Fantasias de Venus Ladiva (1)

Estoy en el aeropuerto esperando tu llegada, por fin anuncian tu vuelo en pantalla y salgo corriendo hacia la puerta correspondiente, intentando situarme lo más adelante posible, en realidad no lo he conseguido, hay toda una familia por delante de mí, no paro de dar saltos intento verte entre tanta gente, por fin distingo tu cara y empiezo a gritar tu nombre, me oyes, pero no me ves, hay mucha gente, por fin consigo que toda la gente que hay delante de mí me deje el paso libre para encontrarme contigo, por fin nuestras miradas se encuentran y nos dirigimos el uno al otro y nos fundimos en un largo abrazo, después de tanto tiempo conseguimos tocarnos, no tenemos valor para decir nada, solo nos miramos tímidamente y a continuación nos damos un beso en los labios, tierno jugoso y después otro, de manera que enlazados se hace interminable.
Mientras me besas me diriges tus manos a mi cintura y me acercas a tu cuerpo para que pueda sentir como tu pasión se va encendiendo en tu interior, no puedo evitar sonrojarme, no puedo entender como se puede concentrar tanta grandeza en un ser, me acaricias la cara y me miras con una sonrisa pícara, recogemos las maletas y nos dirigimos a la calle para pedir un taxi, dices la dirección de tu hotel al taxista y en un instante llegamos, estamos muy nerviosos, solo tomar el ascensor volvemos a fundirnos en un beso lleno de pasión hasta llegar al piso correspondiente, una vez allí ya nos sentimos más cómodos, por fin solos, estamos un buen rato mirándonos fijamente e intercambiando dulces caricias, al principio muy inocentes y poco a poco se van convirtiendo en una fuente de placer para ambos, mientras tú besas mi cuello yo fundo mis manos en tu cabello y empiezo a suspirar, por fin la primeras palabras, te pregunto por el viaje y si estás muy cansado, me respondes que ha sido un viaje largo y pesado, pero que has dormido y no te sientes muy cansado, te propongo un baño caliente y tú aceptas encantado, nos reímos con picardía y empezamos a hacernos cosquillas hasta caer al suelo de risa.
Empezamos a quitarnos la ropa lentamente, yo estoy sobre ti desabrochando tu camisa mientras tu acaricias mis piernas por debajo de mi vestido, por fin he conseguido despojarte de tu camisa y solo ver tu tatuaje me lanzo sobre él como si fuera un tesoro perdido, lo acaricio y lo beso sin tregua, tú dibujas mi silueta con tus manos, me estás haciendo perder el control, con mucha rapidez te despojo de tus pantalones y me quedo observando tu ropa interior claramente abultada por la pasión, acaricio esa prominencia con cariño y cierro los ojos para agudizar mis sentidos, aprovechas mi distracción para quitarme el vestido, acaricias mi cuerpo con ternura y terminas de quitarme la ropa interior, yo decido hacer lo mismo contigo, nos observamos un instante y decidimos ir al baño, mientras se llena la bañera nos fundimos en un abrazo, yo tengo la mirada clavada en una zona muy particular que tu cuerpo, no puedo dejar de mirarla, te beso el cuello y la oreja, empiezas a relajar tu cuerpo, sigo besándote, ahora tu torso, perfectamente forjado, el ombligo donde introduzco un poquito mi lengua y con ella sigo mi recorrido hacia el sur de tu cuerpo hasta llegar a tu tesoro, lo acaricio y acerco mi cara a él, cierro mis ojos y con mi lengua acaricio tan solo la punta, pero poco a poco la voy introduciendo en mi boca.
Mantengo un ritmo suave, pero firme, sientes mucho calor. El baño ya esta listo, y entramos en la bañera, tú te sientas yo me coloco sobre ti, y tu miembro encuentra el camino a mi cueva sin problemas, los dos suspiramos y empezamos a movernos al unísono y aumentamos el ritmo poco a poco, con tus manos sujetas mis caderas y de vez en cuando una de tus manos sube hasta mis pechos para pellizcarme un pezón, yo estoy colgada de tu cuello y cada vez me inclino más hacia atrás, nuestro movimientos cada vez son mas rápidos, estamos apunto de explotar de placer, nuestros gemidos se oyen por encima de los chapoteos del agua, hasta que por fin tenemos una gran orgasmo. Nos quedamos un rato en el agua abrazados, sonriendo hasta que el agua termina por enfriarse del todo, notas que cada vez me acurruco más hacia tu cuerpo ya que yo también me estoy enfriando por el efecto del agua y con un gesto lleno de galantería sales tú primero de la bañera y después me ayudas a salir de ella, acto seguido buscas un albornoz y me cubres con él, y frotas mi cuerpo fuertemente para darme calor, yo te susurro al oído “gracias”, te muerdo ligeramente el lóbulo de la oreja mientras acaricio tu barba.
