Inesperada noche de lujuria

Todo comenzó una noche en que mi señora invito una amiga a cenar. Tras haber cenado los tres, juntamos la mesa y nos servimos vino. Estrecharla y charla las copas se vaciaban y volvían a llenar y los temas a tratar eran variados; hasta que el alcohol surtió efecto y salio el tema mas candente y gracioso: el sexo. Yo, aprovechando el encanto de tal temática, les consultarles que era lo que siempre fantasearon y nunca se animaban a permitirse el intento para que eso ocurra.
Como la compañera de mi señora no se animo a contestar trate de que suelte ella algunas palabras. Y al no animarse, decidí comentar lo mío. Dije:
“Yo sueño con dos mujeres, que me aten a la cama,  me bailen y luego comiencen a desvestirse, siempre rozando sus cuerpos con mi piel. Y luego se suban a la cama y comiencen a besarme muy suavemente por todos lados, acercando partes de su cuerpo de piel suave y hacerme desear constantemente. Luego que ambas se monten sobre mi. Una que se introduzca  mi pene en su vagina y  la otra sobre mi boca, obligándome a que la bese y beba todos sus calidos jugos”.
Fue entonces cuando vi sus carita, me incorpore, le hice unas rápidos masajes en el cuello a mi señora; seguí caminando y me pare detrás de su amiga, que estaba sentada en una silla. Comencé a masajearle el cuello, corriendo sus prendas de modo que se vean aun mas sus hombros, mientras miraba a mi señora. Entonces, mientras seguía haciendo masajes le pregunte a mi señora si le molestaba que besara a su compañera. Y como me dijo “Hace lo que quieras”, le corrí el pelo y comencé a besarle el cuello muy suavemente con los labios apenas húmedos. Rozaba mi labio superior contra su piel
rosada; y con las manos le hacia caricias en las costillas. Como veía que todo seguía igual, le roce las lolas con la yema de mis dedos a través de la ropa y me senté; esperando alguna respuesta o señal de deseo de alguna de las dos.
Como ninguna comentaba nada, decidí consultar si podía contar la fantasía de mi señora, de que me besara otra nena y ella me lo afirmo. Entonces conté la fantasía de mi chica mezclada con ilusiones de mi cabeza; a lo que ella le consulto a su amiga si deseaba cambiarse. Las dos se levantaron y se cambiaron. Cuando volvieron se habían puesto polleritas muy cortas y casi sin nada arriba; prácticamente mostrando ambas sus grandes lolas. Mi concubina encendió la luz mimosa y apago la de techo, subió un poco la música y comenzó a acariciarme.  Invito a su marido a que acaricie a su compañera. Y los mimos y caricias atrevidas comenzaron surgir espontáneamente. Como su amiga, de momentos estaba fría, le agarro la mano e
hizo que la apoye en mi endurecido bulto. Como no llevaba cinturón, parte de mi glande asomaba por arriba del pantalón por lo que mi chica paso la punta de su lengua e incito a su amiga a que se dejara besar las lolas por los labios de su caliente marido. Yo agarre las tetas muy suavemente por los costados con las puntas de mis dedos y comencé a humedecer su piel con mi lengua. Como note que mi novia gemía y su compañera abría la boquita mostrando placer, le corrí el transparente corpiño y le bese los pezones mientras apretaba el culo de mi señora con otra mano. Fu entonces cuando de pararon, se arrodillaron, me bajaron el pantalón y comenzaron a chupármela muy despacio. Unos lengüetazos una y luego la otra,
haciéndome volver loco de deseo y ganas de mojarme.  Las incorpore, les desabroche los pantalones y quise besarles los muslos a ambas, pero mi chica freno y le dijo a su amiga de ahora en mas, solo podría mirar o retirarse. Entonces me tiro al piso, se sentó sobre mi y me cogio tan fuerte como nunca antes. Los tres estábamos  como locos. Entonces su amiga se acerco y apoyo sus lolas en mis labios. Yo no aguantaba mas de la calentura. Seque a mi novia de arriba, las puse a las dos en cuatro patas, una al lado de la otra y comencé a besarles  los cachetes de la cola sin permitirles mirarme. Cuando comencé a bordearles los agujeritos de la cola a una, mientras pajeaba a la otra; con la mano libre saque el vibrador del cajón y lo introduci en una de sus vagina. Las dos suspiraban y gemían. Ya hacia mucho calor en la habitación.
Así fue que los tres nos quedamos completamente desnudos y cogiendo muy despacio entre los tres, hasta que me arrodille  y termine en las lolas de las dos. Para luego quedar los tres tendidos, cansados y con la piel con un
olor muy sexy y tentador como para comenzar a acariciarnos nuevamente.

bsamaxz@hotmail.com
Rosario.

A disposicion para cualquier aclaracion.
Desde ya muchas gracias.
Saluda muy atte..

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