Heroina

Por aquellos días, se había estrenado la película en televisión de Superchica, no sé porque pero me sentía muy identificado con la heroína de aquella película, después de unos días de haber visto esta película pues me quede a jugar en la tarde con un amigo (Juan) que vivía a dos cuadras de mi casa, ya que su familia saldría a un compromiso y pues para que no se quedara solo pues me quedé acompañándolo. Por aquella época pues teníamos algo de 11 y 13 años, yo era el menor por cierto.

Llegue después de clases a mi casa, almorcé y de ahí me fui a la casa de Juan, cuando llegue pues nos pusimos a ver televisión y justo estaba dando la película de Superchica de nuevo, claro que solo vimos una parte puesto que de ahí nos pusimos a jugar. Estuvimos jugando a las escondidas y todas esas cosas pero jugar a las escondidas entre dos pues no es tan entretenido así que nos aburrimos rápido. Decidimos jugar a héroes y villanos, regimos para ver quien sería el héroe y quien el villanos, pues yo gané así que me tocaba elegir que héroe quería ser, como supondrán pues sin querer dije que quería ser Superchica, en aquel tiempo pues aún era inocente y no sabía mucho del tema sexual en el sentido de el pene y vagina, así que para mi me parecía algo normal, pero a Juan le pareció muy extraño pero con una sonrisa acepto.

Comenzamos a buscar en los cajones de su hermana algo que pudiera parecer el atuendo de Superchica, encontramos un polo pegado de color azul y pues una falda de color rojo, como la falda era muy grande pues la cortamos y de ahí también salió mi capa, usamos unas medias largas de color azul oscuro y por último pues me tenía que poner algo debajo de la falda, cosa que Juan me alcanzó una trusa de su hermana (era grande puesto que era de niña) que tenía la misma edad que yo. Le dije a Juan que saliera y pues comencé a cambiarme muy emocionada que por fin podría ser Superchica, me puse la trusa primero, de ahí me puse el polo y por último la falda, cuando me di cuenta pues la falda había quedado muy chica (una mano de mis nalgas mas o menos) y pues la verdad que no me importo, de ahí me puse la capa roja, como superchica tenía senos pues me puse un par de medias en lugar de los senos y por último las medias.

Cuando salí pues Juan estaba vestido como los villanos de la película, con un buzo negro y pues una polo manga larga de color negro, comenzamos a jugar a que él robaba un banco y pues yo llegaba volando y lo detenía, cosa que para volar me subía a su cama mientras el desde el armario hacia como que estaba robando el banco. Cuando llegue al supuesto banco pues Juan comenzó a tratar de forcejear, pero como supuestamente yo era superchica pues lo tiraba a la cama, en una de esas que lo tiro a la cama pues me subo sobre él, poniendo mis rodillas cerca de su barriga y pues sin querer me senté en su pene (sin tener ningún pensamiento malo ya que era un juego y por ese entonces aún era un poco inocente), cosa que él sintió,  de ahí para zafarse del supuesto castigo me agarraba de la cintura y me hacía subir y bajar con sus manos, lo primero que sentí fue algo que se endureció y de ahí sentí una sensación de frío por todo el cuerpo pero era una sensación que me encantaba, me gustaba sentir su pene cuando golpeaba en mi rayita (no pensaba que era malo). En eso me agarra de las nalgas y me tumba a la cama boca abajo y Juan se tira encima mío como para hacerme quedarme quieta pero podía sentir todo su pene duro, de ahí yo lo saco de encima mío, me paro y Juan también se para y de ahí me dice que tiene kryptonita y me enseña una piedra, cosa que me debilita y cuando trato de escapar Juan me agarra de la cintura de nuevo y me lleva hacía él haciéndome sentir su pene de nuevo entre mis nalgas. Pude zafarme pero como estaba supuestamente débil pues Juan se aprovecho, comenzó alzarme la falda y me daba nalgadas.

