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Confesión de un violador

Antes de narrarles lo que hice hace poco, no más de dos semanas, les contaré porque lo hice……
Mi nombre…… bueno, ¿qué más da decirlo o no?……. mi nombre es Roberto, vivo en El Salvador, tengo 24 años y soy un estudiante universitario, más o menos normal. Mi gran problema siempre han sido las mujeres, siento como si a ninguna le gustara; para decepción de todos los europeos, el sexo casual en América Latina no es algo tan común como ir al cine, como la mayoría imagina… al menos no para mi. Si he tenido novias, dos nada más, pero no han sido relaciones como para mencionarlas…. la verdad no soy nada fuera de lo normal, soy trigueño, mido 1.70 y soy delgado, nada especial; he tratado de ser amable y caballeroso con las chicas pero no me ha traído nada bueno, he llegado a la conclusión que para ser atractivo es necesario maltratarles e ignorarlas, solo eso explica la enorme cantidad de mujeres abusadas en el hogar y golpeadas por su marido y las chicas que viven rebotando de relación autodestructiva en relación autodestructiva.
He intentado varias formas de conseguir una novia, al menos una que lo sea de verdad, no como los dos intentos de novia que he tenido, he entrado a los web sites para encontrar pareja, pero nunca hay una chica de mi país en ellos, contacte con una compañía de encuentros de pareja de aquí pero nunca me llamaron para concertar una cita, incluso pensé en citarme con unos brujos que decían poder solucionar cualquier problema, pero no lo hice por falta de fondos; y la verdad tuve suerte pues poco después fueron arrestados por estafa; trate de aprender a tocar guitarra, con la esperanza de así atraer chicas, pero pronto me di cuenta que estoy vedado para la música; antes solía escribir cuentos cortos como pasatiempo, incluso una vez gané el primer premio en un certamen, pero he dejado de hacerlo porque las chicas prefieren los poemas cursis de adolescente enamorado que mis cuentos; comencé a practicar artes marciales con ese mismo fin, que tampoco resultó, pero muy pronto me percaté de que al artes marciales eran para mí apasionantes y continué con su práctica por el simple placer de hacerlo; es lo único, creo, que actualmente hago sin intenciones de conseguir novia……. y soy muy bueno debo agregar……
Bien, esta es la parte que todos vosotros deseabais leer:
Eran cerca de las 8:30 de la noche, mi maestro, que es estudiante universitario también, ocasionalmente debe estudiar o terminar un importante trabajo ex aula y pide a alguno de los altos rangos del gimnasio que de la clase por él, ese día me lo pidió a mi. La ventaja de ser instructor es que uno se limita a corregir y dar explicaciones, así que al final de la práctica no se acaba cansado, así que decidí caminar de regreso a mi casa, que queda a quince minutos de la universidad; me gusta caminar, es un buen ejercicio, puede uno ahorrase unos centavos del colectivo y me permite pensar. Al salir del gimnasio tropecé con una pareja que se besaba amparada por las sombras del edificio, ellos no se percataron de mi presencia; en honor a la verdad, diré que es muy difícil que la gente se percate de mi presencia; así que pasé de largo………. esas parejas son muy comunes en mi universidad y me molesta mucho encontrarme con ellas, me dan envidia, porque yo no he podido disfrutar de algo así, imagino que el idiota que está ahí comiéndose a esa puta es un mal nacido que la desprecia y solo la usa para autosatisfacerse y a pesar de eso ella lo sigue como perro faldero; o quizá sea un hijo de papi que consigue las mujeres que quiere y, aunque las use y las deseche como platos de cartón, ellas continúan tras él, y pienso como pueden ser las mujeres tan estúpidas…… pero sobre todo, me recuerdan que estoy solo, y me dejaban con deseos de maltratar a alguien………..
