Archive for enero, 2009

Suegra y nuera

Martes, enero 13th, 2009

Mi nombre es Julieta. Vengo de una familia de clase media. Cuando estaba en la universidad conocí a mi actual marido, proveniente de una acaudalada familia. Nos conocímos en la facultad de leyes, pero yo una vez que me casé nunca ejercí para convertirme en ama de casa. Él en cambio al igual que todos los hombres de su familia era un prominente abogado. Reconocido, respetado y con conexiones en todo el país e incluso en el exterior. La familia de él tenía un buen pasar. Como era la tradición familiar desde tiempos inmemoriales todos vivíamos en la misma casa. Una casa muy muy grande. Gigante se puede decir. En ella tuve que convivir y de hecho convivo con mi peor enemiga, mi Suegra.

Mi Suegra es una típica “Vieja Con Plata” que nunca hizo nada en su vida, salvo casarse con el hombre correcto y no dejarlo escapar. Por eso es que se podía dar la gran vida que se podía dar. Por más suerte para ella su marido había fallecido hacía unos diez años dejandole toda su fortuna. Yo no llegué a conocerlo pero me contaron todos que además de ser uno de los 5 mejores abogados del país, el viejo William era una gran persona. Todos lo querían y lo respetaban. Su mujer era todo lo contrario. Nadie la quería y todos le temían. Su hijo no claro, pero era su madre, él la veía distinto a los demás. El no llegaba a darse cuenta de la clase de bruja que era su madre. No me quería para nada, y siempre que podía le hacía saber a su hijo que le parecía que yo era una vaga, una floja, y una tonta. Lo único a favor que le decía de mí y repetía en varias ocasiones era “Que linda chica te buscaste”. Yo creo que en parte envidiaba mi belleza y mi juventud. A ella ya le habían pasado unos cuantos abriles y las carnes se la habían caído, su piel se le había arrugado para siempre.

“Vos seguí arreglandote y yendo al gimnasio que ese culito y ese cuerpito ya van a servir para algo” me dijo una vez al pasar. Yo no le hice caso, estaba acostumbrada a su no-aceptación hacia mi persona y sus comentarios degradantes y ofensivos.

Yo era de vestirme a veces de manera atractiva. Lo cuál parecía no ser bien visto a los ojos de mi suegra. Ella siempre me miraba de arriba abajo. Muchas veces fijando su vista en mi culito por un largo rato. Incluso a veces pasaba por al lado mío y se las ingeniaba para rozarmelo o tocarmelo de forma accidental. Aunque ella no era lesbiana, era como si quisiera comprobar algo.

Un día cualquiera de noviembre, a los dos meses de haberme ido a vivir a la casa de mi marido y de mi suegra ella me dijo: “¿A ver hija, como va a pagar parte de los gastos? Mire que hoy viene el plomero a cobrar y hay que pagarle”. Yo no entendí a que se refería. Ya que era una familia de dinero, que nunca había pasado necesidades económicas. Sin embargo esta vieja, como mucha gente de su clase o calaña cuanto más riquezas tienen más ávaros son. Y ella que no estaba dispuesta a compartirla con nadie mucho menos lo haría conmigo.

“Ring” sonó el timbre de la puerta. “Anda a atender” me dijo mi suegra. Yo voy y abro la puerta. Era el plomero. Lo hago pasar. El ingresa, se dirige hacia donde estaba mi suegra que le indica el trabajo que debe realizar. El plomero se pone manos a la obra y al cabo de dos horas termina el trabajo solicitado.

Suegra: -“Quiero que andes en bombacha y corpiño, como si salieras de bañarte o algo así. Así el plomero se excita y me cobra menos”.

Yo: -“¿Cómo?”.

Suegra: -“Dale no te hagas la mosquita muerta que sos bastante putita”.

Me quedé consternada. Shockeada por lo que esta vieja hija de puta me estaba pidiendo. El plomero estaba trabajando en la cocina. Yo subí a mi habitación me quité la ropa, me mojé un poco el pelo y me cubrí con un toallón para que parezca que había salido de bañarme. Luego fui a la cocina, a buscar algo, cualquier cosa, como excusa.

Entro a la cocina como si buscara alguna taza o un vaso. Tratando de ser amable le pregunto al plomero acerca de cómo va el trabajo. El me contesta que muy bien, ya casi por terminar. De reojo me mira las piernas. Mi suegra observaba la escena desde la habitación contigua ya que la puerta estaba abierta. Me doy vuelta para agarrar una taza y siento que el plomero me clava la mirada en el culo. Aunque no lo veía mi instinto de mujer me lo confirmaba. Mi suegra viene hacia la cocina. Presiento que algo raro va a pasar y mi suegra se las ingenia para hacer que el toallón que cubría mi cuerpo se enganchara con algo, se me sale y quedó semi-desnuda delante de aquél plomero. Guau! pensó él aunque no dijo nada y muy profesional siguió trabajando. Yo sentí mucha vergüenza y me sentí muy expuesta. Más usando lencería de color blanco. Traté de coger el toallón y volver a cubrirme pero mi suegra lo agarró del suelo antes que yo y dijo: “Uy esté toallón está todo sucio, lo voy a poner para lavar” y lo arrojó a un canasto dispuesto a tal efecto a un costado. Y no tenía con que taparme. Intenté entonces rápidamente salir de la habitación. Y así lo hice.

Plomero: -“Está linda la nena” le comentó a mi suegra.

Suegra: -“¿Te gusta?”.

Plomero: -“Era sólo un comentario. Es una linda chica”.

Suegra: -“Porque puedo hacer que veas más. Si querés claro está. Si querés y si no me cobrás el trabajo”.

Plomero: -“Necesito el dinero, pero déjemelo pensar un segundo”.

Instante de silencio y de reflexión del plomero.

Plomero: -“Que demonios. Págueme en especies”.

Suegra: -“Julieta vení un segundo” gritó

Yo escuché el llamado y fui hacia la cocina. Estaba a medio vestir pero un poco más y mejor tapada que antes.

No hizo falta que mi suegra iniciara todo. El plomero sin darle tiempo tomó la iniciativa.

Plomero: -“A ver putita, desnudáte”. Me dijo mirando fijamente y con una mirada fuerte, penetrante (como lo que vendría después).

Y yo lo hice, me desnudé en un segundo como una verdadera puta. Como una zorra de cabaret. Ya mi suegra se las había ingeniado para que estuviera a medio vestir con ropa fácil de sacar y que confiriera el aspecto de una mujer sumamente vulgar. Quedé desnudita delante de ellos dos. Mi suegra me miraba, me examinaba. Él sin perder tiempo comenzó a tocarme toda. Tetas, culo, vagina. No dejó un centímetro de mi cuerpo sin recorrer.

Luego, lo hicimos ahí sin más problemas, en la cocina de la casa. Cada tanto mi suegra pasaba y miraba. Y/o le preguntaba a su “cliente”: -“¿La está pasando bien mijo?”.

“De maravillas” le respondió él. Al tiempo que le contestaba me seguía amasando las tetas como si tratarade una masa para hacer pan. Me besaba en el cuello y en la boca apasionadamente como si nos uniera algo más que sexo casual. Debo confesar que tenía una linda forma de penetrarme. Dulce, suave, con ritmo. Nada que ver a lo que yo suponía de antemano. Disfrute mucho esta cogida. Luego de que me acabo en mi vagina yo estaba lista para vestirme, cambiarme e irme. Pero él me dijo: -“El trabajo de plomería no está del todo completo sino hasta que revise el otro conducto”. Con esa metáfora me hizo poner en cuatro patas y comenzar una sesión de sexo anal. También estuvo muy buena. Pero aquí la dulzura se acabó y me penetró con mucha fuerza y potencia. Me nalgueó a más no poder, tal es así que me dejó toda la cola roja. Y siguió amasándome las tetas también, yo creía que tenía una obsesión con mis tetas porque no paraba de tocarlas, de “aprovecharlas”, de disfrutarlas. Cuando estuvo por acabar no lo hizo en mi culito. Sacó su verga de mi orto y me hizo arrodillar, ponerme en frente de él, mirarlo a los ojos y me eyaculó en la cara y en los pechos.

Este, el del plomero, fue uno de los primeros servicios que mi suergra me hizo hacer. Ella pronto vió que no sólo podía pagar las cuentas conmigo, sino que también vió que era negocio. Yo por momentos me sentía un poco putita, pero la verdad que si bien marido era un buen hombre con una madre muy hija de puta, el no me atendía sexualmente como corresponde. Y yo disfrutaba del servicio de un montón de hombres, sin siquiera tener que hacer el esfuerzo de buscarlos. Ellos venían hacia mí, y encima tenía la complicidad de mi suegra, que era una señora muy inteligente y manipuladora.

Un día cualquiera por la mañana …

Suegra: -“Vestíte bien trolita y acompañame al almacén”.

En el almacén.

Suegra: -“Juntate un poco las tetas y mostrale el escote al señor. Que parezca casual”.

Lo hice.

Suegra: -“Date vuelta, hace que vas a agarrar algo, agachate y que se te vea TODO”.

Lo hice. El almacenero estaba como loco.

Gracias a esas maniobras que no sería la última vez que mi suegra me las hiciera hacer, el almacenero hizo mal las cuentas, no sé si por confusión matemática o a propósito y nos ahorramos como unos $ 20. ¿Esos $ 20 cambiarían en algo la situación económica de mi suegra? Seguramente no, pero a ella le gustaba hacer todo ese tipo de jueguitos.

Otro tarde cualquiera … Estábamos ella y yo en un parque. Era un día soleado. No sé como había accedido a salir a pasear con mi suegra. Creo que ella me lo pidió, me dijo que tenía ganas de salir a caminar un rato o algo así.  Y yo buena, tonta e ingenua accedí. Todo iba bien. Tomábamos un poco de aire y sol y charlábamos, aunque la charla con una mujer algo mayor que yo se tornaba por momentos bastante aburrida.

En un momento tres adolescentes que estaban paseando o jugando por el parque me miraron un poco. Lo de siempre, el culo, las tetas, etc. La malicia de mi suegra salió a la superficie. No justifico otras ocasiones, pero esta fue de las peores porque en esta ella no obtenía ningún provecho económico.

Suegra: -“Mira esos adolescentes. Que linda edad. Plena pubertad. Seguro que se masturban varias veces por día. Sabés que. Vamos a darles algunas imágenes para que lo hagan en el día de hoy”.

Yo: -“No entiendo”.

Suegra: -“Vas a tomar sol en bikini. Ahora”.

Yo: -“Pero no traje bikini”.

Suegra: -“Entonces la tanga y el sostén que tengas puesto estarán bien”.

Yo: -“Pero estamos en un lugar público”.

Suegra: -“Sí, y hay un montón de chicas tomando sol en bikini por allá”.

Yo: -“Exacto, pero yó no traigo puesta ninguna bikini”.

Suegra: -“¿Y cuál es la diferencia?”.

Yo: -“Hay diferencia”.

Suegra: -“Mirá, si no haces lo que te digo, le voy a tener que hacer llegar a tu marido un video de una chica con un plomero. ¿No sé si soy clara?”.

Yo: -“No lo puedo creer” (dije indignada). “Sos una vieja extorsionadora”.

Suegra: -“Mäs respeto nena, eh! Además esa falda cortita y esa remerita bastante escotada que traes puestas que te cubren bastante poco las compramos el otro día en el shopping con MI tarjeta de crédito y vos todavía no me diste la plata. Así que por lo tanto técnicamente todavía me pertenecen”.

La vieja bruja tenía razón. Mal que me pesara. Así que muy sumisamente me saqué la remerita y se la dí. Me saqué la faldita y se la dí. En el medio del parque. Enseguida para no quedar tan expuesta me tiré de panza en el pasto boca abajo a tomar sol. Pero la tanga apenas cubría mi culo. Era  una tanga hecha y pensanda para momentos íntimos no para un lugar público. Los adolescentes que estaban cercano no me quitaban los ojos de encima. Primero nada, luego comencé a sentirme verdaderamente incómoda. Me acosaban con la mirada. Y lo peor: la maldita vieja disfrutaba. Ella se sentó en el pasto conmigo como si fuéramos dos grandes amigas de toda la vida charlando. Le encantaba las lascivas miradas que los jóvenes tenían para conmigo. Me sentía un pedazo de carne. De repente sacó algo de su cartera. Un bronceador y sin que yo se lo pidiera me lo comenzó a restregar por el cuerpo, sobre todo obviamente por el culo. En un momento fingió que se le quebró una uña e hizo un gesto de dolor, luego llamó a los jóvenes: -“¡Chicos, chicos! Por favor vengan, porque no me ayudan”.

Los jóvenes sin entender que pasaba se acercacaron.

Suegra: -“¿No le pasan el bronceador a ella que a mí se me rompió la uña?”.

“Por supuesto” dijo uno, “Sí claro” dijo otro, “Encantado” dijo el tercero. El primero, ya que siempre hay uno más audaz que los otros tomó el bronceador se puso en la mano y comenzó a pasarmelo por la espalda, por poco tiempo, luego se fue directo al culo y allí me lo amasó la mayor parte del tiempo.

Mi suegra tuvo otra genial idea: -“Desabrochate el corpiño sino te van a quedar las marcas con el sol”. Yo no lo hice, pero sentí que alguien a mi espalda lo hacía.

Luego de que el segundo de ellos tuviera su rato de manosearme la espalda y el culo, ya no había excusa para el tercero. ¿Cuánto bronceador más podía necesitar mi culo con todo el que le habían puesto ya?.

Suegra: -“Ponete boca arriba sí te pasan de la parte de adelante”. Al tercero le quedó la parte de adelante. Me pasó bronceador por el cuello, los hombros, la panza, las piernas. Cuando me pasaba por las piernas se hacía un poco el tonto y se acercaba a mi vagina, pero ni fue lo suficientemente audaz ni había justificativo para que me tocara allí. No pasó lo mismo con mis senos. Del cuello con algo de disímulo fue bajando sus “caricias” y de a poco se fue adueñando de mis senos. Cuando mi suegra vió la situación le dijo a los otros dos que entre los cuatro hicieran como una especie de ronda para que otra gente que andaba por el parque no nos viera y ella con sus manos me terminó de sacar el corpiño que ya estaba desabrochado de atrás.

Suegra: -“Ahora sí, pasale bien el bronceador en los senos”. El joven estuvo maseajeando, frotando y jugando con mis tetas todo el tiempo que quiso.

Los jóvenes estaban “al palo”. Podía notarlo. Podía sentirlo. Se respiraba su calentura masculina en el aire. Pero en lugar como eso la cosa no podía pasar de allí, que igualmente ya era bastante lo que había ocurrido hasta ese momento.

Las manos de esos jóvenes ya habían disfrutado bastante. Y sus penes se habían cargado de leche por la situación. Mi suegra no iba a dejar que todo terminara allí. Me devolvió el corpiño, la pollerita y la remera. “Vestíte” me dijo. “Vengan chicos” les dijo a ellos. “Vamos a tener una fiestita”. Salimos del parque hacia la calle y ella paró un taxi. “Al hotel más cercano” le dijo al chofér. “Y rápido” enfatizó.

El chófer del taxi, gran conocedor de las calles de la ciudad en menos de 5 minutos nos depósito en el albergue transitorio (hotel) más cercano. Entramos los 5 a una habitación suite, muy cara y lujosa.

Suegra: -“Chicos, descarguen toda su leche. Disfruten a la putita“.

Los pibes se abalanzaron sobre mí, desesperados. Salvajes. Me desvistieron casi arrancándome la ropa. Me dejaron completamente desnuda en un segundo. Y me metieron mano como nunca. Exploraron todos mis orificios. Cada uno de los tres se apropió de uno. Uno me besaba en la boca como si fuera su novia, y los otros dos primero con dedos y luego con lo que ya se imaginan se introdujeron en mí. Me tiraron en la cama. Y el dueño de mi boca, me introdujo su pene en ella para completar esta triple penetración.

Mientras me cogían sin parar, yo pensaba, como de tomar sol en un parque con mi suegra terminé en un hotel siendo cogida por tres pendejos que me daban sin parar y cuyas hórmonas y erecciones estaban a pleno. No había respuesta para ello, pero pasada la culpa inicial de engañar a mi marido, la vagina comienza a dominar la cabeza, una se mete en el momento de sexo, se olvida de todo y comienza a disfrutar. Y eso fue precisamente lo que me pasó a mí. Me olvidé de todo y pensé “Vamos a disfrutar a estos tres pendejos, tan jóvenes. Tan potentes”. Además a ellos les dejarían un hermoso recuerdo que les duraría de por vida. Me cogieron, me cogieron y me cogieron. Para un lado, para el otro, en una posición, en otra. Por un lado, por otro hasta que pasaron las tres horas del turno y nos fuimos. Cuando nos estábamos yendo me di cuenta que mi maldita suegra había grabado todo con su célular.

En el mismo almacén del otro día …

Suegra (hablándole a uno de los empleados del dueño del negocio): -“Me trae por favor el pedido a casa. Usted es un muchacho fornido y nosotras dos mujeres”.

Al rato.

“Ring”.

Suegra: -“Atendelo vos. Salí en ropa interior como si recén salieras de bañarte”.

Lo hice. Pero no en ropa interior por supuesto, sino cubierta con una toalla para el cuerpo y otra para el pelo (típico de las mujeres).

“¿Cómo te podría pagar esto?”

Mi suegra había cosido un cordón largo al toallón que yo siempre usaba, entonces pegó un tirón desde dónde estaba y me dejó en bolas. El empleado del almacén se sorprendió y se deleitó al mismo tiempo. No entendía nada, pero no le importaba mucho tampoco. Le gustaba y disfrutaba de lo que veía.

“Perdón” dije yo, me disculpa un segundo y me metí adentro. Cerré la puerta. Pero enseguida apareció mi suegra y la abrió.

Suegra: -“Disculpá a la maleducada de mi nuera. Vos nos trajiste nuestros bultos y ella te cierra la puerta en la cara. Después de todo si ella es bastante ligerita de ropa no es tu culpa. Vos sos hombres y la vas a mirar. Es lógico”.

El empledo del almacén asintió con la cabeza hizo un paso adentro de la casa y dejó las bolsas allí mismo.

Se estaba yendo, cuando mi suegra le dijo: -“Espera que te doy la propina”.

Suegra: -“Pedile disculpas al señor” me dijo.

Yo: -“Disculpame no fue mi intención cerrarte la puerta en la cara”.

Empleado almacén: -“No hay problema”.

Suegra: -“¿Cómo no hay problema? Disculpate bien querés dale una buena chupada de verga a este buen hombre”.

Al lado de la puerta de calle le abrí la bragueta. Saqué su pene afuera. Lo dejé colgando. Primero lo miré, lo examiné y noté que era inmenso. Se me hacía agua la boca. Comenzé a mamarlo. Y le di una buena chupada. Estuve un ratito porque se la chupe a mucha velocidad y lo hice acabar enseguida para que el empleado pudiera volver a su trabajo. Semejante pija, traía una  equivalente cantidad de leche y me llenó la boca de semen. Y la cosa no pasó a más porque el empleado tenía que retornar a sus labores, pero sospeché que no faltaría oportunidad para continuar este encuentro sexual.

