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La novia de mi hijo

Mi nombre es ricardo, soy viudo y tengo un hijo llamado Ariel. La historia que les voy a contar me sucedió hace dos años. Era el mes de mayo y resulta que Ariel, que tenía en ese entonces veinte años, había conocido a una muchacha en la facultad y la trajo a la casa porque tenían que estudiar para un examen.

Al entrar los dos a la casa, Ariel me la presentó diciéndome que su nombre era Laura, rubia con el pelo recogido, cuerpo bien moldeado, buenas curvas, 1.60m de altura, buenas tetas, y un lindo trasero. Como era sábado yo no trabajaba y estaba arreglando cosas de la casa, en ese momento terminaba de arreglar un ventilador de techo del living cuando escuché a Ariel decirle a Laura (estaban en su habitación) que iba a buscar un libro a la casa de un amigo y que enseguida volvía. Ya terminado el trabajo del ventilador fui hacia el baño (se encontraba al frente de la habitación de Ariel) para lavarme las manos y por casualidad miro hacia la habitación (miro un minuto) y veo a Laura estudiando en el escritorio de la habitación de Ariel pero ella estaba parada apoyando sus manos en el mismo un poco inclinada hacia adelante.

Me quedé unos segundos mirándola, especialmente ese trasero que parecía bastante bien formado, encima tenía puesta un jean azul bien ajustado como usan las jóvenes ahora. La chica me había excitado y vi que ella se dio vuelta rápidamente y me miró a la cara pero también lo hizo, medio disimulada, hacia mi pene que en ese momento hacía un bulto en mi pantalón. Yo un poco avergonzado por lo ocurrido me metí en el baño a lavarme las manos pensando en que pensaría ella por verme el bulto. Luego salí del baño, miré de reojo hacia la habitación y vi que Laura se encontraba esta vez sentada.

Fui hacia la cocina a tomar algo cuando en ese momento vino ella con una sonrisa no tan pronunciada y me dijo si tenía algo para beber. Yo le pregunté si Ariel le había ofrecido algo, pero ella me contestó que no. Le ofrecí un vaso de Coca-cola y tomé uno para mí. Ya que estábamos ahí empezamos a entablar una conversación en donde ella preguntó: “-Que edad tiene usted?”, yo le respondí: “-Unos 47″, ella: “-Parece más joven.”, yo le dije: “-Y vos que edad tenes, 18?”, ella: “-Si”, yo le dije: “-Haces algún ejercicio?, lo digo, porque estás en buena forma.”, ella: “-Pues si, hago aerobic, es como mi hobby.”. Luego de entablar algunos otros temas llegó Ariel con el libro, y juntos se fueron a estudiar a su habitación. Yo cansado por los trabajos fui directo a la cama en donde me dormí. Me levanté unas horas después (las seis de la tarde) y vi que ellos se habían ido. Pasó el domingo y llegó el lunes.

Eran las dos de la tarde, y mi hijo se había ido a la facultad hacía una hora, cuando escuché el timbre sonar. Para mi sorpresa era Laura. Le abrí la puerta, la saludé y le pregunté que andaba haciendo por aquí, ella me dijo que los lunes no tenía clases en la facultad y que si por casualidad mi hijo o yo no habíamos encontrado un aro que había perdido. Le dije que no, pero que pasara, que lo íbamos a buscar en la habitación de Ariel. Camino hacia allí ella me dijo que tenía poco tiempo porque tenía que ir a las clases de aerobic. De eso me di cuenta porque ella vestía una calza de lycra negra que hacía que su culo se notara perfectamente, y una blusa de algodón bien abrigada.

Ella siguiéndome llegamos a la habitación de mi hijo y ella dijo: “-Afuera hace un frio, pero aquí hace mucho calor.”, sacándose la blusa y dejando a la vista sus bien formadas tetas ajustadas por una playera de lycra negra, de esas para gimnasia. Yo diciendo hacia dentro mío: “-Que nena, que cuerpo tiene.”, “-Y encima viene con esa ropa ajustada.” luego pensé: “-Esta no vino solo por el aro.”. Mientras pensaba todo esto buscando ese aro le miraba de a ratos el culo y esa concha lo que me produjo una erección haciendo un bulto en mis pantalones. Parece que Laura se dio cuenta y se agachó en posición de perrito para mirar debajo de la cama. No la vi al principio cuando lo hizo porque yo estaba buscando debajo de la mesita de la computadora, pero cuando me di vuelta vi ese provocativo trasero apuntando directo a mí. Ella dijo: “-No está en ningún lado.” “-¿Sabes que?, Ariel la debe haber encontrado y guardado.”, decía mientras le contemplaba ese hermoso trasero.

No estaba seguro si me estaba provocando hasta que me di cuenta cuando empezó a moverlo de un lado a otro. Ante esta provocación, que si lo era, me acerqué lentamente detrás de ella y para ver si reaccionaba, me agaché y de rodillas empecé a frotar mi pija (dentro del pantalon) sobre su culito.

