Catfight

Mi admiración por Ariana venia desde hace mucho tiempo atrás, muchos la confundía con envidia basándose en que ella es tan bonita pero no, mi admiración por Ariana es tan solo amistad.

Es verdad que ella tiene una casa mas linda que nosotros y que no parecemos de la misma edad, ella rubia, con un cabello que casi alcanza su cintura y yo castaña, y desde no se cuanto utilizo este corte estilo militar. Mi nombre es Roció, soy delgada o mas bien menudita como dicen acá por Sinaloa, tengo 16 años y dicen mis tías que aparento 13 cuando mucho, voy al colegio de Bachilleres de Sinaloa numero 25, el que esta en la Campiña y en verdad, mi mejor deporte es el haberme convertido en la amiga de Ariana, así me llaman todos, la amiga de Ariana.

Fue en la prepa donde todo sucedió, a diferencia mía, Fernanda si sentía un odio por Ariana y ella si manifestaba su envidia, Fernanda era sin duda la mas alta del salón, la mas fuerte también, jugaba basket con los muchachos, solía ganarles, les hablaba con groserías como ellos lo hacen, pero muy contrario a lo que todos pensaban de ella, a ella le gustaba Miguel.

Ahora Miguel, un buchon que frecuentaba la prepa para cazar pollitas, llegaba patinando su pickup en la puerta, esperando que ellas mismas se acercaran con el, no era feo, al contrario, era del tipo campirano, un bronco como llamamos por acá, pero el negocio de su papá lo hacia llevar siempre dinero en la cartera, buena ropa y éxito con las viejas, incluyendo a Fernanda y Ariana.

Aun tengo mis dudas de lo que Roció sentía por el, ella podía tener a quien quisiera, podía hacerlos rogarles a sus pies y como no, era casi tan alta como Fernanda, media uno setenta y tres, como dije antes , su cabello lacio y rubio llegaba hasta su cintura, sus piernas eran perfectas, sin un solo bello mas que de color dorado, su sonrisa, sus verdes ojos y además de todo un busto de una mujer de 23 años, era una niña de 16 que hacia voltear por la calle a todos los hombres a su encuentro, era mi amiga Roció.

Ese día y como todos los días las tres llevábamos el uniforme del Cobaes, y las tres lo llevamos de forma distinta, Fernanda usaba el de los hombres, una camiseta con el logo al frente, siempre desalineada , siempre sucia, su falda a cuadros tipo príncipe de Gales llegaba hasta sus rodillas, es verdad, era la falda mas larga de toda la preparatoria pero de que me burlo yo, si convencía a mi mamá de llevar tela a la costurera para que me hiciera estos pantalones, nunca quise llevar falda, así que me hicieron dos pantalones de patoles para la escuela, de hecho, soy la única mujer que los lleva, y con mi corte de cabello y lo pequeñita que soy algunas veces me confunden con un niñillo, ja, el caso de Roció es otro, ella es una Barbie que provoca con enjuagues los hermosos rizos en sus cabellos, por uniforme lleva una blusa tipo polo color negro, con el logotipo en verde siempre impecable, su falda es solo un pedacito de tela que permite ver a cada paso la delicadeza de sus muslos y que también le evita esconder los colores pastel de su diminuta ropa interior, no usa calcetines, pareciera extender mas aun la longitud de sus piernas, siempre sonríe la princesa, siempre sonreía la princesa.

Se escuchó llegar la camioneta de Miguel, el rechinido de las llantas, la música de corridos en el estereo a todo volumen, nos asomamos a la ventana del salón y si, era Miguel, faltaban cinco minutos para terminar con Física y con eso terminar el día.

—Es todo , pueden marcharse— Dijo el maestro.

Salimos corriendo del aula y parecía que todas íbamos hasta el carro de Miguel, pasamos por la tiendita por el laboratorio, por la puerta y ahí justo en la ventana el nos dijo:

—Ariana, quieres que las lleve a algún lado—

—No— contesto mi amiga, siguiendo con su dulce caminar, fue así como Fernanda se entero que Miguel nunca seria suyo, que la morra que mas odiaba lo podía dejar ahí tirado con un solo no, y a ella ni siquiera la voltearía a ver, nadie le hacia caso y sin embargo ella odio a Ariana mas que a nada en el mundo y decidió vengarse, Miguel arranco su camioneta y se fue encabronado de ahí.

Fernanda corrió a su vieja camioneta azul y después de arrancarla subió a cuatro de sus machorronas amigas

—vamos a madrearnos a la Ariana, me la debe desde hace tiempo— Cosa que escucho toda la escuela y a pie corrieron a ver.

La camioneta se nos cerro a las dos, estábamos justo en medio de la calle y un circulo de estudiantes uniformados nos rodeaban, eran como cien que gritando me hicieron sentir pavor de lo que podría pasar, fue entonces cuando volteé a ver a mi amiga, tranquila, seguía sonriendo, parecía que a Ariana nada le importaba mas que no perder el porte.

—Te va a llevar la chingada guera de rancho, te voy a coger a madrazos—

Seguimos caminado hasta que al mismos tiempo nos detuvieron, entre dos de ellas me subieron cargando a la caja de la pickup y las otras dos se fueron sobre mi amiga, Fernanda estaba desesperada por pegarnos, era tanta su furia que vi como antes golpeo la camioneta tres veces con su mano derecha, se que le dolió.

