Con mi compañera y su virginidad

Solo para recordar mi historial histórico. El título general de los relatos es Truenos y Relámpagos. El Capítulo I,  fue UNA NOCHE CON MI ABUELA;  el Capítulo II, con mi COMAPEÑRA DE ESTUDIOS.  Este Capítulo III, es con mi compañera  de estudios, en la fiesta de los Andrade.  Recordarán que Anita fue invitada a una fiesta de cumpleaños y ella a su vez me invitó a mí.
Quedamos en encontrarnos a las 3 de la tarde y allí estuvimos en la casa de los  amigos Andrade.  Habían acondicionado un salón grande, con mesas pequeñas en diferentes lugares y un buen lugar para bailar.  Allí encontramos a varios compañeros y compañeras de estudios.  Pero habíamos más mujeres que hombres.  Nos dijeron que había una final de campeonato de ligas de fútbol juvenil.  Entonces muchos muchachos fueron para el estadio deportivo.
La fiesta se inició con un brindis y unos discursos con ironías, dijeron que faltaban algunas “pelotas” y que los muchachas pueden hacer unos cuantos goles por la ausencia de “palos” y “palos gruesos”. Enseguida de los brindis de rigor vino la música.  Un buen grupo de chicas no teníamos parejas varones, estamos sentaditas alrededor de unas mesas redondas.  Para alegrarnos comenzaron  a brindar un buen  vino. Poco a poco la gente se iba poniendo en onda. La fiesta se avivó con música salsa, merecumbés, regatón y música pop. Brindaron bastante  ron compuesto que le llamaban cuba libre. Como de costumbre las chicas que no bailaban se dedicaron a intercambiar chismes de profesores, profesoras y alumnos, otras  a criticar a los bailarines.  Pues habían algunas chicas que movían la cintura y el culo que daba envidia. Algunos muchachos estaban muy alegres y excitados y se les veía como se sacudían sus vergas dentro de los pantalones. Entre estas y las otras. Mi amiga Anita bailaba por un largo rato con un muchacho llamado Ramiro. Estaban muy alegres, pero cuando pusieron unos boleros románticos y estaban apegaditos bailando y él hablando en los oídos de Anita.  Pero, en un momento, repentinamente  se vino Anita a donde yo estaba sentada, Ramiro trató de seguirla pero le dijo que ya no bailaba más.  A mi me preocupó esta situación.  Habían unos vasos de ron en la mesa,  se lo tomó uno de esllos. Le pedí que me contara si algo malo pasó.  Bueno, me dijo Anita,
- Te lo voy a contar, pero lo manejas con reserva, tu tienes amistad con varios miembros de mi familia y no quiero que se enteren de algo muy personal. Si viene a sacarme a bailar le insulto a ese desgraciado de Ramiro;  o mejor tu vas a bailas con él, no quiero saber nada de este huevón. OK?.
- Sisisi. Le contesté, pero quiero que me cuentes con lujo de detalles, como yo te he contado mis cosas. Somos amigas y el principio de la amistad es saber guardar los secretos o confidencias de las amigas.
-Verás Marlene, el tema central es como perdí mi virginidad. Pero en esta parte dame otro traguito, no mucho, lo necesito para tener el coraje de contarte.  Y tráeme un sánduche de jamón, están sobre la mesa.
Fui a buscarlos, pues Anita se merecía un buen trato, me iba a contar algo muy serio y difícil, porque la virginidad  es algo muy respetable, un tabú en nuestro medio, de eso no se habla. Se da por sentado que las chicas vamos vírgenes al matrimonio. Casi hay un culto a la virginidad de las mujeres.  En lo que va a los hombres cuanto más temprano se desvirgan se consideran más hombres.  Esta la sociedad machista en que vivimos.
Pero estos muy sinvergüenzas necesitan de las mujeres para saber como funcionan. No importa con quienes ni como ni cuando. Muchas veces las pobres sirvientas de la casa pagan los platos rotos. Otras somos nosotras mismas que caemos ingenuamente.  Creo que cuando hay un verdadero amor eso es posible; sin embargo, en nuestros hogares, las hijas somos malamente castigadas.  Oigamos lo que me dice Marlene
-Como tu sabes; Marlene, el problema de la virginidad en medio de nuestra sociedad, hipócrita y conservadora, es de vida o muerte en el noviazgo. Hay matrimonios que se han roto por eso. Hay unos cuantos desgraciados que le sacan en cara a la mujer si la encuentran que no fue virgen en la noche miel, que noche ni que miel, jajaja.  Tu sabes en sociedades judías o musulmanas como en pueblos primitivos la virginidad se la guarda hasta la noche de “luna de miel”.  Es algo muy sagrado y hay toda una fiesta después del desvirge.
