualicemos. ¿Tu crees que yo le podré gustar a Mariana?

Sí, le gustas. Nos vió besándonos en el parque y luego me dijo que ojalá la hubieses besado a ella.

Pues mira, la puedes decir que a mí no me preocupa en absoluto lo de su espalda. Y puedes añadir que he tenido relaciones con varias mujeres que sufrían ese…..ese problema. Díselo, por favor.

No es necesario, está oyéndote por el supletorio.

Ya. Bien, pues entonces quiero decirte, Mariana, que estoy deseando conocerte y darte un beso, muchos besos. Si tu quieres, claro.

Sí, Juancho, sí, mil veces sí. Me gustaría verte ahora mismo, ¿es posible?.

No, ya has oido que estoy casado y también que, aunque a mi mujer no le interesa ya el sexo, me merece todo el respeto del mundo y no deseo que sepa que……….tengo una……novia. O dos.

Dos, Juancho, dos. Yo soy la que te ha conocido y no voy a renunciar a tí.

Está bien, mamá. Si se enterasen los vecinos dirían que somos dos personas un tanto raras, ¿no?.

Quizás, hija, pero eso no varía mis sentimientos.¿Los tuyos han cambiado, Juancho?

En absoluto. Cada vez tengo más deseos de……..de las dos. Voy a colgar. Nos vemos mañana a las once y media.

El lunes, a las once en punto estaba caminando hacia su casa. A las once y diez estaba para llamar al portero automático. Una mujer de cuarenta años, guapísima, con unas piernas de escándalo y un cuerpazo de primera, me franqueó la puerta. Iba elegante, con el abrigo plegado y echado sobre un hombro.

Iba a salir y te he reconocido. Te vi el sábado con mi madre.

¡Claro!, si eres igualita. Más joven y más guapa.

Acercó la cara para darme un beso. Yo, como siempre hacía con las mujeres que me gustaban procuré juntar ambas comisuras. No hubo resistencia por su parte. Y no fue rápido, mas bien lento.El acostumbrado segundo beso tuvo mucha más entidad: se centraron las comisuras y poco a poco, recreándonos, juntamos los labios plenamente y rozamos levemente las lenguas. ¡Joder!, ¿pero que estaba pasando?. ¿Les gustaba a la madre y a la hija?.Mis pensamientos se cortaron, me olvidé de todo y disfruté de ese inesperado beso, ¡un señor beso! Se oyeron pasos por la escalera. Nos separamos jadeantes, mirándonos a los ojos. En los de ella y en los míos, había deseo de más, mucho más, muchísimo más. ¡Qué bárbaro, qué mujer tan guapa y con que ganas me había besado!. Y yo a ella, claro está. Intercambió saludos con los vecinos y ladeamos el cuerpo para dejarles salir. Y ahí, ¡justo!, es cuando vi su defecto físico: la columna vertebral arqueada, tenía chepa, como vulgarmente se dice. Tengo muchos años y mucha experiencia. Y una profesión que me había hecho conocer a toda clase de gentes. Había entrevistado ampliamente a personas que hacían de sus deformidades físicas un medio de vida. Incluso llegué a tener relaciones con una enana. Me estuve metiendo en su cama, en el carro de las tres enanas de un circo ambulante, los dos meses que permaneció en la ciudad. Y disfruté mucho, mucho. Aquella pequeña era una fiera jodiendo, una cosa tremenda. Pequeña de cuerpo y coño,pero grande a la hora de recibir a un hombre.Todavía recuerdo cómo se abría de piernas, doblando las rodillas y levantándolas, mientras decía con voz ronca, aguardentosa (era viciosa del anis del mono): La tienes muy grande para mi coño, Juancho, pero me gusta que me lo abras de par en par con ese pedazo de polla que tanto gusto me da.¡Lo que me hizo disfrutar esa hembra de poca estatura!. Cuando era un muchacho de quince años, con las hormonas que se me salían del cuerpo, una costurera que venía a casa de mis padres, me llevó al huerto durante un par de años. ¡Y tan feliz!.Tenía una gran chepa. No me importó nunca, ¡era tan hembra!, ¡jodía con tantas ganas!. No fue la única vez que me metí en la cama con mujeres que tenían chepa. ¿Los humanos no jodíamos cara a cara?, ¿nuestros órganos sexuales no estaban enfrentados?…….Pues entonces, ¿cuál era el problema que una chepa podía producir?. Para mí, ninguno. Como consecuencia de este entrenamiento mi expresión no cambió, la seguí mirando con deseo de comerme otra vez su boca. Sonrió…….. ¿esperanzada?, ¿ilusionada?……¿Era como si se confirmase lo previamente tratado?. Esta madre y esta hija…..¡eran muy peculiares!.

¿No te importa lo que has visto?.

Aparte de tu belleza, por la que me puedo volver loco, no he visto nada que me preocupe, que, para mí, tenga importancia. Me gustas. Y estoy deseando repetir ese beso tan riquísimo.

Entonces, ¿quieres subir conmigo?.

Estoy deseándolo, preciosa mía.

Suspiró profundamente y, ante la puerta del ascensor, me echó los brazos al cuello y su boca buscó la mía. Fue un beso de bocas muy abiertas, de lenguas despiertas, lamedoras de cada boca. ¡Qué beso tan cachondo!. Mis brazos ciñeron con fuerza sus cintura, luego descendieron hasta sus muslos y subieron la falda. Me retiré un poco para verla. ¡Estaba tremenda, que muslazos, que entrepierna tan ….tan….¡enloquecedora!….. Presté atención. No bajaba nadie. Me arrodillé ante aquella diosa de la belleza y del deseo y echando hacia un lado sus bragas, metí la lengua en su velludo coño. Sin olor, sin sabor, ¡qué rico!. Lo lamí con loco deseo. ¡Joder, parecía un chaval y no un maduro de cincuenta y muchos!…..Pero es que…….¡Jo, joder, joder, tías como aquella, qué poquitas había disfrutado!. Ella, entregada a mí, había abierto sus piernas de par en par. Estábamos en ese disfrute tan descomunal, cuando oímos bajar el ascensor. Tomándome por la cabeza delicadamente, me hizo levantar, buscó mi boca y su lengua entró toda, lamiendo ansiosa. La que bajaba en el ascensor era Ana María, la madre de Mariana. Nos miró detenidamente y leyó en nuestra expresión.

Os lo noto, os habeis besado, ¿a que sí?.

Jadeante, casi sin voz, respondió:

Si, mamá, si. Ha sido maravilloso. Le gusto, no le importa mi….cosa

Me alegro. ¿Te gusta mi hija?. Ya te dije que era muy bonita. ¿No hay un beso para mí?.

Aproximó su cara en busca de un beso. Lo deseaba apasionado porque sus labios estaban muy separados y la lengua asomaba entre ellos. La abracé y nos besamos y lengüeteamos con más ardor que en nuestro primer encuentro. La hija nos separó.

¿No tendrás celos, cariño?. Le conocí primero, ¿recuerdas?. Subamos.

Dentro de la casa, me condujeron a una habitación con cama de matrimonio.

Me voy a lavar, Juancho. Me quiero lavar muy bien para tí. Otra vez, ¿sabes?,

Si, Mariana, cariño. Ana María, debes explicarme algo más de todo esto.

¿Recuerdas que el sábado te hablé de lo guapa, de lo preciosa que es mi hija?. ¿Recuerdas que ayer, cuando me dijiste que me ibas a comer el chochito, te dije que los tres íbamos a ser muy felices?. Mi hija nos vió besarnos. Cuando me lo dijo se echó a llorar amargamente. Después del accidente de coche, la espalda comenzó a deformarse, los médicos no pudieron evitarlo. Fue un accidente muy malo. Bueno, pues esa deformidad, la chepa, ha alejado siempre a los hombres. Y Mariana,¡pobre mía!, tiene sentimientos y deseos muy fuertes. En eso también se parece a mí, sólo que en ella es más fuerte por ser más joven. Lleva siete años sin saber lo que es un hombre y es …..muy apasionada, más que yo. Nos oyó hablar por el teléfono supletorio, se lo había metido en el baño y se puso muy nerviosa cuando me dijiste que me ibas a comer el chochito. Salió del baño llorando como una Magdalena, desesperada, diciendo que así no quería seguir viviendo……En fin, que se me ocurrió este plan, le pareció bien. Su compañera la llamó para decirla que no viajaba a Burgos y……Hoy te hemos visto venir y como Mariana me dijo que le pareciste atractivo, la empujé a bajar, advirtiéndola que eras muy golferas y a las mujeres las besabas en la comisura de los labios. Bueno, todo ha salido como yo pensaba.

Mariana salió del baño. Estaba bellísima, para enloquecer a cualquiera: su cuerpo, visto de frente, rozaba la perfección. ¡Qué muslazos, qué bonitos con las medias y el liguero, qué tetas tan para chupar con lujuria. Las bragas, negras, con muchos bordados, anticipaban que su coño tenía mucho vello. Se giró para que viese su abultada chepa. Y me miró, buscando en el fondo de mis ojos, la repuganancia que despertaba. ¡Que tontería!, si yo estaba acostumbrado a joder mujeres con chepa. Tenían un condicionamiento: ponerse encima para no hacerlas daño en la espalda. El peso de un hombre………puede hacerlas daño. Bueno, les voy a confesar algo: con dos de ellas y con la pequeña (odio la palabra enana), llegué a hacer unos sesenta y nueve de…….¡jo, qué buenos, que sabrosos!. ¡Y qué limpísimas las tres!, jamás capté olores o sabores desagradables para mí, que soy muy especial para esas cosas. Vi en la mirada de Mariana el temor a lo ya sabido, el rechazo que su chepa producía. Comprendí y calmé su inquietud lanzándola un beso dirigido a sus bragas. Suspiró aliviada.

Eres preciosa, Mariana, me gustas con locura. Estoy deseando volver a comerme tu tesoro.

La madre, quiso dejar bien sentado que, sin celos, podíamos arreglar la situación.

Yo fui la primera, hija, eso me da algún derecho, ¿no?.

Muy de vez en cuando, mamá, porque Juancho no es un chaval. Yo también tendré mucho tiento, porque esa forma de lamerme el coño…….¡Me has vuelto loca, cariño mío.

Pero, ¿como?, ¿ahí?, ¿a pie de ascensor, la has…….la has ……

Me ha comido, mamá, me lo ha comido. Me lo ha hecho de locura, yo ya no creí volver a……..volver a sentir…..¡Se me doblaban las piernas de gusto!.

Entonces, hija……….

Estoy loca porque nos lo hagamos. Los dos. ¿Vamos a la cama, cariño?.

Vamos, tesoro, que nos vamos a hacer un sesenta y nueve de locura.

¡Ay!, fue una locura. Mariana, puesta de lado, comenzó a lamerme la polla con una suavidad asombrosa, la lengua parecía………¡sí, parecía lamer un helado de cucurucho!. ¡Qué ganas ponía!, sobre todo cuando sintió mi lengua lamiendo las paredes de sus labios vaginales. Me supieron a gloria y, tras varios minutos de lamer con fruición, hundí la lengua en su gran agujero. ¡Se estremeció y comenzó a humedecerse más, mucho más!. Se tragó toda mi polla. Se la sacaba deprisa y se la metía muy, muy despacio, moviendo los labios como los peces mueven la boca.¡Me tamblaban las piernas! y sentí que la leche pugnaba por salir al exterior. Aguanté como buenamente pude y la pedí que me cabalgase. Lo hizo y ¡cómo lo hizo!, metiéndose la polla poco a poco, disfrutando de cada centímetro que introducía. A la vez, su coño se movía en círculos y lateralmente, con lo que me dejaba sin vista, ciego por las mil sensaciones que su empapado coño me producía, que no paró hasta meterse toda la polla en ese horno de mil delicias que tienen las mujeres entre sus muslos. Lanzó un grito lleno de emoción:

¡Me corro, me voy, me corro!…….¡no te resisto!…..te voy a inundar, mi vida!…..¡Me voy!…..

¡Bueno!, ¡vaya si se corrió!…….¡me empapó la polla y los genitales, los huevos!…. Esta chica era una fuente, un caño sin fin, una máquina de empapar. Yo, que estaba encendido desde el ascensor, y también por el cuerpazo en el que tenía metida la polla, no me pude contener y me derramé en sus entrañas.

