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Jordan el mágico II

La siesta de ese sábado había resultado en una experiencia increíble, cuando terminamos en la habitación de Nancho, me dirigí a darme una larga ducha y dormir un rato. Me sentía aun algo confundido e incrédulo con respecto a todo lo que me había sucedido; las fantasías que durante tanto tiempo atormentaron mi mente, se habían hecho realidad, aún más, se me había abierto otro camino al placer, la zoofilia. Naturalmente, pasada la calentura, volvieron a mí esos pensamientos que tienen que ver con la ” moral ” y las buenas costumbres. Me pregunte entonces si es que darse placer sin dañar a terceros era válido en cualquiera de sus formas, ya que mis actos no afectaron negativamente a nadie y yo también contribuí al goce de otra persona. Me di cuenta que a pesar de mi confusión del momento no estaba en modo alguno arrepentido, y con esto en la mente me dormí.
Me desperté aproximadamente a las seis de la tarde y salí a la terraza a merendar con la vista del lago, aun había sol por ser verano. Nancho estaba regando el jardín acompañado por el fiel Jordan; el muchacho se acercó a preguntarme cosas de la casa y de los trabajos que le había encargado, una de mis preocupaciones era precisamente saber como sería la relación entre los dos de ahora en más. Nancho me trató como siempre, con respeto y de empleado a patrón, aun no habiendo nadie con nosotros.
Cerca de las nueve de la noche me sentía descansado y relajado, había cenado algo ligero de modo que sentado en la terraza en esa hermosa y estrellada noche, bebía un wisky sin dejar de pensar en todo lo sucedido; de pronto escuché que llamaban desde la calle, Nancho había ido al Pueblo y fui a atender. Me sorprendí al encontrar en el portón de entrada a mis vecinos, ya que no era usual esto estando yo solo sin mi familia, en realidad no nos frecuentábamos mucho a pesar de la vecindad, más que en la playa que usamos en común frente a nuestras propiedades, de manera que los invité a entrar a tomar un trago conmigo en la terraza. Ella es una mujer de mas o menos treinta y siete años, de estatura mediana con nalgas rellenas pero redondas como una pelota de fútbol y de prodigiosas tetas, de rostro bonito y de carácter muy alegre, propensa a contar chistes verdes; mientras que él es un hombre de mi misma edad y apariencia física, setenta y tres kilos, un metro setenta y cinco de estatura, cuarenta y ocho años, deportistas los dos, fanáticos del esquí acuático y del Velerismo y siempre tostados por el sol; aunque mi vecino es inmensamente rico. Notablemente coincidimos en todos los temas que algunas veces tocamos, como también es coincidente la edad y carácter de nuestras esposas, incluso se parecen en lo redondo de sus nalgas.
Ya estábamos acomodados en la terraza departiendo cuando aparecieron Nancho y Jordan, este sujeto por la correa; Nancho saludó con el consabido “buenas noches” y se dirigió a su habitación. Los tres lo miramos alejarse por el corredor, no retomamos la conversación quedándonos callados, ni yo mismo me di cuenta de esto, hasta que el muchacho desapareció de nuestra vista. Fue Angela (mi vecina) quien habló primero, dirigiéndose a mi: “¡Hermoso animal.!”. La miré sin saber que contestar y lo escuché decir a Tony (mi vecino): “¿Quién?…¿El perro o el chico?”. Dicho esto rió a carcajadas, siendo festejada la pregunta también por ella. Algo desubicado sonreí forzadamente, Angela notó esto y dijo: “Tony siempre bromea con que tu empleado está muy bien y que yo me paso mirándolo… Lo más lindo de nuestra relación es que podemos hablar abiertamente de ello” . Esto último lo dijo poniéndose ya más seria y continuó: “¿Como eres tu con Victoria?” (mi esposa). No dudé en la respuesta aun sin saber adonde exactamente querían llegar y dije: “Muy liberal…Hablamos abiertamente de nuestras fantasías cuando hacemos el amor” arriesgue. Ella volvió a decir: “¿Te gusta el sexo a todo dar y recibir?”. La conversación estaba girando hacia algo inesperado, de modo que le conteste que me gustaban más cosas de las que se pudieran siquiera imaginar. La respuesta vino de Tony: “A nosotros también”. Ya había seriedad en nuestros rostros cuando Angela dijo que deseaba bañarse en el lago (a pesar de la hora, la temperatura era de treinta grados) y le pidió al marido que le trajera la bikini de su casa; Tony asintió sin decir nada y fue buscar la indumentaria. Quedamos solos y callados un rato, bebió un trago de la copa de vino me miró directamente y dijo: “Te vimos esta siesta con el perro y Nancho…En la ducha….”