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La medicina de mi novia

Antes de todo quiero aclarar que este relato es 100% real jeje. me animé a escribirlo por que siento que fue una experiencia deliciosa y de la cual alguien mas devia enterarse hehe pero asi muy discreto pues hehe por este motivo voya mencionar nombres falsos para ocultar mi identidad y la de mi novia hehe.ok..

weno me llamo carlos y mi novia erica..yo soy un chavo moreno, como de 1.73 de alto toy medio guapito jaja, weno mi novia es gÜerita tiene un cuerpaso, tiene muy buena figura, pechos casi no tiene pero tiene un culito bien rico redondito y asi a mi medida los 2 somos delgados y somos como que muy calientes?hehe

Bueno antes DE CONTARLES MI EXPERIENCIA les platicare que mi novia y yo teniamos una vida sexual no tan activa..lo normal hehe pero ami siempre me ha llamado la atencion el sexo anal saben eso me vuelve loco loco..me fascina hehe y asta un cierto dia salimos y weno en resumen nos acariciamos y muchos besos y todo eso ya saben, pero antes de penetrarla ( ósea vaginalmente) se me ocurrió tan solo pasársela por su culito ( que por cierto olía delicioso ssss)la tenia por de tras asi casi a cuatro patitas , agarre y me unte saliva de esa bien babosa, me la unté en la pancita de mi pija( por así decirlo) por que asta eso, ella no dejava que yo la tocara allí hehe y se la frote en su entradita de su culito así de arriva asia abajo aaaaaaaaaa que rico que rico culo y noté que eso la elevó asta no se donde ( enserio alas chicas les encanta deberás) y se meneaba asi para atras y pa delante uuuhh…weno me dieron unas ganas de metérsela pero dije noo eso le dolerá y no lo va a disfrutar – lo prepararé mejor otro dia-dije; Entonces solo proseguí con el sexo normal ala que rico también, ósea si ustedes pudieran imaginarse que culo tiene esa vieja hehe neta ohh y se afeita su galletita hehe que rica la tiene rosadita rosadita.

Bueno así paso como otras no sé…3 veces? algo asi. Bueno de ahi dije ese culito yo me lo quiero hechar…y de ahí dije : no no no YO ME LO VOY A HECHAR !

Al otro dia fui ala farmacia y compré vaselina de esa que le ponen a las bebes para las rosaduras, olía muy rico a bebe; a todo esto era en la apoca de lluvia, un dia estava llubiendo fuerte y ya keria verla de nuevo entonces le pedí prestado el carro ami mama y me fui a verla, llegué se subio y fuimos a un lugar alejado de la poblacion asi bien oscuro y solitario y romantico hehe ( no se la esperava) ayi empezo todo: nos pasamos al asiento de atrás y con caricias, besos y toques mágicos empezamos así como si fuéramos a tener sexo normal solo que ala ora de quitarnos la ropa me dijo:

-ssssss traes condón?

yo le dije:

-nop…pero adivina que? y le di un besito…-traje tu medicina hehe me reí un poco y le enseñé la vaselina hehe

ella se rió asi medio picara( la verdad no podia creer lo que estava por acurrir) y me dijo

– jijij ssssssss ( solo eso) y me dio un besito jeje y me tocaba la pija

y de ahí le di mas besos y la toque más, recorrí casi todo su cuerpo yyy entonces la volteé asi como de a cuatro así como de perrito( ustedes saben)

abri mi vaselina…saque un poco y me la unté en la pija, se la coloque en la entrada de su culito y empujé, pokito por pokito, pero como que le dolió un poquito me dijo:

-espera espera chaparro. Como que duele un poquito.

yo le dije

-espera…y me unte mas vaselina en la pija (bastante hehe) y se la volví a colocar y empujé despacito despacito…y de ahí sentí como se iba hundiendo mi verga en ese culito ohhhh es lo mas rico que e sentido y no la metí toda solo la mitad y de ahi comensé a meter y a sacar poco por poco despacio para no lastimarla..no se como pero cuando la volteé a ver ala cara no manches estaba clavadisima estaba a lo máximo, lo estaba disfrutando más que yo jujuju creo y ahí no paré fuí un pokito mas rapido, estaba hecha una loca ayi estube como 3 minutos en esa posición ohhh que rico, que rico culote me estava hechando. Hubo en momento en que se la saque tantito para ponerle mas vaselina…y se le salió un gasecito- nos empezamos a reír pero muy pokito- amí me excitó mucho…

-ssssssssssss le dije y se la volbí a meter…( ohhhh que delicioso. enserio deven probarlo).

-ummmmmmmmmmmmm me dijo. Y así se gui asi como de perrito …de ahi me subi asi arriva de ella( yo con mis manos en sus hombros y asi como en cuclillas – ella aun estava a gatas asi en cuatro patitas )

-ála esa posición es exitante y deliciosa y tienes una vista panorámica de la chica; weno y así seguimos como 3 minutos máas asta que me dijo:

-espera… se siente raro..

yo estaba en el cielo y le dije :

-espérame tantito ya casi acabo y así estuve otros 20 segundos más y acabe dentro de su culito oooohhh que rico es

ESE CULOTE ME VUELVE LOCO.

de ahi la besé a mas no poder en agradecimiento de prestarme y darme su culito para que yo lo disfrutara y lugo me pidió que me limpiara la pija con mi calcetín y lo hice y guarde la vaselina nos vestimos y salimos de ahí.

la fui a dejar a su casa y me despedí.

en la noche me manda un mensaje que decía:

– huuuy que rico ya quiero estar otra vez contigo ya te extraño sssssss ya quiero sentir tu pija adentro de mi.me encantó por el oro lado sssssss.. quisiera repetirlo chaparrito…asta mañana, ya quiero soñarte. WOOOW ( pueden creerlo aun no he borrado el mensaje hehehe)

Desde esa noche me sigo echando ese culito hehe al revés y al derecho hehe ohh que rico no me canso de decírselos. Es que si ustedes la conocieran hehe. llorarían.

weno es todo saludos

paz y amor ..y culitos ricos como el de mi novia…SOY DE OAXACA,MEXICO.