¡Si, cariño, tu leche, toda, toda…..!

Toma, Mariana es tuya, te la doy!.

Permaneció unos minutos quieta, encima de mí, sintiendo como se desinflaba poco a poco la polla que había regado sus entrañas. Entretanto, Ana María se había situado al pie de la cama y se subió las faldas. Me enseñó las bragas y me lanzó besos y se relamió los labios. Su hija no podía verla y aprovechó que yo respondí a sus besos, para quitarse las bragas. Tenía mucho pelo, un chocho bonito, que no iba a dudar en lamer y joder con muchas ganas. Me lanzó un par de besos, volvió a relamerse los labios y dejó caer la falda. Salió de la habitación. Después de ducharnos, salimos al salón. Ana María estaba seria.

¿Te ocurre algo, mamá?.

Nada, hija, estoy contenta de que al fin…….Pero yo también tengo mi corazoncito y……..¡caramba, hija, que gritos, qué jadeos, que barbaridad!…….Me habeis puesto muy nerviosa, muy nerviosa…….No te enfades, hija, que ya sabes que yo por tí hago lo que sea, pero es que este hombre me ha besado tanto el sábado, que tengo ganas de estar con él en la cama. Ya sé que no hay que agotarle, pero estar un ratito……sólo un ratito.

No, mamaíta, si yo no me opongo. Tu, Juancho, ¿tienes ganas de …..más ….

Sí…….., un rato en la cama con mi adorada Ana María siempre será una delicia.
Conste, Mariana queridísima que….

Dímelo otra vez.

¿El qué, cariño?.

Eso de queridísima.

Ven aquí, queridísima, amor mío.

¡Ay!, mi vida, ¡cuénto te quiero!. Lávate otra vez, mamá. Por si acaso……, que Juancho es muy especial para olores y sabores, ¿sabes?.

Espérame en la cama, Juancho.

Cuando entró en el baño, Mariana se vino hacia mí y me chupó la polla con ese especial sentimiento de la que ya no creía volver a disfrutar con un hombre. Sabía transmitirme ese sentimiento, me volvía loco. ¡Qué pedazo mujer!, qué guapísima, qué belleza!. Bueno ya sé que para muchos soy un tipo raro, pero es que……yo no veía la chepa, sólo lo guapa que era y lo mucho que me gustaba. Dejó de lamerme cuando escuchó el desagüe del bidé. Se levantó y salió al salón. Ana María me habló desde el baño.

Juancho, amor mío, ven que te lave.

Cuando me tuvo a su lado, me acarició la polla con delicadeza, con un cariño infinito. Me lavó profusamente y, para completar tanto toqueteo, se sentó en el taburete y comenzó a lamerme.

Espera, Ana Mary, espera. Quiero que nos comamos los dos a la vez.

¿Te ha gustado cómo te he comido?.

Mucho. Vamos a la cama, que estoy deseando lamerte el chochito.

¡Sí, amor mío, qué rico!.

En la puerta del baño, esperando para lavarse, estaba Mariana. Al pasar junto a ella me acarició la polla y me besó brevemente en la boca. Respondí con entusiasmo y el beso se prolongó más de lo esperado. Ana María se volvió.

Mira, hija, ahora nos toca a Juancho y a mí, así que quédate en el salón y deja que nos comamos a gusto. Ven a la cama, Juancho, amor mío.

Mas que acostarnos….¡nos tiramos en la cama!. Lo hicimos en posición invertida, en sesenta y nueve. Comenzamos a chuparnos, a lamernos………¡Qué barbaridad!, no sé cual de las dos daba más gusto. La madre y la hija eran……¡dos fieras!.

Gracias por llerlo y publicarlo.
JUANCHO.

Y no la puedo olvidar

Todavía recuerdo la primera vez que la vi: delgada, pelo negro azabache, ojos verdes, y una hermosa cadera, ¡lindísima! Me impactó, pero siempre mi relaciones con mis compañeros ha sido meramente de trabajo; pero ella se me había metido entre ceja y ceja.
Siempre nos llevamos bien, en una ocasión me acerque a ella y le dije que si no fuera porque a ella estaba acostumbrada a lo bueno le invitaría a comer, ella volteo con una sonrisa entre picara y seductora que me dijo:
– No te preocupes si tú me invitas, voy a donde quieras.
Yo solo respondí: – ok, al rato no te arrepientas, y me di la vuelta.
En esa semana me dijeron que tendría que ir a un departamento interno de mi empresa a revisar unos documentos que después me irían a enviar a mi oficina, y que necesitaba ir con alguien más porque eran muchos y me llevaría casi todo el día revisándolos.
Le avise a mi jefa, y le dije que me llevaría a E…. para que me ayudara en la revisión, y me dijo que sí. Recuerdo que solo pase por su lugar de trabajo y le dije:
– Alístate, necesito que me acompañes para ir a revisar unos papeles, en el camino te platico.
Y así lo hizo, dejo su lugar de trabajo limpio, y nos fuimos. Cuando llegamos a la central, nos dijeron que iba a ser rápido pues a nuestra oficina no le tocaban tantos documentos, así que nos pusimos a revisarlos y terminamos antes de la hora de la comida, entonces le dije:
– Que te parece si saliendo de aquí nos vamos a comer, -y me contestó que si, que le parecía muy bien.
Fuimos a un restaurant de chinos a comer, y en el transcurso de la comida le pregunté que “que iba a hacer?, y ella me contestó que “a lo mejor si le alcanzaba el tiempo iba a ir a la escuela, si no se iba a ir a su casa”, entonces le dije que la invitaba al cine, y ella sonriendo me contestó que Si.
Salimos del restaurante y nos dirigimos al cine, allí dentro en algún momento de la película pase mi brazo sobre su hombro, en eso ella volteo hacia mi y le di un beso, que ella correspondió, y así nos pasamos el resto de la película, y saliendo de allí la dejé cerca de su casa.
Al día siguiente al llegar ella se acercó a mí y me dijo que no estaba bien lo que estábamos haciendo, pues ella no me había dicho que era casada, y que se acababa de casar hace un mes con un compañero de la oficina, que yo le gustaba pero que se sentía mal.
Le dije:
– Esta bien, no te preocupes, no hay problema.
Platicamos otro rato más y se fue a su lugar de trabajo. Por la tarde coincidimos en el lugar de comida, y estuvimos platicando, y cuando ella se levantó me dijo:
– Sabes, solo hay una cosa que lamento, que a mí se me había antojado mucho hacer el amor contigo.
Yo me quede sorprendido, y solo le conteste, eso sí, muy nervioso:
– Pues no habría porque quedarnos con las ganas, ¿o no?
Y ella me contestó: – Pues si verdad, no tenemos porque quedarnos con las ganas.
Ese día decidimos que yo le daría permiso de salir muy temprano un día y yo pediría permiso de salir temprano con cualquier pretexto, y así lo hicimos, nos fuimos a un motel saliendo a la carretera y nos instalamos, entramos y nos besamos con desesperación y empezamos a arrebatarnos la ropa con ansia, desesperados por poseernos nos besamos por todo el cuerpo, cuando ella vio mi pene se sorprendió y me dijo: ¡Estás inmenso!,
– Que tu nuevo esposo lo tiene mas pequeño? –le pregunté- y ella me contestó: – Si y hasta ahorita no me ha dado mucho placer.
Estábamos tan calientes que ella casi, casi a gritos me pidió ¡METEMELO! Solamente tuvimos oportunidad de poner el gorrito y cuando se lo metí de un solo empujón, ella gritó, y me pidió que me esperara, lo intente hacer despacio pero ella estaba muy adolorida, entonces ella me pidió que se lo sacará y se quedó un rato quieta, me dijo no creo que me lo puedas volver a meter, así que mejor yo te voy a sacra esa leche que traes dentro de otra forma; y empezó a mamármelo, lengüeteando todo mi pene desde la cabeza hasta los huevos, asi siguió hasta que con la mano me masturbó para recibir la leche en su boca.
Ese día salimos de allí y ella iba muy pensativa, le pregunté que tenía y me contestó como todas las mujeres: NADA.
Y así nos fuimos en silencio hasta su casa. En el transcurso de esa semana en el trabajo hablamos muy poco, todos sus compañero tenían que archivar algunos documentos en la tarde al terminar las labores, pero ella me pidió que le diera oportunidad de irse temprano a la escuela porque tenía exámenes y el sábado me recuperaría el tiempo archivando lo que le tocaba, a lo que yo contesté que sí (obviamente porque para que ella trabajara el sábado tendría que ir yo y estaríamos solos). Así que llegó el sábado, yo ya estaba en la oficina cuando ella llegó, traía un vestido completo con tirantes y los hombros descubiertos, tocó y entró, cuando se dirigía al archivo, me acerque a ella y la tome de la cintura, la lleve hasta los baños, y le dije:
– Crees que podíamos terminar lo que quedó pendiente el otro día?? Y ella me contestó – Claro, por eso hoy vengo preparada, se levantó el vestido y solo tenía una diminuta tanga color azul, la empecé a acariciar y besar por todo el cuerpo y le pregunté que si quería que se la metiera con condón y al natural, y ella me contestó, al natural, no quiero que nos pase lo de la otra vez.
La subía a la placa de mármol de los lavabos prepare mi pene mientras la besaba, y la penetré poco a poco, (ella ya estaba caliente y muy húmeda, por lo que esta vez no costó trabajo), me la estuve coje y coje durante unos minutos, entonces le pregunté: – ME avisarás cuando te vengas????, a lo que me conestó: .- ya es tarde pues en estos minutos me he venido tres veces…… entonces le dije: – Bueno pues entonces ai te voy yo, empezó a jadear y a jadear cada vez con más fuerza MMMMMMMMMMHHHGGGGG HHHHHAAAAAA y me gritó ¡Ya quiero tu leche!……. y entonces me vine dentro de ella; ella abrió los ojos muy grandes y me dijo: -¡Oye te orinaste dentro de mí!, pero le constesnté – No, claro que no , revisate…….. se paró y empezo a escurrir la leche entre sus piernas, ella tomo un poco con sus dedos y se lo llevó a la boca y dijo, : – Cierto, esto esta exquisito, me aventaste toda tu leche………..
Después de este rato, ella se fue a archivar y yo a mi escritorio; pero yo no podía dejar de pensar en ella, en saber que estábamos solitos los dos en la oficina, unos minutos después, mi verga se empezó a calentar nuevamente y yo no me podía concentra en el trabajo, así que, subí nuevamente a ver que estaba haciendo….. la encontré en cuatro puntos, archivando unos papeles en la parte baja del archivero.. así que me acerqué y me arrodille y puse mi miembro pos detrás en su colíta y ella me dijo:
– ¡guau! Ya la traes caliente otra vez
– Pues es que así me tienes desde que llegaste a la oficina, y esa posición en que te encuentras es mi preferida…. –le contesté-
– Pues que esperas para meterla otra vez? –preguntó- a lo que yo ni tardo ni perezoso, me desabroche el pantalón, me baje el cierre, saque mi verga y empecé a jugar con ella en su conchita, a rozarla, a empezar a presionar con ella, y cuando empecé a sentir la humedad de sus labios vaginales empecé a meterle la cabeza de mi verga y a empujar empujar, jadeando
El archivo tenía unos ventanales que daban hacia un cubo de luz, donde un piso arriba había unos albañiles trabajando, y ella jadeaba, MMMMMHHHHHGGGG, AAAAHHHHHHGGG, METEMELA MÁS, COGEME, QUIERO LECHE, me decía en voz alta, …… Yo le dije: que no te preocupa que nos escuchen, ……. Y ella me contestó: – Eso es lo que menos me importa ahorita, quiero leche, quiero de tu verga, cógeme, cógeme, dame.-….. hhhaaaaa dame….. hhhaaa me tienes caliente ya te moje tu verga ahora dame lecheeeeeeee……… y yo estrellaba mi huevos en su culito mojado y mojado hasta que me vine otra vez dentro de ella…………………., mojamos la alfombra (que obviamente tuvimos que limpiar, antes de irnos, pero nos quedamos agotados en la alfombra después de este segundo palo que nos aventamos.
Nuevamente me baje a mi escritorio, trate de trabajar un poco, cuando unos minutos después, baja ella y va a mi escritorio y me dice: – Oye, hace falta que te de algo.
– Bueno, pues dime que es lo que falta…..Me tomó de la mano y frente a mi escritorio había un sillón donde me llevó, me desabrochó el pantalón, me bajo el cierre y me bajó el pantalón y dijo: – Siéntate, (en el frente de mi escritorío había un sofá) me senté con las piernas abiertas y ella empezó a acariciar mi verga, despacio, poco a poco, lamiendo la puntita, como lo hizo en el motel, y empezó a darme unas mamadas, de campeonato, se metía mi verga hasta el fondo, se la saboreaba como si fuera un caramelo, después de unos minutos así, me dijo, – quiero que me la metas, pero no te vayas a venir adentro porque quiero comerme toda tu lechita
La recosté boca abajo en el respaldo del sofá y empecé a metérsela por atrás, dándole y dándole, y ella gimiendo, haa, haaa, haa, haa, cuando fue mas intenso, me excitó y le dije me vengo, me vengo……….. y ella se levantó sacándose la verga de su culito y se la pus en la boca, yo me vine, (no tan abundantemente como la primera vez) pero le arrojé todo mi semen en su boca y ella se lo comió, lamió mi verga hasta dejarla limpia y se sentó en el sillón, cansada y agotada, al igual que yo.
Le pregunté que si quería que la llevara a su casa, y me dijo que no, que su esposo iba a ir por ella, le pregunté si había terminado de archivar, y en tono meloso me preguntó: -¿después de esto, tengo que archivar?……. me sonreí y le dije: – no te preocupes, el lunes pongo a J… (su esposo) archivar, tu sigue esforzándote al máximo en tu trabajo, ella sonrió y se quedó nuevamente sentada, agarrada de mi brazo, y recargada en mi hombro, esperando………….no pasaron muchos minutos, cuando se escuchó un claxon sonar, ella se levantó, me dio un besó y me dijo “Hasta el lunes”……………
– Hasta el lunes –contesté-
Me quedé sentado en el sofá, cansado y agotado … en eso sonó mi celular, contesté; era mi esposa, me dijo: – ya vas a terminar? ……….- Me falta mucho, pero ya me voy, estoy cansado, trabaje mucho y quiero descansar, así que ya mejor me voy para la casa………..

