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Mi primer less

Me animé a contarles lo que hace unos días me sucedió, porque desde hace un tiempo me he interesado por leer los relatos de las experiencias de los demás, y a veces pensaba si algún día algo similar llegaría a ocurrirme, pero creo que jamás llegué a pensarlo de una manera formal.

Soy Luna, tengo 26 años, estoy terminando una licenciatura, mi novio es extranjero y nos vemos cada periodo vacacional, pero éste verano ha sido la excepción, ya que junto con unos amigos de la Universidad planeamos una viaje al término de clases, ya que jamás habíamos salido juntos de vacaciones.
Las clases terminaron la segunda semana de junio, y de inmediato, hicimos maletas para dirigirnos al sur del país, a las costas de Oaxaca.
No mencionaré el nombre de ninguno de mis amigos, por obvias razones, nunca se sabe quién pueda leer, pero puedo decir que eramos 3 hombres y dos mujeres: mi amiga Estrella y yo. Todos somos de la misma carrera, a los chicos los conozco desde primer y segundo semestre, y a Estrella hace poco más de un año.

Salimos de la ciudad un sábado por la mañana, para llegar a nuestro destino ese mismo día por la tarde; todo transcurrió como siempre entre nosotros: completamente a gusto y felices por la confianza de conocernos ya de tanto tiempo.
Llegamos sin ningún contratiempo al sitio planeado, nos instalamos y comenzamos a disfrutar del ambiente aún tranquilo de la playa.

Pero a la tercera noche, los chicos se separaron un poco de nosotras, ya que habían hecho amistad con algunos turistas en la playa, aunque nos invitaron también a ir por ahí a algún bar, decidimos quedarnos en donde nos hospedamos, debo decir que ésta decisión fue más de mi parte, ya que tengo un carácter un tanto antipático con la gente que no conozco mucho, pero Estrella apoyó mi decisión.

Después de un rato de hablar de cómo lo estabamos pasando y ese tipo de cosas, la plática comenzó a hacerse un poco más seria, ya que Estrella me preguntó si uno de los chicos y yo teníamos “algo” porque notaba que él no me despegaba la vista cuando estábamos juntos, y ciertas actitudes que tenía hacia mí; le conté que en Abril algo había sucedido durante una fiesta, pero que no prosperó porque preferí mi relación con mi novio.
Así continuó la conversación, pero noté que ella estaba esforzándose por tratar de sacar a flote algo que quería decir, así que directamente le pregunté qué era lo que pasaba, ya que me imaginé que le gustaba éste amigo.
Dudó unos momentos, pero al final, me dijo que tenía algo que decirme, que era necesario que lo hiciera, que si me enojaba y no quería hablarle más, lo entendería. Tomó un respiro, y comenzó a decirme, textualmente, lo siguiente:

“ Luna, hace tiempo que quería hablar contigo, y confesarte que soy less, sé que eso no te causa ningún problema conmigo, pero también tengo que decirte que me gustas demasiado, cuando coincidimos hace unos semestres en las asignaturas, te ví y físicamente me gustaste, pero cuando comencé q conocerte, cómo eres como persona, me gustaste aún más, incluso hasta tu carácter difícil me gusta. Cada tarde te veía llegar a clases y el estómago me daba vuelcos increíbles, cuando te acercabas a saludarme tu aroma me envolvía por completo, escuchar tu risa me pone feliz, tu manera de sentarte, de caminar, y tu sonrisa, hacen que me tiemblen las piernas. No sé si estoy enamorada de ti, pero el gusto que siento por ti es inmenso, he pasado infinidad de noches soñando cómo sería tenerte cerca. Lo siento, tenías que saberlo.”
Yo estaba frente a ella mirándola a los ojos creo que sin parpadear, como en estado de shock; no estaba enojada, pero tampoco sabía qué decirle, qué responder, porque no me había ofendido, es más era de las cosas más bonitas que alguien me ha dicho jamás.

