Como una puta

El siguiente relato es un compendio de fantasías sexuales de mi novia. Ella tiene 28 años, es morena y delgada. Tiene unas tetitas pequeñas y prietas con unos pezones duros que me encanta chupar, y, sobre todo, tiene un culo que es la envidia de todas las mujeres y el deseo de todos los hombres. Cuando leyó este relato por primera vez se puso tan cachonda que si en ese momento se hubiera dado alguna de las situaciones descritas a continuación, no me cabe la menor duda de que la hubiera llevado a cabo. Espero que lo disfrutéis.

Era media tarde e iban de compras por el centro de la ciudad. Después de varios meses, Nuria había reunido algo de dinero y había salido junto a Roberto a darse un capricho y comprar algunas prendas. Estaba muy contenta.

Quizá por eso, cuando Roberto le sugirió que se pusiera la minúscula minifalda de cuadros que se acababa de comprar y se quitase las braguitas, ella apenas opuso resistencia. Después de eso, terminar de vestirla como él quiso fue bastante sencillo. Primero, Roberto se encargó de conseguir un par de medias con liguero que subían justo hasta el inicio de la minifalda. Luego, compraron una blusa blanca, escotada y vaporosa que sobre sus tetitas dejaban entrever sus oscuros pezones. El roce de la tela sobre ellos hacía que se le endurecieran y deseara que una boca húmeda y caliente se los chupara y mordisqueara.

Una vez vestida así, Nuria casi no tenia voluntad, y con una media sonrisa seguía a su Amo a todas partes dispuesta a hacer todo lo que él le ordenase mientras su chochito bien rasurado se iba humedeciendo.

Para terminar de rematar su vestimenta, Roberto le dijo que una buena putita siempre debía llevar tacones. Como ya casi no les quedaba dinero, se acercaron a una tienda de ropa de segunda mano. Mientras paseaban hasta allí, los hombres con los que Nuria se cruzaba le lanzaban miradas lascivas, y ella se las devolvía fijando su vista en cada paquete que se le ponía por delante.

Al llegar a la tienda, el dependiente, un hombre robusto de unos 40 años, les pregunto que qué deseaban. Roberto le explicó que tipo de zapato quería para su acompañante y que precio podría pagar. El hombre, después de repasar de arriba abajo el cuerpo de Nuria, pasando por sus largas piernas, deteniéndose un instante en su precioso culo y recreándose con sus erectos pezones, dijo que sabía exactamente lo que una mujer así debía ponerse y desapareció en las trastienda.

Al cabo de unos cinco minutos regreso con una caja que entregó a Nuria mientras se le caía la baba al mirarla. Ella tomo el paquete y lo abrió, apareciendo en su interior unos preciosos zapatos negros de tacón de aguja de unos 15 centímetros.

– Por guapa, te los regalo – dijo el tendero.

Nuria trato de resistirse al principio, ya que no le gustaba recibir ningún regalo sin merecerlo. Roberto observaba la escena divertido viendo como el hombre lanzaba miradas furtivas al escote y las piernas de ella mientras trataba de convencerla de que aceptase el regalo.

En un momento dado, Roberto llamó a Nuria a su lado, yendo ella inmediatamente. Él se acercó a su oído y mientras le acariciaba el culo y el humedecido coñito le ordenó que mirase la entrepierna del vendedor. Ella así lo hizo y viendo el enorme bulto que allí había, entendió al momento lo que su Amo le estaba ordenando.

Lentamente, cerró la puerta de la tienda. Luego, rebuscó en su bolso y sacó de su interior un pequeño vibrador. El hombre miraba la escena boquiabierto y casi sin darse cuenta, su mano comenzó a acariciarse y a sobarse la polla por encima del pantalón.