Cerré la oficina y me fui a mi casa………… estas fueron las primeras ocasiones que tuvimos sexo y no solo fue en la oficina………… ya les contaré más adelante, lo que si es seguro y algo que no puedo negar, aunque esta hermosa relación ya terminó hace unos años………………. NO LA PUEDO OLVIDAR.

Mi novio me exhibía con sus amigos

Recuerdo ahora con mucho morbo las increíbles aventuras que me hacia pasar mi novio en la década de los 90’s, cursaba yo entones la universidad UVM SAN RAFAEL y mi galán al cual llamare Jorge era un caliente de marca, no se cómo lograba convencerme de que hiciera realidad todas sus fantasías, yo era, como en la actualidad, bastante nalgona y de aureolas notablemente grandes ( circunstancias que volvían loco a Jorge ) planeado y de mutuo acuerdo en una ocasión en casa de un amigo suyo fingió que de manera accidental tiraba una bebida sobre mi, de manera que me propuso echar en la lavadora mi vestido, yo tenía que negarme de manera muy coqueta y juguetona pero tenia que terminar por acceder, el caso es que me hizo encontrarme en ropa interior ( calzón y bra con copas de encaje en color blanco ) y permanecer en la sala con el y su amigo conversando y bebiendo mientras él no dejaba de toquetearme y hacer comentarios alusivos a mi cuerpo el cual su amigo podía disfrutar a detalle, otra ocasión daba una fiesta en su casa y acordamos que yo me encontraría en una habitación planchando un vestido en ropa interior con la puerta abierta de manera que cualquiera al pasar por el corredor pudiera verme en tanga de hilo y bra de media copa y así me tenía por horas! Le encantaba que tooodos sus amigos me conocieran todita! situación que por supuesto no me hacia nada popular entre las novias de estos, otra ocasión y después del triunfo que fue convencer a mis padres viajamos a Cancún acompañados de tres de sus amigos, el caso es que me hizo usar sólo la parte de abajo del bikini en la playa y sus amigos uno a uno fueron llegando a donde nos encontrábamos, me quería morir de la pena pero al mismo tiempo me resultaba agradable excitante la situación, ya me habían visto antes en ropa interior pero ahora mostraba descaradamente mis senos !! claro las erecciones debajo de sus tangas no se hicieron esperar y mucho menos disimular, se les marcaba tooodo y Jorge decía, convirtiendo todo en un juego bastante peligroso, – mira lo que hiciste – a la vez que reía y sus amigos miraban descaradamente mis tetas, luego les hacia comentarios acerca de sí notaban como tenía un pezón ligeramente más grande que el otro lo que motivaba pudieran mirarlos aún más descaradamente y después entre juego y juego y al calor de las cervezas y elevada temperatura del lugar los retaba a que no se atrevían a tocármelas y así uno a uno fueron tocándome primero con suavidad y vergüenza y pasando después a apretarlas cual pelotitas de goma, Jorge a cada rato se retiraba por cualquier pretexto dejándome a merced de sus amigos los cuales estaban fascinados con el espectáculo que ofrecía y una de las veces que regresó les dijo – ya no se hagan se mueren por chupárselas así que por mi no hay fijón – y primero uno y después dos a la vez los tenía uno en cada teta succionando como si algo les fuera a salir, la situación claro que me tenía a mil!!! Por si fuera poco Jorge llevaba una cámara Polaroid ( de las que te daban la foto ) y tomaba fotografías del grupo ( yo en topless ) y se las obsequiaba a sus amigos así que a la fecha ellos, donde quiera que estén tienen fotos mías mostrando mis pechos.

Esto sería todo por esta ocasión pero próximamente les relatare más de las innumerables anécdotas de aquellos tiempos

Su amiga. REBECCA

Una fantasía que llevó a otra

Cualquier comentario, aporte u opinión giodotcom@hotmail.com

Hola lectores, les cuento una gran historia de fantasías que se hacen realidad.

Cuando esto ocurrió, yo tenía 23 años y mi novia 21. No somos modelos de revista, ni nada parecido, pero ambos somos altos, yo mido 1.86 y ella 1.80, yo soy a parte algo delgado pero no les miento y les digo que se me nota un poco una barriguita por culpa de unos meses de no hacer deporte. ella, que a su altura le hace merecimiento, pues sus largas y esbeltas piernas y su cuello elegante le dan un aspecto de persona importante, sus atributos, algo envidiables, pues unos senos que con ciertos escotes piden a gritos saltar fuera de la ropa, y su cola, que todo pantalón quisiera verse en ella.
Siempre le había hablado a mi novia, Cynthia, que fantaseaba con grabarla mientras ella se masturbaba, ver como se daba placer mientras me miraba y yo contenía mis ganas por devorarla, al principio se negó rotundamente, pero a medida que nos conocíamos y el sexo se hacía cada vez mejor, ella empezó a convencerse que aquello podía ser realmente excitante.
En cierta ocasión, tuvimos la fortuna de tomar nuestras vacaciones en un hotel con todas las comodidades posibles, bar abierto toda la noche, cocteles gratis, una habitación para los dos solos, sin nadie conocido a millas alrededor, todo un paraíso para nuestra lujuria. Una de aquellas noches, nos encontrábamos bailando, algo pasados de tono, para aliviar un poco el calor que sentimos, fui por algo de beber para ambos, cuando regresé una mujer le hablaba al oído a mi novia, no sé que le habrá dicho, pero ambas rieron tímidamente, la noche seguía su curso, con cada canción que bailaba con Cynthia las ganas de meternos en la cama se acrecentaban, de vez en cuando veía como la mujer de antes miraba con gusto a mi novia, era una mujer no tan alta como ella, de senos pequeños pero firmes, morena, con un pequeño vestido que cuando caminaba dejaba ver un poco su sexi ropa interior negra en hilo y algo de sus firmes nalgas. Al ver como la miraba, me sentí algo incómodo, hasta puede que haya llegado a sentir celos!. Luego de ir al baño, las encontré bailando, mi novia le daba la espalda y tenía cara de no darse cuenta lo que sucedía, mientras que aquella mujer la miraba y bailaba con deseo hacia Cynthia, cuando me vio, su asustó un poco y se alejó de ella, Cynthia me miró, se acercó y me dijo al oído que ya era hora de continuar la fiesta a solas y que me tenía una sorpresa. Mientras subíamos en el ascensor a nuestra habitación, la besé y le hice sentir lo duro y grande que estaba mi pene, frotándoselo contra su muslo, quería arrancarle la ropa. Al llegar a la habitación, me dijo que entrara al baño, y que no saliera hasta que ella me lo dijera. A penas habrán pasado unos pocos minutos, pero para mi fue una eternidad, estaba tan ganoso, se notaba por encima de mi pantalón. Cuando escuché la orden de salir no demoré ni un segundo, pero quedé boquiabierto al ver a mi novia desnuda, con las luces encendidas con las piernas muy abiertas y su intimidad apuntando hacia una cámara que estaba puesta en su trípode al frente de la cama.
“grábame si quieres, y si puedes”. Tenía razón, no sabía si correr a encender la cámara o saltar sobre ella, desde la puerta del baño notaba como sus fluidos, descendían por su sexo hacia sus nalgas y empapaban las sábanas. Al fin me contuve y fui a prender la cámara, ella me miraba a través del lente y gemía como nunca la había escuchado mientras consentía su clítoris e introducía dos o tres dedos en su sexo. Se revolcaba una y otra vez, cambiaba de ritmo, rápido, despacio, cerraba los ojos, los giraba con placer, seguía gimiendo, sus manos se empapaban, pero nunca dejó esa sonrisa perversa, porque sabía que si quería terminar mi fantasía, debía dejar que ella gozara en solitario. Al cabo de un rato, yo, desde el otro lado de la cámara, también lo empecé a disfrutar, la arranqué del trípode y me acerqué a sus senos, a su cara, a sus dedos empapados mientras entraban y salían y giraban por su vagina. De repente, empecé a imaginar a aquella mujer del bar, hablándole al oído a mi novia, seduciéndola, besándole el oído, al principio estaba totalmente desconcertado, me concentré en el placer de Cynthia y mientras ella se masturbaba, yo con la mano que aún tenía libre saqué mi pene, muy erecto, con una gota de semen en la punta para hacer lo mismo, eso pareció excitarla más, se volteó, se masturbaba boca abajo, levantando el culito como si quisiera que se lo metiera sin miramientos, se puso en cuatro, seguía tocándose, esta vez nunca cambio el ritmo, lo hacía rápido y con los cuatro dedos, acariciando su clítoris y de cuando en cuando metiendo dos dedos, su cara lo decía todo, sus mejillas estaban rojas, su frente sudorosa, sus ojos muy cerrados, y de su boca salían gemidos naturales, tan reales, pero tan fuertes, que sabía que pronto sería el gran final. Cuando terminó, dejo escapar un grito sordo, con sus manos apretó la almohada y cayó rendida boca abajo. Me dijo, casi sin aliento, que me viniera en donde quisiera, pues pese a no dejar de grabarlo todo, aún tenía mi pene duro, en mi otra mano, ella se ofreció a grabar, y así fue, me masturbé hasta terminar en sus senos, aunque algunas gotas terminaron por caerle en la boca y las mejillas enrojecidas por la acción.