Resumiendo un poco. En estos primeros meses que viví en esa casa, no sólo le “pagué” al plomero, sino que también lo hice con el Sodero, el Electricista, el Almacenero, el Carnicero, etc. y la lista sigue y es relativamente larga. No voy a contarles todas las veces que mi suegra me hizo hacer “cosas”. Pero hubo una en que se le fue la mano:

El día que terminó la obra vi que los obreros no se iban. Que se habían bañado y que todos esperaban en el hall de la casa. Me miraban con lujuria, como si fuera un pedazo de carne. De repente mi suegra apareció con una campana en la mano y dijo: -“A ver cuando suene esta campana una vez, mi nuerita pasa a ser toda de ustedes, cuando toque dos campanas, deja de serlo para volver a ser mía otra vez, ustedes dejan de hacer lo que están haciendo y se van”.

Me cogieron como 8 obreros. Todos muy rústicos y de muy malos modales, en cuanto a educación, pero sexuales también. Me rompieron toda. No disfruté nada. Eran como perros. Pero con mucha más fuerza. Me dieron como animales.

Cuando me terminaron de garchar los albañiles pasó mi suegra y me dijo: -“La semana que viene va a venir un sobrino mío del campo. Tiene 18 y es muy tímido.Y lo vas a tener que avivar. Así que si estos te parecieron sexualmente torpes y rústicos no sabes lo que te espera”.

Tal vez esto se los cuente en un próximo relato

Comentarios, sugerencias y otros a:    julieta_s24@YAHOO.com.ar

La secretaria: 2 “…el jefe y el aire acondicionado”

Lunes, enero 12th, 2009

 

La secretaria: 2 / La secretaria, el jefe y el aire acondicionado

Sr. Fernández: -“Vanina, me parece que usted tiene frío todo el tiempo. No puede ser que tengamos que poner el equipo de aire acondicionado todo el tiempo en 28 grados porque usted tiene frío. Yo la voy a curar. Voy a dejar el aire acondicionado en una temperatura normal para todo el mundo. En unos 22 grados. Y para que usted se acostumbre vamos a hacer lo siguiente: le voy a tener que pedir que se desnude. A partir de hoy, su uniforme de trabajo será unicamente sin excepción su tanga y su sostén. Va, digo tanga porque supongo que es lo que usa, no cierto?”.

Vanina: -“No siempre señor. A veces sí, a veces no”.

Sr. Fernández: -“Bueno, le voy a tener que pedir entonces que lo tenga en cuenta. Usted es una chica joven, muy linda, pónganse unas lindas tanguitas para venir a trabajar y no esos bombachones de vieja”.

Vanina no entendía nada.

Al otro día. Llegan se saludan.

Sr. Fernández: -“Si quiere puede dejar su ropa en mi oficina. Ahí nadie se la va a tocar.”

Vanina fue a la oficina del Sr. Fernández y poco a poco se fue desnudando. Esta situación era rara, algo nuevo para ella. Se quedó como habían convenido el día anterior en bombachita y corpiño. Ambos muy delicados y de color blanco. Obvio que en cuanto viniera gente debería vestirse inmediatamente para recibirla, pero no era una oficina que recibiera muchas visitas.

Transcurrió una buena parte de la mañana. Vanina un poco por la vergüenza lógica que le producía la situación trató de mantenerse en su escritorio lo más que pudo. Se paró lo menos posible. Su jefe al contrario estuvo más movedizo por la oficina que nunca, salió de la suya propia más veces que nunca para mirar a Vanina, a veces de reojo y a veces directamente y sin ningún tipo de contemplación y disimulo. Una y otra vez en menos de dos horas le pidió que vaya a su oficina para verla en ropa interior de cuerpo entero. Una y otra vez le pedía que le buscara determinada carpeta en el archivo para poder apreciarle bien el culo. Que hermosa tanga como se perdía en su culo tan llena de vida. En ese culo tan hermoso.

A eso de las 11 de la mañana.

“Ring” sonó el Timbre

“¿Quién es?” preguntó Vanina al atender el portero eléctrico.

“Gonzalez” contestaron desde el otro lado.

El Sr. Fernández andaba merodeando por ahí.

Sr. Fernández: -“No se vista. No hace falta. El Sr. González es de suma confianza”.

El Sr. González, uno de los clientes más importantes de la empresa subió. Lo primero que pudo decir, o mejor dicho le fue inevitable decir otra cosa. Sin saludar y casi ignorando a Vani.

Sr. González: -“Vos si que la pasas bien. Está bárbara. ¿De dónde la sacaste? ¿Trabaja así todo el día? ¿Desnudita?”.

Sr. Fernández: -“Pasa a mi oficina que te cuento. Vani por favor traenos dos cafés”.

Una vez en la oficina del Sr. Fernández.

Sr. Fernández: -“Muchas preguntas, muchas respuestas. Empezamos ayer con este nuevo sistema”.

Sr. González: -“¿Hasta dónde pensás llegar?”.

Sr. Fernández: – “Hasta dónde te imagines ya llegué”.

Sr. González: -“¿Qué, ya te la garchaste?”.

Sr. Fernández: -“Me extraña araña. Y no sabés lo gauchita que es. ¿Te gustaría verla en acción?”.

Sr. González: -“Ni lo dudes”.

Sr. Fernández (apretando unos botones del intercomunicador): -“A ver Vanina, vení a mi oficina por favor. Vení así como estás por favor”.

Vanina: -“¿No sería más apropiado que me vista señor para llevarles los cafés?”.

Sr. Fernández: -“Téne la plena seguridad que no. Así estás perfecta”.

Entro Vanina. Algo tímida. Con  una bandeja con dos cafés.

Sr. Fernández: -“Acercate por favor. Él es el Sr. González uno de nuestros clientes más importantes, ella es Vanina, la mejor secretaria que tuve en toda mi carrera”.

Vanina: -“Gracias”.

Sr. Fernández: -“Acercáte más”.

Vanina se acerca. El Sr. González le empieza a acariciar el culo a Vanina. despacito, suavemente. Fernández mira. No participa. Luego le desabrocha el corpiño casi sin que se de cuenta. Su jefe la mira y asiente. Gonzalez la va llevando a que se arrodille de a poco. Vanina sabe lo que tiene que hacer y lo hace. Le desabrocha el pantalón, saca su miembro y se lo introduce en la boca. Mientras que Gonzalez le da fuertes palmadas en el culo. Le corre la bombacha y le va introduciendo un dedo por el ano. Gonzalez jugaba con el cuerpo de Vanina. Le nalgueaba la cola. Le introducía dedos. Le manoseaba los senos. Le acariciaba la cara. Vanina hacía su trabajo con el miembro del Sr. González. Mientras tanto el Sr. Fernández solo miraba al tiempo que atendía una llamada de su señora en el celular.

Sra. de Fernández: -“¿Qué tal tu día mi amor?”.

Sr. Fernández: -“Nada nuevo. La verdad que todo bastante aburrido”.

Y así siguió la charla con triviliades y comentarios genéricos.

Luego de unos quince minutos de tragar y chupar el Sr. González ya estaba a punto de estallar.

Sr. Fernández: -“Tráguelo Vanina” le dijo fuerte y claro desde un costado.

“Plac”. Vanina quedó con leche en la cara y en las tetas y por supuesto una buena parte dentro de su boca.

El Sr. González quedó más que satisfecho. Vanina llena de leche.

Sr. Fernández: -“Vanina podés ir a limpiarte”.

Vanina se retiró y fue a limpiarse. A quitarse el semen para poder seguir trabajando.

Sr. González: -“Usaste tu mejor, tu arma secreto y lo lograste. Lograste lo que querías. Ahora sí podemos cerrar el negocio. Me convenciste”.

Al otro día el Sr. Fernández le comenta a Vanina lo sucedido, la felicita con una palmadita en el culo y le duplica el sueldo y los días de vacaciones por su excelente desempeño en la empresa.

julieta_s24@YAHOO.com.ar

El viaje de egresados

Domingo, enero 11th, 2009

Corría el año 2007 y un Colegio del cual no puedo dar el nombre se fue de viaje de egresados. Era una división de unos 35 alumnos, entre chicos y chicas más o menos en cantidades similares. El viaje no lo hicieron por ninguna de las 3 empresas más conocidas del país, sino por una empresa nueva. Que si bien no tenía renombre era mucho más barata y les había ofrecido más y mejores cosas que las otras, de las cuáles permanentemente había rumores de que iban a quebrar o iban a desaparecer.

El viaje transcurrió con absoluta normalidad, entendiendo como normalidad para un viaje de egresados el desenfreno, el descontrol y la rebeldía adolescente que lo caracterizan. Las excursiones fueron más o menos las mismas de siempre. Los paseos también, los boliches, los clásicos del lugar, excepto uno, excepto una fiesta especial que sólo en esta empresa se realizaba.

Dicha fiesta se hizo en un boliche exclusivo. Que quedaba en las afueras del lugar turístico. El boliche tenía mucho parque afuera, era una casona muy muy grande reformada y transformada en un boliche bailable fantástico. No sólo el boliche era exclusivo de esta empresa de viajes, sino que esta fiesta también era exclusiva en cuanto a quien podía participar y quién no. Cuando les cuente el nombre de la fiesta ya se van a dar una idea de porqué.

Esta fiesta, la mejor sin duda que daba esta compañía, aunque no era para todos los que viajaban por ella recibía el nombre de “La Fiesta de las Bombachas” (Fiesta de las Tangas). Ahora tal vez se imaginen porque digo que esta fiesta tenía un carácter exclusivo y excluyente. Era exclusiva de esta empresa, por otra parte el lugar era muy lindo, muy selecto y exclusivo y además de esta fiesta estaban excluidos todos los varones que viajaban por esta empresa.

Esa noche, la noche que se dio esa fiesta, las chicas subieron a un micro y los varones a otro. Los varones irían a bailar a un conocido boliche que tiene nombre de operación del corazón.

En el micro Maxi el Coordinador General dijo: “Bueno chicas, hoy cómo bien saben tendremos una fiesta no oficial. Una que no figura en el plan de excursiones pero que sin duda es una de las más divertidas. Y les estoy hablando de “La Fiesta de las Bombachas”. Sí, hoy vamos a ver quién es la más putita, la que tiene la tanguita más linda, la más chiquita, la que está más dispuesta a todo y quién es la mejor en el sexo”. Las chicas se miraron algo sorprendidas por los excesos verbales de Maxi, pero eran grandes y ninguna se asustó por lo que estaba diciendo. Además como es típico en los viajes de egresados y en los grupos adolescentes todas querían mostrarse como la más zarpada y/o la más transgresora.

Llegaron al boliche, bajaron del micro y entraron.

Para dar inicio a la fiesta, Maxi tomó el micrófono y dijo: -“Que comience la fiesta, que comience la diversión” Y la música comenzó a sonar a todo volumen. El clima de fiesta en el lugar era avasallante, todos bailaban, todos se movían, nadie se quedaba quieto, todos estaban eufóricos. Las primer hora fue una hora normal de boliche, mucha gente, mucho alcohol, todos bailando y alguno que otro afortunado/a estaban intercambio besos y demás con otras personas.

A partir de la segunda hora la cosa se empezó a poner realmente caliente.

Cada tanto Maxi tomaba el micrófono principal y anunciaba algunos “Happy Hours”. Para el primero que anunció dijo: “A partir de hora se inicia el “Teta Hour”, que significa esto, que la señorita que vaya hacia la barra y le entregue su remera al barman de turno se lleva una cerveza de litro y la que se acerque a cualquiera de las barras y le entregue al barman que la atienda su remera y su corpiño se lleva un champán de litro para brindar con sus compañeras”. Fue increíble como al poco tiempo varias chicas, muy bien predispuestas, se paseaban en senos y brindaban contentas con champagne con sus amigas.

“Que zorras” le comentaba uno de los coordinadores a otro, “Mirá lo que hacen por un champagne gratis. Que putitas”.

Carla la protagonista de nuestra historia, fue una de las primeras en ir y cambiar su remera y su soutien por un champagne de litro que exhibía como un trofeo al igual que sus senos orgullosa ante sus amigas.

Otra situación común en esta fiesta era la siguiente, pongo como ejemplo una que le pasó a eso de las 3.15 de la mañana también a Carla: “A ver la bombachita” le dijo un ayudante de coordinador. Y la señorita a quién se refería lo miró de arriba abajo y … cómo era costumbre en la fiesta se bajó sus ajustados minishorts y le mostró la tanguita que llevaba puesta. “¿Te gusta?” Le preguntó desafiante, avasallante. El Ayudante de Coordinador por poco no se quedó sin habla hasta que alcanzó a balbucear “Me encanta”. En esta fiesta era clásico y costumbre que cada chica debía mostrar la tanguita ante quien se lo pidiera.

No está de más aclarar que en esta fiesta solo participaban las chicas de todas las divisiones y colegios que realizaban su viaje de egresados por la compañía y los coordinadores. Mientras que los varones esa misma noche iban a boliches normales de la zona. Entre el alcohol y otras cosas primero no se dieron cuenta, pero al transcurrir la noche alguno se hizo la pregunta “¿Y dónde están las chicas, nuestras compañeras?”. Pero nadie se detuvo a reparar demasiado en ello, habiendo otras chicas de otros colegios que participarían de “La Fiesta de las Bombachas” otro día. Algunos igualmente sí lo hicieron, por ejemplo un chico de nombre Pablo no paraba de pensar dónde estaría su novia. Mientras pensaba jamás se imaginaría que su novia estaba bailando casi como una puta, semi-desnuda arriba de un parlante en otro boliche en la mencionada fiesta especial. Su novia se llamaba Carla y mientras Pablo pensaba en ella, Carla ya sólo cubría su cuerpo con un fina tanga blanca de encaje y sus dos manos parar cubrir sus pechos, al tiempo que bailaba sin parar al ritmo de la música. Y ella lo estaba pasando bien, de maravilla, nó como su novio. El cuál estaba tan enamorado que era incapaz de ir a hablarle a otra chica. Que lindas tetas tenía Carla y estaban a la vista de todos, al igual que muchas otras. Carla seguía bailando arriba del parlante junto a otras chicas y cada tanto algunos chicos se subían, bailaban un poco, las agarraban por detrás y las apoyaban bien fuerte. Y luego les metían mano en las tetas y los más osados incluso metían sus manos dentro de las bombachitas. Uno de los Coordinadores que estaba bailando con Carla le tocaba las tetas y la vio tan divertida y eufórica que pensó que no iba a tener problemas. Entonces se agachó por detrás de ella y le bajó su bombachita dejándola completamente desnudita. Mientras tanto su novio, estaba solo, aburrido en un rincón de otro boliche pensando en ella. Algunas chicas se le acercaron pero las descartó sin siquiera prestarles la menor atención.

Carla siguió bailando como si nada junto a sus amigas. Ahora toda desnudita.

Situaciones como esta hubo muchísimas.

Otra cosa que ocurría en esta fiesta era que a medida que las chicas iban quedando desnudas si querían podían pasar por un sector del boliche en el que les aplicaban la técnica del “body painting” para una vez pintadas sacarse fotos con sus amigas.

Carla se movía por el boliche desnuda con mucha naturalidad. Al igual que muchas otras. Algunas semi desnudas, otras completamente. Por todos lados se respiraba aire a fiesta y sexo. Muchos coordinadores o ayudantes de estos estaban transando con alumnas y más también. Manoseandolas al máximo y muchos también estaban teniendo sexo explícito en el lugar.

A Carla la manosearon como a todas una y otra vez. Al bailar con sus amigas, o al caminar la toqueteaban. Ella estaba muy alegre debido al alcohol y sonreía cuando pasaba esto.

Carla transó y estuvo con muchos chicos esa noche. No puedo contarles todas las historias o “encuentros” que tuvo esa noche, pero sí puedo contarles algunos. En un momento de la noche Maxi, el Coordinador General se le acercá a Carla y le dice “Vení”. Carla lo sigue y Maxi la lleva cerca de la barra principal del boliche. Ahí le presenta a un señor de unos 45 años aproximadamente. “Él es ni más ni menos que el dueño del boliche. De este y de dos más de la zona” le dice. Se saludan muy cálidamente. El sujeto estaba tomando un champagne, de los caros, de los muy caros. Les invita una copa tanto a ella como a Maxi.

Dueño del Boliche: – “Sos muy linda sabés”.

Carla: – “Gracias”.

La invitó a pasar al sector VIP del boliche. Maxi también fue y mientras tomaba copas se entretuvo con otra/s señoritas.

Dueño del Boliche: – “Tomá, ponéte esto” le dijo mientras le daba un conjunto de tanga y corpiño negros muy finos y muy minúsculos. Carla se los puso.

Dueño del Boliche: – “A ver. Da una vueltita y desfila para mí”.

Carla dio una vueltita exhibiendo toda su belleza y caminó de un lado a otro como si fuera una modelo en una pasarela.

El Dueño del Boliche le indicó que se sentara con él y comenzaron a besarse. El Dueño comenzó a recorrer con sus manos toda la anatomía de Carla. Le desabrochó el corpiñó y la dejó nuevamente en pechos. La besó un rato largo más y puso la mano de Carla en su verga. “Agarra sin miedo, que seguro te gusta y a mí también” le dijo. Carla era tocada pero también le tocaba el bulto al dueño del boliche. En un momento le sacó el miembro de la bragueta y comenzó a masturbar al hombre. Este ya estaba muy caliente, al palo. Y la tocaba  a más no poder, el culito, las tetas, la conchita por dentro y por fuera de la bombacha.

“Ahora parate que te voy a sacar la tanguita”. Carla se paró y él le bajó la tanguita. La arrojó a un costado e hizó que Carla se le subiera encima dándole la espalda. Ella comenzó a subir y bajar. A “cabalgar”. Él mientras ella subía y bajaba, le sujetaba fuertemente las tetas y le nalgueaba el culo. Carla siguió subiendo, bajando y gimiendo. Una y otra vez. Él con su miembro al palo disfrutaba y la toqueteaba. Cada tanto hacía que Carla girara su cabeza para besarla apasionada y largamente en la boca. También le estimulaba el clítoris. Ambos estaban a mil. Muy excitados y calientes. Carla era una diosa y él tenía mucha experiencia en el sexo y sabía como hacer gozar a una mujer. Carla siguió cabalgando, subiendo y bajando y él bombeando hasta que finalmente acabaron. Ambos. Casi al mismo tiempo. Carla gimió y gritó de placer. Se retiró de encima de él, pero se quedó a un lado tomando unos tragos.

El Dueño le comentó a Maxi en tono de broma: “Con esto ya tienen pago el día en mi boliche”. Maxi sonrió y le dijo: “La verdad que no te podés quejar, carne de primera”.

Al rato se echaron otro buen polvazo.

El cuerpo de Carla esa noche pasó por las manos de muchos hombres. Sus tetas, su culo, su vagina fueron tocados por una cantidad de manos imposible de contar. Aparte del dueño del boliche, Carla estuvo con muchos otros.

Cerca del final de la fiesta, tipo 6 de la mañana se hacía el “Concurso del Mejor Blow Job” de la temporada. Tres chicos sentados en tres sillas. Tres chicas de distintos colegios. El reglamento del concurso es muy simple: la que primero hace acabar a su compañero y se bebe una generosa cantidad de leche gana. Luciana, una turrita divina, morocha de hermoso cuerpo y especialmente lindas tetas, ganó para su Colegio y aunque quedó con semen en la cara y en su boca sus compañeras la adoraron porque se irían de segundo viaje de egresados al Caribe con todo pago.

