Archivo por meses: diciembre 2011

Mi hermana desenfrenada por follar

Bueno yo vivvo con mi hermana desde q tenia 15 y ella 28 ,ella vivia sola y como mis padres viajaban mucho ella me llevo a vivir con ella para q no este sola ,fui a vivir con ella al principio todo era normal entre nosotros nos asiamos bromas ,recuerdo q nos bañabamos juntos de pequeños . ella trabajaba desde muy temprano asta altas horas de la noche yo estaba preparandome para la universidad como yo paraba mas en la casa abese me ponia a la var la ropa de mi hermana pero ella nunca ponia sus bragas ,asta q un dia me dijo q sus cuarto lo dejo abierto y q sacara toda su ropa sucia y la lavara ,no me dijo nada de las bragas asi q empese a lavar su ropa y me encontre sus bragas q abia usado y eran muy sexsys los empese a oler y luego me mastuebe en sus bragas y depues busque en su ropalimpia y encontre bragas limpias y tambien me masturbe en ellas y se las debolvi a su lugar ,despues sali del cuarto termine labar su ropa asi pasaron los mese ,un dia yo esta en casa solo mi hermana lleguo muy tarde a casa demasiado cansada solo es cuche q entro en su cuarto pero no escuche q serro la puerta decidi entra en silencio y ella estaba ensima de su cama con su ropa de trabajo echada boca ariba con su escote amedio descubrir y lo q ise fue desabotonar mas su blusa y bi sus tetas ,la abotone su blusa y lugo miree entre sus piernas y vi su linda raja tapada con su braga y le acaricie la rajita ,luego me le aserque y cuidadosamente le di un beso en la boca y estaba apunto de ir y mi hermana se dio la buelta y le acaricie el culo y le vaje lentamente el cierre de su falda y le saque su falda con cuidado y vi su hermoso trasero luego le levante la falda y ella de nuevo se dio la vuelta y nose comopaso cuando le di otro beso ella me abraso y me dijo esto era lo q querias todo este tiempo verdad le dije q lo sentia mucho ,pero ella me dijo tu no tienes la culpa de q yo sea una mujer atractiba ademas si yo no ubiera encontrado mi braga con semen nunca ubiera sospechado q tu me deseabas y luego de ablr ella me dijo quier q me folles como tu mujer asme tuya y ella se desnudo y me empeso a desnudar y me beso y luego se arodillo y me la mamao toda luego yo la eche en la cama y tambien se la lami y luego me decidi a penetrarla coloque mi polla en su raja y con mucho cuidado la folle lentamente despue la folle mas rapido y ella se jadeaba me decia q queia q me benga dentro de ella y asi fui acabe en su raja luego me acoste con ellla y nos empesabamos a besar y follamos asi paso esa noche ,de ahi en adelante todo cambio entre nosotro yo dormia com mi hermana todo los dia cuando ella llegaba del trabjo cojiamos asi pasaron bario años como era de suponerse ella se quedo embarazada de mi y no tubimos problemas con nuestro hijo con eso de los genes y ahora vivimos muy felices en la espera de mi segundo hijo eso es todo amio y les recomiendo q aprobeche si su hermana desea follar con uds agala felices y disfruten mucho a sus hermana y q vivi el insesto y no olbiden de dejar comentarios o simplemente den las grasias por el aporte

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Aprender algo de sexo en casa

Hola a todos. Yo antes me creía un poco raro por lo que hice en mi adolescencia, pero por lo que he visto aquí no soy el único. Incluso con experiencias muy similares. Y no se porqué me parece de que lo que leemos por aquí no es ni el 10% de lo que realmente haya podido suceder en la intimidad de las familias.
Os cuento mi historia… ahora tengo 32 años y soy de Málaga. Cuando eramos pequeños mis padres, mi hermana y yo ibamos a una urbanización en Torremolinos los fines de semana y en verano. Mis padres nos dejaban en casa viendo la tele después de cenar y se iban con los y no volvian hasta las 4 o 5 de la mañana. Así que nos quedabamos toda la noche viendo la tele mi hermana y yo cada uno tirado en un sofá. En esa época mi hermana tendría 19 años y yo 13 o 14.
Resulta que antes aquí en España los sábados por la noche (sobre las 12) había un canal de TV que ponían películas eróticas (ya sabeis se ve sexo y chicas desnudas pero chicos desnudos no). Así que cambiando de canal la vimos y mi hermana me dijo que si yo no decía nada a mis padres la podiamos ver. Y eso hicimos.
Nos echamos juntos en un sofá porque yo tenía una bolsa de palomitas y así comiamos juntos.Yo finjia que me fastidiaba que viniera a mi sofá a “invadir mi terreno” pero , ya sabeis chorradas de crios. Mi hermana aún viendo la peli parecia que se aburriera y decidió proponerme un juego… ella se escondía una palomita dentro de su ropa (osea por su cuerpo) y yo tenía que buscarla solo con la mano sin mirar… con la clara intención de meterla mano. Al principio le dije que pasaba de jugar… pero ella me retó diciendo que era un miedoso y que me daba miedo tocar a una mujer. Así que empezamos a jugar… al principio se guadaba la palomita dentro del ombligo o lugares fáciles, pero luego la cosa fué poco a poco pasando a mayores… hasta que llegó a guardarselo dentro de la parte de arriba del bikini, osea entre la teta y el bikini (era verano y ella tenia puesto un bikini y una camiseta encima). Yo cuando vi el plan le dije que era una guarra. Por favor no me pregunteis porqué lo dije porque ni yo mismo lo se. Mi hermana se cortó por el comentario y dejamos el juego.
Yo esa noche no dormí nada, porque me di cuenta que yo mismo fastidié mi gran oportunidad de tocar a una mujer. Además mi hermana la verdad es que estaba bastante bien. En ese tiempo era morena, no estaba gordita pero tampoco era muy flacucha (para mí estaba perfecta), 1,67, pelo cortito muy sexy, tetas normalitas pero muy muy duras, un culito respingón y la piel bronceada por el Sol. La verdad es que estaba muy bien y tenía fama de tia buena en la urbanización.
A la semana siguiente volvimos a nuestro rollo… los dos tirados en el sofá viendo la tele hasta que empezó la pelicula erotica. Mi hermana me propuso un juego tonto y yo perdí… y el que perdiera resulta que tenía que hacerle cosquillas en la espalda al otro. Así que nada… tuve que pagar mi deuda… ella se puso en el sofá boca abajo se subió la camiseta y me dejó toda su espalda para mi solo… y no pude evitar mirarle ese culito respingón con ese bikini rosa oscuro. Me encantaba su culito era perfecto. Pues nada empecé a hacerle cosquillas en plan suave y como vió que la parte de arriba del bikini molestaba se lo desabrochó. Yo muuuy disimuladamente a veces pasaba mi mano por los laterales de la espalda notando los dos bultitos de sus preciosas tetas, que me resultaba de lo mas morboso y ella no decía nada. En fin por lo visto a los 10 min. de empezar a acariciarle la espalda o a hacerle cosquillas (llamarlo como querais) la niña se durmió debido a mis maravillosas manos. jeje… yo seguia viendo la peli erotica que era bastante interesante. La peli iba de un hotel donde la gente era muy guarrilla y pasaba de todo. La recuerdo bastante bien. Como vi que mi hermana estaba profundamente dormida decidí seguir acariciandola pero en otras zonas… (y pensé en que si se llegaba a despertar haria como que no pasaba nada y seguiria acariciandole la espalda)… empecé a acariciarle el culito por encima del bikini rosa. En mi vida había tocado a una mujer, así que estaba tremendamente excitado, la polla la tenia a 100 y mojadisima. Mi hermana se movió un poco poniendose de lado, conseguí subirle un poquito la camiseta y le vi las tetas y los pezones rosados oscuritos preciosos, de verdad. Esa noche tuve que hacerme varias pajas en el cuarto de baño para poder tranquilizarme y dormir.
Toda la semana siguiente se me hizo larguísima porque no paraba de pensar en que había visto a mi hermana las tetas y le había acariciado el culo y quería repetirlo el fin de semana siguiente.
Llegó el sábado por la noche y ocurrió lo mismo… ella se quedó dormida en el sofá. Cuando me aseguré que estaba dormida fuí a su sofá a sentarme al lado muy cuidadosamente. Llevaba unos pantaloncitos cortos azules pegados y una camiseta mas o menos ancha sin sujetador (tampoco le hacia falta a esa edad puesto que tenia unas tetas muy bien puestas)… empecé a acariciarle el culito y las piernas… seguí acariciandole entre las piernas pero todo con mucho cuidado, por cierto se le notaba que esa zona estaba mas calentita. Yo estaba de nuevo excitadisimo. Pero como ya eso me sabia a poco intenté bajarle el pantaloncito un poco… no conformaba con verle el principio de los pelitos del coño. De pronto veo que se despierta y con la cara toda dormida me pregunta “¿Que estás haciendo?” Os juro que se me hizo un nudo en la garganta del miedo y casi no pude contestar. Como pude le costesté que nada y me fuí a mi sofá y me morí de verguenza. Yo creo que ella al principio me preguntó eso pero sin saber que estaba pasando realmente, pero cuando vió que su pantaloncito estaba medio bajado y yo ahí en su zona del sofá… seguro que se dió cuenta. Os prometo que pasé la mayor verguenza de mi vida.
Esa semana la pasé muy mal, porque yo creía que en algún momento mi hermana se lo contaria a mis padres, pero el caso es que no lo hizo. Ella se comportaba normal conmigo.
Le prometí a Dios que si ella no se lo decía a nadie… yo no volvería a hacer eso. jeje
Cuando llegó el fin de semana ella me notó muy raro por lo calladito que estaba y tal. Me di cuenta que volvía a llevar una camiseta muy ancha y debajo sólo el bikini rosa. Me pidió que le volviera a hacer cosquillitas en la espalda, yo le contesté que no pero ella me lo pidió tanto que no pude negarme. Sin decir nada ella se subió la camiseta y dandome la espalda se quitó la parte de arriba del bikini diciendome “No mires guarro”. Yo me quedé de piedra, sobre todo porque ella no es muy de enseñar su cuerpo que digamos. Empecé a hacerle cosquillas y ella a los 3 minutos me dijo que tenía sueño y que se iba a dormir pero que yo siguiera haciendoselo. Me pareció muy raro que me contara todo esto, pero yo seguí con lo mio. De pronto veo que se da la vuelta un poco como acomodandose y deja las piernas ligeramente abiertas.
Tenía la camiseta puesta pero con toda la barriguita al aire. Yo aún con la vista que tenía (una mujer con la camiseta ligeramente subida y las piernas ligeramente abiertas) no quise hacerle nada malo porque aún me acordaba de la verguenza que pasé la semana pasada. Cuando me iba a levantar para irme al sofá ella me cogió la mano y se la llevó a su barriguita y me dijo con voz de dormida que siguiera haciendole cosquillas en esa zona. Seguí viendolo todo muy raro pero continué haciendole cosquillitas y me di cuenta que cada cierto tiempo ella aún haciendose la dormida se tocaba un poco la parte de abajo del bikini como bajandoselo un poco. Intenté aguantar pero fuí débil y acabé traicionando mi compromiso con Dios y empecé a acariciarle la parte de abajo del bikini. Por encima del bikini se le notaba que tenía una buena mata de bello pubico impresionante, como si fuera una pequeña montañita. Recuerdo que me pareció hermoso y excitante. Y ya pasandole la mano se notaba todo perfectamente. Le subí un poco la camiseta y conseguí verle de nuevo las tetas. Me atreví a bajarle un pelín mas la parte de abajo del bikini para verle los pelitos del coño… y os juro que noté que como me costaba trabajo ella se hizo como si se acomodara para facilitarme bajarle las braguitas del bikini. Yo me quedé flipado. En ese momento fué cuando estuve completamente seguro que se hacía la dormida, así que fué como si me hubieran dado carta blanca, así que acabé de bajarle las braguitas y se las dejé hasta las rodillas.
Dios mio tendriais que haber visto el cuadro… mi hermana que estaba buenisima, en el sofá con las tetas al aire y el coño lleno de pelitos negros. Me iba a correr solamente mirandola… le acomodé un poco las piernas para abrirselas puesto que estaba convencido que queria tocarle el coño como yo queria.
Era la primera vez que tocaba un chochito y reconozco que fuí muy torpe… pero ella empezó a gemir y pronto fuí aprendiendo donde le gustaba que la tocara mas. Me di cuenta que tenia un botoncito encima de la rajita (el clitoris claro) y que gemia muchisimo mas cuando le tocaba ahí que cuando le metia el dedito. Creo que nunca he vuelto a ver un chochito tan mojado como el de mi hermana. Me encantaba todo… el olor que desprendia… la vista… la forma de gemir y de estremecerse el cuerpo que tenía… se puede decir que estaba en el cielo. Estuve como dos horas acariciandola por todos lados, masturbandola y viendo aquel panorama hasta que ya me sentí cansado y me fuí a mi sofá a dormir. Y ella con su papel de hermana dormidita que no se enteraba de nada.
Cuando me fuí a dormir a los 2 min. ella se levantó del sofá y se fué al baño… y cuando vino vi como se cambió de bikini (supongo que se tuvo que ir a cambiar porque lo tendría todo mojadisimo).
Yo estaba orgulloso de mi mismo… con trece años y ya había masturbado a una mujer… y además estaba buenisima. Me conformaba con eso.
La cosa no acabó aqui… con el tiempo fui llegando mas lejos aunque eso ya os lo contaré como acaba esto si quereis.
Solo deciros que yo este tipo de incesto lo veo como algo bonito, porque ambos lo sabiamos y queriamos. Yo porque era mi primera experiencia sexual (Dios sabe que la necesitaba. A esa edad yo no paraba de matarme a pajas y sentía mucha curiosidad por saber como es una mujer) y mi hermana supongo que necesitaba que alguien la tocara ya que a esa edad ella no tenía novio ni nada, aunque no le faltaban pretendientes.