Nuria mientras tanto se había remangado la falda hasta la cintura dejando ver su rajita ya húmeda y abierta, y subiendo una pierna a una silla cercana comenzó a follarse el clítoris con el vibrador mientras Roberto la miraba con aire aprobador. A estas alturas, el tendero ya se había sacado la polla que resultó ser más bien cabezona, de esas que a Nuria le encantaba degustar notando como iban creciendo poco a poco en su boca hasta ponerse dura. Ella comenzó a gemir imaginando ser follada por Roberto y por el tendero en ese mismo momento. Imaginando sus pollas calientes entrando una vez, luego muchas más y finalmente corriéndose en su interior. Miraba a Roberto suplicándoselo, pero este no iba a darle lo que pedía, simplemente porque a una putita había que educarla sin darle ciertos caprichos. De repente, el hombre empezó a gemir mientras miraba el cuerpo de Nuria y se pajeaba, y en medio de convulsiones comenzó a lanzar chorros de semen que llegaron hasta los muslos de la zorrita que se masturbaba delante de él.

– ¡Basta! – dijo Roberto en ese momento. Y comportándose como una obediente perrita, Nuria se limpió el semen y su propio líquido de los muslos, se bajo la falda y se guardo el vibrador. Luego se puso los zapatos y lanzando una mirada provocativa al vendedor siguió a Roberto a la calle.

Una vez fuera vieron que casi había oscurecido. Hacía algo de fresco lo que acentuaba aun más la erección en los pezones de su putita. Roberto sabía que en ese momento podía ordenarle cualquier cosa y, que por depravada que fuese, ella lo llevaría a cabo. Mientras paseaban, ella siempre un paso por detrás, valoraba que acción podía llevar a cabo para convertirla al fin en una putita dispuesta a cualquier cosa por satisfacer a su Amo.

Primero, vio un grupo de albañiles ya listos para irse a casa después de la jornada y pensó que estaría bien que un grupo de hombres musculosos y rudos se la follasen entre los escombros del edificio que rehabilitaban. Luego vio un par de putas callejeras y pensó que seguro que le encantaría elegir un buen maromo y acordando previamente un precio ser follada por dinero. En fin eran muchas las opciones. Y en eso estaba pensando Roberto, cuando se detuvo delante de un sexshop al que habían llegado por pura casualidad.

Como había sido una buena putita, Roberto pensó que sería una gran idea recompensarla comprándole algún consolador de tamaño XXL.

Al entrar en la sexshop, vieron que este estaba vacío a excepción de un chico de unos 19 años tras el mostrador. Por supuesto al entrar Nuria con una ropa que más que vestirla la desnudaba, el chico se la quedó mirando con descaro fijándose en su redondo culito. Ella se dio cuenta y dándose la vuelta se agachó arqueando la espalda haciendo como que buscaba un video en un estante inferior, quedando así a la vista su firme culo y asomando en medio de sus nalgas su bien rasurado chochito. Sólo fue un instante, pero lo suficiente para que el chico lo viese y Nuria notase de nuevo un caliente cosquilleo en su coño. Después de esto dejo de prestarle atención y comenzó a mirar las estanterías repletas de videos porno, consoladores y lencería erótica.

Roberto mientras tanto, se había acercado al chaval y dándole un billete de diez euros le pidió cambio en monedas de uno. Luego fue hasta Nuria que miraba con cara de concentración la portada de una película porno en la que una chica era follada por 3 chicos con pollas enormes. Cuando llegó junto a ella la cogió de la mano y sin rechistar la condujo al fondo de la tienda donde había un pasillo con puertas a ambos lados. Abrió una de ellas y ambos entraron en una sala con un sillón en el centro y una pantalla justo delante. Roberto la sentó y metió una moneda de un euro en una ranura que había junto a la pantalla. Al instante la pantalla se encendió y en ella apareció una película porno donde una chica atada y amordazada era pasada de mano en mano por un grupo de hombres que se la follaban de todas las formas imaginables.

Nuria comenzó a mirar la pantalla con mucho interés y deslizo la mano izquierda hasta la bragueta de Roberto, que estaba de pie a su lado. Luego empezó a pasar la mano por encima del pantalón, sobando su polla y notando como esta crecía y se ponía dura bajo su caricia. Con su mano derecha fue subiendo lentamente por su cuerpo hasta acariciarse con suavidad los pechos por encima de la fina blusa que llevaba puesta. La sensación hacía que los pezones se le endurecieran y deseara que una par de bocas se los comieran sin parar.

