El Reino de Atolón 2

El rey Mucachi se está dando un baño, es en un piletón enorme que tiene en su recámara. Es una belleza hecha en el más fino y delicado mármol. Nace desde la misma entraña de la tierra. El agua es cálida y transparente. Es un manantial de pureza y claridad. Allí el cuerpo desnudo del gran rey de Atolón se concentra en dormitar y relajarse.
En eso está cuando entra su esclavo Lamir y lo sobresalta
__¡Majestad! ¡Disculpad, pero un teniente solicita verlo!
__¿Y quién será, que no espera que su rey tome el baño?
__Es el teniente Rupar, es de la guardia
__Creo que fui yo quien lo mando llamar
__Eso alega su majestad
__Hazlo pasar Lamir y no te preocupes…
__La reina quiere verlo más tarde mi Señor
__Dile que iré luego, primero debo atender otros asuntos
__¡Bien su majestad__ Lamir sale rápidamente de la recámara de su rey
Entra un soldado enorme, de porte musculoso, pareciera hecho de roca. Viene armado con una lanza y se hinca de rodilla ante su Rey.
__¡Señor me ha mandado llamar!__ dice sumisamente
__¿Eres tú el gran teniente Rupar?
__Si su majestad
__¡Debes estar orgulloso!__ dice el Rey asomando su torso de la pileta de baño.
__No entiendo majestad
__Tu hijo
__¿Le ha faltado, mi Señor?__ pregunta inquieto Rupar
__¡Oh, no no, no te alarmes! Al contrario me ha hecho muy feliz
__¡Gracias majestad!
__ya deja de inclinarte y quítate esas armas y esas ropas.
El soldado obedece raudamente, se va quitando una a una sus armas y sus prendas van cayendo hasta quedar desnudo.
__¡Lamir, Lamir!__ llama el Rey. Cuando aparece Lamir el Rey Mucachi le ordena traer ya mismo al hijo de Rupar. Luego el rey invita a l teniente a que se bañe con el
__Ven pásale la esponja en la espalda a tu Rey Rupar
__¡Si mi señor!__ entonces allí va Rupar a cumplir la orden de su Rey sin objeción alguna. En eso está cuando entra el joven rubio y blanco como las paredes de la recámara del Rey. El muchacho es casi tan alto como su padre.
__¡Aquí estás! Lamir ya puedes retirarte.__ el esclavo se marcha__ he dicho a tu padre lo bien que te portas con tu Rey__ dice Mucachi
__¡Gracias mi señor!
El rey Mucachi sale del agua y toma un enorme lienzo para envolverse suavemente por el cuerpo sin secarse del todo. Luego se dirige a un pequeño tabique parecido a lo que hoy sería un bidet. Allí abre las piernas como montando el aparato y echa su duro culo hacia atrás. Luego dice
__¡Ven muchacho, ven a mi!__ el joven rubio se acerca al Rey, se inclina y comienza a posar su lengua en el agujero fresco y limpio de su Rey.
__¡Ves Rupar como me satisface tu hijo! ¡Ahhhh! ¡Ves…Síiii!__ Rupar el teniente observa la lengua de su hijo que se va abriendo paso en culo de su monarca, quien saca cada vez más la cola hacia atrás. El agujero se va ensanchando a cada lenguetazo y la saliva lo va lubricando. El joven continua hundiendo la lengua y roza levemente los huevos del Rey que se hinchan cada vez más. El rey se sacude, vibra, es como un gato, como un animal.
Rupar no puede evitar sentirse embriagado por la escena y siente que su animal se levanta y endurece. El Rey ya lo sabe __¿Te gusta lo que ves Rupar?
__Si mi Señor, claro…
__¡Acércate!__ el soldado obediente se acerca a su rey y se detiene frente a Mucachi. Este acaricia la herramienta de Rupar que suspira. El Rey la toma entre sus manos, mientras la lengua del muchacho continua comiendo la entrada posterior del Rey Mucachi que mueve y mueve su cola caliente, pero ahora engullendo el arma poderosa de su teniente, que gime sin control, yendo y viniendo dentro de la boca de su alteza Real. El Rey Mucachi besa esa verga que se ha humedecido incontrolable, el Rey la moja con su saliva, la escupe y vuelve a tragarla una y otra vez, ahora masajeando los testículos de Rupar que se retuerce y hace esfuerzos por terminar allí mismo.
Ahora el Rey Mucachi se mueve del lugar en donde estaba. Observa la pija de Rupar que se levanta, se acerca a Rupar y toma la mano de este, y la lleva a su verga ansiosa que se contrae briosa y caliente, el soldado mueve la mano y aprieta y acaricia. El Rey toma la nuca de Rupar y lleva sus labios y los pega a la sedienta boca del soldado. El joven se ha quedado mirando la escena, arrobado y feliz de que su familia este en la consideración de su rey. En un momento el rey suelta la boca de Rupar y busca al joven, lo ve que sonríe aún arrodillado en el piso. Le extiende la mano y el muchacho viene hacia los hombres, el Rey lo coloca en medio de ambos. Lo besa con pasión metiendo su lengua hasta lo profundo, luego lo acerca a la boca del padre y los dos se besan descontrolados y ardientes.
Así el rey lo lleva suavemente hacia abajo, allí ofrece su pija y el joven traga, luego el rey indica que tome la verga de su padre y el muchacho se prende a la otra pija sin miramientos, y así comienza a chupar y besar alternativamente ambas vergas. Una gruesa y muy dura, la otra más delgada, pero más larga y rígida como espada caliente.
Así están infinitos instantes. Pero ahora el rey Mucachi busca otra vez la lengua del joven en su entrada posterior, echándose en su enorme lecho, lo conduce a su ano, la saliva del muchacho vuelve a abrir el canal del Rey, la entrada está lubricada y caliente, entonces el rey mira a Rupar y ordena
__¡Colócate allí, hazlo Rupar, hazlo!__ rupar obedece a su Rey y perfora la hendidura de su majestad y el Rey suspira apretando las manos y desgarra el aire de placer.
__¡Ahhhhh! ¡Mi buen soldado, clávame!__ Rupar se mueve, va y viene, a veces ferozmente, a veces más suave como alargando el placer de su Señor, que suda, su transpiración lo hace resbaloso. El soldado es tan corpulento y lo cubre prácticamente todo. Lo aprieta con sus brazos, el rey se sacude de un lado a otro gozando fervientemente, Rupar no saca su vergajo del orificio que el Rey le ha ofrecido. El joven se ha colocado frente a su majestad y le da besos a los que el rey responde con deseo febril, con furia. Rupar no aguanta más y descarga su líquido dentro del Rey, aullando como un lobo en la estepa. Luego se detiene unos minutos sobre la espalda del Rey.
Así pasados unos momentos Rupar se va incorporando y va sacando la estaca floja del culo de >Mucachi, que aún tiene dura la pija como en un principio. El muchacho se acerca y toma la vara en su boca y lame, Rupar también se arrodilla y se reparten la espada con su hijo. La espada tan dura en unas cuantas chupadas riega con su semen las bocas y las mejillas de los súbditos que lo han hecho gozar.
Los dos quedan un rato besando y acariciando su Rey, que permanece como en trance.
__¡Ay! ¡Rupar, Rupar, tu esposa debe estar agradecida por semejante amante!
__¡Gracias mi majestad!
__¡Vengan al agua, sigamos desfrutando…! .-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*