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En la oscuridad

Salimos de un centro nocturno de ambiente latinos en un suburbio de Los Ángeles, California. Nos habíamos echado unos buenos tragos y el ritmo de la música nos había incitado tanto en particular el ritmo de salsa y las lentas que hacen que uso esté pegado cuerpo a cuerpo rozando para calentar cada uno de nuestros órganos. Llegó la 1:30 de la madrugada y habría que abandonar el lugar. ¡La del estribo! gritó el cantinero y no faltaron las de la casa, para cerrar la barra a las 1:45 am.
Mi pareja se colgó de mi brazo y salimos del lugar, nos dirigimos al carro, y antes de abrirle la puerta, nos besamos profundamente. El olor a vino que salía de nuestras bocas nos estimulaba más. Mi pene empezaba a poner un poco dura, lo suficiente para que ella lo sintiera, pero ella se retiró un poco de mí para pasarle la mano por encima del pantalón y darle un ligero apretón. Me pidió que le abriera la puerta. Así lo hice y eche andar el auto. Vivía algo lejos. Me dijo que necesitaba estar en su casa antes que amaneciera. Le dije que no había problema. Agarre la carretera y puse algo de música romántica y ambos reconocimos una de nuestro tiempo y a pulmón abierto las empezamos a cantar. Al final de la canción ella colocó hacia abajo el respaldo de su asiento y alcancé a ver que se levantaba el vestido e introdujo su mano entre sus
piernas. Eso me incitó tanto que alcance a controlar el manubrio del carro con la mano izquierda y coloqué mi mano encima de la de ella y empecé a dirigir el movimiento para poder masturbarla. “Ah ah que rico”, dijo. Quitó tu mano y tomó dos de mis dos dedos y los introdujo en su vagina y puso su mano encima de la mía y ella entró en ritmo para darse placer
mientras gemía, gemía, gemía…. “Ah Ah que rico”, repitió con placer y ternura.

La ventaja es que andaba en carretera y no había mucho tráfico y en la oscuridad del camino y la música hacían perfecta la masturbación a la mujer que tenía a mi lado.

Empeceé a seguir el ritmo de la música con la entrada y salida de mis dedos, ella empezaba a decir que le diera más, y que metiera un dedo mas. “Dámelos papacito, dámelos país, hasta dentro” pedía con ansias locas. Empecé a calentarme a tal punto que empecé a buscar un lugar donde salirme de la carretera que ya estábamos en plena montaña y no había mucha visibilidad en el camino. La próxima salida estaba a unas cinco millas.

“Metemos hasta dentro, rasgúñame, papacito”, gritaba….

Y así lo hice, empecé a tentar su pared y labios vaginales los cuales estaban empapados. A una mano conducía el carro y con la otra cumplía sus ardientes deseos.

“Más, más, más, más……”, gritaba.

La salida se aproximaba, y ella a punto de venirse.

“Más, así, así, así, así… no los saques, no los saques, hasta dentro papacito, así, así, así, no los saques, hasta dentro, hazme venir, aspa, asís, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ah AH AH AH AH AH AH AH AH AH AH AH AHAH AH AH!!!!!!!!!”.

Sentí que su cuerpo vibraba. Logré salir de la carretera. El lugar perfecto. Nadie en el camino, ni una gasolinera, nada. En medio de la nada. Los únicos testigos la luna y las estrellas. Lentamente saque mis dedos de su vagina y para poder parar el auto en medio de dos montañas. Ella se incorporo y me vio y me beso en la boca, logró romper mi camisa y empezó a besar mi pecho y a chupar lo que podía, alcanzó el cierre de mi pantalón y lo bajo, metió su mano y agarró mi verga, con una habilidad logró sacarla y la puso a su vista e inmediatamente empezó a mamarla, succionando mi pene.

“Cometelo es todo tuyo amorcito”, le dije

Y ella lo mordía, lo chupaba, succionada, empezó a lamer mis huevos, alcanzó a meter un o dos dedos en mi culo….