Mientras tanto en la pantalla, una chica pequeña y rubia, con un culito muy respingón y cara de viciosa estaba siendo sodomizada por un negro que medía al menos dos cabezas más que ella y cuya polla parecía no caber dentro de la chica. Permanecía a cuatro patas, y otro chico le sujetaba la cabeza y tirándole de los pelos sin contemplaciones se dedicaba a follarle la boca. Un tercero tenía como misión sobarle y chuparle las enormes tetazas que se bamboleaban al ritmo de la follada del negro, mientras la chica gemía de placer.

En ese punto Roberto ya no aguantó más y sacándose la polla de los pantalones se la metió a Nuria en la boca. La pilló desprevenida y ella al principio trato de sacársela, pero una mirada amenazadora de su Amo la hizo desistir. Así que mientras se dedicaba a chuparle el rabo, Nuria fue rebuscando en el bolso hasta dar con su pequeño vibrador que encendió de inmediato y con el que procedió a follarse su palpitante clítoris.

Ahora a la chica de la pantalla le habían vendado los ojos atándola a dos cadenas que salían de una pared de lo que parecía era la celda de una cárcel. La chica yacía desfallecida con la cabeza inclinada aun lado, la ropa echa jirones y las bragas arrancadas. Los tres chicos de la escena anterior habían desaparecido y en su lugar aparecían al menos una veintena de ellos que haciendo cola se dedicaban a follársela por turnos. Era un nuevo reallity show cuyo premio era la esclavitud sexual de la chica para todo un mes. Consistía en lo siguiente: cada chico tenía cinco minutos para follársela, pasados los cuales debía dejar que el siguiente de la cola disfrutara de su tiempo volviendo él al final de la línea. A lo largo de la cola había otras chicas cuya misión era comer las pollas de los concursantes que esperaban con la intensidad justa para mantenerlos preparados, pero sin hacerlos eyacular. Era descalificado todo aquel que no podía aguantar y se acababa corriendo. El ganador sin embargo, no era el último chico que quedase sin correrse, sino el que conseguía que la chica tuviera su orgasmo. Esto hacia que cada periodo de cinco minutos del que disfrutaba un concursante, este se la follara tratando siempre de darle el máximo placer y explicaba por qué por los muslos de la chica se deslizaban dos torrentes de líquido producto de su propio placer.

Nuria comenzaba ya a suspirar y después de rato de estar viendo la escena comenzó a mover la pelvis pidiendo polla mientras seguía con la de Roberto en la boca y se follaba su erecto clítoris con el vibrador. Él vio como se movía y levantándola bruscamente del sillón, la arrodilló de cara a la pared. Sacó un plug anal que Nuria llevaba siempre en el bolso por orden suya, lo embadurnó bien de lubricante y fue metiéndoselo en el culo hasta que se le quedó bien encajado.

Ella gemía de placer y le pedía que le follara el coño de una vez. Roberto, sin esperar más, apuntó la polla hacía su rajita y lentamente fue metiéndole la verga mientras ella se derretía de gusto. Primero la folló lentamente, pero pronto fue subiendo el ritmo hasta llegar a uno que hacía que Nuria gimiera pidiendo más y más.

Tan concentrado estaba en su tarea que no vio la enorme polla que asomó por un agujero que había en la pared justo delante de la cara de Nuria. Ella se la quedó mirando con cara de sorpresa. Debía medir al menos unos 25 centímetros, aunque no estaba segura ya que pendía aun morcillona, y en la punta de su enorme y húmeda cabeza tenía una gota de líquido preseminal. Justo debajo dos enormes huevos colgaban dentro del escroto pulcramente afeitado. A Nuria se hizo la boca agua al ver lo q le ponían justo ante su boca y sin pensarlo más se lanzó a comer, chupar y lamer aquellos maravillosos huevazos. Tras un buen rato comiéndoselos y, sin usar las manos para no perder el equilibrio, enroscó su lengua en la cabeza del pollón que tenía delante y metiéndoselo en la boca comenzó a chuparlo con deleite notando como crecía poco a poco y como le iba llenando la boca a tope de sabrosa polla.

