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Realizando al fin mi fantasía

Buenas ha todos me llamo Juan tengo 25 años y vivo en Valencia, este es el primer relato que escribo, espero que les guste y me lo hagan saber para animarme a escribir más.

Desde que era bastante pequeño he jugado a introducirme objetos en el culo, la verdad es que no recuerdo porque comencé a hacerlo pero el caso es que así fue y desde entonces no he dejado de hacerlo.

Al principio simplemente disfrutaba del placer que sentía al meterme un bolígrafo o simplemente un dedo que lubricaba con saliva. Poco a poco fui buscando por casa cosas más largas pero sobre todo más gruesas que introducirme ya que un simple bolígrafo no me “llenaba” y me quedaba una sensación de insatisfacción que quería calmar a toda costa.

Según me fui haciendo mayor más me rondaba por la cabeza la idea de qué se sentiría al tener dentro una polla de verdad.

He de decir que nunca me he sentido atraído por los hombres (y que disfruto mucho estando con mujeres) sino simplemente por el placer que me da el introducirme objetos analmente, por lo tanto la idea estar con un hombre me causaba cierta inseguridad y en cierto modo angustia.

Fríamente la idea de estar con un hombre puedo decir que me daba hasta asco, pero una vez excitado me moría por poder estar a cuatro patas delante de un hombre mucho más grande y fuerte que yo que me taladrara sin compasión con su gruesa verga. Las fantasías fueron aumentando y cada vez me fue excitando más la idea de saber qué se sentiría al estar arrodillado delante de una venosa y babeante polla, mientras su dueño me follaba la boca hasta hacerme casi vomitar.

Esa fantasía de sentirme una puta usada por un hombre que saciara sus ansias de sexo conmigo cada vez fue cogiendo más cuerpo en mi cabeza, pero la vergüenza y el miedo a que alguien lo descubriera me frenaban para decidirme a realizarla.

Hace unas semanas me decidí a poner un anuncio en una página de contactos de internet:

“Chico de 25 años ,de estatura y complexión medias, sin experiencia con hombres busca un hombre maduro y bien dotado para iniciarse, no importa físico. No pago ni cobro y no tengo sitio.”

Al cabo de unos días de mandar el anuncio me llegó una contestación de un hombre que decía tener 40 años, sitio para los encuentros y 20cm de polla para mí, solo me pedía un teléfono con el que poder ponerse en contacto conmigo y además me decía estar dispuesto a pagar el trayecto hasta su domicilio.

Tras muchas dudas y darle muchas vueltas a la cabeza me decidí a contestarle y le di mi número de teléfono.

Pasaron dos o tres días y no supe nada de Antonio (que era como decía llamarse el hombre), con lo que pensé que se lo había pensado mejor y que no estaba ya interesado en mi oferta.

Llegó el viernes por la tarde y un número que no conocía llama a mi teléfono móvil:

-Sí? Quién es?

-Buenas soy Antonio, el hombre que te contesto al anuncio de contactos. – Tenía una voz muy varonil y firme que la verdad es que me cautivo desde el principio.

– Ahhh, si dime, la verdad es que ya no esperaba tu respuesta.

-Al final me he decidido, bueno te apetece que quedemos hoy?

-Mmm bueno nose la verdad es que no estoy muy seguro, no he hecho esto nunca y no se si me va a gustar realmente o es solo una fantasía…

– Pues solo hay una manera de saberlo, te prometo que vas a gozar y que me suplicaras repetir. – Lo dijo con tal seguridad que no pude resistir la curiosidad.

-Mmm bueno no voy a pensarlo más, vale, como quedamos?

-Pues a las diez en mi casa te viene bien?

-Perfecto.

A continuación me dio las instrucciones para llegar hasta su casa.

Estaba en casa o sea que me vestí y me dirigí al autobús.

Durante el viaje en bus mis nervios fueron creciendo, hasta el punto de plantearme dar media vuelta y dejarlo, pero el pensamiento de llevar a cabo mi fantasía fue más fuerte y decidí seguir adelante.

Llego la parada indicada y bajé del bus, me dirigí calle arriba y enseguida encontré el portal.

Llamé al teleportero y tras unos segundo Antonio contesto:

-Si, diga?

-Hola soy Juan. – Dije con voz temblorosa a causa de los inevitable nervios.

-Buenas! Sube sube.

Por fin el ascensor llega al piso, salgo, y me dirijo a la puerta de su apartamento.

Toco el timbre y en cuestión de segundos se abre la puerta y aparece Antonio, es un hombre maduro, con canas abundantes bastante más alto que yo (yo mido 1,70m y calculo que él rondaría el 1,90m), parecía estar en forma. Llevaba una camiseta blanca y un pantaloncito

corto, de los de hacer deporte.

Me saluda dándome la mano y me invita a pasar diciéndome si me apetecía una cerveza o algo, acepto, trae dos cervezas y nos sentamos en el sofá.

Comenzamos a hablar:

-Te ha costado mucho encontrar la casa? – Parecía que había notado mis nervios e intentaba romper el hielo con una conversación trivial.

-La verdad es que no, me ha resultado fácil llegar.

-Veo que estas un poco nervioso, quieres que hagamos algo para relajarnos?

Tras acabarme la media cerveza que me quedaba de trago:

-Pues agradecería otra cerveza.

-Claro eso está hecho! – Se levanta a la cocina y vuelve.

-Te apetece ver algo de porno. – Le dije con la voz entrecortada.

-Claro! Así vamos entrando en calor, bueno y que te gusta?

-Pues mujeres con pollas grandes.

-Ok, voy a por el ordenador y buscamos algo en internet.

En unos segundos ya estábamos buscando videos, vi uno que me llamó la atención y le dije que ese estaría bien, que tenía buena pinta.

Aparecía una chavalita que apena tendría 20 años que se acercaba a un sofá donde le esperaba un negro al que empezaba a excitar hasta que se sacaba un rabo enorme que poco a poco se iba empalmando.

Yo ya me encontraba muy excitado y como siempre imaginándome en el lugar de esa mujer, complaciendo a mi macho, pero esta vez tenia al lado uno y mi excitación no hizo más que aumentar.

Miré a Antonio y pude ver cómo iba creciendo un considerable bulto bajo el pequeño pantaloncito que llevaba. Me pregunto que si me gustaba y no hacerte más que a asentir como un gilipollas mientras miraba embobado su bulto.

Comencé a acariciarlo por encima del pantaloncito, notando como palpitaba e iba poniéndose cada vez más duro. Fui metiendo la mano por la pata del pantaloncito y saque esa magnífica polla, tendría unos 20cm de longitud (como me había dicho) pero lo que más me fascinó fue su grosor, era una verga absolutamente majestuosa. Tenía un olor fuerte que me excitó aun más si cabe y no pude resistirme a empezar a lamerla, estaba deseando tener esa morada y brillante cabeza en mi boca.

Empecé pasando suavemente la lengua por la cabeza mientras con una mano sujetaba la enorme polla por la base y con la otra le masajeaba los no menos impresionantes huevos.

Antonio se estaba excitando, se movía con mis lamidas y empecé a subir y bajar la mano a lo largo de ese mástil y empezaba a salir líquido preseminal, del cual no deje escapar ni una sola gota.

Seguía con mi tarea cuando Antonio me cogió la cabeza y empezó a marcar el ritmo de la mamada, al principio suave pero poco a poco la penetración en mi boca se fue haciendo más y más profunda, me metía más de media verga de golpe y aguantaba ahí unos segundos hasta que veía que mis arcadas eras considerables.

-Vamos putita, ¿no es lo que has venido a buscar? ¿Un macho que te ponga en tu sitio? Vamos abre la boquitaaaaa, vaaamooos, aguanta ahí, un poco maaas. – Me decía mientras seguía follándome la boca sin compasión.

Estaba a punto de vomitar en cada embestida, las lágrimas y la espesa saliva se mezclaban en mi cara, pero sabía mantenerlo todo bajo control, siempre en el límite. Yo me encontraba totalmente enviciado, hasta el punto de que si tardaba en volver a penetrarme la boca era yo el que me lanzaba como poseído hacia ese precioso y embadurnado trozo de carne.

Tras un largo rato Antonio me dijo que me quitara la ropa y que le acompañara al baño, que me tanía que poner a punto. Sin rechistar le obedecí, me desvestí y le seguí al baño.

-Has cagado hoy? – Me pregunto con voz firme.

-Si

-Bueno es igual ponte a cuatro patas en la bañera, vamos a asegurarnos de que estas limpio y bien vacio, porque esta noche esto que ves aquí tiene que caber dentro de ese culo – Me decía con voz autoritaria mientras sacudía su verga, que estaba morcillona.

Hice lo que me ordenó, cogió el tubo de la ducha le y desenroscó el cabezal. Empezó a masajearme suavemente alrededor del ano, presionando a ratos, pero sin introducir el dedo, estuvo así unos minutos en los que mi calentura no hacía más que subir.

Finalmente se decidió a meterme el extremo del tubo de la ducha en el culo.

-Cuando notes que estas lleno avísame – Me dijo, y abrió el grifo.

Notaba como iba entrando agua templada poco a poco hasta que me note completamente lleno. Cerró el grifo y me dijo que me pusiera de pie y que aguantara todo el tiempo posible antes de echarlo todo en el retrete. Así lo hice, una vez vaciado Antonio miro y dijo que estaba limpio y listo. Me llevo a su cuarto y me tiro con fuerza al borde de la cama diciéndome q me tumbara boca abajo dejando mi culo bien accesible. Se acercó, cogió mis nalgas fuerte y empezó a escupir en la entrada de mi culo y a extenderlo con los dedos.

Le dije que empezara suave que no estaba acostumbrado a meterme cosas tan grandes, pero me dijo que me callara, que me iba a dar por el culo como dios manda, que me iba hacer sentir como una verdadera puta. Empezó a empujar firmemente, le estaba costando mucho entrar así que volvió a escupir y dijo que esta vez sí, y ya lo creo.

Entro la cabeza y un dolor agudo me invadió, intenté revolverme instintivamente aunque la verdad es quee la situación me excitaba mucho. Fue introduciendo el resto de su polla sin parar, yo estaba totalmente atontado, no tenía fuerza para moverme estaba totalmente a su merced. Aguanto un rato su polla dentro sin moverse, me iba acostumbrando a estar relleno por ella y entonces empezó un mete saca lento pero firme, la sacaba casi entera y la volvía a meter entera de nuevo, hasta que sus huevos chocaban una y otra vez contra mis nalgas.

Me fui reponiendo del primer shock que supuso estar ensartado por semejante instrumento y empecé a moverme y a pedirle más:

-Vamoooos más rapidooo!, esto es lo mejor que sabes hacer?

-Te vas a enterar puta, a ver si después de lo que te voy a dar te quedan ganas de hablar.

Y empezó a acelerar el ritmo, parecía una maquina no pensé que una persona pudiera follar así, me encontraba totalmente entregado a esa polla. Me penetraba una y otra vez hasta que sus pelotas rebotaban con las mías, estaba aturdido por el placer intenso que me hacía sentir aquel rabo, con la cara apoyada en el colchón sin fuerzas para poder moverme, sintiendo por fin en primera persona lo que es tener detrás a un macho furioso.

Sentía toda su potencia empujándome una y otra vez con esas manos que me sujetaban de la cintura y arrastraban hacia él, asegurándose de que toda su polla entraba, como si quisiera partirme en dos.

Sin más aviso me saco aquel trozo de carne dejándome un vacio enorme dentro, instintivamente me eche hacia atrás buscando que rápidamente volviera a rellenar aquel hueco que había dejado, pero no lo conseguí. Me cogió de la cintura y me levanto diciéndome que me tumbara boca abajo y cerrara las piernas. Simplemente me deje caer y enseguida note como se me echaba encima, lo tenía encima mío a la altura de mi culo. Empezó a agarrar fuerte mis nalgas, apretándolas y separándolas a la vez que iba introduciéndome el pulgar bruscamente una y otra y otra vez en mi ya enormemente dilatado culo.

Por fin note como la cabeza de su polla empezaba a rozar la entrada de mi ano:

-Por favor metemelaaaa! Lléname con esa polla. – Empecé a suplicarle.
-Quieres que te la vuelva a meter ehhh, dime quien es tu macho putaa!.
-Tu eres mi macho, vamos métele la polla a esta putita por favor!

Afortunadamente no tardo mucho en acceder a mis súplicas, y fui notando como esa enorme cabeza iba entrando otra vez, llenando el vacío que minutos atrás había dejado. Entraba con culo babeando y totalmente dilatado) y la sensación de placer que sentí fue mucho más intensa que la primera vez, era como si el hueco dentro de mi fuera más pequeño y aquel enorme rabo luchara por hacer hueco dentro provocándome un placer enorme. Estaba tumbado totalmente a su merced, me empujaba hacia abajo como si me quisiera incrustar en el colchón para instantes más tarde tirarse con todo su peso sobre mí, metiéndome hasta el último centímetro de carne en mis entrañas. Comencé a tener una sensación similar a la que se tiene al defecar, sentía la necesidad de empujar fuera de mí aquel intruso, la sensación fue aumentando hasta que no pude aguantar y empecé a empujar. Era una sensación increíble empujar para sacar aquel coloso sin poder hacer nada para que dejara de penetrarme con toda su fuerza, hasta que empecé no sé si a orinarme a correrme o a ambas a la vez. Fue un placer muy intenso que salía de mis entrañas, infinitamente superior al que se puede sentir con una simple masturbación. Temblaba, no acertaba ni a cerrar la boca, como si todas mis fuerzas se hubieran acabado. Antonio seguía taladrándome ininterrumpidamente pero yo ya estaba agotado, totalmente rendido y entonces note como empezó a pegar sacudidas sin control y empezó a llenarme el culo de leche, la sensación de aquel líquido caliente depositándose en mi interior fue espectacular. Sacó su ya medio flácida polla y me quede inmóvil tal como me había dejado. Al poco rato sentí unas enormes ganas de defecar y me dirigí a al baño, Antonio me siguió y tomando el vaso que había en el lavabo me lo dio:

-¡Échalo todo ahí puta!

Tome el vaso y empecé a empujar, comenzaron a salir poco a poco chorros y cuando no sentí más ganas de expulsar nada saque el vaso de debajo de mi culo. No me lo podía creer era casi pensé que un hombre pudiera eyacular así. Antonio tomo el vaso y empezó a meter la punta de su morcillona polla:

-Venga putita chupa la polla que tanto te ha dado y prueba su leche.

Yo no atine a decir nada, simplemente obedecí, abrí la boca y limpié esa polla hasta que no quedo ni rastro de semen.

-Ahora coge el vaso y acábatela, que sino no vuelves a probar esta. – Dijo apretándose la polla y haciendo que esa cabeza se hinchara y pusiera morada.

No tenia opción y la verdad es que me sentía una autentica puta, en ese momento hubiera hecho cualquier cosa que me hubiera pedido. Me lo bebí de trago.

