De Fernando a Fernanda IV

Hola chicos (as), mi nombre es Fernando y esta historia comienza un día que decidí ir a mi bar gay favorito.   Ya les he contado que soy ligeramente alto, mido 1.65 y casi siempre estoy bronceado, soy delgado de piernas largas y creo que tengo un cuerpo bastante aceptable, con unos pequeños pero bien formaditos pechitos a base de hormonas.

Era viernes y tenía unas enormes ganas de salir a ligar, esperé que dieran las siete de la tarde que es la hora en la que termino mis deberes y decidí comenzar mi transformación, primero que nada me di un baño delicioso con burbujas y toda la cosa, me depilé perfectamente me puse mis cremas favoritas en cara y cuerpo,  y comencé a vestirme, solo que ahora  primero me vestí de hombre con traje y corbata, después en una pequeña maleta metí, una panty negra con encaje tipo boxer, un brasier negro a juego, unas medias claras de las que no se tiene que usar ligero, un vestido tejido tipo Jumper de mangas largas también negro además de unas zapatillas cerradas tipo vamp y una peluca lisa y negra que me llega hasta los hombros con un pequeño fleco casi hasta las cejas.

Salí de mi casa tome un taxi y me dirigí al centro de la ciudad, llegué al bar e inmediatamente me dirigí a los reservados, me comencé a cambiar de ropa empezando por la ropa interior siguiendo con las media, el vestido, y como siempre llevo mi estuche de maquillaje me arregle muy coquetamente los ojos y los labios, acto seguido salí de los reservados y encargué la maleta con mi ropa de hombre al encargado del guardarropa.

Ya transformado en mujer me dirigí a la barra a pedir una copa de vino blanco, estuve alrededor de veinte minutos observando a la clientela cuando de repente se paró junto a mi un señor como de unos cincuenta años bien parecido y perfectamente vestido con un saco azul marino y pantalón gris, camisa blanca y corbata roja con rayitas azules, me preguntó si la silla al lado mío estaba ocupada, le dije que no que si quería se sentara, me dijo que  si me podía invitarme una copa, le dije que ya tenía una pero que podíamos platicar si así lo prefería, inmediatamente le dije que estaba travestido para que no hubiera confusión, y me dijo que ya lo sabía y que le había gustado desde que entré al bar, inclusive aún vestido de hombre, pero que vestido de mujer me veía mucho mejor.

Comenzamos a platicar de cosas vanas, “como te llamas, a que te dedicas, donde vives”, etc. Y así como que no quiere la cosa, puso una de sus manos en mi rodilla, a lo que yo no opuse resistencia, en el curso de la plática comenzó a sobarme el muslo y cada vez mas arriba, esto me calentó bastante ya que observé que se le había levantado un bulto muy grande entre las piernas fue entonces que me propuso nos fuéramos a otro lado, me le quedé viendo y tomándolo de la mano lo llevé directamente a los reservados, que en este bar son bastante grandes a propósito ya que no hay distinción de sexos.

Me llevaba tomada por la cintura y como que no queriendo pasé mi mano por su bragueta y pude sentir el tamaño de su verga, que me pareció bastante grande y gruesa.   Yo creo que este caballero al que llamaré Luis, tenía bastante tiempo sin coger, porque no me dio tiempo de nada, en cuanto cerramos la puerta del reservado, me dio vuelta me puso contra la pared y me levanto el vestido hasta la cintura, bajó mi panty y empezó a sobarme las nalgas y el ano, dándome pequeñas nalgaditas y mordiditas al tiempo que metía su lengua en mi culo, yo comencé a dar grititos de placer porque me estaba gustando mucho lo que me hacía,  me dijo que era una linda putita y que me iba a hacer muy feliz, y acto seguido sentí que comenzaba a empujar la punta de su verga en mi culo, que era bastante grande y gruesa, yo creí que no iba a caberme tamaña cosa, traté de relajarme para que no me doliera, y con una de mis manos jalé mis nalgas para que me entrara, el me puso bastante saliva y cuando por fin la metió, sentí que me partía en dos pero el dolor pasó a ser delicia, y comenzó el mete y saca, fue cosa de cinco minutos cuando sentí que se venía dentro de mí, y al contrario de lo normal, en vez de que se le relajara su verga sentí que volvía a ponérsele dura nuevamente.   Y por segunda vez comenzó el mete y saca, solo que ahora si tardó un poco algo así como diez minutos, y volvió a venirse dentro de mí, para entonces yo sentía que me escurrían mocos por todas las piernas y mi culo estaba muy abierto, tomé mi propia verga y bastaron unos pequeños toques para que yo también terminara.

Me dí la vuelta y me senté en la taza del baño, la verga de Luis estaba ligeramente flácida, así que me dí a la tarea de levantársela a puras mamadas, y no tardó mucho en parársele de nuevo, solo que ahora la venida sería en mi boca, la recibí  gustosa y no dejé que se perdiera un una sola gota de semen, todo me lo tragué y con la lengua le dejé limpiecita su verga.

Ya totalmente tranquilos le dije que por favor me esperara en la barra, porque iba a arreglarme un poco, Luis salió del reservado y en cuanto vi que ya no estaba me fui directamente al guardarropa pedí mi maleta me volví a cambiar de ropa, ahora de hombre y me salí del bar, llevaba el culo y la boca llenos de felicidad. Tal y como predijo Luis.

Espero les haya gustado, luego les contaré una salida con mala fortuna, besos

Fernando-Fernanda

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