Tomándose un poco de aire y coraje, me dijo.
- Hace un año y meses el hermano de Ramiro, que se llama Carlos, fue mi novio, esto lo conocían todos ustedes.  Nos llevábamos bastante bien, no pasábamos de besos y mutuas caricias. Un día me invitó a su casa, cuando llegué me encontré con la novedad que nadie de la familia se encontraban en la casa. Pues salieron de la ciudad para atender una invitación. En verdad, los dos estábamos nerviosos y yo quería salir de la casa, pero el me rogó que no.
Para superar los nervios trajo una botella de Cognac, que los entendidos lo pronuncian Coñac. Conversa y conversa y escuchándole las lindas cosas que hablaba de mí, nos tomamos unos dos buenos vasos de coñac, que lo sentía bastante bueno para mis nervios. Ya más tranquilos me dijo que yo era su primer amor y que nunca estuvo antes con una mujer a “solas” y que ese día era uno de los más lindos de su vida.  Entonces brindamos con otro vaso de coñac.  Con ese tercer vaso perdí toda noción de recelos y miedos y nos besamos como locos.  Puso una música romántica, bailamos apegaditos, el comenzó a besarme por el cuello, al comienzo me hacía cosquillas, pero luego me excitó, sentía que me iba humedeciendo el calzoncito.  Hubo un momento en que se me acercó mucho y sentí que su verga se le había parado, estaba dura y apuntaba a mi vagina.  A momentos la cabecita topeteaba con mi clítoris y eso me ponía muy arrecha.  Instintivamente me retiré y un poco me di la vuelta, como si fuera a bailar pasodoble. Trataba de huir de ese monstrito que intentaba invadir mi cueva. No se cómo fue pero me agarró por detrás,  y se movía.  Yo me sentí más segura, pero sus movimientos y su verga que la tenía en medio de mis nalgas y con el ritmo de la música casi inconscientemente movía rítmicamente el culo contra su vientre y sentía más y más a ese misterioso paquetito.  Ah, me olvidaba de decirte fui con un vestido corto y no con pantalones.  Eso facilitaba para los fines de Carlos.  En un momento me agarró de las tetas, eso no lo tenía en mis planes. Yo moviendo el culo con su verga entre mis nalgas y con las manos que apretaba mis tetas, ya me desmayaba de la arrechez, sentía que los jugos bajaban por mis muelos y como que un orgasmo se venía encima.  El trató de darme la vuelta, pero no me dejaba y pensé, como me libro, entonces me tomé de valor y le agarré la verga, y le oprimía.  El me pedía que por piedad le de unos masajes.  Ya para terminar me soltó y abrió su pantalón sacó su verga-  Yo estaba atónita, muda, y de pronto agarró mi mano y puso su verga y eyaculó.  Por primera vez veía como salía la leche por la boquita de esa paloma. Y yo agarrada de la paloma también tuve mi orgasmo, aunque me reprimí para no demostrarle mi tremenda excitación que había logrado.  Luego sacó su pañuelo y yo con mucha ternura le limpié el pantalón y la verga, que había vomitado lava como un volcán.  Eso me excitaba acaloradamente.   El notó mi arrechez,  metió su mano por debajo de mi falda, le dejé  pero no quería que llegue a mi vagina.  El me rogaba que le deje acariciar y que no iba hacer nada.  Le dije que estaba mojada. Fue peor los ruegos y caricias que me dejé tocar, pero metió su mano por debajo de mi calzón. Carlos se emocionó tanto con los jugos que salían,  con sus dedos me limpiaba y se los lamía, entre mí dije que puerco, pero el así lo quiere, que lo haga.
En esos momentos de la narración de Anita vino un joven a sacarme a bailar, pero me negué. Lo mismo hizo Anita, nos dio pena porque el muchacho se fue triste.  Le dijimos que más luego, pues estábamos tratando de resolver una situación especial.  Yo misma estaba excitadísima, que no quería que pare de conversar su historia.  Estoy segura que si salía bailar terminaba bailando.  Me toqué la cara y tenía las mejillas calientes. Y siguió Anita contándome su historia