-Muy bien zorrita, ¿a qué te ha gustado? – Yo sólo asentí
-Puedes usar la ducha si quieres.- Me dijo señalándomela.

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Mi primera vez

Bueno esta es la primera vez que escribiré yo tengo 18 años y les contare mi primera vez.

Anteriormente había investigado por internet en donde se podía ligar en mi ciudad entonces encontré que en una plaza del centro hace como un año fui y si la verdad se me hacerlo un mmm si ya era señor y me invito a su casa que tenia no se porque acepte para no contar tanto royo pues nada más nos masturbamos y ya pero después me dio mucho asco la verdad no pensé que acepte ir con ese señor y me dije que ya no iría a esa plaza nunca más.

Pero hace poco regrese y la verdad estuve ay sentado como 30 min y ya cuando me iba vi a un hombre delgado con barba muy bien cortada con unos pantalones medios apretados la verdad se veía muy bien, después de un rato el chavo se sentó en una banca de enfrente y me sonrió yo le conteste también con una sonrisa después se acomodaba el pantalón y se agarraba el paquete, después de un rato se acerco y me pregunto que si esperaba a alguien y le dije que no (el tenia una sonrisa tan bonita y con esa barba se veía tan bien) después la verdad no me acuerdo que mas me dijo porque yo solo veía su sonrisa. Recuerdo que me pregunto que si me gustaba mamar vergas y le dije pues nunca lo e echo y pues me invito a intentar el no era de aquí el venia de turista a la ciudad con un grupo de amigos asi que fuimos a su hotel que estaba a pocos pasos el solo me indico que lo siguiera para que no nos vieran la verdad yo estaba muy nervioso porque qué tal si al entrar al hotel me dirían algo y también porque sería mi primera vez y porque la verdad no confiaba tanto en la persona. Total ya estaba en su cuarto y empezamos a besarnos a despevestirnos (la verdad yo estaba nervioso) la verdad tenía un poco de panza pero se veía muy bien, saco unos condones de chocolate se puso uno y se la empecé a mamar ya después me puso el un condón y me la mamo tan rico uff, ya después me dijo acuéstate y me quería meter su verga (pero en mi mente estaba pensando me va a doler mucho) me la empezó a meter la verdad si me dolió! El me decía empezare con la puntita asi hasta que me dijo la tienes toda el me decía “relájate lo estas sacando” , mejor decidimos cambiar de posición el abajo y yo arriba en ese momento pack se rompió el condón y ya no tenía mas así que decidimos terminar nos masturbamos el se binó en mi pecho, después me dijo que si no quería tomar una ducha la verdad me sentía extraño asi que le dije que me tenía que ir.

Me fui a mi casa a bañar y me fui a trabajar en todo ese transcurso me quede pensando lo que había pasado y lo que hubiera hecho sin los nervios que tenia, la verdad me arrepentí de haberme ido asi de rápido.

Así que al día siguiente amanecí con una idea loca de ir a buscarlo pero el problema era entrar al hotel sin que nadie me dijera nada estuve pensando en el transcurso de mi casa al hotel como le iba a hacer así que decidí dejarle un recado y darle mi teléfono para que me marcara y si asi paso entre al hotel y le deje el recado en su cuarto, cuando Salí me sentí aliviado solo tenía que esperar la llamada.

Ya en la escuela como a las 10 am me llama y me dice que me fuiste a buscar y la neta no sabía que decirle solo le dije si y él me dijo quieres que nos veamos otra ves?? Yo le conteste que si y el solo me dijo que me avisaría en la tarde porque su esposa al día siguiente llegaría y no quería pedos, solo le conteste que estaría esperando la respuesta. y así fue a las 6 pm me mando un mensaje “te animas hacer un trió con un wey de 22 años y conmigo? Estará rico! A las 11 pm ya sabes el hotel y el cuarto” yo lo primero que le conteste que era muy noche el me estuvo insistiendo mucho hasta que me convenció ya solo llame a mis papas para decirles que trabajaría hasta tarde que no me esperaran.

Ya alas 11 estaba afuera de su hotel, el me indico que entrara a su cuarto y asi fue no tarde mucho en subir y en estar tocando su puerta el me abrió recién bañado con nos bóxers apretados rojos que lo hacían ver taan bien, me dijo que me sentara para esperar al otro chavo empezamos a platicar paso el tiempo y nunca llego así que me dijo mejor empezamos nosotros dos y así fue (y esta vez ya no me ganarían los nervios) nos empezamos a besar tan rico yo mientras me quitaba la ropa solo quedando en bóxers. Me acostó boca abajo y me pregunto al oído “cuál es tu punto g”

Yo solo le conteste no se( dándole a entender que lo descubriera) y así fue me empezó a acariciar tan tan rico me mordía el cuello me lamia la espalda, me besaba un sinfín de caricias que sentía que me venía en ese momento.

Paramos un poco y se puso un condón esta vez era de sabor fresa y me dijo as me lo que quieras y así fue me di la tarea de saborearlo, de tocarlo, de besarlo, abrazarlo. Después me puso boca abajo y me dijo al oído ya encontré tu punto g y me empezó a morder el cuello (y si la verdad ay era) y así hasta que me penetro, no me dolió al contrario sentía taan rico y así estuvimos con un fondo de la ciudad de noche con las iglesias alumbradas y edificios antiguos .el termino viniéndose en mi y el besándome todo fue tan tan ni se como decirlo. Después me dijo ven y me acoste en su pecho mientras el me acariciaba mi brazo diciéndome que estubo muy rico y diciéndome que no podía creerlo que tenía 18 años y fue ay cuando me confesó su edad el tenia 38 años (la verdad no los aparentaba se veía como de 28 a lo mucho).

Le dije que me tenía que ir solo me vestí el me dijo que le escribiera en su correo (dando a entender que a su celular ya no) me beso y me fui.

Al llegar a mi casa vi mi celular y había un mensaje de el <3 solo decía “estuvo muy rico! Gracias! Estamos en contacto” y de ay ya no he tenido contacto con él la verdad me clave con el mas porque no solo tuvimos sexo si no que hicimos el amor, la verdad no se si está bien pero no puedo dejar de pensar en el de sus caricias que waa, pero también pienso que influye que fue mi primera ves . Ya le envie un correo y todavía no contesta mejor dejo que pase el tiempo para olvidarlo =( Ay esta mi historia tal vez mal redactada pero seguiré aprendiendo, comenten!

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Vacaciones con mi esposa y mi amigo.

Era nuestro primer verano viviendo juntos en Brasil y nuestro primer año de casados también. Extrañábamos mucho a nuestras familias y amigos por lo que decidimos invitar a algunos de ellos a pasar unos días en casa.
Los que vinieron fueron mi hermana, una compañera de la Facu (Maca) y uno de mis mejores amigos Santi. Todo pintaba como unas vacaciones normales en la playa pero resultaron siendo las vacaciones mas calientes que vivimos hasta ahora.
Antes de casarnos estuvimos como 6 años de novios. Cuando la conocí a Maria era muy inocente, no había tenido relaciones serias anteriores y hasta era virgen. siempre fue una mujer muy atractiva, unos pechos firmes y redonditos con un par de hermosos pezones rosaditos que siempre se le marcan cuando se calienta, pero lo que mas llama la atención es el precioso culito que tiene. Es realmente una manzanita y todo el mundo se da vuelta para mirarla cuando estamos en la calle. Al momento de ponernos de novios yo tampoco era muy experimentado por lo que fuimos descubriendo el sexo mutuamente.
Las primeras veces eran muy tímidas pero a medida que fuimos conociendonos comenzamos a hacer cosas nuevas… Ella empezó a comprarse ropa interior mas atrevida y yo me dedicaba a hacer vídeos caseros de nuestros encuentros. Ella descubrió el sexo oral y desde ese momento nunca mas paro. Quería chuparmela en todo momento y en todo lugar…realmente se volvió una profesional del sexo oral y a mi no había nada que me gustara mas que llenarle la boca de leche.
Después de casados comenzamos a hablar mas de las cosas que nos gustaban y las que no, comenzamos a compartir nuestras fantasías.. Una de las mas recurrentes era la explorar cosas nuevas como compartir nuestra cama con otras personas. A mi me encantaba la idea de tener a otra mujer con nosotros pero después me fue gustando la idea de poder sumar a un hombre también ya que Mary nunca había visto otra pija.
Estas fantasías de poder hacer un trío o una orgía se volvieron realmente recurrentes y casi siempre salia este tema durante nuestros encuentro amorosos.
Volviendo a nuestras vacaciones decidimos pasar unos días en una playa cercana a la ciudad de Brasil en la que vivíamos por entonces. Encontramos una posada en una playa muy bonita y alquilamos una cabaña para los 5. Mi hermana y Maca dormirían en un dormitorio principal, y Maria y yo en un sofá cama que había en el living, Santi tendría que compartir el living con nosotros en una pequeña cama.
Los primeros días fueron bárbaros, mucho sol, muchas caipirinhas y muchos juegos de cartas durante el día. Por las noches salíamos a cenar y volvíamos a la cabaña a dormir, tener sexo para nosotros no era muy fácil ya que Santi dormía a metros de nuestra cama pero siempre nos las arreglábamos como para por lo menos calentarnos un poco y meternos manos por todos lados. Inclusive el hecho de que Santi estuviera durmiendo en la misma habitación nos calentaba y nos daba un poco de morbo. Ya alguna vez en alguna de nuestras charlas sobre nuestras fantasías habíamos citado su nombre como un posible participante para el trío que fantaseábamos con hacer.
Una tarde volvimos todos a la cabaña antes de tiempo por que estábamos realmente cansados del sol y de la playa por lo que decidimos dormir una siesta. Las chicas se encerraron en su habitación y Maria, Santi y yo nos acostamos en el living. Estábamos un poco calientes y aprovechando que Santi se había dormido comenzamos a besarnos. Las cosas se calentaron tanto que Maria empezó a hacerme una paja por debajo de las sabanas y yo aproveche para jugar un poco con su colita. El simple hecho de saber que Santi estaba ahí nos volvió locos y perdimos un poco la cabeza. Maria estaba de espaldas a la cama de Santi por lo que la destape y seguí jugando con su cola, en ese momento creo que el se despertó pero se hizo el dormido ya que tenia frente a sus ojos el espectáculo de ver como yo le franeleaba el culo a mi mujer. De repente le dije a Maria al oído que creía que Santi nos estaba viendo y que si podía empinar la cola un poco mas para que la vista de nuestro amigo sea aun mejor y ella como una perrita en celo accedio dejandole una hermosa vista a nuestro amigo de su concita y su culo. Yo lo único que tube que hacer fue correr un poco su bikini e intentar separar al máximo los cachetes de su cola para que la vista sea aun mas explícita.
Un rato después decidimos salir a dar un paseo por la posada y terminamos teniendo una sesión de sexo increíble en una sala de estar solitaria. Cuando volvimos a nuestra cabaña Santi ya no estaba en su cama y estaba encerrado en el baño. Que paja se debe haber hecho!
Nuestra semana en la playa paso mas rápido de lo que esperábamos y de regreso a la ciudad en la que vivíamos tuvimos que pasar por la capital para dejar a mi hermana y a Maca que tenían que volver a Argentina. Santi se quedaría una semana mas con nosotros.
La vuelta a Caxias (ciudad en la que vivíamos) fue un tanto rara para mi, vivía caliente pensando en el episodio de la cabaña de la playa pero al mismo tiempo me atacaban los celos. En especial después de ver la química que existía entre Mary y Santi. Se llevaban bárbaro y estaban todo el tiempo haciendoce bromas y jugando.
Llegamos a Caxias en una tarde de domingo y al día siguiente yo tenia que volver a trabajar.
Mi primer día en la oficina fue terrible, me pasaban mil cosas por la cabeza hasta que no aguante y deci pasar por mi casa. Cuando llegue lo único que encontré fue a mi esposa y a mi mejor amigo desayunando juntos en la cocina como 2 buenos amigos. Nada de lo que mi mente podrida imaginaba. Lo único diferente era que Mary todavía estaba usando ese pijamita sexy sin corpiño y se notaban sus hermosos pezones.
Al salir de trabajar ese día volví a casa, cenamos, jugamos un partido de cartas y después nos fuimos a dormir. Santi dormía en un cuarto junto al nuestro.
De toda la calentura que había acumulado durante el día lo primero que hice fue saltar encima de Mary y cogerla como un loco, ella estaba súper caliente también. Jugueteamos un rato y volvimos a hablar de lo bueno que seria poder invitar a mi amigo para poder hacer un trío. Mientras la penetraba Mary gritaba como una loca dejando que Santi escuchara todo desde el cuarto de al lado. Cuando terminamos escuchamos que santi se encerro en el baño seguramente para dedicarle otra gran paja a mi caliente esposa.
Toda la semana transcurrio de la misma manera, yo volvía en horarios extraños a casa con la idea de que tal vez los iba a encontrar en alguna situación comprometedora y ellos siempre muy comportados.
El miércoles por la noche mientras cogíamos decidimos idear un plan. Mary tendría que calentarlo al máximo, quedando todo el día con el pijamas que marcaba sus hermosos pezones y usar las tangas mas pequeñas que tenia, intentar hablar de sexo con el mientras yo no estaba. Tendria pase libre para calentarlo, pero no podría hacer nada hasta que estemos decididos a dar el siguiente paso. Ella me confeso que le encantaría poder chuparle la pija hasta que acabe pero que yo era un cagon y que me moría de celos…era cierto.
El miércoles cuando ya estábamos en nuestro cuarto me confeso que el la habia ayudado a tender la ropa del lavarropas y que se puso como loco cuando tubo que colgar en la soga las diminutas tangas de encaje. Yo me puse como loco y casi acabo de solo escuchar lo que mi dulce y hermosa esposa me contaba. Le pedi que por favor saliera en ese momento de la habitacion y que vaya a la de mi amigo para ver si necesitaba algo. Que le dijera que yo esta durmiendo y que ella no podia hacerlo. Le pedi que fuera en ropa interior y la autorice a que se la chupe hasta hacerlo acabar con la unica condicion de que se tragara toda su leche y que al volver a mi cama me contara todo con lujo de detalles. Ella me volvio a repetir “me muero de ganas de hacerlo pero vos no te la bancas y te estas muriendo de celos”. Debo confesar que la situación me ponía como loco, que lo único que quería en ese momento era ver a Mary con esa carita de puta que pone cuando me la chupa en cuatro patas dándole placer a mi amigo. Quería verla como la puta que realmente es.
Nada paso esa noche salvo los gritos de Mary mientras la penetraba y la posterior paja de Santi en el baño cuando nosotros acabamos.
Se acercaban las dos ultimas noches de mi amigo en nuestra casa y creo que los dos estábamos decididos a hacer algo. Esa noche cenamos, jugamos a las cartas como todas las noches pero el ambiente estaba algo tenso así que nos fuimos a dormir temprano. Nuevamente, después de acumular tanta tensión durante el día, lo primero que hicimos al entrar al cuarto fue desnudarnos y prepararnos para otra buena cesión de sexo. Nunca había logrado hacer acabar tanto a mi esposa como en esa semana. Mientras me hacia una paja le pedi que me contara como habia sido su dia con Santi y si habia podido calentarlo, que teníamos que prepararnos para nuestra ultima noche que es cuando queríamos poder hacer nuestro primer trío. Ella me contesto que no quería contarme, que seguro no me gustaría lo que iba a escuchar, al insistir tanto termino contandome la siguiente historia:

