Con un viejito de 65 años

Me llamo Sandra Patricia, tengo 26 años, soy alta mido 1.73 m y peso 65 kg, soy blanca, pelo castaño claro, ojos verdes, mi pelo es largo y lacio hasta abajo de mis senos, estoy nalgona y tengo las piernas largas, robustas y parejitas pues hago mucha bicicleta. Les voy a contar lo que me pasó el otro día en la estación Toreo del metro. Eran las 8:00 de la mañana y el andén estaba a reventar, yo iba vestida para el trabajo con un traje sastre de minifalda a medio muslo y saco, unas sandalias de tacón alto de aguja de 10 cm sin punta y sin talón e iba sin medias pues con las prisas ya no me dio tiempo de ponérmelas. Estaba parada en el andén cuando de repente sentí como un hombre se paraba atrás de mi y recargaba su verga entre mis nalgas, al primer contacto su verga se paró poniéndose muy dura y apretándose en mi culo. Cuando llegó el tren se armó la bola y ese hombre me rodeó por la cintura recargándose con más fuerza atrás de mi, entramos al vagón y llegamos hasta la puerta de enfrente, mi cara casi toca el cristal de la puerta, me ladeé un poco quedando de perfil pero el hombre se las arregló para quedar de nuevo justo atrás de mi y recargó una vez más su verga parada entre mis nalgas, además bajó su mano derecha, la metió por debajo de mi falda y comenzó a acariciarme las piernas mientras levantaba mi falda hasta arriba y me sobaba la pepa. En ese momento pensé en protestar pero la verdad es que sentí tan rico que me dejé y aquel hombre continuó así recargado en mi culo y acariciando mis piernas y pepa hasta que llegamos a la estación Zócalo, ahí me susurro al oído ¿te acompaño? a lo cual yo asentí con la cabeza, entonces el me volvió a susurrar que le gustaban mucho mis piernas y que quería llevarme a un lugar más privado, yo asentí nuevamente con la cabeza. Nos fuimos juntos hasta la estación Chabacano, ahí nos bajamos y fue cuando pude verlo bien, se trataba de un viejito de entre 65 y 70 años de edad, me tomó por la cintura y me condujo hasta un hotel que está a dos cuadras de la estación sobre San Antonio Abad, tomamos una habitación y ya en ella me dijo que yo le gustaba mucho y que tenía muchas ganas de cogerme, me volvió a tomar por atrás para recargarme su verga en mi culo, me acarició las piernas, me sobó la pepa y me apretó los senos, después me dio media vuelta y me recargó su verga en mi bajo vientre mientras me besaba con mucha lujuria metiendo su lengua en mi boca hasta mi garganta para después besar mi cuello mientras sus manos acariciaban mis piernas, levantaban mi falda y picaban mis nalgas. Luego él se tendió en el piso boca arriba y me pidió que me parara arriba de él con las piernas abiertas, yo obedecí y él quedó justo debajo de mi falda, me miró la pantaleta y me acarició las piernas en toda su longitud por adelante y por atrás. Después me tendió en la cama y sólo me quitó mi pantaleta, mi falda la levantó hasta arriba, conservé mis sandalias de tacón alto puestas y él me enseñó su verga, vaya que cosa, nunca imaginé que a un viejito de esa edad se le parara la verga hasta adquirir tal tamaño, medía por lo menos 22 ó 23 cm de largo y era muy gruesa. Después de enseñármela se acomodó entre mis piernas y me la metió toda hasta dentro frotándose muy rico dentro de mi y durando como 15 minutos en mi interior hasta que finalmente arrojó su líquido viscoso, espeso y caliente en abundancia dentro de mi agujero inundándomelo todo. Cuando saco su verga de mi pepa yo me puse de pie y enseguida comenzaron a escurrirme dos hilillos de mocos blancos por mis piernas los cuales no tardaron en llegar hasta la planta de mis pies, yo dejé que esos mocos se secaran en mi piel. Aquel viejito y yo intercambiamos teléfonos celulares y desde entonces hemos tenido cuatro encuentros en los cuales nos vemos en una estación del metro para que él recreé su fantasía conmigo de recargar su verga entre mis nalgas mientras acaricia mis piernas, al final terminamos en un hotel donde abre mi piernas y mete toda su verga parada en mi pepa hasta venirse deliciosa y abundantemente dentro de mi llenando con su semen mi vagina y mi matriz. A raíz de ese primer encuentro todo hombre de más de 60 años me resulta morbosamente atractivo e irresistible pues me hace fantasear mucho el que una mujer de 26 años como yo tenga dentro de su pepa la verga parada de un viejito de 60 a 70 años de edad y además sienta como sus mocos blancos inundan mi pepa. Le recomiendo a las mujeres jóvenes que no pasen de los 30 años se den la oportunidad de vivir una experiencia como la mía, les aseguro que no se van a arrepentir.

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One Response to “Con un viejito de 65 años”

  1. mariposita dice:

    que rico conocer un viejito asi con buen vergon y que ya no tengas tanto peligro de que te lo quite una lagartona disfrutalo y que te tenga siepre muy bien REDOGIDA

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