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Debuté con mi hermana mayor

Hola a todos los lectores de amor incestuoso. Ante todo, decir que me llamo Paco, tengo en la actualidad 18 años, pero lo que les quiero relatar es como empecé a tener relaciones con mi hermana mayor.
Haré una breve descripción de mi familia. Por un lado están mis padres, Francisco, que ahora tiene 46 años, trabaja de abogado. Luego está mi madre, Teresa, dos años más joven que mi padre, que es profesora de primaria en un colegio. Mi padre es más o menos alto, de casi 1,82 m, y si bien ahora está un poco fondón antes era más delgado. Es moreno, con pelo impecable siempre. Luego mi madre, que a la gimnasia si se mantiene en forma, es más baja que mi padre, unos 10 cm. no le sobra ni un kilo, a pesar de tener dos tetas como dos carretas. Su culo es imponente y piernas bien estilizadas. Tengo que reconocer que ha sido la culpable de no pocas pajas por mi parte.
Luego está mi hermana mayor, Maite, de 22 años, que está terminando la carrera de derecho, siendo su intención trabajar con mi padre. Ella es un poco más alta que mi madre, 3 o 4 cm. Y con un cuerpo muy parecido al de mi madre, si bien aclarando que sus tetas son un poco más pequeñas, pero evidentemente más firmes. Yo por mi parte soy 3 cm. Más alto que mi padre y juego al baloncesto, por lo que se puede decir que estoy en forma.
Para no alargar mucho la cosa me centraré en como follé con mi hermana. El caso es que mis padres fueron un fin de semana a pasarlo fuera por no se que tema familiar de mi madre. Como ya somos mayores, solo nos dejaron dinero para los gastos, ya que la despensa estaba bien surtida. El viernes por la noche yo fui a dar una vuelta con mis , pero uno de ellos bebió más de la cuenta y tuvimos que llevarlo a su casa, que está muy cerca de la mía, por lo que a la una y media ya estaba de vuelta en casa. Al llegar me sorprendió ver a mi hermana, ya que pensé que estaría con su novio. La verdad es que estaba muy seria, pensé que ago había pasado.
-¿Te ha pasado algo, Maite?
– Nada, es el imbécil de Luís…
Luís no tengo ni que decir es el novio de mi hermana.
-¿Has discutido con él?
-No, , si. La verdad es que lo hemos dejado.
-¿Qué lo habéis dejado?
-Si, el muy cabrón me puso los cuernos con una de mis amigas…
-Si que es un cabrón, si lo veo le parto la cara…
-Déjalo, Paco, no merece la pena. Si te digo la verdad, ni siquiera he llorado. Ese bastardo no se merece ni una lágrima.
Como a pesar de que ella decía que se encontraba bien, yo veía que no era así, decidí quedarme con ella.
-Bueno, y tú por que has llegado tan pronto a casa?
-Es que Manu se pasó un poco con los cubatas y lo hemos traído a su casa, y la verdad, ya no me apetecía volver a salir.
-Pues ya que estás aquí, por que no me preparas algo para beber.
-¿Qué quieres?
-La verdad es que me da lo mismo…
-Algo con clase?
-¿Cómo con clase?
-Un poco de whisky del que le regalan a papá…
-Bueno.
Era un buen licor de esos que dicen los entendidos que no se deben tomar con cola, por lo que lo preparé solo con hielo. Nos sentamos en sala de estar, mientras la tele estaba encendida, pero no le prestábamos atención.
-La verdad es que si que está esto…
-Si, sobre todo cunado lo comparas con el garrafón que te suelen dar por ahí
Estuvimos allí bebiendo y fumando hasta las tantas. Nuestra conversación era del todo intrascendente. Sin esperarlo mi hermana me dio un pico.
-Gracias, Paco, eres el mejor hermano que una chica podría tener
-Va, ya será para menos, pero .
Le di un abrazo. Al retirarnos ella se me quedó mirando y me dio otro pico, este un poco más largo. Luego otro, y otro, hasta que nuestras lenguas se tocaron, y el pico dio paso a un beso en toda regla. Mi hermana me besaba con pasión. Yo por mi parte le tocaba las tetas por encima de su camisa. Ella se dejaba hacer. Luego me quitó la camisa. Estábamos sin control. E desabotoné la camisa. Se quedó con un sujetador precioso. Me besó el pecho. Le quité el sujetador. Vaya par de tetas que aparecieron ante mí. Son perfectas. Me cojió de la mano
-Vamos
-Donde quieres ir?
-A la habitación de los papás. Estaremos más cómodos
Fuimos a la habitación de mis padres y allí nos terminamos de desnudar. El coñito de mi hermana era muy peludo, cosa que me vuelve loco.
Nos tiramos en la cama y besamos como locos. Mi polla estaba a punto de reventar. Mi hermana se dio cuenta y se la metió en la boca. No me lo podía creer, mi hermana me estaba haciendo una descomunal mamada. Nos adaptamos hasta que nos quedamos en la posición del 69, y acto seguido empecé a comerle el coño a Maite. Una cosa que me di cuenta en seguida es que mi hermanita no era precisamente muda en la cama. Cuando me iba se lo dije
-Maite, me voyyy!!!
Lo que hizo me sorprendió. Se sacó mi polla de su boca y se puso encima de las tetas. Mi leche llenó esas campanas. Creí morirme de gusto
Cunado terminó se extendió mi corrida con la mano por su pecho
-Es una cosa que había visto en las pelis porno y quería probar.
Estábamos a mil. Nos besamos otra vez y en menos de 30 segundos mi hermano calvo ya estaba otra vez despierto. Me fui poniendo en posición
-Venga, Paco, métemela. No te preocupes que tomo la píldora
Eso fue como un excitante extra. Poco a poco se la fui metiendo. Tenía el coñito muy lubricado, se notaba que era una perra en celo.
-Venga, cabrón, más rápido
-¿Así, te gusta así, puta?
-Siiiii!, fóllame así, Paco. Me matas de gusto mi vida.
-Dios, que gusto. Ssiiii!
-Ahhhh!
-Lléname con tu leche, la quiero!
-Pues tómala, toda para ti
Me corrí como nunca lo había hecho en mi vida.
Nos quedamos abrazados en la cama. Maite me dio un beso y me dijo que me quería. Yo le dije que yo también a ella. Desde entonces somos una pareja en la clandestinidad, ya que os puedo asegurar que follamos cada ve que tenemos oportunidad, que no son pocas.
Mi hermana y yo nos hemos planteado muchas cosas, pero de momento todo sigue igual. En el futuro nos hemos planteado irnos a vivir juntos, al principio con alguna excusa loable, y luego ya se sabe, lo que funciona, para que cambiarlo.

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Mi madre Por Puta se hizo follar

Hola como estan esta es una historia real cuando cogi a mi madre folllando con mis de colegio por razones de seguridad no dare el nombre del colegio ok .

A mi me gustaba llevar a mis de cole a hacer los deberes a mi casa pero nunca pense que pasaria lo que les contare.

Mi madre es una mujer hermosa ya que siempre anda cuidándose las medidas de mi madre no se pero mas o menos son 94 61 94 es peliteñida a rubia (se hiso pintar el cabello color rubio) todo empezo cuando lleve a mi amigo de colegio se podria decir al mas cerebro de mi curso tambien al mas pillo para que me enseñace matemáticas pero cuando llegamos a casa y después de la merienda mi madre me dijo que tenia que ir a la casa de mi tia que no me llevo bien asi que me sali de casa pero no fui mi madre dijo que le atenderia a mi amigo que no me preocupara y que no me apurara por que me convenia que el haga los ejercicios de la tarea eso me gusto que haga los ejercicios asi que fui pero no llegue a la casa de mi tia y me di media vuelta con rumbo a mi habitación para esconderme y que mi amigo terminara la tarea pero grande fue mi sorpresa y el morbo que tuve cuando vi a mi madre bailando para mi amigo una danza erótica casi desnuda mi amigo como no era santo se acerco a mi madre y le saco de un estiron las bragas de hilo que llevaba mi madre estaba ahí frente a mi amigo totalmente desnuda y mi amigo sacanse el pantalón una ves que mi amigo se saco el pantalón y sus calzoncillos mi amigo le agarro la cabeza a mi madre y la llevo directo a su polla y mi madre complacida le dio una mamada a la que mi amigo le agradaba ya que mi amigo se estaba aguantando las ganas de gemir una ves que mi madre termino de hacerle la mamada a mi amigo lo hiso sentar en el sofa mi amigo apoyado en el espaldar con su polla parada mi madre se acerco a el y se sento de un golpe sobre la polla de mi amigo mi madre se lo monto a mi amigo asi estuvieron casi media hora ya que supuestamente tenia que regrasar mi amigo agarro la tanga de mi madre y la puso a su mochila y le dijo que era para recuerdo suyo y que pronto recibiria mas visitas suyas por que estaba dispuesto a todo y que era problema de mi madre como se arreglaba para que yo su hijo saliese de la casa mi madre se puso la falda y su blusa y se fue a su habitación yo llegue a los 20 minutos de lo que ocurrio yo me quede tarumado por lo que vi no pense que mi madre lo hiciese con uno de mis de colegio asi que esa noche no pude dormir bien pensando en lo que habia pasado.

Al dia siguiente fui al colegio (les contare como novela para que entiendan Daniel soy yo mi madre se llama Estefanía y mis estaran como amigo1 ,2,3,4 etc) asi que llegue al colegio y mi amigo1 que habia ido a casa dia anterior me llamo y me dice que hoy esta libre todo el dia que si queria podria ir a enseñarme matemáticas y química.

A lo que yo acepte en el recreo mi amigo hablaba con casi todos los hombre s de mi salon y todos mis otros empezaron a mirarme raro. En la tarde ya en mi casa:

Estefanía: hijo sabes nesecito que vayas donde tu tio y tarigas unas cosas que te dara y me los traes y al llegar los dejas en la cochera.

Yo: Esta bien mama te las traere saldre de una ves bye mama

Mi madre salio a despedirme a la puerta junto con mi amigo mientras mi madre me decia y me levantava la mano para despedirme mi amigo le frotaba las nalgas me di cuenta por la reaccion de mi madre doble la esquina y mi madre cerro la puerta y rapidamente me fui por la puerta del jardín y entre y mi amigo estaba hablando con mi madre y le dijo que uno de estops dias tendremos una fiesta que si estaba de acuerdo.

Amigo 1: oye Estefanía el sabado tendremos una fiesta queres ir

Estefanía: claro pero quienes estaran.

Amigo1: todos los hombres de mi curso

Estefanía: pero como les dijiste a tus otros compañeros que van a pensar de mi.

Amigo1:lo que yo pienso de vos que eres una puta muy buena y ahora quiero follarte salvajemente.

Entonces mi amigo se acerco a mi madre y le rompio la blusa de un tiron y lugo la tumbo y le quito el pantalón y las bragas y la hiso caminar por toda la casa a mi madre desnuda fueron a la cosina y sacaron una berenjena del refrigerador y se la dio a mi madre y le dijo que se masturbara y mi madre lo hiso con gusto mientras mi amigo le sacaba fotos con su movil una ves que mi madre se corrio mi amigo se acerco a ella le dio la vuelta y le trato de follar por el culo mi madre se resistio pero mi amigo le gano.

Estefanía; oye que te pasa soy virgen del culo.
Amigo1: y eso ami que me importa yo lo hare por donde yo quiera entonces la tiro al suelo y se la metio mi madrte se aguantaba el dolor para que no le escuchase ningun vecino mi amigo termino en el culo de mi madre se cambio agarro las tanguita de mi madre y le ordeno que se vistiese y le dijo que el sabado queria verle en la fiesta en la casa de mi amigo2 y le dio la dirección y se fue y antes de cerrar la puerta le dijo.

Amigo 1: y decile a tu hijito que no llegaras a dormir, y si te faltas todo el colegio lo sabra y ya te imaginaras donde quedara la reputación de tu hijo.

Llego el sabado me aliste y le dije a mi madre que saldria con mi novia pero no era asi.

Estefanía: ahh hijo esta noche no vendre a dormir por que mis amigas me invitarona una pijamada en la casa de una de ellas.

Yo: esta bien mama pero no tomes mucho ok me despedi y me fui a la casa de mi amigo a esconderme para que nadie me vea.

A eso de las 10 de la noche mi madre llego con una bolsa en la que llevaba ropa y vestida de una forma sexi llevaba una minifalda megra de cuerina y un top que apenas le cubrian los pecho en la casa estaban mas o menos 15 hombres de mi curso.

Mi madre se asusto y dijo que eran muchos.

Amigo1: tu estaras dispuesta a todo esta noche si no te ira mal y al acabar de decir eso mi otro amigo aseguro la puerta con llave.

Entonces todos mis se abalanzaron sobre mi madre destrozándole la ropa que llevaba puesta hasata dejarla en bragas por que no llevaba sujetador a lo que se para uno de mis y dice

Amigo 3: esta es una puta de verdad por que miren la tanguita que se lleva puesta y era un hilo dental por adelante y por atrás

Amigo4: esta noche sabras lo que es tener sexo (le dice mientras se acercaba a mi madre) ya bastante cerca le agarra la tanga a mi madre y se las rompe de un jalon provocándole dolor a mi madre.

Entonces mi amigo 4 la agarra de la cabeza y la lleva directamente a su pene para que se la mamase mientras mis se desnudaban después de que se la chupo a mi amigo la tendieron a mi madre en el piso y empezaron a follarsela sin compasión habian penes de todo tamaño pero el mas grande era el de mi amigo 5 que le hiso gritar a mi madre por que seguramente le hacia daño luego de qu terminaron todos dentro de ella el coño de mi madre era una pila de semen y estaba super dilatado mi amigo6 se dio cuenta y dijo

Amigo6: miren el coño de esta mujer “miren entra mi mano entera y se la metio a lo que mi madre reacciono encorvando su cuerpo y no se que digan ustedes pero yo no pienso dormir teniendo una mujer asi a mi disposición.

Mi madre sin fuerzas tirada en el piso y sin hablar solo queriar retirarse pero mis no la dejaban asi que empezaron otra ves a follarse la por el coño mi madre tenia orgasmos a montones hasta que uno de mis sugirió darle por el culo.

Amigo1: si es buena idea yo se la estrene la anterior ves y esta estrecho traigan vaselina le dieron la vuelta a mi madre mi madre no tenia fuerzas para resistirse asi que aguanto todo ivan pasando uno por uno por el culo de mi madre el ano de mi madre estaba roja se podia ver desde donde yo estaba todos terminaron de follarsela en el ano de mi madre mi madre parecia que no estaba en si asi que la sacaron al jardín y la botaron a la piscina mi madre se estaba aogando pero la sacaron toda mojada dejémosla que descanse la dejaron tirada en el jardín y se sentaron alrededor de ella y se pusieron hablar de sus fanatsias sexuales que tenian cada uno y empezaron:

Amigo1 : mi fantasia es tener a una mujer a mi disposición las 24 horas agrego ya la tengo

Todos se rieron.

Amigo2: a mi solo me gusta hacerlo por el culo y ver que una mujer se masturba.

Amigo3 :a mi me gusta que lo hagan delante de la gente.

Y asi fueron contando sus fantasias hasta mi s ultimos .

Amigo12: a mi me gusta zodomizar a las mujeres.

Amigo14: a mi me gusta hacerle porquerias a las mujeres
Amigo15: a mi me gustaria ver que lo hagan con animales

A lo que mi amigo respondio.

Amigo 1: eso le vamos a hacer ahora y de los labios de mama salieron estas palabras.

Estefanía: no por favor ya basata no quiero hacerlo con animales ni bien acababa de decir eso mi amigo el dueño de casa trajo a su perro la hicieron poner de 4 a mi madre sujetándola de pies y de manos y el perro empezo a hacer lo suyo la penetro y la embistio la follada con el perro me éxito muchísimo me saque el pene al ver a mi madre hacerlo con el perro en uno de esos momentos el perro paro y se dio la vuelta y mia dijeron miren es una perra de verdad vamos agamos porquerias sobre esta mujer todos se agarraron la pija y la mearon en la boca y en todo el cuerpo mientras seguia pegada al perro mi madre sufrio arto pero yo disfrutaba de eso no me di cuenta cuando se solto el perro de mi madre solo vi al perro delante mio ladrándome yo con la pija afuera mis viniero y me vieron en esa forma y dijero miren que tenemos aquí.