Para las 7 de la mañana la fiesta ya estaba casi terminando, la más vestida y “rescatada” estaba en tanga, muchas otras estaban completamente desnudas. Algunas mantenían puestas las zapatillas o zapatos, pero andaban en tetas y en concha de un lado para otro sin problemas. La mayoría estaban exhaustas y querían irse a dormir, sin embargo siempre están las que tienen pilas para rato, Maxi anunció con el megáfono: -“Las que quieran continuar la fiesta durante todo el día que vayan por la salida que está marcada con una X y vayan subiendo así como están a los micros de color rojo”. Varias chicas prácticamente o complemente desnudas fueron para esa puerta y fueron subiendo a los micros rojos. Querían que la fiesta continuara y no terminara nunca. Estaban en un estado de éxtasis, “sacadas”, mental y sexualmente. Entre este grupo estaba Carla. Cuando los micros de color rojo estuvieron llenos, los grupos de chicas semi-desnudas fueron llevadas a una orgía generalizada organizada por los Coordinadores.

Carla no paraba ni un minuto, estaba en un estado de éxtasis total. En el micro primero las chicas se sentaron y descansaron un poco. Pero luego el chofer del mismo a pedido de Maxi, comenzó a poner música y poco a poco el clima de fiesta comenzó a reinar en el ambiente. Carla como casi todas estaba desnudita. El asiento continuo al que ella estaba entre sentada y acostada estaba vacío. Un coordinador, de nombre Juan, se le sentó y comenzó a manosearla. Carla se dejaba y disfrutaba de que su cuerpo fuera tocado. Juan comenzó masajeandole suavemente las tetas. Luego al ver como Carla disfrutaba bajó de golpe y metió mano en su coñito. Primero sólo tocando, luego introduciendo dedos, primero uno, luego dos, luego tres. Y así comenzó a estimular a Carla repetidamente. Carla empezó a gemir. Mientras tanto en el resto del micro ocurrían situaciones similares. Carla siguió gimiendo como una perra, mientras dedos le seguían introduciendo. Juan la hizo mojarse bien mojadita y finalmente acabar. Carla pegó un gritó altísimo de placer. Tan alto fue que muchos miraron.

“Ahora date vuelta que te quiero comer el culito” le dijo Juan. Carla se dio vuelta y Juan comenzó a “comerle el culito”. Que lindo culito. Redondito, paradito, durito. Un manjar para la lengua de Juan. Una vez “saciado” Juan y teniendo a esa belleza de espaldas no lo dudó se bajó los pantalones, sacó su miembro erecto y lo introdujo de lleno en el ano de Carla. Comenzó a bombear. Primero despacio. Luego entró en ritmo bombeó con todo. Una y otra vez. Carla disfrutaba. Recibía pija y disfrutaba. Gemía, jadeaba. Juan también le apretujeaba las tetas. Jugueteaba con sus pezones entre sus dedos y no paraba de bombear. Después de un intenso momento Juan le llenó literalmente a Carla el culo de leche.

El pensamiento que se le cruzó a Juan por la cabeza inmediatamente después de quitarse de encima de Carla fue “¡Que buen polvazo me eché!”. Carla era un putita divina. Juan la miraba. Que caramelito acababa de garcharse.

Fuera del boliche ya, en una especie de “estancia” o “casa quinta”, la fiesta, mejor dicho la orgía continuó.

Muchas no volvieron a recuperar su ropa, la perdieron por ahí, trataron de cubrirse lo mejor que pudieron y así fue como fueron subiendo a los micros que las llevarían devuelta al hotel. Por supuesto que esta fiesta, en la que todos la habían pasado muy bien, sería un gran secreto muy bien guardado entre Coordinadores, Ayudantes y las chicas de los distintos colegios. Carla así como pudo, semi-desnuda y re-contra re-cogida llegó a su pieza. Se acostó. Al rato pasó a verla su novio que había ido a desayunar melancólicamente pensando en ella. Como la vio acostada la dejó dormir, “Pobrecita, está cansanda” pensó, sin imaginarse en lo más mínimo todo lo que había ocurrido y cuanto su novia había disfrutado y gozado.

julieta_s24@hotmail.com

Escuela secundaria para jovencitas adolescentes rebeldes

Viernes, enero 9th, 2009

Tatiana era una adolescente muy rebelde. Tendría unos 17 años. Estaba en el último año del colegio secundario y no hacía caso alguno a sus padres, Miriam y Patricio. Quiénes no sabían más que hacer. Como controlar ni criar a su hija.

Tatiana, tenía un lomazo, espectacular. Era toda una hembra. Caliente, sexual y muy deseable. Pasando por una etapa de su vida muy alborotada y desordenada como es la adolescencia. Tenía el pelo castaño claro y levemente enrulado, unos hermosos ojos verdes, mediría 1,76 mts, y tenía un culo grande espectacular y hermoso. Bien lleno, carnoso, jugoso, ideal para tocar o penetrar. Eso no es todo, también tiene un par de hermosas tetas. También muy carnosas, jugosas, bien grandes y sabrosas. Ideales para hacer una buena “turca”.

Entre otras cosas, pese a que era muy inteligente, a Tatiana le iba mal en el colegio. Estaba más preocupada por los chicos que por el estudio. Un día sus padres se enteraron que había un Colegio Secundario (High School) especial para este tipo de casos. Sus padres cuando vieron que la situación se hacía insostenible, decidieron cambiarla de colegio y llevarla a este nuevo colegio.

Hicieron un llamado telefónico y pidieron una entrevista con la Directora. Les dieron un turno para esa semana, el viernes a las 15 hs.. Llegó el día y se dirigieron al futuro Colegio de Tatiana, ella y sus padres. La Directora (La Sra. Irma) los recibe muy amablemente y los hace pasar a todos a su oficina.

Luego de los saludos y presentaciones correspondientes, la Directora la observa bien. La mira de arriba a abajo. Y dice: “Mmm, sí, este es un caso claro de rebeldía adolescente aguda. Nosotros tenemos la solución. Sugiero que empiece ya mismo el tratamiento y quede internada hoy mismo”.

Los Padres (al mismo tiempo): “¿Internada?”.

Directora: “Claro, este es un colegio pupilo. Las alumnas pueden ir a sus casas solo un fin de semana al mes y por supuesto si se portan bien”.

Los Padres: “Y bueno, sí es lo mejor para ella”.

Directora: “Perfecto. Vamos a comenzar la primera etapa de tratamiento ya mismo con ustedes aquí presentes”. Acto seguido, la Directora llama a la Lic. Fernanda Vázquez. Esta última entró en la oficina de la Directora, se presentó y saludó: “Hola, ¿Qué tal? Mucho gusto, yo soy la psicóloga Fernanda Vázquez, quien dirige técnicamente los tratamientos”. Luego del saludo y las presentaciones, hizo una breve reseña de su currículum académico-laboral y les contó un poco cuál era la orientación teórica del tratamiento. Los padres escuchaban atentamente y parecían en todo de acuerdo con lo que la Licenciada les comentaba. De ninguno modo se iban a imaginar, lo que verían en breves momentos acerca de cómo la Licenciada llevaba a la práctica la teoría que estaba desarrollando.

Tatiana seguía siendo el centro de la escena y de las miradas. En un momento, determinado y repentino, La Lic. Vázquez se acercó a Tatiana y comenzó a desnudarla delante de sus padres. Muy bruscamente, tiró de la falda que tenía puesta, rompiéndola y la arrojó a un costado. Dejando a Tatiana en culo delante de sus padres. Ella se sonrojo instintivamente un poco, pero todo fue tan rápido que ni tuvo tiempo de resistirse o hacer movimiento alguno. La clase de tanga (muy chiquitita, fina y blanquita) hizo que su padre al verla pensara que su hija había crecido demasiado. Pero volviendo a Tatiana, ella tenía puesta una remera color lila y bastante atrevida, escotada. La psicóloga tomó un cutter (cuchillo pequeño de oficina) y le cortó la remera de abajo hacia arriba, por adelante y por el medio. Pasando bien la línea del corte, entre las dos bellas tetas de Tatiana. La Lic. Vázquez parecía saber lo que hacía y lo hacía con decisión. No tuvo reparos en dejarla en corpiño y tanga delante de sus padres. Los pechos eran enormes. Se salían del soutien por todos lados. Tatiana no entendía nada, sus padres tampoco y todos se miraban desorientados, shockeados, sin poder reaccionar. Luego Fernanda le preguntó a La Directora, Irma: “¿Ténés alguna tanguita del instituto ahí?”. La Directora contestó: “Sí, acá tengo una tomá” y sacó de un cajón una pequeña y delicada bombachita de color azul con elástico blanco y con el nombre del instituto. La Lic. Vázquez, muy intempestiva nuevamente, se acercó a Tati, y le bajó su blanca bombachita hasta los pies y luego se la sacó. Y le puso la bombachita del instituto. “Ya está, bienvenida al Instituto. Ahora ya sos una más de nuestra comunidad” le dijo al tiempo que le daba una palmadita en la cola (todo delante de sus padres). Lic. Vázquez: -“Ahora luego, iremos a la secretaría y te daremos la ropa del colegio, el jumper (uniforme de colegiala) y demás cosas”.

Tatiana se despide de sus padres y se va así como estaba casi desnuda, junto a la Lic. Vázquez a la secretaría, dónde esta le da el kit de ropa del colegio. Este constaba de:

o 3 pares de medias blancas, que llegaban hasta la rodilla.
o 3 polleras bastantes cortas, que casi le dejaban las nalgas al aire.
o 3 bombachas con la insignia y logo del instituto, muy chiquititas todas. A Tati se le perdían en el culo.
o 3 corpiños con la insignia y logo del instituto. Con forma de triángulo, con lo cuál las tetas se le escapaban por todos lados.
o 3 remeras del instituto, de un color blanco bastante clarito. Con un poco de transpiración o a contra-luz esas remeras se transparentarían de seguro.
o 2 pares de zapatos y 1 par de zapatillas.
o 2 sweaters del instituto.

Tatiana se incorporó a este Colegio en Mayo y los primeros dos meses, mientras tanteaba el terreno todo transcurrió con normalidad. De a poco se fue desatando y rebelando, volviendo a ser la chica terrible que era en el otro Colegio. Al empezar a sentirse a gusto en este Colegio y entendiendo como funcionaban aquí las cosas, comenzó a volver a ser la rebelde que era. Sin embargo, en este Colegio las cosas funcionaban de manera distinta. Es por eso que un día a mediados de Julio, la Directora la llamó a su oficina. La Directora ya venía con la idea de llamarle la atención por distintas cosas, pero comenzó por lo más evidente.

Directora. “Señorita, veo que usted no cuida el uniforme. Esta es la primera advertencia que le hago, si sigue sin respetarlo va a terminar por no usar ninguno. Ya que ese uniforme lleva los colores, escudo e insignia del instituto y debe ser honrado y respetado”.

Luego de esa primera llamada de atención, Tatiana prometió cumplir con las reglas, pero Tatiana que era bastante rebelde, siguió incumpliendo las reglas en cuanto al uniforme y poco tiempo más tarde la Directora la volvió a llamar a su despacho por segunda vez.

Directora: – “Bueno señorita, veo que no ha aprendido la lección”.

Mientras la Directora le hablaba, Tatiana mascaba chicle y un poco se burlaba de ella.

Tatiana: -“Sí, no aprendí la lección ¿Y qué?. ¿Cómo me va a castigar? ¿Me va a dar tarea?”.

De a poco la Directora se iba enfureciendo.

Directora: -“Usted está muy mal acostumbrada señorita. Es una mal educada. Pero a encontrado la horma de su zapato. Este no es un Colegio común, es un Colegio exactamente para señoritas como usted. Entrégueme inmediatamente el uniforme”.

Tatiana, seguía mascando chicle y no se movía.

Directora: -“Señorita, déme el uniforme que tiene puesto, es propiedad del Colegio”.

Tatiana que no se dejaba intimidar, ni le gustaba retroceder se desnudó ahí mismo en el despacho de la Directora, como si la cosa fuese de la menor importancia. Desafiante le contestó: “Así está bien”. Y la verdad que estaba muy bien … su cuerpo.

Directora: “No me desafíe señorita”.

Tatiana accedió un poco fácilmente a desnudarse, no porque desnudarse en público fuera algo común para ella, sino porque pensó que esto iba a provocar un escándalo y esto le traería serios problemas a la Directora, es decir el hecho de que haya una alumna desnuda en su despacho. Pero la realidad es que nadie se inmutó por el hecho. Este era un Colegio realmente especial.

No conforme la Directora con la actitud de Tatiana decidió darle una lección.

Directora: -“Veo Señorita que no ha entendido el castigo, así que si tanto le gusta estar desnuda, justo es la hora de gimnasia y usted va a tomar su clase de gimnasia precisamente desnuda”.

La clase fue una clase normal de gimnasia. Pero mientras el resto de sus compañeras estaban vestidas con ropa de gimnasia, ella debió hacer todo desnuda. Correr por el patio desnuda, hacer abdominales desnuda, hacer flexiones desnuda, jugar al volley desnuda. En fin todo lo que se hace en un clase de gimnasia. (Queda para el lector, imaginarse como se bamboleaban sus pechos al correr y la belleza de su colita torneada y transpirada al aire libre). El patio del colegio no estaba perfectamente cerrado, con lo cuál se juntaron un par de mirones que disfrutaron gratis de ver el hermoso cuerpo de Tatiana.

Una vez finalizada la clase la Directora estuvo satisfecha con el castigo propinado y la dejó tranquila por el momento.

Sin embargo Tatiana, no se curó del todo con el castigo de la clase de gimnasia nudista. Y un día luego de una discusión en el patio del Colegio, le contestó muy mal y le faltó seriamente el respeto a uno de los porteros. Que a la vez era uno de los caseros del Colegio y vivía en la parte de atrás del mismo.

Nuevamente la Directora la llamó a su despacho y luego del regaño general y típico le dice cuál es su castigo esta vez. Y el mismo fue: -“Deberás vivir con él unos 3 días como si fueras su esposa. Harás absolutamente todo lo que te pida o sino serás expulsada del Colegio y tus padres sabrán que fue por tu pésima conducta”.

Tatiana: -“No, por favor no me expulse. Mis padres no tolerarían otra expulsión de un Colegio”.

Directora: -“Mirá si cumplís el castigo de manera obediente, no te voy a expulsar”.

Ese mismo día a la noche, se tuvo que presentar en casa del casero. El Sr. Wilson. El Sr. Wilson, tendría unos 57 años de edad, era viudo y de origen mulato. Era muy bueno en su trabajo y de suma confianza de la Sra. Directora. Era un persona super responsable y honesta. Era siempre el primero en levantarse en el Colegio, lo hacía a eso de las 6 de la mañana y era uno de los últimos en retirarse, ya que su vivienda estaba ubicada en el fondo del Colegio. Hacía unos diez años que había enviudado con lo cuál hacía bastante que no tenía una mujer entre sus brazos. Ni bien entró Tatiana en su casa, luego de que se saludaran, le dijo: -“Necesito un poco de alegría visual, así que sacáte toda la ropita”. Tatiana obedeció a medias y se quedó en bombachita y corpiño. Pero ya la vista de Wilson estaba arreglada.

Wilson: -“Nena, preparáme la cena. Que sea algo rico” le dijo. Era un hombre bueno, pero rústico, con lo cuál sus formas de hablar no eran de las mejores. Tatiana fue a la cocina a prepararle la cena. El se sentó a ver televisión. Al rato, le dijo: -“Traéme una cerveza”.

Tatiana sacó una cerveza fría de la heladera y se la llevó. Cuando se acercó, empezó a acariciarle el culo, siempre por arriba de la bombacha. Justo en la televisión estaban pasando una película erótica o de soft-porn en la que una señorita en un cabaret o nightclub le estaba haciendo a un señor lo que los norteamericanos llaman “baile de la falda”. Y Wilson le dijo: -“Quiero que me hagas algo así” al tiempo que señalaba la televisión.

Tatiana se le sentó encima y empezó a restregarse por encima de su miembro. Wilson, comenzó a elevarse, a erectarse. Tatiana se frotaba por todo el cuerpo de Wilson, tratando de darle placer. Wilson le tocaba el culo y las tetas, una y otra vez. En un momento se aburrió del corpiño en el medio y se lo sacó. Tati quedó en tetas. Luego se excitó y comenzó a estrujarlas, magrearlas y apretarlas con más intensidad. De a poco también empezaba a meterle mano por debajo de la bombacha y cada tanto, estiraba el brazo, tomaba un trago de cerveza, y pasaba la botellita fría por los pechos de Tatiana, para que sus pezones se erectaran. También le convidaba tragos de cerveza a esta. Luego de manosearla un buen rato Wilson, fue por un poco más de acción. Hizo que Tatiana se corriera de encimar y bajara para hacerle una fellatio. Tatiana todavía con su blanca tanguita puesta se arrodilló, delante de Wilson y comenzó a lamer su miembro. El miembro del hombre negro era inmenso. No cabía completo en la boca de Tatiana. Tatiana comenzó su labor, su castigo, su penitencia y Wilson comenzó a disfrutarla. Se relajó, se recostó y dejó que Tatiana chupara su miembro de punta a punta. Era grueso, y erecto como un tronco. A Tatiana, que no tenía una abultada experiencia en el sexo oral le gustó este pene. Tenía algo especial, era como chupar un tronco. Grueso y duro. Necesitaba de toda su boca y de su lengua bien extendida para chuparlo. Wilson, parecía estar en otro mundo. Hacía tiempo que no disfrutaba de una situación así. Llevaba mucho tiempo de viudez. Y la pendejita sabía como proporcionarle placer. Incluso parte de su inexperiencia, hacía aún más excitante la situación. Como su boquita recorría tímidamente su miembro le calentaba. Aparte, el hecho de verla ahí, arrodilladita ante él, como si fuera todo un señor importante y no el portero del Colegio, era una situación muy excitante. El verla con esa chiquita tanguita blanca también era un lindo espectáculo. Que linda bombachita y que bien que le quedaba. Que bien se metía ese hilito en ese precioso culo. Mientras Wilson, pensaba y/o sentía todo esto, Tatiana no dejaba de lamer. Wilson, parecía estar en otra dimensión, de placer y relax y a Tatiana le daba la impresión de que no acabaría jamás. A medida que Tatiana chupaba, el pene de Wilson cobraba más tamaño y vigor y esto a Tatiana inconscientemente le gustaba, la excitaba un poco, el hecho de saber, que lo que estaba haciendo, lo estaba haciendo bien. Wilson volvió un poco a la realidad, dejó ese limbo de relax y placer al que había llegado y de solo ver y concentrarse un poco en el espectacular cuerpo de Tatiana se llenó de líbido y lujuria. Verla en tetas, en tanguita y con su pene en la boca, lo devolvieron al maravilloso y apasionante mundo del sexo y se puso casi por acabar. Pero fue bueno y le avisó: -“Cuidado nena que ahí va”.  Tatiana se sacó la pija de Wilson de la boca, pero enseguida Wilson la agarró por la cabeza y atrayéndola hacia él le puso nuevamente su miembro en la boca y le dijo: -“Te dije que ahí va, no que te ibas a salvar de probar mi semen”. Y acto seguido acabó un impresionante torrente de leche en la garganta profunda de Tatiana. Lo que no lo pudo tragar, Wilson se encargó de que lo recibiera en la cara y las últimas gotas, en los pechos.

