Crea tu cuenta gratis y disfruta de una semana de videos de primera calidad en PornHub Premiun

Pelea muy de machos

Todo empezó un día en la facultad de Ciencias Sociales, donde estudio. Mi nombre es Alejo Paradiso, tengo 25 años, curso el ultimo año de la carrera de Ciencias de la Comunicacion. Un Sabado por la mañana, acudí a clases con una resaca considerable, dado que la noche anterior me fui a la fiesta que unas amigas habian organizado. A mi me encantan las fiestas, el alcohol, las mujeres…soy un clásico “mujeriego empedernido”. Ahí estaba yo, sentado en el aula haciendo que escuchaba la clase (de la que no entendía nada de nada), cuando me pasan un papel los chicos de atrás diciéndome que tenía una cara de muerto terrible y si había andado de partusa. Como yo no soy muy sociable con los hombres, de hecho mis amigas son mujeres, le contesté en el mismo papel que me dejaran en paz, porque les iba a romper todos los huesos.

Aclaro que no soy un patovica, pero que tengo un cuerpo muy bien dotado: mido 1.85; ojos verdes, cabello negro, tez blanca y un bulto entre las piernas que hace gozar hasta a un muerto….mi pija es muy grande (26 cm) y tengo unos huevos redondos y bien formados. Por tal razon, trato de no ir a la facultad en pantalones que me marquen demasiado, como ser joggins. Ese Sábado fui de joggin y remera, para ir directo al gimanasio después.Volviendo al tema, cuando estos 2 idiotas leen el papel, el más grandote (alto como Yo, pero con un cuerpazo de pastillas y gimansio terrible) me escribe: “salí ya, porque te re cago a trompadas acá mismo”. Lo leí, lo miré y me le reí. Se levantó, con el otro atrás, me agarró de la remera y me arrastró hasta afuera, ante la mirada atónita de todos los presentes; entre ellas de 4 chicas a las que me había cogido ese mismo año y de la hermosa profesora de “Medios” que tenía una apariencia de puta relajada que me obsesionaba y a la que estaba tratando de seducir desde que empezó el cuatrimestre. Por esas razones, me hice el macho. Esto pasó:

En cuanto me sacó del aula, me empujó contra la pared y me dió una terrible trompada en el estómago que me dejó sin aliento; al grito de “levantate que recién empiezo cagón, te voy a dejar estúpuido”….me agarró de la cabeza y lo miró a su amigo preguntandole si me la daba ahora o jugaba un ratito más. Su amigo rió, todos estaban afuera; mirando. Sentía una bronca terrible, pero el dolor era más fuerte. Me acercó mucho su boca a la cara; y me dijo:

“Yo pego pocos golpes, pero dejo tirados a los imbéciles como Vos…..y practicamente impotentes”. Entendí al segundo. Iba a cagarme a golpes en las bolas!!!!!. Así fué. Le pidió a su amigo que me sujete las manos (que tenía en mi estómago por el dolor) y cuando me tuvo ahí a su disposición, ´su amigo solo decía: “a los huevos, Javi…para que no joda más; ni coja” y reía. Javi, así se llamaba, me miró y ante mi enorme bulto bien marcado por el jogging, me dijo: “que lástima, la tenés enorme parece…pero te va a quedar inútil…porque te voy a pegar tanto que la pija se te vá a caer solita”. El otro, que no sé su nombre, me tiro la cabeza para abajo y me pedía que me la mire para recordarla. Yo gritaba “tengo la pija dura, puto….te la voy a meter por el orto”. Ay nomás lo hice enojar. Javi me agarró los huevos con la mano, emepzó a apretarlos y mientras me sonreía, me los apretó tan fuerte que sentía mis testículos en otro planeta. Era un dolor increíble. Ël se reía. Me pregunta”duele papito”. Ahí nomás me clava un rodillazo en el medio de la pija que me hace marear. El otro hijo de puta me seguía sujetando, así que no podía ni soquiera masajearme el bulto para aplacar el dolor. Me soltaron. Tambalié, respiré profundo y me le fuí encima a ese pelotudo de javier. Lo de “pelotudo” estuvo muy bien dicho, porque cuando le agarré Yo a ël las pelotas…no podía creerlo!!!!!. “Soltame las bolas, puto de mierda”, me gritaba. Yo, que hice karate algún tiempo, le sonreí y le dije “quién ríe ahora, huevón”?. Ahí nomás, le apreté los testículos de una sola vez, en un cerrar y abrir las manos….Lo dejé estúpido a Él. Se retorcía, masajeándose la poronga con una mano y sobándose las pelotas con la otra. Lo miré desde arriba y, para mi sorpresa, verlo toquetearse tanto el bulto me dejó al palo. Traté de dimularlo, pero Javier me miraba desde abajo, es decir que tenía una visión practicamente panorámica de mi entrepierna. Me miró y sonrió. Empezó a sobarse la verga sin disimulo; desde el suelo ese gigantón me estaba seduciendo!. Yo nunca me había calentado con un tipo, pero entre tanto golpe de macho en esa zpna tan viril….tenía los huevos llenos de leche. Sentía deseo y, a la vez, rabia.Yo no era puto. Por ende, esperé a que se le notara bien parada, me acerqué, sonreí y apunté una patada terrible a ese pedazo que me excitaba. Me calentaba pegarle ahí. Sentir como le aplastaba la verga, como le retorcía los huevos. Más me calentó cuando, desde el suelo y con las 2 manos en su chota; empezó a gritar cosas, como: “en los huevos, hijo de puta”, “Uh!, me rompiste las pelotas” y cosas similares. Me excité como nunca en la vida de escucharlo aludir de esa manera tan ordinaria a su miembro. No aguntaba más, empecé a frotarme arriba del jogging. Priemro me pellizcaba las pelotas, luego con las 2 manos empecé a acariciarlas, sintiendo crecer mi enorme palo. Javier, a pesar del dolor, estaba excitándose también. Me preguntó: “qué te calienta de esta situación, huevón”?. Yo, apoyando muy suave mi mano abierta en sus pelotas, le dije: “pegarte ahí, vaaaa…acá”!; y ahí nomás cerré la palma de la mano y retorcí esos huevos gigantes. Sus insultos y quejidos, me ponían a cien. Sin dejar de apretujarlo de las bolas, emepecé a masturbarme y a amenazarlo con que lo iba a hacer tragarse mi leche mientras le arranacaba las pelotas a patadas.Lo decía y más me calentaba.El pobre tipo, seguía ahí tirado, con los pelotas y la poronga destruidas. Yo lo agarraba una y otra vez, pero siempre de los testículos, no tocaba ya su verga. Me vine, lo ensucié todo. Cuando terminé, solté al fin su entrepierna, achicharrada por completo, llevó automaticamente sus manos y empezó a masajearse. Lo dejé ahí solo, no me fuí sin antes amenazarlo con qué si volvía a joderme o contaba esto; lo iba a cagar tanto a golpes que iba a ser Yo quien le arranque la entrepierna, dije esto, lo miré, le dí un último apretón de huevos ; y me fuí.

Desde ese día, no dejé de pàjearme todos los dias acordándome de esas pelotas que aplasté, patié y manosié con tanta devoción. pero no repetí el hecho con ningún otro tipo. Me caso con una mujer muy bella, en algunos meses..pero no niego que cuando le hago el amor; extraño tener que apretujar entre sus piernas….Ella sería perfecta, si tuviera chota y bolas. En fin, no se puede todo en la vida.

Mejora la calidad y duracion de tus erecciones con Vigrax


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*