Había recorrido medio camino sin poder sacarme esa idea de la cabeza, caminaba por un pasaje residencial con un parque frente al cual he pasado decenas de veces…….. esa vez me detuve, y me refugié a la sombra de un árbol. En mi país es muy común que los pasajes residenciales, como los que rodea ese parque, estén custodiados por guardias de seguridad privados, despojos de la guerrilla y el ejército que no saben hacer otra cosa más que empuñar un arma, pero ese pasaje no tenía ningún guardia, seguramente los vecinos no se habían puesto de acuerdo sobre tener uno. Durante la campaña de reelección del alcalde de la ciudad se habían iluminado los parque de todas las residenciales…… pero nadie había considerado el detalle de cambiar las bombillas…… hace ya dos meses que este parque tienen por única iluminación un tenue farol en una esquina. Me pareció que sería un lugar perfecto para desquitarme con alguien……… si tan solo tuviese a con quien……..
Creo que me quede parado ahí pensado uno o dos minutos, cuando de pronto vi a una chica en la esquina de la manzana que caminaba hacia mí; tendría unos veintiún años, era un poco más bajita que yo; tenía su cabello obscuro recogido en una coleta y llevaba su blanco y esbelto cuerpo enfundado en un uniforme de dependiente. En resumen era una típica chica que regresaba de su trabajo a medio tiempo en algún almacén por departamentos………… era como un regalo del cielo.
Por un momento el tiempo se detuvo para mí y evalué las posibilidades………… caminaba un tanto apresurada, tanto como se lo permitían los tacones, sin duda vivía en alguna de esas casas; yo sabía perfectamente que, si la llevaba al parque, nadie nos vería; soy capaz de dominar tipos que me doblan en tamaño, así que no tendría ningún problema en dominar a una nenita como ella, además estaba muy distraída, quizá pensando en alguna de las estupideces en las que siempre piensan las chicas, no me había visto…………….. así que me decidí, me escabullí entre los arbustos que limita el parque y me agazapé, saqué de mi mochila la cinta del uniforme y la camiseta que uso debajo de él, que, para suerte de ella no tenia ni gota de sudor, rápidamente me puse el cinturón tras la nuca a modo de bufanda y la camiseta colgando de los vaqueros, saqué las llaves que guardaba en mi bolsillo…………….. y esperé……………. sonará tonto pero, por un instante me sentí como un jaguar acechando a un cervatillo.
Ella pasó junto a los arbustos…….. y me lancé……. le tapé la boca con un mano y con la otra le hundí una llave en el costado en un punto donde se que duele mucho; ella se quedo inmóvil, ni siquiera intentó gritar. “¡Camina!” le ordené al oído y la metí al parque, habíamos caminado quizá un metro o dos cuando se dio cuenta que la llevaba a una zona obscura, y comenzó a forcejear; me dio un taconazo en el pié derecho, sin embargo no la solté; siempre me he sentido orgullosos de mi capacidad para resistir el dolor, y creo que las prácticas han aumentado ese umbral; pero la verdad quizá sea que yo no estaba dispuesto a dejarla ir, quería vengar con ella todas las que me había hecho las mujeres. La cogí del brazo y le apliqué una llave, le estaba aplicando poca presión, comparada con la que les aplico a mis compañeros del gimnasio, pero eso la dejó quieta. “Si gritas, te rompo el brazo… ¿Esta claro?” le susurré; la verdad, a mi mismo me cuesta creer que le haya dicho eso, pero sentí que estaba comenzando a desahogar mi rencor al tenerla así; ella asintió con la cabeza y balbuceó, con su otra mano me estaba sosteniendo la mano que yo le había puesto en la boca, pero no trató de quitarla; “No te creo….” le insistí y apreté un poco más la llave, eso hizo que pujara y arqueara un poco la espalda, asintió con más ahínco y le solté la presión; caminamos un poco más hasta llegar junto a un farol apagado, donde la obscuridad era casi completa.