Luego de esto, Wilson se acercó a la mesa y se puso a comer la cena que Tatiana había tenido que prepararle. No la dejó vestirse, le hizo quedarse así solo en tanguita e incluso no la dejó sentarse. Wilson pensaba que luego de 30 años de servicio a la comunidad educativa en general era momento de que lo sirvieran un poco a él. Era la hora de aunque sea por un rato, ser protagonista en esta vida que siempre lo había tenido por un segundón. Por eso Tati debió quedarse parada al lado de la mesa, como una camarera/mucama de lujo y servir vino o cerveza para Wilson según él le pidiera y/o servirle la comida. Tatiana comenzó a entrar en conciencia de la situación y a sentirse incómoda con su desnudez, pero Wilson no la dejó vestirse. Una vez que terminó de comer, se tomó un tiempo para descansar, para que le bajara la comida y luego volvió a la acción. Le dijo: -“A ver pendeja, vení por acá. Parate acá”. Tatiana se le acercó y se paró al delante de él, esperando alguna reacción típica de viejo verde como que se le abalanzara encima y le empezará a tocar el culo o las tetas. Sin embargo eso no ocurrió. Wilson le ordenó: -“Sacate la tanguita que el Tío Wilson se la va a quedar de recuerdo”. Tatiana se la quitó delicadamente, y se la entregó (como si de una ceremonia solemne se tratase) a Wilson en las manos. Ahora sí estaba completamente desnudita y eso la hacía estar un poco más expuesta a la lujuria de este señor. “Que lindo ahora tus dos orificios principales están descubiertos. ¿No te sentís como vacía? ¿Cómo si te faltara algo en ellos? No te preocupes que eso que sentís que está faltando es justo lo que yo te voy a dar. Ya probaste el sabor, ahora vas a sentir la potencia y el grosor” dijo Wilson. Y efectivamente, se la hizo sentir. La tomó por la espalda y la puso contra la mesa, en posición de 90 grados con la boca hacia abajo. Sus pechos quedaban aplastados contra la mesa, su cara de costado y su culo … en la posición ideal para ser penetrado. Estaba más durito y paradito que nunca, ideal para romperlo todo. Wilson metió dos de sus dedos en la boca de Tatiana. Los untó con la saliva de Tati y luego se los introdujo bruscamente en el ano. Para lubricar e ir dilatando la zona. Tati sintió un poco de asco y repulsión al sentir los dedos grandes y calientes del portero del Colegio entrar en su boca. Igual se olvidó rápidamente de ese asco, cuando sintió un colosal pene entrando en su orificio anal. Primero Wilson empezó empujando despacio, pero luego fue cobrando velocidad como una locomotora a vapor y empezó a bombear y empujar a toda máquina con todas sus fuerzas. Tatiana pensaba que era verdad todo lo que decían acerca de los negros. Pues si este hombre, a su avanzada edad, podía empujar de esa manera y con esa fuerza y vigor, no quería imaginarse lo que habría sido de joven, la hubiera partido al medio, desgarrándole el ano. Sin embargo era muy tarde para volver atrás, ella había sido castigada, y debía cumplir el castigo para demostrarle a la Directora que no iba a poder con ella y por supuesto, para evitar que la expulsaran del Colegio y que sus padres tomaran medidas mucho más severas con ella. Entonces puso el culito y aguantó una y otra vez los duros embates de Wilson. Wilson ajeno a todo lo que Tatiana pensara, no paraba de darle pija por el culo. La tenía tomada por la cintura y empujaba fuertemente, bombeando su pene dentro de ella. Alguna nalgadita le dio, pero no muchas. Lo que si hacía era pasarle sus grandes y negras manos por la espalda. De manera que Tatiana debiera quedarse si o si contra la mesa y no se pudiera incorporar en lo más mínimo. En esta posición, Tati sentía mucho más el pene de Wilson entrando en ella. Pene contra culo, pene contra culo, chocaban una y otra vez, haciendo mucho ruido por la fuerza que Wilson le imprimía al movimiento. A Tati le gustaba ese brusco choque entre cuerpos, el ruido a carne en movimiento, a sexo salvaje que hacían ambos.

Se estaba por venir, Tati sintió que Wilson comenzó a moverse un poco más despacio, un poco más despacio y PLASH se vino con toda su leche dentro de ella. Wilson cerró los ojos y dio un suspiro de alivio y placer, Tati ya se había corrido dos veces. Era un castigo, es cierto, pero hay reacciones del cuerpo que no se pueden evitar, y si bien disfrutaba de esas sensaciones, se sentía un poco puta por estar teniendo sexo con un hombre mayor y en esa situación. Podría haberse negado y arriesgarse a ser expulsada del Colegio, pero ella veía al sexo como un arma, con la que se podía sacar provecho. Era toda una mujer y lo estaba demostrando. No era la nenita rebelde que sus padres creían y esto era un poco una forma de vengarse ante la educación y formación puritana y católica. Por otro lado era toda una mujer y no arrugaba.

Era un hombre grande, con lo cual no pudo echarse más de dos polvos, polvazos pensó Tatiana. Así que una vez que acabó esta segunda vez se dirigió a su recámara e invitó a Tatiana a que lo siguiera así desnuda y se acostará con él. Ambos durmieron en la misma cama. No hubo más sexo esa noche. Algo de una tosca y limitada charla. Cuando Wilson se cansó de ver todos los programas de TV que veía habitualmente se recostó de costado durmiendo “cucharita” con Tatiana adelante. Aunque como dije, no hubo más sexo esa noche, Tatiana sintió el miembro de Wilson apoyado directamente en su culo toda la noche mientras dormía, incluso llegó a soñar con él y cuando se levantó a la mañana se dio cuenta que estaba algo mojada y que había tenido un sueño erótico con quién la había cogido la noche anterior.

Los dos días que siguieron para cumplir el castigo fueron bastante parecidos a este primero. Wilson no dejó ir a Tatiana a clase, se la pasó teniendo sexo con ella o haciéndola bailar desnuda para él. Hacía mucho que no tenía sexo y quería aprovechar los tres días que la Directora le había concedido con todo.

Como todos los castigos que le fueron dando a Tatiana, este tuvo un efecto pasajero. En un principio, Tatiana comenzó a portarse bien, pero luego su naturaleza rebelde la volvía a llevar por mal camino.

Un día, no estudió para una prueba y tuvo una fuerte discusión con el profesor de geografía. El castigo que le impuso la Directora, fue el mismo de la vez anterior, se tuvo que ir a vivir con el profesor de Geografía. Esta vez por una semana.

Tatiana en la prueba ya había sido aplazada, pero debía estudiar para el recuperatorio. Ahora estaba en la casa del profesor de geografía, que mejor lugar para aprender. Pero, para ello, el Profesor empleó un método muy particular de enseñanza. Antes de irse a dar clases al Colegio dejaba a Tatiana esposada a su cama de dos plazas y media, desnuda y con todos los libros de geografía que Tatiana tenía que leer y estudiar. Le decía que capítulos tenía que estudiar y cuando volvía a la tarde/noche de su trabajo le tomaba lección. Si Tatiana no la sabía a la perfección, aplicaba distintas medidas correctivas dependiendo de la lección de Tatiana.

Al Profesor, que era un tipo muy recto y al que le gustaban las reglas claras, desde un principio le aclaró a Tatiana que los castigos por no estudiar correctamente podían ser cosas como desde practicarle sexo oral, hasta ser cogida por el ano en seco, sin la más mínima lubricación o meterse las bolas chinas en el culo, y también cualquier otra cosa que su imaginación se le ocurriera y que pudieran hacer efecto en Tatiana y lograr que estudiara geografía. Con lo cual, con esta amplia definición, el Profesor podía hacerle casi cualquier cosa, pero respetando sus “reglas claras”.

El primero de los días en que convivieron, por ejemplo, el profesor dio a Tatiana tres capítulos, del libro de Geografía para estudiar. Los capítulos 8, 9 y 10. Cuando volvió de su trabajo, llegó, entró a su departamento y saludo a Tatiana con un “Hola” desde la puerta de entrada. Se dirigió a la cocina, pero sin pasar por el dormitorio donde Tatiana permanecía atada a la cama dando los últimos repasos a la lección. Se hizo un café, bien cargado, cómo a él le gustaba y cómo siempre lo tomaba y se dirigió a la habitación. “¿Cómo andás?” le preguntó a Tatiana en una especie de segundo saludo. “Bien” respondió ella. “Con el cerebro quemado de tanto estudiar” agregó.

Profesor de Geografía: -“Espero que hayas estudiado mucho, porque si no las consecuencias van a ser bastante duras”.

Le tomó una lección muy difícil, demasiado tal vez. Casi como si quisiera que Tatiana, que había estudiado bastante, no tuviera ninguna chance de aprobar. Cuando terminó de formular la última de las 25 preguntas que hizo a Tatiana se tomó unos minutos y luego le dijo: -“Tatiana, debo decirte que tenés un dos”. Tatiana se afligió un poco, pero más que nada, por el hecho de haber desperdiciado todo el día estudiando para un examen tan injusto, en el que tuvo nulas chances de aprobar. Incluso si hubiera ido respondiendo las preguntas bien, el Profesor hubiera ido subiendo el nivel del examen para que desaprobara.

Profesor de Geografía: -“Bueno, en vistas de que has desaprobado me veo obligado a hacer lo que corresponde” dijo y dejó en suspenso la situación.

Profesor de Geografía: -“Venga ese culito para acá”.

Tatiana que estaba esposada a la cama se dio vuelta, medio poniéndose en cuatro y apuntó con el culito hacia el profesor, sabía que no tenía mucha alternativa. Se preguntó para sí misma que le haría este, ya que no se veía como la clase de tipo que la penetraría por el ano directamente.

Tatiana: -“Profesor, le pido un favor. No me haga nada en la colita, ya que hace pocos días he sido castigada yendo a la casa del portero, el Sr. Wilson y me ha dejado la cola destruida con la enorme verga que tiene”.

Profesor de Geografía: -“Así que Wilson Eh. La verdad me importa poco, lo que te haya hecho Wilson. Esto es Geografía. El castigo anterior que te dio la Sra. Directora nada tiene que ver con esto. Ahora venga ese culo para acá. Y tranquila que no lo voy a romper, solo voy a jugar con él”. Tati dejó su culito en punta. El Profesor sacó algún accesorio de su maletín. Las había comprado hoy y eran las bolas chinas. Una a una las fue metiendo por el conducto anal de Tatiana quien se aguantaba los dolores y las sensaciones sin chistar. Cuando metió la tercera, le preguntó: -“¿Qué sentís?”. “Algo de dolor” contestó ella.

Profesor de Geografía: -“Aguanta que hay varias bolas más”.

“¿Por qué me hace esto” le preguntó ella.

“Para que aprendas” le contestó él.

“No creo que esto tenga nada que ver con Geografía” dijo ella.

“Sí, tiene que ver con Geografía. Con la Geografía de tu cuerpo, que es lo que estoy explorando en este preciso instante” contestó él. “Además te recuerdo que luego de este período de “estudio” yo tengo que hacer un informe a la Directora y seguro vas a querer que ponga que te portaste bien y que estudiaste mucho en el” agregó el Profesor.

“Ponga lo que quiera. No me interesa” dijó Tatiana haciéndose la desafiante para tomar algo de control en la situación, pero la realidad era que las bolas chinas le seguían entrando una a una en el culo.

Finalmente el Profesor logró meter la última. “Me duele” le dijo ella. “Que bien” le respondió él. “Y preparáte porque vas a estar un ratito largo así. Acostumbrate porque las vas a tener adentro un ratito”. Y así le dejó las bolas chinas en el culo por intervalo de entre 45 minutos y una hora.

“¿Querés que te saque las bolas chinas del culo?” preguntó él esperando la suplica de ella y para hacerle sentir su estado de sumisión.

“Sí por favor, se lo agradecería” respondió Tatiana, a la vez que por su cabeza pasaba el pensamiento de que nunca pensó que un tipo tan correcto en lo público, como era el Profe de Geografía pudiera ser alguien tan perverso en lo privado.

Profesor de Geografía: -“Para que yo te saque las bolitas del culo, vas a tener que hacer algo por mi”.

Tatiana: -“Haré lo que sea”.

Profesor de Geografía: -“Nunca digas lo que sea, ya que “lo que sea” puede ser aún peor que lo actual”.

Tatiana: -“¿Y que puede ser peor que este dolor insoportable?”.

Profesor de Geografía: -“No sé aún algo se me va ocurrir”. Penso un poco y luego dijo: -“Ya sé, me vas a tener que chupar el culo, masturbarme y hacerme acabar”.

Con esto Tatiana se terminaba de convencer que el Profesor era un tipo raro al 100 %. Lo que le estaba pidiendo, no era algo que a todos los hombres les gustara, ni algo a lo que todos se animen. Tampoco a ella le agradaba la idea. Ya había tenido que soportar varias pijas en su boca como castigo, pero esto era algo nuevo. El Profesor se paró al lado de la cama. Ella en cuatro como estaba se acercó, poniendo su cara al lado del culo del Profesor. “Tiene un lindo culito” pensó. Blanquito y parado. Le gustaba. Sin saber bien que hacer metió su lengua en el ano de su Profesor. Este casi ni se inmutó. La cosa arrancó mal y todavía tenía las bolas chinas en el culo, debía esmerarse, hacer acabar y contentar al Profesor para que se las sacara. Siguió tímidamente metiendo su lengua en el orificio anal del Profesor. Este parecía no sentir mucho. Luego se dio cuenta que debía y podía ayudarse con sus manos. Comenzó a masturbarlo suave y delicadamente con la mano derecha y con la derecha le acariciaba los testículos. También se dio cuenta al poco tiempo que no debía chupar siempre en el mismo lugar. Bajó un pocó y lamió el punto que está entre el ano y los testículos y ahí el Profesor pareció sentir algo. Siguió lamiendo en el mismo lugar, aunque de distintas formas y con distintas intensidades y el Profesor se encendió definitivamente y comenzó a disfrutar el momento. Con su mano derecha por momentos los masturbaba rabiosamente para acelerar el trámite y por momentos bajaba el ritmo y lo hacía con suavidad, para desconcertarlo y excitarlo más de esta forma. Así el Profesor no sabía que iba a pasar. No era del todo agradable para Tatiana el lugar donde tenía que lamer, pero ya estaba metida en eso. Chupó y chupó por un largo rato. Hacía lo mejor que podía con su lengua que pasaba un poco por los huevos del Profesor y un poco por el ano propiamente dicho. Otra cosa que excitaba mucho al Profesor eran las suaves caricias que le proporcionaba con su delicada manito por debajo de los testículos. Tan bien hizo Tatiana su labor que el Profesor, a quién no se lo veía un tipo super-potente sexualmente hablando, acabó un torrente de leche. Esta vez, no sobre Tatiana ya que acabó para adelante y Tatiana estaba ubicada detrás de él.

El Profesor cumplió su promesa y le dijo: -“A ver vení que te voy a sacar las bolas chinas del culo”. La salida también fue algo dolorosa, especialmente cuando salieron las primeras. Pero al final la sensación fue de alivio. Sin duda el ano de Tati se había agrandado, ahora estaría más preparada a futuro para disfrutar del sexo anal.

Tatiana se imaginó como ya estaba acostumbrada, que luego de un descanso, el Profe iba a volver a la carga y se la iba a coger nuevamente esta vez probablemente de una forma más tradicional. Pero eso no ocurrió. La desesposó de la cama y luego comieron juntos, charlaron, miraron televisión y luego se fueron a dormir. El profesor había quedado satisfecho y no volvió a tocarla con intenciones sexuales durante esa noche. Eso sí le dejó instrucciones muy claras para la mañana siguiente.

Era un tipo de levantarse muy temprano a las 06:30 hs. ya estaba arriba. Las instrucciones que había dado a Tatiana eran las siguientes: A esa hora exactamente debía estar paradita al lado de la cama, en bombachita solamente y con el desayuno servido. Ella no iba a desayunar con él, sino que lo haría más tarde, para poder atenderlo bien y que él no se demorase. Tati puso el despertador de su celular algo más temprano, a eso de las 6 de la mañana. Se levantó y fue a la cocina a preparar el desayuno. Con café, tostadas, mermelada, manteca, jugo de naranjas recién exprimidas y todo lo que le gustaba al profesor. A las 6 horas y 28 minutos. Se paró con la bandeja del desayuno al lado de la cama. Se quitó la poca ropa que traía puesta, se quedó solo vestida con una insignificante, casi inexistente tanguita y despertó al Profesor. Este bostezó y tardó un rato en despertarse realmente. Que manera de hacerlo. Que bella forma de despertar. Que hermosa visión al despertar. Una linda joven en tetas, que más se puede pedir, y encima con el desayuno listo. El tipo se tomó muy tranquilo su café, su jugo y comió algunas tostadas con manteca. Mientras tanto, Tati permanecía parada al lado de la cama con la firmeza de un soldado. El Profe una vez que terminó el café cada tanto le tocaba y/o acariciaba un poquito la cola, pero no hacía nada más que eso. Llamaba la atencion de Tatiana el hecho de que ni siquiera hubiera tocado la mermelada. Pero todo tenía un porque, tratándose de alguien tan pulcro y metódico como el Profesor de Geografía.

“Vení acercaté” le dijo. Tatiana se subió a la cama por el otro lado y se quedó como arrodillada.

“Hoy quiero comer mermelada, pero no con tostadas. Quiero comer tetas con mermelada” dijó el perverso profesor. Acto seguido untó en el seno izquierdo de Tatiana mermelada de durazno y en el derecho mermelada de naranja. Tati sintió el frío de dichas sustancias. Era una sensación rara, pero no llegó a sentirlas mucho, ya que enseguida, atrás de la mermelada, se vino la lengua del Profe en cada uno de sus pechos barriendo con toda la mermelada a su paso.

“Que rico” remató el Profe. “Es algo que alguna vez deberías probar. Es maravilloso sentir el dulce sabor de la mermelada combinada con la suave y firme a la vez textura de tus tetas”. Que tipo raro seguía pensando Tatiana mientras se dejaba chupar los senos una y otra vez. El profesor le untaba mermeladas de distintos gustos y las devoraba todas sin dejar rastros. También le untó la típica crema y el dulce de leche. Le hubiera gustado también al Profesor, untarle cosas en la vagina y en el culo, pero hubiera sido más incomodo para “comer” y se le haría tarde. Tenía un día complicado y debía irse. Sin embargo antes de hacerlo, encomendó a Tatiana los capítulos 11, 12 y 13.

Esta vez Tatiana decidió que no se iba a matar estudiando, si después de todo el Profesor sabía de Geografía muchísimo. Era también profesor universitario y de una forma u otra elevaría el nivel del examen para que ella no aprobara y tener que hacerle “cositas”.

Al volver al atardecer, su ingresó fue similar al del día anterior. Cuando llegó a su dormitorio, en dónde Tatiana estaba estudiando, llegó con su café en mano y la saludo. Le tomó un examen, pero esta vez uno mucho más fácil. Tatiana se sintió una boluda, se hubiera leído un poco lo hubiera aprobado, pero no lo hizo.

Profesor de Geografía: -“Ay, Tatiana, Tatiana. Lo tuyo es un caso serio. No sé que voy a hacer con vos”.

Tatiana: -“Eso mismo decían mis padres y acá estoy”.

Profesor de Geografía: -“La verdad no sé como te voy a castigar ahora para que aprendas. Yo pensé que con lo del otro día ibas a escarmentar pero veo que no”.

Tatiana iba a decirle que él le tomó un examen para que desaprobara pero era inútil.

“Ya sé” dijo él. “Vas a tener que ir a tocar el timbre del tipo que vive en el 1ero. “A” medio desnudita y le vas a tener que pedir un poco de azúcar y luego una prenda más y te dejo descansar por hoy”.