Al volver a la ciudad, un día mientras desayunaba con ella, recordé tan dulce fantasía cumplida cuando de repente recordé aquella rara aparición de otra mujer mientras mi novia se tocaba, como confío totalmente en ella, se lo conté, ella sólo se rio y me preguntó si es que yo quería hacer un trío, a lo que muy dudosamente dije que no, continuamos desayunando y ahí quedó el tema, pero yo pensaba en que ahora me excitaba mucho el recuerdo de aquella aparición, cosa que pensé que le molestaría a Cynthia que le contara, pero al hacerlo, ella solo se interesó con cierto morbo y curiosidad, al terminar la charla, concluimos que tenía una nueva fantasía, y era verla a ella teniendo sexo lésbico, mientras yo miraba sin ser participe de tal relación, ella se echó a reír por segunda vez terminamos la conversación.
Meses más tarde, en un día de san Valentín, que por cierto es muy cercano a mi cumpleaños, salí de la oficina muy cansado, esperando a llegar a casa de mi novia, acostarme y ver una película para descansar toda la noche, pero Cynthia tenía otros planes. Pues al entrar a la casa, muy visible había colocado un letrero que decía, “SIGUE LAS PISTAS!!”, en ese momento miré al piso y encontré un brasier que reconocía perfectamente, al parecer, los grandiosos senos de mi novia esperaban por mi, en algún lugar de la casa, seguí buscando prendas interiores, hasta que encontré unas bragas negras, de encajes y muy transparente que nunca había visto en mi vida, “son nuevas” pensé con gusto, y seguí buscando pistas, que al parecer, me conducirían a nuestro dormitorio. No sabía qué más podría encontrar, hasta que encontré otro brasier que tampoco conocía, cosa que me resultó muy extraño causándome más ganas de encontrar mi destino final. Al llegar al dormitorio, encontré las panties que más me gustan y me excitan de mi novia en la perilla de la puerta y una nota que decía “ENTRA DESPACIO, PRENDE LA LUZ Y QUÉDATE ALLÍ”
Al seguir sus instrucciones, no podía creer lo que veía, dos mujeres, desnudas, se besaban en mi cama. A Cynthia la reconocí rápidamente, su cuerpo es verdaderamente único, y lo he recorrido tantas veces con mis dedos, mis labios y mi lengua, que lo supe en un segundo, el otro cuerpo me causaba curiosidad, ya que sólo podía ver un gran par de nalgas trigueñas y muy bien tonificadas, una hermosa cintura y un cabello negro que cubría el resto de su espalda.
Las manos de Cynthia iban y venían por el cabello, por la espalda, por las nalgas y la entrepierna de esa misteriosa mujer, aunque no podía ver casi nada, estaba seguro que ambas lo disfrutaban, por la manera en que se besaban. Quise seguir hacia ellas, pero un vidrio que Cynthia, muy hábilmente colocó, se encargó de prohibírmelo, así que sólo podía sentarme a mirar, mientras mi cuerpo pedía a gritos a mi novia encima de mí.
De pronto, la mujer desconocida volteó la cara para mirarme, yo impresionado la reconocí, aquella hermosa chica del bar en el hotel, que no dejaba en paz a mi novia, mi excitación fue incrementándose, en ese momento, se giraron de tal manera que desde el punto donde me encontraba podía verlo todo. Primero se abrazaron fuertemente buscaron sus bocas y mutuamente llevaron sus manos con delicadeza a los sexos de su compañera. Continuaron con los besos, se acariciaron mutuamente los senos, los de ella, algo pequeños, pero con un bronceado perfecto y un pezón pequeño y muy bien ubicado, que adornaba perfectamente esos hermosos y pequeños senos. Poco a poco se les notaba mas y más excitadas, aquella mujer besaba, mordía y acariciaba los senos de mi novia, mientras ella, pícaramente me miraba, sus ojos eran dagas de placer, nunca, o mas bien, muy pocas veces me quitó la mirada de encima, así que como pueden imaginar, yo estaba cada segundo más y más excitado.
Empezaron a masturbarse mutuamente, acostadas boca arriba y las piernas muy abiertas, cada una consentía tan apasionada y tan excitantemente el sexo de la otra, que parecían estar llegando rápidamente al clímax, supe que Cynthia tuvo un orgasmo, porque apretó fuertemente la almohada, como era su costumbre.
Aquella mujer también supo que podría disfrutar del placer que Cynthia le podría proporcionar mientras se recuperaba de su primera venida, que se apresuró a arrodillarse, poniéndole los muslos a lado y lado del rostro, y su sexo en su cara, se miraron mutuamente y Cynthia comenzó a lamer su clítoris, inmediatamente la mujer comenzó a gemir, se acariciaba los senos tan fuertemente que se marcaban sus dedos en aquella bronceada piel, se movía y contorsionaba adelante y atrás, Cynthia agarraba su hermoso culito con ambas manos, a la mujer parecía gustarle mucho, echó su cuerpo para atrás, dejando que la lengua, la nariz y la barbilla de mi novia pudieran entrar más profundo, a Cynthia parecía gustarle mucho lo que estaba haciendo, de vez en cuando, mientras lamía, para arriba y para abajo, mientras chupaba el clítoris, mientras mordía los alrededores de ese hermoso sexo que tenía en frente, me miraba, en ese momento se dio cuenta que yo había traído una silla del comedor, y me había puesto muy cómodo para mirarlas. La desconocida, que disfrutaba del placer q mi novia le proporcionaba, volteó su cuerpo de manera que pudiera bajar su cabeza y retribuir el favor que recibía, en medio de tan delicioso 69, Cynthia dejó de lado su sexo y empezó a lamer sus nalgas, en aquello posición le fue fácil llegar ala puerta trasera de su compañera, donde empezó a estimular con un dedo, y de vez en cuando con la lengua, cada vez que lo hacía, ambas se estremecían de placer, ya que a la mujer le encantaba y mordía de placer el clítoris de Cynthia, cosa que yo creía ser el único que lo sabía, al parecer ella lo descubrió por accidente. Luego de terminar ese 69, Cynthia se colocó encima de ella y hacía que su muslo rozara la vagina de su compañera mientras le besaba los senos, aquella mujer supo acomodar sus manos para que acariciaran la cuquita de mi novia, sus dedos se veían entrar cada vez más húmedos, era tanto el placer, que sentían, que se volvieron a besar, mientras gemían mutuamente, la mujer, tendida de espaldas a la cama, dejó de tocar el sexo de mi novia para llevarse ambas manos a la cabeza, para despeinarse desesperadamente de placer, sus gemidos se transformaban en pequeños gritos de placer, su cuerpo se movía incontrolablemente, yo, sentado, estaba a punto de estallar por dentro, mi novia me miraba mientras hacía que su cómplice se viniera, tantas veces a la vez que hasta para ella, después, fue difícil de explicar.
Cuando terminaron, acariciaban suavemente sus vaginas, como si tiernamente se dieran las gracias por tal momento de placer. Luego que aquella desconocida dejó la casa, Cynthia, aún desnuda, dijo que recompensaría mi comportamiento tan juicioso (pues tanto placer a la vista no me dejaba ni mover) que fuertemente arrancó mi pantalón, metió mi pene, aún algo duro a su boca, y lo chupó hasta hacerme venir, dentro de su boca, a lo que ella sonrió y dijo “nada como el chupártelo a ti”.

La hija de mis porteros

Los porteros de mi casa tenían dos hijas muy guapas y con gran tipo. La más pequeña, era la más vistosa, rondaba los veinte años, tenía una cabellera negra como la noche y muy abundante. De baja estatura, pero con unas piernas deliciosas, de muslos gruesos y duros. Las tetas, erguidas y generosas, provocaban que, al pasar por delante de obras o talleres, se organizase una pequeña revolución. Sus labios regordetes invitaban al beso, a chuparlos. Todo ello acompañado de una cara guapa, sin ser una belleza. Su culo era un prodigio: respingón, abultado, sin descomponer su armoniosa figura y dotado de un movimiento que al andar provocaba silbidos y piropos. Esta historia conviene situarla en la década de los sesenta y en Madrid, barrio de Chamberí.
Mi asuntillo con esta guapa moza tardó unos tres o cuatro años en manifestarse. Todo comenzó cuando yo tenía 32 años, esposa y dos hijos. Cierta Nochevieja, al regresar del trabajo (no hace falta decir cuál era), había fiesta en el sótano, debajo de la casa de los porteros. Cuando iba a abrir el ascensor apareció Paloma, la guapísima chavala de la que les he hablado. Terminó de subir la escalera con una copa en la mano y cara algo achispada. Quizás por eso me tuteó.

Hola, Juancho, feliz Año Nuevo.

Buenas noches, Paloma, feliz Año. Tienen montada ahí abajo una buena juerguecita, ¿eh?.

Si. Yo tengo mucho calor y he subido a terminar esta copa aquí ¿Me la sujetas un momentito?.

Mientras sostenía la copa, Paloma se estiró el apretado jersey, avanzando el pecho para estirarlo mejor. Pensé que sus tetas iban a estallarlo. Me rozó mucho la mano, más de lo necesario, tomó la copa y me dedicó una sonrisa provocativa. Yo, que venía algo calentito de las copas tomadas en el trabajo por el Año Nuevo, no me metí en el ascensor e inicié una charla que podía conducir a cualquier cosa.Fue una mala decisión.

Es una sidra muy rica, ¿quieres probarla?. No he tocado la copa. Lo digo por si te da……no sé…..asquito.

Tu no puedes dar asco a nadie, Paloma.

Gracias. Eres majo como tu solo, el más majo del barrio. ¿Te digo la verdad?, he probado un poquito. Mira puse los labios aquí, así que, si quieres un sorbito puedes beber por este otro lado.

Me ofreció la copa. La acepté por no ser antipático. Señaló de nuevo por donde había bebido.

Hazlo por este otro lado.

Ese diablillo que siempre enreda las cosas o comienza a enredarlas, me hizo preguntar:

Y si bebo por donde tú, ¿me enteraré de tus secretos?.

Claro…….de toditos. Pero…..no me importa. Una condición, que bailes conmigo. Aunque sea un minuto. ¿Hace?.

No quiero que alguien me vea lo comente por ahí y mi mujer…..

Están todos abajo y muy bebidos. No van a subir.

Está bien, entonces…….me enteraré de tus secretos.

Bebí por el mismo sitio que ella, cuya sonrisa se hizo más amplia y provocativa. Cogió la copa y, buscando el sitio por donde yo había bebido, posó sus labios y apuró las últimas gotas. Dejando la copa en un escalón, abrió los brazos invitándome a ceñir su cintura y bailar. Toda esta parafernalia y el enorme atractivo de la chica, con esas tetas tan provocativas, me predispusieron para apretarme contra ella. Tuvimos el mismo pensamiento y nuestras entrepiernas se juntaron con ganas de sentir. Yo, estaba ya algo excitado y al sentir que sus brazos rodeaban mi cuello, la abracé con fuerza y la besé la frente. Su reacción me cortó la respiración: su boca buscó la mía, metiéndome la lengua cuanto podía.Su entrepierna, notando mi erección, se restregó con fuerza, buscando sentir mi polla en el coño. Al no conseguirlo debido a su estatura, me cogió la polla con la mano y, tras menearla despacio, apretándola mucho, la restregó contra su coño. A esas alturas yo estaba sin vista, deseando meterme en su coño. Comencé a subirle la falda, ella completó el movimiento y subió los siete peldaños que conducían al descansillo de entre plantas.

Quiero que me veas, enciende la luz.

Su magnífico cuerpo, insultantemente joven, duro, precioso, deseable, se mostró ante mi invitador, lujuriosamente invitador. Se bajó las bragas y, al ver la negrura de su abundante vello, perdí la cabeza, me abrí la bragueta y, sacando la polla subí hasta ella, que, apoyándose en la pared, abrió las piernas invitándome a entrar en su coño.

Métemela, mi amor, que me vas a querer más que a nadie.

Rozaba los labios del coño, buscando la entrada de su preciosa gruta de Venus, cuando, al escuchar sus palabras, volví a la realidad, tomando conciencia de lo que había estado a punto de hacer. La besé suavemente en los labios. En el momento en que iba a decirla que no jodería con ella, que era un hombre casado, vecino de la finca y padre de dos niños, la puerta del almacén del sótano se abrió y varias pisadas anunciaron que subía gente. Me guardé rápidamente la polla y escapé silenciosamente escaleras arriba. Paloma se bajó la falda y descenció despacio los peldaños. La oí comentar con los que subían el fresquito del descansillo. Continuó el desfile de personas que se marchaban a casa de no sé quien. Entretanto yo abría la puerta de mi casa y me libraba milagrosamente de una excusa nada fácil: decirle que no a una mujer que se había quitado las bragas y abierto de piernas. ¡Uf, de buena me libré!. Tenía ganas de darme de bofetadas por imbécil, por facilón, por estúpido, por…….me llamé de todo. La luz del dormitorio estaba encendida, al abrir la puerta mi mujer, de la que estaba profundamente enamorado, se incorporó.

¡Hola, cariño!, te he esperado despierta. Es Año Nuevo y quiero darte muchos besos y tomar contigo una botellita de champán que tengo en la nevera.

Espera, amor mío, que me meo vivo.