. Dejo el suspenso flotando en el aire; sorprendido con los pantalones bajos, traté de aparentar indiferencia y respondí lo más calmada y amablemente posible: “¿Me espían ustedes acaso?”. Era un reconocimiento tácito, ella dijo: “La verdad que no…Fue casualidad, yo estaba podando la enredadera de la parte alta de casa y corté demás, entonces te vi y lo llamé a Tony…Nos calentamos tanto, que ahí mismo me cogió mirando todo lo que hacían…Nos gusta el menaje a trois, orgías y esas cosas…No te preocupes…Tony es Bisex como yo…Pero lo del perro fue espectacular. Nunca imaginé que a ti también te gustaran las relaciones raras”. Tony llegó en ese momento, creo que escuchó escondido la última parte de la conversación. Angela dijo con su habitual buen humor: “¿Saben que?…¡Me voy a bañar en pelotas!”. Dicho esto y sin dudar, se sacó el short y la remera, después la ropa interior y se encaminó hacia la escalera que lleva a la playa. Demás está decir que ver esas exuberantes tetas y ese culo torneado a mano me la hizo endurecer de inmediato; yo la miraba abiertamente sin importar lo que pensara Tony, quien sin embargo dijo: “¡Que culo tremendo tiene mi mujer!…¿Te gusta?”… “Si…Es muy parecido al culo de la mía“. Respondí, sintiéndome excitado. Vi entonces que Tony disimuladamente se refregaba la entrepierna y yo hice lo mismo, al tiempo que él preguntaba de nuevo: “¿Te dijo Angela que te vimos?”. Solo asentí con la cabeza y tomé un trago para la necesaria pausa que exigía el momento, ya que evidentemente ellos vinieron con un plan establecido. “¡Nos excitaste muchacho!…No sabes como te envidiamos esta siesta…Hubiéramos hecho cualquier cosa por estar ahí con ustedes…” . Este comentario me animó y respondí: “Ahora ya están aquí y algo haremos…Si quieren puedo ver si Nancho tiene ganas de hacer algo…Lo puedo buscar…”
No esperé respuesta y me dirigí rápidamente hacia la habitación de Nancho, esta vez golpee la puerta y unos segundos después esta se abrió. Nancho llevaba alrededor de la cintura una toalla pequeña que apenas cubría sus partes, aparentemente se acababa de bañar puesto que el cuerpo aun estaba húmedo y tenía el cabello mojado. Quedé mirándolo, ya estaba excitado y verlo así me produjo aun más excitación. “¿Quieres estar un rato con nosotros?…Me gustaría si puedes…Con Jordan…Nuestros vecinos están interesados, pero no es obligación que hagas nada que no quieras”. Le dije. Nancho dejó caer la toallita, y al ver esa negra pija de nuevo la desee, que aunque blanda en ese momento, dejaba adivinar su tamaño real. Tomando esta actitud como un sí, le pedí que me acompañara a la terraza junto a mis amigos que suponía yo, estarían esperando impacientes.
Nancho no tardó más que un minuto en ponerse un short, vi que tomaba el frasco de miel y salimos de la habitación con Jordan detrás nuestro; nos acercamos despacio a la terraza y antes de entrar al corredor, escuchamos jadeos y gemidos, apuramos el paso y los vimos en la penumbra. Habían apagado las luces de la parte techada de la terraza de modo que solo las luces de la sala se filtraban a través de los grandes ventanales en el lugar; estaban desnudos en posición de “sesenta y nueve” sobre las colchonetas de las reposeras que pusieron en el piso. Nancho y yo quedamos un momento observándolos, lo abracé y después le saqué el short, haciendo yo lo mismo con la ropa que llevaba puesta. Acercándonos nos acostamos al lado de la pareja, en el lugar que ya ellos habían preparado. Jordan se tiró (como por lo visto era su costumbre) al pié de nuestras colchonetas. Sentí la mano de ella en mi pija, giré de costado y los abracé metiendo la cabeza entre el vientre de Tony y las tetas de Angela; ella se arqueó un poco para permitirme que chupara el pezón que estaba a mi alcance. Mientras sentía la pija durísima de Nancho acariciar el espacio entre mis nalgas, Angela se arqueó hacia arriba un poco más, dejando aun más expuestas a sus enormes tetas. Ya había dejado de chupar la pija del marido y me dijo entre susurros: “Chupa el pito de Tony”. Nancho pegado a mi, me hacía sentir la pija ya en el esfínter, vi