Hoy deicidmos alquilar una pelicula… Comenzamos a verla… y de repente comenzamos a jugar… con los almohadones… nos perseguimos por toda la casa, riendonos y burlandonos uno del otro… hasta que caí cansada en el sillón, toda transpirada… Él quizó tirarme de nuevo un almohadón y yo lo frene, le dije “vení sentate que me doble la mano” la excusa perfecta para comenzar con el contacto…
Se acercó y comencé a repirar tan fuerte, estaba nerviosa, exitada y toda mojada al mismo tiempo; no sabía qué hacer pero si sabía que quería en ese momento.
Me tocó la mano y me preguntó con una voz calma “te duele?” y yo le dije que más o menos… él se agacho y me dio un beso en la mano, de ahí… yo le dije que tenía que devolverle el buen gesto de alguna forma… y entonces… me acerque y comencé a besarlo…
Al principio del beso él se resistió y luego de a poco fui pasando mi lengua por su boca, despúes seguí bajando… llegue a su ombligo y ahí sentí como sus musculos se pusieron tensos y ví que abajo del pantalón estaba esperandome algo que me iba a dar mucho placer. Poco a poco fui desprendiendole los botones del pantalon…. uno tras otro… nuestras respiraciones se juntaron en un solo canto de placer, lujuria… estabamos muyyy calientes.
Al terminar de sacarle el pantalón… ví que su pija le aparecía por el boxer… poco a poco deslise mi lengua por la pija, toda mojada y dura.Sentí como el gemia… y me decía “por favor no” pero yo seguí…. me metí la pija hasta el fondo, tenía un saber tan rico… que quería que me diera toda su leche.
Despúes él me tomó muy fuerte me dió vuelta y comenzó a sacarme los pantalones… que para su sorpresa… estaba sin bombachita… no sabía que yo me venía preparando para esto hace tiempo.
Despúes de sacarme los pantalones… me tiró en el piso me abrió las piernas y me empezó a coger, yo no podía dejar de gritar… y luego me llevó a la cocina… me hizó que le chupe mas la pija… despúes de meterla una y otra vez en mi boca… me agarró del cabello, me levantó con sus brazos y me puso contra la pared… comenzó a besarme entera… y despúes me obligo a ponerme de espalda…. obviamente yo accedí… estaba entregada al placer.
Ya de espaldas el comenzó a cogerme una y otra vez… jugando con mis tetas y mi culo de a momentos… de repente comencé a gritar sin parar, estaba desbordandome el placer. Después me metió un dedo en la boca y me pidió que lo lubricara bien, obviamente hice caso, me pidió que me relajara, que quería jugar un poco con mi culito. Yo de espaldas y el cogiendome como un loco me pidió que abra bien las piernas y que con mis manos separe mis nalgas. Una vez toda abierta el comenzó a pasar su dedo suavemente por mi culo hasta que de repente me lo metió hasta el fondo. Sentí una sensación un poco rara al tener mis dos orificios siendo penetrados, a vos te vuelve loco la idea de tener sexo anal conmigo y nunca te deje… Y en este momento tu mejor amigo me tenia como tanto te habría gustado tenerme. Santi siguió cogiendome mientras me metía y me sacaba el dedo del culo. Después me pidió que volviera a lubricarlo con saliva pero esta vez eran dos los dedos que tenia que chupar. Acto seguido me los metió a los dos dedos en la cola de golpe ni los sentí, supongo que ya estaba totalmente dilatada o que no me importaba nada de tan bien que me estaba cogiendo. Después de jugar un rato me dijo que desde que había llegado a Brasil no podía parar de mirarme la cola, que le encantaba y que su sueño era poder culiarme. Yo le dije que no estaba segura, que tenia miedo de que me lastimara y que ese era el motivo por el cual nunca te lo había permitido a vos. La verdad es que Santi ni tuvo que pedirmelo de nuevo, fui directo al baño a traer una crema de cuerpo y me fui al dormitorio. Me puse en cuatro patas en la cama, me unte todo el culo con crema y lo llame, cuando entro me vio en esa posición esperando por su pija y me dijo ” que boludo mi amigo, lo que se esta perdiendo” y fue directo con su pija a mi culito. Me metió la cabeza primero y me hizo ver las estrellas, pero estaba tan caliente que no me importo, después me la fue metiendo muy despacio hasta que llego al fondo…. Que sensación!! Empezó a meterla y sacarla y le pedí que fuera mas despacio por que me dolía, me la saco y me dijo que la lubricara un poco mas …me dio vuelta y me hizo que se la chupe, todo era tan morboso… Después me puse en 4 patas de nuevo y el siguió culeandome, esta vez sin problemas. Comenzó a meterla tan rápido que no aguanto mas y rapidamente sacó su pija y me tiró toda la leche en la espalda… despues me pidio que le limpiara los restos de leche que habian quedado en su pija y se la chupe como una trola, que rica leche!
Despúes de eso nos reimos, yo fui al baño a limpiarme la espalda, me vestí y seguimos viendo la peli como si nada hubiera pasado. No te diste cuenta?

La verdad es que creo que acabe mil veces esa noche. De solo imaginar a mi puta esposa siendo cogida por mi amigo, me volví loco. Cuando terminamos exhaustos tirados en la cama me dijo que lo que me había contado no era cierto y que lo había inventado para ponerme a mil. Le creí?
Nuestra ultima noche juntos fue un tanto rara, después de cenar tomamos algo de alcohol y la idea era jugar a la cartas como todas las noches pero esta vez quien perdía debía pagar una prenda, cosa que nunca sucedió, el ambiente seguía raro y no dio para que hagamos nuestro tan esperado trío.
Una vez en nuestro cuarto nos volvimos a desnudar, dejando la puerta entre abierta esta vez, nos acostamos y baje para chuparle las tetas hasta que sus pezones parecíeron explotar , no paraba de gemir. Después baje lentamente por su abdomen hasta llegar a esa conchita completamente depilada, se la chupe suavemente, le abrí los labios mayores y descubrí ese clítoris rosado adonde me detuve por unos 15 minutos para pasarle la lengua hasta el cansancio. Me anime a bajar un poco mas hasta ese culito virgen (al menos que yo creia virgen) que tanto me gusta y se lo chupe como un desaforado.
Después llego su turno, ella fue directamente al punto y bajo para darme una de las mejores chupadas que me había dado hasta ese entonces. Me chupaba dulcemente los huevos y después subía hasta la cabeza de mi pija para tragarsela toda hasta el fondo. Era increíble! En un momento no aguante mas y explote en su boca, Mary siguio chupando como si nada y se trago hasta la ultima gota de leche sin desperdiciar nada. Me la siguió chupando hasta que logre una nueva erección y me dijo ” ahora me tenes que coger como la puta que soy a ver si superas a tu amigo hoy”. Se puso en cuatro patas y abrió las piernas para recibirme. Mientras la cogía le metí unos deditos en el culo y ella gritaba como una loca. Acabamos juntos y le pedí que me confesara si se había cogido a mi amigo. Ella respondió ” nunca lo sabrás”.
Esa noche Santi no fue a hacerce la habitual paja al baño. Sera que estaba realmente cansado?

merfede@gmail.com

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Una noche movida

Por Aldo

Había estado saliendo con Henry por los últimos 6 meses, él tenia 26 años y yo 18, el sábado en la noche después de comer habíamos ido a su casa, nos empezamos a besar y me dijo que me había extrañado mucho toda la semana, me empezó a tocar mis nalgas redonditas por encima del pantalón. No me dio mucho tiempo, me volteo contra la pared y puso su verga en la entrada de mi ano, con un poco de saliva empezó a empujar su verga hacia adentro y a mover sus caderas, un poco de dolor al principio no limitó el goce de que mi novio me cogiera como cada sábado, él sabia que no podía quedarme hasta muy tarde y por eso no se ando con rodeos.

Me decía al oído que tenía un culo delicioso, calientito y que le gustaría que me quedara toda la noche. Yo gemía como y le dije que me encantaba su verga y que me llenara de leche caliente. Con esas palabras se excito y acelero sus movimientos, sentí que su verga me inundaba y se deslizaba más fácil, un pequeño hilo de semen corría por la parte alta de una de mis piernas.

Le dije que no me podía quedar, que mi madre se había ido para la casa de campo y mi padre no llegaría temprano a casa, pero que debía darle de comer al gato y que prefería que mi padre me encontrara en casa cuando llegara para no tener la misma discusión de los dos últimos sábados. Resignado pidió un taxi mientras yo me fui al baño a limpiarme un poco.

El taxi, al parecer estaba cerca y, llego muy rápido, no alcance a limpiarme mucho, me subí los pantalones y salí, Henry me acompaño a la puerta con una toalla en la cintura y me dio un beso en la boca, me asuste un poco pensando que alguien podía vernos o lo que pensaría el taxista. Me monte al taxi y le dije como llegar a mi casa.

“Hacen muy buena pareja” dijo el taxista. Yo no sabia muy bien que decir, por lo visto había visto el beso… después de un momento le dije “ehhh muchas gracias”.

“y hace mucho que están juntos?” insistió. Por su naturalidad empecé a sentirme mas cómodo con la conversación, era un hombre como de unos 40 años.

“hace como seis meses” conteste yo.

El taxista se llamaba Jairo, me pregunto si mis padres sabían que era gay, le dije que si, pero que no era sencillo de explicar. También me pregunto por la diferencia de edad, ya que “el otro joven parece mayor que usted” le dije que me gustaban los hombres mayores, pero luego caí en cuenta que no era un comentario apropiado frente a un hombre mayor que yo, él sonrió. Yo tenía muchas ganas de entrar al baño, no me había corrido y tenia ganas de orinar. Confidencialmente Jairo dijo que necesitaba poner gasolina, me pregunto si me molestaba, le dije que no, que así aprovechaba para entrar al baño.

Paramos en una estación de gasolina y me dirigí al baño, me desabroche el pantalón y empecé a orinar, de pronto sentí una mano metiéndose por la parte de atrás de mi ropa interior, me voltee asustado, era Jairo. “Ese joven se come este culito tan rico….” Uno de sus dedos entro en mi ano y me dijo: “me imagine que estabas llenito de leche”. Me halo hacia uno de los cubículos y antes de que pudiera decir algo me tenia toda su verga adentro y me tapaba la boca con su grade mano. No tardo mucho, me dio muy duro hasta que su respiración empezó a anunciar unos chorros de leche.

Si no hubiera sido por la leche de mi novio me habría dolido. Yo estaba a punto de venirme cuando sentimos que alguien mas entro al baño. El se subió sus pantalones y salió. Yo salí un minuto después pensando en que si el taxista se iba me daría dificultad encontrar otro taxi. Llegue justo a tiempo, me senté en la banca de atrás. Jairo me miraba con una sonrisa picara, yo preferí no decir nada diferente a que necesitaba llegar a casa rápido.

Frente a la puerta de mi casa, Jairo me dio su número de teléfono y me dijo que lo llamara cuando lo necesitara, le agradecí y le extendí un billete que no quiso aceptar. Me sentí algo puta, pero bueno, al salir del taxi sentí que tenía la parte de atrás de mi ropa interior mojada por las dos cogidas de las últimas dos horas.

Entre a mi cuarto y me quite la ropa para ponerme la pijama, me dio curiosidad ver que tan dilatado estaba mi ano, me voltee en el espejo de mi baño y nunca lo había visto tan abierto. En ese momento entro mi padre al cuarto, me mira y me dice “que? Te lastimo tu noviecito”. Mi padre sabía que estaba saliendo con Henry y no estaba muy de acuerdo pero no tenia opción.

Me puse rojo y negué con la cabeza, mi padre se acero y alcanzo a ver mi ano abierto y lleno de leche. “Que puta de hijo tengo, cuantos te han cogido hoy?” mire hacia al suelo avergonzado y trate de tomar mis pantaloncillos, unas gotas de semen se me escaparon del ano. La pijama de mi padre empezaba a crecer en su entrepierna. Sentí uno de sus dedos tocando mi abierto ano mientras yo estaba agachado. “Papa por favor respétame” entre risas me dijo que le contara la verdad, me llene de coraje y le conté que mi novio y el taxista me habían follado. “ y te gusto?” pregunto. “pues… si” dije yo algo tímido. “esta bien hijo si te gusta que te follen, seguro a ellos también les gusto, a mi me gustaría saber que se siente meterlo en una nalguita tan tragona”. Mi padre me excito, le toque su verga por encima de la pijama, la tenia dura…. “papa si quieres me lo metes”, enseguida su verga estaba afuera, me senté sobre él y empecé a cabalgar, la verga de papa es grande pero entro fácilmente. Mi padre gemía de gusto y me dijo mientras me follaba que podía invitar a Henry a casa cuando mi mama no estuviera para que él pudiera ver como me follaba. Me excite mucho imaginándome a mi padre viendo como me cogía mi novio.

Papa empezó a venirse en mi culo y yo en su pecho. Se fue a su cuarto sin decir nada y yo me quede dormido muy cansado y desnudo en mi cama, a la mañana siguiente me despertaron unas manos tocándome la nalga…pero eso es otra historia.

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Infidelidad doble

Por Aldo

Juan y yo decidimos empezar a vivir juntos después de 3 años de conocernos, compramos una casa de campo pequeña con la idea de ir haciendo arreglos poco a poco hasta transformar la casa a nuestro gusto. Aunque la convivencia no es sencilla nos entendíamos bien, en parte gracias al buen sexo que manteníamos. Juan tiene 39 y yo 26, el es moreno, de espaldas anchas y de piernas gruesas, con una verga gruesa y unos huevos colgantes que me gustan mucho. Yo soy mas rubio y desde el colegio a mis compañeros me tocaban las nalgas redondas que se me marcaban en el uniforme.

Como todos los sábados en la mañana, Juan se despertó con una erección de caballo y me despertó tocándome las nalgas… ya me sabían que quería antes de irse a entrenar tenis. Me baje el short de la pijama y también lo empecé a tocar y a besar. Eran las 7, a las 8 empezaba su clase que no era muy lejos y yo también me tenia que levantar a dirigir la remodelación del baño que estamos haciendo.

A Juan le encanta ponerme en cuatro patas, dice que así le entra toda la verga y tiene mas libertad de movimiento. Me acomode en la parte baja de la cama y el se paro detrás de mi dándole la espalda a la puerta del cuarto. Con algo de saliva empezó a hacer presión con su verga dura y palpitante en mi ano, que estaba más bien cerrado. Di un primer gemido de placer, eso excita a Juan, le gusta que me mueva y grite como una perra y a mí que me trate duro.

