De Fernando a Fernanda V

Hola chicos (as), mi nombre es Fernando y esta historia comienza así, después de haber tenido la experiencia de la fiesta con mis amigos, Rocío, Carlos y Miguel, y de la cuál me quedo el gusto de travestirme, les voy a contar el día que me vestí de mujer y salí a dar una vuelta en el auto, ya para entonces tenía 18 años.

Ese día estuve trabajando de Office boy en una oficina en el centro de la ciudad, y lo único que pasaba por  mi cabeza era la hora de salir para darle vuelo a mi imaginación, llegué a mi casa y lo primero que hice fue darme un largo y delicioso baño de burbujas en la tina de mi casa, me depilé todo el cuerpo, me puse cremas en cara y cuerpo un poco de talco en los genitales, (esto me pone muy caliente), y me comencé a vestir, me puse una panty  negra de encaje tipo bóxer, un brasiere que hacía juego, y unas medias de las que no necesitan liguero, además de unas zapatillas de tacón no muy altas, negras cerradas.

Tenía previsto ponerme un vestido negro de dos piezas, tipo ejecutiva, que me queda arriba de las rodillas y el cuál al estar ajustado resalta mi culito y mis piernas se ven   muy sensuales,  tomé una blusa blanca de seda, de las que se cruzan por el frente pero que dejan un escote bastante amplio, aunque soy delgada usando hormonas he logrado un pequeño busto, me maquillé con tonos violetas claros y me pinté los labios de rosa claro, como tengo la piel bronceada, sentía que me veía muy bien, me puse una peluca larga de color castaño oscuro y me vi al espejo  me sorprendí, me veía muy guapa y elegante.

Salí de mi casa sin problemas ya que donde vivo es un edificio bastante discreto, me subí a mi auto y me dispuse a dirigirme a mi  bar gay favorito, por descuido di una vuelta en lugar prohibido y aunque traté de remediarlo ya era tarde, una patrulla me hizo la señal de que me detuviera, me puse bastante nerviosa porque en México como en otras partes del mundo la policía es un poco abusiva y sobretodo la mayoría son homofóbicos, pero eso sí, les gustan los travestís, al acercarse a mi ventanilla me sonrió y saludándome me dijo que me había dado una vuelta prohibida,  usando mi voz masculina le dije que iba distraído porque me dirigía a trabajar en una obra de teatro y se me hacia tarde. Me miró con recelo y me pidió mi licencia y la tarjeta de conducir, solo que mi licencia estaba vencida, me pidió me bajara del auto y fuera hacia la banqueta, se me quedó viendo de arriba abajo y me dijo que para ser hombre me veía muy bien vestido de mujer, yo no dije nada solo lo observaba.

Me dijo que como le íbamos a hacer porque me tendría que llevar a la delegación de policía ya que la licencia vencida es una falta grave, fingí demencia y le dije que no sabía como le íbamos a hacer, me comentó que en la delegación de policía tendría que meterme a los separos de hombres y que ahí me iba a ir muy mal, entonces me dijo que fuera hacia la patrulla y me metiera en la parte de atrás, el también se metió y sentándose junto a mi  me dijo “ya que quieres ser mujercita hazme una chaqueta” (en México es sinónimo de masturbar), temiendo que me llevara detenida metí mi mano en su bragueta y le saque la verga, que no era ni grande ni gorda solo regular y comencé a masturbarlo entonces me tomo de la nuca y me llevó hacia abajo y me ordenó ¡mámamelo!, al tiempo que me tocaba el culo, lo comencé a mamar y sentí que me metía los dedos por el ano, no les miento, me comencé a calentar y a parar mas la cola, me dijo “mira que putita eres, te voy a dar lo que andas buscando”.

En cierto momento me dijo que me volteara y me pusiera en cuatro patas, me bajo la panty y me escupió el ano, de un golpe metió su verga hasta el fondo de mí, yo solté un gritito mas de enojo que de gusto, no tardó mucho en venirse, unos dos ó tres minutos, luego me dijo “te la voy a meter en el hocico hasta que me venga y te vas a tragar mis mocos, de acuerdo?” yo solo asentí con la cabeza y se la mamé hasta que terminó.

Me dijo que me vistiera y me bajara de la patrulla, estando abajo me dijo que si quería mi licencia fuera a buscarla cuando saliera de la obra de teatro, le comenté que eso  iba a ser muy tarde, no le importó, me dijo que me vería en el hotel “X”, (omitiré el nombre y la dirección por obvias razones) a las dos de la mañana.

Me regresé a mi casa con más miedo que gusto, me vestí nuevamente de hombre y esperé que dieran las dos de la mañana.

Me dirigí al hotel citado y el policía ya me estaba esperando en la entrada, me dijo que tenía reservada una habitación, y me llevó ahí, mi sorpresa fue que al entrar estaban otros dos policías más, me quise salir pero no me dejaron,  uno de  ellos me dijo “ahora si iba a saber lo que es bueno”, comenzaron a manosearme por todos lados y a quitarme la ropa casi a tirones, otro de ellos me jalo de los brazos obligándome a hincarme frente a el y casi arrastrándome me llevó  hacia un sillón y me ordeno que se lo mamara, no quedando otro remedio y temiendo que me fueran a lastimar, comencé a mamarle la verga, mientras que los otros dos me nalgueaban y escupían en mi ano.

No se cuanto tiempo pasó pero se me hizo una eternidad, se  turnaron los tres en mi boca y en mi ano una u otra vez  hasta que se cansaron, el policía que me había citado, compadeciéndose de mí, me aventó la licencia y me amenazó de que si decía algo de lo que había pasado ahí me iba a ir muy mal, porque ya sabía donde vivía y quién era yo.

Debo decir que fue una terrible experiencia, nunca me había sentido tan humillada, y tan impotente como ese día, es obvio que me tuve que cambiar de casa y de ciudad.

Claro que también e tenido otras experiencias mas agradables que ya les contaré, besos.

Fernando-Fernanda.

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