Amigo 1: para finalizar esdta noche madre e hijo follaran la metieron otra ves a la piscina la sacron mojada yo estaba con la polla dura asi que fue facil de un golpe me mandaron al piso y me acomodaron la polla en el coño de mi madre y me folle a mi madre a la fuerza termine dentro el coño de mi madre y como ya estaba amaneciendo no dejaron a los dos tirados en el césped de la casa mi madre no podia tomarse en pie y me la tuve que llevar en taxi asi desnuda a la casa para que descanse.

Después les contare otra aventura que tuvo mi madre no escarmento lo que le hicieron mis

Que les parecio lo que le hicieron a mi madre después de eso vendimos la casa y nos fuimos a vivir a valencia pero esa ya es otra historia.

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Hijo sonámbulo, mamá aprovechada

La mujer, de todos modos se acercó para intentar abrirla, pero desistió cuando escuchó el viento silbar con fuerza, no había sucedido nada, sencillamente que la puerta había dado un portazo debido a la fuerte corriente que recorría la casa.
Ligeramente aliviada Marta se dio la vuelta para volver al lugar donde debía dormir aquella noche, se tumbó sobre el sofá y se arropó un poco para no coger frío por el viento que se acababa de levantar, pero otra cosa alteró a Marta de nuevo, unos pasos por el pasillo que conectaba el salón con su dormitorio.
Marta agudizó el oído, ya que los pasos eras muy sigilosos, como si el que los diese estuviese descalzo, pero de lo que no cabía duda era que se estaban acercando, la mujer intuyó que era su hijo, que acostumbraba a salir todas las noches para ir al baño o a la cocina a por algo para comer, pero prefirió permanecer despierta para asegurarse de que era él.
Marta pudo ver desde su posición la silueta de su hijo, era un muchacho bastante más alto que la media, de complexión delgada y piel bastante clara ya que Juan, que así era como se llamaba, no acostumbraba a salir demasiado. Pese a que la oscuridad era bastante intensa Marta logró vislumbrar que la única prenda de ropa que tenía su hijo eran unos slips, lo que le llamó la atención ya que Juan era un chico de lo más tímido.
– La próxima vez que vayas al baño procura dejar las puertas cerradas- dijo la mujer a media voz, pero después de unos segundos no recibió ninguna respuesta.
Marta disgustada de que su hijo lo ignorase se levantó para encender la luz y allí se encontró a Juan, vestido tan solo con sus slips y caminando con los ojos cerrados, su hijo era sonámbulo. Marta no sabía demasiado sobre el tema pero de lo que estaba convencida era de que no debía despertarlo.
La mujer, temerosa de poder alterarlo se quedó quieta en la zona de la habitación donde estaba, observando interesada las reacción de su hijo, ya que nunca había visto a nadie en aquel estado. El chico se movió lentamente por la sala dirigiéndose a la puerta que daba a su dormitorio, pero cuando llegó a la altura a la que se encontraba su madre se detuvo.
Marta trató de apartarse del camino de su hijo lo más lentamente posible para así no llamar su atención y que este siguiese su camino hasta su cama, pero el sonámbulo no pasó por alto la presencia de su madre y estiró sus brazos para poner una mano sobre cada hombro de la mujer, lo que hizo que la se pusiese nerviosa, no sabía lo que una persona podía hacer y eso provocó que su corazón comenzase a latir con fuerza.
Tras unos segundo con las manos cerca del cuello de Marta, Juan comenzó a bajarlas lenta y suavemente, haciendo que la mujer se relajase un poco y comenzase a dar lentos pasos hacia atrás tratando de alejarse de las manos de su hijo, pero la mujer no pudo ya que cuando los dedos del muchacho llegaron a sus pechos no dudaron en darla un apretón bastante fuerte que la obligó a detenerse de nuevo y llevarse las manos a la boca para no gritar.
El chico siguió presionando los grandes, blandos y cálidos pechos de su madre con fuerza durante unos instantes, hasta que finalmente se volvió un poco más delicado, aprovechando la mujer para dar un par de pasos hacia atrás con la esperanza de que su hijo parase.
Juan trató de reencontrarse con las tetas de su madre, pero su intento fue inútil ya que Marta una vez se libró de su hijo se había alejado de él otros cuantos pasos quedando en una posición desde la que podía ver el rostro de deseo de su descendiente y la imponente erección que había crecido entre sus piernas, dejando asomar sobre su slip un grueso pene coronado con un glande amoratado deseoso de sexo.
Marta observó un poco angustiada la reacción de su hijo, que seguía buscando las tetas que había tenido entre sus manos, sabía que si su marido se despertaba y encontraba a su hijo en aquel estado no sería tan precavida como ella, por fortuna Juan tomó el camino de su dormitorio al poco rato.
La mujer se tumbó en el sofá de nuevo unos cuantos minutos más tarde de que su hijo abandonase en salón, pero la costó conciliar el sueño por muchos motivos, primero porque temía que su hijo pudiese regresar sonámbulo, segundo porque se puso a recordar la gran cantidad de veces que ella había oído a su hijo levantarse por la noche, seguramente el sonambulismo era un problema que llevaba arrastrando mucho tiempo y por último no podía dormir porque el sentir las manos de su hijo examinando sus pechos y ver el imponente pene del que estaba dotado le había excitado sobremanera.
A la mañana siguiente a Marta le costó levantarse, ya estaba acostumbrada a perder sueño por los ronquidos de su marido, pero sumarle a aquello el encontronazo nocturno con su hijo había hecho que su cabeza no dejase de funcionar hasta que había caído rendida después de darse un poco de autosatisfacción.
La mujer tan solo despertó a su marido, ya que desde hacía una par de años su hijo le había prohibido terminantemente que fuese a despertarlo, después de que una mañana lo despertase para ir al instituto y se lo encontrase en su habitación desnudo y masturbándose, cosa que le había hecho sentir una gran vergüenza pese a que su madre hubiese insistido en quitarle importancia.
Marta no pudo evitar comparar el pequeño pene que había visto a su hijo hacía dos años y lo mucho que había incrementando su tamaño hasta la noche anterior, pensamiento que la provocó que se volviese a excitar antes de salir de casa y tuviese que pasar por el baño para masturbarse con total intimidad antes de salir al trabajo.
Marta, pese a que trató mantener fuera de su cabeza la cantidad de pensamientos eróticos con hijo como protagonista, no logró centrarse en su ocupación como contable, lo que la hizo tener que soportar una reprimenda de su jefe antes de que se marchase de nuevo para su casa.
Aquel día, tratando de no quedarse sola en casa pensando en lo sucedido la noche pasada, Marta invitó a una compañera de trabajo a comer con ella. Sin duda aquella era su mejor amiga, pese a tener unos 10 años menos que ella se llevaban muy bien y se hacían toda clase de confidencias, pero en aquella ocasión Marta no tenía intención de confesarla los pecaminosos pensamientos que tenía con respecto a su hijo.
– Es algo agotador- le dijo Marta a su compañera Susana mientras la servía un café- no puedo dormir con los ronquidos de mi marido y no sé que hacer.
– ¿Habéis ido al médico?- preguntó la mujer mientras se acariciaba su larga melena de pelo rubio.
– No, él no lo da importancia- respondió Marta.
– Pues debería dársela, no creo el jefe tenga muchos miramientos a la hora de echarte si no te ve más activa- le dijo Susana en tono de advertencia suave.
– He pensado que podría tomar alguna clase de pastilla para dormir- dijo Marta mirando a su amiga, sabiendo que ella solía tomar.
– A mí me van bien, pero no deberías tomar pastillas teniendo otras alternativas- le avisó.
Tal y como Marta sabía, Susana cedió a su petición y le dio un par de pastillas para que las probase, después de que esta la presionase lo suficiente.

Durante la cena Marta trató de mirar a su hijo lo menos posible, sin retirarle la mirada con demasiada rapidez para que no pensase que algo iba mal, la mujer no quería que en plena cena los deseos que se habían despertado en ella la noche pasada se manifestasen ante Juan y su marido.
Como era normal después de meter los platos en el lavavajillas Juan se fue a su habitación dejando a sus padres en el salón viendo la aburrida programación del jueves por la noche, programación que hizo que Joaquín, el marido de Marta se fuese a dormir antes de las 11 de la noche.
Marta aguantó un poco más, pero cuando decidió que era la hora de irse a la cama se dio cuenta de que aquella noche tampoco iba a poder dormir en su cama junto a su marido ya que los ronquidos se escuchaban con nitidez por el pasillo.
Resignada a su suerte Marta se tumbó en el sofá del salón y se tapó con una de las mantas que solía dejar por allí para casos como aquel. Tan solo tardó unos minutos en quedar dormida. Pero el sueño no duró demasiado.
Antes de quedar profundamente dormida escuchó la puerta del pasillo abrirse y tras ella salir Juan, al igual que la noche anterior cubriendo su desnudez tan solo por unas pequeños slips blancos que tapaban su masculinidad. Marta se incorporó sigilosa y comenzó a seguir a su hijo por la casa.
El muchacho no fue a ninguna lado en concreto, sencillamente se dedicaba a dar vueltas por la casa, Marta que pensaba que seguiría un ritmo más o menos fijo le siguió de cerca, pero tomó una distancia un poco más amplia cuando este se giró de golpe y estuvo a punto de chocar con ella.
La mujer no podía parar de admirar el cuerpo de su hijo, era un chico de lo más atractivo, alto, músculos bastante definidos al gimnasio al que acudía desde hacía cerca de un año, y un magnífico pene, en el que su madre no había dejado de pensar desde que lo viese el día anterior.
Verlo y tenerlo tan cerca sin que este fuese consciente de lo que le rodeaba hizo que la excitación de Marta creciese, hasta llegar al punto de no aguantar más y dirigirse al salón para quitarse la ropa sin tener problemas de chocar con su hijo.
Tardó escasos segundos en despojarse de su pijama, quedando completamente desnuda, el cuerpo de la mujer no estaba mal para sus 46 años, tenía la piel clara, el pelo largo y castaño, unos pechos bastante grandes coronados por unos pezones rosados que hasta hacía unos meses habían sido una delicia para su marido, y un sexo grande y rosado que tenía la costumbre de rasurarse desde muy joven.
Marta esperó a su hijo en el salón, no quería abordarle excesivamente cerca de la habitación de su marido, ya que aunque la mujer se hubiese ocupado de darle diluida una de las pastillas para dormir que le había dado Susana no estaba segura del ruido que haría si todo su plan salía como ella tenía planeado.
Juan no se hizo esperar, y en unos pocos minutos inició el regreso hacia su habitación, volviendo a cruzarse con su madre cuando estaba a punto de llegar a la puerta del pasillo que conectaba con su dormitorio, pero había dos diferencias importantes con la noche anterior: no tenía intención de quitarse e iba totalmente desnuda.
El muchacho al detectar el obstáculo extendió los brazos que se colocaron exactamente sobre los pechos de su madre, la mujer encantada con que acertase a la primera con sus senos le agarró las muñecas con cuidado para que no las retirase de allí, según había leído en internet aquella tarde su hijo no debería despertarse si ninguna brusca perturbación alteraba su sueño y Marta no tenía intención alguna de perturbarlo.
– Deja que te baje un poquito esto- le dijo Marta mientras colocaba una de sus manos a cada lado de la cintura del muchacho para comenzar a deslizar con cuidado los slips de su hijo hasta dejárselos a la altura de las rodillas.
La mujer se quedó impresionada con el pene del chico que era notablemente más grande que el de su marido. Marta lentamente estiró sus brazos para acariciar el gran falo de carne caliente y palpitante que tenía ante ella, haciendo que se hinchase aún más, la mujer sabía que aquello estaba enloqueciendo a su hijo porque cuanto más sobaba su pene con más fuerza Juan apretaba sus senos.
La madre, que no quería separase de su hijo ni por un instante le agarró los antebrazos y poco a poco le fue subiendo las manos hasta que estas alcanzaron su cara, la mujer sonrió cuando esto sucedió porque comenzó a agacharse lentamente estando cada segundo más cerca de la gran polla de su hijo, la cual estaba deseando tener entre sus labios.
Cuando su cara quedó a la altura del miembro de Juan, Marta dio un par de lamidas largas, comenzando por las dos grandes bolas que colgaban entre las piernas de su hijo hasta terminar en el gran y húmedo glande del muchacho que soltó un leve murmullo de placer. La mujer al oírlo alzó un poco la cabeza por si lo había despertado, pero seguía con los ojos cerrados.
Pese a que la gran excitación que sentía en aquel momento Marta tuvo el sentido común de hacer descender las manos de su hijo hasta sus hombros antes de meterse su polla en la boca, ya que si su hijo la obligaba a seguir un ritmo demasiado intenso durante la mamada tendría el riesgo de ahogarse y para nada quería acabar así aquella excitante experiencia.
Juan aceptó sin demasiados problemas bajar un poco las manos para dejar a su madre trabajar, metiéndose esta la polla de su hijo en la boca a la primera ocasión, provocando nuevos murmullos de placer por parte del muchacho.
La mujer cabeceó motivaba una y otra vez mientras escuchaba la sinfonía de gemidos que emitía su hijo ante sus habilidades, Marta hacía muchos meses que no hacía ninguna mamada, ni a su marido ni a nadie, pero no tardó en recordar sus mejores técnicas de sedición, provocando que su primogénito no aguantase más de tres minutos antes de soltar todo su caliente esperma en la boca de su madre.
La madre sacó la polla del muchacho de su boca con lentitud para no perder ni una gota de esperma, normalmente no tragaba pero por ser su hijo hizo una excepción y tomó hasta la última gota de semen mientras se acariciaba su húmedo sexo y observaba como el pene de Juan comenzaba a perder volumen rápidamente.
– Esto aún no termina cariño- le dijo a su hijo en un susurro mientras se levantaba después de limpiar con mimo los restos de semen del pene del muchacho- todavía queda mucho que explorar- le dijo mientras sentía la polla del muchacho sobre su ombligo y se dedicaba a lamer el musculado y depilado torso de Juan.
El chico no necesitó demasiadas instrucciones por parte de su madre para comenzar a explorar el cuerpo de la mujer que tenía ante él, iniciando la exploración por la espalda para acabar agarrando con mucha firmeza las blandas y un poco grandes nalgas de Marta que gimió sorprendida cuando notó como el muchacho trataba de introducir un dedo en su ano.
Marta soltó un ligero gemido de gusto cuando notó el dedo índice de su hijo dentro de su culo, su marido siempre había sido excesivamente convencional a la hora de tener sexo y había tenido que ser ella la que se estimulase aquella zona, que en aquel momento lo hiciese su hijo hizo que su excitación siguiese creciendo.
La madre fue notando sobre su estómago como la polla de su hijo se iba poniendo dura a medida que Marta le besaba, mordía y chupaba sus duros pectorales.
– Estupendo- dijo Marta en un susurro mientras agarraba el miembro de su hijo, notando como las manos de este soltaban su trasero al momento, seguramente esperanzado de volver a correrse- creo que es hora de que vuelvas a la cama, pero como soy una mamá muy buena te voy a acompañar.
El chico se dejó guiar con total confianza en su madre, que le tiraba del pene con cuidado, subiéndole y bajándole la piel que cubría su generoso glande, Marta no pudo evitar salivar un poco más de los normal imaginando el orgasmo que estaba a punto de recibir.
La habitación de Juan estaba un poco desordenada, pero aquello no importó a la mujer que agarró la cabeza de su hijo estirando mucho los brazos, ya que este era unos 30 centímetros más alto que ella. La madre no sabía si aquella iba a ser la única ocasión que tendría de tener sexo con su hijo así que tan pronto colocó la cara de su Juan a su altura lo beso.
Se sintió terriblemente desilusionada los primeros segundos ya que su amante sonámbulo no hizo ni un solo amago de devolverla el beso, hasta que finalmente trató de introducir su lengua en la boca de su madre, tarea para la que Marta le dio todas las facilidades del mundo.
Tras un largo beso Marta siguió presionando los hombros de Juan hacia abajo para que este siguiese descendiendo y pudiese explorar el maduro cuerpo de la mujer con su lengua.
Juan se entretuvo un buen rato chupando y succionando los grandes y erectos pezones de su madre que no podía contenerse y gemía bastante más alto de lo que deseaba. La mujer, después de sentir la rápida lengua de su hijo en sus pechos siguió ejerciendo fuerza sobre los hombros del muchacho para que la cara de este quedarse a la altura de su sexo y lamiese aquella zona que tanto placer le daría.
El morbo de tener a su hijo arrodillado lamiéndola su húmeda vagina hizo que Marta tuviese que ponerse las manos en la boca para no gemir como una loca, y con total seguridad despertar a su marido.
El muchacho se portó como un amante de primera, atendiendo todas las necesidades de su madre sin mostrarse ni un poco impaciente para penetrar a la mujer que tanto estaba lamiendo.
– Buen trabajo mi niño- dijo la mujer inclinándose para volver a agarrar la polla de Juan, que estaba más dura que nunca, y comenzó a levantarlo lentamente mientras le acariciaba.
A la madre le habría encantado poder tumbar a su hijo en la cama y cabalgarlo hasta que ambos se corriesen, pero no tenía todas consigo de lograr hacerlo sin que este se despertase, así que decidió colocarse a cuatro patas dejando su culo al borde de la cama con las piernas bien separadas.
– Ahora vas a penetrar a una mujer, hijo- le dijo con una sonrisa mientras se pasaba el glande el muchacho por su sexo una y otra vez- no sé si lo has hecho antes, pero mamá está aquí para ayudarte.
Tan solo necesitó meter la cabeza de la polla de Juan en su sexo para que ese pudiese continuar solo, metiendo y sacando su hinchado y palpitante miembro en el sexo de su madre.
Marta se sorprendió de que el pene del muchacho creciese aún más dentro de ella, provocando que esta tuviese que estirarse para alcanzar la almohada de la cama en la que estaban y ponérsela en la cara mientras sentía las furiosas envestidas de Juan, pero el muchacho no la permitió estar en aquella postura ya que con las manos trató de encontrar los senos de su madre para agarrarlos con fuerza, cosa que hizo que Marta se excitase todavía más.
Con cada penetración del muchacho, a Marta le costaba menos aguantar con la boca cerrada, pese a que el placer seguía siendo muy intenso la mujer había conseguido reducir los sonidos que hacía al mínimo.
La mujer aguantó perfectamente hasta que su hijo comenzó cansarse y para recuperar fuerzas dejó caer su torso sobre la espalda de su madre, haciendo que tuviese que aguatar aquel peso con sus brazos mientras seguía sintiendo la polla de Juan embistiéndola cada vez con menos intensidad.
– Ahora mamá hará todo el trabajo, mi niño- dijo la mujer sonriendo cuando logró tumbar cuidadosamente al muchacho boca arriba en la cama, apuntando con su erecto pene al techo.
La madre separó los labios de su sexo lo más que pudo para que la polla de Juan entrase con los menos obstáculos posibles, logrando sentirla en los más profundo de su ser después de un par de hábiles movimientos.
Marta comenzó a cabalgar lentamente mientras agarraba las manos de su hijo para no perder el equilibrio, la mujer estaba en la gloria, en contadas ocasiones había tenido un miembro de esas dimensionas taladrándola, pero sin duda en ninguna de esas ocasiones había sentido el morbo y deseo que invadía su cuerpo en aquellos instantes.
– Buscas mi tetas, ¿eh bribón?- le preguntó la mujer sonriendo a sabiendas que el chico no era consciente de lo que hacía- como eres un buen chico con mamá te voy a dejar- sentenció la madre agarrando las muñecas de su hijo para llevar las grandes manos de Juan a los voluminosos pechos de Marta.
La mujer brincaba cada vez con más energía sobre el miembro de su hijo, que cada vez la penetraba más profundamente haciéndola soltar algún gemido más alto de lo que había estado dispuesta a expresar en un principio.
Marta notaba el como Juan le apretaba los senos con más fuerza a medida que su excitación crecía, lo que a la mujer le venía muy bien para poder controlar el orgasmo de su hijo, reduciendo el ritmo cuando veía que estaba cerca de correrse y aumentándolo cuando sentía que la erección del muchacho la llenaba menos de lo que ella deseaba. Lo que estaba claro era que no iba a permitir que el muchacho se corriese de nuevo hasta que ella no alcanzase el clímax.
– ¡Más, más, dame más!- exigió la mujer a media voz cabalgando con tal intensidad que los muelles de la cama del muchacho comenzaron a crujir bajo su peso.
Marta no se detuvo hasta que llegó al orgasmo y soltó todos sus fluidos sobre el hinchado miembro de su hijo, pero aún habiendo quedado satisfecha no dejó de saltar sobre la polla del muchacho, hacía mucho que no sentía tanto placer y no le parecía justo no dejar al chico acabar dentro de ella.
En el rostro de Juan se vio perfectamente el placer cuando este acabó por eyacular dentro de su madre haciendo que la mujer sintiese un buen chorro de semen invadiéndola.
– Buen trabajo mi niño- dijo Marta en un susurro aplastando con sus sudorosos senos el torso del muchacho y abrazándolo.
Después de unos minutos abrazando a su hijo y sintiendo sus manos recorrer todo su cuerpo la mujer comenzó a levantarse para ir al miembro del muchacho, que estaba empapado por los fluidos vaginales de Marta y con el capullo cubierto de restos de semen, que la mujer no dudó en comenzar a limpiar.
El pene de Juan desde luego había perdido su vitalidad inicial después de dos orgasmos, pero aún se mantenía en un tamaño considerable y no estaba del todo blanda, lo que hizo que el trabajo oral de Marta se desarrollase con mayor facilidad de la esperada.
– Estoy segura de que no será la última vez que nos veamos- dijo la mujer en un susurro después de dar una buena lamida a los testículos del muchacho.
Una vez consideró que había eliminado la mayor parte de pruebas de que en aquella cama había habido sexo, la mujer salió del lecho sigilosa para arropar al chico y darle un beso en la frente antes de marcharse al sofá y dormir como hacía mucho que no lo hacía.