Roberto siguió follándosela hasta que notó que los gemidos de Nuria se hacían más ahogados. Entonces levantó la vista y descubrió como su putita estaba comiéndose una enorme polla justo ante sus narices. Le puso tan cachondo ver ese pollón en la boca de Nuria que tuvo que parar para no correrse. Ella al notar que paraban de follarle el coñito, giró la cabeza y miró a su Amo con cara anhelante y llena de vicio. Al instante, Roberto supo lo que le estaba pidiendo así que sacándole la polla, la levantó del suelo, le ató manos detrás con la blusa y poniéndola de espaldas contra la pared dejó que esa enorme polla se la follara a destajo. Al notar como la polla la penetraba, Nuria dejó escapar un grito de placer absoluto y a partir de ese momento pareció que estaba teniendo un orgasmo constante. Roberto se dedicaba a comerle los pezones y el clítoris mientras le golpeaba la cara y le llamaba “su putita”. Ella al tiempo le susurró:

– ¡¡Vamos follameee soy tu puta, úsame, siiiii!! Y doblando la espalda engulló la polla de Roberto hasta los huevos de una sola embestida.

Nuria no cabía en si de placer al verse follada por la enorme polla de un desconocido y notar su culo abierto por el plug anal y, con la ropa medio arrancada, disfrutaba cada una de las embestidas que le proporcionaba. Al cabo de unos minutos de ser follada y mientras saboreaba el rabo de Roberto, este la agarro fuertemente del pelo y sacándole la polla de la garganta le susurró al oído:

– Ahora quiero que esa polla te folle el culo hasta que no lo sientas.

Nuria, se estremeció de miedo y anhelo, y como una putita obediente se saco la polla del desconocido del coño con un suspiro, y extrayéndose el plug anal del culo apunto el pollón en su dirección. Trato de hacerlo entrar suavemente, pero el chico de la otra habitación estaba tan caliente que embistiéndola sin contemplaciones le metió de un solo golpe 25 centímetros de duro rabo en su culito, lo que hizo a Nuria gritar de dolor y placer al mismo tiempo. Antes de que se pudiera acostumbrar a semejante pollón dentro de su culo Roberto la sorprendió clavándole su polla en el coño comenzando a follarla rítmicamente combinando un puntazo por el coño con otro del desconocido por el culo.

A estas alturas, Nuria gritaba sin preocuparle que la pudieran escuchar y el chico del mostrador hacia ya rato que se había pajeado escuchándola gemir, así que Roberto no tuvo mas remedio que meterle las braguitas que llevaba en el bolso en la boca para amortiguar así el escándalo.

Estuvieron un buen rato follándosela sin parar mientras ella iba tratando de retrasar el orgasmo para disfrutar más de esas dos pollas que tenía en su interior y que se la estaban follando a lo bestia. Se sabía usada y la sensación de sentirse una simple putita y de conseguir satisfacer a dos hombres a la vez la mojaban todavía más.

Cuando notó que ya no podría aguantar su orgasmo por mucho más tiempo comenzó a gemir con más fuerza y mientras escupía las braguitas que tenía en la boca grito:

– Siii, folladme asiii, vamos cabrones reventadme como a una zorra, aaaaahhh!!!

Los dos chicos aumentaron el ritmo y comenzaron a gemir acompasadamente. Nuria por su parte hacía rato que aguantaba el orgasmo, así que cuando noto como las dos pollas explotaban en su interior y sintió como la colmaban de leche por dentro, solo tuvo que dejarse llevar para tener el mejor orgasmo que jamás había tenido, y todo por haber sido usada como una puta.

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