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De Pronto volvio el viejo deseo

De pronto en mi vida volvió aquel deseo. Cuando era adolescente, cuando descubrí y comencé a masturbarme, la mayoría de las veces lo hacía con pensamientos más femeninos que aquellos en los que asumía un papel masculino.

Así comencé a excitarme al usar ropa de mujer. Me calentaba muchísimo poniéndome ropa interior de mujer. Medias de mujer y también vestidos o trajes de baño femeninos. Inclusive también utilizaba diversas cosas que sirvieran para masturbarme penetrándome por detrás.

A mi me gustaba mucho eso, pero con el tiempo, no se si por el uso social o que, fui comenzando a buscar lo que todos los varones buscaban. Y así al final desarrolle una vida “normal”. Tuve novia. Me casé. Tuve hijos.-

Pero como decía de pronto aquello volvió. Otra vez comencé a ponerme sobre todo ropa interior. Me excita, y me excita sexualmente, pero ya no para masturbarme solamente. Gracias a los tiempos modernos, tuve la oportunidad que hombres interesados en quienes tienen mis gustos se exhiban. Y se muestran masturbándose con ellos. Así poco a poco me fui presentando con tanga y sostén, luego medias de nylon. Peluca de mujer. Me depilé y logré por cierto que varios hombres, por supuesto que mayores teniendo en cuenta mi edad se excitaran conmigo, con mi ropa, se excitaran viéndome quitármela y quedarme desnuda frente a ellos. Me mostraban, por supuesto, masturbándose y muchos ellos me dedicaban abundantes eyaculaciones en mi honor. Eso me encantaba, pero a la vea produjo que en mi comenzó a crecer otro deseo. Ya que me transformaba en mujer para ellos, empecé a tener la necesidad de que un hombre me hiciese realmente mujer. Quería tener sexo con un hombre, solo asumiendo el papel femenino.

Claro que la cosa ya era más difícil. Eso, en primer término, lo tenía que hacer a escondidas de lo era mi vida verdadera. Y por otro lado no tenía en realidad ninguna experiencia.-

Comencé a ofrecerme, siempre por internet, pero me costó mucho terminar por concretar hasta que, al final, hubo un hombre que, en principio parecía un tanto brusco, pero que al final me pareció confiable.

El me ofrecía su lugar para que nos encontráramos y bueno, al final ocurrió.

Desde la mañana de ese día los nervios me atenazaron. Salí de mi casa rumbo al trabajo como lo hacía todos los días, nada más que en el bolso que siempre llevaba al mismo, no estaban los papeles de siempre sino toda la ropa que pensaba ponerme con aquel hombre, de tal forma que mi familia nada sospechara.-

Cuando al fin llegué frente a la puerta del edificio donde se encontraba el departamento de aquella persona, que se llamaba Matías tuve un súbito sentimiento de miedo hizo que estuviera a punto de dar la vuelta y volverme. Sin embargo no se como, al final apreté el botón del llamador. Él me atendió y me abrió la puerta y con una sensación de vacío en el estómago, subí hasta al departamento y cuando llegaba Matías ya estaba abriendo la puerta. Los nervios hicieron que me quedara completamente muda ante su presencia física, pero él con gran tiento me dedicó una sonrisa y me franqueó amablemente la entrada. Cerró la puerta detrás de mi y yo que no atinaba ni a hablar, estaba llena de nervios y vergüenza. Matías era un hombre más grande de edad que yo, fornido, pero con una sonrisa de una dulzura totalmente subyugadora. Yo me sentía incómoda allí con mi apariencia de hombre, sobre todo porque él desde un primer momento me llamó con el nombre que había adoptado como mujer, Mónica. Le pedí de pasar al baño para vestirme, el me lo señalo y prácticamente me escabullí en el mismo.-

Cerré la puerta y me quedé dentro un buen tiempo, recuperando la respiración y tratando de que mis piernas dejaran de temblar. Poco a poco me fui serenando y me propuse transformarme en Mónica. Abrí el bolso y lo primero que hice fue sacar el maquillaje que había conseguido. No tenía mucha experiencia maquillándome pero algo tenía que hacer en esta oportunidad. Después me quité toda la ropa. Me miré en el espejo y observé con satisfacción mi cuerpo completamente depilado. Me revisé las axilas para comprobar que no existía allí ni sombra de vello. Me puse algo de rubor en las mejillas, sombra en los párpados y me pinte, y debo reconocer que me quedó bastante bien, los labios.-

Luego comencé a vestirme. Me puse la tanguita, el corpiño con relleno, el baby doll, las medias de nylon negras con elástico de encaje en la parte superior y que me ajustaban por encima de la mitad del muslo. Finalmente saqué del bolso los stiletto que también había comprado para la ocasión. Finalmente la peluca. Cuando terminé me volví a observar al espejo y, por cierto me sentí satisfecha. Tanto que ya deseé salir del baño, deseaba que me vieran, que Matías me viera. Al salir sentí la voz de Matías que me llamaba desde el living. Aparecí allí, ahora sí, sonriéndole lo más seductoramente que pude. Matías estaba solo vestido con un slip, y al verme me observó de arriba abajo y emitió un silbido de aprobación, que me sonó a piropo. El hecho de verlo así, semidesnudo me hizo excitar, claramente y también sentir la necesidad de moverme lo más sexy que puede.-

.- Mami, que buena estás, vení da una vueltita para mí –me dijo.-

Giré para él, mostrando mi cuerpo:

.-¡Siii, muy buena, y que coooola!