Salí disparado hacia el baño, cerré la puerta y vacié la vejiga. Tenía muchas ganas. Luego, por un escrúpulo lógico en un casado que casi llega al adulterio, me lavé a conciencia la polla y la boca, terminando con un elixir bucal.
Era lo mínimo que podía hacer.En la cocina, llenando dos copas, me esperaba la mujer a la que yo quería, la madre de mis niños, modelo de fidelidad y amor conyugal y maternal.Preciosa mujer la mía, la que más me gustaba.
¡Soy un pobre diablo!, pensé, lo que he estado a punto de jugarme, porque estas aventuras extraconyugales se sabe cómo comienzan, pero no cómo terminan. Pueden ser un desastre, suelen serlo. ¡De la que me he librado!. Después, el champán, los besos, las caricias………Yo venía ya encendido y la subí el camisón. Estaba sin bragas. ¡Qué cuerpazo el de mi esposa, qué pedazo de mujer!.

Estoy sin bragas porque te estaba esperando para brindar por el Año Nuevo y por lo que…………quisieras que celebrásemos, amor de mi vida, que te quiero con toda mi alma.

Y yo a tí, corazón mío, que me pones loco.

Ya lo sé. Y tu a mí. Voy a lavarme el chochito por si te apetece…….Bueno, ya sabes……..

Mucho, me apetece, estoy deseándolo.

Pués lávate tu primero. No, mejor te lavo yo, mi vida.

Me bajó pantalón y calzoncillo, tomó mi polla con manos amorosas y la dió un largo beso. Como venía encendido a causa de mi estupidez con Paloma, tenía ya una erección regularcita. Me dió un beso en la boca y mimosa, satisfecha por las reacciones que provocaba en mí, me dijo con acento ligeramente orgulloso:

Marido de mi vida, ¿te pongo así sólo con decirte lo que nos vamos a hacer?.

La abracé con fuerza y acaricié con inmenso cariño su chochito, el que más me gustaba de todos los que había en el mundo. Se abrazó contra mí arrimando su entrepierna a mi polla. Nos rozamos coño y polla, que se me puso como para atravesar una pared……¡Joder, parecía una lanza!…..¡Cómo me ponía mi mujer!. Me miró zalamera, orgullosa de cómo me hacía sentir.

Ven, cariño mío que te la lave, que es preciosa y me tiene loquita perdida.

Volvió a besármela, pasando acto seguido a lavarmela profusamente. Como siempre, me lavaba en el bidé y no dejó de enjabonar los huevos y el culo.

Vete a la cama, marido mío, que tu mujercita se va a lavar muy bien para tí, para que la disfrutes como te gusta. Espérame desnudo. No he apagado la calefacción……..por si acaso. Te quiero.

De nuevo nos abrazamos y besamos con esa pasión cómplice que envuelve
a los matrimonios enamorados.
Al cabo de diez minutos, abrió la puerta del dormitorio y, encendiendo la lámpara del techo, permitió que viese su esplánmdida belleza de mujer. La había adornado con liguero, medias negras y zapatos de tacón. Sus pechos, agrandados por la lactancia de dos bebés, permanecían firmes, duros. ¡Qué pedazo de mujer, cómo me enamoraba!. Yo era un imbécil, ¿cómo había podido caer tan fácilmente en la provocación de una jovencita?, ¿dónde estaban mi experiencia y el conocimiento que daba una buena cultura?. ¡Menudo conocimiento el mío!. Si esta era la mujer que me enamoraba, ¿qué hacía yo buscando una aventura estúpidamente peligrosa?.
Mi mujer se acercó a la cama y permaneció de pié, expectante, deseosa de comprobar la excitación que provocaba en mi, su marido, el verla desnuda, mostrándome los pelos que adornaban su precioso chochito, el más bonito del mundo. Sonrió amorosa cuando mi cabeza se aproximó a su entrepierna. Sentí sus rizos en los labios y mi lengua buscó su clítoris, que lamí largo rato. Oi los jadeos de mi mujer, sintiendo sus estremecimientos y sus frases amorosas, excitadas, deseosa de mostrame la satisfacción que le producía mi lengua.

¡Qué gusto, marido de mi alma, cariño, te quiero!. Yo también te quiero comer, vida mía, deja que me acueste.

Nos estiramos en la cama. Su boca se metió casi toda la polla y chupó con deseos de hacerme feliz. Mi lengua buscó sus labios mayores, los sujeté entre los míos y al chupar, al succionarlos, comenzó a rotar las caderas, a chupar con más fuerza la polla. Sacándosela un momento, me dijo, casi sin aliento:

Date..la vuelta…..marido de mi alma…….que me tienes loca…..quiero besarte la boca, comerme…..la lengua……dámela.

Me di la vuelta y nos comimos la boca como dos caníbales, chupando las lenguas, los labios, lamiendo los dientes…….haciendo, en fin, todo lo que una pareja enardecida por la pasión es capaz de inventar para mejor besarse, comerse, ¡devorarse como dos caníbales!. Me cabalgó ansiosa de sentirme dentro de sus entrañas, en lo más profundo. Se estremeció abrazándome con fuerza., buscando incansable mi boca,lamiendo mi lengua y jadeando al sentir cómo entraba mi polla en su coño cada vez que daba un apretón. Respiraba deprisa, rotaba las caderas, subía y bajaba su coño sin parar, cada vez con mayor rapidez y,dando un gemido más largo y audible, me advirtió:

¡Me corro, amor mío, macho de mi vida, que te quiero con locura!…. ¡Me voy a correr, te empapo todo, todo……..!…¡Ay, amor mío, córrete conmigo, que quiero sentir tu leche!…..¡Toma, toma, toma la mía, me corro, dame tu leche, amor de mi vida!…….¡Me corro, échame tu leche!. ¡No resisto, me voy, mezcla tu lecha con la mía, que me muero por tí, dámela que es mía, dámela!.

Yo también me corro, mi reina, que me tienes loco perdido, que eres la mujer……..¡mi esposa querida, mi amor!…….¡Me corro, me corro!

¡Yo contigo, me voy, dame tu leche, échamela que te quiero, mi amor!.

¡Toma, toma, toma mi leche!.

Me corrí fuera de su coño, sacando la polla y apoyándola en su vientre, que regué abundantemente. Estuvimos abrazados, besándonos suavemente, lamiendo nuestras lenguas durante un buen rato. Había que recuperarse, ¡menuda paliza!. Jadeábamos y en la mirada de mi esposa vi un amor infinito, ardoroso, satisfecho, de deseos acumulados durante mi ausencia laboral que ¡al fin! explotaron apasionadamente, llenos de humedad. Imagino que mi mirada expresaría lo mismo, porque nada hay más hermoso que un matrimonio buscando complacerse, darse gusto, entregarse al otro, a la otra sin reserva alguna, sin preservativo, en carne vida, abrasándose,
sin temor a enfermedades…..¡¡¡¡¡gozando!!!!!.

¿Por qué te has corrido fuera?, no me has dejado sentir cómo te vacías en mis entrañas, amor mío. ¡Eres malo, yo quiero tu leche dentro de mí, no en mi vientre, eres muy malo con tu esposa, cariño!.

Tu eres la mala, que no piensas en lo que te ha ocurre cuando te pones tan loca conmigo y yo me corro dentro.

Ya lo sé, que me pasa como a las conejas, que ovulo al sentir el gustazo que me das y me puedo quedar en estado. Pero es que ¡te quiero tanto, mi amor!, me das un gustazo tan…..grande…tan……..¡apoteósico!.

¡Qué delicia de mujer, cómo me sentía, cómo se volvía loca conmigo!. Pero….¡había que tener cuidado!. En dos ocasiones, y durante un mes, dejé de tirarme en marcha, de correrme fuera y como consecuencia, nuestros dos hijos. Y es que es así, siente tanto gusto que, como les ocurre a las conejas, ovula y…….¡preñada!. Entre las mujeres no es frecuente, pero tampoco es raro. En fin, lo dicho, mucho cuidado porque dos niños ya era suficiente.
Transcurrieron tres años. Los niños, de siete y cinco años, durante las vacaciones se ponían revolucionados y mi mujer decidió que había que ir a la playa. Por medio de un amigo que trabajaba en un juzgado de la provincia de Alicante, tuve acceso a las subastas judiciales por impagos.
Los precios eran un auténtico chollo: por veinte mil pesetas (hablamos de los años sesenta) se podía conseguir un apartamento en la playa. Este amigo, al que los subasteros de la zona debían favores, habló con estos profesionales de la subasta y les pidió que no hiciesen ofertas. Me comunicó el precio de salida de un apartamento majísimo, de tres dormitorios, pujé por dicho precio y me lo llevé. A partir de ese año, todos los meses de Junio mi familia se iba a la playa, dejándome solo. Mis suegros se iban también, así que tenía que comer en las tabernas del barrio, que tenían buenos precios.
El primer año de padecer esta situación, molesta que no cabe más, cené en casa de mis tíos y al regresar en el coche, sin ganas de meterme en casa, busqué una terraza para tomarme un cubalibre que me ayudase a dormir, que sin mi mujer en la cama, no era fácil. Aparqué cerca de casa y me dirigí hacia la glorieta de Quevedo donde había varias terrazas. Todas estaban ocupadas. Al pasar por delante de una próxima al baile Las Palmeras, donde ligaban las putas por las noches, alguien me llamó. ¡Hombre!, era Paloma, la hija pequeña de los porteros.

Si buscas sitio, siéntate aquí, conmigo.

Su sonrisa era de lo más provocativo y su minifalda, exagerada.

Gracias, Paloma, pero si me siento aquí, frente a Las Palmeras, las vecindonas del barrio se lo cuentan a mi mujer cuando vuelva de la playa.

¿Estás de Rodríguez?.

Si, de Rodríguez, de Rodríguez, sí.

Pareces aburrido.

Como una ostra, aburrido como una ostra.

Se me ocurre una cosa, si es que te apetece sentarte a tomar algo. Te vas a por el coche y yo te espero en Olavide. Vamos, si te apetece, claro.

La visión de sus muslos, de su generoso escote (¡qué tetas tenía la tía!) y su invitadora mirada, me hicieron………pensar…..¿por qué no?, tengo unas ganas de charlar con una mujer que……

Vale. Voy a por el coche y te recojo allí.

Dicho y hecho. Mientras caminaba en busca del auto, pensé en las vueltas que había dado la vida para esta chica, Paloma. Se quedó embarazada al poco de nuestro encuentro de Año Nuevo y el padre de la criatura sólo accedió a darla apellidos y pasar una pequeña pensión alimenticia. Su salario era bastante modesto. Ella, dejando a la niña a cargo de sus padres, los porteros, se dedicó a la vida…..alegre. ¡Estaba guapa la jodía! Y yo salido, hambriento de charlar con una mujer. Me dije a mi mismo. ¡oye, sólo eso, ¿eh?, sólo eso !.

Al llegar a la plaza de Olavide, paré el coche. Paloma lo conocía de sobra y se acercó rápidamente, abrió la puerta y se sentó. ¡Joder, qué muslazos!.
En el asiento del coche lucía mucho más los muslos, completamente descuidada, faltando muy poquito para enseñar las bragas. Lo comenté.

¡Anda que…!, casi me enseñas las bragas, Paloma, llevas una mini algo exagerada.

Clarito, cielo,para que tu me veas lo guapa que estoy. Mira que bragas tan bonitas.

Se subió la falda hasta la altura del ombligo, mostrando una braga más pequeña que una tanga. ¡Qué bárbaro, que entrepierna tan preciosa!……La tía estaba para joderla a lo salvaje. Y se mostraba así para encenderme y hacerlo. ¡Uff!, estaba buenísima.

¿Tu no me enseñas nada, cielo?. Me gustaría volver a vértela. ¿Te acuerdas?.

Primero enseñame tu el……

¿El coño, cariño, quieres que te enseñe el coño?.

Hice un gesto de asentimiento y acaricié su entrepierna. Al sentir mi caricia, se quitó las bragas rapidamente. ¡Joder, qué coño tan bonito, cuánto pelo y qué bien repartido, qué bien recortado?.

¿Te gusta?……¿A que me lo he recortado muy bien?…..¿Lo he dejado bonito, cielo mío?.

