Perdí el invicto

Mi matrimonio fue durante casi 20 años un oasis de paz y felicidad. Mi hombre durante ese tiempo no me hizo faltar las dos cosas más importantes para mantener un buen matrimonio: dinero y sexo. Durante todo este tiempo sostuvimos una relación sexual asidua 4 veces por semana como mínimo con un par de peleas tan solo. Esas peleas fueron producto de su interés en penetrarme analmente, situación esta que no le permití en ningún momento, dejándole en cambio que “jugara” con sus dedos por mi agujerito pero no con su miembro. Pero de repente eso empezó a disminuir hasta convertirse en una vez por semana y esa vez como si fuera por compromiso. Tal cambio de actitud me llevó a sospechar la existencia de “otra” motivo por el cual me dedique a investigar.
Esa investigación da origen a este relato.
Estacioné el coche a una cuadra de la oficina de mi marido. Entré en el coqueto bar que se encuentra en el lugar y que permite vigilar disimuladamente la entrada. A la puerta de la misma se hallaba estacionado el coche de mi marido. Pedí un café doble, lo aboné y me dispuse a esperar “cámara fotográfica” en mano la salida de mi esposo.
19.25horas Apareció la figura de mi marido en la puerta junto a la de su secretaria, una morocha muy bien puesta y 10 años más joven que yo, por ende 15 más joven que mi esposo. No bien salieron a la calle se dirigieron a auto de él. El abrió el celular y marcó.
Mi celular sonó estruendosamente sobresaltándome. Atendí.
-         Hola, mi amor…¿Cómo estás?
-         Hola cielo…bien gracias y vos…
-         Bien…mirá te llamaba para avisarte que no me esperes temprano…surgió una reunión de última hora con unos ejecutivos y vos sabés como es esto…
-         Si querido..quedate tranquilo…
-         Chau mi amorcito…besos
-         Gracias igual…
Mientras hablaba salí a la calle y llamé un taxi. El taxista esperaba a que terminara la conversación para que le indicara la dirección.
-         Vamos a seguir aquel coche negro…
-         ¿El toyota?
-         Ese…
-         Señora no va a haber tiros ¿no?..
-         No quedese tranquilo…voy a seguir a mi marido a ver si es cierto que va a una reunión…
-         Comprendo..
-         Por favor con mucha discreción ¿puede ser?
-         Señora usted contrató al mejor detective taxista…
Traté de esbozar una sonrisa pero imagino que solo logré una mueca…El coche mi marido enfiló hacia una avenida y por ella desembocó en la autopista del oeste, luego de media hora por la misma encaró una salida a la colectora y por ella a la entrada de un hotel alojamiento…
Al pasar mi máquina de fotos hizo un bello trabajo… Pero mi estomago se revolvió y mi mente se llenó de furia…
-         El muy cretino me mete los cuernos con la secretaria…Cerdo machista… – y estallé en una crisis de nervios.
El joven taxista, un muchacho de unos 24 años, trató de consolarme. Hablaba suavemente tratando de hacerme ver que no tenía que hacerme tanta problema… que eso era normal… que los hombres esto o aquello…
Por un momento logró que me tranquilizara y lo escuché decirme…
-         Hagamos algo…¡La invito a tomar un café! Se calma y la llevo a donde usted me indique una vez que este tranquila…
-         Tengo que regresar adonde me recogió, dejé allí mi coche estacionado…pero antes acepto el café…necesito calmarme y pensar claramente…me está empezando a doler la cabeza de la bronca.
-         No es para menos… pero ya va a pasar, tranquilícese y todo va a estar mejor..
-         Si..tiene razón…pero el muy cretino me las va a pagar… justo con esa mosquita muerta me engaña…si fuera otro tipo de mujer…maldito sea…mil veces maldito.
La bronca obnubilaba mi entendimiento. Estaba ciega de furia. No lograba contener mi enojo.
El chofer del taxi muy amablemente me condujo hasta un barcito donde bajamos a tomar el café.
Cuando el mozo llegó con la infusión el muchacho muy amablemente me dio una pastilla diciéndome
-         Tome esta aspirina así se tranquiliza…
-         Gracias es usted muy amable… discúlpeme la situación…
-         No señora por favor faltaba más…es un placer poder darle una mano…
Tomé la aspirina. Mientras hablábamos de cómo se habían desarrollado los hechos que me llevaron a sospechar y le conté todo… Me sentía liberada hablando…estaba como en una nube…hablaba…hablaba y hablaba sin ningún control y lo peor le contaba todo a un desconocido…
-         No te das una idea como cogíamos con ese cretino… las “chanchadas” que nos hacíamos…
-         No se pero me estoy haciendo una idea…- me contestaba el muchacho.
Y yo cada vez más excitada relataba con lujos de detalle nuestra relación sexual. Mi sexo había comenzado a mojarse por la rememoración de estos hechos pero no paraba de contarle mis historias…
-         Creo que estás mejor – me dijo suavemente
-         Si…ya me siento casi del todo bien…
-         Vení, vamos al auto..
