Crea tu cuenta gratis y disfruta de una semana de videos de primera calidad en PornHub Premiun

Doña Conchita y el cuarto oscuro

A principio de año me sucedió algo inusual; me encontraba en mi trabajo, allí tenemos lo que alguna vez fue un cuarto oscuro en donde se revelaban rollos y se hacían impresiones en blanco y negro.
A un lado tengo mi escritorio, esa tarde me encontraba solo trabajando cuando llegó Doña Conchita, la señora  del aseo; ella es gordita, bajita, nalgona, algo fea pero resultó muy cachonda.
Ya tenemos rato en conocernos por lo que platicamos un rato; y me basilaba diciendo “qué te parece si ahorita hacemos una orgía tú y yo” yo me reí y le contesté ” es muy buena idea, además estamos sólos”.
Ella se rió “¿apoco eres muy caliente?”; “por qué no lo averiguas” concluí.
Se acercó a mí y colocó su mano en mi pantalón, yo inhalé profundamente y cerré los ojos; jamás creí que si se atreviera a tal cosa cuando sus dedos rozaron mi parte, la cual se erectó de inmediato, “orale, si te calientas rápido” me dijo mientras con su otra mano bajaba el cierre y hacía a un  lado mi calzón; sacó mi miembro y lo acarició con la yema de sus tibios dedos, despació, de forma muy sabrosa; introdujo más su mano y acarició mis testículos; yo abrí las piernas para que pudiera agarrarlos mejor, su dedo travieso rozaba mi ano, así duró un breve instante que deseé que nunca terminara; ¿cómo iba a saber que me gustaría que una mujer me dedeara? pero regresó a mi miembro y lo envolvió con su cálida palma, comenzó a masajear suavemente, sosteniéndolo con sus dedos índice y cordial, con los cuales recibía mi miel y lo untaba con su pulgar en la punta de mi glande con movimientos circulares, suaves y lentos; yo me quedé quieto, con los ojos cerrados y suspirando en cada caricia que recibía por parte de ella.
Así continuó durante un rato hasta que sentí que me venía, tomé su mano y la cerré envolviéndola mi falo ella lo sintió palpitar mientras le depositaba mi semilla, la cual le escurría por entre sus dedos, ella me miró fijamente; “cabrón ya la tenías atrasada, ¿verdad?” me dijo mientras me soltaba y se metió al cuarto oscuro a lavarse las manos en la tarja.
yo me terminé de despojar de mi ropa rápidamente y fui a ella llegandole por la espalda la abracé y metí mis manos en su blusa “espérate” me dijo “¿no que vamos a hacer una orgía?” le respondí mientras me le repegaba, ella comenzó a menearse y yo le acariciaba las nalgas, algo caídas, pero ¿qué esperas de una señora de unos 60 de edad? llegué a su pantalón y lo desabroché, lo bajé junto con su calzón; al subir recorrí con mi lengua sus piernas, subí por sus nalgas y en medio de su espalda, lentamente.
subí su filipina y comencé a masajear sus pechos, luego le subí el sostén y presionaba sus pezones con delicadeza “nos pueden cachar” me decía; “nadie viene a esta hora por aquí” le respondí, para llevarla a mi escritorio.
Cuando estuvimos allí coloqué un paño doblado para que no siniera frío en su espalda, la acosté y me coloqué en medio de sus piernas colocándo sus talones sobre mis hombros; “cuando sientas que te vas a venir te sales” me advirtió mientras se terminaba de acomodar; intenté entrar en ella y se quejó, me decía que le dolía, entonces recordé un frasquito con vaselina que usaba hasta hace año y medio; lo saque para untar algo de su contenido en mi miembro y así pude penetrarla.
Comenzamos a bailar, sus carnes se movían con ritmo, sus pechos brincaban y su jadeo era de lo más excitante, yo besaba sus labios, metía mi lengua en sus orejas y chupaba sus pezones; ella lamía los míos e introducía su lengua en mi boca; así duramos varios minutos,  repentinamente sentí que mi orgasmo llegaba, la tomé de la cintura y la envestí con más fuerza, finalmente brotaba mi semen dentro de ella, no pude seguir con el movimiento y quedé inmóvil mientras vertía en su interior mi fluído.
ella entendió y trató de zafarse, pero yo la retuve y me pegué más a ella hasta que terminé; al hacerlo salí de ella.
“No seas cabrón” me dijo “te dije que te vinieras afuera, se me van a manchar mis calzones”, “pensé que te podías embarazar” le dije, pero ella me dijo que ya no puede.
después nos limpiamos y nos vestimos yo le pregunté si lo volveríamos a repetir y ella respondió “te gustó cogerme cabrón ¿verdad?” yo le respondí que sí, que me gustan las mujeres con una gran experiencia.
No dijo más, tomó sus cosas de trabajo y salió, desde ese momento hasta ahora ya no la he visto, ¡qué lástima! me quedé con ganas de volver a tener sexo con ella sobre mi escritorio nuevamente.
Mejora la calidad y duracion de tus erecciones con Vigrax


Un comentario en “Doña Conchita y el cuarto oscuro

  1. Q exelente relato dejame contarte q exactamente lo mismo me paso
    solo que yo si la cogi 3 veces y fue hace como 2 años y medio y aun me masturbo pensando en las grandes cogidas q dabamos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*