Tatiana preguntó: -“¿A que te referís con medio desnudita?”

Profesor de Geografía: -“Sólo con dos prendas”.

Tatiana pensó que le iba a dar una falda y una remera.

Profesor de Geografía: -“Vas a ir con la bombachita y con esa remerita”. La remerita era una remera muy cortita, ombligo afuera y muy escotada por cierto. Además el tipo del 1ero. A era un tipo evangelista muy religioso y vivía con su familia, compuesta por su señora un hijo y una hija. Tatiana salió del departamento, así como el Profesor la había mandado, casi desnuda. Miró que no viniera nadie y se metió en el ascensor. Por suerte era tarde y nadie la vió. Descendió hasta el primero. Nadie tampoco por suerte en el pasillo del primer piso. Se acercó sigilosamente a la puerta del 1ero. “A” y golpeó. Don Carlos, el evangelista, miró por la mirilla de la puerta y vió el rostro de una chica. No la alcanzaba a verla de cuerpo entero a través de dicho dispositivo. Al abrir la puerta casi se infarta. No entendía nada. Igualmente era religioso, evangelista, pero no era de vidrio, inmediatamente se calentó con la joven aunque dado lo moralista que era, temió un escándalo con su mujer y su familia.

Tatiana: -“¿Hola, no me daría un poco de azúcar?” preguntó Tatiana con un tono que mezclaba lo sexy y lo inocente/ingenuo.

Apenas pudo pronunciar palabra y decir “Sí, ya te traigo” apresurándose a cerrar la puerta.

Su señora preguntó: -“¿Quién es cariño?.

“No es nadie” respondió él.

“Cómo nadie. Yo escuché el timbre” le retrucó su señora.

“Te dije que no es nadie” insistió él.

Su señora, también muy religiosa y no conforme con la respuesta se acercó a la puerta y la abrió. Al ver el gesto de extrema de sorpresa de su madre los hijos también se acercaron a la puerta y vieron a la bella joven casi desnuda parada en su puerta y esperando algo.

“Hola” dijo Tatiana quien ya había perdido a través de las distintas experiencias casi toda su timidez.

Enseguida llegó Carlos con una tacita de azúcar y se la entregó y cerró la puerta inmediatamente. Miró por la mirilla una última vez y vió como la chica se iba y subía al ascensor. Mejor dicho, no reparó tanto eso como en el fino hilo de tela que se colaba entre los dos cachetes de sus nalgas. La vista era deliciosa. Su esposa, puertas adentro le hizo un gran escándalo, pero que no hace a la historia principal.

Tatiana subió y volvió con el azúcar. La primer parte de la misión estaba cumplida. ¿Qué le aguardaría ahora? Seguramente esto habría sido un ardid del Profesor para ganar tiempo y pensar algo mucho más sucio.

Cuando volvió al departamento el Profesor estaba esperándola con toda su lujuria y líbido a pleno.

“Ya tengo el castigo de hoy para vos, mi querida. Vamos para el dormitorio”.

En el dormitorio el profesor le ató las muñecas una con otra y se las puso por la espalda. Le vendó los ojos con un grueso paño negro que no dejaba pasar una gota de luz. También le ató los pies. Tomó una tijera, cortó un poco y luego rompió la remera dejándola en tetas nuevamente. Tomó la bombacha por el elástico hizo un corte con la tijera, otro en el otro elástico y luego retiró la bombacha dejando a Tatiana con su conchita al aire nuevamente. Para Tatiana la incertidumbre era total. No sabía que le harían. Y eso la ponía loca. El profesor se desnudó completamente. Y empezó a excitarla de diversas formas. La besaba en la boca. En el cuello, dulcemente. Una y otra vez. Le acariciaba los senos delicadamente. Los lamía, pero todo con una suavidad distinta a la del día anterior. El trato era muy distinto. Le tocaba el culo por el costado. Tatiana se iba excitando de a poquito. Quería evitarlo. Pero no podía. De a poquito se iba humedeciendo y excitando. Incluso de tanto en tanto se le escapaba algún gemido que ella intentaba reprimir. “No lo reprimas” le decía él “Dejáte llevar”.

Entre tanta caricia y tanto beso, empezó a pasar su pene por la concha de Tatiana pero sin penetrarla en lo más mínimo. Le rozaba la vagina. Para un lado, para el otro. Amenazaba con introducirle la puntita, pero enseguida la retiraba del todo y volvía con las “caricias” de su pene sobre la vagina de Tati.

Durante una hora, estuvo repetiendo estos procedimientos. Tatiana ya estaba muy excitada. Muy caliente. Y el hecho de estar vendada, y atada. La colocaba a ella en un sitio mental donde solo había lugar para el placer. No debía hacer nada, solo relajarse y gozar. Al estar vendada no pensaba en quien le estaba haciendo todo ello, solo se dedicaba a sentir las sensaciones.

El Profe le seguía rozando su vagina con el pene, pero no la penetraba y Tatiana se mojaba cada vez más, pero sin llegar a acabar.

El juego del profesor, no era sólo sexual era primordialmente psicológico, lo que le estaba haciendo en este preciso instante y le preguntó: -“¿Que es lo primero que se te viene a la mente? ¿Si me tuvieras que pedir algo ahora ya, pero sólo una cosa, que me pedirías?”.

Tatiana gritó como una loca, como una desesperada: -“¡Metéme tu pija YA! Por favor, no aguanto más. ¡Metémela Ya! Estoy re-caliente. Penetrame”.

“No” respondió seca y simplemente él. “Te vas a quedar con las ganas putita”. Y así fue, la dejó al borde de la explosión, super caliente, pero no le dio lo que ella le pedía. Y ese fue el peor castigo, la peor tortura que le podía hacer. Tatiana estaba tan, pero tan caliente que casi no pudo dormir en toda la noche, y como estaba atada tampoco pudo proporcionarse ella misma placer. Al día siguiente el profesor levantó y desató a Tatiana para que le preparara el desayuno, pero antes de preparar este último para el Profesor, Tatiana fue al baño y se masturbó porque no podía aguantar la excitación.

El resto de la semana transcurrió de manera similar con distintos castigos, pero de manera similar. Incluso Tatiana logró aprobar dos días distintos la lección y esos dos días se salvó de la reprimenda.

Una vez que terminó su período de estudiar Geografía de manera intensiva, Tatiana se portó mejor por un tiempo y todo transcurrió por los cauces normales de un Colegio Secundario. No sé si lo dije en otra parte del relato, pero Tatiana estaba en quinto año. Con lo cuál, luego de finalizado el mismo, era tiempo de realizar el famoso viaje de egresados. Durante el transcurso del año las alumnas de ese colegio realizaba distintas actividades para juntar fondos y dinero para el mismo. En otros colegios, mixtos, en general una de las actividades que se hace para dicho fin, es realizar un desfile de modas, en el que se cobra entrada y se venden bocadillos y bebidas a los asistentes. Sin embargo en el desfile de unos años atrás había habido algunos inconvenientes que no vienen al caso contar y que obligaron a la Directora del colegio a tomar la determinación de no permitirlos en adelante.

Sin embargo la misma, había conseguido una mejor fuente de ingresos y financiación del viaje. A la vuelta había otro Colegio, el Colegio Industrial – Técnico Nro. 17 “Don José de San Martín” que era un Colegio sólo de varones. Ellos también debían juntar fondos, pero al ser todos varones, un desfile de modas no sería demasiado exitoso. Por eso la Directora, que era una mujer brillante en algunas cosas, había negociado con el Director que por cada chica que ella le enviaba (“alquilaba”) en este caso para su desfile este le debía pagar U$S 200.

El Director del otro colegio, cuando se sentaron a negociar le dijo: “Irma, estás perdiendo la cordura. Si yo te pagó U$S 200 por cada chica de tu colegio que venga al mío para el desfile no voy a poder juntar fondos para el viaje de egresados de mis alumnos. La única forma de recuperar la plata, sería cobrar entradas más caras que la gente no va a pagar. Salvo que desfilaran desnudas”. Pero esto el Director lo dijo, como una locura, no como algo que el quisiera hacer, ni que fuera correcto, o que fuera a pasar.

Sin embargo la Directora Irma, una mujer implacable contestó rápidamente: “Veo que vas entendiendo. Yo sabía que sos un tipo inteligente”. Vos pagáme, que las chicas vienen como parte de sus obligaciones extracurrículares y luego lo que pase en este colegio ya no es responsabilidad mía. Aquí estarán bajo tu cargo y si vos querés que desfilen desnudas lo harán”.

Director: -“Bueno, dejámelo pensar”.

El Director se tomó 1 semana para pensarlo y pasado ese plazo llamó telefónicamente a la Sra. Irma diciéndole: “Irma, bueno vamos a hacer el desfile, que sea en agosto”.

Irma: -“Ok. Entonces lo haremos. Te voy a mandar a todas las chicas de 5to. año que son unas 22 y también a una de 4to. año que aunque no va de viaje es un “avión” y le va a encantar al público que vaya al desfile”.

En los primeros días de agosto, se realizan los preparativos previos del desfile. Los organizadores eran los varones del otro colegio, con la mínima coordinación y superior de un profesor. Los varones del otro colegio fueron quienes eligieron la ropa, definieron los distintos estilos y pasadas del evento. Como era de suponerse, los varones organizaron todo para su propio deleite visual y eligieron ropa muy provocativa, para que las chicas del otro colegio se vistieran muy perras.

Finalmente llegó el gran día, luego de un breve discurso de apertura que dio el abanderado del curso, el desfile lo abrió una chica llamada Nati. Rubia, hermosa. Menudita pero hermosa, ojos celestes, hermoso cuerpo. Lindo culo, lindos pechos, lindas formas. Un regalo a los ojos para abrir el desfile y lo abrió desfilando en ropa de noche, que fue la primera de las pasadas.

El desfile estaba organizado en dos partes. En la primer parte había cinco pasadas o estilos diferentes. Primero venía la ropa de noche, de fiesta. Luego, la ropa común, casual, informal. Luego venía una pasada con los uniformes de los distintos colegios. En cuarto lugar venía la pasada en ropa de gimnasia. En quinto lugar, los disfraces. En esta primer etapa en todas las distintas pasadas por la pasarela participaban tanto los chicos del colegio como las chicas del otro colegio.

Los dos primeros estilos pasaron sin mucha repercusión en el público, aunque las chicas se veían verdaderamente muy bien en los vestidos de noche y los chicos se veían muy elegantes. Ya en el tercer estilo, las chicas vestidas de colegialas, con sus polleras a cuadros características y más cortas que lo usual, comenzaron a despertar la líbido de parte de la platea masculina presente.

Cuando llegó la cuarta pasada de Tatiana, en ropa de gimnasia bien ajustada, que le marcaba todo el cuerpo el evento comenzó a tornarse más caliente. Fue una especie de punto de inflexión. Para esa pasada los varones organizadores habías elegido para Tatiana una “calza” de Lycra de color rojo fuerte, Ferrari desde el cuello a los pies. Esta vestimenta que marcaba una por una, todas las curvas de su cuerpo, sumada a la belleza natural de Tatiana y a su altura, impactaron de lleno en la platea masculina que empezó a despertar verdaderamente y a disfrutar y deleitarse con este desfile. En los preparativos previos, Tati, viendo lo ajustado de la indumentaria que le tocaba había decidido que para esa pasada no iba a utilizar ropa interior, ya que sino se le marcaría demasiado la tanga por encima de la ropa y también el sostén y quedaría a la vista del público casi como una verdadera zorra, una ramera. Sin embargo, el remedio fue peor que la enfermedad y al no usar ropa interior, sus pezones se marcaron terriblemente por encima de la calza de Lycra y en la parte de abajo, su culo se encargó de “comer” la tela que se le introdujo de lleno en él y también se le marcó de manera excesiva la vagina. Tatiana no se dio cuenta, hasta que terminó de realizar su caminada por la pasarela. El público mientras tanto fascinado y agradecido. Tati se sintió un poco avergonzada, pero no se hizo problema, ya que sabía que la cosa luego se pondría más caliente.

Luego venía una segunda parte, que era la que realmente estaba esperando el público presente y los mismos alumnos del colegio, en el que sólo participaban las chicas del otro colegio. Y cuyas pasadas les voy a contar a continuación: venía en primer lugar el segmento de las bikinis y ropa de playa, luego ropa erótica variada y/o lencería y por último desnudez total o semi total dependiendo a lo que se animarán cada una de las chicas que desfilaban.

Primero vino como estaba previsto, la pasada en bikinis. No fue lo que más gustó al público de esta segunda etapa, pero aquí ya se comenzaba a ver y a descubrir los cuerpos hermosos y privilegiados que tenían algunas de las chicas. A Tatiana en esta parte le tocó desfilar con un bikini amarillo.

La segunda pasada de Tatiana, en esta segunda parte del desfile, fue con una tanga blanca y una musculosa deportiva, suelta y sin corpiño de manera que los que estaban en las primeras filas pudieron ver perfectamente el nacimiento de sus pechos.

A cada pasada del desfile, la temperatura y la provocación por parte de los organizadores iba subiendo. Hubo varias “pasadas” de distintos estilos, pero cada vez más “hot” y más subidas de tono.

La tercera pasada de Tatiana fue con una microtanga roja dos florcitas de brillantina en sus pezones. Fue la primera en pasar así. Abriendo el segmento de la desnudez o semi-desnudez. Le tocó a ella, por ser la “nueva” del otro colegio. Ya que nadie quería ser la primera en este segmento. Nadie se animaba, pero alguna tenía que abrir el juego. Tatiana llegó a la punta de la pasarela, solamente vestida con su tanguita roja, que prácticamente era inexistente y se perdía en su culo, ya que ella había pedido “semi-desnudez”. Sin embargo, una vez en la punta de la pasarela, viendo al público tan “contento” con su figura y viendo lo animados que estaban tomó su tanguita roja por los elásticos de los costados, se la bajó y la arrojó al público. Exponiendo su sexo ante todos. “Un aplauso para la belleza de Tatiana pedía el conductor de la ceremonia a través de los micrófonos”. Tatiana pego la vuelta y se fue, mientras unas 300 personas miraban su culo y la aplaudían de manera impresionante. Se llevó el aplauso más importante de la jornada. Luego continuaron desfilando las chicas algunas desnudas y otras semi, para deleite de los hombres presentes. Eran todas bellísimas. Y que bien les quedaban las tanguitas o directamente la desnudas. Era un mar de tetas y culos hermoso.

Tatiana hizo otra pasada más en esta sección, pero ya esta vez completamente desnuda, excepto por un lindo collar plateado que se puso y un aro en la vagina.

El cierre definitivo del evento lo hicieron Tatiana, Nati y Brenda (la chica de 4to. año) las tres que fueron consideradas las más lindas, por votación de los varones del otro colegio y lo hicieron “vestidas” solamente con tanguitas blancas y sin corpiño. Se pararon de izquiera a derecha en el siguiente orden: Natalia, Tatiana y Brenda. La tanguita de Nati decía la palabra “DESFILE”, la de Tatiana “DE MODAS” y la de Brenda “2007”.

El Director y la Directora finalmente cerraron el desfile con un discurso muy emotivo que termina con los dos diciendo a coro “El desfile ha sido un éxito” y la gente aplaudiendo de pie emocionada. En la pasarela los chicos del colegio Industrial y las chicas del otro colegio (desnudas o en ropa interior) también aplaudieron a los directores de sus respectivos colegios y agradecieron al público en general.

El año no terminó allí, pasaron algunas cosas más que les contaré seguramente en un próximo relato.

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julieta_s24@hotmail.com

La Porrista (The Cheerleader)

Jueves, enero 8th, 2009

EE. UU., Los Angeles, 2007.

Mi nombre es Pamela y tengo 18 años. Soy porrista (animadora / cheerleader) en un colegio secundario en la ciudad de Los Angeles, estado de California, Estados Unidos de América. Nunca he sido especialmente buena a ningún deporte, pero desde siempre me ha gustado el espiritú y la camaradería que genera el mismo. Cuando era algo más chica, solía practicar patín y también algo de danza, pero abandoné ambos deportes al comenzar la escuela secundaria (preparatoria / high school). Sin embargo, esas prácticas deportivas dejaron huellas en mi cuerpo. Ya que el mismo es torneado y bien formado. Especialmente mi cola, que es la delicia de mis compañeros de clase. Ellos no pierden oportunidad alguna para mirarme de atrás. A veces se valen de las más tontas excusas. También tengo unos buenos senos. Para ser porrista no alcanza sólo con una buena cola, también hay que tener con que llenar una remera sexy y escotada como por lo general son las de los uniformes de animadoras.

En el colegio al que yo asisto, particularmente el uniforme es de zapatillas azules, medias blancas, pollera azul, tanguita a elección, blusa escotada azul y porras, una amarilla y la otra azul. En total somos unas 15 porristas y no a todas les queda bien el uniforme. A mí me han elegido (por votación escolar) siempre entre las 2 más lindas, no sólo entre las porristas, sino de todo el colegio en general.

A nivel deportes, el Colegio era bueno en varios, pero se destacaba en baloncesto y en fútbol americano. A mí particularmente me habían designado como animadora del equipo de baloncesto junto a otras cuatro chicas. Las otras 10 se encargaban de alentar al equipo de fútbol americano.

Les he contado como es mi uniforme, pero no como soy yo. Ahí va mi descripción para que puedan imaginarme: Soy morocha, flaquita pero con muchas tetas, linda cola, ojos celestes, pelo levemente ondulado, pero sin rulos y de tez blanca.

Un día, luego del primer partido del campeonato de baloncesto, estábamos todas en el vestuario duchándonos. Obviamente estábamos completamente desnudas, cuando entró el Director del Colegio y el Entrenador del equipo de baloncesto.

Director: -“Chicas, quiero felicitarlas profundamente. Hoy han alentando de manera grandiosa al equipo. Creo que no habríamos ganado sin ustedes. Sigan así, con ese entusiasmo y alegría juvenil que tienen”.

Al tiempo que escuchábamos estas felicitaciones, no entendíamos muy bien, si eran sinceras o una treta para aprovechar la situación y vernos desnudas. Me inclino más por lo segundo.

Mientras nos bañábamos el Director y el Entrenador no paraban de mirarnos, y no precisamente a la cara, sino a nuestras partes más íntimas y sexys.

Al lunes siguiente, el Director del Colegio me manda a llamar a través de un preceptor. Yo me dirijo hasta su despacho e ingreso. Ahí estaba él, hablando junto con él entrenador de baloncesto.

Director: -“Hola. Te hemos llamado por lo siguiente: Tú sabés que en este Colegio no nos gusta dejar nada librado al azar, ¿No es cierto?”

Pamela: -“Sí” asintió pasivamente.

Director: -“Así como el entrenador, practica a fondo sus tácticas con sus jugadores, nos gustaría ver ¿Cómo vas a “animar” a nuestros muchachos? Ya que creemos que la coordinadora de porristas no está haciendo un buen trabajo.”

Pamela: – “¿Qué quieren? ¿Qué baile aquí?”

Director y Entrenador: -“Por favor.”

De casualidad estaba vestida de animadora, ya que en media hora comenzaba la práctica. Entonces empecé a bailar y a hacer algunas rutinas de animación que teníamos preparadas para ese año. Bailé un ratito, mostrándoles algunas coreografías que estábamos ensayando. Pero esto parecía no ser lo que querían ver y no conformarlos.