—Puta de mierda, vas a aprender a la mala—

Tomó del cabello a Ariana y como una polea la aventó tres metros de ahí, la guera cayo al suelo queriéndose levantar de inmediato, Fernanda la tomó de nuevo del cabello hasta hacerla pararse y así de nuevo jalarla del pelo por la mitad de la calle.

—Suéltame pendeja, suéltame que me duele—

Toda la borregada estaba feliz, querían que la matara, pedían sangre de la que fuera y cualquier grito de Ariana se perdía entre tanta risa, de nuevo en el suelo, su rodilla tenia un raspón, fue ahí cuando me di cuenta que el semblante le había cambiado, ella estaba igual de asustada que yo y tal vez fue eso lo que le dio fuerzas para atreverse.

Al acercarse Fernanda de nuevo, los papeles cambiaron, fue Ariana quien de un brinco alcanzo los cabellos de Fernanda, tomándolos con tal saña que parecía le arrancaría la cabeza, ahora Ariana la tiro al suelo, se sentó encima de ella y sin mas ni mas de un tirón le arranco la blusa en dos trozos.

—WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOW— Era el grito de la muchedumbre.

Ariana aventó la blusa a la muchedumbre y alzo los brazos en son de victoria. Tres de las amigas de Fernanda corrieron contra ella, la tomaron de brazos y piernas y la subieron a mi lado. La otra se levanto sin importar nada, sin importar que la vieran sin camiseta y subió a la caja de la camioneta, “PUM PUM” dos madrazos en la panza de mi amiga, no fueron suficiente lección.

La bola de mirones se acercaba como hormigas en hormiguero a la camioneta, nadie veía nada, solo se veían varias manos sobre Ariana, jalando pedazos de tela una y otra vez, nadie veía nada hasta que Fernanda se levanto y de un nuevo jalón levantó a Ariana, no había mas que un pedacito de blusa sobre sus hombros, la falda ya no estaba, ni siquiera un pedacito de la tela había quedado.

—Tubo Tubo!!!! — gritaban los de la bola

Ahora Ariana dejaba ver sus nalgas, tenia una tanguita color verde pastel, de adelante un moñito adornaba el pequeño triangulito mientras que por atrás preemitió que la escuela entera conociera la palidez de sus pompis. Arriba tenia un Bra del mismo color, un pushup que le daba mas tamaño a sus espectaculares tetas, se veía preciosa y rojiza, el color de su piel llegaba por la vergüenza.

Una de las viejas arranco la camioneta escapándose de la muchedumbre de mirones, caminamos a lo mucho tres cuadras cuando Fernanda detuvo la camioneta, saco unas tijeras de la cabina y regreso a la caja.

—Apenas comienza el dolor golfa, vas a pagarme lo que me hiciste con la mas grande vergüenza de tu vida—

¿qué podría ser peor?, la saco en calzones ante toda la escuela, no se que podría ser peor que eso, además el miedo no me dejaba ver mas allá de eso.
Tomo el cabello de Ariana y de un solo corte se quedo con toda la rubia cola de caballo de su enemiga, siguió cortando, tijerazos a lo loco que dejaban cada vez mas pelona a la princesa

—Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, por favor yaaaa detente! — pedía Ariana.

Y nada, no se detuvo hasta raparla con un rastrillo por completo, no dejo ni un pelo en su cabeza, ella lloraba tomando del suelo lo que quedaba de sus greñas. Así, la llevo ante un espejo y ahí, Fernanda se burlo de ella.

—Te quiero ver mañana en la escuela guera, jajajajajaja guera—

Después, soltó el Bra de un solo tijerazo, brincaron ante todas un par de tetas enormes, blancas como la leche, con un pezón rosa precioso. Ella solo veía su cabeza, olvido que solo la vestía una tanga pequeñita. La tomo con ambas manos, bajo la tanga enrollándola entre los muslos de la guera y al quedar al descubierto su vagina le dijo a sus amigas

—Deténgame a la puta bien, que todavía no termino con ella—

Delicadamente puso el mismo rastrillo con el que la rapo en su pucho y después de escupirle y sin importar sus gritos, resbalo la navaja por su panocha dejándola color piel, no dejo ni un pendejo ahí, y Ariana no paraba de llorar. Cuando la soltaron subió la tanga con dificultades por como se había enredado, ahora la tenia puesta y hecha bola entre sus nalgas.

La camioneta volvió a arrancar y esta vez tomo rumbo de regreso a la escuela.

—EEEEEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHH! —GRITO EL PUBLICO AL VERNOS.

Nos rodearon de nuevo y fue Fernanda quien nos bajo de ahí, le dio una nalgada y arranco la tanga de un tirón, en medio de una muchedumbre estaba Ariana totalmente desnuda. Todos le metían mano, todos, eran mas de mil manos que no dejaban escuchar los llantos de mi amiga. A mi me bajaron después, me rompieron el ziper del pantalón a jalones y aun cuando no paso de mis muslos solo termine en calzones ahí.

Se fueron todos por fin, cubrí a mi amiga con pedazos de tela, subimos a un taxi con rumbo a casa de mi tía Aidé, ella sabría que decirnos, encestábamos una amiga mas.

carlos_rape@yahoo.com.mx

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