Me levanté a duras penas del asiento. Mi cuerpo me pesaba una tonelada producto del relax tras la bronca… El muy solicito me ayudo a llegar al vehículo pero en vez de hacerme sentar en el lugar de la pasajera me hizo sentar al lado suyo. Acomodó el asiento reclinándolo un tanto hacia atrás y me dijo..
-         Entrá… ponete cómoda y relajate vas a estar bien…
-         Si gracias.. – mi cabeza estaba como nublada y actuaba con bastante retraso…como abotargada…
El subió al coche y lo puso en marcha alejándonos del lugar. Solté un sollozo de impotencia ante lo que me estaba ocurriendo. El apoyó su mano sobre mi rodilla mientras me decía..
-         Anda otra vez la congojita…tranquila…
Sin percatarme de lo que ocurría, envuelta en lágrimas, el aparcó junto a la acera. Su mano subió a lo largo de mi muslo mientras que con la otra mano levantaba mi rostro y apretaba mis labios con los suyos. Por un instante no pude reaccionar. Para cuando pude tener un esbozo de reacción su mano se había hundido debajo de mi ropa interior y acariciaba sin reparo alguno mi sexo provocándome unas terribles ondas de placer y la otra estrujaba mis senos por debajo del sostén, pellizcando y apretándome los pezones… Su lengua y había vulnerado las defensas de mi boca y jugaba a enredarse con mi lengua en un dialogo infernalmente apasionado.
-         ¡Vamos a otro lado!
-         Si – contesté en un suspiro
Sin dejar de acariciar mi sexo con su mano derecha el condujo el móvil durante un breve espacio de tiempo. Con los ojos cerrados gozando de la caricia no vi donde estábamos.
Detuvo el coche. Dejó de acariciarme por unos minutos. Abrió la puerta de mi lado y me condujo hasta la habitación. En la penumbra de la pieza me arrimó hasta la cama donde mi cuerpo cayó totalmente desnudo. El hundió su rostro entre mis piernas y sus caricias, chupones, lengüetazos y dedos, unidos a la urgente necesidad de sexo y a la excitación que me dominaba hicieron que llegara mi primer orgasmo…
-         Acabooo…me voy….uuuhhhhhh…aaahhh…
El dominando la situación subió lentamente hacia mi rostro levantando mis piernas sobre sus hombros… Esa posición puso todo mi sexo totalmente entregado.
Sus labios se apoderaron de los míos y sentí llegar su miembro a la entrada de mi vagina. Enorme, fuerte, cabezón y poderoso pugno por abrirse paso hacia mi interior frotando con fuerza las paredes internas.
-         Hhuuummm… Es gran..de.. bebé…
-         Si mamita es muy grande…y te lo vas a comer todo…
-         ¿Si?…¿Todo?..
-         ¡Siii mamita! ¡Todo!…
-         Uuuuyyyy…bebé.. despa…ci..to  esmuy…grandote…
En efecto el tamaño de lo que estaba entrando a mi argolla era descomunal, me estaba “partiendo” en dos la concha provocándome unas enormes ondas de placer que rebotaban a lo largo y ancho de todo el cuerpo haciéndome flotar y volar sin control. Involuntariamente mi cuerpo se arqueaba, mis piernas se abrían aún más y el “pedazo” de enterraba dentro mío provocando nuevas y más pronunciadas reacciones de placer…
-         No aguanto más…me voy..me… vooooyyyyyy…zzzzaaaaaaaaahhhhhhhuuuuaaauuu..
-         ¡gozá!¡Gozá, putita! ¡Tomá pija…! ¡Putarrona!
-         Siii…dame…dame….
Sus insultos en vez de enojarme me elevaban e incitaban más… Su verga entraba y salía llevando mi cuerpo y mi mente a la cima del gozo… Lo sentía entrar y salir de mi cuerpo y todo mi ser vibraba enloquecido, sin control…
No se cuanto duró todo ese momento, ni cuantas veces mi cuerpo estalló de placer. El flujo vaginal corría a lo largo de toda la raya del culo y mojaba la sábana. Estaba hecha sopa. Aprovechando mi entrega total me hizo girar colocándome boca abajo.
-         Te la voy a dar desde atrás…
-         Siii mi amorcito
Mi marido me solía acomodar igual. Le encantaba penetrarme la argolla por atrás mientras sus dedos jugaban con mi ano… y demás esta decir que a mi me recalentaba ser cogida de esa manera. Por eso no me opuse sino que por el contrario, acomodé la almohada de tal forma que por más duro que fuese su empuje mi cuerpo no cedería un centímetro. El me tomó por la cintura, apoyo el cabezón en la puerta y lo fue enterrando lentamente…
Su entrada en la vagina me hacía temblar. Todo mi cuerpo vibraba por las enormes dimensiones del pedazo que estaba frotando sus paredes internas… y yo entregada totalmente levantaba mi culito echando mi “chochito” hacia atrás para que fuera totalmente perforado…
-         Uuuuhhhhh…que…grandota…que la tenés… bebé
-         Si mamita muy grandota…
-         Dame…la  todaaaaa…yyyyyy
Su pedazo se enterró profundamente en mi cuerpo, pero me di cuenta que no era “toda”. El sabía hasta donde podía entrar sin provocar dolor y lo había enterrado hasta ahí.
