Estaba yo, hombre en sus 20’s, en el baño de la estación de autobuses de mi ciudad cuando entra un adolescente de color. Supongo será estudiante de intercambio, porque en mi país no hay negros. Por fortuna para mí me pide fuego, le doy y entablo una charla con él. Es de Colombia y acaba de llegar de una ciudad vecina adonde arribó en avión. Viene por un intercambio estudiantil y tiene 15 años. Por fortuna no hay nadie más en el baño, así que le digo que quiero darle la bienvenida al país y me arrodillo y empiezo a desabrocharle el pantalón. Él se da cuenta de mis intenciones y ni lerdo ni perezoso, me hace pasar a uno de los cubículos del baño. Allí le bajo el pantalón y el calzoncillo y sale su verga negra que se termina de parar por lo que se viene. Es cierto lo de los negros. Tremendo pedazo que tiene el pendejo! Primero le beso el tronco y luego empiezo a chupar. Aunque es grande me la meto entera de una., y chupo y chupo. Pasados unos segundos me pide que pare y me levante. Yo sorprendido le obedezco, me pide me dé vuelta y ahí supe para qué. Me baja la ropa y me manosea bien el culo, me lo besa y después me apoya. Luego continuo el pete. Él dice: “Chupa, chupa mamón. Si hubiera sabido que así era la bienvenida en tu país habría venido antes. Si, si, amor, chupa bien”. No tiene que decirlo; yo mamo mejor que Mónica Lewinsky. Cuando se está por correr le pregunto si no tiene alguna enfermedad y me jura que no tiene nada, así que cuando se viene la dejo en mi boca. La cantidad de leche que le salió! Estaba rica, espesa y caliente. La tragué toda (parecían litros) y le limpié bien la punta. Luego bajó y me dijo que se tenía que ir, no sin agradecerme y elogiar mi boca petera. Intercambiamos mails y teléfonos, y cuando extraña mucho a su novia que está en Colombia se saca las ganas conmigo.
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