-Descansamos un poquito sobre un sofá de la sala, pero el me daba de rato en rato besos en los labios, las mejillas, el cuello, parece que descubrió mis zonas erógenas, y en un momento besaba mis senos por encima de la blusa que llevaba puesta.  Entre mi pensaba le dejo o no le dejo, pero mientras yo pensaba el me agarró de la cuca y claro yo tenía mi chucha muy caliente.  Jugaba con mis pelitos hasta que llegó al clítoris y me acariciaba muy tiernamente, a veces con brusquedad, y yo le respondía sus besos con avidez, abrí más piernas para dejarlo actuar. Allí aprovechó el momento para darme de besos sobre el calzón que me decía olía bien y tenía un rico sabor.  En esos momentos pensaba en mi hermana que ella me decía lo mismo cuando hacíamos el amor. Al final logró bajarme el calzón y metía su lengua por mi rajita que me ponía a volar.  Yo comencé a darme convulsiones en el sofá.  Ya estaba a su merced, había perdido mi control.  Se bajó el pantalón y por un lado de su calzón sacó su verga, creo que tendría unos 13 centímetros me la hizo acariciar y le di unos masajes de sube y baja. Como me gustaba verle la cabecita de la verga como salía de su capullito.  Trató de que le mame la verga, pero no acepté.  Un poco desesperado se montó encima mío, yo me sentía incómoda, pretendiendo mejor la postura hice un giro un poco brusco y el pobrecito se cayó al suelo.
Tuve una risa nerviosa, pues sabía que iba a perder mi virginidad que la había guardado, para el matrimonio.  Ya no pudimos más aguantar, él se levantó y conectó su verga en mi raja, no sabía por donde mismo meter y yo le ayudé, con mi mano cogí su verga y le puse sobre el Himen.  Presionó, se rompió, me dolió, grité un  poco, me metió la paloma y dos o tres movimientos y el terminó, me lavó de semen por dentro y por fuera de la vagina.  El  me decía  culea mihijita , culea mi amor, muévete.   Yo no terminé, no tuve orgasmo y la vagina estaba adolorida y sangrosa. La falda de mi vestido se había manchado. El se fue al suelo, agotado de “tanto trabajo”.  Al final me quedé frustrada.  Había perdido la virginidad y sin ningún gusto, el placer desapareció de mi cuerpo, fue como una pesadilla.  Me fui al baño, limpié a la cuca, había leche en mis pelos, la bañé lo mejor que pude y toda adolorida, salí de su casa.  El me alcanzó  en la calle, en su moto y me llevo a mi casa.  Si no habría estado adolorida, mal tratada,  no le habría aceptado.   Llegamos a la casa, me bajé de la moto. Me dio un beso en la mejilla.  Lo acepté de muy mala gana y no le correspondí.  Prácticamente ese fue el fin de todo.  Por mucho tiempo le guardé rencor……  Esa es, Marlene, mi secreta historia, me da ganas de llorar.
. Yo le agradecí por la confianza de Anita, por haberme contado su buen y mal momento que pasó.  Me dio la impresión que Anita perdió su querido “trofeo”, en una mala jugada.  Me contagió su tristeza que también tenía ganas de llorar  Luego le pregunté,
- ¿Por que, Anita, te resentiste con Ramiro, el no tiene la culpa de nada.  Al comienzo estabas bailando con gusto. Qué pasó??
- Lo que pasó es que este huevón del Ramiro, me habló de su hermano. Que el pobre Carlos no sabía de mujeres.  Que Carlos le contó la historia, que el tenía mucha pena y vergüenza de su hermano.  Pero que él si me iba hacer gozar como yo me merecía y que el sabía muy bien como culear a una mujer y no como el tonto de su hermano. En ese momento yo me resentí y le dije si piensas que soy una puta ándate a la mierda a culear con la que te parió.  La verdad, Marlene, que se me salió todo el vocabulario que hablan los muchachos.  Casi le doy un chirlazo al muy sinvergüenza………….. Oye Anita vamos saliendo de la fiestita.  Algunos están saliendo y como hay más mujeres que hombres no les vamos hacer falta………. Marlene, hagamos una cosa por qué no nos llevamos una botella de vino a tu casa. Alláa en la mesa hay algunas.  Tu me tapas y yo le meto en mi mochila y vamos a tu casa.  Asi lo hicimos, salimos con el vino. A la salida los padres de una compañera nos llevaron a la casa de mi abuela
Ahora lo que pasó en la casa de mi abuela es motivo de otro relato.  De todos modos me gustaría de recibir sus comentarios si a sí ustedes lo desean.  Hasta aquí he contestado a casi todos los email que me han escrito. Repito estoy escribiendo las confesiones de una mujer que se une a todas aquellas que han contado sus verdaderas historias y son a las que yo admiro y respeto.
Con mucho cariño,  Marlene
marlenemiravalles@yahoo.com

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2 Responses to “Con mi compañera y su virginidad”

  1. Luisa dice:

    Buena historia, dónde veo la continuación?

  2. sabrosura dice:

    qué hueva leer todo este cuento….

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