La oficina era bastante pequeña, para ser la de un Director de un colegio de semejante importancia. Tendría unos 3 metros por otros 3 metros. Con lo cuál el Director con unos pocos pasos se pudo acercar rápidamente hacia mí y me dijo: -“Las coreografías están muy bien. Pero lo que nosotros realmente queremos ver es ¿Qué más hay?”

Pamela: – “Qué más hay. No entiendo ¿A que se refiere?”

Director: -“Claro. Por ejemplo. Tú sabes que una de las cosas con las que más fantasean nuestros deportistas es con ¿Qué hay debajo de esas cortas y sexys polleritas de nuestras porristas?”

Pamela: -“Sí, lo sé. ¿Y entonces?”.

Director: -“Tú, como capitana de las animadoras eres una buen representante del resto. Por favor muéstranos entonces, que hay debajo de esa pollerita”.

Yo no creía del todo lo que me decían y mi cerebro no terminaba de asimilar la idea de lo que me estaban pidiendo. Pero como siempre una tiene un momento en que no piensa lo que hace y se deja llevar por el fluir de los acontecimientos. Entonces tomé mi falda y la levanté hacia arriba, dejando bien visible para ellos la tanguita que traía puesta. Era blanca, especialmente minúscula, con puntillas y muy pequeña. Se perdía en mi culo.

Director: – “Permiso” dijo al tiempo que me tocaba el culo con una mano. Luego dijo: -“A ver, toque usted entrenador”.

El entrenador imitó al Director y me tocó la cola.

Entrenador: (con gesto de admiración) –“Ojalá todas fueran así. Tuvieran estos cuerpazos. Los jugadores estarían muy motivados y ganaríamos el campeonato sin problema”.

Luego me hicieron dar una vueltita con la pollera levantada para verme mejor. Yo comenzaba a entrar en conciencia de la situación y a ruborizarme. Una vez que di la vuelta dejé de sostener mi falda que volvió a su posición normal.

Director: -“Sabés que, también nos gustaría ver que hay debajo de esa apretada remerita.”

Al Entrenador lo tenía casi detrás de mí y no tardó en acercárseme por detrás y “ayudarme” a sacarme a la remera. Pronto quedé en corpiño. El mismo me iba muy apretado y mis pulposos pechos, parecían querer librarse del mismo.

Entrenador: -“Pero mira esos pechos”. Le comentó al Director como si yo no estuviera presente o fuera un objeto inanimado.

Director: -“Son muy muy bellos. Aunque los veo algo como “aprisionados”. Por favor Entrenador “libérelos””. El entrenador lo que hizo ahí fue desabrocharme el corpiño y nuevamente “ayudarme” a sacármelo. Yo sólo atiné a taparme los dos pechos con las palmas de mis manos. Y mientras tenía las manos ocupadas, llenas con mis propios senos, el entrenador dijo: “Para visualizar la rutina mejor, esto vamos a quitarlo.” Haciendo referencia a mi faldita que no dudó en quitarme, dejándome prácticamente desnuda en la oficina del Director. Para evitar que nos vieran desde afuera, el Director cerró las persianas americanas de su oficina.

Director: -“Ahora sí, por favor, muéstranos las rutinas que nos mostraste antes”.

Yo empecé a bailar, a hacer las mismas rutinas de animación que había hecho antes, pero esta vez solo vestida con mi bombachita blanca. Los hombres comenzaron a excitarse. Y yo también. Me gustaba sentirme “deseada”, “admirada”. Hice para ellos todas las rutinas que habíamos preparado ese año. Con lo cuál la mini-exhibición duró un buen tiempo. Entre 15 minutos y media hora.

Mientras yo bailaba, una profesora, la de Matemática pasó cerca de la oficina del Director. Y vió u oyó algún movimiento raro dentro. Con lo cual golpeó, pero antes de esperar a que contestaran ingresó. Menuda sorpresa se llevó. Al ver una alumna del colegio desnuda.

Profesora de Matemática: -“¿Pero que está pasando aquí?”

Director: -“Estamos evaluando al equipo de porristas”.

Profesora: -“Ahh. Ya veo, que están muy compenetrados con su trabajo”.

Contrariamente a lo que indica la lógica, la profesora me saludó con un “Hola Pamela” y ni se inmutó con mi desnudez.

Permaneció un rato viendo como bailaba. Luego, se ve que de alguna forma disfrutaba la situación y lo que dijo acto seguido fue: -“Pamela, ya que está así, porque no se saca esa bombachita”.

Yo así lo hice. Y bailé mis rutinas, desnuda para los tres miembros del colegio allí presentes.

La profesora se quedó mirando no sólo la rutina, sino también todo mi cuerpo. Tal vez tuviera alguna inclinacion hacia la bisexualidad. Cuando terminé, comentó: -“Muy lindo baile, a la gente le va a encantar. Especialmente si lo haces con una pollerita del largo adecuado, que deje ver a los hombres lo justo”. Yo no sabía que entendía ella, por “lo justo”, pero en este momento seguramente estaba mostrando mucho más que “lo justo”.

Profesora: -“Ese show que hiciste me gustaría que lo hagas para mí y para mí marido que hoy cumplimos 10 años de casados y quiero regalarle algo verdaderamente especial”.

Pamela: -“No, no sé. No me parece adecuado. Esta vez lo hice porque me lo pidió el Director en su facultad de controlador de las actividades escolares”.

Profesora: -“Te pagaría U$S 500 si lo háces y te aprobaría Matemática por el resto del año”.

La verdad que la oferta era muy tentadora. No por el dinero, pero la verdad que yo no era demasiado buena en Matemática y esta posibilidad no era para desaprovechar. Además en el último año te pasan muchas cosas por las cabeza y aprobar Matemática de esta forma, me quitaría una preocupación de encima.

Terminadas de hacer mis rutinas de baile. La Profe de Matemática se fue de la Oficina del Director. El entrenador me alcanzó mis prendas íntimas y me ayudó a ponérmelas. De hecho el fue quien me puso la tanguita. Me la subió bien hasta arriba. Para que se me perdiera adentro del culo. Y también me abrochó el corpiño. Luego yo me puse la falda y la remera.

Director: -“Señorita, ya puede retirarse”. Y así lo hice.

Toda la tarde estuve pensando sobre que hacer esa noche. Pero el hecho de aprobar Matemática me hizo decidir. Tomé mi bolsito y me fui hacia la casa de la Profesora de Matemática. Ella estaba con su esposo. Se ve que habían tenido una cena romántica. Que ya se habían tomado unos tragos y que estaban por hacer el amor.

Profesora: -“Hola. Que sorpresa. Pensaba que no ibas a venir”.

Pamela: -“Me costó decidirme, pero al final vine”.

Profesora: -“Bueno me alegro”.

Fuimos hacia la habitación de ellos. El marido al que me presentó ya estaba en calzoncillos. Ella con una bata de cama muy sexy y lencería debajo. Ellos se acostaron en la cama. Y me esperaron. Yo fui al baño y me vestí de porrista.

Luego me aparecí en la pieza y comencé a hacer mis rutinas de baile.

El marido comenzó a calentarse demasiado. Me dejó bailar un tiempo hasta que en un momento me dijo: -“Vení, acercáte un poquito”. Cuando me acerqué, muy suavemente, tomó mi tanga por los elásticos y me la sacó por debajo de la falda. También me dijo: -“Sacate la remera. Dejáme ver tus pechos”. Yo lo hice. Muy despacito. Y el me los estrujó. Luego me desabrochó el sostén. Y me dijo ahora seguí bailando.

Yo continué bailando, pero en tetas, con pollera, pero sin tanga. Con lo cuál al hacer algunos movimientos mi culito quedaba expuesto y mi vaginita también. Él miraba y mientras tanto su mujer le practicaba sexo oral. El tipo estaba realmente muy caliente. Su esposa lo mamaba como toda una perra experimentada, y hambrienta de pene. Cuando el tipo se dio cuenta que estaba por acabar, me pidió nuevamente que me acerque y me desabrochó la pollera, con lo cuál esta cayó al piso y yo quedé desnuda delante de ellos.

“Vení a la camita, putita” me dijo. Y yo me subía a la cama.

Mientras su esposa lo seguía fellando el me besaba a mi en la boca, y me tocaba el culo con una mano. Con la otra sostenía a su esposa por la cabeza, para que se metiera su verga bien adentro.

Cuando no me besaba, me chupaba las tetas. Me las dejó todas llenas de saliva. Y mientas me chupaba las tetas, me estimulaba vaginalmente con los dedos de la mano que tenía libre. Yo fui saliendo de mi personaje de porrista, entrando en clima, y tomando mi papel de mujer caliente y sexual.

Finalmente acabó. Dentro de la boca de su mujer. Lo que su mujer no tragó me dijo: -“Tomá un poquito para vos también”. Y me hizo limpiarle con la boca y la lengua el semen de su pene que su mujer no tragó. Como la mayoría de los hombres, una vez que eyaculó no quería saber más nada con nosotras y le ordenó a su esposa que le trajera un whisky inmediatamente. Yo me quedé a un costado. Desnudita. Su esposa también desnuda le trajo el whisky. Y encendió un cigarillo. Yo bajé a la heladera y me serví un vaso de gasesosa, de Coca-Cola. Para sacarme el gusto a semen de la boca.

Todos se tomaron un buen descanso. El segundo polvo que se echó el tipo fue para su esposa. En posición de misionero. A mí no me hicieron participar. Lo único que me dijo él fue: “Vos, tocáte mientras tanto”. Y yo me tocaba de manera muy sexy, pero no me daban mucha atención.

Una vez que el tipo acabó, su mujer se fumó otro cigarrillo. Conversaron un rato y luego su mujer se quedó dormida. Pero el tipo no. Descansó un poco y vio mi cuerpo joven y desnudo y tuvo ganas de más.

“Vení para acá” me dijo. Me hizo poner en cuatro y comenzó a penetrarme violentamente. Me hizo el culito. Me lo rompió todito. Me penetró muy muy fuerte. Y a mí me gustó. Una y otra vez me penetró. Mientras lo hacía me pegaba nalgadas en el culo muy fuertes. Y me hablaba sucio. Y me pedía que le hablara sucio yo también o las nalgadas incrementaban en fuerza y repetición. Yo le decía cosas como “Cogéme”, “Más fuerte”, “Metémela toda”, “Me encanta tu pija”, etc..

Cuando estuvo por acabar sacó su pija de mi culo, me hizo dar vuelta y acostarme boca arriba en la cama y me eyaculó sobre los senos.

A los breves instantes el tipo se durmió yo me vestí y me fui. Eran como las 5 de la mañana. No sabía que iba a decir en casa acerca de mi ausencia. Pero ya me las arreglaría.

Volviendo a la vida escolar, van pasando las semanas y los meses y el equipo va jugando y ganando, y nosotras cumpliendo con nuestra función de animadoras. El equipo jugaba bien y ganaba muchos partidos, con lo cuál tenía muchas chances de pelear por el campeonato.

El equipo primero clasificó para los playoff y luego de pasar 3 rondas eliminatorias llegó a la gran final. Esa semana en el Colegio era todo expectativa. Todos confiaban en que el equipo ganaría. El Director, lo deseaba especialmente. Quería ser recordado como el Director que estaba a cargo del Colegio en el año en que este ganó el campeonato nacional. Sin embargo esa semana que como tantas otras comenzó un lunes, había dos problemas. El capitán del equipo estaba desmotivado, deprimido y por otro lado los contarios jugaban muy bien y tenían mucho mejor condición física que nuestro equipo. Incluso eran más grandotes y más musculosos.

El lunes, de la “Gran Semana”, como se la había denominado, el Director me llamó nuevamente a su despacho y me encomendó dos misiones. Por un lado motivar al capitán y por el otro lograr que los contrincantes llegaran muy cansados al partido. No me dijo exactamente cómo, pero obvio que quería que lo hiciera con sexo. Sino hubiera llamado a otra persona, a alguien que entendiera algo de baloncesto, de preparación física, o incluso algo de psicología.

Concretamente lo que el director me dijo en su despacho fue: -“Mirá, El capitán del equipo no está jugando bien y es nuestro mejor jugador. Está medio deprimido. Confio en vos. Vos tenés que motivarlo. Vos sabrás lo que tenés que hacer”.

Yo lo conocía al capitán del equipo cuyo nombre era Jake, pero no era amiga de él. Tampoco tenía mucho tiempo para hacerme amiga así que fui directamente al grano con algo radical. Me pusé mi mejor tanga y mi mejor corpiño. Me puse un sobretodo encima y me fui hacia su casa. Estábamos a martes y el Gran Juego era el domingo. No me restaba mucho tiempo. Toqué el timbre de una gran y hermosa casa. Me atendió su madre. Le extraño mi vestimenta, pero a mí no me importó. Le dije: -“Hola soy amiga de Jake. ¿Está el en casa?”

Madre de Jake: -“Sí, pasá el está arriba en su cuarto”.

Pasé por la casa de Jake y me dirigí hacia su habitación. Golpeé y entré rápidamente sin esperar a que contestaran de adentro.

Una vez dentro el se sorprendió ya que no teníamos una relación directa.

“Hola” me dijo y yo lo saludé.

Cuando me preguntó que hacia ahí. En lugar de intentar darle alguna explicación, la cuál ciertamente no había, me saqué el sobretodo y quedé en ropa interior delante de él. Era ropa interior blanca. Muy sexy. Me di vuelta mostrándole el culito. Y ahí entendió todo. En las nalgas me había escrito en una “Regalo del Director” y en otra “Jake debes ganar el campeonato”.

El comenzó a reírse primero, pero luego, cerró la puerta de su habitación con llave y se acercó a mí. Empezó a besarme y a tocarme los senos. Se ve que el Director alguna vez ya le había mandado esta clase de incentivos o “regalitos”. Enseguida me sacó el corpiño. Yo quedé en tanguita, con un chico que no conocía y en una casa que no conocía. Él me tocaba toda.

Contra la puerta había un espejo. Yo estaba de espaldas al mismo. Y cada tanto giraba la cabeza para mirarme de atrás. Que lindo culo que tenía. Y que bien que me lo tocaba Jake. No se cansaba de jugar con él. Ni de jugar con mis senos. Poco a poco el me fue llevando y acercando hacia su cama. Me recostó y se me tiró encima. Ahí bajó y me quitó la bombachita.

Yo estaba desnuda y el casi vestido por completo. Se sacó apresuradamente la remera en primer lugar. Luego los pantalones y el calzoncillo. Quedó con su miembro al aire. Me gustó lo que vi. Era grande. Se me hizo agua la boca. Tenía ganas de introducirmelo ya mismo en alguno de mis orificios. Pero dejaría que él eligiera en cuál. Y él eligió mi vagina para comenzar. Me penetró acostada en su cama. Yo boca arriba, en la típica posición del misionero. Me penetraba y me besaba en la boca. Cada tanto paraba y bajaba hacia mis pechos para sobarlos. Los sobaba por largos intervalos de tiempo. Los tocaba, los estrujaba, los disfrutaba. Luego volvía a la penetración vaginal. Era muy linda su forma de moverse. Su forma de penetrarme. Llevaba un lindo ritmo. Lo disfruté mucho. Era un chico muy lindo y se movía muy bien. Estuvimos así por un largo tiempo hasta que finalmente el eyaculó. Lo hizo dentro mío, aunque tenía colocado un condón. Se lo quitó, lo tiró y luego los dos nos echamos en la cama desnudos. Charlamos un poco y nos reímos mucho. La verdad que la estábamos pasando muy bien.

El me contó que no era la primera vez que el Director hacía una cosa así. Hace dos años el equipo había llegado a la final y había perdido. Y antes de la final el Director habría hecho algo similar para “motivarlo”.

Al ratito se siente un golpecito en la puerta. Era la madre de Jake: -“Jake, ¿Todo bien? ¿Necesitás algo hijo?”.

Jake: -“No gracias mamá”.

Y la madre se fue. Se sintieron los pasos bajar por la escalera.

Al rato hubo otros golpes nuevamente. Se escuchó la voz de la madre de Jake: -“Jake es tu novia ¿Qué le digo?”.

Jake: -“Espera 5 minutos y hacela pasar y no le digas que estoy con alguien”.

Madre de Jake: -“Ok. Ya entendí”.

Jake: -“Dale Pamela escondete rápido en ese placard”.

Estaba agarrando mis cosas, y no pude llegar a ponérmelas cuando Jake me fue empujando para que me escondiera en el placard. Me metí. Completamente desnuda y a oscuras. Ví por una minúscula rendija que tenía el placard como entraba la novia de Jake a la habitación. Como se saludaban y conversaban. Al rato pasó prácticamente lo que había pasado conmigo. Comenzaron a besarse, a manosearse y Jake le echó un polvo rápido. El cuál yo tuve que ver completo para no aburrirme como si fuera una película y yo la espectadora de lujo. Confieso que un poquito me excité y me toqué. Que iba a hacer. Estaba desnuda, sola y dentro de un placard viendo como dos personas gozaban.

Cuando terminaron ese polvo rápido, se vistieron, se saludaron y luego Jake despidió y acompañó a su novia a la puerta de calle. Jake enseguida volvió a la habitación.

Jake: -“Pam, ya podés salir. Disculpáme que hayas tenido que pasar por esto, pero no me quedó otra”.

Yo salí. Desnuda. No me vestí. El chico me había gustado. Y de alguna forma verlo con su novia, me encendió más. Lo tomé como un desafío personal. Sacarlo el chico a esa chica. Y por eso me quedé desnuda, para que Jake viera lo atrevido de mi actitud sexual.

Pamela: -“¿Estás para un tercer intento?” le pregunté.

Jake: -“Siempre listo. Sólo dame 5 minutos”.

Pasaron 5 minutos y comenzamos a manosearnos y besuquearnos de nuevo. Yo me tiré en la cama. Estaba esperando que él se viniera sobre mí y me penetrara. Pero me dijo: -“Si querés la lechita, me la vas a tener que sacar con la boca”. El se sentó entonces en la cama y me hizo arrodillar delante de él. Me introdujo y me introduje su pene en la boca. Yo movía mi boca y mi lengua y el empujaba con su miembro. Es decir que yo le chupaba el pene y el me cogía la boca.

Jake: -“Miráme cuando me la chupas. ¿Te gusta?”.

Pamela: -“Me encanta”:

Así estuvimos un largo rato. Yo de rodillas, chupandole el pito. El sentando en la cama y disfrutando, pero haciendo fuerza para que su pene me entrara por la boca hasta el fondo. Casi me dan arcadas.

Jake: -“¿Donde querés la lechita?”.

Pamela: -“Me da lo mismo”. (Esto es algo que nunca hay que decirle a un hombre. Ya que si una les dice eso, lo más probable es que te acaben en la cara o en la boca).

Jake me siguió cogiendo la boca. En un momento me sacó su pene de la boca y me dijo: -“Ahora chupame los huevitos”. Y yo así lo hice. Le pasé bien la lengua por sus testículos. Esto lo puso a mil. Casi a punto. Mientras tanto, para no perder la erección lo pajeaba con mi mano derecha.

Volví a usar mi boca. Abre tragado 3 o 4 bombeadas más y él me acabó, parte en la boca (el primer chorro), parte en la cara, y parte en las tetas.

“Ahhhhhhhhhh” dijo aliviado cuando terminó. “Que linda mamada me diste pendeja. Sos una especialista”.

Enseguida me trajo una toalla como para que me limpiase. Me acompañó hasta la parada del autobús y ahí nos despedimos. En definitiva fue una muy linda tarde para mí, espero que para él también lo haya sido y que le haya servido para salir de su depresión y ganar el campeonato estatal para el Colegio.