Seguimos jugando pero ahora era Juan quien se aprovechaba de mí, me metía la mano y cuando podía acercaba su pene a mi colita y hacía como que me estaba reteniendo pero hacía los movimientos como si me estuviera cogiendo. Hasta que Juan agarró y me dijo: “Te tengo una sorpresa en el armario, dame un ratito y de ahí entras”, yo normal así que Juan se metió al armario, después de un pequeño rato  me dijo que ya podía entrar pero que cerrara la puerta al entrar, así que abrí la puerta,  me metí al armario (era algo más grande de lo normal) me di la vuelta y cerré la puerta, estaba totalmente oscuro y para ser sincera pues no podía ver nada de nada, en eso siento que Juan me agarra pasando sus brazos por debajo de mis axilas, me abraza, me susurra al oído: “Fue un truco para que entres a mi guarida y hacerte mi prisionera Superchica” y me pega a su cuerpo (agarrándome con fuerza), cuando hizo eso sentí de nuevo su pene duro, pero había algo diferente, no le di mucha importancia pero ya me estaba gustando estar en ese tipo de situación así que empecé a moverme hacía los costados y hacía adelante para que Juan con su fuerza pues me volviera a pegar a su pene, claro que hacía como que estaba desesperada por escaparme pero trataba de estar lo mas pegada posible a su pene, ya que no sabía porqué pero se sentía totalmente diferente a cuando estabamos jugando afuera.

En eso Juan me deja de abrazar, me despego un poco de él como tratando de escapar, siento que me agarra las manos y las lleva hacía atrás poniéndome mis manos a la altura de mi culito (como quien le fueran a poner esposas o grilletes), yo pensaba que era parte del juego así que seguía moviendo mi cuerpo como quien se quiere aún escapar, en eso Juan se acerca a mi y pude sentir entre mis manos el pene desnudo de Juan, lo único que atiné hacer fue sacar mis manos inmediatamente al sentir el pene caliente de Juan en mis manos, me volteo y veo (mis ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad) que Juan está totalmente desnudo y de ahí me dice agarrándose su pene: “Esta es la sorpresa que tenía preparada para ti Superchica”. Realmente me quede atónita y no sabía que hacer ya que no había visto otro pene mas que el mío y ni siquiera me lo había tocado ya que pensaba que era pecado, estaba con la boca abierta de verlo así desnudo, en eso siento que el me agarra mi mano derecha y lo lleva a su pene, y me dice: “Muévelo un poco por favor Superchica”, yo tan solo me quedé viéndolo y le pregunté: “¿Cómo lo hago?”, Juan pone su mano sobre la mía y comienza a enseñarme a masturbarlo (o moverlo como él me lo dijo) después de un rato Juan saca su mano, como estaba en una mala posición (yo parada de frente a él) pues opté por arrodillarme poniendo mi cara un poco mas alto que su pene y en lugar de cogerlo desde arriba pues cogerlo desde abajo algo que era mucho más cómodo para mi, y yo ya podía mover mi mano por mi sola, no pensaba que fuera algo malo hacerlo así que seguí sin ningún objeción claro que a cada rato le pregunta si lo estaba haciendo bien cosa que Juan me respondía que si mientras murmuraba con los ojos cerrados: “¡Que rico lo haces Ivone!” realmente no sabía a quien se refería así que yo seguía masturbándolo, después de un rato (menos de 5 minutos) pues me dice que lo haga más rápido por favor, cosa que acelero con mis movimientos, Juan comienza a gemir y comienza a decir: “Que rico lo haces Ivone, ya no aguanto mas”, en menos de 10 segundos de que había acelerado mis movimientos pues se Juan llega tirándome todo su semen en mi cara cosa que me dio asco puesto que pensaba que se había orinado, así que solté su pene y me comencé a limpiar la cara con el polo, mientras veía a Juan como sonreía de felicidad.

