Mi Hijo… Cielos…

Note las miradas de mi hijo, pero no les di mayor importancia.

Noté que sus caricias y sus mimos eran cada vez más insinuantes, pero es cosa de la edad

Pensé.

Pero al regreso del cumpleaños de mi cuñada Graciela todo cuanto se me pudo ocurrir fue

Poco…

Tuve que manejar yo. Mi marido había tomado bastante de más y no sabía donde estaba parado y mi hijo tiene tan solo 17 años y aún no tiene el registro.

Ya durante el trayecto, broma va broma viene, el me acaricio en un par de oportunidades los muslos. Lo hizo en forma disimulada, apoyo su mano como al descuido en tanto interrogaba a su padre como se sentía.

Me ayudo a bajar a mi marido, su padre, del auto y a trasladarlo hasta el dormitorio.

– Ja…ja…ja… parece el pene de un nene de 10 años…

– ¿Qué decís…? ¡¡ el miembro de tu padre es enorme…!! (15cm de largo x 3 de grueso)

– A eso le decís enorme… ja…ja…ja…

– ¿y a que llamás vos enorme?.. pregunté casi enojada…

El destrabó su cinturón, bajó la cremallera y bajo sus pantalones y slip de un solo movimiento… mientras decía…

– Esto es grande…

Y por todos los santos que lo es…23 ó 25 cm. de largo y por lo menos 5 de grueso…

– Cielos… Es descomunal…enorme… no puede ser… – mi asombro no tuvo límites.

No pude despegar la vista de semejante pedazo de carne… Nunca había visto algo tan grande, ni siquiera imaginado…

– Miralo bien…me dijo… Es de verdad… vení tocalo y vas a ver…

– No… como voy a tocarlo…

– ¿Qué, sos mi madre, tenés vergüenza de tocar a tu hijo?

– No… como decís eso…

– Vení… entonces… tocalo… agarralo, y te vas a dar cuenta que es grande…

– Es que…

– Dale… sos mi mami ¿o no?

Me acerque a él y tendí mi mano hacia su miembro… No estaba segura de hacer lo correcto, pero si de que tenía deseos de medir con mi mano sus verdaderas dimensiones. Y por eso lo tomé y cerré sobre el mi mano derecha apretándolo. Cuando lo tenia sujeto mi hijo inicio un movimiento de va y viene, usando mi mano para masturbarse en tanto emitía unos suspiros suaves.

– Así mamita… si… si…

Me quedé dura. No atiné a abrir la mano y soltarle el miembro. Al contrario lo aferre con mayor fuerza en tanto mi respiración se volvía agitada. Mi vagina comenzó a humedecerse y sentí deseos de chupar ese enorme pedazo que tenia en mi mano y no lo pude resistir…

– ¿Qué te pasa bebé? Le pregunté haciéndome la tonta…

– Me calienta tu mano agarrándome la verga, mamá

– Nene, no digas eso…

– Chupámela, dale…

Me mojé toda… estaba deseando hacer eso… y mi escaso sentido común me abandonó.

Me volqué sobre él me lo lleve a la boca y como pude comencé a mamarlo. El revolvía mi cabello. Sus manos me acariciaban, y yo perdí totalmente la conciencia de lo que hacía.

Cuando me levantó y me tiro en la cama al lado de su padre, ni me di cuenta.

Medio regrese a la realidad cuando sentí que su miembro “partía” mi concha y se hundía terrible, vigoroso en mi interior, pero volví a sumergirme en el éxtasis del placer orgásmico cuando ese semejante pedazo comenzó a retozar por mi cuerpo. Las ondas de placer que me provocaba tanto al entrar como al salir rebotaban por todo mi cuerpo y me llevaban a la cima del placer. No pude evitar lanzar gritos de placer cada vez que un orgasmo me sacudía…

– ahhh… me voyyyy… uhhhh… ahhh…ah…ahhhh…

Cuatro veces mi cuerpo se arqueo, vibró, estalló con furia y violencia… Cuatro veces llegué a la cima y me conmoví…Nunca antes me había ocurrido. Dos veces cuando mucho… y ahí estaba ese muchachito haciéndome trizas con su enorme falo. Mi cabeza era un mar de calentura y confusión. No pude pensar en lo que ocurría en ningún momento. Por eso cuando en medio de la vorágine en la que estaba inmersa él me acomodó en cuatro ni pude reaccionar… Me enteré de lo que me estaba ocurriendo cuando un dolor terrible, que provenía de mi agujero anal, sacudió mi cerebro.

Grité de dolor y desesperación. Pero fue en vano. Su glande había destrozado la entrada y todo el largo de su verga se hundía sin misericordia en mi culo. Luché para sacarlo de encima pero fue en vano. Me enterró la totalidad de su pedazo desgarrando mis entrañas…

– Hermoso culo… mamita…- decía susurrándome al oído en tanto me lo partía en pedazos.

No se cuanto duró. Lo sentí llegar y ante lo inevitable cerré los ojos y apreté los labios. Al volcar su semen en mi interior dio un último empellón y los dos o tres cm. Que restaban fuera acabaron en mi interior. Solo gemí… ya estaba hecho…Mi culo se encontraba destrozado y dolía… y lo que era peor… fue mi propio hijo el que me lo rompió. No podía pararme. Las piernas me temblaban y no sostenían mi cuerpo. Por un instante permanecí sentada a la orilla de la cama. Mi mente aún era un laberinto de ideas encontradas y confusas. En medio de ellas me encontré con la verga de mi hijo en la boca y sentí el calor ardiente de su semen correr por mi garganta. Estaba totalmente entregada. Y él supo aprovechar el momento. Me “pegó” una cojida como jamás había recibido. Dos días duraron los efectos de la misma.

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