Comenzó un lento y firme bombeo que prontamente me llevó nuevamente a las nubes. Vibrando sin control mi cuerpo saltaba de un orgasmo a otro en forma rápida, violenta y aplastante… Mientras su miembro provocaba estas reacciones sus dedos no dejaban de “jugar” con el agujero de mi ano. Entraban, salían, se movían en mi interior, primero fue uno mas luego eran dos. Totalmente empapada en mis propios jugos estaba totalmente entregada gozando y gozando sin parar…
-         ¡Bebé!… me voooy….aaaahhhhhh……que placeeeerrrrr…hhuuuummmmmm
Terminaba de gozar ese orgasmo cuando él retiró su enorme pedazo de mi interior y sin mediar palabra lo llevó a la puerta de mi ano, sacó sus dedos y apretó con fuerzas sobre mi agujerito.
El hecho de estar totalmente entregada, relajada ante el orgasmo reciente, lubricada y ablandada por sus dedos hicieron que en un instante fugaz el glande, rompiendo totalmente el orificio anal, se precipitara en mi interior.
Mi alarido, no fue un grito de dolor sino un alarido, fue ahogado por la almohada que él inteligentemente me apretara contra el rostro en el momento de producir la penetración.
Mi cuerpo tembló ante la brutal agresión a la que estaba siendo sometido. Intenté cerrarle el paso apretando el culo pero fue en vano. En un mar de llanto y envuelta en un terrible dolor sentí como lentamente y sin pausa el enorme miembro que me sodomizaba  se internaba en las profundidades de mi cuerpo rompiendo empujando y abriendo todo a su paso.
-         yyyyiiiiiiii….uuuuuuaaaaaaaaaaayyyyyyy….hhiii..jjoooo deeeee….pppppuuuuuttaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyy….meeeee…partiiiissssssttteeeeeee ellll oooorrrtttttttoooooo……aaaaaaaahhhhhhh….ssssaaaacccccaaaaammmmeeeeelllllaaaaa….  me  dduueuueuueueuuuullllleeeeeee……uuuuuaaaaaaaggaagaggaghhhhhhh
Sin hacer caso a mis expresiones, lamentos, llanto y gritos el siguió entrando, luego inició el consabido mete y saca arrancándome nueva muestras de dolor. El tiempo se prolongó y él sin parar seguía entrando y saliendo lenta pero firmemente de mi interior. El dolor si bien aún persistía ya no era tan grande como al principio de la penetración.
-         uuuuuhhhh….aahhhhhh…..uuuuhhhh…aaaahhhh…
Gemía cuando entraba o salía. De repente él comenzó a tomar un ritmo más acelerado. Me di cuenta que estaba por volvarse en mi interior y en un supremo esfuerzo “total todo estaba hecho” me relajé y tirando mi cuerpo hacia atrás y hacia arriba le entregue totalmente mi culo permitiendo que los últimos centímetros que estaban fuera al acabar y apretarse fuertemente contra mi entrasen en mi interior. Un nuevo ramalazo de dolor me sacudió cuando ese pedazo entró ayudando a que el líquido caliente se desparramara dentro inundándome por completo…
-         Tommmaaaa la leeecheeee…
-         Siiii… daaaaayyyymmeeeeee…aaayyyy…te…sientoooo….uuuuhhhhhmmmmm
Fue como si un rayo nos hubiese traspasado. Caímos en un estado de relax y nos quedamos quietos. Ese momento no se cuanto duró pero fue largo. Nos despertamos y él aún permanecía dentro de mi culo. Lentamente fue saliendo. Una extraña sensación de frío, vacío, ausencia…invadió ese lugar recientemente ocupado.
-         huuuummmmmm –gemí
-         Hermoso culo mamita… – dijo dándome una palmada en las nalgas
Giré mi cabeza y lo miré. No sabía siquiera su nombre, lo duplicaba en edad y sin embargo me había destrozado el orto. Durante todo mi matrimonio había evitado ser “ajusticiada”, lo había mezquinado, cuidado y mantenido intacto. Todo para que este desconocido me lo partiera sin mayores inconvenientes…  No terminaba de entender que había pasado…
Aún hoy sigo sin comprender que me pasó.
Solo se que no le hice ningún reclamo a mi marido por los cuernos. Aproveché cada “junta” con ejecutivos que él tenía para tener mi propia “junta”. Al principio me costó mucho pero ahora que mi agujero anal está agrandado gozo como loca. Emiliano, tal el nombre del taxista en cuestión, es un amante del sexo anal y dos o tres veces por semana como el manifiesta “me mide el aceite”.

Comentarios a: miskaspullos@hotmail.com

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