Sonreí, con una satisfacción interna enorme. Ya no era que me mostraba como mujer por la web, lo estaba haciendo allí personalmente, y otra vez concitaba comentarios de admiración. Matías se puso de pie y se acercó a mí, recién ahí advertí que tenía dos copas, con champagne. Me alcanzó una y propuso un brindis por nosotros y por que la pasáramos bien. Bebimos. Yo dejé la copa sobre una mesita, el me imitó, y enseguida me tomó de la cintura. Ahora tenía el estómago lleno de mariposas, no sabía que me esperaba, todo era nuevo, ¡pero todo me gustaba!

Me sorprendió atrayéndome hacia sí, y ¡me besó en la boca! Ahhh, ¡que hermoso! Respondí sin ninguna reticencia, dejé apretarme contra su cuerpo, crucé mis manos por detrás de su nuca y se la acaricié, mientras las suyas recorrían, primero mi espalda, y luego decididamente mi cola. Sentir, al fin, a un hombre acariciando mi trasero era algo que me llenaba de placer y por supuesto de excitación. A partir de ese momento me dediqué, únicamente a disfrutar y dejar que él me llevara en las diversas situaciones. Luego de un rato de besarnos amorosamente y de ser acariciada por quien se estaba transformando en mi hombre, el se separó y me tomó de la mano y me invitó a pasar al dormitorio, porque, me dijo, lo había puesto “demasiado caliente”.

Me hizo acostar en la cama. Yo me quité los zapatos y lo hice, él me contempló desde arriba:

.- Ahh, mami, así vestidita estás hecha toda una putita, te gusta ser putita no?

.- Si –le dije yo, aflautando mi voz.-

.- Si mami, sos toda una perra, mirá te lo demuestro –dijo y se quitó en un santiamén el slip quedando absolutamente desnudo. Su pene erecto emergió a mi vista, pleno, hermoso…deseable.-

.- Ay, papi, que lindo –le dije yo.-

.-¿Sí?, ¿te gusta Mónica?, ¿te gusta la pija de tu hombre?.-

.- Ay, sí Matías, me gusta mucho.-

.- Decime te pone caliente.-

.- Si mi amor, estoy muy caliente.-

.- Uy que bien, lo suficientemente caliente para dejar de ser virgen conmigo.-

.- Si papi me muero de ganas de que me lo hagas por primera vez, pero por favor, no me hagas doler, tratame suavemente, como una verdadera mujercita.-

Mientras le decía eso comencé a acariciar su cuerpo, pasé mis dedos por el vello de su pecho, me acerqué y le dí unos besitos en sus pezoncitos mientras baje mi mano y con suavidad, por primera vez en mi vida comencé a acariciar los testículos de un hombre. Me encantó acariciarlo allí primero y luego, también por primera vez en mi vida le comencé a acariciar la pija. La tenía caliente y bien durita y me gustaba mucho, mucho verla y tocarla, y solita, sin que me dijera nada, mi cabeza comenzó a bajar allí hacia su verga. La tomé con firmeza de su base y con suavidad le fui pasando la lengua por toda la cabeza. Oh, siii, era la primera vez y me encantaba, era hermoso sentir la suavidad de la cabecita de la pija de Matías, que me dejara en la lengua su sabor salado, siiiii, era el momento, era el momento en que tenía que chupar una pija, abrí mi boca y me metí la cabeza en la boca y comencé a chupar, con ganas, mmmmm, siiiiii, estaba chupando una pija ¡y me gustaba mucho!, sorbí, al principio con cuidado para no hacer las cosas mal, pero enseguida en forma instintiva continué chupando, era una verdadera puta haciéndolo, me encantaba y ¡los suspiros de mi hombre!, se veía que le gustaba, y eso es lo que más placer me daba a mi, el darle placer sexual a un hombre haciendo cosas de mujer, cosas que me encantaba hacer. Me dedique de lleno a otorgar ese placer y dármelo a mi misma, no se cuanto tiempo estuve chupando su pija, no me importaba, hubiera seguido hasta el final si él quería. Pero en un momento el tomó con delicadeza mi cara y me fue alejando a pesar de que yo, viciosa sacaba mi lengua para alcanzar la punta de su pija.-

.- Moni, ¿me vas a dar tu colita?

.- Si papi, mi colita es toda tuya, pero ¿te vas poner un forrito, no mi amor?

.- Si mami, si vos queres me pongo protección, no te preocupes, aunque mejor me lo vas poner vos, ¿Qué te parece?

.- Por supuesto –nunca lo había hecho, era el momento de comenzar.-

Primero tome el frasco de lubricante anal que había dejado sobre la mesa de luz, y se lo di.