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Me follé a mi hermana mientras dormía

Estaba frustrado, con cólera, ya no aguantaba más estar así, en mi casa todo era pelea tras pelea entre mi hermana y mi madre o entre mi hermana y mi padre, ya no podía con esta situación, el problema abarcaba a la familia y no sabía qué hacer. Lo que pasaba era que mi antipática hermana mayor de 19 años (me lleva 4 años y unos meses) se había encaprichado con un sujeto de casi 40 años de edad, a lo cual mis padres obviamente se oponían; pero a esta tipa no le interesaba, se largaba de casa y regresaba al día siguiente, llegaba a la hora que se le daba la gana, no iba a sus clases de la universidad, se iba a cuantas fiestas haya y muchas otras cosas más, en fin mi familia ya estaba harta de todo esto.
Las discusiones eran peores conforme pasaba el tiempo, y eso me afectaba mucho a mí-y todo por la culpa de la cualquiera de mi hermana-decía en mi mente, es que era verdad, si no se hubiese encaprichado con ese tipo mi familia estuviese muy feliz. Todos los días meditaba sobre ese tema, llegué a la conclusión que la culpable de todos mis problemas era mi pesada hermana Daniela.
Tenía que vengarme de ella, pero como lo haría ¿qué le pudiese causar tanto daño para estar a mano? Lo pensaba a cada rato ¿Qué le podría hacer? Se me venían muchas cosas a la mente, no me decidía: y si le tomaba fotos desnuda y se las mandaba a sus , o si hacía que el tipo que menos le caía la viera desnuda en vivo; estás ideas rondaban mi cabeza, pero no me convencían del todo. La frustración estaba al límite, uno de esos días me puse a ver videos porno y de casualidad salió uno en que un tipo se follaba a su hermana mientras dormía, se me vino a la mente hacer eso pero la idea me pareció aterradora ¿cómo me iba a tirar a mi hermana? Eso es cosas de pendejos, no lo quería hacer.
Así pasaron los días, me habían encargado mis padres no dejarla salir a ningún sitio, una noche la muy desgraciada se escapó con su novio, pero antes no la dejaba salir, fue allí cuando ese tipo me dio unos golpes en el estómago y la muy perra me escupió en la cara; esa fue la gota que derramó el vaso.
Estaba decidido a follármela, pero como lo haría, estaba seguro que solo dormida se iba a despertar. Tenía que planear bien todo, me enteré que cerca de mi casa vivía uno de esos tipos que en mi país le llaman chamanes y no son otra cosa más que brujos, fui allí y le pedí algo para que pueda dejar a una persona en un profundo sueño, que ni un terremoto la despertaría, felizmente tenía lo que buscaba, me dio una especie de pócima o algo así, me dijo que se la dé junto con una pastilla para dormir, que dormiría como un muerto en menos de 15 minutos y que el efecto duraba 3 horas.
Igual no tenía que confiarme-que tal si se despierta-pensaba a cada rato, luego se me ocurrió que ese día me vestiría todo de negro incluido un pasamontaña, lentes y guantes, para que no me reconozca si se despierta. También se me ocurrió prestarme de un amigo una cámara digital, para filmarla y fotografiarla mientras la follaba. Estaba todo listo, solo tenía que animarme a hacer mi plan, en ese momento me sentía como una gallina, no quería hacerlo, pero la cólera y la frustración se apoderaron de mí.
Era viernes y mis padres nos dijeron que tenían que viajar a otra ciudad por motivos de negocios, que venían el lunes. Mi mente me decía que era el momento perfecto, que no tenía que pasar de ese fin de semana, pero mi conciencia me decía que estaba mal lo que iba a hacer.
Con discusiones a cada momento con mi antipática hermana llego el sábado por la noche, me dijo que iba a salir a una fiesta con su novio, sin discutir le dije que ya que se vaya, que no me interesaba. Así pasó la 1, las 2 y las tres de la madrugada hasta que por fin llegó. Estaba algo tomada, caminaba con dificultad, me vio sentado en el sofá principal.
-Oye Rony, que haces despierto a estas horas…-dijo Daniela con voz de borracha.
-Hola me quedé mirando una peli…pero si estas borracha Daniela…
-Cállate cabrón y ayúdame a sentarme-así lo hice, la senté en un sofá.
Era el momento preciso de realizar mi plan, no iba a tener otra oportunidad así; estaba nervioso, fui a la cocina, disolví la pastilla para dormir, la combiné con la pócima y con refresco. Me dirigía hacia donde estaba Daniela.
-Oye Daniela, tómate esto…es para que te sientas mejor y mañana no tengas resaca.
-¿Y qué mierda es eso?
-Tú solo tómalo, creo que sabe feo, tómatelo de frente…
Mi hermana agarró el vaso y de un solo tirón se lo tomó todo, inmediatamente después se fue a su habitación, quise ayudarla pero no me dejó, le dije que me iría a dormir. Me fui a mi cuarto y me vestí todo de negro, con guantes, lentes y pasamontaña incluido, me recosté en mi cama y me dediqué a esperar que pase el tiempo, los minutos se hicieron eternos, ya habían pasado los 15 minutos, pero no me atrevía a ir, mi conciencia me mataba ¿Qué pasaría si mi hermana descubre que soy yo el que la está follando? ¿Me acusaría con mis padres? ¿Me botarían de la casa? Mi mente ya iba a explotar de tanto pensar en lo que iba a hacer, me estaba desanimando pero repentinamente me vinieron otras interrogantes a la mente: ¿y si no lo hago me sentiré bien? ¿Merezco venganza? Así me la pase pensando, miré el reloj y ya habían pasado más de 30 minutos desde que le di de beber la pócima esa. Sin pensar en nada me puse de pie, decidido en que lo haría.
Despacito abrí la puerta de su habitación con la copia de la llave, estaba solo prendida la luz de su lamparita, se podía ver su perfecta silueta acostaba boca abajo en su cama. Estaba temblando de tanta tensión, tenía que cerciorarme que estaba dormida.
-Daniela…Daniela…Daniela…-le hablaba mientras la movía muy despacito para ver si estaba dormida.
Estuve hablándole y moviéndola por un rato, no se despertó.
Era momento de realizar mi plan, sentía que me faltaba valor, pero proseguí. Encendí la luz de su habitación y lo que vi realmente me sorprendió: mi hermanita mayor estaba boca abajo con ambas manos agarrando una especie de pene de plástico, lo que se conoce como consolador-pero que perra es mi hermana-se me vino a la mente estas palabras.
Ya había perdido la razón, la miraba con otros ojos, en ese momento recién me di cuenta lo hermosa que era mi hermana: ella es de piel clara, estatura media, cabello castaño lacio, ojos marrones, rostro fino con nariz respingada; y ni que decir de su físico, con una piernas espectaculares, un culito bien paradito y bien formado, una cinturita de avispa y unos medianos senos muy paraditos. La miraba como a una mujer y no como a una hermana, estaba con el vestido que había ido a la fiesta: era un vestidito rojo muy sexy, escotado y con la espalada desnuda, muy pequeñito que le llegaba hasta el final de sus nalgas, se podía observar el comienzo de su culito, y con unos zapatos negros brillosos cerrados, con taco nueve.
-Pero si estaba espectacular-pensé repentinamente-después de todo no la iba a pasar tan mal.
Me puse manos a la obra, encendí la cámara y la fui filmando de pies a cabeza, me excitaba verla dormidita sin saber lo que le iba a hacer su hermano menor.
-Pero si mi hermanita está hecho una diva-pensaba en mi interior.
Puse la cámara en un costado para que filme todo lo que iba a hacer, con ambas manos fui tocándola por todo su formado cuerpito, sus deliciosos senos paraditos los fui sobando circularmente por encima del vestido, luego bajé por su cinturita hasta llegar a sus esponjosas nalgas, las sobaba con ambas manos por encima del vestido, una mano para cada nalga, estaba excitadaso, mis dedos fueron metiéndose por entre su culito y el vestido, estaba a mil por hora, mis manos me temblaban, mis dedos índices se fueron metiendo por la intersección de sus nalgas, parecía que no traía ropa interior, pero luego me di cuenta que traía puesto un hilo dental, era negro, muy chiquito. Ambas manos se metieron hasta la cintura, para luego comenzar a bajar lentamente su ropa interior, seguía así hasta que la tuvo toda afuera, fue en ese momento donde vi el cielo, tenía una deliciosa conchita completamente depilada, estaba bien cerradita y muy mojadita-tal vez se halla estado masturbando antes de que se quede dormida-pensé.
Mi excitación era más que mis remordimientos, me bajé el pantalón y el bóxer hasta las rodillas, mi pichula salió disparada de esa cárcel, luego fui hacia donde estaba su delicado rostro, mirándola a los ojos fui masturbándome lentamente, el pellejo de mi pinga subía y bajaba al compás de mis manos, casi me corro al ver que me estaba masturbando enfrente de mi hermana, es que me daba mucho morbo verla allí acostada, toda indefensa sin saber que su hermanito se la iba a tirar. Agarré una de sus delicadas manos y la hice agarrar mi pinga, el solo contacto con su mano casi hizo que me corra, luego envolví su mano con la mía y fui subiendo y bajando por mi verga, estaba en su mejor forma, toda parada con el glande a punto de explotar. Una de sus bien cuidadas uñas me raspaba un poco la pinga, pero eso le daba más morbo al hecho.
Luego de estar así por un rato, saqué su mano de mi pichula, luego empecé a sobar delicadamente mi glande por su boquita, sus labios se abrían levemente ante el contacto con mi verga. Ya quería explotar del placer, pero esto recién empezaba, con una mano fui abriéndole su boca hasta que la cabecita de mi pichula entró en ese huequito, fui metiendo y sacando muy despacito mi pinga por su boquita, sentía como sus dientes chocaban con mi verga, era una sensación muy deliciosa.
Estuve así por un rato, luego le saque mi instrumento de su boca, agarré su mano y le quité el consolador que tenía, era de 25 centímetros aproximadamente; me dirigí hacia su culito, estaba paradito y muy rico, me ubiqué de tal manera que estaba cómodo para meterle ese pedazo de plástico. Agarré un poco de aceite de bebé y lo unté por todo el consolador, luego lo ubiqué en la entradita de su vagina, lo fui hundiendo lentamente por esa conchita, las manos me temblaban pero proseguí, me daba morbo ver como sus labios vaginales se habrían para dar paso a ese trozo de plástico. Su delicada conchita se abrió de par en par para darle entrada a ese consolador.
Estaba en las nubes, metía muy despacito ese pene de plástico mientras miraba de reojo al rostro de Daniela para ver que no se despierte. No paré hasta que estuvo con casi todo adentro. Muy despacito empecé a meterlo y a sacarlo por toda su cuevita, la nena no se movía, dormía plácidamente como si no le estuviesen haciendo nada. Estuve metiéndole y sacándole ese consolador más o menos por cinco minutos; mi pichula me decía que era su turno, ya no podía aguantar más el deseo, le saqué el trozo de plástico y me senté encima de sus piernas de tal manera que mi pichula quedaba en frente de sus nalgas, lista para penetrar esa jugosa rajita de Daniela.
Mi verga estaba en su máximo esplendor, el glande apuntaba hacia su culito de mi hermana, en ese momento se me vino muchos pensamientos encontrados, pero la lujuria del momento fue más, sin tratar de pensar en nada apunte mi pichula hacia la hermosa concha de mi hermanita mayor, la cabecita chocó con sus labios vaginales, el solo contacto me hizo dar un placer incomparable, no podía creer lo que estaba haciendo, estaba a punto de penetrar a mi propia hermana, ese pensamiento me daba mucho morbo y placer. Fui empujando muy despacito hacia adelante, sentía como su depilada conchita se abría de lado a lado para dar paso a mi imponente pichula-que rica sensación-decía en mi mente. Empujaba más duro hasta que mi hermanita ya tenía la mitad del tronco de su hermano en lo más profundo de su ser. Mi pene casi estalla de tanto morbo, seguí con mi trabajo hasta que mi falo entró por completo a esa húmeda conchita.
Me quedé unos segundos inmóvil para que su vagina se acostumbrara a su nuevo inquilino, luego fui metiendo y sacando mi instrumento, miraba hacia abajo y observaba como su deliciosa rajita se abría para dar paso a mi pichula.
-Si supieras que tú hermano te está metiendo su pinga hermanita…comenté en voz alta, es que quería que en el video se escuchen que somos hermanos, además me daba mucho morbo decirlo.
Miraba hacia su cara y su expresión era la misma, al parecer ni se enteraba de lo que le estaban haciendo. La lujuria y la cólera se apoderaron de mí, empecé a perforarla con fuerza, muy duro, se podía escuchar muy seguido cuando sus nalgas rebotaban con mi ingle, estaba hecho trizas, en verdad se sentía muy rico metérsela a mi hermana, más allá de que fuera por venganza, la estaba pasando muy bien.
Las penetraciones cada vez eran más violentas, a esas alturas no me importaba si la nena se despertara, solo quería saciar mis deseos. Llegó el momento en que mi hermanita abrió ligeramente la boca, e inmediatamente después inundó toda su cuevita de sus líquidos.
El placer era extremo, yo tenía para rato, pero disfrutaba con cada penetración como si me estuviera corriendo de verdad. Después de un buen rato le saqué la pinga de su conchita, para luego muy despacito darle la vuelta y ponerla boca arriba, la nena no se movía, parecía que estaba muerta, en un principio me asuste, pero luego de comprobar que respiraba y que su corazón latía proseguí con la faena. Una vez que estuvo boca arriba, la abrí de piernas lo más que pude, su hermosa concha se abrió levemente ante tal acto, luego coloqué mi glande en la entradita de su conejito, de un solo tirón le enterré todo mi pene en su vagina, al hacer esto mi hermana se movió levemente y puso una de sus manos en su clítoris, movió un par de veces sus deditos y luego se quedó quieta. Sin importarme la fui follando muy salvajemente, metía y sacaba mi pichula por su delicada cuevita, miraba hacia abajo y observaba como sus labios vaginales se abrían para recibir mi polla. Mi hermanita cada vez respiraba más profundamente, se empezaron a escuchar sus suspiros, la nena movía de lado a lado su cabeza, al parecer Daniela se iba a correr de nuevo. Incrementé aún más las envestidas, llegó el momento en que el coito era extremo, pasó unos segundos y pude sentir como se humedecía toda su deliciosa vagina. Había perdido la razón, pronto sentí indicios de una inminente eyaculación, pensaba en correrme adentro o fuera, quería hacerlo adentro para sentir más placer aún, pero el remordimiento me traicionaba ¿Qué tal si sale embarazada?-me rondó en la cabeza este pensamiento, al final de tanto pensar no pude evitar correrme en lo más profundo de sus entrañas. El polvo fue riquísimo sentir como le inundaba la concha a mi hermana me daba mucho más placer, había perdido el juicio, ya no era yo, ahora era un vil y asqueroso delincuente, después de correrme adentro me sentí como un canalla, como un maldito violador, y había violado nada menos que a mi propia hermana.