En ese momento me arriesgué a quitarle la mano de la boca, necesitaba una mano libre para amordazarla, jamás olvidaré cuando me dijo con voz cortada y temblorosa: “Por favor, por favor, no me hagas nada, llévate mi cartera, pero no me hagas nada, por favor.”; tampoco olvidaré cuando le contesté con todo el desprecio del mundo: “¿Quién dijo que quiero tu cartera?”…………… En ese momento la amordacé con la camiseta, creo que iba a gritar porque cuando lo hice tenía la boca abierta, lo que me permitió amordazarla mejor, tuve que soltarle el otro brazo un momento para usar las dos manos y atar la camiseta tras su cabeza, grave error, casi se la quita y, de no ser porque su primer impulso fue precisamente ese, pudo haber salido corriendo………. pero tuve suerte, las mujeres no piensan con la cabeza, así que rápidamente le cogí ambas manos y se las até a las espalda con mi cinturón, que bueno que llegué a esa clase cuando enseñaron como atar a un atacante. Ella siguió forcejeando y gruñendo bajo la mordaza, pero yo ya la tenía donde la quería………
La abracé con fuerza por la cintura sin decir palabra, no quería decir nada, quería disfrutar el momento, como trató de golpearme con la cabeza; y ahora que lo pienso, usó varias técnicas de autodefensa que yo mismo he enseñado; le sostuve la barbilla con una mano y comencé a besar su cuello, olía muy bien, quizá trabajaba en la sección de perfumes de su almacén, levanté la mano que tenía en su cintura hasta sus senos y le acaricié uno por encima de la ropa, a esta altura creo que se había dado cuenta que no servía luchar, porque dejó de moverse; aproveché para desabotonarle la blusa, con cierta lentitud porque, como dije, quería disfrutar el momento, cuando iba por la mitad ella dio un respingo….. y se quedó quieta de nuevo, le acaricié los senos con ambas manos sin quitarle el sostén, debo decir que estaban duritos y redondos; noté que había comenzado a sollozar y, creedme, me sentí muy bien al escucharle, entonces tiré de su blusa y la dejé en sus brazos; la volteé, la apoyé en el poste y le besé el cuello de nuevo, tenía muchos deseos de besarle la boca, pero temía que gritase; le quité el sostén y me dediqué a sus pezones, no estaba nada duros, pero igual los disfruté, eran los primeros pezones que probaba; al mismo tiempo le metí la mano bajo la minifalda, que inteligente el que se inventó esos uniformes, no llevaba medias así que acaricié sus nalgas, pequeñas pero duras; tenía el cuerpo de moda de todas las chicas.
Creo que estuve así un par de minutos, para ella debió ser una eternidad; estaba seguro que no se resistiría más, así que opté por hacer lo que en principio quería, la recosté el césped, muy sumisa y me percaté entonces que tenía los ojos cerrados, obviamente para no ver lo que le hacía; le solté las manos, no hizo ni un movimiento, y se las até al poste, de nuevo volvió a gemir, ya sabía bien que iba a pasar; le abrí la piernas, me hinqué entre ellas y me detuve un momento a observarla……….. tenía el pecho desnudo, las manos atadas, los ojos bien cerrados, la minifalda a medio levantar dejando ver sus bragas, cuyo color no reconocí por la tenue luz……. y yo me sentía en la gloria. ¡Me estaba desquitando!
Me incliné y hundí mi cara en su coño, ella dio un fuerte respingo, supongo que no se lo esperaba, pero no le hice nada, yo solo quería estar ahí, sentir sus puertas a los costados de mi cabeza y respirar su olor; me erguí de nuevo y le quité las bragas, ella cerró con fuerza las piernas mientras lo hacía, así que tuve que presionar en ciertos puntos que yo se que duele y cedió con facilidad; ataqué de nuevo su coño y esta vez si me lo degusté a mi antojo, al sentir los primeros lengüetazos arqueó la espalda y empezó a gemir, no de placer sino de sorpresa, quizá de angustia, y comenzó a moverse como queriendo soltarse; me erguí de nuevo y le deje cerrar las piernas, su respiración era más acelerada y había abierto los ojos; me desabroché los vaqueros y me saqué la verga, que ya me iba a estallar; creo que ella notó el movimiento porque me miró, puso cara de miedo y me trató de patearme, logré cubrirme con los brazos, tengo buenos reflejos, le cogí las piernas, las separé y me recosté sobre ella; tenía los ojos llenos de lágrimas y respiraba con mucha agitación, le sonreí y la penetré, poco a poco…………
Ella arqueó la espalda al sentirme, fue un poco difícil porque estaba seca, pero llegué al fondo, no me sorprendió que no fuese virgen una puta como ella, aunque me hubiese gustado que lo fuera. Comencé a moverme, primero un poco, luego se la sacaba más antes de meterla de nuevo, no por consideración a ella, sino porque necesitaba que mi propio lubricante se distribuyera;  pronto logre le dejarle solo la punta adentro para luego entrar de lleno, mientras le chupaba el cuello y le acariciaba uno de sus senos; a cada embestida ella se arqueaba, sequía llorando y gimiendo bajo la mordaza que ya estaba toda llena de saliva y lágrimas………. estuve así unos minutos hasta que sentí que me venía, pero no quería venirme dentro de ella, así que me detuve, respiré hondo unas cuantas veces y traté de calmarme, fue difícil con sus gemidos que me excitaban mucho, le saqué la verga y como pude la volteé.