.- Ponete como perrita, mi amor.-

Yo le hice caso, sintiendo emocionada, como primero me levantaba el baby doll a la altura de mi cintura, y luego me bajaba la bombachita, dejando al descubierto mi cola.-

.- Ay amor que culito mas rico que tenés.-

.- Es para que lo disfrutes mi vida –le dije toda mimosa.-

Enseguida la sensación del gel cayendo exactamente en mi agujerito, comencé a respirar agitada, y mi corazón latía a mil por hora.-

.- A ver mi amor, a ver como se abre para mí este agujerito –dijo y comenzó, con verdadera delicadeza a meterme un dedo en la cola.-

.- Ahhhhhh, papiiii.-

.- Te gusta, eh, que putita, que lindo va a ser estrenar este culito estrecho.-

Sentí el dedo entrando y comencé a sentir placer, y sentí que gracias al gel mi cola se relajaba, eso me hizo ponerme más tranquila dejándome hacer inclusive cuando lo que mi nuevo hombre me metió dos dedos.-

Se trató de un momento glorioso, sentí mi ano realmente abierto, y sentí que debía relajarme. Sentí que los deditos salían de mi interior y que Matías se acomodaba de rodillas detrás de mí. Me tomó de las nalgas, y con una mano acomodó la punta de su pija en la entrada de mi ano.-

Me sentí mujer, una mujer nerviosa, no por que me pasara nada, sino porque quería darle todo el placer posible a mi hombre. Comenzó a empujar, me relajé, tenía que hacerlo para que fuera placentero para él y para mi también y en ese momento ahhhhhhhh, siiiiiiiii, fuiiii mujer!!!!!!!!, sentí claramente su glande metiéndose dentro mío, lo sentí dentro mío, si, siiiii, siiiii dije suspirando.-

.- Mmmm mami, que culito, de gusta sentirla adentro.-

.- Si, si, papi, me gusta, dámela toda, hacemela sentir de a poquito, pero toda adentro.-

Con delicadeza, pero sin parar fue metiéndomela toda. Sentí como toda su carne entraba en mí, hasta que su vientre hizo tope con mis nalguitas. Estaba todita penetrada, era su mujer: ahhh, siiii, ahhhh, comencé a gemir como la más puta de las putas y el comenzó con su movimiento masculino, primero despacio, pero aumentando cada vez más su ritmo. Mi recto que al principio sentía como una molestia por ello, pronto se transformó en un órgano de placer total, no me hacía falta fingir los suspiros salían de mi boquita solitos, y con un tono totalmente femenino. Yo en cuatro patitas, como perrita y el detrás mío me cogió con toda su virilidad. El placer era tanto que desee que eso nunca terminara y Matías me cogió con verdaderas ganas, diciéndome un montón de cositas lindas, como que era una hermosa putita, que tenía un culito estrecho y divino, que me iba a coger toda, que era la travesti más femenina que había conocido. Mi cuerpo suave se sacudía ante los movimientos de Matías que me embestía mientras yo, con los ojos cerrados gozaba ese momento en el que me sentía totalmente mujer. Matías me cogió durante un largo rato provocándome uno de los momentos mejores de mi vida. Yo sentía la respiración cada vez más agitada de mi amor, y quise darle más placer si era posible. Con dificultad, por la agitación y las sacudidas le dije:

.- Mi amooorr, ahhh, si queres acabarrrr en miiii, te doyyy mi bocccaaa.- Nunca había recibido semen de un hombre, pero ya que para protegerme usó forrito, quería darle ese placer.-

.- Ah, siiiii, me dejjasss.-

.- Si mi amorrrrr.-

Matías me tomó de la cintura con fuerza y comenzó ya a cogerme muy rápido, hasta que en un momento dijo yaaa!!!! Y sentí que me la sacaba dejándome un vacío que me causó algo de insatisfacción, pero tenía que cumplir con mi amante, rápidamente me di vuelta quedando arrodillada frente a él, ya estaba terminando de sacarse el forro y en cuanto lo hizo, no dejé pasar un instante antes de agarrársela, amorosamente y me la metí en la boca, succionando su cabeza y moviéndome la mía, para hacer el movimiento de la penetración. No había pasado mucho tiempo y sentí un suspiro bien masculino, apreté su glande con mis labios y sentí claramente su pija sacudirse en mi boca y una crema que salía con fuerza y chocaba contra las paredes de mi boca. Me obligué a mantener apretados mis labios en su cabeza durante los largos instantes en que Matías suspirando se descargaba en mi boca que comenzaba a llenarse de su leche que me obligué a tragar poco a poco aunque el gusto no me fuera tan agradable, todo fuera para que Matías sintiera placer de cojerme. Cuando sentí que se aflojaba me permití soltar su pija y lo miré sonriéndole.-

.- Te la tragaste amor?

Como respuesta abrí mi boca para demostrarle que no tenía su leche en ella.-

.- Sos una maravilla, cuanto placer me diste.-

.- Gracias mi amor –le dije.-

Matías, se recostó en la cama y yo aproveché para recostarme a su costado, apoyando mi cabeza en su pecho y sintiendo con alegría que él pasaba su mano por mi hombro abrazándome junto a su cuerpo el que comencé a acariciar amorosamente y descansando, por que mi amorcito al sacarme la virginidad ¡me había dejado exhausta!

Matías se durmió en unos minutos, yo no, seguí entre sus brazos acariciando suavemente todo su cuerpo y estuve así muchos minutos, eso también me daba placer, eso también era ser mujer. Al final sentí deseos de ir al baño, traté de levantarme sin despertar a mi amente y me dirigí al baño. Para hacer mi necesidad me senté como correspondía a una mujer. Me limpié un poco el exceso de lubricante de alrededor de mi ano y me puse de nuevo la tanga y volví dormitorio donde dormía mi amante. Cuando me acosté a su lado no pude evitar que se despertara, ahora fue él quien debió ir al baño. Me estiré mimosa en la cama hasta que volvió, cuando lo hizo advertí que venía con la verga semierecta, lo miré entre intrigada y divertida, soriéndole, el me respondió la sonrisa.-

.- Querés otra vez, mi amor? –le dije. El asintió con la cabeza y me dijo como te gustaría ahora.-

.- Querés que me siente encima de ti?