Saqué mi pichula de la rajita de Daniela, luego empecé a contemplarla, en verdad estaba rica, muy hermosa, se le veía muy sexy con el vestidito subido para poderla penetrar, dormía plácidamente como si estuviese teniendo un delicioso sueño húmedo. Miré hacia su rajita y no pude evitar tener ganas de probar a esa jugosita vagina, sin remordimientos fui hacia ella, me ubiqué cerca de su concha, pasé uno de mis dedos en su clítoris y le di un pequeño besito, estaba muy duro y apetecible.
Acerqué mis labios y los posé en su ardiente vulva, hacía que mi lengua roce entre los calientes pliegues de su vagina. Mi lengua recorría toda esa conchita, de abajo hacia arriba, le lamía todos los jugos que salían de ese delicioso agujerito. Mi hermana respiraba muy profundamente, se notaba que estaba excitadísima.
Me centré en sus labios vaginales, los lamía, los succionaba, los sobaba con mis dedos, mi lengua entraba por esa deliciosa cuevita, sabía delicioso. Coloqué uno de mis dedos en la entrada de su conchita, fui hundiéndolo lentamente hasta que estuvo todo adentro, luego metí otro más y fui metiéndolos y sacándolos rápidamente simulando la penetración. Mi mente estaba nublada, se me ocurrió meterle mi pinga por su estrecho anito, pero sabía que si era su primera vez le dolería muchísimo y hasta quizás se despierte, no me importó y comencé a realizar ese pensamiento, pero antes por prevención amarré una de sus manos a su cama.
Lamí muy despacito la entradita de su culito, estaba muy cerradito, luego unte uno de mis dedos con aceite para bebé, procedí a metérselo por su estrecha entradita, mi dedo índice ingresaba con mucha dificultad por su anito, su esfínter por acto reflejo se cerraba muy rápido. Mi dedo ingresaba hasta que entró todo, una vez dentro lo moví circularmente, fue allí cuando mi hermana se comenzó a mover y dio un pequeño quejido.
-Aushhh…-dijo muy despacito
Estuve así jugueteando con su culito hasta que por fi logré meter tres dedos. Estaba listo para penetrarla, unte toda mi verga con aceite de bebé. Agarré mi pichula y la puse en dirección de su arrugando esfínter, presione despacito, la cabecita fue ingresando sin problemas, con el glande adentro parecía que ya no iba a entrar más, su esfínter presionaba muy fuerte contra mi pene, estaba decidido follarla, agarré impulso y con fuerza fui metiéndolo hasta que con mucha fricción fue entrando hasta la tercera parte. Por dentro se sentía muy apretado, su anito se abría de par en par para recibir a mi imponente pinga. La pobre nena movía su culito muy despacito mientras que su cara puso un gesto de dolor, se puso roja, pero sin abrir los ojos. Al parecer mi hermana nunca lo había hecho analmente.
Perforé su ano de mi hermana hasta que por fin entro todo, una vez con mi pichula dentro del orificio pequeño de mi hermana se me ocurrió una idea, meterle el consolador por la vagina mientas la taladraba por su culito. La idea no me pareció mala, agarré la pinga de plástico y la unte con lubricante, luego procedí a metérsela de uno solo, sin delicadeza. Mi hermana se quejó, dio un pequeño gemido.
-Ohhh…
Seguía durmiendo, pero cada segundo que pasaba me daba cuenta que si seguía torturándola sexualmente de esa manera se iba despertar, pero estaba frustrado, segado por el placer y la cólera y no me importó. Comencé con un mete y saca, mi pichula ingresaba por ese anito que se reusaba a alojarlo, se sentía mucha fricción y hasta un poco de dolor, pero era más el morbo, así que seguí. La miraba y la acariciaba mientras no paraba de follarla, en un principio un poco despacio pero conforme su ano fue cediendo me dedique a metérselo con más fuerza, estaba en las nubes, mi hermanita esta como una diosa y la iba a tener toda la noche para mí. Su maltratado culito recibía cada envestida, parecía que se iba a romper, pero yo quería seguirla follando, así lo hice.
Follaba cada vez más rápido a mi hermanita, la pobre suspiraba mucho, llegó el momento en que tan duras eran mis envestidas que la cama se movía y sonaba, mis testículos chocaban muy fuerte contra sus nalgas, que deliciosa sensación sentía, me estaba gozando de un culo prohibido, el de mi hermana, y eso me ponía a mil.
Su esfínter cada vez estaba más elástico y muy enrojecido, la taladraba como si mi vida dependiese de eso, ya era un exceso, cerré los ojos y solo me dediqué a disfrutar el momento, se me vino el mundo encima al escuchar una voz gritar.
-Ahhh…Ahhh…Ahhh…que haces cabrón… ¡Uuuu!…Ayyy… ¿quién eres?…
Abrí los ojos muy rápido, felizmente traía los lentes negros puestos porque si no seguramente me hubiese descubierto por mi ojos marrones. Estaba asustado, pero seguí perforándola muy fuerte.
-Ayyy…para maldito…me duele…Auuu…me rompes…me rompes…
No sabía que decir o que hacer, felizmente estaba amarrada y no podía defenderse, se me vino a la mente salir corriendo de allí hacia la calle, pero no lo hice.
-¡Cállate perra!…o quieres que te mate…-solo atiné a decir eso fingiendo una voz muy gruesa.
-Ahhh…Ahhh…Ohhh…Auuu…ya…ya…ya…disculpa…disculpa pero no me mates…Ufff-respondió mi hermana muy asustada pero con una voz de perra.
Me puse a temblar, parecía una gallina, pero no podía dar marcha atrás, tenía que seguir.
-Haz todo lo que yo quiera maldita puta…
-Auuu…ya…ya…pero por favor no me mates…-dijo con vos solloza y con los ojos llorosos.
En medio de los nervios se me ocurrió aprovecharme aún más de la situación.
-Ponte en cuatro como lo perra que eres… ¿me escuchaste?
-Auuu…ok…ok…-dijo mientras lloraba.
Le saqué la pichula de su culito, inmediatamente la zorrita de mi hermana se puso en cuatro poniéndome su culo en mi cara, aún la pobre tenía adentro el consolador; estaba excitadísimo, se le veía deliciosa, tenía a mi hermana en mis manos y tenía que aprovecharme.
Me coloqué atrás de ella, puse la puntita de mi verga en su enrojecido ano y de un solo tirón le perforé su estrecho asterisco.
-Ahhhhhhhhhhhhh…Auuuuuu…Ayyy…me partes…para…para…Auuu…me duele mucho…Uhhh…eres un salvaje…
-Cállate perra…ahora mientras te folle di que eres una puta…
-Ahhh…eres un cabrón….maldito…
-Tú haz lo que te digo maldita zorra…
Empecé a envestirla muy fuerte, la nena seguía amarrada pero aun así se movía muy bien, la muy puta tiraba su culito para atrás para que la penetración sea aún más dura.
-Ahhh…Ahhh…Ayyy me partes…Uuuu…me duele muchooo…
-Eres una perra Daniela-cada vez me costaba más hacer mi voz tan gruesa, pero tenía que seguir con el plan.
-Auuu…me duele…Uuuu…ya…ya…ya…no tan duro…
Estuve taladrándola por un buen rato más hasta que me di cuenta que a mi hermanita le fue gustando el sexo anal, aunque no lo dijera se le notaba en la cara y en sus movimientos, en verdad era toda una zorra.
-Ayyy…ya para cabrón…Auuu…me duele mucho…Auuu…Ahhh…-gemía y me reclamaba Daniela muy fuerte…
-Estás bien rica nena…me gusta tu anito…vamos di que eres mi puta…
-Ayyy…eres un maldito…Ufff…
-¡estoy esperando!
-Ahhh…Ahhh…soy tu puta nene…Auuu…ya…por favor no sigas…me duele…Uuuu…si…así…Ohhh…
-Ahhh…
-Ahhh…Ahhh…que rico…que rico…está bien grande tu pinga…-dijo mi hermanita quizás sin querer.
En verdad mi hermana era una puta, como era posible que la estén follando contra su voluntad y diga esas cosas…en realidad no lo entendía…
-di cosas cachondas perra…-al escuchar me miró y me puso cara de pocos .
-Más fuerte…Así…eso es…sigue…sigue…sigue…Ohhh…ya…ya…ya…
-Ahhh…
-Ufff…nunca lo había hecho por atrás…Ohhh…sí…Uhhh…
La follaba muy duro, sus dos nalguitas estaban rojas porque le daba pequeñas nalgadas, mirar hacia abajo y ver ese culito en verdad me calentaba al máximo.
-Más…más…más…no pares…-en verdad mi hermanita se tomó en serio lo que dije, o de repente le gustaba que la folle.
Me puse a pensar en lo grande que la debe de tener el novio de mi hermana como para hacer perder la cabeza a Daniela y encapricharse con él, es que me había convencido que mi hermana era todo una perra cuando la follan, así sea contra su voluntad.
Ya estaba buen rato perforando a mi hermanita y quería que antes de irme me la mame un rato.
-Oye perra…ven mámame la pinga…
-Si…como quieras cabrón…ven acércate…-dijo llorando.
Me acerqué a ella y con la mano que no estaba amarrada fue masturbándome toda la pichula, sentía rico al ver como sus delicadas manos subían y bajaban, me chupaba los huevos, en verdad era toda una mamadora profesional-si supieras que le estás chupando la pichula a tu hermano-pensaba en mi mente.
Sin darle mucho suspenso a la situación le dio un piquito a la punta de mi verga que estaba ya por reventar, luego saco la lengua e hizo tocar la punta de esta con la punta de mi falo, jugueteó por unos segundos con su lengüita, hasta que de un momento a otro paro, para comenzar a lamer mi verga desde lo huevos hacia la punta, lo hacía de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, lo hacía como si estuviese chupando una paleta, embarrándome de saliva toda mi pinga.
-Ahhh…eres toda una experta…
Estábamos sudando, yo en especial porque estaba con el pasamontañas y todo vestido de negro, pero valía la pena. La nena seguía con su trabajo, metió todo el glande en su boca, mientras que con la mano que tenía suelta la ubicó en el troco y comenzó un vaivén extremo, el pellejo de mi falo subía y bajaba, se sentía cada vez más rico, mi organismo me hizo saber que me iba a correr dentro de poco.
-Ahhh…Ahhh…
Al saber que me corría, mi hermanita aumento aún más su velocidad, cuando repentinamente descargué toda mi leche en el interior de la boquita de mi hermana.
-Ohhh…
-que rica está tu lechita…
Ya había terminado todo, ya estaba a punto de amanecer, tenía que irme ya, me subí el pantalón, agarré la cámara y antes de salir dela habitación le hable:
-Perra…no se te ocurra denunciarme o comentar algo de lo que pasó esta noche…si lo haces este video que gravé estará en todas las páginas pornográficas del mundo, y personalmente se las mandaré a todos tus , serás la vergüenza de toda la ciudad, así que ya sabes… ¡Ah! y tómate una píldora del día después porque te bañado toda la vagina de semen mientras estabas dormidita…
-Eres un maldito… ¡Lárgate!…está bien…es un trato, no se te ocurra incumplirlo…
-soy hombre de palabra
-oye cabrón… que le has hecho a mi hermano… ¿por qué no se ha despertado?…
No sabía que responderle-si supieras que el que te folló es tu hermano-pensé repentinamente.
-Lo he sedado con una inyección…no despertará hasta como las 9 a.m.
-eres un maldito…ojala que algún día te agarren y te pudras en la cárcel…
-Jajaja…cállate perra barata…
-Espera…antes de que te vayas quisiera ver el rostro del tipo que me violó…y que me desvirgó mi culito…-dijo muy triste mi hermanita, las lágrimas le empezaron a brotar de sus hermosos ojitos marrones. No me conmovió su llanto, por el contrario me daba risa, es que se lo merecía, me trataba muy mal y ya era hora de vengarme.
-Jajaja… ¿algo más? ¿No quieres que te traiga también una pastilla para el dolor de culo? Eres una ramera…
Sin decir nada más me salí lo más rápido que pude por la puerta principal, no podía creer lo que había hecho, en verdad estaba muy nervioso, le di la vuelta a la manzana mientras me sacaba toda la ropa negra, los lentes y los guantes. Muy cautelosamente ingresé por la puerta de atrás de mi casa, caminando en puntilla llegué hasta mi habitación, me acosté y no salí hasta las 9 y 30 a.m.
El tiempo de espera fue eterno, la cabeza me daba vueltas- me había corrido adentro de la conchita de mi hermana-esta frase se me venía a la mente ¿y si sale embarazada? No podía más con la culpa, no podía confiar en Daniela ¿y si no toma la píldora? Me estaba matando el remordimiento de lo que hice. Recordé que en mi cajón tenía una caja de píldoras del día siguiente que dejó en mi habitación mi novia-tenía que dárselo a Daniela ¿pero cómo?-Salí de mi habitación hacia la cocina para buscar a mi hermana, pero no estaba. La busqué en la sala, estaba allí sentada en el sofá mirando tv, traía una bata puesta. Al verla no me atrevía a hablarle ni a mirarla a los ojos, me sentía tan culpable por lo que hice.
-Hola Rony ¿cómo amaneciste?
-Hola Daniela…acá pues un poco mareado… ¿Y tú?
-¿Yo? Tranquila, con dolor de cabeza
-¿en serio? Claro después de la juerga que tuviste ayer…a de veras en mi cuarto tengo una pastilla para la resaca…si quieres te la traigo…
-Gracias Rony…Sí, la necesito…
Fui a mi cuarto, saqué de su envoltura la pastilla y se la llevé con un vaso con agua.
-Aquí está Dani…
La miró por unos segundos y luego se la echó a la boca y tomó el agua. Me quité un peso de encima al verla como se tomaba la pastilla.
No podía con mi conciencia, me sentía como un canalla, como un violador que se había tirado a su hermana, estaba muy mal anímicamente, pero a la larga me gustó haberme tirado a mi hermanita. Conforme pasaron los días estos pensamientos se fueron yendo pero no del todo.
Fue así como me follé a mi hermana, es más cada vez que me trata mal le doy la pócima y la pastilla para dormir, espero a que se duerma y me la cacho, ya no se despierta, pero ahora ya uso condón. Es verdad, me da mucho remordimiento hacerlo, pero al meterle mi pene por sus agujeritos se me van todos esos pensamientos. La pobre nena ni cuenta se da que su hermanito menor se la tira cada vez que quiere, aunque es raro porque debe de levantarse con dolores en su conchita y anito, pero hasta ahora no me dice nada…