Empezó a moverse cada vez mas rápido, yo sentía que con cada movimiento me abría más y sentía que sus huevos chocaban con los míos. Me empecé a tocar sabido que no teníamos mucho tiempo y al mismo tiempo a tratar de apretar con mis nalgas la verga que tanto placer me estaba dando.

Sentimos que la moto del trabajador había llegado, así que Juan acelero el ritmo, yo trate de no
gritar mucho. Si el trabajador daba la vuelta por la parte de atrás de la casa podía vernos, pero
normalmente se tomaba su tiempo bajando herramienta y esperando que yo saliera a recibirlo. Juan
me decía que le encantaba como se abría ni culo con su verga, y antes de que pudiera venirme dio un
gemido y empecé a sentir su leche caliente en adentro. Termino de venirse y se metió a la ducha del
cuarto. Yo me subí el short y salí a ver donde estaba el trabajador, ya había entrado por la puerta de
atrás y estaba acomodando sus herramientas en la cocina.

El trabajador era un hombre como de 45 años, con brazos fuertes, algo rudo de facciones pero bien educado, se llamaba Gabriel, lo salude y le ofrecí un café, lo había recomendado un vecino que tenia una finca en el sector. Había venido a mitad de semana para evaluar el trabajo que tenia que hacer, fui al baño social con él para explicarle lo que debía hacer, el ponía atención. Cuando me agache a señalarle algo en el piso sentí que el short de la pijama estaba algo mojado en la parte de atrás, trate e no darle más la espalda al trabajador. Juan estaba listo con su uniforme de tenis, pasó y se despidió de mí y saludo a Gabriel. Alance a Juan para decirle que de regreso comprara algo para el almuerzo. Cuando volví al baño Gabriel se había quitado la ropa que traía para ponerse ropa de trabajo, y estaba en unos boxer que dejaban ver sus fuertes piernas, le pedí excusas pero me dijo que no me preocupara que le terminara de explicar… yo no sabia muy bien que hacer.

“bueno mire, la idea es que el mesón del lavamanos vaya hasta aquí” dije yo, y como el espacio no era mucho tuve que pasar por frente de el dándole la espalda.

“Uyy doctorcito, creo que se le mojo la pijama” dijo el y agrego “espero que no haya sido yo” me voltee a mirarlo y se había sacado la verga que escurría liquido, era casi igual de gruesa a la de Juan. Yo me reí algo nervioso y le dije que no se preocupara que hubiera sido otra persona con una herramienta parecida a la que tenía entre las manos. Gabriel se río y con la otra mano me toco por debajo del short, yo sentí un corrientazo al contacto de esos dedos…

“El otro doctorcito tiene mucha suerte, mi mujer no deja que yo se la meta por detrás”, el seguía con su una mano en mi nalga y la otra en su verga, y yo estaba paralizado y trataba de seguir la conversación que me excitaba, no podía quitar los ojos de su verga, era algo mas larga que la de Juan y su cabeza parecía mas gruesa.

“Bueno, a lo mejor ella piensa que usted no sabe bien como… y todo es un arte”, le dije “Como no voy a saber, la que no sabe es ella que es muy recatada, pero si tuviera un culo de puta como este me hiciera gozar los sábados por las mañanas como el otro doctorcito….mmm” contestó Gabriel mientras me baja el short hasta las rodillas.

Por esa respuesta me di cuenta que nos había visto unos minutos antes, me reí, me imaginaba que si Juan llegaba tendría que dar muchas explicaciones, así que decidí dejarme llevar.

“A ver, si quiere métala un poquito y yo le digo si sirve o no sirve para hacer gozar por detrás”, antes de que terminara la frase ya tenia media verga adentro.

“uyy doctorcito con razón que culo mas rico el que usted tiene… lo voy a hacer gritar como cuando llegue y el otro doctorcito lo tenia ensartado”

Me sostuve del lavamanos que íbamos a remplazar para no caerme, este hombre era un experto, me empezó a dar cada vez mas duro y la venida de Juan en mi culo nos ayudaba, empecé a gemir. El me cogía las nalgas, me apretaba el pecho, me tomaba de los hombros, me quería meter hasta los huevos… pensé que se iba venir, pero no. Se sentó en el excusado y me cogía de la cintura haciéndome cabalgar, empecé a sudar a cantaros y al parecer le excitaba que yo gimiera… de pronto escuchamos por la ventana alta del baño un intercomunicador de seguridad… el paro un poco, yo me imagine que la empresa de seguridad estaba haciendo la ronda de los sábados. No volvió a sonar y Gabriel se paro cargándome… tenia una fuerza increíble, siguió metiéndomela hasta el fondo hasta que empezó a venirse con grandes gemidos…

Cuando saco su verga sentí un vacío y mucho semen, las piernas me temblaban, me limpie un poco y tome el short para salir del baño… “organícese un poco, lo que acaba de pasar no lo puede saber nadie ni repetirse” le dije.

Salí algo mareado por la cogida, y con sentimiento de culpa por haberle sido infiel a Juan. En la puerta de la cocina estaba el vigilante de la agencia de seguridad, un negro grande como casi todos los de esa empresa. Lo salude, el contesto: “buenos días, disculpe por molestarlos tan temprano, es solo una ronda de rutina”

“Si no se preocupe, ya estaba levantado y mi compañero no esta” conteste yo mecánicamente.

“esta usted sólo?” pregunto el con una cara de asombro, mientras el intercomunicador hacia el mismo ruido que había escuchado en el baño.

“Sí estoy sólo, ehh digo no, hay un trabajador solamente. Quiere café” dije yo tratando de cambiar el tema.
“Si muchas gracias, se siente bien?, quiere que el trabajador me vea? hay muchos casos de trabajadores que vuelven luego a robar”

Pensé que era buena idea, así Gabriel sabría que no estábamos solos y se dedicaría a su trabajo. Le dije que si, que el trabajador estaba en el baño, pero que no le hiciera sentir que desconfiábamos de él. Mientras el vigilante se fue, termine de preparar el café. Cuando volvió tenia una sonrisa, yo le entregue el café.

“Todo bien?” pregunte yo.

“Si el trabajador dice que esta muy contento de trabajar para usted, que le arreglo usted el día
dándole trabajo y ayudándole a que descargara sus huevos”

Por lo visto ese día me levante para que mi vida privada fuera pública. Solo sonreí

“Perdone que le pregunte pero… es que trabaje toda la noche y tal vez… si usted me hiciera una chupada… si no le molesta, tengo buena verga, mire”

Se había sacado una verga negra y venosa semi-erecta por la abertura de la cremallera.

No sabia que decir, trate de decirle una mentira “no me gusta mucho chupar” el me tomo del brazo y me dijo, “y una metidita rápida? Eso si le gusta, no me puedo demorar”, me volteo contra el lavaplatos, me bajo muy rápido el short solo en la parte de atrás y me la empezó a meter, dio un gemido, y cuando mire hacia atrás, Gabriel nos estaba mirando. Yo la sentía adentro y me gustaba, se sentía diferente a las otras dos.

El vigilante, se vino rápido con grandes golpes de cadera y el intercomunicador haciendo ruido, se subió la cremallera, agradeció por el café y se fue. Gabriel seguía mirando, yo no me había movido de donde estaba y seguía con el culo en pompa.

“Uyy doctorcito usted si sabe tragar… la verga de ese negro si estaba bien grande, yo pare el trabajo porque ya casi son las 9 que es la hora del desayuno, usted ya desayuno?” se acercaba cada vez mas mientras hablaba y se estaba abriendo el cierre del overol…

“No he tenido mucho tiempo” dije yo….

“venga doctorcito yo le doy una lechita antes de que sea medio día y llegue el otro doctorcito”

Me quede donde estaba, mientras el albañil se acomodaba, pensando que esta vez si me iba a venir y que tendría que esquivar a Juan un par e días mientras se me cerraba el culo para que no se diera cuenta.

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Cómo conquisté a mi hombre

Lo vi por vez primera en el vestuario del gimnasio. Tenía unos cuarenta años y era un hombre fornido, de pecho amplio e hirsuto, brazos robustos y mandíbulas marcadas. Me enamoré de sus ademanes y de la mirada oscura y dulce que contradecía la hosquedad de su rostro.

En los días posteriores empecé a mostrar mis armas. Lo miraba como tímidamente y cuando estaba desnudo, me agachaba para que viera en primera línea todo mi misterio. Sabía que no era homosexual, pero mi juventud de veintidós años y mi cuerpo endeble y lampiño, con hombros caídos, pecho hundido, extremidades delgadas y culito respingón, junto mi rostro aniñado, me hacían muy femenino, y en varias ocasiones lo descubrí mirándome de soslayo.

Cuatro semanas después de insinuaciones calladas y miradas furtivas, aprovechando que había poca gente en el vestuario, me decidí. Con una toalla envolviendo mi cintura y ocultando lo que él odiaba, entré en la ducha donde se había metido, y lo miré a los ojos. Él vaciló asombrado y antes que reaccionara, me arrodillé frente él.

– No soy como tú – espetó.

– Yo tampoco soy como las demás – dije – Cierra los ojos.

No sé si lo hizo. Cogí su miembro y lo lamí suavemente para después metérmelo en la boca. Él no intentó zafarse, ni tampoco me dijo nada y ante la ausencia de rechazo, continué chupando, fascinado como su verga se hacía cada vez más grande dentro de mi boca. Luego me llené la boca con sus testículos, y con una astucia comedida, recorrí mi dedito entre sus nalgas, para que aprendiera la diferencia entre un mujer común y una persona como yo.

Finalmente me agarró la cabeza y con bruscos empellones me folló la boca salvajemente. Cuando noté que estaba a punto de venirse, me saqué la verga de la boca y la pajeé mientras le estrujaba y le lamía los huevos. Él me tiró del pelo, fuera de sí, y finalmente, soltando lengüetazos de leche, se vino sobre mi cara.

Lamí su leche de mis dedos y me levanté. Me acerqué a su oído, sin tocarle, pues no quería despertarlo de su momento mágico al verme como un hombre.

– Mañana por la mañana estaré solita en casa. – le susurré al oído – Y vestida como a ti te gusta. Si quieres, tienes mi dirección en el bolsillo de tus pantalones.

Entonces me fui y entré en otra de las duchas. Allí me metí tres dedos en el culito y soñé con él mientras jugaba con mi pollita tiesa y maliciosa. Me vine como nunca y me duché con calma, enjabonándome cada centímetro de mi piel y dándole tiempo a mi hombre de secarse, vestirse e irse. Pues no quería que me viera como un hombre. Él anhelaba a una mujer y yo le otorgaría más que eso.

A la mañana siguiente me duché y me limpié el culito por dentro y por fuera. Me apuré la barba, me afeité los testículos y el culito y me dejé un pubis hermoso. Quería ser una mujer limpia, pulcra y bien depilada para mi hombre. Después me pinté las uñas, me maquillé y me coloreé los labios. Utilicé mi peluca lila, que resaltaba mis ojos azules y me hacía más atrevida. Me vestí un corsé con ligas que estrechaba mi vientre plano, marcaba mis caderas y sin que tuviera pechos, me hacía ostentar unas tetas tímidas y respingonas. Me enfundé en un vestidito negro muy ajustado y me calcé unas botas de tacón hasta parecer una buena zorra, a la par lúbrica y tímida. Era mucho mejor que cualquier otra mujer.

Esperé con impaciencia a mi hombre. Los minutos pasaron muy lentos. Me sentaba en el sofá y me levantaba continuamente. Mi pollita latía de impaciencia. Esperaba no erectarme muy ostentosamente mientras lo tuviera entre mis brazos. A mi hombre no le gustaría sentir mi erección. Era mejor simular, de momento, mi clítoris superlativo.

Sonó el interfono y los nervios se agolparon en mi garganta. Respiré profundo y respondí con voz femenina. Era él. Irrumpió en el piso a pasos vivos, pero con la cabeza gacha. Sabía que la excitación lo había llevado hasta aquí, pero que la vergüenza de fornicar con un hombre, lo aniquilaba por dentro. Sin embargo, al levantar la mirada, no tropezó con un chico. Enfrente se encontró conmigo, una chica maravillosa y prendida de él, deseosa de su deseo. Pude notar el fascinante asombro en sus ojos. Algo cambió en su interior. Todo el arrepentimiento que predecía sentir se desvaneció en un abrir y cerrar de ojos.

– ¿Quieres tomar algo, cariño? – le pregunté.

– Una cola, gracias.

– Siéntate en el sofá, ahora te la traigo.

Hablamos muy poco. Era hombre taciturno, de pocas palabras y ojos deslumbrantes. Me comía con la mirada, y no se atrevía a empezar a poseerme. Le hablé con suavidad, y con voz muy femenina, para que se relajara.

– No sé tu nombre todavía – le indiqué.

– Julián.

– Yo me llamo Azahar – le dije.

Adiviné que era un hombre de acción y pocas palabras, así que sin más dilación, deslicé mi mano por su vientre y le apreté el bulto. La tenía dura y gruesa. Me puse caliente al instante. Sin decirle nada, me arrodillé en el suelo y mirándole a los ojos, le bajé la cremallera y los calzoncillos. Asomó su glande, rojo y robusto, y me lo metí en la boca. Me llené al sentir su sabor. Jugué con mi lengua y le bajé los pantalones hasta los tobillos. Él se espatarró en el sofá, relajado, saboreando mi juego. Le lamí los huevos, los muslos, el vientre peludo, su polla de arriba abajo y de abajo a arriba. Julián me acariciaba la cabeza suavemente, sin decir nada, satisfecho. Los nervios y las dudas habían desaparecido. Tenía a una hembra entre sus piernas que se la chupaba como ninguna.

Le quité los zapatos y me desprendí de sus pantalones y sus calzoncillos. Sus piernas robustas y firmes, llenas de vello, quedaron a la vista. Me puse una por encima de mi hombro, sin dejar de juguetear con su polla y entonces, como por descuido, le pasé mi lengua por su culito. Se estremeció. Pasé otra vez, empezando por su agujerito, cruzando sus huevos, ascendiendo por su verga y llegando hasta su glande. Lo hice de nuevo. Por sus gemidos supe que nunca se lo habían hecho. Me demoré en el agujero de su culo, peludo, caliente y suave. Mi hombre gimió. Le encantaba. Me revolvía el pelo, me estrechaba los hombros, se agitaba en el sofá.

Loco de excitación se agarró la polla y empezó a masturbarse ferozmente. Yo le lamía su raja, demorándome en su agujero, cada vez más fuerte. Empezó a jadear con intensidad y le metí la puntita de mi lengua, y entonces, entre gritos ahogados, salió un largo chorro de leche de su verga, y después otro y otro.

Todo su semen quedó esparcido por su vientre. No dudé un momento en pasar la lengua por su barriguita. Me tragué toda su leche mientras Julián recobraba la respiración. Sus pelos quedaron húmedos y apelmazados, pero no se veía una sola perla de leche marfil.