.- Ah, que linda putita resultaste, claro que quiero.-

Se acostó en la cama boca arriba, yo me acomodé con las rodillas a cada lado de sus piernas, de espaldas y llevando mi mano hacia atrás tanteé hasta tanto alcance su verga, se la acaricié mientras me ubicada de modo que mi ano quedara a la altura de la punta de su pija. Me sentía otra vez excitada, y con el estómago lleno de mariposas, que hermosa era esa sensación. Yo misma me la puse en la entrada de mi culito y fui bajando de a poquito metiéndomela, otra vez, todita dentro. La sensación de ser yo la que decidía la cuestión me resultaba excitante, y me volví a calentar totalmente. Me senté encima de él con toda su verga dentro, ahhhh, que hermosooo le dije, mientras comencé a mover mis caderas en forma circular. Su pija se fue endureciendo aun más dentro de mí y yo todo eso lo percibía claramente. Además sus suspiros eran demostrativos de lo mucho que le gustaba cogerme así. Después me afirmé en mis rodillas y me comencé a mover, arriba y abajo, sacándomela casi toda y metiéndomela toda. Suspiraba y gemía como una puta, es decir como lo que me sentía, ¡me encantaba sentirme puta!, tanto me gustaba eso que hasta ese momento me di cuenta que no le había puerta preservativo. Ya no había vuelta atrás, estaba muy excitada para sacármela y ponérselo, y la perspectiva de sentir su eyaculación hizo que, tal vez imprudentemente, siguiera del modo que estábamos. Y vaya que recibí una gran satisfacción, primero por hacer que mi hombre eyaculara, que lo hiciera dentro de mí y sentir su leche inundándome las entrañas. Cuando el acabó quede, desmadejada todavía encima suyo y con la pija metida, hasta que esta se ablandó y salió solita de mi culito ya bastante abierto. Me quedé a horcajadas de él, hasta que el mismo me tomó de la cintura y me recostó a su lado, me besó en la boca, yo le agradecí por como me había tratado, y él me respondió que lo había hecho como se hace con las mujeres como yo. Que me dijera eso me llenó de satisfacción. Descansamos, esta vez un buen rato, hablamos sobre todo de sexo, me preguntó cual era mi mayor fantasía y le dije que hacerlo con dos en el mismo momento, uno por la cola y el otro por la boca. Sin embargo no me fui de su departamento sin antes succionarlo de nuevo y luego recibirlo, ahora de parada, recostada sobre la cómoda de su dormitorio.-

Luego de ello fui al baño a lavarme, fundamentalmente el trasero, ¡que lo tenía lleno de leche!, que hermoso. Me vestí de hombre y casi escape de su casa, saludándolo muy livianamente antes de desaparecer.-

Ese es mi deseo, en realidad esto es una fantasía, aunque me encantaría que me pasara algo así.-

Espero que les gustara mi relato si lo quieren comentar: crossdinhog@hotmail.com.ar Besos

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Cómo fui feminizado por un hombre