Está precioso, Paloma, está para………

Para meter lo que me vas a enseñar ahora mismo. Llevamos esperando mucho tiempo, ya es hora de que terminemos lo empezado hace tres años. Los dos nos quedamos con las ganas, ¿te acuerdas?.

Mientras hablaba, con habilidad de profesional del sexo, me abrió la bragueta y, acariciando la polla, se inclinó y lamió alrededor del glande, bajando y subiendo por los laterales, con lo que logró encenderme la sangre. Abrió totalmente las piernas y, tirando de la polla hacia delante, consiguió rozarse el coño. Intento restregarla por dentro de los labios vaginales, pero la separación de los asientos y la palanca del freno no se lo permitieron. ¡Menos mal!, porque sin preservativo yo no iba a joder con ella.

No, no, no, no sigas, Paloma, sin preservativo no.

Estoy limpia, cielo mío y me muero de ganas de hacerlo contigo, de sentir como me echas dentro tu leche.

Inconscientemente, sin saber que estaba usando las mismas palabras de mi esposa cuando me corría fuera de su coño, me volvió a la realidad de quiénes éramos y nuestras responsabilidades. Me reacomodé en el asiento, me guardé la polla y, súbitamente recuperada la sensatez, la dije con firme afecto:

Perdona, Paloma, pero ……¡no, no quiero joder contigo!. Y espero que no te enfades, aunque me es igual que lo hagas. Tu tienes una profesión y yo una obligación, mi mujer, los niños…….Eres tan guapa, Paloma que…..

Que te gusto mucho, ¿verdad?.

Sí, a que negarlo, pero debo evitarme conflictos.

Pero si yo no voy a complicarte la vida, Juancho, te lo juro por mi niña.

Si, supongo que si, pero eso no cambia las cosas, el peligro.

¿Qué peligro, cielo?, no hay peligro, me pongopastillas para no quedarme embarazada, no debes temer nada. Y me reviso cada quince días. Estoy muy sana, Juancho. Y me muero de ganas de joder contigo.

Yo…no voy a decir que no tenga ganas de correrme en tu coño, pero….. ¡me da miedo!, ¿y si me gusta mucho y quiero repetir y repetir y nos liamos un romance.

¡Sería precioso, Juancho!, ¡ojalá ocurra lo que dices!. Yo me puedo enamorar de ti enseguida. Casi lo estoy desde aquel Año Nuevo. Muchas veces me acuerdo de ese momento tan maravilloso. Mira, cielo mío, a veces, cuando lo estoy haciendo con otro hombre……..pues…..¡te juro que soy sincera!…..pienso que eres tu el que está dentro de mí.

Ya ves, Paloma, que el peligro está ahí, preparado para complicar las cosas. Mira, y me gustaría que lo entendieses, yo quiero a mi mujer, soy feliz con ella, con los niños, con…….con mi vida tal como es ahora. Y no la voy a cambiar.

Ni yo te voy a obligar a nada, cariño mío, que me gustas muchísimo y estoy deseando ser tuya, que tu seas mío. Si así lo quieres, podemos hacerlo una vez y ya no volver a vernos.

No, Paloma, eres preciosa, me gustas mucho como mujer y estoy seguro de que joder contigo iba a ser algo demasiado bueno, peligrosamente bueno. No quiero arriesgarme, ¿comprendes?.

Lo únco que comprendo que contigo siempre me voy a quedar con las ganas.Esta es la segunda vez. Es demasiado,¿no?.

Noto en tu voz enfado y no debes hacerlo. A los hombres casados nos ocurren estas cosas: nos ponemos locos y……en el momento de la verdad, nosdamos cuenta de que nuestra mujer no se merece una canallada así. Perdona, no lo vamos a hacer.

Recobrando la calma y bajando la falda, se aprestó a salir del coche.

No hay quien pueda contigo, Juancho, eres demasiado buena persona. Por eso me gustas tanto. ¡Y porque tienes una polla que me enloquece!. En fin, me voy. Dame un beso por lo menos¿no?.

Nos besamos suavemente, sin lengua y sin apasionamiento. Un beso de amigos. Salió del coche y se dirigió hacia Quevedo. Sin duda se encaminaba a Las Palmeras.
Aparqué el coche, muy cerca de mi portal y pude ver que la taberna del Delfín no habían cerrado a pesar de la hora. Yo comía allí a diario por su precio y el buen guisar de su mujer. Mientras me encaminaba hacia allí, pensaba en lo buena que estaba la mujer del tabernero, que era la que trajinaba los pucheros.

Buenas noches, Julia.

¡Oh!, buenas noches, Juancho.

¿Cómo está abierto a estas horas?

Porque Benigno se ha ido enfermo. Vómitos, descomposición…….toma todo tan frío que……¡tenía que pasarle!.

Bueno, pues siga vd. en lo suyo, que me voy a dormir. Que se mejore su marido. Hasta mañana.

¿Qué es lo que quería vd?. Ya sabe que aquí no tiene vd. mas que pedir por esa boca para que rodemos por complacerle. Sobre todo yo, ya lo sabe vd. Por cierto, Benigno no es mi marido, es mi hermano. La dueña de la taberna soy yo.

Su tono se había convertido en algo…….¿sugerente, invitador…?…..¿provocador?. No acertaba a definirlo, pero tenía una latente segunda intención. Me empezó a interesar el posible sesgo que pudiera tomar este encuentro inesperado. Con esta mujer, que debía tener unos……..cincuenta y tantos años, no había peligro si se llegaba a algo, todo lo contrario de lo que podía ocurrir con una chica joven, con Paloma, sin ir más lejos. Con una mujer como Julia, si llegábamos a mayores, me podía vaciar en su coño sin miedo alguno. ¡Tenía tántas ganas de echar toda la leche en el coño de una mujer!…..Echándola fuera, como tenía que hacer en casa, me quedaba……a falta de algo. Sentía gusto, gustazo con mi mujer, pero la amenaza de la casi segura maternidad, me obligaba a vaciarme fuera del coño. El preservativo era, al menos para mí, reducir las sensaciones a la mitad, por eso no podía utilizarlo.Este pensamiento duró unos segundos. Ella, Julia,que estaba muy buena, gorda, lustrosa, pero atrayente, siguió hablando en un tono íntimo, voz baja para evitar oídos indiscretos. Me tomó un brazo, haciéndome entrar.

Pase vd., Juancho, que aquí, bien lo sabe vd. no nos comemos a nadie, al menos una servidora. ¿Qué desea vd?, Lo que sea, repito, lo que sea no tiene más que pedirmelo, que yo me desvivo por complacerle. ¿Creía vd. que Benigno es mi marido?.

Pues…sí, la verdad.

A partir de este momento su tono, sus ademanes, su …..avanzar el pecho al decir ciertas cosas, se hicieron francamente íntimos, invitadores, parecía ofrecerse.

Pues yo soy viuda y sin compromiso¿sabe vd.?. ¡Qué ceremoniosos somos, ¿verdad?.

Yo, Julita, si a vd.

Eso de Julita me ha….no sé…..¡me ha conmovido, vaya!.

Lo celebro. Le decía que si a vd. no le importa…¿nos tuteamos?.

Ya era hora, que somos muy ceremoniosos. Me alegro de que nos hablemos con confianza. Bueno, perdona, Juancho, a lo mejor tu no quieres confianzas.

Me gustaría que nos tuviésemos confianza.

La conversación, tan llena de segundas intenciones apenas desveladas, me excitaba y mi polla empezaba a engordar, a ponerse a tono con la circunstancia.

Mucha confianza, Julia. Y perdona si me paso en mis pretensiones.

Tu puedes decir lo que quieras, que yo estoy sin compromiso y …..deseando servirte. Siempre he querido demostrártelo. Tan ciego estás que no ves lo que una mujer……..¡Bueno!….demuestra. Es que ¿no lo has notado?.

Ahora, sí, ahora sí lo estoy notando.

Eso me gusta, que lo tengas muy claro. ¿Qué te sirvo?. Pasa dentro y echo el cierre, que por la esquina viene gente y yo sólo quiero servirte a ti, ¿sabes?. Ayúdame.

Empezamos a bajar el cierre. Era fácil. Pero, en un momento dado, cuando ya se terminaba de bajar con el pie, Julia dijo que no podía acabar de bajarlo. Me pidió ayuda. Me situé a su lado y juntamos las piernas para hacer más fuerza. Estaba tan suave que hasta un niño lo habría bajado. ¿Buscaba que me apretase contra ella?. Por si acaso……acoplé mi entrepierna a su culo, procuré que notase mi media erección. ¡Vaya si la sintió!, apretó el culo contra mi polla y se restregó ligeramente. Bajamos del todo el cierre y permanecimos apretados. Mi polla, que venía de encenderse con Paloma, se había puesto en plan energúmeno, intentando romper el pantalón y la falda de Julia.

¡Ay, Juancho!, llevo tiempo soñando con esto, con más que esto, con todo.

Yo también, Julia, que tienes un tipazo que me gusta con locura.

¡Qué alegría!, porque si te parece bonito debes saber que lo tengo así para tí, sólo para tí, sin que tengas miedo de nada, que yo sólo deseo darte alegrías, felicidad. Si tu me dejas, claro.

Yo te dejo lo que tu quieras, Julia. ¡Lo que sea!.

Yo también deseo darte….lo que tu quieras…¡todo!, ¿me oyes?,¡todo lo que quieras!.

¿Tu sabes que yo estoy casado?.

Si, Juancho, lo sé y no me importa. Las mujeres, a partir de ciertas edades, sabemos elegir lo que es importante: el cariño, los afectos, el saber que un hombre piensa en nosotras, desea vernos…….sentirnos……en fin, sólo queremos lo que busquemos de mutuo acuerdo.No tengas recelo alguno que yo sólo deseo darte……¿qué quieres que te dé?…¡pídemelo!.

Un beso.

¿Uno?…¡mil, cariño, mil!…Y dónde tu quieras, dónde más te guste, ¿sabes?.

Juntas las bocas, lamiéndonos las lenguas y apretadas las enterepiernas, mis manos empezaron a subir su falda. A notarlo, bajo una cremallera lateral y la falda cayó al suelo. Como no llevaba combinación, pude sentir la suavidad de sus bragas. Se separó de mí, adoptó pose de modelo y me dijo con voz ronca:

¿Te gusta lo que ves, quieres ver más?, qué quieres que te enseñe, cariño?.

Me emociona oirte decir cariño.

Si es que lo eres. Llevo años sin hacer caso a los hombres y mira tu por donde, aparece Juancho y vuelvo a sentir como mujer. ¿Qué quieres verme?, ¿quieres que te enseñe el coño?. ¡Pide por esa boca, que yo te hago lo que sea!.

Tu coño, cielo, lo quiero ver cuando te lo hayas lavado muy bien, porque será verlo y comerlo.

¡Me vuelves loca, cariño, loca perdida!. Vamos a casa, cielo, a la cama, a devorarnos……..porque estamos deseando devorarnos, ¿a qué si?.

Me muero de ganas, cielo mío.

Ven, al fondo está la escalera que comunica tienda y vivienda. Más discreto imposible, ¿verdad, cariño mío?. ¡Ay!, dame un beso, dame tu lengua, que me muero por ti, cielo.

Al pie de la escalera nos devoramos la boca. Metimos la lengua del todo en la boca del otro, de la otra. ¡Qué humedad tan rica!, ¡cómo me gustaba la boca de Julia, qué lengua tan sensual, cómo encendía mis pasiones!. Metí la mano por debajo de las bragas, tenía ligeramente mojado el coño. ¡Me gustó muchísimo su calor!. Con esta, sí, con esta me acuesto esta noche, que hace mucho que no lleno un coño de leche. Eso de correrse fuera es muy frustrante, Julia podía recibir toda mi leche en su coño. Mientras, me chupaba la lengua, metiéndola y sacándola de su boca, como si estuviera lamiéndome la polla. Paró un momento para ponerse de rodillas y chuparme la polla, aproveché para olerme los dedos que había introducido en su caliente coño. ¡Nada!….¡Qué bueno, no la olía a nada!. Y eso que no estaba recién lavada.¡Sí…..claro que sí…..vamos jodernos con locura…..a hacernos un sesenta y nueve de lamidas interminables…!