A los dos días, de haber tenido sexo con Jake, voy al Colegio y el Director me manda a llamar a su despacho. Yo voy como siempre. Y él me dice que la primer parte de la misión iba muy bien, ahora faltaba la segunda y más importante. Que era ocuparme de que los rivales de nuestro equipo llegarán extremadamente cansados al partido. Cuando salgo de su oficina el Director me da una grosera palmadita en la cola y me dice: -“Buen trabajo”.

La verdad es que no tenía ni idea de cómo arrancar. De cómo empezar, de qué hacer. El Gran Partido era el Domingo. Estuve pensando en mi casa el día que el Director me llamó a su despacho, que fue el jueves. Y si bien no se me ocurrió un plan brillante. Mäs o menos algo se me ocurrió.

Lo que hice fue mi simpre. El sábado salí de mi casa, vestida muy linda, muy provocativa y me fui a tomar el autobús. Destino: el campo de deportes del otro Colegio.

Voy al otro Colegio, más precisamente al gimnasio y espero a que el equipo termine de entrenar. Lógicamente una vez que terminan de entrenar se van todos a bañar. Una vez que ya estaban todos dentro del vestuario bañándose, o por hacerlo, entré y con una sensual voz inocente digo: “No les molesta si me baño aquí, ya que en el baño de chicas el agua no sale muy caliente”.

Todos se miraron sorprendidos, enmudecidos y luego algunos dijeron que no había problema.

Comencé a desvestirme. Una vez que me desnudé por completo rápidamente fui a las duchas con ellos. Comencé enjabonándome y haciéndome la que estaba concentrada en mi baño. Como si fuera algo perfectamente normal lo que estaba haciendo. Pero los 5 chicos que había ahí se quedaron atónitos. No podían creer lo que estaba pasando. Todos se erectaron. Estaban al palo. Tenían las vergas bien bien erectas. Debo confesar que me sentí orgullosa de mi misma. De lo que generaba en los hombres. Ahí estaba yo. Completamente desnudita. Tan frágil e indefensa delante de esos cinco sementales. Se acercaron a mi ducha (ya que las mismas estaban divididas por boxes) y primero me miraron toda. Disfrutaron de lo que veían por un rato. Luego uno se acercó primero y comenzó a acariciarme el culo. Vieron que no me oponía y comenzó a manosearme un poco más. Siguió por las tetas y vió que yo no le decía nada. Los otros se fueron acercando cada vez más. Este primero siguió tocando cada vez más groseramente. Incluso no faltó mucho hasta que me tocó la vagina. Ahí otro dijo sarcásticamente: -“¿Necesitas ayuda?”. Y poco a poco los otros cuatro se fueron acercando y comenzaron a manosearme. Yo me quede quieta. Extendí mis brazos y dejé que ellos se ocuparan de bañarme. Tres me tocaban sólo con sus manos. Recorrían todo mi cuerpo. Y los otros dos uno usaba el jabón además de sus manos y el otro la esponja. Con lo cual puedo decir que cuando terminaron conmigo quedé limpita limpita. Sin embargo, no fue un momento breve. Me encantó. Como tocaban, apretaban, magreaban mis senos. Me gustó como tocaban mi culo como si se trataran de un tesoro y en contraste como tocaban mi sexo con el menor respeto, metían mano ahí sin ningún reparo. Y eso me hacía excitar mucho. Me introdujeron dedos. Varios distintas y en varias ocasiones. Y me excité muchísimo. Cuando terminaron de bañarme, enjabonarme y enjuagarme apagaron las duchas. Uno me dijo: -“No te vas a ir así. No nos vas a dejar con esta calentura”. Fueron haciendo que me arrodillara. Ahí sus vergas comenzaron a pasar por mi boca de una en una. Mientras chupaba una, masturbaba a otros dos. Siempre había dos esperando. Así se fueron turnando. El primero me acabó en la boca. Me la llenó de semen. Empezó el segundo, ya bastante masturbado y otro ocupó su lugar en mi mano. El que seguía esperando se cansó y fue en búsqueda de mi ano. Sin preguntar, sin pedir permiso y lo peor, sin lubricarme adecuadamente comenzó a penetrarme analmente. Sentí dolor en los primeros empujones pero luego seguí concentrado en las mamadas y masturbaciones que estaba haciendo, me relajé y comencé a disfrutar la penetración anal que me estaban dando. El segundo acabó y también dejó sus líquidos masculinos en mi boca. Me quedó una mano vacía. Mi boca seguía ocupada. Ahora con una tercer verga, tenía una mano ocupada y el culo también. Pasaron unos quince minutos más en esa posición hasta que fueron acabando los tres. El de atrás acabó dentro de mi ano. El que tenía su verga en mi boca, me acabó en la cara, y el otro en las tetas.

Nos tomamos un respiro. Ellos no se imaginaban nada, pero hicieron comentarios como “¿De dónde saliste preciosa?”. Yo no contestaba y solo me reía y si insistían demasiado me acercaba los besaba o tocaba en sus partes sensibles y enseguida se olvidaban del tema y dejaban de hacer preguntas.

Luego me hicieron recostar boca arriba, con las piernas bien abiertas en un asiento que había en ese vestuario. Y ahí empezaron a pasar de a uno para penetrarme. En posición misionero. De costado me hacían fellarlos también. A medida que uno iba acabando iba entrando otro. Estuvimos como una hora en esta posición. Mejor dicho, me tuvieron así como una hora. YO sentía como entraban penes por mi vagina una y otra vez. Una y otra vez. Sentía esas vergas y las disfrutaba. Me gustaba tenerlas dentro de mí. Sin parar. Salía uno y entraba otro. Era el sexo total ya que tampoco me dejaban pensar, también me metían pija por boca permanentemente. Después de un largo rato dos eyacularon por coito vaginal y dos por sexo oral.

Ahí no terminó la cosa. Seguimos un rato largo más teniendo sexo grupal. Unas dos horas más aproximadamente. Al final del día o del momento, cada uno se había echado entre tres y cuatro polvos. Los dejé bien cansados. Y así sin más me vestí rapidamente, como hacen las putas dije un Chau general y desaparecí fugazmente de la misma forma de la que entré.

Estaba cansada. Debo decir que sexualmente hablando terminé exhausta como nunca en mi vida. Había sido un día de mucho sexo.

El Domingo fue el día del Gran Partido. La cancha estaba llena. La gente estaba expectante. Era un juego histórico (aunque sé que seguramente esto mucho no les interese), pero el equipo de mi Colegió ganó muy facilmente 105 a 73. Los rivales prácticamente no podían correr, ni saltar. Para evitar sospechas ese día no estuve de porristas, sino que vi el partido medio camuflada-disfrazada desde la platea.

Luego del partido se brindó una gran fiesta de celebración en el mismo salón principal del Colegio. La fiesta empezó bien muy formal. Se cenó y se hicieron las entregas de premios y trofeos correspondientes. Aunque ya para el final de la fiesta todo degeneró en sexo.

En un momento de la noche el Director me hizo subir a la pasarela. Me hizo una mención especial a mí y a los otras porristas y nos fue ofreciendo como trofeo. Director: -“Y este Trofeo es para: ….el gran capitán de este equipo y jugador más valioso de la temporada”. Y así el Director nos fue repartiendo entre los jugadores. A mí me tocó el capitán y otro más. Así que me fui a la casa de uno de ellos con ellos y les di todo el sexo que quisieron hasta que quedaron completamente saciados.

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julieta_s24@hotmail.com

El intercambio estudiantil

Jueves, enero 8th, 2009

Mi nombre es Natalia y cuando estaba en el secundario fui en un viaje de intercambio estudiantil a Francia. Soy una chica común. Linda, es verdad, pero común. Mi familia no tenía el dinero para pagarme un viaje a Europa. Y yo desde siempre quise viajar y conocer el mundo. Con lo cual, cuando me enteré la oportunidad que ofrecía la escuela, me anoté de inmediato.

El mecanismo era el siguiente: una chica de Francia, en este caso particular de nombre Melanie, vendría a vivir a mi casa por un mes y yo iría a Francia a vivir en la casa de ella por un mes. Yo había salido sorteada para el viaje dentro de los que se anotaron y autorizada por los profesores debido a mis buenas calificaciones. Ya que un alumno/a por más que saliera sorteado/a con malas calificaciones no sería autorizado por el Colegio a viajar.

Me describo, para que puedan imaginarme mejor, les cuento que soy rubia, soy tirando a alta. Soy flaca, tengo buen cuerpo, mis amigas me dicen que tengo un aire a Ingrid Grudke (yo no les creo, me parece demasiado, ella es una supermodelo, pero es lo que mis amigas dicen). Tengo buena cola y lindos pechos. Y los chicos del curso cuando pueden me elogian ambos.

Todo ese último año de secundaria estuve muy emocionada con la idea de poder viajar a un país extranjero. Nunca lo había hecho y que más lindo que Francia. Un hermoso país para conocer y disfrutar. La ciudad del amor. Del romanticismo. La ansiedad hizo que el año se me pasara volando, pero finalmente todo en la vida llega.

Junto a mi familia hicimos todos los preparativos del viaje y cuando tenemos todo listo, nos dirigimos al aeropuerto, me subo al avión y me voy rumbo hacia Francia. El viaje se hace largo, pero como iba muy contenta, se hizo largo para los demás pasajeros no para mí. Tuve algún percance con un gordo baboso que me tocó al lado y que me miraba todo el tiempo las piernas pero nada más. La comida excelente, el servicio del avión excelente también y por suerte dieron excelentes películas para ver. Todo iba de maravilla. De diez.

El avión llega al aeropuerto y aterriza. Cuando salgo del avión enseguida me doy cuenta que no estaba en París sino en otro lado. Una ciudad o pueblo mucho más chico, en las afueras, pero cerca de París, la ciudad del mundo que tanto yo quería conocer. Aunque no era París a donde estaba, el optimismo y las ganas por el viaje no me dejaban ver la realidad por completo. Seguía muy emocionada y contenta.

Por suerte, me estaban esperando. En el aeropuerto un empleado de la familia que me iba a alojar, tenía un cartel que decía Natalia y mi apellido. Era muy grandote, parecía un hombre de seguridad de una discoteca. Me saludó muy cordial y educadamente, me dio la bienvenida en ambos idiomas (español y francés) y me comentó brevemente, algo acerca de la ciudad y de la casa a dónde iba. Hablamos de trivialidades e hizo algún que otro chiste, pero se notaba que no era un tipo muy conversador sino que estaba haciendo un esfuerzo grande para ser cordial y amable conmigo. Yo le agradecía el gesto y trataba de facilitarle las cosas. Me miraba un poco el escote, pero yo estaba tan contenta que no me molestaba.

Al llegar, saludo a la familia. Los dos dueños de casa se llamaban Rikjard y Rachel. Aunque a la Sra. Dueña de Casa le decían Madam. Todos la llamaban así. Nos presentamos mutuamente, hacemos las introducciones de cortesía correspondientes y también charlamos acerca de trivialidades para romper el hielo.

La primer semana transcurrió con absoluta normalidad. Me llevaron a conocer toda la casa que era enorme; no era un castillo, pero le faltaba poco. Era una casa hermosa, de una arquitectura antigua de tiempos napoleónicos. En realidad me llevaron a conocer toda la casa, excepto una puerta que no me quisieron decir hacia dónde conducía, ni tampoco me dejaron atravesar. Me llevaron también a recorrer ese pueblo y algo de París.

La familia que me recibió se dedicaba a la industria vitivinícola, me contaron la historia de la familia y de la empresa. Como el tatarabuelo había empezado la industria, como creció y llegó hasta nuestros días. El patriarca de la familia, ahora ya difunto, había sido todo un pionero, un tipo muy importante en la industria del vino, reconocido mundialmente. Pero los nietos del fundador, actuales dueños y directivos, no tenían tan buen instinto empresario como aquel. Y los negocios vitivinícolas no le marchaban a la familia tan bien como para poder sostener el alto nivel de vida que llevaban.

Todo transcurría con aboluta normalidad pero luego de una semana hubo un par de cosas, un par de diálogos que escuché al pasar y que seguramente no debía de haber escuchado que me hicieron sospechar de que el negocio de la familia no era en realidad tan próspero y que debían de tener otra distinta fuente de ingresos para subsistir. No pasaría mucho tiempo hasta que descubriera cuál. Concretamente esa misma noche, en la cena me enteré de cuál era ese “segundo negocio”.

Ese día, que sería un miércoles, sinceramente ya no lo recuerdo, bajé a cenar a las 20 hs. como era costumbre en esa casa. Nos sentamos a la mesa y empezamos a comer. Charlamos un poco de los lugares de París que había recorrido y si me habían gustado o no. Ellos también conocían Argentina así que también charlamos acerca de mi país.

Comimos una ligera entrada. Tomamos un poco de vino. Me sorprendió que el plato principal tardó en venir. En un momento La Dueña de Casa tomó la palabra, su verdadero nombre era Rachel, pero todos le decían “Madam”. Hizo una nueva introducción sobre el negocio y los orígenes de la familia bastante largo que yo no entendía muy bien a que venía. En las partes finales de este “speech” fue al grano y dijo algo así como: -“Acá la comida y el alojamiento hay que ganárselo”. Me explicó también que el negocio de los vinos estaba pasando por un muy mal momento y que la fuente real de ingresos de la familia era una Casa de Burlesque (un Cabaret o Nighclub) que funcionaba de manera aledaña a la casa, que era uno de los de más prestigio y más reconocidos en toda Francia, y cuya puerta de acceso desde la casa era justamente esa que no me habían invitado a trasponer. Luego de todo ese speech todo fue muy rápido y entre el Dueño de Casa y el Guardia de Seguridad me desvistieron, en cuanto me quise acordar estaba en mi bombachita celeste y mi corpiño del mismo color. Tenía los pechos bien apretaditos, juntitos y turgentes por el corpiño chico que tenía puesto. En uno de los ricones del comedor había un espejo de auténtico cristal y me vi ahí reflejada, la verdad que estaba muy linda, en mi conjuntito de ropa interior celeste.

“Como te dije, aquí la comida y el alojamiento hay que ganárselo” me volvió a decir la Sra. Dueña de Casa, que era la madre de la chica que se estaba alojando en mi casa y de seguro, que dado lo hospitalarios y buenos anfitriones que son mis padres, estaría recibiendo todas y las mejores atenciones por parte de ellos. Seguro que no estaría desnuda, sino disfrutando de una ciudad hermosa como es Buenos Aires y disfrutando de todos los paseos y a todos los lugares que mis padres la llevarían a conocer. Yo en cambio estaba en bombacha y corpiño en una casa desconocida y el Sr. Dueño de Casa me estaba “examinando”. Me estrujaba un poco las tetas, me miraba de arriba abajo, el culo, la cara, las tetas, la vagina, me miraba íntegra y también me tocaba. Y con una expresión de lujuria muy fuerte en sus ojos por cierto. Una lujuria salvaje.

“Necesito verte las tetas” me dijo. Yo no me saqué el sostén de inmediato. Entonces de atrás se aproximó un gorila de dos metros y me lo desabrochó sin que me diera cuenta. Si bien tenía un aspecto de gorila, me desabrochó el corpiño sin que me diera cuenta, como un verdadero experto en el amor. Quedé en tetas. Delante de todos, los dos Dueños de Casa y este enorme Guardia de Seguridad. Los tres me miraban. Yo sólo estaba vestida con mi tanga, si se puede llamar a eso estar vestida. Me miraban de arriba abajo, me observaban detenidamente, todo mi cuerpo, mi figura, me recorrían de arriba abajo. La Sra. Madam, se puede decir con una mirada de negocios, como si yo fuera una mercancía, un bien de uso, los otros dos, me miraban como mujer, miraban mis tetas, mi culo y mi vagina. Y creo que se deleitaban y les gustaba lo que veían, porque no podían parar de mirar.

Por suerte no me sacaron la bombacha. Cuando terminaron de mirarme y revisarme les pregunté: -“¿Ya me puedo vestir?”

Los Dueños de Casa dijeron casi al unísono en un tono muy normal y cordial, completamente ajeno y fuera de lugar con la situación que estábamos pasando: -“Preferiríamos que termines la cena así como estás y luego puedes ir a tu habitación”.

Yo me senté en la mesa así como estaba y terminamos de cenar. Era raro estar desnuda ante desconocidos, pero si no tomé mi ropa y me vestí fue porque en parte esta rara situación me excitaba. Algo me gustaba el exhibicionismo y era mi oportunidad de satisfacer esas ganas o fantasía que nunca había podido cumplir. Nunca había ido a una playa nudista, siempre tuve ganas, pero nunca me animé a estar desnuda enfrente de tanta gente. Esta vez, era algo más íntimo, eran tres personas y una era una mujer, así que es como si fueran dos personas. Era preferible eso, a los cientos de personas que puede haber en una playa.

Cuando terminamos de cenar nos saludamos y nos fuimos todos a dormir. Noté como me miraban de atrás (el culo) mientras me retiraba del salón y luego cuando subía la escalera. Instante que se me hizo larguísimo.

Cuando llego a mi habitación, entro y voy al placard para ponerme algo de ropa. La desnudez, ya me estaba incomodando. Grande fue mi sorpresa cuando vi que mi ropa ya no estaba. En su lugar había tangas y sostenes de todos los colores, formas y tamaños. Algunas medias y algunos zapatos de taco alto, y un cartel que decía: “Tu ropa está muy bien guardada en nuestra habitación. Te será devuelta completa cuando vuelvas a Buenos Aires y te daremos lo que necesites para cuando salgas de la casa a pasear por París. Pero cuando andes por la casa deberás andar en tanga y corpiño y se te prohíbe usar más ropa que esa sin autorización”. Me quedé helada. No tuve mucho tiempo de pensar, cuando sentí un Toc Toc en la puerta. Era el Dueño de Casa para explicarme que esto que decía el cartel era durante el día, y que para dormir debía hacerlo completamente desnuda, y que tipo 3 de la madrugada él pasaría a controlar que así lo hiciera. Espero a que me sacara la ropa me miró de arriba abajo con mucha lujuria una vez más y luego se fue.

Me acosté a dormir, en una casa desconocida, con gente desconocida, sin mi ropa y completamente desnuda. Pensaba que en realidad no iba a venir, pero tipo 3, mientras yo dormía entró a mi habitación directamente. Yo no lo sentí entrar, pero me di cuenta que vino cuando me acarició mi culo, desnudito y al aire. No me hizo más que eso. Y luego dormí desnuda toda la noche y todas las noches que le seguirían a esa. Por lo general yo era de dormir boca abajo, y cuando entraba él, mi culo quedaba bien expuesto para él.

Cuando se hizo de día, bajé a desayunar con una tanga y un corpiño blanco que elegí entre los muchos que había ahí. Era un conjuntito de lencería hermoso, muy sexy y delicado y de diseñador. Debía ser realmente muy caro. La bombacha era bien cola-less, como casi todas las que había en el placard.

Luego del desayuno, anduve todo el día de esta forma por la casa. Lo peor es que como eran gente de dinero, por esa casa circulaba mucha gente, jardineros, sirvientas, mayordomos, incluso invitados que venían a ver a la familia y todos me veían así, casi desnuda. Algo me reconfortaba, saber que era gente que en un mes no vería nunca más, pero igualmente el pudor se siente. Sin embargo, no mucho podía hacer, no tenía ropa que ponerme. Solo tangas y corpiños.