No le dije nada. Cualquier palabra es incómoda para un hombre después de correrse. Me levanté y contorneando mucho mi culo, me fui al baño. Me saqué los pelos de la boca, me metí lubricante en el agujerito y alrededores y luego volví con un poco de papel de baño y acabé de limpiarle el vientre. Julián me miraba sin decirme nada. Intuí que un dejo de arrepentimiento le pujaba del alma. Después del orgasmo, todo se ve con más claridad, y para no estropear la magia, sin mediar palabra, empecé a bailar para él. Movía mis caderas y mi culo y me acaricia el vientre y el pecho. Aprovechaba el baile para subirme la minifalda y mostrar las ligas e insinuar mi culito respingón, blanquito y lampiño. Le acaricié un par de veces su polla flácida y sus testículos. Julián me miraba, muy quieto. Sus ojos parecían disfrutar otra vez. No podía creer que bajo ese vestidito negro se escondiera una pollita. Procuraba que olvidara ese detalle con mis movimientos y mis curvas. Cada vez lo amaba más. Era mi hombre y quería que me quisiera por lo que era.

Cuando vi el primer latido en su polla, empecé a deslizar mi vestido. Me quedé con el corpiño, las ligas y las bragas. Julián se asentó, sonriendo. Le devolví la sonrisa sin dejar de contornearme. Me acerqué a sus genitales y los besé. La polla latió de nuevo. Los tacones resonaban en el piso y mi cuerpo se curvaba y se excitaba. Me sentía muy puta y me encantaba. Me guardaba los genitales entre las piernas y bajo las bragas y procuraba que no me erectara demasiado, para que Julián no notara el bulto.

Me puse a cuatro patas y gateé hacia él, mirándolo a los ojos. Me metí su polla en mi boca y sentí como empezaba a crecer de nuevo. Le lamí los huevos y el escroto. Me levanté de nuevo y dejé que me chupara un dedo, después me mordió un hombro. Me alejé de nuevo y volví a bailar. Mi hombre se erectó nuevamente. Su polla latía al ritmo de mi baile. Me acerqué de espaldas, me agaché y dejé que la polla acariciara mi culo con bragas. Me moví y me apreté a él. Me besó un hombro y yo le acaricié los huevos.

Me levanté, me di la vuelta y bailé de nuevo. Me sentía una reina, una princesa muy puta, me sentí su mujer preferida, me sentí el mejor polvo de su vida. Me acaricié los muslos y el culo con su polla. Me removí y restregué encima suyo y Julián me empezó a acariciar la espalda, el culo, el vientre. Me ponía a mil por hora. Me sentía pequeña y agradablemente vulnerable en los brazos de mi hombretón.

Me levanté, le cogí de una mano y tiré de él para que se levantara. Le di un besito en la mejilla mientras le alargué un preservativo con malicia, después me arrodillé encima del sofá y poniendo el culo en pompa, me aparté un poquito las bragas para dejar ver mi agujerito lascivo.

– Metemela, cariño – dije.

No dudó un momento. Se puso el condón y me la endiñó lentamente, sintiendo cada centímetro, cada pulgada, cada superficie de piel. No me dolió, simplemente, sentí un gran placer. Me agarró férreamente por la cintura y empezó a bombear, calmosamente y sin prisas. De vez en cuando me agarraba de las nalgas, clavándome las uñas.

Jadeé y gemí como una grandísima zorra. Mi Julián me estaba jodiendo y me sentía en el paraíso. Estiré el brazo por debajo de mi cuerpo para acariciarle los testículos y él, tremendamente excitado, aceleró los movimientos.

– No te vengas así, cariño – le dije – Quiero verte los ojos.

Le saqué la polla suavemente, se la besé y me levanté para estirarme panza arriba sobre la mesa. Abrí bien las piernas y me metí dentro de las bragas un cojoncito malicioso que había salido de ellas. Gracias al grosor de la polla de Julián, no me había erectado al penetrarme y podía disimular mi bulto. Estaba caliente como nunca.

– Tómame – le dije.

Se acercó con resolución, lleno de placer y excitación, con el miembro izado y cubierto por los pliegues del condón, se acercó y, para mi sorpresa, hundió su cara en mi culo. Me lamió la raja bestialmente y mi agujerito latía de gusto. Me metió la lengua con ferocidad y me folló con ella. Era maravilloso, fascinante. Era la mejor follada de mi vida. Nunca hubiera pensado eso de mi hombre. Me apretaba las nalgas con sus enormes manos y me comía el culo. Mi polla latió y se erectó saliéndose de las bragas. Era imposible disimular el bulto y me preocupé un poco, pero Julián parecía concentrado en mi culo que lamía arriba y abajo, demorándose en mi lindo agujerito y soslayando mis genitales.

Repentinamente se levantó y me penetró con fuerza. Sentí su polla enorme de sopetón y lancé un grito de placer. Empezó a bombear brutalmente. La mesa se tambaleaba y chirriaba. Ávida de gusto y loca de amor, me agarré la polla y empecé a pajearme. Sabía que no era conveniente hacerlo, pero no pude evitarlo. Lo miré a los ojos y al momento estallé y mi semen se desparramó por mi vientre. Julián, ajeno a mi corrida de macho, me endiñaba su polla sin compasión, hasta que en un instante la sacó, se desprendió del condón y se corrió encima de su putita, regándola con su delicioso néctar.

Quedé vacía, complacida y cerca de la nada. Había sido tanto el gusto que me quedé quieta, con las braguitas apartadas y mostrando mis genitales flácidos. Fue entonces cuando Julián despertó y me vio como no quería verme. Al momento me cubrí pero fue demasiado tarde, algo había cambiado en su semblante.

Me miró un momento con rabia y después se giró para recoger sus pantalones.

– Si quieres puedes ducharte, mi amor – le dije.

– No hace falta – espetó él.

Se vistió y sin despedirse ni dirigirme una sola mirada, se largó, dejándome desesperada de amor y de placer.

Creí que lo había perdido. A los dos días, al coincidir en la sala de máquinas, no nos dirigimos la palabra y Julián me evitó. Pero una vez en el vestidor, al comprobar que nadie lo podía ver, me hizo señas para follar de nuevo en la ducha. Me negué, como zorra altiva. Prefería ser un sueño latente que una realidad mediocre, y me largué lo más rápido posible. Julián corrió tras de mí y ya en la calle me atrapó.

– Quiero verte otra vez – dijo sin súplica.

– Pensé que no te había gustado.

Bajó la mirada, conmovido y avergonzado.

– Sí me gustó – confesó.

– Si quieres esta tarde volveré a ser tu amante – dije como enfadada – Vente a las seis.

Me marché, contoneando el culo para que mi hombre soñara en él las próximas horas. Por dentro estaba eufórica y excitadísima. Mi Julián quería repetir. Era algo fabuloso.

Lo recibí con mi peluca de cabellera rubia, con bragas de encaje negras, sostenes negros, medias blancas hasta el muslo, minifalda escolar y camiseta fina y suave.

Quedó maravillado de nuevo. Lo dijo con sus ojos, por que su boca se tornó taciturna de nuevo. Se la chupé como la primera vez, en el sofá, sin embargo, en esta ocasión, Julián me indicaba con gestos como quería y me guiaba la cabeza. No parecía tan vergonzoso y tomaba el mando. Empezaba a ser mi macho de veras.

De repente, me retiró la cabeza y me hizo levantar. Con lentitud me desabrochó la camiseta para acariciarme el vientre y lo besó. Luego me bajó la falda y me besó los glúteos.

– Eres maravillosa – se le escapó.

– Gracias, mi amor – le dije.

– Siéntate.

Me senté sobre su falda y sentí su erección en mi rajita. Me moví lentamente, sintiendo el férreo agarre de mi hombre. Me mordisqueó los hombros y me besó la nuca. Acariciaba mis tetas por encima de los sostenes, mi vientre y mis piernas. Lo sentía por todas partes y no paraba de moverme. No pude evitar erectarme y mi pollita asomó por un lado de las bragas.

– Métetela – me ordenó.

Le coloqué el condón con la boca y me senté de nuevo encima de él, dándole la espalda y metiéndome su trabuco lentamente.

Me sentí llena y plena, y empecé a menearme mansamente mientras él me acariciaba sin parar. Mi pollita latía delante, ávida de una caricia, pero no me la toqué. Me amparaba a las recias piernas de Julián y movía mi culito sintiendo el gusto dentro de mí.

Julián se iba excitando. Le encantaba ese baile. Y entonces, de repente, me acarició los testículos por un instante. Sentí un estremecimiento que me recorrió la espalda. Gemí sonoramente y entonces, viendo que me encantaba aquello, envolvió mi pollita con su enorme mano y me la meneó. Casi me corrí en aquel instante.

¡Mi hombre aceptaba cada rincón de su mujer!

Me moví más rápido, excitándolo, haciéndolo placer intenso, gusto abismal. No podía más. Me moría de gusto y entonces me levanté, me giré y caí encima de él. Le saqué el condón y agarrando las dos pollas, empecé a pajearnos a la vez, una polla junto la otra. Julián me mordía el cuello y yo estaba en las nubes. Pellizcaba su pezón y él me estrujaba el culo metiéndome uno de sus dedos por el ano. Jadeamos los dos con locura y al momento sentí su lechita caliente salir y salpicar mi vientre y caer sobre mi polla, que ávida de ese tremendo placer, estalló a la vez en un chorro cálido y abundante.

Nuestras pollas quedaron pringosas. No reímos y lo besé en los labios. Él correspondió con deseo, invadiendo mi boca con su lengua cálida, húmeda y sabrosa. Era nuestro primer beso y lo abracé como nunca he abrazado a nadie.

Lo llevé a la cama y le lamí entero. De la punta de los pies a los ojos, una y otra vez. Él reía distendido y risueño. Me demoré en su culo, lamiendo su agujero. Me encantaba su olor. Se erectó de nuevo y se la empecé a chupar, estirado a su lado.

Sin que nada le insinuara, me acarició los genitales y mi polla no tardó en responder.

– ¿Puedo? – me preguntó.

– Claro, mi amor. Mi clítoris es todo tuyo.

Se metió mi pollita en la boca y toqué el cielo. No era muy diestro, pero su calor bucal era suficiente para llegar al éxtasis. Nos perdimos en el sesenta y nueve y antes de corrernos me monté en él y me introduje su polla sin condón. Sentí su chorro dentro de mi culo, caliente y abundante, y yo me corrí fuera, sobre su vientre. Después de limpiarlo con mi lengua, me estiré a su lado, exhausta, y apoyé mi cabeza sobre su pecho.

– Eres la mejor mujer que he conocido – confesó con voz queda.

Emocionada, agradecida y eufórica no pude ocultarlo por más tiempo.

– Te quiero – le dije avergonzada.

Él me estrechó entre sus brazos y, cariñosamente, me besó en la frente.

Agradeceré vuestros comentarios en:

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Yo travesti… Mi mamá lesbiana

Las imprecisas sensaciones percibidas desde mis primeras masturbadas, rápidamente quedarían esclarecidas un día de pajas reiteradas en qué, concretamente deseando verga, sin más trámites ensarté mi culo con las modestas dimensiones de una vela que inesperadamente me hicieron doler. Pero la inserción sacando a luz la hembra existente en algún lugar mío me obligaba continuar, alcanzando un orgasmo singular eyaculando verdadero semen por primera vez…

¡Ya nada volvería a ser igual! Disfrutando diariamente esa revelada inclinación, descubriría también la intensa sensación de sentirme penetrada por cosas más grandes, probando una infinidad de objetos y hortalizas para calmar mis crecientes ansiedades… Pero la carne es la carne, y una verga entrando y saliendo de mi culo, gobernada por otra voluntad sería mi obsesión, meditando largamente cómo hacer para vencer ignorancias, vergüenzas e indecisiones y lograr la tan ansiada iniciación.

Afortunadamente todo llega, una mañana saliendo de la ducha preparándome para la escuela, casualmente pasaría desnuda frente al espejo, deteniéndome intrigada observando cuál sería mi apariencia escondiéndome la verga entre las piernas entrecruzadas. El shock emocional fue impresionante, el espejo reflejó exactamente una nenita exacerbando mi alma de hembra caliente dominando por completo mi ser, incluyendo mi obnubilada voluntad con la busqué desesperadamente el consolador circunstancial de mi última pajeada: Una zanahoria que por su grosor exagerado, solo había utilizado la puntita, y lubricándola convenientemente sin notar dolor alguno totalmente me ensarté semejante vegetal, momentos en que mi madre extrañada por la tardanza, golpeándome la puerta me sacaría de semejante abstracción.

En realidad se hacía tarde, y vistiéndome con premura me crucé con ella a la salida tratando ocultar la turbación, mi culo dolorido que recién entonces percibí, eludiendo cualquier interrogatorio que no sabría responder cuidando no delatar mi situación.

Ese día concurriría a la escuela como si nada me estuviera sucediendo, pero lejos estaría de ser así; la paja inconclusa, y las sensaciones de culo palpitante provocando repetidas erecciones, me tenían totalmente alterada.

Promediando la jornada pensé en la paja aliviadora, y con esas intenciones me dirigí a los baños sin saber que mis movimientos estaban siendo escudriñados por el compañerito que sin ninguna otra expresión, muchas veces con “accidentales roces involuntarios” (como otros), vagamente demostraba no serle sexualmente indiferente. Pero en esta ocasión percibiendo mi estado delirante, había decidido seguirme y simulando utilizar los mingitorios se colocó al lado mío exhibiendo como al descuido su verga totalmente erguida. Inmediatamente sometida a un rapto de total excitación anulando toda prevención, en acto compulsivo tomándosela entre mis manos con un hilillo de temblorosa voz exclamé “¡qué verga deliciosa! ¿Te gustaría dármela por el culo?” confesándome entonces el malicioso murmullo general ignorado por mí, donde mencionaban “al putito de maneras femeninas, al parecer con ganas de coger” pero mi timidez y fingida indolencia ante “los casuales toqueteos” impedía que alguien me encarara…Ya no serían necesarias más palabras, en rápido entendimiento acordamos encontrarnos después de clase en un

cuartucho, depósito de trastos viejos casi abandonado en los fondos de la escuela.

Y allí fue, totalmente desnuda evitando la paja por largas horas contenida, impaciente esperé a mi amigo que inopinadamente se presentó con otro más, y lejos de amedrentarme o disgustarme, anhelante me entregué a lo que surgiera, recibiendo un inolvidable polvo por el culo, mientras pajeándome locamente surgía el deseo imperioso de tragar golosamente todo el semen de la otra verga que mamaba.

La noticia de aquel acontecer, expandiéndose como reguero alentaría a los que hacía rato me tenían ganas terminando cogida por todos ellos, donde algunos tomando fuertemente mi cintura tratando llegar a lo más profundo dejaban allí sus jugos, sin importar a nadie pegotearnos con el semen escurriéndose por mis piernas, mientras otros dándome de mamar me atoraban con su leche descargada directamente en mi garganta.