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Hermanita inocente

Mi hermana tenía 18 años y yo 19. Ya estaba crecidita, tenía unas gafitas que le daban una pinta de mosquita muerta empollona y cara de no haber roto un plato en su vida, pero se daba la circunstancia de que también tenía un cuerpo de lo más sugerente, escultural y con unas curvas bien acabadas de formar: a pesar de su edad, sus pechos y su culo le daban una apariencia de tener un par de años más, y era su cara aniñada lo que echaba por tierra esa idea. Yo a veces la acompañaba al colegio y veía que los niñatos de su clase la miraban ya de una forma especial, se les iban los ojos a su busto, que era de los de mayor tamaño de la clase. Y no me extrañaba, porque la verdad es que tenía un cuerpo de lo más llamativo.
Yo alguna vez la había visto desnuda en casa y dado que a mi edad se está siempre bastante salido, me había puesto a mil. Fue en la ducha, cuando entré alguna vez sin querer, o cuando fui a su habitación a coger algo, o en la playa cuando se le salió alguna vez el bañador. Pero no pasaron de ser cosas fugaces. Yo albergaba en lo más profundo de mí verla otra vez desnuda más tiempo.
Pero en el fondo no sólo me conformaba con eso. Empezó como una cosilla morbosa, pero iba convirtiéndose en algo que ocupaba mi mente más tiempo de la cuenta. En casa no teníamos la costumbre de cerrar las puertas con cerrojo. Y además ella y yo dormíamos en una misma habitación de dos camas, ya que es un piso pequeño. Con lo que la veía cada dos por tres. Y ese verano era bastante caluroso…
Mis padres por las tardes salían con unos y se pegaban bastante rato por ahí. Mi hermana y yo salíamos con nuestras respectivas amistades algunos días, y otros nos quedábamos en casa. Antes de salir acostumbrábamos a ducharnos, uno después del otro. Hubo un día en que yo me acababa de duchar y ella entró al baño. Mientras yo me estaba secando la cabeza con la toalla, sin ver noté algo en el pene. Me quité la toalla y vi que mi hermana, riendo, me estaba tocando mi miembro con dos dedos, bromeando. Yo le seguí la broma e hice ademán de tocarle a ella un pecho.
Por desgracia aún no se había quitado el sujetador y las bragas. Ella chilló riendo y se fue del cuarto de baño. Yo le dije algo así como que viniera si quería, y ella se asomaba por la puerta. Yo, desnudo, le decía que se acercara. Ella no entró pero yo noté cómo me miraba el miembro, que huelga decir que estaba algo crecido a pesar de que sólo me había tocado unos segundos y que yo apenas le había rozado una teta. Luego ella se fue. Cerré la puerta, pero no pude resistirme: me masturbé pensando en mi hermanita haciéndome una paja en el lavabo.
Una noche, días más tarde, mis padres salieron de cena por ahí. Mi hermana no salía. porque quería ver no sé qué en la tele. Estaba ella en el comedor con una camiseta ancha y larga y las bragas como único atuendo. Fue a la cocina a buscar patatas, y yo iba al comedor.
Cuando por el pasillo coincidimos, yo riendo le toqué el culo. Ella me dijo que era un guarro y me tocó el paquete. El caso es que jugueteamos un poco así, yo con mi mano en sus prietas nalgas y ella sosteniendo mi bulto, carcajeándonos. Pero a pesar de la risa yo me estaba poniendo al palo. Ella lo notó, ya que mi pantalón era fino, y sin decir nada me seguía tocando, suavemente, con todos los dedos. Mis abultados genitales le llenaban su manita ya. Y yo seguía palpándole su culo, gozando como un loco, ahí de pie los dos. Le pregunté si nunca había tocado una polla (no me constaba que tuviera novio) y me dijo que no. Le dije que si quería, le dejaba verla y tocarla. Fuimos al comedor.
Nos sentamos y me bajé los pantalones. Mi pene estaba tieso, y ella al verlo abrió la boca de asombro. Dijo que el otro día del baño la había visto más pequeña y que pensaba que era siempre así, que cómo podía ser que estuviera así de gorda. Le así la mano y se la puse en mi polla. Le expliqué cómo moverla para dar gusto. Ella lo hizo al principio dubitativa, pero luego con bastante arte. Mientras lo hacía confesó, sin apartar la vista de mi falo, que una vez me había visto masturbarme bajo las sábanas, una mañana en que yo pensaba que ella se había ido de la habitación, en penumbra.
También me dijo que tenía mucha curiosidad por ver cómo lo hacía. Le dije que ahora tenía la oportunidad de hacerlo ella misma, y que así aprendía de primera mano conmigo. Ella seguía meneando su mano, haciendo caso de mis indicacione y consejos. Le dije que siguiera, que yo iba a correrme.
Me dijo que qué tenía que hacer y yo le dije que nada, que siguiera ahí dale que te pego. Me encantaba ver su manita sosteniendo mi barra de acero al rojo vivo, hinchada y gruesa, con sus dedos rodeándola, sacudiéndola con ganas. Al final no pude más, y eché un chorro de semen que salpicó mis muslos y su brazo. Al ver la leche salir, mi hermana se apartó un poco pero yo le insté a que por favor no parara.
Su mano estaba empapada de semen. Le dije que me había encantado y que me había hecho muy feliz. Luego le dije que yo quería corresponderle haciéndole lo mismo.
Ella dudó. Le dije que se lo iba a pasar muy bien, que no hacíamos nada malo y que además yo la quería, que era de confianza porque era su hermano. Y que nuestros padres no volverían hasta tarde, y era verdad. Tras mucho insistirle ella accedió, pero dijo que no le hiciera nada que ella no quisiese.
Le dije que vale. Le dije que confiara en mí que yo lo había hecho con mi novia y que le iba a dar mucho gusto. Lo primero que le hice fue quitarle la camiseta y las bragas. Aunque ella lo hacía con algo de miedo, acabó por acceder. Le dije que no tenía nada que temer, que se tranquilizara y que sólo pensara en disfrutar y en ponerse calentita. Cuando la desnudé, le comenté que su cuerpo era precioso. Le toqué la barriga, los brazos, las partes menos erógenas. Luego pasé a las tetas. Eran realmente grandes para una niña de su edad, y para una mujer cualquiera incluso. Las sobé haciendo hincapié en sus perfectos pezones, ni muy grandes ni chiquitos, pero con pinta de estar deliciosos. Le dije que disfrutara, que le iba a gustar, y que si todo iba bien, y me dijo con voz queda que sí. Pasé a mamarle las tetas como un loco, y oía sus suspiros que indicaban que todo iba bien.
Luego bajé mi mano hasta su chocho, ya mojado. Y tras meterle un dedo en la vagina, pasé a atacar su clítoris. Lo rocé arriba y abajo, mientras mi palma rozaba su vello púbico bien recortado aunque no afeitado; su coño estaba impregnado de flujos, ella suspiraba cada vez más alto, gozaba como loca bajo mi mano. Yo mientras iba teniendo una nueva erección. No tardó en correrse, se sacudió arqueando la espalda y cerrando los ojos, la cara hacia arriba.
Mi polla quería más acción y le dije que me la chupase un poquito. Ella dijo que había oído hablar de lo de chuparla pero que no sabía. Mis indicaciones fueron cortas y breves: “métetela en la boca y cógela, y ve chupando la punta”. Ella se arrodilló ante mi verga crecida y se la colocó entre los labios. La tía, ante mi sorpresa, lo hacía con mucha suavidad y tacto. Tras mis indicaciones lo hacía ya de tal manera que me estaba poniendo a tope. Se concentraba mucho en lo que hacía, y hacía correr mi glande entre sus labios de forma rítmica y firme, y yo notaba su boca caliente en mi polla más caliente aún.
Expulsé semen tras decirle que se colocara el pene en sus tetas, e inundándole sus peras con mi leche. Tenía madera de zorra, sí, y yo era feliz. Ahora tenía clara una cosa: quería follármela, quería hacerle de todo a esa putita. Metérsela por todos lados, a todas horas. Hacerla enloquecer conmigo.