La incorporé para darla un beso caníbal. Y arrimé la polla a su coño, restregando despacio, saboreando los restregones, que nos encendían a ambos. Julia, a la que se le notaba el calentón, volvió a arrodillarse y, metiéndose casi toda la polla en la boca, la chupó…….¡sí, con furor, con frenesí!. Me costó trabajo hacer que se incorporase, quería sentirme más, enloquecerme de gusto. Conseguí levantarla.

¿Es que no te doy gusto, mi vida, no te hago sentir mis chupetones. Pues te chupo con toda mi alma, deseando darte mucho gusto, que me desees, que sólo pienses en lo mucho que vamos a querernos, a disfrutarnos como dos locos. ¿No te he dado gusto, cariño?.

¡Qué dices!, si casi me corro. Lo que pasa es que quiero que nos lavemos, porque ya no puedo esperar más, me muero por lamerte el coño. Vamos arriba,¿quieres?.

Si, mi amor, vamos, que después de años de no sentir interés por los hombres, este verano apareces tu a comer y me has revuelto las entrañas, me has hecho volver a sentir como mujer, como hembra.

Subimos los pocos peldaños y, una vez arriba, sin encender la luz, nos tocamos con ansia, besándonos y lamiéndonos la lengua otra vez. ¡Es que no me cansaba de sentir sus lametones y responder con los míos, cada vez más ardientes, que me conmovían como no consiguiera Paloma, a pesar de tener la mitad de años. Julia comenzó a desnudarse y se metió en el baño. Oí la ducha y cómo se movía debajo del agua.
Salió envuelta en un albornoz, me lamió los labios y dijo:

Entra tu a ducharte, cariño mío, que yo me voy a poner muy guapa para ti.

Al terminar, me dirigí desnudo hacia la habitación iluminada. ¡Qué espectáculo, cómo me gustaba esta madura!. Se había puesto, como era costumbre en aquellos años, liguero negro, con rebordes rojos, medias negras y zapatos de tacón. Sin sostén, se cubría unicamente con una corta blusa negra que no ocultaba sus firmes tetas, henchidas, duras como las de una mujer más joven. Su coño era……..¡joder, era precioso, para enamorar!. Su pelo, negro como el de una jovencita, era abundante y cubríendo la pelvis, se derramaba en una cascada que caía hasta las inglés y ocultaba los labios que dentro de un momento lamería mi lengua.

¿Te gusto, mi amor?, ¿estás contento de que nos veamos desnudos?. Yo estoy muy contenta, feliz de ver lo guspísimo que eres. ¡Qué tipazo tienes!…….¡Te voy a querer con toda mi alma, vida mía, que llevo fijándome en ti…..meses, desde que compre el local.

Vamos a acostarnos, chiquilla mía, que me gustas con locura. Y hablemos, cariño, que estas conversaciones siempre son gratas al corazón y a los sentidos. No tenemos prisa.

¿Me vas a dar la inmensa alegría de quedarte a dormir conmigo, con tu Julia?.

Si, cariño mío. Creo que es bueno que puntualicemos algunas cosas.

Mientras hablábamos, acariciaba la ligera aspereza de su vello, a la vez que sentía el calor que su coño exhalaba, porque el coño de una mujer, cuando te gusta plenamente, cuando te lleva a lamerlo con ansia, respira como si fuese una boca que se va a tragar la polla del hombre que está su lado. Esa boca, además y para mayor delicia, se humece y empapa al hombre que se mete en su interior. Ella, corespondiendo a mis caricias, masajeaba la polla con……no sé cómo definirlo, con un apasionamiento dulce y arrasador, no acierto a explicarlo, pero que conseguía apaciguar mis dudas de hombre casado.

Se lo que me vas a decir, vida mía, y es bueno que nos sinceremos. Me vas a decir que tienes una familia y que para tí es lo primero. Me parece muy bien y yo no te voy a provocar problemas. Se que, a partir de esta noche, me voy a convertir en tu segunda amada, tu novia, tu querida, tu segunda mujer…….a la que nadie conoce y que nunca se dará a conocer. Lo comprendo, lo acepto y sello el compromiso…¡así!.

Incorporándose, se metió la polla en la boca y después de darme dos chupetones electrizantes, volvió a tumbarse a mi lado.

¿Es así o no es así, cariño mío queridísimo?.

¿Soy todo eso para ti?.

Sí. Te lo demostraré siempre. ¿Yo qué voy a ser para tí?.

Mi amor secreto, mi único amor al margen de….mi casa.

Júrame que yo soy la única, júramelo.

Te lo juro, cariño, sólo tu, además de lo que sabes.

Claro, pero eso no importa. Lo que me hace muy feliz es eso de ser la única, no haber otra. ¿Sabes que te digo?…¡que no te creo!. Eres muy guapo y tipazo y no es posible que no haya por ahí jovencitas o maduritas como yo buscando tu polla.

Yo quiero que seamos sinceros. Te prometo solemnemente que eres tu la única.

¡Qué alegría, amorcito!.

Doña Eugenia y su familia – Segunda parte

Como os conté en mi anterior relato mis relaciones con Eugenia eran una maravilla y un día cuando le estaba perforando su hermoso culo apareció su hija mayor de mi misma edad 48 años y un cuerpo semejante al de su madre, la situación fue impactante, ella en la puerta de la habitación viendo como su madre follaba como una loca, ninguno de los dos supimos cómo reaccionar, Eugenia ni se había dado cuenta, se echó las manos a la cara y se marchó, como podéis imaginar mi polla sufrió un bajón, cosa que molesto a mi puta, pero enseguida lo arreglo dándome una buena mamada y así termine descargando toda mi leche dentro de su culo.

Estuve unos días pensativo puesto que ya nuestro secreto se había descubierto y le preguntaba a Eugenia si sabía algo de sus hijas, ella al principio se extrañó de ese interés pero nuestras vidas y nuestra relación siguieron siendo esplendidas pues mi alumna era muy aplicada.

Una buena tarde estaba en casa leyendo relatos eróticos que me encantan cuando llamaron al timbre, sabía que no era Eugenia pues se había marchado de viaje a ver unos familiares, cuando abro era Isabel, la hija que nos había sorprendido mientras culeaba a su madre, me pregunto que si podía pasar para hablar conmigo, la verdad que no quedaba otra que afrontar la situación. La hice pasar y le prepare un café para intentar romper el hielo. Cuando estuvimos sentados comenzó a llorar y no sabía por dónde empezar, después de una café y unas copitas de orujo de hierbas se tranquilizó un poco, me dejo muy sorprendido al darme las gracias por lo mucho que cuidada de su madre, que había cambiado mucho, se arreglaba todos los días, salía más de casa, se mostraba cariñosa y la veía feliz y que ahora se explicaba ese cambio, tan apenas sabía que decirle pero también estaba muy bien con las atenciones que recibía.

De nuevo comenzó a llorar y me comenzó a contar su vida, que era ella quien ahora lo estaba pasando muy mal, su marido se había ido con una jovencita, su hija se había ido de casa con mala gente y también ella se sentía muy sola y que casi tenía envidia de su madre, me recordó la escena que presenció y al principio se enfadó, pero que después por la noche en su cama se imaginaba que era ella y no su madre la que estaba siendo culeada y se hizo una buena paja como nunca.

La mire a los ojos y la bese en la frente, pero ella busco mis labios, nos fundimos en un enorme beso y su lengua sí que sabía actuar y uno con más de una semana sin sexo, estaba bien caliente. Continuamos acariciándonos como locos, que hambre tenía Isabel, quiero que me comas toda, que me folles bien follada que hace mucho que nada entran en mis bajos, así que se quitó la blusa y aparecieron sus tetas al aire con unos pezones desafiantes, los cuales ataque con toda mi ansiedad, los pezones duros me vuelven loco, ella apretaba su cabeza contra sus tetas mientras mis manos entraban entre sus bragas para encontrar una vagina bien mojadita.

Nos desnudamos mutuamente y la cara la tenía como una fiera en celo, la tumbe en el sofá y fue directamente a mi polla, no hubo que darle indicaciones, cómo la comía la muy zorra se la tragaba toda, en unos instantes estábamos haciendo un 69 brutal.Después de mamarnos mutuamente un buen rato tumbado para coger un poco de aire, se puso encima y se clavó mi polla en su coño comenzando a cabalgar moviendo su culo y yo amamantándola como un bebe hambriento, hasta que tuvimos un orgasmo descomunal, que manera de sacar fluidos, hasta que comenzó a besarme mis tetas y nuestras lenguas se fundieron de nuevo.

Estuvimos en rato en silencio recreándonos con el polvo que nos habíamos dado, cuando al oído me dice, quiero que me rompas el culo como a mi madre, la bese y nos fuimos para la cama, chorreando los dos la hice poner a cuatro patas, le metí mis dedos en su rajita para mojarlos y le introduje un dedo por su culo, estaba muy estrecho y me dijo que suavecito que por ahí nadie se lo había metido, así que comencé a acariciar su clítoris mientras lamia su espalda , poco a poco fue entrando un dedo, ella decía que le dolía un poco, le respondía con un buen pollazo en su coño, cosa que agradecía, así que la follaba mientras ya entraba el segundo dedo mojado con sus jugos y los míos, ya tenía huequecito para poner el capullo, ahí lo apunte, lo comencé a meter y grito que le dolía mucho, esperé a que se acomodara y poco a poco fue entrando, pare para que lo sintiera y que se fuera relajando, cuando note que era ella quien apretaba, que ya no le dolía y que estaba sintiendo un gusto especial, eso me animo para seguir bombeando ya entraba con más suavidad, cosa que le encanto, comenzó a gemir a gritar, sigue métela toda hasta los huevos, así que continúe a buen ritmo, mis huevos chocaban en su nalgas y agarrado a su cintura le di bien duro hasta que estuve a punto de venirme, quiero tu leche ahí dentro dámela toda, no pares que yo también me estoy viniendo y note como corrían sus fluidos y explote dentro y así hasta que se desplomo en la cama.

La saque de su culo y me la limpio sin dejar rastro de nada , tenía la misma cara que su madre relajada satisfecha y llena de lujuria, me dijo que no le dijera nada a nadie y menos a su madre, que a partir de ahora vendría a visitarla más, pero que antes pasaría a recoger su regalito.

Así que ahora me tenía que planificar para poder atenderlas a las dos y no sabría decir con cuál de las dos disfrutaba más

 

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Doña Eugenia y su familia – Primera parte

Todo comenzó cuando la vecina de arriba Doña Eugenia quedo viuda, era una buena hembra y siempre me había llamado la atención, unos pechos abundantes y un buen culo, sus 60 años los llevaba muy bien, alguna paja ya me había dado pensando en ella, pero nuestra relación era solamente de buenos vecinos. A los pocos meses de la muerte de su marido, tuvo un problema con con las cañerías de su casa y el agua pasaba hasta mi casa, así que subí para ver cuál era el problema, la señora está nerviosa porque no sabía que hacer y se lamentaba de los problemas que me estaba causando, iba con una bata con un buen escote y enseguida mis ojos se fueron a semejantes monumentos, casi no escuchaba sus lamentos solo me imaginaba en comerme esas tetazas una y otra vez, cuando volví en si la abrace tiernamente y le dije que no se preocupara que yo me encargaba de todo, desde allí mismo llame al seguro de la casa y ellos se encargarían de todo. Me lo agradeció mucho y ya más tranquilos me invito a tomar un refresco y comenzó a contarme su vida, que si sus hijas no la visitaban, que se encontraba muy sola que ya era muy vieja. a lo que le conteste que de vieja nada que estaba muy bien y siempre que me necesitara que solo tenía que llamarme, cosa que le hizo que se le iluminara la cara y que me diera un buen abrazo, y note como sus pezones de habían puesto duros y mi pija de comenzaba a empinar, pero por ese día ya tuvimos bastante.