que extendía el brazo sobre mi cuerpo y que acariciaba la concha de Angela y quizás la cara de Tony. Entendí enseguida que la estaba untando con miel; Jordan no tardó en percatarse y fue directo a lamer la melosa vagina y la cara de Tony; Angela tomó con una mano el miembro de su marido y lo dirigió a mi boca. ¡¡ Era enorme !! aun más grande y grueso que el de Nancho que seguía en su posición bombeándome despacio, pero aun sin metérmela. “¡¡ Quiero al perro !!” exclamó Angela, apenas lo hubo dicho, Nancho ordenó: “Arriba Jordan”. El animal trepó sobre Angela y esta acomodó las caderas, ya que ahora estaba “de cuatro” esperando ser penetrada y dijo a voz en cuello: “¡Tony…Dirige la pija de Jordan a mi concha..Ahora!…” Mientras esto sucedía, Nancho abrazado a mi con un brazo, dirigió el brazo libre hacia la entrepierna de Tony y tomándole la pija, la trajo a mi boca, prácticamente me obligó a chupársela y debo decir que me encantó. Los jadeos de Angela eran impresionantes, ella de nuevo tomó mi pito y lo pajeó, mientras le pedía a su marido que chupara los huevos del perro. De pronto Nancho abandonó su lugar, al sentirlo di vuelta la cabeza y vi que se ponía detrás de Jordan y se arrodillaba, la pija de Nancho ya se apoyaba sobre los labios de Tony, quien comenzó a mamar el delicioso miembro del muchacho, mientras yo volvía a hacer lo propio con el de mi vecino.
En algún momento, Jordan y Angela giraron, de manera que la cabeza de ella quedó entre mis piernas, ahora yo tenía más visión de lo que ocurría; Jordan se la estaba cogiendo con embates cada vez más rápidos, lo cual aceleró el ritmo de su boca en mi pito. Sentía que Tony en cualquier momento eyacularía, la cabeza de su miembro palpitaba dentro de mi boca, hasta que llegó al clímax justo en el instante en que pasaba la lengua sobre la roja y gran cabeza de su pito; sentí el impacto del polvo en los labios y el rostro y como había hecho antes con Nancho, se la seguí chupando hasta que acabara completamente; cosa notable, este enorme instrumento se ablandó solo un momento, ya que al rato comenzó de nuevo a endurecerse dentro de mi boca. Un profundo “¡¡Ahh!!” me distrajo de la deliciosa pija, era Angela que había llegado al orgasmo cayendo encima de su marido y de mis piernas, Jordan había hecho su trabajo a plenitud con la dama. Sin dejar la pija de Tony extendí la mano y acaricié los cabellos y la cara de Angela, su respuesta fue inmediata: “Cogeme por el culo” me dijo. Angela se sentó encima mío y dirigió mi dura pija a punto de estallar hábilmente hacia su esfínter ya dilatado, la penetración fue instantánea y comenzó a moverse. Tony se había puesto de costado de modo a permitir que yo se la siguiera chupando, lo cual seguí haciendo a la par de cogerla por el culo a Angela. Nancho trajo a Jordan hasta Angela e hizo que se apoyara con sus protegidas patas delanteras sobre los hombros de esta; Angela se encorvó aun más para permitir que las patas de Jordan quedaran prácticamente sobre sus espaldas, mientras que sus patas traseras apretaban mi torso a ambos lados. Nancho comenzó a pajear de nuevo al perro y yo ayudé con esto acariciando sus huevos y vaina, mientras sentía que Tony en su posición de costado, apretaba más su bajo vientre a mi cara para permitirme que le chupara la pija con facilidad. Apenas apareció de nuevo la cabeza del pito del perro, ya fue Angela quien se encargó; la lamió haciendo que el miembro despertara y se agrandara cada vez más. No tardó en chupársela casi entera, yo seguía con lo mío acariciando al mismo tiempo los huevos del perro y sintiendo mi pija entre esas dos nalgas exuberantes. Nancho se colocó detrás de Tony y lo penetró; estábamos los cuatro en una orgía inimaginable, tanto que Tony con cada bombeada de Nancho gemía excitándose más, lo sé por que su pija en mi boca cada vez estaba mas dura, lo que a su vez endurecía mas la mía dentro del culo de Angela. Esta vez sentí el polvo de mi vecino en la boca, esa enorme pija no paraba de largar, eso fue suficiente para que exploté en culo de mi vecina, y momentos después Jordan en la boca y cara de esta, el ultimo creo que fue Nancho. Por un largo rato quedamos en la posición en que estábamos; la noche terminó deliciosamente, ya que una hora después todo recomenzó. Rotardi1@hotmail.com

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