Quería hacer dos cosas: follarla de perrito y sodomizarla, pero sabía que habiamos estado ahí varios minutos y debía darme prisa; ella no se movía, creí por un momento que se había desmayado, le levanté el culito y noté que estaba conciente pero estaba ya muy sumisa; le penetré el coño de nuevo e hice algunos movimientos, solo para sentir esa posición; la saqué y me ensalivé dos dedos y se los metí, ella no hizo nada, los mojé cuanto pude y entonces, muy despacio, como si de un ritual se tratase, los llevé hacia el agujero de su culito, sentía que se me salía el corazón; le metí solo un dedo y ella casi saltó, entró con sorprendente facilidad, quizá porque ella no se lo esperaba, le sostuve la cadera con la otra mano y comencé a meter y sacar mi dedo en su culo, ella siguió llorando; quería meterle los dos dedos, pero la excitación me ganó, le saqué el dedo y me puse sobre ella, cuando me sintió forcejeó de nuevo, pero esta vez con mucho menos ímpetu, sin duda estaba ya muy cansada; comencé a penetrarla pero apretaba con fuerza, la poca que le quedaba, apliqué más presión y logré que entrara la punta, su llanto pareció convertirse en chillido; yo no quería luchar, así que me acerqué a su oído y le dije: “Mira, mi amor, he sido bueno contigo, no te he golpeado ni nada de eso, así que no me obligues a hacerlo…… te la meteré por la buena o por la mala, tu decides…………….” Fue sorprendente el resultado, su culito se aflojó y, aunque siguió chillando, se la metí poco a poco, pero sin retroceder, creo que su culo si era virgen; cuando llegué al fondo me detuve a respirar y pude sentir el palpitar de su culo alrededor de mi verga, se siente riquísimo; comencé con movimientos lentos, de ella ya no escuchaba más que un apagado llanto; no pude sodomizarla como quería porque si se la sacaba no volvería a entrar, pero logré moverme un poco más ampliamente……. hasta que finalmente me corrí en su culo…………. fue quizá la mejor parte de todo, pude sentir como se estremeció el gemido que soltó cuando le rociaba el interior.
Me quede dentro de ella unos momentos, recobrando fuerzas, luego me salí y disfruté por un momento de la vista que tenía delante de mi…………. al ver a esa chica tumbada boca abajo, semidesnuda y sollozando me sentí desahogado, sentía que me había desquitado con ella por todos los desprecios que me había hecho pasar sus iguales; me abroché los vaqueros, me levanté y la desaté, estaba tiritando, le quité la mordaza confiado en que no gritaría, estaba toda ensalivada, pensé en guardarla como trofeo, entonces se me ocurrió algo mejor: me cogí sus bragas; antes de irme me acerqué a su cara y me atreví, por fin, a besarle la boca, es interesante besar a una chica llorando; no me respondió por supuesto, pero estaba tan derrotada que no opuso resistencia y hasta le metí la lengua.
La dejé ahí y fui a recoger mi mochila, emprendí camino un poco apresurado, mientras guardaba todo………. ¿me arrepiento? La verdad, no; me sentí realizado ¿lo volvería a hacer? No lo sé, quizá sí, quizá no, ese día fue particular, porque me sentía terriblemente frustrado.
Bueno, solo queda pedir comentarios, que vosotros me escribáis. Mi correo es sir.mhytos@gmail.com podéis escribir cuando queráis……… sobre todo si eres una chica.
Saludos, Roberto.

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