Creo que ella lo notó porque comenzó a acercarse, estaba dispuesta a arriesgarlo todo esa noche, era el momento.
Estabamos sentadas en la cama, y lentamente se acercó, me tomó de un hombro y despacio me empujó para recostarme en la almohada, ella se tiró de costado a mí, y comenzó a acariciar mi cabello.
En ese momento comencé a sentir una serie de estallidos dentro de mí, jamás me imaginé estar en esa situación. De mi cabello pasó a mis hombres, los acariciaba con mucha delicadeza, y eso me encantaba; pasó sus dedos por debajo de los tirantes de mi sostén, y mi respiración comenzó a agitarse.
Se incorporó un poco, para quitarme la camiseta, yo accedí levantando los brazos. Se quedó un instante mirando mis senos y comenzó a rozarlos por encima del sostén, pero no por mucho tiempo porque comenzó a bajar los tirantes de mis hombros, y lo desenganchó del broche delantero. Cuando me lo quitó, me dijo: tienes unos pechos preciosos. Acto seguido volvió a tirarse en la cama y comenzó a acariciármelos, muy suave, desde la base, por los costados, yo sentía cómo mis pezones se endurecían poco a poco, ella también lo notó, así que se acercó aún más a mí y sin dejar de acariciarme, comenzó a lamer uno de ellos con la punta de su lengua, se sentía tan húmeda y tan caliente, que mi excitación aumentó de forma increíble, me estaba encantando lo que me hacía, poco a poco comenzó a ponerse encima mía, tomó mis senos con ambas manos y siguió lamiendo mis pezones, uno después del otro. Yo estaba ya más que excitada, estaba hirviendo, comenzaron a salir gemidos de mi garganta, y sentí que mi bikini estaba prácticamente empapado de mis fluídos.
Al estar sobre mí, puso una de sus piernas entre las mías, así que de inmediato notó también lo mojado de mi bikini e hizo un ruido muy rico como de satisfacción. Me dijo: te está gustando, verdad preciosa? Quiero que lo disfrutes, quiero hacerte gemir como nunca, sólo déjate llevar. No tenía que decírmelo, ya estaba yo rendida hacía mucho.
Volvió a incorporarse y se echó para atrás, se quitó la camiseta y el sostén, tiene unos pechos más pequeños que los míos, pero firmes, bonitos; su piel también es más oscura que las mía, y pude ver sus pezones muy erectos, levanté mis brazos y los acaricié, ella cerró los ojos y sonrió. Me miró a los ojos, y tomó mi bikini por amos extremos tiró de él hacia abajo, despacio, para quitármelo; yo respiraba con mucha dificultad, mi última prenda estaba saliendo, no sabía qué más iba a suceder.
Nuevamente se quedó mirándome cuando me quedé completamente desnuda, me miraba de arriba abajo, por cada costado; con ambas manos comenzó a acariciarme desde los tobillos, subiendo por mis piernas, y al mismo tiempo tendiéndose sobre mí. Con una mano tomó mi barbilla, y me besó, lentamente, suavemente, con mucha pasión. Con el beso fue bajando por mi cuello, hasta llegar nuevamente a mis senos, los besaba, los lamía, les daba pequeños mordiscos húmedos, deliciosos, yo le acariciaba la espalda y los brazos, no sabía qué hacer. Su mano derecha fue bajando sin que su boca dejara de chuparme, hasta llegar a mi vagina.
Jamás pensé que sería capaz de sentir tanto placer, sus dedos, sin separarlos, los frotaba suavemente por encima de mis labios vaginales, y poco a poco fue abriéndolos, despacio, hasta encontrar mi clítoris. Tenía ya la vagina inundada, de tan excitada que estaba, pero cuando comenzó a tocar mi clítoris, mis líquidos fluyeron aún más; abrí las piernas para que pudiera tocarme mejor, y ella volvió a besarme en la boca.
Deslizaba sus dedos y se escuchaba el ruido que hacían con mis fluidos, era delicioso, yo movía mi cadera al rítmo de sus dedos, estaba disfrutándolo de verdad.
De pronto dejó de tocarme, yo abrí los ojos por el corte de las caricias, y me dijo: quieres que te haga el amor?, yo le respondí con la garganta reseca de tanto gemir, que sí, que lo deseaba de verdad.
Se puso de rodillas para quitarse el bikini, mi corazón se aceleró increíblemente al verla tan decidida. Cuando terminó de quitárselo, se puso sobre mí nuevamente, pero ésta vez se acomodó de tal manera que su vagina tocara la mía.
Tuve un estallido de placer cuando sus labios vaginales tocaron los míos, sentí su calor, abrazante, desesperado, estaba también inundada como yo. Con una de sus piernas abrió un poco más las mías, se tendió sobre mí, me besó, y comenzó a mover su cadera contra la mía, tocando mi vagina con la suya, de una manera inconteniblemente deliciosa.
Con mis manos acaricié sus senos todo lo que pude, un deseo muy fuerte me animaba a hacerlo, los besé, lamí sus pezones, quería que también ella disfrutara conmigo.
Era maravilloso escuchar el ruido que hacían nuestros fluidos y los gemidos de ambas.