Una vez que me limpié toda la cara pues le pregunté a Juan si lo había hecho bien y él me dice que lo había hecho de maravilla, sobre todo le había gustado muchísimo, de ahí le pregunté quien era Ivone y pues me dijo que era una chica de su salón (después me enteré que a él le gustaba) le pregunté si quería seguir jugando, cosa que me dijo que no había problema pero que él jugaría desnudo y yo tenía que hacer dos cosa mas, pues esas “cosa mas” era quitarme la trusa y dejarme llamar con nombre de chica, cosa que yo me opuse pero Juan amenazó en dejar de jugar ya que no podíamos seguir jugando de esa forma. Yo dudando un poco pues acepté quitarme la trusa ya que tenía la falda puesta, cosa que lo hice ahí en el armario ya que sentía vergüenza de hacerlo, y pues con lo de llamarme de chica pues le dije que no, ya que yo era un chico, pero Juan me dijo que estaba interpretando a una chica y por lo tanto tenía que llamarme como una chica, cosa que le dije que ya pero que él me pusiera el nombre, me puso como nombre Carmen, así que de ahí salimos del armario, Juan totalmente desnudo y yo solamente sin trusa pero con todo el traje encima así que no vi ningún problema, seguimos jugando. Juan siguió jugando agarrarme por la espalda y hacerme sentir su pene duro, claro que la faldita impedía algo mas pero podía sentir, yo por mi parte lo dejaba hacerlo ya que a mi también me gustaba sentir su pene duro en mi culito así estuviera mi faldita de por medio, es mas hasta trataba de pegar mas mi culito hacia su pene cada vez que sabía que Juan trataría de hacerme sentir su pene, cosa que él se dio cuenta y comenzó a levantarme la faldita para ver mi culito, en una de esas mientras levantaba mi faldita con una mano y con la otra me jalaba hacía su cuerpo pude sentir su pene duro chocar con mi rayita rozando mi ano, si me gustaba mucho sentir su pene rozar mi rayita ahora sentirlo directamente sin nada de por medio pues me hizo volar del gusto y tan solo pude lanzar un pequeño gemido.

Juan se quedó así pegado a mi haciéndome sentir todo su pene duro en mi culito (no hubo penetración) cosa que yo no puse objeción alguna, es mas él comenzó a moverse un poco adelante y hacia atrás, cosa que me hacía sentir mas placer todavía. Tan solo duramos así un rato, ya que de ahí Juan me empuja a la cama, yo caí boca abajo y Juan sin perder tiempo se tira encima de mi haciéndome sentir todo su pene duro y poniendo su cara a lado de la mía, tan solo siento que levanta su pelvis apoyando su peso sobre mi espalda y me sube mi faldita del todo, de ahí baja y tratándome de penetrarme, pero falla haciéndome gemir nuevamente, lo volvió a intentar varias veces pero siempre fallaba haciéndome gemir con cada intento, de ahí me pregunta: “Carmen, te gusta lo que estamos jugando? y yo le dije que me encantaba, de ahí me dice si puedo abrir mis piernas ya que estaban cerradas y agrega que me gustará mas, cosa que lo hice sin ninguna objeción de mi parte, podía sentir como intentaba hacerlo pero por la falta de experiencia pues no le acertaba mientras yo seguía en el paraíso, de ahí me susurra nuevamente si puedo abrirme mi culito, en el sentido de agarrarme las nalgas y jalarlas hacia fuera, cosa que lo hago ya que pensaba que tendría mucho mas placer, al hacerlo Juan intenta nuevamente penetrarme unas cuantas veces, cosa que tampoco le atinaba, por último me dice: “Carmen voy a mover mi pene por tu culito y me dices donde te gusta mas”, así que Juan se levanta un poco y comienza a mover su pene por toda mi rayita, la verdad que se sentía genial por todos lados pero había un punto donde se sentía muy delicioso, se lo hice saber y el poniendo su pene en ese punto empezó a empujar, cosa que fallo, así que me dijo: “Puedes ayudarme por favor Carmen, te voy hacer algo que te gustará mucho, necesito que pongas mi pichula donde mas te gusta” así que deje de agarrarme mi nalga cosa que Juan lo hizo mientras cogía la pichula de Juan y lo ponía sin saber en mi huequito, cuando le dije que ya estaba ahí vino el gran dolor, me lo empujo de un solo tiro metiéndome su cabecita y un poco mas, si no hubiera sido por mi mano me lo hubiera metido todo, tan solo grite de dolor y le dije que lo sacara ya que me dolía mucho, Juan me dijo que no me preocupara pero por favor que no me moviera y pues que el dolor desaparecería poco a poco, realmente me dolía muchísimo pero confiaba en él así que lo deje hacerlo, en eso cuando saco mi mano él se deja caer, metiéndome toda su pichula en mi culito (su pichula felizmente no era tan grande) así que yo aguante el grito y pues me quede quieta, al poco tiempo Juan empieza a moverse suavemente, me dolía mucho pero aguantaba, Juan me comienza a besar el cuello y a decirme cosas como: “Me gustas mucho Carmen, tienes un culito muy rico”, yo no podía hacer nada solo me dejaba llevar, así que Juan poco a poco empezó a sacar un poco mas y volverme a meter su pichula, cosa que hacía sentir una sensación bien rica pero al mismo tiempo aún me seguía doliendo, estuvimos así un buen rato en donde poco a poco Juan se movía un poquito mas afuera y volvía a meterme su pichula sin sacarla de mi culito para nada, ya no me dolía mucho, aún seguía sintiendo un poquito de dolor pero realmente era algo soportable, lo que si sentía era un gran placer recorrer por todo mi cuerpo en cada sacada y metida de Juan. Mi culito se acostumbro después de un buen rato, así que ahora Juan podía sacarla del todo y volver a penetrarme, para ser sincera me encantaba que lo hiciera pero aún seguía sintiendo un dolor leve cuando la sacaba del todo y la volvía a meter, ahora si no dura mucho que digamos, en una de esas me preguntó: “Carmen deseas ser mi esclava? Y así te podría hacer esto siempre que quieras” cosa que yo acepté ya que me encantaba lo que sentía, un par de segundos después, Juan da un grito de placer y siento algo caliente en mi culito (pensé que se había orinado nuevamente), cosa que el cayo sobre mi diciéndome que le había encantando y que tenía un gran culo. Yo me quedé quieta sin saber que hacer, tan solo él se salió y le dije si se había orinado dentro mio, cosa que él se rió y me explico lo que es el semen.