“Así sale, más, más, más”, le decía y ella acedía. “Me metía el dedo en el culo mientras me mamaba.

Con la mano izquierda alcance bajar mi respaldo y con la mano derecha le alce el vestido y le bajé la pantaleta y le alcancé  a meterle uno de mis dedos por el culo. Un poco duro por lo que tuve que volver a repetir la operación echándole un poco de saliva para dilatarlo. AL intentarlo de nuevo ella dijo

“Así papi, prepáralo para al rato”, dijo.

Era un momento de locura mi dedo trabajando en su ano y ella con su boca mamando y mamando.

En ese momento empecé a sentir que mi leche entraba ya en ebullición y estaba a punto de venirme cuando ella dijo….

“Espera”.

Dejó de mamarme, se quitó el vestido, abrió la puerta del carro, se empinó con las nalgas de fuera sosteniéndose sobre el marco de la puerta y me dijo “Métemela por el culo papacito”, dijo. “Soy virgen por ahí. Hazme tuya, por primera vez”.

No espere ni un segundo, salí del carro despavorido hasta la donde estaba ella, casi a ciegas por lo oscuro que estaba, me bajé los pantalones, puse sus manos en el marco de la puerta y lentamente empecé a lamerle el culo que estaba frente a mi cara. Ella pedía que todo se lo lamiera, al mismo tiempo empecé a succionar tanto de su vagina como de su culo. Con mi mano pude sentir que ya casi estaba listo para que mi verga entrara, ella alcanzó a agarradla, se volteó se puso de rodillas y me la mamo un rato más. NO quiso que me viniera en su boca.

“Ya estoy lista, métemela”.

Se volvió a empinar y poco a poco le fui colocando mi verga sobre el agujero de su culo, el cual ya estaba dilatado y mi verga mojada. Poco a poco empecé e meterla. Cabeza y cuello, cabeza y cuello, para abrir el camino,

“Así papito, poquito a poco”, dijo “Empuja, empuja lento, empuja lento”.

Empujé y llegue a introducir has la mitad del tronco….

¡Ah, ah ah ah ah,”, dijo “Espera déjame disfrutar eso”.

Ella empezó a menear su cola, puse mis manos en sus hombros y empecé lentamente a empujar mi verga hasta la mitad.
¡Ah ah ah ah ah ah ah”, dijo. Mientras se seguía moviendo sintiendo mi verga. Volvía a empujar y esta vez me dijo…..

“Toda, toda, la quiero toda”, dijo…..

Empujé con todas mis fuerzas y mi verga entró hasta adentro.

“Ah, que sabroso”, dijo.

Ella movió de nuevo sus nalgas, yo no quería ni moverme para no sacarla, ella se movía hacia delante y hacia atrás y yo le seguía el ritmo. Mi verga se calentó demasiado que empecé a venirme y ella sentía lo caliente
de mi semen.

“Si papito, dame toda tu leche”, dijo a gritos “¡Dámela papito vente dentro de mi, dame todo lo que tienes”,

Empecé a empujar y ella a apretar, empuje y apriete, empuje y apriete, empuje y apriete, e puje y apriete.

Hasta que ya no pude más y ……………………

Una explosión hirviente: Ah AH AH AH AH AH AH AH AH AH AH,, Sentí que salían chorros de leche, hirviendo, ella gritaba.

¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, Así calientita la quería sentir”, y siguió moviéndose como queriendo succionar.

Quedamos paralizados por un buen tiempo. Me recosté sobre su espalda sudorosa y empecé a lamerle su cuello. Estuvimos así por un buen momento. Después le fui sacando la verga de su culo al sacarla por completo ella sacó el tapete del auto, se hincó y me pidió que me sentara en su asiento. Lo hice y empezó a darme una mamada sensual para limpiar mi verga y terminar de sacarme toda la leche que sobraba.

Todo esto en la oscuridad.

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