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Otra enema distinta a la de mamá, “el curandero”

Esta vez fué unos años después a los 16 e inocente como mamá pensaba – yo ya tenía algo de bello pubico y mis tetas creciendo, mamá trajo a casa un señor naturista que hacia tratamientos para aliviar dolores reumáticos, y como yo tenía muchos dolores en las articulaciones “el curandero” visitó nuestra casa, esta vez yo ya comprendía que era una penetración y un orgasmo por algunas charlas entre amigas más grandes, me había iniciado en el juego de dar besos con lengua y sentir las pijas de los chicos sobre mi vientre cuando se les paraba por lo que yo hacía con la lengua.

Todo comenzó cuando “el curandero” junto a mi cama le comentó a mamá y papá que el tratamiento sería de 3 a 5 días,y dijo “todo depende de la obediencia de su niña#, y que quería que siempre estuviera alguno de ellos presente junto a mí, que necesitaría una bañera, toallas, frazadas y reposo en mi cama, sin radio ni tele.

El primer día comenzó a las 9 de la mañana en ayuno me dijo “niña bebe tu solita este té que te he preparado yo” y luego me dio en la boca una cucharada de aceite, después preparó el baño de inmersión bien caliente con yodo y le pidió a mi papá que me desnudara -“el curandero” nunca me hablaba directamente a mi sino a mis padres y “dejadle su bombacha a la niña porque no es necesario”, en la bañera con agua oscura por el yodo y yo adentro el introdujo sus manos y me masajeaba todas mis articulaciones y cuando le tocaba hacerlo en los codos rozaba mis pezones y realizaba comentarios a mi padre de lo importante que era el cuidado de las caderas para las futuras madres y me hacía masajes pasando sus pulgares cerca de mi monte de venus, y después se volteó para no mirar y pidió que me diera vuelta y me hacía masajes en la columna, y cuando llegaba al final lo hacia muy cerca de mi culo, comentando que tenía una columna bien derecha y que el coxis estaba normal, el hecho que rozara mis pezones, mi monte y mi linea del culo me estremecía, el seguramente se daba cuentas, el único que seguía charlando ere papá con monólogos que ni recuerdo, para ese momento “el curandero” dio una mano para que me levantara de la bañera mientras volteaba su cara mirándolo firme a papá, me envolvió como un cigarrillo en una gran toalla, entró sus manos desde abajo, puso sus pulgares entre mi obligo y mi bombacha y comenzó a bajarla – algo muy diferente de como lo hacemos todos desde los costados – entonces me alzó y me llevó a mi cama, le pidió a papá que me le trajera el te que había preparado y a unas fradas – según yo para hacerlo salir de la habitación – en ese momento a solas me sacó el gran toallón y me secó desde el cuello hacia las tetas y desde la pierna a las entre piernas, después con otra toalla nuevamente un cigarrillo y me tapó con todas las frazadas – sin emitir palabra alguna, solo con profundas respiraciones – , le comentó a mi mi papá que debía traspirar y que tenia que ir cambiándome las tollas a medida, que las mojaras – o sea el muy picaro se lo dijo como para probar que comentarios hacían mis viejos que el me viera desnuda y como ellos buscaban milagros para mi salud no hicieron comentario alguno -, para recambio como él lo decía miraba a los ojos a mi padre mientras sus manos se movían para cambiar las tollas y volver a envolverme como cigarrillo. Es más después de despedirlo “al curandero” papá comentó a mamá que el hombre era muy respetuoso que nunca me miró desnuda, y que el trabajo que hacía era muy cuidado.

A la tarde después de una siesta que me hice envuelta en mi cama me desperté viendo “al curandero” junto a mi mamá comentándole que debía tomarme la temperatura, le pidió que trajera el termómetro de casa y mientras ella no estaba me sacó todas las frazasa, me observó mi cuerpo desnudo, me puso sobre mi costado izquierdo y dejó mi culo listo, me introdujo suavemente al termómetro abriendo mis nalgas con sus gruesos dedos – al igual que mamá -, lo sacó de una forma muy distinta con movimientos etaraños anoto el resultado en un cuaderno y con los anteojos sobre la punta de la nariz dijo “es necesario suministrarle a la niña una enema, para que comience el proceso de desintoxicación, vaya Ud a prepara una buena jarra más bien caliente con jabon” y le ordenó a mi mamá que preparase todo, ella obediente se fue a la cocina y me dejo nuevamente sola unos 10 minutos. “El curandero” se sentó en mi cama y me pidió que me vistiera con una camiseta mangas largas y una bombacha grande de algodón – que mamá había dejado sobre la cama – , yo lo hice tratando de taparme con las frazas, y el leía un libro grande donde había dibujos de cuerpos humanos, cuando mamá entró con el set de enemas de casa el dijo “Señora esa cánula no es apropiada para una niña, hay que tener más cuidado con esa región” y que utilizaría la suya, fué cuando ví sacar de su maletero una gran goma larga con algunos agujeros, el me pidío que me coloque en cuatro patas, me colocó algunas almohadas en el abdomen con un toalla y dijo “Señora esa es la posición correcta para este tipo de enema, retirelé la bombacha hasta las rodillas”, deslizó un aceite sobre mi linea, me hizo un masaje con un dedo por fuera indicándole a mamá como debía hacerlo y en ese momento dijo que no me sumistraría una jarra, eso me relajó y en preciso momento me introdujo esa goma larga y delgada – y porque prefería hacerlo lentamente con pera, por la presión y no se cuanto verso más, mamá salío nuevamente a buscar la pera, “el curandero” aprovecho para masajear mi vientre pasando su bazo sobre mi pequeña concha, cuando mamá entró con la pera en la mano, solo vío unas toallas sobre mis nalgas y nunca pudo ver de donde retiraba sus manos – era muy hábil – y con algunos movimientos de ida y vuelta con su larga manguera me hacía sentir el agua en distintos lugares, después con un movimiento parecido al anterior del termómetro me retiró todo y le pidió a mamá que limpiara todo de inmediato con el agua de jarra y una vez más solos me fruncí toda, mientras retiraba mi bombacha de entre mis piernas y las almohadas rozando su mano con mi pubis, dijo “niña retiene hasta que yo quiera o tendré que darte otra”, con una mano me apretaba mis dos nalgas para cerra el culo y con la otra me acariciaba mi cabeza.

Por supuesto después de eso me fuí al baño, y le dijo a mi mamá “lava bien el culo de tu niña con un asiento de manzanilla que tenía preparada y que no lo hiciese con el bidé”. Cuando regresé a mi cama envuelta en la tolla mientras comentaba a mamá que haríamos al día siguiente, dijo “niña ponte la bombacha no vallas a tomar un frío”, me indicó que me acostara y comenzó a darle en la boca unas buena compota de pera, y dijo a las 10 volveré para ver como vá todo, a esa hora sonó el teléfono de casa era “el curandero” que se diculpaba por no poder ir que tendría un retraso y que mi madre se ocupara de tomar la temperatura y de registrarla, cosa que hizo de inmediato….

Continuará día 2 …Un agradecimiento a mis padres y “al curandero” por parte de mi esposo

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