Hola, soy Natty, 21 años. Soy varón, pero me gusta vestirme de chica y feminizarme todo lo posible (lo hago desde la pubertad, pero solo me visto en la intimidad, y casi nadie sabe). Hasta hace poco, estuve saliendo con un hombre a quien le gustaba feminizarme. Me interesa todo lo que tenga que ver con la feminización, sisificación, y sumisión guiada por un hombre, y me gustaría conocer personas a quienes también les guste (alguno de los dos roles, sissy o maestro). Aquí les cuento el principio de mi historia.
—————————
Conocí a Roberto en un boliche gay. El era bastante más grande que yo, pero se notaba que hacía mucha actividad física, y tenía un cuerpo bien trabajado, que me resultó atractivo desde el primer momento. Yo tenía 17 años, y todavía tenía dudas sobre mis preferencias sexuales, ya que a esa edad había tenido experiencias sexuales con una chica y con un chico. Roberto me invitó a tomar algo, me contó cosas suyas, me preguntó por mi vida, y la pasamos muy bien conversando sobre distintos temas. En un momento de la charla, me preguntó si yo tenía alguna fantasía. Le dije que no, y le pregunté si él tenía alguna. Me contó que tenía la fantasía de feminizar a un adolescente de mi edad, y convertirlo en su amante. Creo que me sonrojé en ese momento, y Roberto lo debe haber notado, porque cambió de tema. Más tarde nos despedimos, y me pidió el teléfono. Yo preferí darle mi dirección de correo electrónico, ya que vivía con mis
padres y no quería que ellos atiendan el llamado.
Al día siguiente recibí el primer mensaje de email de Roberto. El título decía “Me gustaría verte así”, y su contenido era una selección de fotos que él había bajado de internet. Comencé a mirar las fotos con curiosidad. Eran jóvenes de entre 15 y 20 años, de apariencia andrógina (sus rostros tenían facciones femeninas, sus cuerpos delgados y sin vello, el pelo largo, los senos pequeños, la cadera más ancha que la cintura, cuando el pene estaba visible era pequeño y flácido). Estaban vestidos de mujer, a veces sólo con ropa interior simple pero de aspecto muy femenino (color rosa, o floreado), o con lencería erótica (babydolls transparentes, medias con portaliga, tangas colaless, guantes de encaje, corsets ajustados). Otras veces vestían una blusa y pollera corta (como si fueran colegialas o secretarias), o un vestido sensual y zapatos de taco alto. Tenían la cara maquillada (labios rojos, mejillas rosadas, pestañas bien marcadas,
cejas finas), y las uñas de manos y pies pintadas de rojo o rosa. Sus penes, cuando resultaban visibles, eran pequeños y flácidos, y en algunos casos usaban una especie de aparato de castidad pequeño, de un plástico transparente, que impedía la erección. Estaban fotografiados en poses femeninas, algunas más tímidas (arrodilladas, mirando hacia arriba, con gesto de sumisión, poniendo cara infantil), y otras más provocativas (en cuatro patas, arqueando la espalda, sacando la cola y separando las nalgas con las manos, como si se ofrecieran para una penetración). Me excité mucho al imaginarme a mí mismo en esa situación. Le respondí el mensaje, contándole todo lo que había sentido al mirar las fotos.
El título del segundo mensaje decía “Quiero que hagas estas cosas conmigo”. También eran fotos de jóvenes de apariencia femenina, vestidos con lencería femenina, pero en cada foto estaban interactuando con uno o varios hombres. El contraste entre los cuerpos viriles de los hombres (musculosos, vello en el cuerpo, hombros amplios, penes gruesos y erectos) hacía aún más evidente la femineidad de los jóvenes. En algunas fotos, los jóvenes estaban arrodillados ofreciendo sexo oral a un hombre, con cara de placer y deseo. En otras, estaban siendo penetrados por un hombre en alguna de varias posiciones (en cuatro patas, inclinándose sobre una mesa o sillón, boca arriba en una cama con las piernas abiertas y levantadas). En algunos casos, hacían ambas cosas simultáneamente, con dos o más hombres. A veces las fotos mostraban lo que parecía ser una fase previa, en la cual el joven afeminado recibía caricias románticas, o una fase posterior, en
la cual el joven afeminado tenía restos de semen en las nalgas, la boca, el abdomen, o la bombacha. A veces el joven afeminado tenía las manos atadas o esposadas en la espalda, o los pies y manos atados a la cabecera de la cama, o un gagball en la boca. Esta vez, las fotos me excitaron tanto que empecé a masturbarme, imaginando que era yo quien estaba vestido de mujer, siendo penetrado por un hombre, recibiendo el semen en mi cola o en mi boca. Le escribí a Roberto lo que me había pasado. Me respondió: “Me alegra que te hayan gustado las fotos. Te invito a tomar un café. Llamame a mi celular”. Yo sentí una mezcla de deseo y temor. Llamé a su celular, y me propuso encontrarnos en un bar de Palermo. Cuando llegué, él ya estaba en una mesa, y me saludó.
-Qué bueno que viniste. Estuve pensando mucho en vos estos días. ¿Así que te gustaron las fotos?
-Sí, me gustaron mucho.
-¿Y te gustaría hacer esas cosas conmigo?
-No sé, me daría un poco de vergüenza.
-Me gusta mucho tu timidez, pero no hay razón para que sientas vergüenza. No tiene nada de vergonzoso que puedas conectarte con tu propia parte femenina. Creo que podrías transformarte en una hermosa niña, y yo podría ayudarte, si me dejás.
-¿Cómo me ayudarías?
-Como si fuese tu maestro. Yo te propongo tareas, y después evalúo cómo las hacés. Si aprendiste bien, te doy un regalo que a vos te guste.
-¿Y si no me sale bien?
-En ese caso, cambiaríamos la tarea por otra. ¿Te parece bien?
-Está bien.
-Seguro que te verías muy bien como nena. ¿Ya tenés un nombre femenino?
-No…
-Entonces tenemos que buscar uno. ¿Qué nombres te gustan?
-Dejame pensar… Me gustan varios: Paula, Laura, Natalia…
-Creo que Natalia te quedaría bien. ¿Te puedo llamar Natty?
-Bueno.