Yo me volteo y me echo boca arriba a lado de Juan, en eso Juan me pregunta que tal la pase, cosa que le respondí que me encanto mucho jugar, me gusto mucho su pichula y que podríamos seguir jugando cuando él quiera ya que yo era su esclava (pensaba que era parte del juego). Estuvimos hablando cerca de 10 minutos, de ahí yo le dije que si ya habíamos terminado de jugar pues me cambiaría cosa que Juan me dijo que podemos seguir jugando y me dice: “Carmen, mueve mi pichula de nuevo”, yo ya sabía lo que significaba hacerlo así que ahora tan solo me arrodille en la cama y comencé a masturbarlo, sentí y vi como poco a poco empezaba a crecer de nuevo su pichula, se la seguí moviendo un rato hasta que estaba bien dura, en eso Juan me dice que me eche de costado dándole la espalda, me echo como el me lo pide, me levanta la falda y de ahí me dice que ponga de nuevo su pichula en mi culito, lo hice sin dudarlo y de un solo tiro me empujo toda su pichula, me hizo gemir ya que había pasado el dolor y tan solo sentía algo realmente delicioso, mientras Juan se movía sentía como pasaba su mano por mi nalga mientras decía: “Carmen tienes un rico culito, te voy a cachar muchas veces y te voy a llenar muchas veces”, yo ya estaba super excitada ya que aún no tenía ningún orgasmo, sin ni siquiera quererlo roce mi pene con mi mano y con un fuerte gemido tuve mi primer orgasmo con la pichula de Juan dentro de mi, Dios!!!! Si que realmente fue delicioso me hizo temblar muchísimo mientras podía sentir la pichula de Juan que seguía entrando, saliendo y su mano tocando mi nalga. Yo ya había perdido la razón del tiempo, solo me dejaba llevar por Juan, él seguía penetrándome mientras seguía diciendo todo lo que me haría, en eso al poco tiempo de tener mi orgasmo siento que Juan acelera, saca su verga y gimiendo comienza a llegar encima de mi culito, una vez que termina siento que agarra la faldita y se limpia su pichula con mi faldita.

Después de esa última corrida, Juan me dice que ahora si ya terminamos de jugar y me pregunta si quede satisfecha con el juego, cosa que yo le digo que sí y que espero podamos repetirlo, cosa que Juan me hace prometerle que este juego quedará entre los dos y que yo para él siempre seré Carmen, cosa que yo le digo que no hay problema. Al irme a cambiar pues recogí la trusa que estaba dentro del armario y al momento de ponerme mi ropa, en lugar de mi calzoncillo pues me puse la trusa. Desde aquel día empecé a vestirme de mujer para Juan cuando él quería, felizmente pude conseguir ropa de mujer ya sea de la hermana de Juan o de alguna vecina ya sea de él o mía, hasta que tuvimos cierta edad de empezar a comprar ropa mas atrevida. En la siguiente les contaré otra ocasión donde Juan sigue jugando conmigo.

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