Nada más bajar a casa ya comencé a idear que esa hembra tenía que ser mía, comencé por hacer el encontradizo con ella, y cada día la notaba más contenta, me llamaba con frecuencia con cualquier excusa y cada vez con más familiaridad nos tuteamos y yo más efusivo, le encantaba que le dijera lo bonita que estaba. Llego su cumpleaños que me había anunciado con antelación y me invito a subir allí estaban sus hijas y sus nietas, ellas me agradecieron las atenciones que tenía con su madre, Eugenia estaba preciosa con vestido ajustado que le resaltaba sus lindas tetas y su hermoso culo, yo todo contenido porque estaba para comérsela aguante como pude. Cuando ya se hizo tarde me baje para mi casa más caliente que un mono, con sus hijas las que de nuevo me agradecieron y me pidieron que cuidara de su madre, cosa que en mi mente lo tenía muy claro. Desde mi ventana vi que se iban, puse en marcha todo mi plan. Le había comprado un ramo de rosas rojas que sabían que le gustaban y subí de nuevo. Eugenia se llevó una sorpresa cuando me vio de nuevo y más aún cuando vio el ramo de rosas, no sabía qué hacer ni que decir, yo aproveche para abrazarla bien fuerte e intentar darle un beso en la boca, cosa que rechazo nerviosa, lo siento me dijo suavemente ya sabes que soy muy religiosa y el sexo es casi todo pecado, a lo que le conteste que era una mujer bien linda y que se estaba perdiendo lo mejor de la vida que tenía el derecho de disfrutar de la vida plena, así quedo la cosa, le di un beso en la mejilla y me fui para casa con calentura y enfadado, cosa que ella noto.

Para aliviarme un poco me puse una peli porno de mujeres maduras cuando suena el timbre, abro y allí estaba Eugenia ahora el sorprendido era yo, casi no me salían las palabras, hasta que la invite a entrar, la peli seguía corriendo así que los gemidos se oían desde la puerta y me pregunto que si estaba con alguien no, no balbucee es solo una peli, la hice pasar, seguía con el vestido que tanto me excitaba, nos sentamos en el sofá y quite la peli. Comenzó por pedirme perdón por la brusca que había sido, que así la habían educado, que solo había tenido sexo con su marido y de vez en cuando, le pregunte que si había tenido algún orgasmo en su vida, se puso colorada pero moviendo la cabeza él no era la respuesta. La abrace cariñosamente y hablar de sexo de sus placeres y lo bueno que es para la salud, ella me confeso que no sabía nada solo abrir las piernas y que su marido se la metiera y cuando se corría se quitaba y a dormir, además que ya era vieja para esas cosas, pero que conmigo se sentía que algo le pasaba por su cuerpo, que había notado que su vagina se humedecía cuando yo la tocaba y que ahora estaba así. Puse de nuevo la peli para que viera como mujeres mayores que ella se lo montaban mientras le acariciaba el cuello, ella no perdía detalle de la peli mientras comenzaban unos suaves gemidos , no sabía que se hacían esas cosas me susurro y más le conteste, el sexo es bello, mientras esta vez si que le pude besar los labios suavecito a principio y respondió mientras mis manos ya acariciaban su tetas por encima del vestido y enseguida note como los pezones se le ponían duros, baje mi lengua por su cuello y los gemidos fueron a mas, le puse sus mano en la bragueta para que notara como se había puesto mi pija al principio con miedo pero ya no la soltaba, nos levantamos del sofá y a apreté bien sujeta para que su coñito nota mi polla mientras que nuestras bocas se fundían cada vez más, mis manos en sus nalgas y ella bien abrazada casi ni me dejaba respirar. Le fui bajando el vestido y allí estaba mi diosa con la bragas mojadas y sujetador a punto de estallar, no hablaba solo gemía, me intento quitar la camisa cosa que le tuve que ayudar y me quite los pantalones y mi boca fue directa a sus tetas y mi mano a su coño que estaba empapado ella torpemente busca mi polla hasta que la encontró bien caliente.

La lleve para la habitación y la tumbe cuando me quite el calzoncillo exclamo que nunca había visto una cosa así, le baje sus bragas y tuvo intención de taparse su rajita le sonreí y le quite el sujetador, allí estaba Eugenia desnuda, era como si fuera la primera vez así que actué con mucha delicadeza, primero lamiendo sus tetazas y sus pezones que como me imagine eran tremendos, duros y color café, mientras acariciaba su coño peludo, solo gemía y gemía, ahora vas a saber lo que siente una mujer mientras le abría sus labios vaginales y comencé a darle una buena lamida, tenía un clítoris grueso así que ataque sin piedad los gemidos ya eran gritos ¡ me gusta me gustaaaaa ¡ sigue cabron sigue así, sin dejar de acariciar las tetas note como le venía un flujo delicioso y su cuerpo se arqueaba, follame gritaba como una loca métemela toda yo seguí trabajando el clítoris hasta que saco el ultimo jugo, cayo como desmayada . Me acosté a su lado y me miro complacida, lo que me he perdido dijo y le conteste esto solo acaba de empezar, cogió mi polla y comenzó a pajearla como me imagine no había chupado una polla en su vida, así que se la ofrecí, al principio la rechazaba porque decía que le daba asco, pero la comenzó a besar, luego a pasar la lengua y así hasta se metió el capullo y poco a poco le fue cogiendo gusto, me gusta dijo la muy zorra esta rica mientras volvía a tragársela toda, cuando ya estaba bien armada de nuevo se la saque de la boca y apunte a ese coño tan rico, y de un solo golpe se la metí hasta los huevos, y como se puso se movía, subía su culo para que entrara mejor. dale fuerte cabron dale fuerte y un mete y saca cada vez con más fuerza hasta que de nuevo sentí como se corría y le di una buena ración de mi leche y así nos quedamos un buen rato, Eugenia tenía una cara maravillosa y de sus ojos salieron unas lágrimas de felicidad y yo feliz de darle una gran follada. Estuvimos toda la noche hasta que caímos rendidos de tanto follar.

Desde aquel día, siempre que subía a su casa ya me esperaba solamente con la bata y con una buena mamada es como me recibía, poco a poco la fui introduciendo en más prácticas sexuales hasta convertirla en mi puta, , probo mi leche y le encanta así llevamos varios años.

Un día cuando estábamos en unos de nuestros encuentros sin avisar apareció una de sus hijas pero eso es ya otra historia

Cuanta suerte para un gordo

Hola, mi nombre es alberto pero me dicen topo, mi suerte para conseguir novia era demasiado mala y pues eso me deprimia mucho, las mujeres de ahora casi todas les importa mucho el fisico de los hombres y pues yo estoy gordito.

Este relato paso cuando tenia 16 años, yo soy algo estudioso pero comoquiera soy muy buena persona y trato de ser feliz siempre. Le ayudo a las chicas con sus tareas pero nunca recibo nada a cambio mas que un gracias.

Un dia fui a una fiesta y pues yo no tomo ni fumo, estaba aburrido sentado solo cuando llego ella, es una de las mas bonitas de mi generacion, llego a hablarme y a hacerme compañia. Me senti algo raro de que porque me estaba hablando ella, se llama dany.

Despues me tome unas fotos con dany, ella no toma ni fuma, y pues yo ya le habia dedicado unas buenas pajas, despues de un rato nos tomamos una foto en grupo y en eso dany me agarro un seno, yo me senti bien exitado aunque haya sido solo un seno. Ella me dijo ya despues que mis senos estaban grandes, no sabia si exitarme o deprimirme porque una mujer me dijo eso.

Despues ya era algo tarde y ella no se despegaba de mi, yo no sabia que hacer, estaba nervioso y sudoroso, dany me dijo, oye vamos a casa de cecy(otra amiga de dany) para seguirle con la fiesta porque aqui ya se puso aburrido, yo pense que todo esto era un sueño.

Cecy y dany, ellas dos eran realmente candentes, las dos bien chichonas y culonas. Fuimos a la casa de cecy y estubimos platicando los tres y cada ves se ponia mas chachondo el asunto, cuando yo les dije, yo les he dedicado muchisimas masturbaciones, me he gastado como mil litros de leche en ustedes y ellas se rieron y me dijeron, topo fijate que nosotros simepre habiamos soñado tener sexo con un gordo, todos los demas gordos de la prepa se nos hacen asquerosos pero tu eres muy diferente a todos.

Cecy se saco las tetas de su vestido y fue tan rico porque sus pesones eran rositas, despues ya se saco las nenas dany y los pesones de ella eran morenitos, yo se los empeze a chupar a las dos, estaba en la gloria, dany con sus manos me saco mi verga pequeña como de 13 cms, y me la empezo a chupar, yo me senti de lo mejor, le estaba chupando las tetas a cecy mientras dany me chupaba el pene.

Encuere a cecy mientras dany no soltaba mi pene, le baje el vestidito a cecy y vi su tanguita rosa, se la baje tambien y me dijo que me la regalaba para que la oliera siempre que me pajeara, toco el turno de desvestir a dany, ahora cecy me chupaba el pene, y le baje el vestido y tenia boxers que ella me regalo tambien, huelen todavia hasta estos dias, ya acomode a cecy y a dany en la cama para chuparle las vaginas mojadas a las dos, ella gemian bien sabroso. Mas adelante le meti la verga a cecy en su vagina mientras dany se puso mis bolas en su boca, todo esto solo lo habia aprendido de videos porno y ahora lo lleve a la practica. Despues de un rato, le todo el turno a dany, la puse de perrito y le di con todas mis fuerzas, sonaba mucho cuando mi panza chocaba con su majestuoso culo y asi segui el mete y saca por un rato cuando ya saque mi verga, cecy se la puso entre los cenos y me hizo una rusa bien sabrosa, despues de eso se la meti de nuevo a cecy y ahora la puse arriba de mi, yo no sabia como estaba aguantando a dos mujeres muy cachondas y sabrosas, despues del mete y saca con cecy, ahora todo el turno de dany de hacerme una rusa con sus senos. Ya depues de esa sabrosa rusa, yo la cargue y se la meti asi mientras cecy me chupaba las bolas, ya cuando me venia le dije a dany y me la quite y acomode a las dos juntas y le avente mi semen, se veian tan exitantes, las dos con mi semen en la cara.

Ya despues nos bañamos y las dos me limpiaron el pene y yo les enjuage en los senos y la vagina, y yo me fui y ahi las deje.

Despues de esa ves mi vida cambio para siempre, me han pasado mas cosas asi que acaban en sexo pero eso despues se los contare.
Mi correo es:
jorgeluna.topin@hotmail.com

Alejandra Parte I

Mi padre nunca se dio cuenta de lo que sucedía. Yo ya me había dado cuenta que el era un perverso, lo había encontrado algunas veces viendo pornografía transgénero por internet. En otras ocaciones viajando por Avenida Insurgentes en la noche, me hacía comentarios de su atracción por las “chicas” que ofrecen su cuerpo al mejor postor.
El no sabía que también me gustaban y que mejor aún, las envidiaba, por estar así, tan bellas, en minifaldas de bellos colores, con sus senos artificiales prácticamente al descubierto y arriba de esas hermosas zapatillas con tacón de aguja, tan seductoras y exitantes.
Yo daría lo que fuera por haber estado en el lugar de alguna de ellas, me encantaba pensar en historias en mi mente.
-Hola muñeca, eres hermosa!.
-Gracias que lindo bombon, para mi es un placer ayudarte, que necesitas?.
-A ti linda, muero por darte mi instrumento.
-Ay nene, que rico me sabe hacerlo, estoy a tus órdenes.
-Sube, pagaré lo que sea.
Irme con aquellas lindura de hombre y sentir el placer de sentirme una mujer en todos los sentidos.

Mamá es una bella mujer, no entendía por que a papá le gustaban tanto esas beldades transgénero. Mamá siempre se cuidó bastante, es hermosa, luce siempre un cuerpo perfecto y nuca descuida su arreglo, podría decirse que es una de las mujeres mas bellas que he visto.

Cuando yo tenía 13 años, cierto día vi a mis papás cogiendo delicioso en la sala de mi casa, pensaban que dormía y nunca se dieron cuanta de que los espiaba detrás de una puerta.
-Valeria, tengo muchas ganas de hacerte el amor.
-Mmmm, que bien suena eso, me encantaría, y más si fueras un poco sucio.
-Que maravilla, amor, tus deseos son órdenes.
Papá tomó a mamá del cabello y le dijo:
-Empieza por chuparme la verga Valeria, se una linda lame huevos.
-Mmm, a eso me refería cuando te dije que fueras sucio.
-Callate perra y haz lo que te digo!.
Mamá le desabrochó hábilmente el pantalóna papá, sacó su pene, que por cierto, ese día me di cuanta de que era muy grande y empezó a lamerlo con tal desesperación que parecía que no lo había hecho en años. Metía y sacaba el pene de papá de su boca, lo recorría con la lengua y ponía especial empeño en el glande y los testículos