Andrés, mi hijo

– Andrés – dije al entrar a su dormitorio…

Olvidé golpear antes de entrar y la sorpresa fue mutua. Ahí estaba él, desnudo en la cama sujetando su enorme, largo y gordo pene con su mano derecha imprimiéndole un viaje de sube y baja a lo largo de ese mástil de carne mientras su ojos contemplaban absortos una película xxx en la tv. Se estaba masturbando…

– Mamá… – exclamó sorprendido soltando su terrorífico miembro…

Quedé tildada por un instante. Sorprendida no solo por la acción, sino por la inmensidad de falo que mi hijo tenía sujeto. Hacia mucho tiempo que no veía crecer a mi hijo y más desnudo. Y todo ese tiempo se me vino encima de repente… Dudé. Giré mi vista hacia la tv y vi escenas de la película. La sangre hirvió en mi cuerpo. Sorprendida y confusa aún no podía coordinar un pensamiento claro… Sentí que me mojaba… Y reaccioné.

– Perdón… – dije y salí apresurada de su habitación en dirección a la mía…

Entré a mi habitación agitada… Caliente… Mi chocha naufragaba en mis fluidos. Necesitaba calmarme con urgencia. El momento vivido me había trastornado… ¡Que pedazo de pija tiene mi hijo! Ese pensamiento dominaba mi mente…

Me levanté la pollera hasta la cintura en tanto me arrojaba en la cama, baje mi bombachita hasta los tobillos y envíe mi mano en busca de mi clítoris… Me empecé a masturbar frenéticamente…

Y fue entonces que se abrió la puerta de mi dormitorio y la desnuda figura de mi hijo ingresó.

– Perdoname mamá… – se quedó cortado. Sus ojos miraron fijamente mi concha y comprendió lo que ocurría… Su pija recobró su fuerza y se puso dura como barra de metal. Yo miré como se alzaba el enorme pedazo… y me enchastré toda…

– ¿Estas…? – dudo en concluir la frase…

– Si…- contesté en medio de un suspiro agitado… No podía negar lo evidente…

Se acercó hasta donde me hallaba. Subió a la cama entre mis piernas y encaró su enorme aparato a la entrada de mi vagina…

– ¿Qué vas a hacer? – pregunté asustada… No respondió…

La enorme cabeza me abrió los labios de la argolla y se fue para adentro frotando las paredes a su paso provocándome enormes y dulces olas de placer… Sorprendida intenté hacerlo reaccionar…

– ¡Andreeesss! – No me hizo caso… Su enorme émbolo se hundió furioso en mis entrañas.

Las olas se fueron transformando en terribles volcanes de lujuria, gritos y orgasmos ante su entrada y posterior juego de vaivén… mete y saca… Mi cuerpo se contorneaba, se agitaba, estallaba. Mi cabeza sin control saltaba de un lado otro… Mis dientes rechinaban y los gritos de placer inundaron el dormitorio. Mi hijo me estaba garchando y yo gozaba como una vulgar puta barata…

– Para… hijo… de… puta… soy… tu… madre… ahhh… me…voooyyy… uuuyyy… Acaaaboooo… – y me fui en un brutal y demoledor orgasmo… mis muslos se abrieron y mi concha se devoró el total de la verga… Un estremecimiento me recorrió todo el cuerpo y quede floja debajo de su cuerpo…

El reinicio el mete y saca… primero lentamente y fue acelerando a medida que mi cuerpo le respondía… Nuevo orgasmo… seguido de otro más en instantes…

Agotadas mis energías… El me miro fijo a los ojos y con vos anhelante, pero firme, me intimó…

– Date vuelta…

– ¿para?

– Voy a romperte el culo…

Deseosa e imperativa su voz me conmovió… No respondí… Giré mi cuerpo sobre mi misma, levanté las nalgas, sumisa, obediente… y le entregué el agujero empapado en mis propios jugos… Estaba totalmente entregada… vencida… apabullada…

Gemí… mordí la almohada… apreté fuerte los ojos… La enorme y gorda cabeza abrió mi agujero y se fue rauda en mi interior… Minutos después mi hijo me depositaba toda su caliente energía en mi culo…

Tras llenarme de su esperma se dejó caer encima de mí y me enterró el total de su miembro… Un nuevo gemido escapó de mi garganta, pero el hecho estaba consumado… Mi hijo terminaba de romperme el culo…

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2 comentarios en “Andrés, mi hijo

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