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Madre: primera vez

Hola mi nombre es, no mejor no se los digo, es que uno debe cuidar las “apariencias”, ya que soy de Ecuador para ser mas preciso de Cuenca y si se los digo se arma la grande!
Para empezar a relatarles mi historia empezaré por describirme: tengo 19 años, mido 1.75m, soy de piel canela, ojos cafés oscuros, corpulento (nada del otro mundo pero soy ancho), y mi pene, pues me considero dentro de lo normal, mide 19cm de largo por 5cm de ancho.
Lo que les voy a contar me sucedió el pasado mes de marzo, yo no se como sucedió pero esto es 100% real.
Todo comenzó cuando estaba buscando videos porno sobre mujeres que tenían sexo con sus mascotas, eso realmente me fascina y estaba navegando y navegando pero nada, hasta que vine a parar a esta pagina donde encontré muchos relatos sobre la zoofilia, pero fui mas allá y me halle con amor filial, y eso me excitó mucho más. Jamás había pensado en mi madre como una mujer sino solo como madre, pero luego de algún tiempo de leer relatos me empecé a idear sexo con mi madre y me empezó a excitar la idea. Entonces idee un plan para ver si mi madre se interesaba en mí como un hombre.
Y entonces comencé, cuando me bañaba, procuraba que al salir mi madre me viera desnudo totalmente, varias veces logré mi objetivo, ella miraba disimuladamente mi pene pero no decía nada, entonces supe que debía ser más atrevido.
Un día que estaba por cambiarme de ropa empecé a masturbarme, pero solo hasta que mi pene tomara un tamaño mas grueso y un poco grande, entonces salí de mi cuarto y me dirigí al cuarto donde se encontraba la ropa, y mi madre, entonces me senté le salude y me saque el pantalón, mi madre me quedo mirando y luego bajo la vista a mi pene que estaba gordo y crecido, al verlo mi madre me dijo en tono directo:
que grande lo tienes
Yo sonreí (estaba muy nervioso),
por que me lo dices?
Porque es la verdad, ya has crecido bastante, hacia tiempo que no te veía desnudo
Entonces yo me levante ya decidido (estaba sentado)
En realidad te parece grande?
Pues si, y es bastante grueso también
Te gustaría tocarlo? Le dije yo muy atrevido
Pero que te pasa estas loco!!!! Tenle respeto a tu madre!
Pero mama……
Mejor ándate!
Mi plan había fallado, talvez fui muy directo, pero lo que no sabia era que mi madre estaba muy excitada pero tenia miedo de lo que pudiera pasar (me lo dijo varias semanas después). Entonces yo muy avergonzado salí del cuarto y me dirigí a mi habitación rojo como un tomate, ya en la noche mama me llama a su cuarto y me platica que yo era su hijo y que me quería mucho y que la disculpara por haberme gritado así en la mañana, yo le dije que no se preocupara que yo la ofendí diciéndole eso así que entendía su reacción, pero lo que me dijo me dejo helado:
No hijo yo tuve la culpa porque al ver esa belleza me excite mucho
Ma…ma…mama????
Si hijo es que tu sabes que yo no tengo relaciones desde hace mucho tiempo y no veía un pene así desde tu padre
………………….
Pero vamos hijo no te asustes, es normal que a una mujer de mi edad que no ha tenido sexo al ver ese pene se excite
Si pero…., es que
Hay hijo y no me lo niegues porque a ti te gusto que te lo viera y te lo elogiara
Bueno si pero…
Pero que? a poco no quisieras que te lo toque
Lo harías???
Pues si tu me dejaras!!
Para ese entonces mi pene estaba totalmente erecto y ya me dolía en los pantalones y entonces supe que por fin mi madre tocaría mi pene
Pues si tu quieres aquí lo tienes
Ven acá y ábrete el pantalón
Aquí esta mama
Mmmm… es una belleza, wow que grueso esta y que duro…
Haa te gusta?
Me encanta hijo
Fue en ese momento cuando mi madre sin decirme nada se lo llevo a la boca y me lo recorrió con su lengua de arriba abajo, me lo lamió y chupo con toda su experiencia, hasta tal punto que casi me corro en su boca, pero mama se dio cuenta y me dijo:
espera no te vengas aun que tengo una cosa mas para hacer
Se levanto de la cama y empezó a desvestirse lentamente, yo me quede perplejo ante lo que estaba viendo, mi excitación aumento y sentí mi pene hervir.
te gustan mis tetas hijo?
Pues si mama
Entonces tómalas entre tus labios y chupalas como cuanco eras un bebe
Hmmmm que ricas mama, están deliciosas
Haaa si hijo así, sigue, te gustan??, mmm… ah… entonces te va a fascinar lo que te voy a ofrecer
Si, dámelo que ya lo quiero
Se separo de mi y se saco su pantalón, pude ver su mata abundante de pelo, y sus panties totalmente mojados, enese momento me tumbe sobre ella
vaya hijo si que te gusto verdad?
Si mama me encanta
Pues entonces lámelo y hazme correr en tu boca
Hmmm que delicia mama
Haa, haaa, siii, dale hijo dale , hay que rico, mmm si así
Te gusta??
Si mi amor, te amo hijo mío, ha que me corro dale dale, mas rápido
Apego sus caderas contra mi boca y se corrió de una manera espectacular, yo me tragaba todos sus jugos deliciosos y con mi mano me masturbaba
haaa sii siii ha que delicia mmmm ohhh ohhh grrrr!!……….
Luego de eso mi madre se incorporo y me dijo ahora te toca a ti, pero eso se los contare después si lo desean.

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Mi hermana Ana

Esta experiencia se remonta a mis años de juventud, alrededor de 1968, tenía yo por aquel entonces 17 años. Soy el segundo de tres hermanos, Ana era la mayor con 18 años y Roberto, que era el pequeño, contaba con 10 años. Era verano y mis padres habían decidido irse de vacaciones 15 días. Nosotros tres íbamos a quedarnos en casa, porque nos había quedado alguna que otra asignatura para Septiembre y teníamos que estudiar para los exámenes. Cuando digo en casa, no es del todo correcto ya que únicamente acudíamos a ella por la tarde y por la noche. A comer y a cenar íbamos a casa de nuestros abuelos que vivían a unas calles de nuestra casa. Por la mañana teníamos que ir a repaso a una profesora particular y por la tarde, ya en casa, repasábamos lo estudiado por la mañana. Todo empezó la primera tarde.

Estábamos estudiando en casa, Roberto y yo en nuestra habitación y Ana en la suya, cuando mi hermano comenzó a incordiarme. Se puso pesadísimo como solo los hermanos pequeños saben ponerse y comenzamos a discutir, pero pronto la discusión se convirtió en una pelea. Así estábamos cuando Ana entró en la habitación y nos zarandeó a los dos hasta que dejamos de pegarnos. Nos regañó todo lo que quiso y más. Naturalmente, sacó a relucir que nuestros padres la habían dejado a ella como responsable y blablabla… Lo último que dijo nos dejó helados tanto a Roberto como a mí.

– Se lo contaré a papá.

Digo que nos dejó helados porque nuestros padres nos habían prometido que si nos portábamos bien, al regreso de las vacaciones nos comprarían una balsa hinchable para poder ir a la playa. Así que aquello sería para nosotros realmente terrible. Intentaba concentrarme en el estudio pero una y otra vez venía a mi mente la balsa neumática. Me resistía a quedarme sin ella. Durante toda la tarde estuve dándole vueltas al tema.

Cuando después de cenar regresamos a casa, Ana se fue a duchar, mientras nosotros dos nos quedamos viendo la tele. No sé por qué empecé a imaginarme a mi hermana desnuda, duchándose. Tengo que reconocer que en esa época solamente había visto un par de fotos de mujeres desnudas en casa de un amigo y nada más. Como es natural a esa edad, tenía una gran necesidad de masturbarme, incluso lo hacía más de una vez al día, así que cuando ella salió del baño, rápidamente me metí yo y empecé a cascarme una paja antológica. He de reconocer que ya alguna vez me había masturbado pensando en ella, después de haberle visto las bragas o el sujetador, pero nunca lo había hecho de la forma que lo hice ese día.

Cuando salí, ella ya estaba en su habitación, así que me dirigí a la mía. Al entrar, Roberto ya se había metido en la cama. Me miró y sonriendo hizo un expresivo movimiento con la mano dando a entender que sabía que me había estado masturbando. No hice caso y me senté en su cama.

– Deja de hacer el tonto y escúchame -le dije- Si queremos que los papás nos compren la balsa hinchable lo mejor que podemos hacer es ir a pedirle perdón a Ana y hacerle la pelota. A lo mejor así nos perdona y no le cuenta a papá lo de la pelea.

A Roberto le pareció una idea genial, así que nos dirigimos a su habitación. Al entrar en completo silencio nos la encontramos tumbada en la cama con la mano izquierda dentro de las bragas y una foto de Marlon Brando en la derecha. No lo podía creer, mi hermana estaba masturbándose. Yo entonces creía que eso únicamente lo hacíamos los chicos, así que la sorpresa aún fue mayor. Al levantar la vista hacia la foto nos vio y se detuvo en seco. Durante un par de interminables segundos nos quedamos los tres sin decir palabra. Rápidamente, sacó la mano de entre sus piernas y se puso colorada como un tomate, mientras nosotros dos seguíamos allí de pie en la puerta en calzoncillos. –

– Fuera, fuera -gritó Ana mientras señalaba hacia la puerta y se bajaba el camisón de un tirón. Salimos sin decir palabra.

– ¿Qué ha pasado? -preguntó Roberto inocentemente.
– Se estaba haciendo una paja -contesté.
– ¿Estás seguro? -dijo asombrado.
– Para qué crees que tenía la mano dentro de las bragas -le expliqué yo.

Volvimos a nuestra habitación y nos metimos en silencio cada uno en su cama. No podía dormirme, aquella visión me había dejado bastante excitado y me era imposible cerrar siquiera los ojos. De pronto escuché de nuevo la voz de mi hermana desde su habitación. Me estaba llamando, quería que fuese a su cuarto. Me levanté y obedecí como un autómata. Pensé que iba a regañarme por haber entrado en su dormitorio sin llamar, pero no era así…

– ¿Qué habéis visto? -me preguntó nada más entrar.
– Qué tenías una foto de ese actor que te gusta en una mano y la otra… metida dentro de tus bragas -le dije, omitiendo el hecho de que sabíamos que estaba masturbándose.
– Ya… -empezó a decir nerviosa- Es que estaba mirando la foto y al sentarme en la cama se me han metido las bragas por el culo. Ya sabes lo molesto que es eso, así que he tenido que sacármelas y entonces habéis entrado vosotros. Lo entiendes, ¿verdad?
– Yo sí… y Roberto también, pero… -le contesté haciéndome el remolón- No sé qué dirían los papás si se lo dijese, ya sabes cómo son…
– Tienes razón -me cortó- Así que, si tú no les dices nada, yo tampoco les contaré que os habéis peleado. Además, si queréis puedo llevaros una tarde al cine en lugar de quedarnos en casa a estudiar. ¿Qué te parece?

Me di cuenta de lo asustada que estaba y de lo que podía caerle encima si mis padres se enteraban de aquello, así que decidí intentar sacar provecho a la situación. Salí de la habitación dejando a Ana boquiabierta y sin su ansiada respuesta. En menos de un minuto volví con Roberto y los dos nos sentamos en el borde de su cama.

– Mira Roberto -empecé a decir, mirándole a él pero dirigiéndome en realidad a mi hermana- Ana me ha pedido que no le contemos a nadie lo que le hemos visto hacer en la cama. Como muestra de gratitud y hasta que vuelvan los papás va a ayudarnos a hacer los deberes que nos pone la profesora.
– ¿En serio vas a hacer eso? -preguntó asombrado mi hermano y ella asintió en silencio.
– Ya verás, será como una esclava -dije, dirigiéndome abiertamente a ella esta vez- ¿Verdad?
– Sí, haré lo que vosotros digáis -respondió con la mirada baja.

Salimos muy serios y volvimos a la habitación. Al llegar Roberto y yo nos miramos, y empezamos a reír celebrando nuestro triunfo. No nos quedábamos sin la balsa y encima nos harían los deberes.

Al día siguiente, volvimos a casa después de comer y al ir a nuestra habitación para estudiar, llamamos a Ana.

– Acuérdate que tienes que hacernos los deberes -le dijimos cuando entró.
– Os haré los que no sepáis hacer, pero no todos -nos dijo con nerviosismo- Yo también tengo trabajo.
– Está bien, tú verás lo que haces -contesté- Pero ayer no fue ese el trato.
– Oye, el trato fue que os ayudaría en lo que pudiese, pero no cargaré con todo el trabajo. ¿De acuerdo? -nos respondió.
– Tú dijiste que harías lo que quisiéramos, ¿verdad, Roberto? -continué.
– Sí, es verdad, lo dijiste -me ayudó mi hermano.
– Escuchad, tengo mucho trabajo -se defendió- Mirad, haremos una cosa. Haced lo que podáis y el resto os lo hago yo luego. Venga, os lo recompensaré.

Aceptamos el trato y comenzamos a trabajar. Apenas podía estudiar, mi cabeza estaba en otras cosas. Tanto pensaba en el tema que empecé a excitarme, así que me levanté y me fui al baño, necesitaba hacerme una paja. Cuando volví, ya había tomado una decisión. Le haría chantaje. Ya que bajo ningún concepto quería que mi padre se enterase de que la habíamos pillado masturbándose, podría aprovecharme de la situación. Y enseguida pensé una forma. Todas las noches, cuando volvíamos de casa de mis abuelos después de cenar, Ana tenía por costumbre bañarse antes de acostarse. Si no quería que le contase nada a mi padre, tendría que dejar que me bañase con ella.

Estuve toda la tarde ansioso de que llegara el momento. Y llegó. Entramos los tres en casa y Ana se dirigió a su habitación para coger el camisón. Mientras, yo llevé a mi hermano a nuestro cuarto y le acosté. Rápidamente, volví al pasillo y me quedé esperando cerca de la puerta del baño.

– ¿Qué haces ahí parado? -preguntó al pasar por mi lado.
– He decidido que si no quieres que diga nada a los papás, tienes que dejar que me bañe contigo -le dije muy seriamente.
– ¿Qué dices? -respondió sorprendida y levantó la mano para pegarme.

Me protegí la cara con las manos, pero no fui lo bastante rápido y me soltó un tortazo que me hizo ver las estrellas.

– Pero, ¿estás loco? ¿Cómo has podido tener una idea tan retorcida? -dijo dirigiéndose a mí.
– Te prometo que como no me dejes entrar contigo, le contaré a papá que vi cómo te hacías una paja con la foto de Marlon Brando -la amenacé sin ocultar esta vez que sabía lo que había estado haciendo.
– No me lo puedo creer -dijo con incredulidad- Mi propios hermano haciéndome chantaje.

Se dio la vuelta y se metió en su habitación, cerrando la puerta de un portazo. Yo me fui al comedor algo asustado porque nada había salido como yo esperaba. Si le contaba algo a mi padre iba a meterme en un follón bien gordo. Además, ya podía despedirme de la balsa. Absorto como estaba en mis pensamientos, no me di cuenta de que Ana había entrado en el comedor. Se sentó junto a mí.

– Vamos a ver -empezó a decir- Si no entiendo mal, lo que pretendes es que nos bañemos los dos juntos, es decir, desnudos en la bañera, ¿verdad?
– Sí -contesté recobrando algo del coraje perdido- Y si no me dejas, se lo contaré todo a los papás.
– Eres un crío -me dijo, pero sin enfado en la voz- Por eso no quiero tomármelo a mal, así que vamos a olvidarlo como si no hubiera pasado nada y en paz.
– Te repito que o aceptas el trato o ya sabes que van a saber que te haces pajas -repetí, no dispuesto a darme por vencido.

Se quedó pensativa unos instantes. Creo que había pensado que con el tortazo me habría asustado y que lo olvidaríamos todo, pero no había sido así y tenía que tomar una decisión. No tardó en hacerlo.