Después de ese diario regodear, transformada en la puta de la escuela, con el culo rebosando leche protegido por un paño para no gotear, y en la boca todavía el salobre de las múltiples mamadas, llegaba a mi casa excitándome pensar que por algunas horas estaría sola pudiéndome entregar en mi dormitorio a juegos solitarios hasta quedarme extenuada. Travestida con la excitante lencería sustraída a mi mamá, una hembra de formas armoniosas que apenas la sabía en la ducha, espiaba a escondidas pajeándome con el culo penetrado mientras fantaseaba que esa exuberante anatomía era la mía.

Con un breve baby doll semi-transparente de nylon negro, dejando traslucir los encajes del liguero también negro sosteniendo medias de igual color y material, me deleitaba frente al espejo mirando enajenada esa deliciosa conversión, aumentando mi lascivia viendo cuándo a horcajadas sobre grosores cada vez más audaces parados en el suelo, derramando leche, en oportunidades trabajosamente finalmente me quedaban totalmente introducidos. Luego, los movimientos alternativos de arriba abajo propinándome la soberana paja por los dos lados.

Ya ninfómana irreversible, siempre caliente cogiendo incondicionalmente con cualquiera en la escuela que se propusiese, más los cotidianos juegos solitarios en mí casa, muchas veces antes de dormir regresaban mis ganas de coger, especialmente si en la paja solitaria había tragado un nuevo grosor, teniendo que esperar altas horas de la noche tratando evitar que alguna exclamación involuntaria fuera escuchada.

Así, mi rutina se hubiese mantenido inalterable indefinidamente, de no ser por la oportunidad en qué, esperando el momento propicio para lo mío, escuché los gemidos indudables del placer sexual provenientes del dormitorio de mi madre, que divorciada mucho tiempo y sin pareja conocida, la supuse otra pajera en soledad … Excitadísima ensartándome lo más grueso que me entró, sigilosamente me levanto para espiar cómo se lo hacía, fantaseando que mirado copiaría sus maniobras y las dos estaríamos en la misma cumbre del erotismo femenino.

Pero mi sorpresa fue mayúscula, en los momentos culminantes, echada en la cama haciendo “tijeritas” mi madre se encontraba enredada entre las piernas de otra mujer, luego incorporándose cuidadosamente se abrazaron besándose furiosamente entre los estertores del placer que se estaban prodigando. Luego dejándose caer rendidas en lados opuestos, respirando profundamente gimiendo de placer, desapareció dentro de ellas el consolador que en todo momento las mantuvo unidas, y calmosamente se quedaron dormidas.

… Ya en mi cama todavía conmovida por tal manifestación, bebiendo mi propio semen expulsado en cantidad excepcional, me reponía de la casi anoxia que me produjo tanta excitación, y como ellas, con todo colocado también quedé dormida.

Al día siguiente preparándonos el desayuno, saludé a mamá como si nada, cuándo aparece su joven parejita envuelta en el kimono que mi madre tenía antes de acostarse, justificando su presencia con el violento temporal desatado en la víspera “estando ella casualmente de visita”.

En casa no teníamos comodidades para huéspedes por lo que obligaría a las mujeres pernoctar en la misma cama, despertando tal vez en prolongadas abstinencias por lo menos en la que suponía yo, eróticas tentaciones. Esas serían mis íntimas razones para justificar una eventual irreflexión de mi mamá, de no ser por el refinado y seductor perfume que mi madre exhalaba desde su evidente desnudes bajo el kimono que ahora cubría a su amiguita; Ese par de magníficas tortilleras ya lo tenían todo preparado.

Pensando en eso, sentí mi verga humedecer las intimidades de mi penda femenina, y sin aguantar más el lejano y formal trato entre las mujeres, exploté exasperada declarando lo presenciado entre ellas, agregando además morbosamente detallas, todas mis experiencias de putona ante la turbada visitante. Mi madre, solo tardó segundos en rehacer su compostura reseñando que hacía tiempo suponía mis inclinaciones, sospechas confirmadas plenamente un día que accidentalmente descubriera entre mis cajones su erótica lencería, un gran pote conteniendo vaselina, y una variedad de objetos con tamaños diferentes para usos indiscutibles, y por pruritos incomprensibles prefirió callar. Pero ahora “con todo aclarado entre nosotras” podríamos continuar cada una atendiendo lo suyo siendo solamente necesario guardar las apariencias ante los demás, pues ella era catedrática en un exclusivo colegio religioso, con fuertes restricciones ideológicas especialmente sexuales, y su portentosa amiguita una colega.

Sabiéndome liberada en mi casa de cualquier censura, poblé mi armario con lencería para mi talla incluyendo zapatos de tacones aguja, y travestida levemente maquillada con afeites de mi propiedad, peinando el pelo enmarcando mi rostro de manera particular, era realmente una excepcional putita gozando un consolador caminando penetrada frente a los espejos, avivando mi lujuria hasta terminar en la consabida paja aniquiladora.

Sin que nadie todavía me hubiese visto travestida, excitadísima pensé lo bueno que sería agregar ese nuevo elemento a mi disfrute, por lo que propuse a mis amigos para el próximo encuentro, que esperaran mi señal dándome tiempo para prepararles una sorpresa…

Nunca imaginé que gozaría tanto vistiendo el recatado uniforme de las chicas, y que mis amigos no reconocerían en mí a la que diariamente tenían disponible, sumándome a la demencia general cuando en lencería y tacones, la mayoría encontró razones más que suficientes para tenerme por donde sea las veces que aguantaran, haciendo resonar en mis oídos susurros agitados ensalzando mis dotes de mujer. Ese día sin saber cuántos serían, sin parar ni siquiera para un resuello recibía enloquecida verga por todos lados, creándose tal alboroto alrededor del escondrijo que no tardó en ser notado por el portero de la escuela, un tipo de unos 40 años que vivía solo y nos sorprendió en plena actividad.

El desbande general fue inmediato, quedando sola y paralizada frente aquél hombre sin saber qué hacer, pero al ver sobar su enorme bulto en la entrepierna me tranquilizó un poco, más, cuando ordenó que vistiendo el uniforme colegial cambiando por mesura pública solamente los tacones, de inmediato lo acompañara a su casa, de lo contrario las autoridades del colegio conocerían mis andanzas.

No era necesario aquel chantaje, “abierta” a nuevas experiencias con solo pedírmelo ya era su esclava, así se lo hice saber, y superando lógicos temores iníciales a ser reconocida, finalmente travestida fuera de mi casa, anduve por esas calles como cualquier otra pupila que saliendo de la escuela iba en compañía de su padre, sin que nadie advirtiera mi verdadera condición, mucho menos suponer lo que ni yo misma sospechaba era capaz de hacer.

Apenas traspasada la puerta de su dormitorio liberándome de la ropa de calle, respirándose una atmosfera de puro sexo exaltado empezó mi instintiva actuación. Desfilando frente al macho acentuando el balanceo de mis caderas caminando sobre mis tacones, el hombre salta sobre mí cuál fiera sobre su presa arrojándome sobre la cama besándome por todos lados con desesperación, pero percibiendo con su lengua introducida el sabor de mi boca mamadora, gritándome “¡putaaa!” levantó mi lábil camisón descubriendo los pálidos y minúsculos pezones para retorcerlos entre sus dedos estirándolos como queriéndolos arrancar para luego mordisquéalos y succionarlos dejando erecciones evidentes rodeadas por cárdenos chupones, mientras yo arqueada me dejaba hacer retorciéndome de placer.

Luego, bajando por mi vientre con sus besos, se enloquece ante la extrema suavidad de un pubis angelical cuidadosamente depilado, según técnicas espiadas en mi casa.

Ya totalmente transfigurado por su calentura, me tumbó boca arriba en el borde de la cama, acomodándome una almohada bajo mis nalgas levantó mis piernas exponiendo mi agujero colocándolo en ángulo perfecto para penetrar, pero cuándo solícito trató lubricar mi entrada con vaselina en la punta de su verga, el semen que empezó a brotar de mi culo relajado, fue demasiado y de un zaque me ensartó todo lo que tenía.

Mi alarido fue desgarrador, un dolor quemante taladraba mis entrañas y llorando pedí perdón implorando que cesara esa tortura, pero el macho lejos de escucharme, parecían ser mis gritos un acicate para darme con mayor furor, cuando de repente aparecieron sentimientos masoquistas, los mismos que gozaba en algunas inserciones, pero este dolor multiplicándose en cada movimiento, me eleva a la exquisitez sexual que jamás había experimentado.

Ya consciente de lo que más me seducía abracé a mi macho, atenazando fuertemente con mis piernas su cintura emprendiendo un endemoniado movimiento a mis caderas, y el cálido torrente que en ruidosos borbotones inundaba mis más profundas intimidades no tardaría en llegar, mientras yo me desarmaba en el orgasmo provocado por tanto desenfreno y mi verga adrede friccionada por el macho contra su vientre…

Después de un largo e indeterminado tiempo de pacífico sopor, percibí a mi hombre masturbando levemente mi verga adormecida que inmediatamente reaccionó, pidiendo que hiciera lo mismo con la de él, pero yo lo quise mamar, y recién entonces caí en la cuenta de semejante monstruosidad, jamás imaginé ni en mis más calenturientas fantasías que algo así podría existir, mucho menos que era tan puta capaz de tragar semejantes dimensiones, instintivamente palpé mi culo, siendo perceptible un reborde alargado semiabierto quedando en mi mano un coloreado flujo seminal…¡Estaba rota… desgarrada! …¡Por fin realmente desvirgada! Me calentó ese pensamiento y empecé a pajearme nuevamente… Mi hombre al ver que todavía tenía ganas, poniéndome en cuatro apoyada en los codos, “mi concha” tremendamente dolorida abrió espontáneamente “sus labios” y nuevamente fui cogida, llegando ambos a otro final glorioso quedándome inmóvil, totalmente quebrantada…

De regreso a mi casa con las piernas temblorosas casi negándose sostener mi peso, y los labios de mi concha inflamada que dolía al caminar, satisfecha recordaba lo realizado: A los 13 años de edad estaba totalmente rota, y a pesar de tenerla tremendamente dolorida, esa noche, muy viciosa, no pude contener la tentación de brindarle una pajeada, abriéndola nuevamente hasta dónde sabía podía llegar.

Hoy a los 20 años de edad, mis tetitas y pezones naturalmente resaltados utilizando un juguete de succión casi permanente, y el culo una vulva alargada que a todos enloquece y a mí también, aprovecho mi cuerpito de jovencita bien formada sin hormonas, para hacerlo muy rentable, pero más porque me gusta el sexo con locura en cualquier forma que me lo propongan, incluyendo el fisting que gozando me hace morder almohada, pero ejercitando aún más el control de mis esfínteres para poder coger después, haciendo que los machos acaben dentro mío efectuándoles un suave movimiento de succión con mi vagina como si de otra boca se tratara…

carlitadilatada@hotmail.com

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El hermoso Dogo Argentino

La gran, enorme y bella mascota de una amiga, se convierte en mi nuevo macho cogelón…

Mi fascinación hacia los perros es algo indescriptible, quizás mis narraciones describan mucho de ello, pero lo que siento o vivo con el sexo animal al follar con un can es más allá de lo explicable con palabras… Claro, no puede una revolcarse con cuanto ‘cuatro-patas’ se encuentre y guste, jaja, pero si se tiene una buena oportunidad hay que tomarla, disfrutarla!! Mi última experiencia con el perro del taller fue genial, mas no había podido volver a llevarme a mi amante a casa ya que era difícil encontrarlo sólo debido a la zona donde se encuentra. Cargaba muchas ganas de ser montadita, imaginaba y pensaba en los otros chuchos que me habían hecho suya y eso me ponía a mil, evocando candentes recuerdos…. Así que me urgía ser la hembra de un perro prontito, y como la vida es generosa conmigo, ese chance llegó!!

Visité a una amiga a quien tenía tiempo que no veía. Pero al llegar a su casa mi sorpresa fue mayúscula, había comprado un perro Dogo Argentino que era una preciosidad, un animal imponente, de color blanquecino, bello, divino…. Me quedé impactada, hasta las pulsaciones se me pusieron a millón al observar ese macho tan espectacular. Dentro de la charla con mi amiga, busqué hacer hincapié en que me hablase de su nueva mascota, así que me contó que era un buen perro guardián y compañero, obediente, manso, etc. Hasta que ‘bingooo’, jajaja, me dijo que debía irse de viaje en unos días y le preocupaba dejar al perrazo sólo, que buscaba quién pudiese cuidarlo, alimentarlo, mientras retornaba. Internamente me decía a mí misma: ‘Diosss, que suerte tengo’, por lo que le propuse a mi buena amiga hacerme cargo de su mascota mientras estaba ella ausente. Luego de un rato de plática, tomar té y galletitas me despedí quedando en que me avisaba antes de irse para dejarme las llaves y las instrucciones respectivas.

Así pasaron los días hasta que me llamó mi amiga para decirme que se iba al día siguiente de viaje. Por ello, me fui rauda hasta su lar donde me dejó la guarda y custodia de sus cosas, mascotota incluida, y cosillas que debía hacer en su hogar!! Mi alegría y emoción eran supremas, me brillaban los ojitos, jajaja. Un vez ida mi amiguita, pues empecé mis visitas frecuentes a su casa y a ganarme la confianza y cariño del animalote. Lo acariciaba, alimentaba, le hablaba tiernamente…. En eso estuve como 3 días hasta que decidí avanzar un poco más!! Luego de alimentarlo, lo dejé entrar a casa, fuimos a la sala-comedor y entonces lo acaricié siendo esta vez más generosa en mis toques, jaja. Llegué hasta su funda con cuidado mientras estaba acostado panza arriba, se la froté tantito que la punta de su pene asomó ligeramente, lo cual me hizo relamerme de ganitas. Decidí también darle a probar mis esencias femeninas, aclaro que ese día en particular fui vestidita de faldita y franelilla y, cual putita, sin nada debajitoooo, jajaja. Por ello, pasé mis manitas por mi siempre húmeda rajita y mi anito acaramelado, dándole luego a probar al Dogo de aquel elixir de mi cuerpo. Su legua rugosa lamió con ánimos aquellos fluidos ante lo cual las cosquillas y la excitación en mí fueron inmediatas y ricas. Así estuve dándole a probar mis juguitos hasta que traje su gran cabezota hasta el medio de mis piernas, su hocico mojadito me producía escalofríos y entonces sus lengüeteos empezaron a recorrer desde mi culo hasta mi botoncito, logrando estremecerme de manera majestuosa:

-Aaahhhh nene, mmmm… así, sigue, dale placer a mami, qué ricoooo!! – Y pum, un orgasmo de esos que ciegan me sobrevino regio.