De pronto comencé a sentir que iba a tener un orgasmo, no podía creerlo, sólo pude cerrar los ojos y sentir cómo llegaba, cómo me invadía todo el cuerpo, haciendo pulsar muy fuerte mi vagina y mis senos; estallé en medio de gemidos que eran cási gritos, y en medio de los besos y las caricias de Estrella.

Aunque fue grandísimo mi orgasmo, no quedé exhausta, al contrario, todavía continué excitada, eso fue algo increíble, jamás lo había experimentado.
Estrella cuando vió que había terminado mi orgasmo, se tiró un poco en la cama, acomodando su cadera de modo que su vagina quedaba totalmente enfrente de la mía, como en una especie de tijera, y comenzó a agitar fuertemente su vagina en la mía; en un momento sentí que también venía su orgasmo, y así fue, la ví echar la cabeza hacia atrás y gemir muy fuerte.

Ya más tranquilas, pude ver que mis muslos estaban escurriendo, así que me fui a dar una ducha, y ella también lo hizo.
Pero al volver a la habitación, creo que ambas seguíamos super excitadas, porque Estrella me quitó la toalla y me tumbó sobre la cama me dijo que le había faltado dárme un regalo, que era lo que más había soñado.
Separó mis piernas y con su lengua comenzó a explorar mi vagina; jamás me había gustado que me hicieran sexo oral, porque mi clítoris es extremadamente sensible, e incluso llega a dolerme, pero ella lo hacía de tal manera que no había dolor; me lamía y me besaba con delicadeza, cási con devoción, y sin esperarlo, estallé en otro orgasmo, no tan intenso como el anterior, pero un orgasmo al fin, delicioso, vibrante.

Estrella se recostó a mi lado un rato, luego nos vestimos para no levantar ninguna suspicacia de los chicos. A ella no le importaría que se lo imaginaran, o que se enteraran pero yo no estoy segura de querer que se sepa lo más mínimo al respecto.

En los días restantes nada volvió a suceder, seguimos con las vacaciones normalmente, pero sentía las miradas de Estrella, los leves roces de vez en cuando.

Ya hemos regresado a la ciudad, no hemos hablado del tema, no sé si volverá a suceder, no sé si sea mi tendencia, porque llevo una vida distinta, al menos la llevaba hasta ese día, pero sí sé que es lo más increíble que he vivido, no me arrepiento.

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4 comentarios en “Mi primer less

  1. Ayy me dejo mojada tu historia yo quiero vivir una experiencia asi, quisiera conocerlas a las 2, fue muy exitante tu historia gracias por compartirla

  2. HOLA ME INTERESO MUCHO SABER DE TI, ME PODRIAS DAR TU CORREO, NO SE X Q SIENTO Q TE CONOZCO JEJEJE, ERES DE XALAPA??

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