Su culo paró de menearse y ella dijo: “-¿Parece que te excité, no?”, yo le contesté: “-Y si, si traes esas calzas y me provocas así, ¿cómo no me voy a excitar?”, ella mirando hacia atrás dijo: “-Pues entonces, hazme el amor ,Entonces me levanté, me bajé los pantalones y el slip, la levanté, le bajé la calza hasta mitad del muslo, vi que tenía una bombacha de encaje bien metida entre sus muslos. Luego me senté en la cama con la pija erecta, la tomé del brazo y la ayudé a sentarse sobre mi pija dándome la espalda. Tomé con una mano el pene y con la otra corrí su bombacha hacia un costado de sus muslos mientras ella se sostenía con las manos hacia atrás en la cama.

Ya preparado posicioné mi pija en la entrada de su concha y de una embestida la penetré. Ella gimió de placer y empezó con el sube y baja. Mientras ella lo hacía yo tomé sus tetas con mis manos y desplacé su playera hacia arriba liberando esas maravillas. Le pellizcaba sus pezones y manoseaba todo su contorno. Laura decía cosas como: “-Si, así, dámela más adentro, que lindo.” Sus jugos empezaron a chorrear sobre los muslos y sobre mí. Luego de tantas embestidas ella tuvo su orgasmo y sentí que yo me venía, le dije que se levantara y me chupara la pija, se agachó de rodillas ante mi verga y tomándola con una mano, se la colocó en su boca. Me la mamaba de maravilla, sentía un placer inmenso, mientras pensaba que la novia de mi hijo era una flor de perra. Ahí nomás me vine en su boca, el semen se le escapaba por sus labios, pero ella se lo tragó con deleite.

No tan cansados los dos le dije que había estado de maravilla y ella se subió la calza y se fue al baño. Me levanté, acomodé mis pantalones y me fui directo a la cocina a beber una cerveza. Pasaron dos minutos cuando apareció ella pidiéndome una cerveza ya que me vio con una.

Al darle la cerveza tuve curiosidad en preguntarle por que había ocurrido, y porque me había provocado a mí. Ella me dijo que le parecía atractivo y quería probar sexo de un hombre con experiencia. Se dio cuenta de que yo estaba caliente hace dos días cuando le estaba viendo el trasero en la habitación. La tomé de la cintura y empecé a besarla en la boca, entonces ella se apartó de mi y se agachó en la mesada de la cocina con su culo respingado hacia arriba y me dijo algo que me dejó asombrado: “-Me gustaría que me penetres por el culo, aquí en la cocina.”, yo le dije:

“-¿Sabes que?, eres una verdadera puta.” “-Y claro que te lo voy a hacer, te voy a dar hasta que no lo sientas.” Me coloqué detrás de su culo, me desnudé totalmente, le empecé a palmear el trasero mientras ella gritaba con cada palmada. Le bajé la calza hasta los tobillos y le arranqué de un tirón la bombacha. Ella me dijo “-Hacémelo despacio por favor.”, yo dije: “-Como quieras perra.”. Apoyé la cabeza en su culito, que parecía muy cerrado, y empecé a querer entrarlo pero era imposible, intenté con más fuerza como cinco veces en las cuales Laura decía que le dolía.

Entonces se me ocurrió ponerle aceite para facilitar la entrada. Lo tomé y me lo pasé por toda la verga y en un dedo, el cual se lo empecé a entrar y sacar en el culo para lubricarlo. Yo dije: “-Ya estás lista putita, aquí voy.”.

Empecé a introducir mi pija en el culo con fuerza y de repente sentí mi huevos chocar con sus nalgas, estaba todo adentro. Ella gritó desaforadamente mientras yo lo dejé sin moverlo un minuto, así se empezaba a acostumbrar a mi tamaño. Luego ella dijo: “-Estoy lista”. Y empecé a entrarlo y sacarlo, lo sentía muy ajustado pero muy placentero a la vez a causa del aceite. Empecé a culear más rápidamente tomándola del pelo rubio de caballo que tenía y ella gemía como zorra que era, hasta que en un momento paró de gemir.

Le llené las entrañas con mi semen. Entonces le pregunté: “-Hey, perra, ¿te gustó?” mientras hilos de sangre salían de su ano. Pero no contestaba y vi que estaba desmayada a causa de mis embestidas, parecía que fue demasiado para ella. Le subí la calza y la llevé a mi cama. Pasaron treinta minutos cuando se reanimó y le dije que se había desmayado pero había estado espectacular.

Ella ya bien nos fuimos a duchar los dos juntos. Luego se despidió con un beso y se fue. No lo hice nunca más con ella ya que respeto a mi hijo y ella le pertenece.

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2 comentarios en “La novia de mi hijo

  1. Bien arrechadora la narración anterior; precisamente al otro lado de la puerta una mujercita divina está visitando a mi hijastro; es hermosa, sexi, me atrae y una vez la vi desnuda en Medellín; tiene una panochita preciosa, unas piernas espectaculares, sus tetas son naturales y divinas, cuando la miro, me imagino estar metiéndole mi lengua en su vagina, chupándole todos sus jugos, mamándole su clítoriz rozadito, qué rico tiene que ser su olor de hembra.

  2. ese hombre es un pervertido y ella una zorra porq ella no penso eso antes debieron repectar asu hijo desde el prinsipio y nodejarse cedusir por ella son unos depravados y ella una zorra mal parida qe no repecto asu novio desde el principio el debio saber desde el princio qe ella es la novia de su hijo

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