Quise seguir pero preferí esperar al día siguiente para arriesgarme más con mi nuevo ‘chico pulgoso’…. Aunque me moría de ganas, me fui a mi casita encendida, teniendo esa noche un sesión de sexo desenfrenado con mi maridito amado. Y llegó el nuevo amanecer!! Desayuné, me vestí de la misma forma que ayer y ya lanzada, llegué al hogar de mi precioso Dogo con los pezones bien duritos que se remarcaban en la camiseta, y ni cuento como iba mi cuevita, mmm, empapaditaaa!! Alimenté al perro, jugué con él un buen rato y entramos despues bajo techo. Me senté en el sillón principal, prodigando al chucho mi mejor repertorio de caricias sobre aquel cuerpazo fuerte que poseía mi adorado tormento. Bobita y enamorada, me desnudé por completo, manoseaba al portentoso perrazo ya con mucho morbo, con deseos de ser suya, de entregarme a él, era mi delirio….

-Mmmm, amor, qué fuertote y lindo eres, me encantas!! Me tienes malita, sabes? Eres todo un galán grandulón hermoso!! -Le hablaba mientras chorreaban por mis muslos líquidos vaginales, rozaba mis pechos contra su ser, le daba besos hasta que busqué magrearme con mi boquita y su hocico…. Era tan exquisito sentir sus besos que me dejaba hurgar por su gran lengua, me dejaba lamer toda mi carita en señal de agrado, uuyyyy!! Unté mis tetas con mi acuosidad íntima y el muy ricote me obsequió lameduras fantásticas, uaoooo…. También me rocié muslos, nalgas, pies, de mis fuídos y aquello era navegar en el mar del goce máximo, me sentía tan pero tan bien que pude explotar en un nuevo orgasmo pronto. Ya muy alocadita, busqué frotar la verga oculta de mi nene lindo, ante ello, el instinto dejó salir aquel palo rojizo y venudito que miraba extasiadita. Lo tomé con la otra manita y ya ambas manos lo pajeaban, lo que provocó en él una acabada que traté de dirigir a mi humanidad lo más que pude. El fuertote se alejó para limpiar su ‘cosota’, yo lo observaba cual fiera queriendo estar allí en esa labor, pero sé que hay que tener cuidado y paciencia. Ya más calmado el chucho, me aproximé para continuar provocándolo y dándole cariñitos, él se retorcía, gemía, se notaba que estábamos muy conectados. Me puse de espaldas y apreté mis posaderas contra su verga, luego las movía hacia su bocaza…. Ipso facto, el Dogo se paró y buscó montarme, me puse en 4 patas para recibirlo animadita, su peso y su pene me hicieron estremecer de nuevo, la punta de su falo buscaba entrar por donde fuese en mí, me daba picotadas deliciosas, jaja. Lo guié cual experta que ya soy con una de mis manos y ‘pa’ dentroooo’, ummmmm:

-Aaagghh, aayy, amor, siii…. dale a mamita duuuro, vamos, cógeme papito ricooooo, tu vergota está regia, gruesaaa, aagghh, agghhhh….

Me penetraba rapidito una y otra vez, sentía los chorros de leche inundarme, aquello estaba siendo una mega cogida sin par!! Sus patas se aferraban afanosas a mí, me daba y daba leña y yo gritaba, me divertía con lujuria extrema, tuve cadenas de orgasmos, uuuuuyyyy!! Se bajó, yo caminé apenas con fuerzas así, en cuatro patas, me volvió a montar, me ensartó él solito esta vez, volvió a penetrarme deliciosamente pero esta vez duró más, esta vez metió su bola para abotonar a su hembra que, enajenada de placer, lo disfrutaba mucho…. Abotonada ya, me quedé reposadita hasta sentir una nueva acabada mía y las constantes expulsiones de semen de aquel trozo de carne trabado en mis entrañas!! me tuvo así varios minutos, me dominaba y eso me gustaba demasiado, era una perra sumisa ante su semental. Ya luego, se despegó de mí imponente, como diciendo ‘te poseí y me perteneces’. Yo, con los ojitos entrecerrados le sonreía con picardía. me acosté a su lado, seguí manoseando a mi galanzote…. Pues el muy bandido volvió a reclamar a su consorte ante lo cual, yo obediente, pues lo recibí en correcta posición para que me volviese a poseer. Ese animal era una bestia increíble, me cogió como quiso, muchas veces, me movía por la sala, cocina, y el bicho pa’ encima…. Nunca otro perro me folló como aquel!! Yo estaba en el clímax del deleite, innumerables acabadas tuvimos mi amante y yo…. En ciertos momentos, cuando me desmontaba, le chupaba el gustoso pene, lo hacía por unos segundos y ya el musculado cuadrúpedo me volvía a exigir auparse sobre mí. Fueron cogida tras cogida, le mamaba la verga y así transcurrieron horas…. Me dolían las piernas, rodillas, bracitos, jajaja, pero el disfrute superior de ser tantas veces fornicada me hacían aguantar con firmeza las embestidas del perro:

-Vamos mi amor, aagghh, aagghh…. eres lo mejor que me ha pasadoo, qué aguante, qué divino eres…. aagghh, aaggghhhh, uuuyy, uuyyyy!! Cómo montas a tu perra, ah? Eso es, dame todo tu ímpetu, arráncame espasmos, orgasmo…. aggghhh, aayyyy…. mi macho adorado, seré tuya siempreeeee!!

Busqué ser penetrada sentada en sillones, en las camas, en las escalinatas…. En toda forma ese fornido y vigoroso bárbaro me poseía…. Ya desfallecía ese día, hasta que el gran y enorme can buscó salir de la casa. Allí aproveché ducharme e irme. Pero por supuesto, al día siguiente y otros 5 más seguidos fui a visitarlo y entregarme todita a mi ‘novio’ nuevo…. Era algo fuera de serie ese Dogo, cómo me montaba y me hacía su perra a gusto, yo en mi vida había acabado tantas y tantas veces como con él. le di mi anito, me lo enterró haciéndome gritar y llorar casi todas las veces…. Logró empalarme de tal forma, que me abotonó un par de veces por el culo:

-Ayyyy noooo, aaghhhh…. eres un locooo, aaghhhh, me rompes el trasero pero me gusta demasiadoooo, aaaayyy, aayyyy…. mi ano te ama, yo te amoooo, soy toda tuyaa, aaayyyy, auuuu, auuuuu….. aúllo para ti, soy de tu pertenencia, soy tu zorra mi vidaaa, aagghh, aagghhh, cómo puedes ser tan magnífico? Auuu, auuuuu…. eres mi dueño y señor, aaayyyyy, ayyyy….

Mi anito roto sentía la gloria de ser complacido terriblemente bien, jajaja, apretaba aquella verga perruna como para hacerle sentir que me gustaba y lo deseaba, que me daba un gusto único y maravilloso. Así pasaron esos días de sexo total, entrega, sorpresa, lujuria, chupadas y placer. Hasta el arribo de mi amiga a la ciudad, dando por finalizada mi hyper fusión con aquel ejemplar que, más adelante, volvería a tenerme como su meretriz !!

Besos para todos.

HOLA SOY MARIA LAURA, DESPUES DE MUCHO VUELVO A ESCRIBIR ALGO ESPERO LES HAYA GUSTADO.

CHICAS QUE QUIERAN INTERCAMBIAR CONVERSACION AGREGUENME MARIAZEBALLOS_AR@HOTMAIL.COM

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El mastin

Mi primer encuentro con el perro de mi amiga

Tengo 38 años, y me llamo Mercedes. Mujer soltera por vocación, he vivido plenamente mi libertad, sin complejos ni tabúes. Disfrutando del hecho de ser mujer, he conocido hombres de todo tipo, la mayoría de mi edad, no ha faltado tampoco algún jovencito al que le hecho el favor de estrenarse en el amor, y también algunos maduros.

Una de mis mejores amigas es Rocío, también soltera como yo. A Rocío le va un poco de todo, prefiere los hombres pero no le hace asco a alguna mujer si llegado el caso se presta. Yo siempre le dejé bien claro que no soy lesbiana ni bisexual y que no lo intentara conmigo, cosa que ha cumplido siempre y ha sido respetuosa. Pero pasamos buenos ratos en mutua compañía, alguna vez vamos de vacaciones juntas y es normal que si hay suerte y encontrábamos a algún chico de nuestro gusto, apenas nos vemos en esos días, cada una acaba en su habitación del hotel follando a tope.

Con Rocío he llegado a conocer lo que nunca había pasado ni siquiera por mi cabeza, practicar la zoofilia. Como digo, he sido liberal, pero eso no me lo había planteado y surgió un día, sin esperarlo, en su casa.

Hacía ya algunas semanas que Rocío y yo no coincidíamos. Yo había estado fuera, por motivos de trabajo. La llamé al llegar y me dijo que fuera al día siguiente a pasar la tarde a su casa. Tenía que contarme algo.

Rocío vive en las afueras, una pequeña casa en una urbanización. Le gusta la naturaleza y la libertad que proporciona poder salir de casa a pasear, montar en bicicleta, en pleno campo.

Cuando llegué, me encontré a un inquino nueva en la casa, que desde el jardín me saludaba alegremente. Un perro grande, raza mastín, color blanco, de unos tres o cuatro años. Bien cuidado, juguetón, inteligente animal, nada más traspasar la verja se puso de pie sobre sus patas traseras, echándome las delanteras en los hombros, para saludarme.

– Quieto, quieto…¡ -le decía Rocío al animal-. Quieto, que vas a caer a Mercedes…¡

El perro no dejaba de correr alegremente de un lado a otro.

– ¿Cómo se llama?

– Norton…

– Ven, Norton, ven…

El perro, llamado por su nombre, se dejó acariciar, sin dejar de mover la cola.

– Es precioso.. Desde cuándo lo tienes?

– Hace unos quince días. Mi amigo Ernesto, que te acordarás de él, se ha ido una temporada al extranjero. No se lo podía llevar y me ha encargado que lo tenga.

Pasamos al interior para charlar de nuestras cosas. Comimos algo, nos servimos unas copas y ya un poco entonadas, comenzamos como siempre a hablar de nuestro tema preferido, el sexo y los hombres que íbamos conquistando. Rocío ya animada, me encontró sus últimos encuentros. Le gustaba recrearse en detalles íntimos, muy escabrosos, subidos de tono. Le gustaba practicar de todo con los hombres.

Nos fuimos calentando sin darnos cuenta. Hacía algo de calor y estábamos ligeras de ropa. Noté que Rocío me miraba con descaro:

– Que lástima que no te gusten las mujeres..jaajaa. Te follaría ahora sin control.

– Ni se te ocurra -le dije- , ya sabes que no soy bollera.

– Ya, ya. Pero te lo digo, que te follaba, además estás caliente.

– Por supuesto que lo estoy, pero eso no supone que nos metamos mano.

Norton andaba por la casa, salía y entraba del jardín. Yo estaba sentada con todos los muslos al descubierto, para estar cómoda me había quitado la ropa de calle y Rocío me había prestado un camión corto, blanco y muy bonito. El perro sentado sobre la alfombra me miraba como curioso.

– Parece que le gustan las mujeres…jaajaa.

– Pues puede ser, puede ser… se rió también Rocío.

Ella lo decía con fundamento, aunque yo no capté en aquel momento su comentario. Pero véia que el perro se acercaba a mi y olía entre mis muslos, al tiempo que me daba algún lametón.

– Estás caliente, -dijo Rocío- y el perro capta tu olor.

– Anda ya, no puede ser… Al perro le gustarán las hembras perrunas, no las mujeres.

– Si están entrenados, también las mujeres.

– Y este, está entrenado?.- Pregunté ya algo asustada-.

Rocío no contestó, se limitó a sonreír. Seguimos charlando y seguimos poniéndonos más cachondas. Me entraron ganas de masturbarme, ya alguna vez lo habíamos hecho juntas. Metí la mano bajo la braguita y acaricié un poco mi pubis, ya húmedo. Rocío se relamió los labios.

El perro no se movía de mi lado y gemía algo nervioso.

– Se está poniendo también caliente, decía Rocío. No ves, como va asomando el pene?

Era cierto. Bajo la piel del animal asomaba la punta del miembro, roja, goteando algún líquido.

Yo estaba cada vez más sofocada. La presencia del animal, mirándome y relamiéndose, me ponía más a tono. Abrí más las piernas y mi mano entró más en mi sexo. Estaba ya chorreando.

– No te corras -me pidió Rocío-, es mejor que pruebes algo nuevo.

– Que es eso nuevo?

– Al perro…

– Joder…¡¡ Qué dices…? Al perro…? Tú te follas al perro?

Nueva sonrisa de Rocío, sin negar ni afirmar.

– Sabes por que se está excitando Norton?.

– No tengo ni idea, le contesté.

– Pues porque llevas puesto el camisón que me pongo yo cuando me monta. Cuando me pongo ese camisón el sabe ya lo que quiero.

Di un respingo, aparté la mano de mi coño y al sacarla el perro comenzó a lamerla con desesperación.

– Ves?… Le gustas, le gusta tu sabor y tu olor. Si te dejas te follará como una máquina, tendrás el mayor placer que hayas imaginado.

– Y no me dolerá?. He oído que tienen un miembro grande y una bola en la parte trasera, que es lo que le hacen engancharse.

– Cierto, pero tu vagina se adaptará perfectamente, no te preocupes. Además al ser la primera vez, lo controlaré y no dejaré que te meta la bola.

Me estaba ya poniendo en duda, y si yo dudo, es para caer en la tentación. Para mí era probar algo distinto, y la novedad me estaba haciendo casi correrme de gusto.

– Y como me pongo?

– Ven, -dijo Rocío- , yo te coloco.

Me hizo dar la vuelta y ponerme de rodillas sobre la alfombra, y apoyada en el asiento del sofá. Me ayudó a quitarme las braguitas. Me subió el camisón hasta la cintura. Quedé con el culo expuesto. Miré hacia atrás, para ver al mastín totalmente nervioso, gruñendo excitado. Rocío me daba consejos:

– Relájate totalmente. Sentirás primero un gran empujón, el animal, siguiendo su instinto la mete de golpe, con fuertes empujones. Luego ya se empieza a tranquilizar. Sentirás que te llena de líquidos, estos animales se corren mucho, antes y durante el coito. Al penetrarte puedes sentir algo de dolor, pero es solo un momento hasta que se te dilata el coño. Yo te lo abriré un poco para ayudarte.

Me echó mano descaradamente al coño, con la excusa de comprobar como estaba. La dejé hacer, justificándome también que era necesario para prepararme. Pasó los dedos, comprobó mi humedad, me abrió el sexo estirando los labios, metió dos dedos dentro agitándolos en círculos.

– Estás en tu punto. Norton está oliendo tus flujos y no puede más.

Rocío pasó su mano derecha por debajo de mi vientre, dejándola cerca de mi sexo. Se colocó de rodillas a mi lado. Con la mano izquierda agarró una de mis nalgas y tiró de ella para abrirme. En esa posición hizo un gesto y una llamada al mastín.

– Vamos, Norton, vamos, móntala….

No se hizo esperar el can. Noté como saltaba sobre mí, con toda su corpulencia. Era enorme. Sentí su pelaje suave en mi espalda y sus patas delanteras agarrándome fuerte por la cintura, sujetándose a mis caderas. Su respiración agitada en mi nuca.

