Remordimiento de conciencia

Hola que tal de nuevo su amiga Ximena con otra fantasía ya que quiero aclarar que esta historia es 100% ficticia, pero a mi gusto bastante excitante.

Todo empezó con un remordimiento de conciencia por los gustos sexuales que desde niña comencé a tener de vestirme con ropa de mujer.

No había tenido sexo al 100% con hombres, solo fajes, vestidita como toda una mujercita (que esos si han sido reales y fuera de toda fantasia) pero las amigas como yo no me dejaran mentir que de repente la conciencia te dice estas mal, sobre todo cuando eres de closet., además de vestirme con calzoncitos, tangas, brassier, falditas, vestidos y toda ropita femenina la cual me hacia sentirme como un a verdadera hembra en celo y en ocasiones retratarme o cachondear por webcam o hotline por teléfono.

Bueno el caso es que me sentía arrepentida y decidí ir a confesarme con un sacerdote

Al llegar a la iglesia casi me arrepiento y me regreso pero me hice de valor y caminé hasta el confesionario y para mi mala suerte el sacerdote estaba en el.

Entre me arrodillé y lo de costumbre y al preguntar el padre mis pecados fui directo al grano confesándole que tenia dudas de mi sexualidad.

Él se quedó callado unos segundos y después me preguntó si ya había tenido sexo con hombres a lo que yo contesté que no, pero la verdad si tenia ganas de hacerlo además de ponerme ropa de mi hermana y tener muchísimas fantasías sexuales con hombres, y todo lo que hice con mi amigo tiempo atrás que no llegó a haber sexo 100% sino solo caricias, y repegones pero con ropa interior (el trusa y yo pantaletas y brassier).

Me dijo que era un caso bastante interesante pero tenia que salir a una visita a domicilio pero quería platicar conmigo con más calma que lo visitara el día de mañana pero directo en su oficina.

Auque pensé que me había salvado pues pensé en no volver, algo en mi interior me decía que tenía que regresar y así lo hice muy puntual al día siguiente.

Llegué y su secretaria me dijo que pasara, que el padre me esperaba, y entré con miedo pero ya estaba ahí.

Me dijo que me sentara y le platicara más de mis tendencias a vestirme de mujer a lo que yo le conté que desde niña me daba curiosidad la ropa de mi hermana y hasta que cumplí los 18 me decidí a ponérmela.

Se me quedó viendo muy serio pero con unos ojos de lujuria que me dio miedo y pensé en salir corriendo pero no lo hice, y le pregunté que pasaba a lo que me respondió que para poder entenderme tenía que verme.

Me quedé sorprendida pensando que quería decir con eso pero él se levantó invitándome a que pasara a su baño y me dijo que ahí encontraría todo lo que necesitaba para verme tal como una nena a lo cual yo quise protestar, más por la duda que por el miedo, a lo cual me dijo que era necesario verme para poder perdonar ese pecado, y la verdad me di cuenta de lo que verdaderamente quería, pues estaba con dudas, pero tonta no soy, pero la verdad me excité demasiado al voltear y ver colgado un conjunto de tanguita blanca con su brassier de encaje en color blanco, además de un liguero y un par de medias del mismo color.

Me puse la ropa interior y además encontré un vestido negro bastante sexy color negro y bastante pegado al cuerpo.

Me vestí y como a los 10 minutos decidí salir caminando bastante sexy.

Él me invitó a sentarme y al preguntar como me sentía le respondí con la voz más sexy y afeminada que pude que estaba bastante cachonda, y me senté abierta de piernas dejándole ver los calzones lo cual lo puso a 1000% de caliente, ya que de inmediato se vino hacia mí y al tratar de besarme le dije que sería a mi manera, lo cual le excitó más ya que se regresó a su silla.

Me levanté y caminé cachondamente hacia él y me le senté en sus piernas y le dije. padre acúseme de tener pensamientos impuros con un sacerdote

Él se puso nervioso y no supo que contestar así que lo besé tan apasionadamente que sentí de inmediato crecer su bulto, el cual toqué diciéndole: padre que cosota le ha dado la naturaleza, a lo que él respondió que estaba a mis ordenes así que lo empecé a besar en el cuello mientras desabotonaba su camisa, y seguí besando su pecho su estomago y su cintura mientras desabrochaba su pantalón, y al quedar al descubierto su gran pene sin pensarlo, él me tomó de la cabeza y me dirigió hacia su gran cosa la cual empecé a chupar, aunque al principio algo torpe ya que era primeriza, le agarré más que práctica gusto, y lo hice de maravilla que hasta se vino en mi boca lo cual me encantó su delicioso sabor.

No dejé no una gota pero vi que el padrecito no perdió la erección, por lo cual me puse dándole la espalda pidiendo que me desabrochara el vestido lo cual hizo rapidísimo, y al voltearme de frente y hacerme un poco hacia atrás para que me admirara me dijo, mamacita estas riquísima, me le acerqué y él me volteó y sin quitarme la tanga, solo haciéndola para un lado, me empezó a lengüetear el culito tan sabroso que creí llegar hasta el cielo, y al preguntarme si quería que me la metiera le contesté que se estaba tardando en hacerlo, por lo que sin pensar me empinó apoyando mis manos en su escritorio, y sin decir nada me la dejó ir hasta el fondo, al tiempo que tapaba mi boca para que no gritara de dolor, el cual fue bastante, pero luego de unos 15 segundos sin movernos empezó a moverse con el mete y saca que tanto nos encanta y el dolor se convirtió en placer hasta que sentí un chorro de liquido espeso y caliente llenándome todo mi interior, al mismo tiempo que yo también me venia sobre la tanguita y llegábamos juntos al orgasmo.

Sin decir nada me fui al baño a cambiarme y al salir me despedí diciéndole gracias por su ayuda, fue maravilloso, y él me contestó que para eso estaba cuando se me ofreciera, y yo pregunté si no era pecado a lo que dijo yo te perdono.

Me fui sintiéndome algo mal por lo sucedido con un sacerdote pero ni loca me voy a confesar con otro padre ya que capaz de que también necesita de una demostración.

Espero les haya gustado y escríbanme, en especial si son de Monterrey México

Autor: Xime ximenatv2000@yahoo.com.mx

besitos

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