Seguimos conversando un rato, y luego nos despedimos. Los días siguientes me envió por email varias direcciones de la web para que las mire, y algunos textos para leer. Así me enteré de los nombres que se utilizan en inglés: “sissy” (diminutivo de “sister”, que significa hermana) es el nombre de los chicos que tienen rasgos físicos y de personalidad más femeninos que masculinos (son tímidos, de modales delicados, pasivos, sumisos, temerosos), y “sissification” es el proceso gradual de feminización de un chico. Los otros textos daban recomendaciones sobre diversos temas de la feminización: cómo maquillarse, cómo ocultar los genitales, cómo elegir la ropa femenina, cómo combinar los accesorios (pulseras, aros, collares), cómo mantener la silueta, cómo lograr una apariencia femenina (estrechar la cintura, agrandar senos y cadera), cómo usar tacos altos, cómo feminizar los gestos y la voz, cómo usar corsets. Otras recomendaciones eran
específicamente sexuales: cómo excitar a un hombre, cómo chupar una verga, cómo prepararse para el sexo anal, cómo tener orgasmos por estimulación anal. Los estuve leyendo, imaginando en detalle cada propuesta. Una noche, llamé a Roberto por teléfono. Le dije que extrañaba escuchar su voz, me dijo que él también me extrañaba. Estuvimos conversando un rato sobre distintos temas. Me dijo que tenía muchas ganas de verme, y me invitó a conocer su departamento el fin de semana. El sábado les di una excusa a mis padres, y fui temprano a su departamento. Sentía una mezcla de ansiedad y excitación. Toqué el portero eléctrico, me dijo que pase. Subí en ascensor hasta su departamento. Roberto abrió y me saludó sonriendo. Pasamos al living, que era bastante grande. El ambiente me pareció cálido y acogedor. Estaba bien iluminado por una ventana que daba a un balcón. Tenía varios sillones. Desde el living se podía ingresar a la cocina, el
dormitorio y el baño.
-Estuviste leyendo lo que te envié?
-Sí.
-Bárbaro. Tengo algunos regalos para vos. Me gustaría que pases al baño y te prepares para mí. En el baño vas a encontrar elementos para depilarte y maquillarte. También vas a encontrar ropa para vestirte. Y me gustaría mucho que te pongas esto.
Me dio un aparato de castidad, similar a los que se veían en las fotos que me había enviado. Era transparente, con la forma de un pequeño pene flácido.
-Pero si me lo pongo, no voy a poder tocarme…
-No, pero vas a poder concentrarte en otras sensaciones. Me excitaría mucho ver cómo te queda. Hacelo por mí. Ponételo y fijate cómo te resulta.
-Bueno, está bien.
Entré en el baño, con una mezcla de excitación, ansiedad, vergüenza, y deseo…
Los elementos estaban en un bolso. Me dediqué un rato a depilar mi cuerpo, incluso en las axilas y el pubis. Cuando terminé, todo mi cuerpo estaba suave al tacto. Usé las técnicas que había aprendido para limpiar el interior de mi orificio anal. Me bañé, me sequé, y me acomodé el pelo. Busqué el aparato de castidad que Roberto me había dado. Mi pene estaba flácido por el baño, así que me lo puse con facilidad. Un aro servía para fijarlo a los testículos, y se cerraba con un candado pequeño. Cuando lo tuve puesto, me empecé a excitar, pero el aparato impidió la erección.
Encontré en el bolso un perfume femenino, de aroma floral, y me coloqué un poco. Me puse base en el rostro, y me pinté los labios de un rojo intenso, los párpados de un violeta suave, y las mejillas de un tono rosado. Busqué la ropa en el bolso. Había una bombacha tipo colaless, un babydoll de seda rosa transparente, y unas sandalias de taco mediano. Me los puse, y me miré en el espejo. Mi cuerpo es delgado, de piel blanca y de apariencia más bien andrógina. Con la ayuda del maquillaje y la lencería, parecía una niña adolescente a quien no se le desarrollaron todavía los senos y las caderas. Me gustó lo que vi, y me pregunté: ¿le gustaré a Roberto?
Salí del baño, y Roberto me estaba esperando en el sillón del living. Cuando me miró, puso cara de deseo y me dijo:
-Natty, te ves preciosa! Vení, sentate conmigo.
Sentí alivio y placer. Me acerqué al sillón y me senté a su lado, pero preferí esperar a que él tomara la iniciativa. Se acercó a mí, y me acarició suavemente la pierna. Sentí un estremecimiento de placer. Su mano fue subiendo por la entrepierna. Roberto comprobó que tuviese puesto el aparato de castidad, y sonrió satisfecho por mi obediencia. Me tomó por la cintura y me acercó a él. Sentí el calor de su cuerpo. Me empezó a dar besos en el cuello, y luego su lengua, llegando al lóbulo de mi oreja. Su mano derecha bajó el bretel izquierdo del babydoll, y empezó a pellizcar mi tetilla. Cerré los ojos para concentrarme en las sensaciones, y empecé a gemir de placer.
-Me gusta que des gemidos, Natty. Parecés una gatita en celo.
-Mmmhhhh, qué rico, seguí.
Roberto bajó el otro bretel, y empezó a chupar y morder mis tetillas. Sentí mucha excitación, a pesar de que el aparato me impedía tener una erección. Era una sensación rara y desconocida para mí, pero muy placentera.
Se detuvo, y me tomó de la cintura. Abrí los ojos. Su rostro estaba muy cerca del mío. Nos miramos a los ojos, y nos besamos apasionadamente. Sentí su lengua entrando en mi boca, mientras mis labios acariciaban los suyos. Me sentí muy feliz, y tuve deseos de retribuirle el placer que me estaba dando.
-Puedo desvestirte?- le dije.
-Claro que sí, Natty.
Me incorporé y lo miré. Su rostro era varonil y atractivo. Desabroché algunos botones de su camisa. Su pecho era amplio, cubierto de pelo. Le saqué la camisa. Empecé a acariciar su torso, los pelos de su pecho, sus músculos bien marcados. Me resultaba muy atractivo mirarlo y tocarlo.
-Me gusta tu cuerpo- le dije.
Me excitaba sentir el contraste entre su piel peluda y mi piel suave, entre su cuerpo grande y varonil, y mi cuerpo delgado y femenino.