Ambos sentimos que una oleada de calor nos invade de nuevo, tu aferras tus manos a mis caderas y te sitúas detrás de mi y me acaricias todo el cuerpo con mucho cuidado, entre caricias y besos nos dirigimos a la cama donde nos dejamos caer con suavidad, tú estas encima de mi besándome el cuello con frenesí y yo no paro de lanzar suspiros cada vez más sonoros, mi cuerpo vuelve a estar tibio, ahora me susurras al oído “quiero descubrir a qué sabes” y poco a poco empiezas a recorrer todo mi cuerpo con tus labios, milímetro a milímetro, empiezas primero por la frente y las mejillas, después sigues bajando, pasas por mi cuello al que dedicas algo más de tiempo, más abajo están mis pechos, esperándote ansiosos, a los que además de besarlos los muerdes delicadamente hasta el punto de hacerme gemir débilmente, me miras fijamente a los ojos mientras de deleitas con mi expresión de placer y me sonríes, sigues bajando, me besas el costado, la cintura y el contorno de mi cadera, intento acariciarte el cabello, pero con tus manos inmovilizas las mías, mi placer se intensifica cada vez más y por fin llegas donde deseabas llegar, mi zona púbica, está totalmente afeitada esperando recibir las más dulces caricias, besas con cariño toda la superficie y bajas un poco más hasta encontrar la zona más cálida y húmeda y empiezas a practicarme el mejor sexo oral de mi vida.
Acaricias con tu lengua mis labios buscando el tesoro que guardan en su interior, esa pieza carnosa y palpitante que absorbes con dulzura y firmeza hasta hacerme desfallecer de placer no puedo dejar de gritar una misma palabra “así, así, así… …” me agarras con firmeza de las caderas y hacer girar sobre ti para que yo pueda marcar el ritmo de ese frenético beso que me estás regalando sobre mi parte más íntima, por otro lado yo deseo hacerte sentir el mismo placer que me estás dando y doy la vuelta sobre mí de manera que tu cabeza es apresada entre mis piernas, tu barba me hace cosquillas y me provoca risa mientras que tus labios no dejan de succionar mi entrañas y tus manos empiezan estimular el resto de la zona, dejo caer mi cuerpo hacia delante para llegar a esa zona de tu cuerpo que ya había probado con anterioridad para degustarla de nuevo en toda su longitud empezando por lamer toda su extensión, tomo con mis manos tu miembro viril y lo introduzco en mi boca para succionarlo hasta casi llegar a la base, poco a poco vamos acompasando nuestros movimientos cada vez más fuertes, cada vez más rápidos, estamos al borde del éxtasis.
Entonces tú en un moviendo muy veloz pasas de estar debajo de mi a colocarte detrás, me tienes agachada a cuatro patas ofreciéndote visión panorámica de mis nalgas que mordisqueas traviesamente, en un instante siento que tu cuerpo y el mío se fusionan de nuevo dulcemente y empiezan a moverse al son de nuestra pasión, nuestros cuerpos arden, tú te acercas a mi oído y me preguntas “¿te gusta así?” un gemido te hace pensar que realmente estoy disfrutando y la única frase que soy capaz de decir te lo confirma “no pares por favor no pares, dame más, así, así, así”, no dudas en obedecerme y empiezas a moverte más rápido y más profundo, me agarras firmemente de las caderas y mientras me acaricias la espalda me dices algo que hace me desborde “que dulce eres mi niña”, sientes como mi interior palpita una vez y otra a la vez que lanzo suspiros y grandes quejidos ”ah, ah ah, ah, sssssssssssiiiiiiiiiiiiii. Ah, ah, ah, no pares, así, sigue así, más, ah, ah, ah, ah ”estoy empezando a tener un orgasmo monumental y al momento llega el tuyo“. Aaaaaahhhh ah, ah, ah, ah, ah, ah, ah, aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh”. Caemos agotados sobre la cama bañados en sudor, pero plenamente satisfechos, te susurro al oído que ha sido una experiencia maravillosa, me das un beso en la frente y te quedas abrazado a mi lado, yo suspiro profundamente, cierro lo ojos y me quedo dormida junto a ti esperando a que llegue el amanecer del nuevo día.

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