– Está bien -dijo- Pero debes jurar que jamás en la vida contarás esto a nadie.
– Lo juro -contesté casi sin dejar que acabase.

Mientras íbamos hacia el baño, sentía dentro de mí una alegría como el que ha vencido en una batalla. Me sentía triunfador. Comprendí que Ana estaba en mis manos. Entramos en el baño, enorme como el resto de la casa, con una larga bañera. Ana abrió los grifos para que comenzara a llenarse, se giró y se me quedó mirando. Ninguno de los dos sabíamos qué hacer.

– Bueno, ¿comienzas tú a desnudarte? -preguntó.
– No -respondí- lo haces tu primero.

No protestó. Se sentó en un taburete y se quitó los zapatos. Llevaba minifalda, por lo que al sentarse pude verle los muslos y de refilón las bragas. Se levantó y se quitó la camisa que llevaba. Me recreé en aquellas tetas cubiertas por su sujetador blanco, de esos que llevan unos aros por debajo y que dejan la parte superior al descubierto. Se bajó la falda y al inclinarse para sacársela por los pies las tetas estuvieron a punto de salírsele del sujetador.

– Venga ahora tú- insistió.
– No, antes termina -respondí de nuevo.

Se pasó las manos por la espalda para desabrocharse el sujetador. Mi corazón parecía un caballo desbocado, al fin iba a ver una mujer de carne y hueso totalmente desnuda. Dejó el sujetador en el taburete. ¡Qué tetas tenía la condenada! ¡Qué maravilla! Estaban duras, no excesivamente grandes pero en ningún caso pequeñas, con un precioso par de sonrosados pezones. Estaba tan extasiado contemplando aquel par de tetas que casi no me di cuenta de que sus bragas comenzaban a descender por sus muslos. ¡Madre mía, qué mata de pelo había allí! Negro, rizado, junto a sus muslos, fuertes y morenos.

– Venga ahora te toca a ti -dijo y al mirarla a la cara vi que la tenía totalmente colorada. Cogió una toalla y se la puso delante- Mientras no estés desnudo yo estaré tapada.

La verdad es que en ese momento estuve a punto de salir corriendo. No había pensado que yo también tendría que desnudarme, Ana iba a ver cómo se me había puesto la polla de dura. Comencé a desnudarme y al quitarme los calzoncillos, dejé al descubierto mis atributos, en todo su esplendor en ese momento. Me percaté de la mirada que dirigió Ana a mi sexo. Supongo que era el primero que veía al natural. No es por presumir, pero ya entonces estaba bastante desarrollado. A Ana le encantó.

– Ya está -dije- Ahora tienes que quitarte la toalla.

Así lo hizo, menos nerviosa ya. Sin darnos cuenta la bañera se había llenado casi a tope, así que tuvimos que vaciarla un poco. Ana, al inclinarse para sacar el tapón y dejar salir agua, me ofreció una impresionante vista de su culo. Además, también pude admirar una perfecta panorámica de la que era mi primera raja de mujer. Mi polla estaba en plena erección. Cuando Ana consideró que ya había suficiente agua, puso de nuevo el tapón a la bañera.

– Venga, adentro -dijo mientras se metía.

Aunque ya he dicho que la bañera era grande, al meternos los dos estábamos más que apretados. Yo me puse enfrente de Ana, mirándola fijamente. Comenzamos a lavarnos, pero en una posición realmente incómoda.

– Escucha -me dijo- Vamos a ponernos de pie que así no hay forma de lavarse.

Obedecí y me levanté inmediatamente, chorreando agua.

– ¿Me frotas la espalda? -me preguntó- Luego yo frotaré la tuya.

Se dio la vuelta y se recogió el pelo hacia arriba, mientras yo comenzaba a frotarle la espalda.

– Sigue hacia abajo -me dijo cuando terminé con la espalda- Continúa hasta los tobillos.

Ahora sí que estaba excitado, viendo cómo la esponja se deslizaba por aquel delicioso culo. Tenía ya ganas de masturbarme, mi polla ya no podía más, necesitaba sentir una mano que aliviara aquel sufrimiento. Cuando terminé, Ana se dio la vuelta quedándose frente a mí.

– Date tú también la vuelta -me dijo- Ahora me toca a mí.

Comencé a sentir sus manos por mi espalda, enjabonando y frotando con delicadeza. ¡Dios, cómo estaba mi polla! Me dolía de lo dura que la sentía… y sin podérmela cascar. Sus manos comenzaron a sobarme el culo y los muslos, e hicieron ademán de meterse entre éstos. Separé ligeramente las piernas y sentí cómo una mano se metía entre ellas, con un ligero contacto con mis huevos. Pensé por un momento que no podría aguantar y que iba a correrme, pero de pronto se detuvo.

– Vamos a salir y a secarnos -ordenó Ana- ¿Qué te parece si yo te seco a ti y tú a mí?

Por supuesto acepté el ofrecimiento. Cogió una toalla y comenzó a secarme la espalda, luego continuó por el culo y terminó por los pies. Al darme la vuelta me secó pelo, cara, pecho y muslos. Por un momento pensé que ‘esa’ zona la dejaría para que me la secase yo mismo, pero no. Cuando terminó con las piernas comenzó a secarme el vello del pubis. Después me secó lentamente los huevos y finalmente la polla. Lo hacía con suavidad, recreándose en ello. Cuando estuvo seca, dejó la toalla y pasó su mano por mi vello, como para confirmar que estaba bien seco. Después agarró mi miembro con la palma de la mano y utilizando dos dedos tiró la piel hacía abajo haciendo que asomase mi hinchado capullo. Tuvo que notar cómo se encabritaba mi polla en su mano al notar aquel íntimo contacto. Confirmó que aquella zona también estaba seca y se levantó.

– Ahora te toca a ti -dijo- Ya puedes secarme.

Me puse a frotar la espalda de Ana con toda la suavidad de que era capaz dado el nerviosismo que tenía. Casi sin darme cuenta llegué hasta su culo. Quise tocar su piel directamente, sin el estorbo de la toalla, así que hice como que se me escurría la toalla y la palma de mi mano se apoderó de una de sus nalgas. El contacto apenas duró un segundo, pero mi polla reaccionó inmediatamente. Solté. Ella no dijo nada. Continué con los muslos y las pantorrillas.

Se dio la vuelta y continué secando sus hombros, bajando hacia las tetas. Sequé con suavidad cada una de ellas, primero una y luego la otra, dedicándoles toda mi atención. Volví a dejar escurrir la toalla y toqué con mi mano aquel hermosísimo seno. Tampoco dijo nada en esta ocasión, así que al ver que no protestaba, continué tocándoselas ya sin temor. Pasé luego a sobarle los pezones y nada más sentir el contacto de mis dedos, éstos salieron como dos proyectiles, duros como piedras. Al verlos decidí que tenía que comérmelos, como máximo recibiría otro tortazo. Valdría la pena.

Cerré los ojos y mi boca se posó sobre uno de sus pezones. Esperando el inminente golpe, comencé a succionar como si fuera un niño pequeño mamando del pecho de su madre. El tortazo no llegaba, ni siquiera escuchaba la más mínima queja por parte de Ana, así que seguí chupando, como esperando la leche materna. De pronto, sentí cómo una mano comenzaba a tocarme la polla. Me aparté de aquella teta y dirigí la mirada a mi sexo. Contemplé maravillado cómo Ana tenía mi miembro agarrado fuertemente con ambas manos. Dejé de mirar y continué chupando. No tardé mucho en notar cómo mi semen se desbordaba en su mano.

– Vamos, lávate -me dijo- No querrás manchar mi cama con tu leche.

Me limpié rápidamente, asombrado por el curso que estaban tomando los acontecimientos. Después de lavarme, Ana me llevó de la mano a su habitación. Los dos íbamos completamente desnudos por la casa, yo con la polla tiesa.

– Ahora tengo que correrme yo -me dijo al llegar a su cuarto.

Sentándose en el borde de la cama, echó el cuerpo hacia atrás apoyando la espalda en las blancas sábanas, dejando las piernas abiertas ante mí. No hizo falta que me dijese cómo seguir. Me metí entre sus piernas y empecé a lamer aquella húmeda raja como si llevase haciéndolo toda la vida. Me encantaba sentir la fresca piel de su entrepierna con mi cálida lengua. Minutos después se incorporó y me hizo subirme encima de ella, formando un 69. Seguí lamiendo aquella estupenda raja como un perrito hambriento, mientras ella trataba de meterse mi polla en la boca, aunque debido a la postura le era bastante difícil. Sin dejar de chupármela, separó los labios de su coño con los dedos de una mano para que mi lengua lamiera la mayor cantidad de superficie posible. Imagino que se tuvo que correr un montón de veces, hasta que de pronto me detuvo jadeando como una posesa.

– Para… para -dijo con voz entrecortada- No puedo más…

Me aparté de ella, tumbándome quieto a su lado, esperando que diese señales de vida. Ella seguía en la cama con los ojos cerrados, recuperándose poco a poco. Por fin, sonriendo, abrió los ojos y me hizo ponerme de rodillas encima de la cama. Tumbada todavía sobre la cama, agarró mi polla con una mano y empezó a masturbarme. Luego, acercó su boca y la introdujo en ella. Le dio un par de chupaditas y luego se la metió hasta donde pudo. Cambió de posición para estar más cómoda y se dedicó exclusivamente a mamármela con ganas. Estuvo así hasta que volví a correrme, esta vez en su boca, tragándose todo mi semen.

Como podéis suponer, a partir de aquel día y hasta que regresaron nuestros padres las noches fueron una locura de juegos eróticos con nuestros cuerpos. Pienso que debí batir récords de corridas en un solo día ya que Ana me ordeñaba sin piedad. Y aún que no os lo creáis aprobamos las asignaturas pendientes y tuvimos la balsa neumática.

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La hermana

Esta historia sucedió ya algunos años atrás, cuando yo tenia 17 años y mi hermana la mayor tenia 18. Ella siempre era una chica con un par de hermosas tetas y un trasero redondito y duro. Una tarde yo disfrutaba de las revistas porno que me había dejado un amigo, y me deleitaba con las hermosas mujeres que en ellas aparecían.
Mujeres con unos pechos grandes y con unas medidas de escándalo, eran perfectas. Cuando de repente entro en mi habitación mi hermana, y yo tímido como era me avergoncé. Ella se dio cuenta de que estaba mirando “Las revistas” como las denominaba ella. Y me pregunto:
– ¿Que has aprendido algo con esas revistas o eres todavía un novato?
Medio avergonzado baje ligeramente la cabeza y asentí, a la vez que intentaba esconderlas de su vista.
– Trae para aquí – me dijo ella.
Acto seguido se abalanzo sobre mí y me intento quitar las revistas que tenia a mis espaldas, pero lo que hizo fue acercarme sus pechos a mi cara.
OH que pechos, su dureza había chocado contra mi cara y enseguida me excite. Ella después de cogerme una de las revistas se separo, y vi. como sus pezones habían empezado a florecer, estaba clavando mi mirada sobre sus pezones, mientras ella pasaba las hojas de la revista alocadamente. Yo abstraído todavía en sus pezones no me di cuenta que ella había acabado, y me miro. Se dio cuenta de que la estaba observando y se miro los pechos, y me dijo:
– Ves mira lo que has conseguido, me he excitado un poco. Que ahora mismo estarás pensando como serán estos pezones ¿verdad?
Yo asentí, y ella se coloco más cerca de mí, dejando de nuevo sus pechos a la altura de mi cara.
– ¿Te gustaría tocarme los pechos? Si – a continuación ella se quito el polo que llevaba, dejando al descubierto su sujetador.
– ¿Bueno dime que te parecen? – inicio el movimiento de desabrocharse el sujetador.
Menudo momento fue aquel, yo sentado en una silla, con la polla mas dura que el acero, y mi hermana delante de mí con los pechos al aire masajeándolos.
– Ven acércate – me dijo mientras ella se acercaba a mi, y me cogia la mano.- Estoy bastante excitada y me gustaría que me besaras los pechos.
Yo sin dudarlo me acerque y empecé a besarle las tetas, mientras una de mis manos se deslizaba hacia una de las tetas, la otra se estaba deslizando hacia su culo. Empecé a chuparle ligeramente los pezones, esos pezones que estaban muy duros. Apretaba mientras tanto con la otra mano el culo. Ella se sentó sobre mí, y note como se colocaba para sentir mi polla sobre su coño. Yo ya no podía más, estaba a punto de explotar. Decidí quitarle el botón del vaquero, y empecé a bajar la cremallera. De repente ella se levanto y dio un salto hacia atrás.
– Tranquilo, poco a poco, bájate los pantalones y échate sobre la cama – me dijo.
No tarde mucho en hacerle caso y cuando me baje los pantalones ella descubrió mi bulto.
Me tumbe boca arriba sobre la cama y ella después de quitarse los vaqueros se coloco encima mió. Solo nos separaba un poco de tela, ella se deslizo hacia atrás y me bajo los calzoncillos. Empezó a besarme la polla poco a poco, yo cerré los ojos y espere. Pronto ella se la introdujo en la boca, y yo estaba que no me aguantaba, la acaricie el culo y a continuación metí mi mano debajo de su braguita.
Ella esta húmeda y apenas había empezado, así que la indique que colocara su coño sobre mi cara, sin que dejara de chuparme la polla, y empecé a besarle el coño y a pegar lametones. A cada lametón mió ella respondía con una presión de sus labios sobre mi polla era algo maravilloso, su manera de chuparme la polla era diferente, Estaba entrando en un estado de desvanecimiento por el exceso de placer, que por unos instantes deje de chuparle el clítoris. Ella se dio cuenta y continúo chupándome la polla. Vd. como me llegaba, y con mi mano le aparte la cara, pero no se retiro, y mi semen broto como un volcán sobre su cara y sus labios. Se giro hacia a mi y relamiéndose me invito a fumarnos un cigarrito a medias.
Ella lo apago sobre el cenicero y a continuación se coloco encima de mí, me pidió que la follara, que quería sentirme dentro. Esas palabras provocaron en mi una nueva erección, mientras ella se tumbaba boca arriba yo me colocaba entre sus piernas, me agarro la cabeza y arrimo sus labios a mis oídos, y entre susurros, me pidió que se la metiera ya. Y así i.e. Mi polla entro en su coño como que estuviera acostumbrada a ese coño. Ella empezó a agarrarme y apretarme contra ella, mientras yo no dejaba de empujar. Sus gemidos empezaron a ser mas audibles, y sus movimientos mas rápidos. Ella estaba entrando en un estado de Soc. como el que había sufrido yo anteriormente.
Después de unos minutos ella había sentido un gran orgasmo y yo me había corrido dos veces dentro de ella. Ella relajadamente se quito de encima de mi, se puso las bragas y se fue a su habitación. Yo me quede tan satisfecho que no podía dejar de pensar en ese polvo que acababa de echar con mi hermana mayor. Desde entonces y cuando no están mis padres procuramos seguir practicando ese sexo que tanto nos gusta a los dos. Algo que aun estando los dos casados seguimos llevando hasta la extenuación. La verdad es que siempre estuve enamorado de mi hermana, pero temía que no fuera correspondido. Continuara…..

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