Desabroché su pantalón, y bajé el cierre. Tenía un slip azul. Lo empecé a acariciar, palpando su pija a través de la tela. Metí la mano por debajo del slip, y lo acaricié suavemente. Empecé a bajarle los pantalones y el slip, hasta sacárselos por completo. Pude ver su verga. No estaba del todo erecta, pero aún así era más grande que la mía. La tomé con mi mano derecha. Estaba caliente. Empecé a mover mi mano, y empezó a crecer rápidamente. El tronco se puso duro. Era grueso y un poco curvado. El glande se agrandó y se asomó fuera del prepucio. Quise sentir su olor y sabor.
-Mmmm, qué rica pija tenés! ¿Puedo probarla?
-Claro, Natty.
Me arrodillé en el piso, entre sus piernas. Tenía frente a mí esa hermosa pija. El aroma me excitaba, era parecido al olor del sudor pero más suave. En la punta asomaban unas gotas de líquido preseminal. Pasé mi lengua por la punta, y sentí un sabor salado. Empecé a lamer su pija, como si fuese un helado. Me la metí en mi boca y empecé a chupar, mientras miraba su cara de placer. Me gustaba pensar que yo lo estaba excitando así. Pasé mi lengua por sus testículos con suavidad, y luego volví a su verga. Traté de meterla entera en mi boca, lentamente, mientras la humedecía con mi saliva. Me detuve justo antes de sentir arcadas. Sentí durante unos segundos su pija dura y caliente dentro de mi boca. Fui sacándola lentamente, hasta separarme por completo, y volví a repetir el proceso. Noté que le gustaba, porque empezó a moverse para acelerar el ritmo. Me adapté a su ritmo, cada vez más rápido.
-Sí, así, seguí así, Natty…
Sabía que si continuaba, lo haría eyacular. Sentí tanta excitación que no quise detenerme. De golpe, empezó a lanzar varios chorros de semen en mi boca. Me fui tragando el semen mezclado con mi propia saliva. Los últimos chorros los dejé un rato en mi boca, para saborearlos y sentir su consistencia antes de tragarlos. El sabor era salado y agradable. Usé mi lengua para limpiar los restos de semen que habían quedado en su glande. Su pija fue perdiendo la erección.
Roberto me atrajo hacia su cuerpo, y nos dimos un beso. Me propuso ir a su habitación.
Fuimos al dormitorio. Me saqué las sandalias, y me recosté sobre la sábana. Roberto se sentó a mi lado y me empezó a acariciar las piernas. Me tomó de la cadera y me hizo girar hasta quedar boca abajo. Me empezó a acariciar la cola con suavidad. Colocó un almohadón debajo de mi vientre,y me bajó la bombacha hasta los muslos. El babydoll era corto y apenas cubría mi cola. Roberto empezó a recorrer mis nalgas con su lengua. Cerré los ojos y empecé a gemir de placer. Sentí su saliva mojando mis nalgas. Sentí su lengua recorriendo el surco entre mis cachetes, mojando mi orificio anal, intentando entrar. Era muy placentero.
Roberto tomó un lubricante de la mesa de luz, y me puso un chorro entre las nalgas. Con el dedo comenzó a esparcirlo. Se recostó sobre mí, y comenzó a frotar su verga entre mis nalgas. Eso me excitaba mucho, y me hacía desear que me penetre. Sentí su cuerpo sobre el mío, su calor. Empezó a besarme el cuello y la oreja. Colocó la punta de su pija en mi orificio anal. Yo levanté la cola y separé mis nalgas para abrirme a él. Le pedí que lo hiciera con cuidado. Me fue penetrando lentamente. Su verga estaba muy dura, el glande había crecido considerablemente, y dolió al entrar. Di un grito, pero cuando el glande estuvo adentro, sentí que su pija se deslizaba dentro mío con facilidad gracias al lubricante, y empecé a dar gemidos de placer. Me excitaba sentir su pija dentro mío, sentir que le estaba dando placer como lo haría una mujer.
-Te gusta Natty? Te gusta que te coja?
-Sí, me encanta. Quiero que me hagas sentir mujer.
-Sos mi putita, Natty. Te voy a hacer gozar como una hembra en celo.
-Sí, soy tu puta. Soy tuya. Seguí así, cogeme, metémela bien adentro.
Roberto me tomó de las caderas y me levantó la cola, sin separarse. Quedé en cuatro patas, con las rodillas separadas. El me seguía moviendo las caderas, haciendo que las penetraciones sean más profundas y más rápidas. Sentí el choque de su cuerpo en mis nalgas en cada embestida. Mi pene seguía flácido dentro del aparato de castidad, pero lo que me había dicho Roberto era cierto: las sensaciones internas eran mucho más placenteras e intensas que todo lo que había experimentado antes. Sentí que si seguía ese ritmo, iba a tener un orgasmo. Yo seguía dando gemidos y gritos de placer.
-Querés mi leche, Natty?
-Sí, dame tu leche, llename de leche, haceme tuya.
-Así me gusta. Tomá mi leche, putita.
Sentí que mi cuerpo llegaba al punto máximo de placer. Roberto se movió rápido por unos segundos más, y luego dio algunas embestidas más profundas y más lentas para descargar su semen dentro mío. Sentí un estado de completa relajación y felicidad. Roberto se fue separando de a poco, y se recostó boca arriba. Me dejé caer sobre la cama, con los músculos flojos y una sonrisa en la boca. Sentí el semen chorreando entre mis nalgas, y noté que yo también había descargado mi semen en el aparato de castidad: había sido mi primer orgasmo exclusivamente anal, sin ninguna estimulación genital. Me acurruqué a su lado y le empecé a hacer caricias en su pecho peludo y musculoso.
-Roberto, me hiciste sentir cosas que nunca había sentido.
-Natty, sos muy femenina, y eso me excita mucho. Me gustaría mucho que sigas explorando tu lado femenino.
-A mí también me gustaría…
Después de un rato, nos dimos una ducha juntos. Nos enjabonamos mutuamente. Yo estaba muy feliz.
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Bueno, dejo abierta la posibilidad de seguir contando. Me gustaría saber: ¿hay otras personas aquí que hayan tenido una experiencia parecida a la mía, o deseen tenerla, ya sea en el rol de feminizador o feminizado? Si hay otras personas que se sientan identificadas con este relato, me gustaría que se contacten conmigo, para conversar sobre el tema, o para compartir material (fotos, dibujos, comics, relatos).

Un beso,
Natty.

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