Y entonces unos golpes fuertes del falo en mi zona trasera. Fuertes empujones, rápidos, constantes. Frenético. No acertaba. Sentí un chorro de líquido preseminal entre mis nalgas. Los puntazos del mastín me daban en el clítoris, a ambos lados de la vulva, por el ano.

La mano que tenía Rocío por debajo mío, actuó en el momento justo. Colocó la palma de forma adecuada para que el miembro del animal resbalara sobre ella y fuera directa a mi entrada.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhh……………¡

No lo pude evitar. Gemí como una quinceña virgen a la que acaban de desflorar. Había tenido a lo largo de mis años muchos miembros dentro, grades o pequeños, pero nada igual a esto. Me pareció que me desgarraba entera, a pesar de estar lubricada. Fue además una penetración brutal, de golpe, hasta el fondo. Atravesada sin piedad y el mastín no dejaba de moverse.

Entonces me acordé de la dichosa bola.

– Rocíoooo… sujétalo, por favor, que no me la meta toda, que no me meta el bulbo.

– Tranquila, cielo, ya lo hago…

El animal ahora ya con casi todo su tranca dentro de mi, aflojó algo el movimiento de mete y saca y se quedó más relajado. Ahora solo empujaba, apoyado en sus patas traseras y agarrándome bien por la cintura.

Fue disminuyendo la sensación de dolor, me iba dilatando y mi coño se adaptaba a aquella tremenda estaca como un guante. Empecé a sentir los primeros placeres.

– Te gusta, eh….que guarrona eres… -me decía Rocío, son sorna–.

– Me gusta, sí..-le contestaba yo entre jadeos-. Ya sé que soy muy puta, pero no hace falta que me lo recuerdes.

Rocío seguía con la mano colocada adecuadamente sobre mi coño, con los dedos abiertos y el falo del animal entre ellos. De esa forma evitaba que me entrara el bulbo, pero la puñetera me estaba engañando, lo que hacía era esperar que me relajara.

Había pasado ya un largo rato. El perro apenas se movía ya. Estaba tranquilo, reposando sobre mi espalda, la respiración ya más lenta. Me gustaba. Y le gustaba al animal, sin duda. Comencé a sentirme muy a gusto. Tanto que me permití el lujo de putear con el perro, como buena golfa que soy. Así que inicié unos movimientos de los músculos vaginales, contrayéndolos y comprimiendo la polla del perro.

Me quedé realmente sorprendida de la inteligencia del animal. Captó perfectamente las sensaciones, emitía unos gruñidos cada vez que yo apretaba el coño y a la vez me daba unos lametones cariñosos en la nuca.

Rocío se reía.

– Está encantado contigo, Mercedes, al final no me va a querer a mí…ajajaa

No contesté. No podía. Ahora sentí algo distinto dentro de mí. El perro ya no se movía, como dije, pero parecía que me seguía metiendo más. Era sencillamente la bola, el bulbo, que dentro de mí se estaba ya ensanchando. Noté perfectamente la gruesa patata, como crecía en mi coño. Me lo abría sin compasión. Rocío seguía con los dedos en mi coño y rodeando la polla de Norton, pero lo que hacía en realidad no era impedir que entrara, ya había entrado todo, lo que hacía ahora era impedir que se saliera, hasta que hubiese engordado toda la bola.

Protesté, pero sin convicción.

– Mira que eres puta, Rocío, joder… Has dejado que me meta la bola. Me va a reventar.

El mastín es la raza de perro que tiene quizás la polla más grande. Menos mal que soy también mujer grandona, de chocho grande, de lo contrario no sé lo que hubiese pasado.

El animal hizo ya algún movimiento para intentar descabalgarme y quedar con su culo pegado al mío, pero Rocío, experta, lo sujetó un poco. Quería que el bulbo creciera totalmente dentro de mí para evitar que se saliese.

El animal volvió a gruñir, nervioso. Jadeó, con espasmos. Y en aquel momento sentí el primer chorro de esperma. Las mujeres apenas sentimos la eyaculación de los hombres en nuestro interior, salvo que estemos atentas, pero aquello no tenía nada que ver con una corrida de un macho humano. Sentí que se me llenaba todo, el impacto del semen contra el útero, ya que la tenía clavada hasta el fondo. Un chorro largo, caliente. Apreté otra vez los músculos vaginales y mientras el macho se corría lo hice yo también, explotando en un orgasmo profundo, tremendo, como no recordaba haberse sentido.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, Rocío, Rocío, ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy.

Siempre atenta tanto a mí como al animal, Rocío sujetaba al mastín apretándolo contra mí, para que ambos disfrutáramos más. Dí dos o tres golpes con el culo hacia atrás, ya totalmente relajada, solo sentía placer, a pesar de tener dentro un falo de unos30 cmde largo y una patata en su base tan grande como el puño de un hombre adulto.

Me dejé caer con la cabeza sobre el asiento, agotada. Rocío fue ahora sujetando al animal, despacio, ayudándolo a darse la vuelta, mientras se bajaba de mí. En la operación sentí dos o tres tirones fuertes, estábamos bien enganchados, y me dolió un poco.

Me quejé con dos o tres gemidos.

– Uffff, ahhh, cuidado, cuidado…….

– Tranquila, Mercedes, ya lo coloco bien, espera, eso es…….

El animal me daba ahora el trasero. Su polla pasando por debajo de los testículos, como retorcida, seguía totalmente dentro de mí, sin poder separarnos.

Yo estaba a gustísimo.

– Cuánto dura esto, Rocío?

– Unos veinte minutos, luego se volverá a correr y después se le irá enfriando, hasta que te la saque. Espera voy a colocar una sábana vieja.

Debajo de uno de los cojines tenía una sábana preparada para estos asuntos. La extendió entre mis piernas.

– Eso, para qué es?

– Cuando te la saque saldrá fuera una gran cantidad de líquidos, que lo manchan todo. Hay que proteger la alfombra.

– Ah, bien, bien..

Iba yo aprendiendo mucho.

– Rocío…-dije con voz melosa y de golfa total-.

– Dime, cariño…

– Tú dejas que te meta también todo el bulbo?

– Pues no, si te soy sincera. No me he atrevido nunca del todo. Me lo ha metido una vez, pero hice que lo sacara enseguida porque me asusté cuando comenzó a engordarle.

– Serás puta… Y yo soy el conejillo de Indias, verdad?.

– Tu coño es de primera clase, puedes bien. Yo soy más estrecha. Pero en compensación estás gozando mucho más, lo noto.

– No te lo niego, cariño. Estoy a gusto de verdad. Sabes?. Es una sensación extraña. Es un goce continuo al estar tan apretada y tan llena. Delicioso. Y siento que estoy totalmente llena también de liquido, eso me excita aún más.

Yo sentía una especie de orgasmo continuado. Riquísimo. Seguía apretando de vez en cuando el coño, para gozar más de la enorme patata que estaba incrustada en mi entrada. El mastín seguía gimiendo también de placer cuando lo hacía.

Perdí la noción del tiempo. Sudaba.

– Levántame el camisón, cariño, le dije a Rocío.

Ella me subió el camisón hasta los hombros. Me incorporé un poco y me lo sacó. Yo estaba apoyada con los brazos cruzados en el borde del sofá. Me desabrochó ahora el sujetador y también lo retiró. Mis pechos colgaban, grandes, sudorosos.

Rocío no pudo evitarlo y comenzó a meterme mano. La dejé, era una situación excepcional. El animal penetrándome, y Rocío acariciándome, besándome la espalda. Pasó ahora la mano bajo mi cuerpo, aprisionando mis pechos, bamboleándolos a un lado y a otro. Me chupó el cuello y las orejas. Puse los ojos en blanco, sin poder decir nada. Giré la cabeza hacia arriba, de lado, todo lo que pude, con la boca abierta.

Rocío entendió bien lo que quería.

Nos besamos largamente, usando nuestras lenguas. Rocío ya se había desnudado también. Me pasaba los pechos por la cara, por la espalda. Una mano la tenía en el coño, masturbándose como una loca. Me venía el orgasmo definitivo, el orgasmo con mayúsculas. Apreté brutalmente de nuevo los músculos del coño y forcé la segunda eyaculación del perro, que soltó un pequeño aullido de placer. Otra vez el tremendo chorro de esperma. Este segundo orgasmo, con los besos de Rocío, el manoseo de mis pechos, fue mucho más fuerte.

Y Rocío se corrió también como una auténtica guarra. Se dejó de caer un poco sobre mí, gimiendo también acelerada. Un triple orgasmo, el mío, el de mi amiga y el de Norton. Perfecto, maravilloso.

Tanto nosotras como el perro nos quedamos unos largos minutos quietos. Había que recuperar el aliento y la consciencia. Poco a poco note como se aflojaba el miembro de Norton, se le estaba encogiendo. Al rato oí un claro “plop” al salirse la bola de mi sexo y seguidamente un largo chorro de esperma fue destilando desde mi vagina hasta la sábana que había colocado Rocío. Era tremenda la cantidad, no había visto nada igual. Ahora el mastín se lamía el pene para relajarlo. Yo me dejé caer sobre el sofá, Rocío colocó la sabana bajo mi culo para evitar manchas y se acomodó a mi lado abrazándome. La dejé hacer, me daba besos tiernos y me susurraba cosas lindas. Me quedé dormida.

Desde entonces, mis visitas a la casa de Rocío son mucho mas frecuentes.

Besos para todos.

HOLA SOY MARIA LAURA, DESPUES DE MUCHO VUELVO A ESCRIBIR ALGO ESPERO LES HAYA GUSTADO.

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FIDO!

Hola me llamo Lorena. Soy de Argentina

Mi msn es lorena_lorena91@hotmail.com SOLO ACEPTO CHICAS CON WEBCAM!! SI NO ERES MUJER NI TIENES WEBCAM PUES NI INTENTES AGREGARME!!

Eran como las 10 de la noche, mi novio ya se había ido porque trabajaba en la noche.

Yo, estaba algo deprimida, que no tenía un orgasmo, mi novio seguía igual, lo veía llegar al clímax y me excitaba, pero no alcanzaba un orgasmo (y miren que mi novio sabia muchas tegnicas)

Bueno, asi triste, me dispuse a ver la tele con mi perro fido, desde que era un cachorro lo he tenido, y ya era una costumbre que cuando me sentaba a relajarme el se echaba a mi lado.

Entonces, lo llame y el se acomodo como de costumbre. Mientras le cambiaba a la tele encontré una película porno y decidí verla (excelente película) entonces, agarre mi travieso vibrador, me quite la tanga y el bra para quedarme con el camisón y comencé a masturbarme… uhhh….a si ….., mis pechos estaban duros como rocas, y mis pezones erguidos, yo estaba totalmente excitada, pero por mas que movia mis dedos y frotaba mis labios vajinales no llegaba al orgasmo, mi camizon ya estaba empapado con mis jugos pero nada.

De pronto, algo frio rozo mi panocha Fido!!! Me exalte demasiado, pero mmm….. eso me gusto, pero fido??

Quize detenerlo,(porque por lo que dice la gente eso está mal)pero haaa…… me encantaba esa sensación, parecía que intentaba penetrarme con su lengua, así que , mientras el lamia yo reuní todas mis fuerzas para quitarme el camisón, no fue fácil, fido metía cada vez más su lengua.

Cuando ya estuve desnúdame acosté en el enorme sillón y subí a fido para que siguiera con su magia, en eso, se me ocurrió acariciar su barriga como acostumbraba. Valla, era maravilloso, me recorrían unos violentos escalofríos por todo el cuerpo, magnifico, de pronto, mientas yo enterraba muy fuerte las uñas en el sillón, fido se detuvo, yo tarde un momento en reaccionar, pero me saco bruscamente de mi trance un piquete, algo que picaba muy fuerte mi panocha.

FIDO!!!…. GRITE y trate de aventarlo, estaba asustada, su pene había emergido y era enorme y muy rojo FIDO!!! NO!!! Le gritaba.

¿Con un perro? no podía imaginarlo, pero fido, mi gran danés es muy grande y fuerte, sujetaba muy fuerte mis caderas con sus patas y seguía remitiendo. FIDO!!! NO!!! , en eso, fido le atino a mi panocha y entro muy ondo………… fido…… haaa…. Solo salió un hilo de voz de mis labios, mis piernas colgaban del sillón mientras fido entraba y salía violentamente, una ola de orgasmos recorría todo mi cuerpo mientras que de mis labios solo brotaba la palabra MAS FIDO ¡!!!! RAPIDO ¡!! FUERTE ¡!!, yo parecía arco, y fido como todo un semental sobre mi………..haaaaa fido……. Sigue, sigue, ho no dente Haaaaa…………… fido, le enterré las uñas a mi sillón y grite como puta, me frotaba como loca los pechos y comenzó a arremeter contra sus embestidas, no podía parar de gritar (ho dios mío de acordarme me éxito) seguimos así por un rato, de pronto, una bola luchaba por introducirse en mi FIDO!!! , pero ya no tenía fuerzas, dolió, si, pero cuando paso, sentí como su semen estaba dentro de mí, era muy caliente y tuve otro orgasmo, después, yo me quede tumbada con las piernas abiertas.

Haaa…. Gracias fido, mi amor, ben fido, lo acurruque sobre mi y nos quedamos asi un rato, entonces fido comenzó a lamer el sudor de mi cuerpo FIDO no por favor….pero el siguió, supongo que estaba tan caliente como yo, entonces yo empecé a mover mis caderas en círculos, al principio dolió un poco, pero valió la pena, de mi salían unos bramidos como de animal.

Después, la verdad no se cuanto tiempo, fido intento zafarse así que lo ayude a separarse , de mi salieron unos fluidos, supongo era su semen así que me cubrí rápido la panocha con el forro del sillón para que a fido no se le ocurriera hacerlo de nuevo, el se fue a un rincón y comenzó a lamer su pene, tenía mi panocha dolorida y muy caliente pero bueno. Yo nunca había hecho el sexo oral, pero sentí que se lo debía a fido, así que me agache y acaricie su panza un momento, después algo cohibida, introduje su pene en mi boca, tenía un sabor algo extraño pero seguí (muy excitante) hasta que fido se aparto lentamente.

Fui a revisarme, tenía mi panocha hinchada irritada y muy roja, parecía un agujero, y llego a mi mete lo que acababa de pasar intente sentirme sucia, depravada, malvada pero no pude, al contrario me sentí totalmente satisfecha. ( eso está mal? )

Asi me bañe y pasado dos días lo hice de nuevo con mi novio, sin orgasmo, pero ya no estaba triste, en cuanto el se fue lo hice de nuevo con fido haaaa….. siiiii….. fido fido , haaa…..bramaba como perra, y su bola ya no dolió tanto esta vez.

Después me informe mejor y supe que esto se llamaba zoofilia, que no era la única y que no solo es con perros.

Así llevo ya tres años, con el más salvaje amante. No me animo a hacerlo con un caballo, suena excitante, pero no soy tan valiente, además, fido es excelente.

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