Ya era verano, así que ese día la pasamos una buena parte en la pileta. Yo no usé una bikini, sino que me metí al agua así como estaba, total cuál era la diferencia, y además había tantas tangas y corpiños en mi habitación que al subir podía cambiarme esta ropa mojada y ponerme otra. Los que estuvieron en la pileta, ya sea los dueños de casa, algunos invitados que cayeron a la casa, y/o empleados de los primeros, me miraron toda. Y mucho. Creo que hay muchas, muchas personas, en Francia, que me han visto por lo menos en ropa interior.

La verdad que ese día estuvo muy bueno y lo disfruté bastante.

A eso de las 15 hs., me llama Rikjard y me dice: “Mirá, los hombres prefieren los bronceados parejos, así que porque no te sacás la bombachita y el corpiño así te quemás mejor”. Yo bien obediente, hice lo que me pidió y le entregué en la mano tanto la tanga como el corpiño. Quedé como Dios me trajo al mundo.

Rikjard también me dijo: -“Acostáte acá que te voy a pasar el bronceador” y se dedicó unos quince minutos a paserame el bronceador por todo mi cuerpo. Empezó por la espalda, la recorrió toda, muy suavemente y muy despacio también; se fue a las piernas, en dónde hizo lo mismo y luego llegó al culo, me lo toqueteó todo un rato largo largo largo.

Luego me dijo. –“Ahora date vuelta que te voy a poner de adelante”.

Repitió un procedimiento similar, primero me pasó por los hombros, luego por la panza, el ombligo, las piernas y todo para llegar a las tetas, las que me manoseó y magreo por un rato largo largo. También me metió mano en la vagina. Vio que tenía algunos vellos púbicos y me dijo: -“Espera que de pasó vamos a aprovecha parar rasurarte” e hizo llamar a una sirvienta y le pidió que traiga las cosas. La sirvienta trajo una palangana con agua, una crema especial y una hojita de afeitar. Rikjar me colocó la crema por la vagina, y luego con mucha paciencia me la depiló a cero. Al terminar me enjuago muy prolijamente, se ve que había hecho esto muchas veces.

A los 3 o 4 días, me acostumbré a andar en ropa interior por la casa. Dejó de darme vergüenza y se tornó algo “natural” el hecho de que los sirvientes, mayordomos, dueños e invitados me miraran. Y si bien me sentía un poco puta, trola, algo en mi interior se encendía con esta situación. Conciente o inconcientemente cada día buscaba las tangas más chiquitas y sexys, las más provocativas. Incluso al vestirme me fijaba, que la tanga que me ponía se me metiera bien bien dentro del culo. Y también elegía cuidadosamente los corpiños, si bien tengo naturalmente hermosos senos, elegía aquellos que me los realzaran más, que los hicieran más turgentes, aquellos en los que parecieran más grandes. Seguramente esto era ni más ni menos que mi instinto natural de mujer.

El Burlesque estaba separado de la casa solo por una puerta. Yo todavía nunca había entrado. A la semana más o menos de aquella cena en la que empecé a andar semi-desnuda por la casa la La Sra. me invitó a pasar con la frase: -“Conoce el lugar, ambientate. Mira el lugar, fijate bien como es todo. Que mañana vas a empezar a trabajar”. Pasé así como estaba en ropa interior. Recuerdo que ese día tenía puesto un conjuntito rojo muy sexy. El lugar estaba lleno de hombres, y de mujeres también, vestidas más o menos con la misma cantidad de ropa que yo. Yo me quedé a un costado solo observando. Aunque era más observada de lo que yo observaba. La ropa interior roja hacía que me miraran bastante. Tomé una o dos cervezas que me invitaron desde la barra. Y traté de entender y descifrar “los códigos” del lugar.

Al otro día recién empecé como camarera. En bombacha y corpiño por supuesto. Ese era mi uniforme de trabajo y de estar. La Sra. me había dicho que tal vez tuviera que hacer un strip-tease, pero que la idea no era que hiciera “pases” con los clientes. También me dijo que iba a ser como un juego, que me iba a divertir y a vivir una experiencia nueva. No estaba segura hasta ese momento si me iba a resultar divertido o no, pero estaba segura de que era un experiencia completamente nueva.

No estaba en los planes, y yo solo era una camarera más, hasta que un cliente me vió, se ve que le gusté y me solicito especialmente. Yo no quería hacerlo. Cuando lo vi, no era un tipo tan feo, de hecho era algo atractivo. Era alto, era rubio, realmente no me explicaba que hacía un hombre así en un lugar como este. La Dueña de Casa se acercó a mí, me lo señaló con un ademán de cabeza, me dio una palmadita en el culo y me dijo: -“Dale es él, pasa con él”. Y luego nos presentó: -“Hola ella es Natalia, él es Kevin, es irlandés, y ella, el caramelito que te vas a comer, es de Argentina”. “Hola, ¿Que tal?” lo saludé yo y el me contestó algo similar. Hablaba muy poco en español, yo hablo en inglés, pero él hablaba cero español.

Madam continuó la presentación, sólo que la hizo un poco más física: -“¿Estás seguro Kevin o querés ver alguna otra chica?” Le preguntó. Luego tomó la mano de él, la derecha y la llevó hasta uno de mis senos, y le dijo: -“Tocá, mirá lo que es esto, carne de primera”. Ni Madam ni yo estábamos seguros acerca de si Kevin estaba convencido o no, entonces Madam que era una excelente vendedora y mujer de negocios (más adelante me enteraría que fuera de este ámbito era una reconocida empresaria, incluso hacía consultoría en empresas y había escrito dos libros, pero le encantaba la noche más que la vida misma) prosiguió: -“Nati date vuelta”. Yo me di vuelta y quedé de espaldas a Kevin. Madam tomó mi bombachita y me la bajó un poco. Me quedó donde empieza el culo, y luego me dio una nalgadita. “Mirá lo que es esto Kevin” le dijo, “¿Estás seguro de que no estás convencido?”. Y Kevin se convenció. El mismo me subió la tanga y dijo: “Ok. Acepto. En la habitación de siempre”.

Madam me condujó hacia una sala privada en dónde una de sus asistentes, Roxana me arregló un poco el pelo y me dio algunas indicaciones y consejos. Roxana no era ni más ni menos que una ex puta que habia decidido por un tiempo alejarse de la actividad. Lo que me dijo fue: -“Hacé todo lo que te pida. No te niegues a nada. Igual no te asustes este tipo es buenísimo. Si el te pide que te desvistas o bailes, hacélo. Si el te quiere desvestir, dejáte. Dale una buena chupada, eso siempre les gusta y hacéles creer que te están matando con el sexo que están dando. Hacéles creer que estás recibiendo los mejores pijazos de tu vida. Pero siempre tranquila, vos manejá la situación que actitud y condiciones para puta no te faltan”.

Una vez lista, me indicaron el camino hacia los cuartos privados, al 314, una habitación que él conocía perfectamente ya que era habitué del lugar. Entré a la pieza y él me estaba esperando, ya estaba desnudo por completo, con la verga bien erecta. Yo pensé: “Oh esto va demasiado rápido”. Estaba en mis planes conocer algún chico lindo en mi viaje por Francia, pero no de esta forma.

Volviendo a la realidad y saliendo de mis pensamientos, era una pieza de tamaño medio, con no mucho más espacio que para una cama, aunque tenía su bañito privado.

Se paró y se acercó. Y me pegó una cachetada fuertísima en la nalga. Lo miré y sin decir nada, puso su mano en mi corpiño para desabrocharlo. Lo hizo, me lo sacó y enseguida y quedé en tetas. Solo protegida por mi bombachita, que tampoco demoraría mucho tiempo en volar. Y efectivamente me la sacó en un segundo, se ve que la lencería no lo apasionaba demasiado. Me toqueteó toda, como hacia rato no me manoseaban, ni mi novio, ni algún chico que me gustara. Me estrujo el culo y las tetas una y otra vez, mientras me besaba en el cuello, en la boca, o alternaba con chuparme los pezones también. Me apoyaba su miembro en la conchita, me lo hacía sentir, me hacía sentir quién mandaba, que él era el cliente y yo bueno … la flamante puta. Me puso de espaldas a él también y me apoyaba la verga en el culo, aunque sin penetración todavía, esto me calentó muchísimo, me puso a mil. Y mientras tanto me tocaba las tetas y me seguía besando el cuello. Yo no se crean que me quedaba atrás, con mis manos me deleitaba tocando su importante miembro y acariciando sus huevitos. Que luego debería seguramente de probar con la boca. Ya me lo veía venir.

Cuando se aburrió de tocarme y ya estaba listo para más acción, me hizo arrodillar en la cama y que le pusiera el condón con la boca y se me dificultó bastante ya que nunca lo había hecho. No tenía experiencia en hacer eso, tan propio de las prostitutas. Le di una buena fellada, o por lo menos hice lo mejor que pude, estuve un rato bien largo con su largo vergo en la boca.

Se la chupé por un larguísimo tiempo. El se calentaba. Yo metía su miembro hasta el fondo de mi garganta. Y usaba solo mi boca, no las manos. Cada tanto lo sacaba de adentro mío y le lamía los testículos. Ahí sí, mientras le lamía los testículos usaba mis manos para acariciarlo y masturbarlo. El estaba realmente  muy caliente. Tanto que se sacó el forro y me hizo que se la siguiera chupando. Cada tanto me tomaba fuerte del pelo, me sacaba su verga de la boca y me hacía lamerle los huevos nuevamente. Y finalmente pasó lo que están pensando, no me avisó y descargó como les gusta hacer a los hombres casi toda su leche en mi boca. Pero lo último que escupió su pene, me lo tiró en las tetas. Yo con el dedo índice de mi mano derecha, me lo pasé por el semen que tenía en las tetas y me lo introduje en la boca al tiempo que se le sonreía pícaramente. Eso lo calentó mucho mucho mucho.

El descansó un poco. Se pidió un whisky a la habitación y se lo trajeron. Se lo tomó y luego la cosa siguió. Que rara me sentía. Una experiencia nueva, que pasaba por mi vida como un torbellino. Parecía que fue ayer que estaba subiendo al avión y ahora … Tantas cosas nuevas vividas.

Mientras yo pensaba y me pasaban miles de cosas por la cabeza a Kevin sólo le pasaba una: el sexo. Entonces me hizo que volviera hacia él y me empezó a besar en la boca. Esta vez estábamos los dos acostados en la cama. En cierta forma esta vez fue distinta, me trató de manera mucho más dulce. Casi como si fuera su novia. Me dio muchos besos, me chupó un poco los senos y me estimuló el clítoris con sus manos. Lo cuál me encendió realmente. Me calentó mucho y casi me provoca un orgasmo antes de que me penetrara. Kevin sabía donde tocar. Pero también sabía cuando parar y antes de que yo estallara de placer, el hizo una pausa y comenzó con la penetración vaginal. Esta vez fue algo muy lindo, muy suave. Una penetración rítmica y cadenciosa la que me dió. Fue por un intervalo de 45 minutos más o menos que estuvimos de esta forma. Fui muy lindo como me trató, me sentí protegida por él, realmente como si algo nos uniera, aunque en el tercer coito volvería a la realidad de que no. Cuando acabó, descargó su leche dentro mío, con profiláctico obviamente. Y yo acabé con él casi al mismo tiempo. Fui un momento muy lindo. Mi primer orgasmo francés y vaya que había sido de los buenos.

Se tomó otro descanso y otro whisky. Al volver a la acción me puso en cuatro esta vez en la cama y me hizo el sexo anal. Todo lo que había pasado antes desapareció. No le importó nada mío. No me lubricó bien y al principio me dolieron mucho sus penetraciones. Si bien no era virgen del culo, no lo había hecho demasiadas veces. No estaba tan dilatado mi anito. A él poco le importó, me puso en cuatro y me empezó a dar bomba. Encima como ya era el tercer polvo, le costó muchísimo acabar y me dio bombazos muy fuertes por el culo por largo tiempo. Tanto que al otro día, me dolía un poquito. Cuando estaba por acabar, hizo lo mismo que hizo cuando me puso su pene en la boca, se sacó el forro, volvió a penetrarme, bombeó un par de veces más y luego descargó todo su leche dentro de mi ano. Que sensación deliciosa debo confesar. Pero no me gustó que no me preguntara o pidiera permiso. Sin embargo yo seguía los consejos de Roxana, que algo sabía del tema: “Hacé todo lo que te pidan”.

Luego se tomó algunos descansos más, algunos whiskys y me echó algunos polvos más, pero no les voy a contar todos para no aburrirlos, pero puedo decirles que era bien potente, me cogió y re cogió. Tal vez fuera así naturalmente o tal vez habría tomado algo que lo ayudase a tener tanta duración y potencia.

Esto fue el primer día. Y cómo ese cliente era un cliente importante, habitué y pagó una importante suma de dinero, estuvo casi toda la noche conmigo. Cuando volví al bar, luego de ser recontra recogida, eran algo de las 5 de la mañana. Ya estaban casi por cerrar y no quedaban muchos clientes. Ahí me tomé otra cerveza, un poco para sacarme tanto gusto a leche y a condón de la boca. Un cliente más quería pasar conmigo, pero Madam decidió que por esa noche era suficiente, por ser la primera y además el cliente no tenía el dinero suficiente para pagar la elevada suma de dinero que Madam había fijado como tarifa para estar conmigo. Madam le hizo entonces un precio más bajo, pero sólo para que bailara un poco frente a él, me desnudara frente a él de manera sexy, y luego tomara un trago sentada en su falda. Hice todo lo que me pidió e indicó Madam. Cuando ya estaban cerrando y los clientes se debían ir, este cliente me dijo: -“Bueno, ahora quiero vestirte”.

“Ningún problema” dije yo.

Entonces él, tomó de arriba de la mesa mi tanguita y me la puso, de paso obviamente que aprovechó para toquetearme la cola y la vagina e hizo lo mismo con el corpiño y mis senos. Y me gané una buena propina que me pusó en la bombacha. Bien adentro de la tanga, no en las tiras de los elásticos como es la costumbre. El bar cerró y yo me fui a descansar.

Llegué a mi habitación y como era costumbre, me desnudé. Me miré frente al espejo y me vi muy linda. Intenté hacer un balance de todo lo que había pasado en el día, y tenía un torbellino de ideas, así que no pude hacer ninguno, ni sacar nada en claro, lo único que recuerdo, es que cuando me miré frente al espejo, así toda desnuda, sonreí.

Al siguiente día, tuve que ir a trabajar al NighClub. En este día, no hice ningún pase pero bailé con varios clientes. En el lugar cada tanto ponían música para bailar y a algunos clientes les gustaba bailar. Bailábamos ritmos como salsa, merengue, y similares y me hacían girar y cuando me daba vueltas me tocaban o pellizcaban el culo. Yo, y otras chicas, bailabamos así en bombacha y corpiño y eso calentaba a los hombres y los llevaba a beber más o bien a “pasar” a los privados a tener sexo. A mí me encantaba bailar, así que este segundo día de burlesque fue muy lindo y divertido. Sin sexo explícito y con mucho baile, muy sensual y erótico, ya que lo hacía casi desnuda para hombres que no conocía, pero nada pasó de algunas tocadas lógicas de mis nalgas y de fuertes apoyadas de penes en mi culito. Lo cuál esto último no me molestaba, ya que en el colectivo o en el tren siempre me apoyan, especialmente los hombres mayores.

Al tercer día de burlesque ni pasé con algún cliente, ni bailé con ningún cliente. No sé si esto fue casualidad o parte de un muy planeado y proyectado entrenamiento que Madam tenía en su perversa cabeza. En este tercer día trabajé de otra modalidad. Creó que era la peor de todas.

En esta los clientes pagaban, íbamos a un privado y se masturbaban solo con mirar. Esto era claro mucho más barato y accesible que “pasar”. Esto lo tuve que hacer un par de veces, y no sé si no era peor que ser garchada. Era por lo menos más desagradable. Muchos viejos pagaban por verme desnuda y masturbarse ahí delante de mío. Creo que sin duda eso era peor. Algunos me decían “Juntate un poco las tetas” o “A ver date vuelta y mostrame el culito”. Yo obedecía y hacía lo que me pedían, pero me daba bastante repulsión esta gente, no así los otros.

La mayoría de los que se acogían a esta modalidad gustaban de “hablar sucio” y me decían las peores barbaridades que hube de escuchar en mi vida. Alguna irreproducibles, pero todo el tiempo me decían cosas como “Putita”, “Que trolita que sos”, “Cómo te gusta la verga”, etc. y muchas frases de este estilo.

Sólo una vez tuve que hacer un domicilio y Ohh casualidad, fue el cuarto día. No se porque pero me acuerdo el Nombre y Nro. de la calle, la calle Rhing 383, era cerca de la Torre Eiffel. Un médico prestigiosísimo. Quiso jugar a la nena y el doctor. Y pidió a Madam una linda puta, pero que no tuviera tanta cara de puta, que no estuviera consumida por la noche, entonces Madam pensó inmediatamente en mí. La única que tenía en su harém de bellezas que no estaba consumida por la noche. En mi rostro todavía se veía inocencia. Que iba perdiendo de a poco.

Me arreglaron como una reina, como una diosa. Estaba vestida muy hermosa muy linda, muy distinguida.

Me llevaron en limusina hasta la puerta del lugar y me indicaron que timbre debía tocar. Me prepararon una cartera con todos los elementos necesarios para la tarea, condones, lubricantes, algunos juguetitos, etc..

Toqué el timbre: “Ring” sonó el timbre de la calle Rhing 383.

Me atendió el médico y me hizo pasar a su residencia. Como ya les mencioné su fetiche era jugar a “la nena y el doctor”. Y jugamos todo un día. El me revisaba, me hacía desnudar, me pasaba sus “instrumentos” médicos por todo mi cuerpo una y otra vez. Y finalmente me cogía también una y otra vez. Pero esto es un episodio que tal vez les cuente más en detalle en otro relato.

A partir del quinto día, los días se fueron repitiendo. Pero en general se parecían al primero y al segundo: hacía “pases” con los clientes, y bailaba un poco con ellos. También alguna que otra vez hice algún que otro strip-tease a pedido de algún cliente. Pero no hice más domicilios ni por suerte Madam me expuso a que se masturbaran conmigo (yo le había comentado que no me gustaba y ella me dijo que no me preocupara que no iba a ocurrir más).

A los 10 días más o menos, llego a mi pieza. Me quiero cambiar y veo que esta vez había solo tangas y había un nuevo cartel relativo a la ropa: “Esta semana hemos cambiado las reglas, ahora solo podrás usar una prenda para cubrir tu cuerpo y será una tanga. No puedes usar nada más a no ser que nosotros te autoricemos. Si te vemos aunque sea una vez con un corpiño puesto, tomaremos severas medidas. Rikjard y Madam”. Nuevas reglas, parecía casi lo mismo, pero de hecho no lo era. A lo otro ya me había acostumbrado, a esto tendría que acostumbrarme. Y no sería fácil. Así como uno se siente seguro con ropa, yo me sentía “vestida” (por efecto del acostumbramiento) en tanga y corpiño. Pero ahora, debería sentirme nuevamente desnuda por un tiempo hasta que me acostumbrara.

Y estas reglas regían para todo. O sea que cuando iba al Cabaret, ya entraba de movida en tetas. Los hombres no paraban de mirarme, de “violarme” con la mirada.

La nueva perversión que conocí de Rikjard fue que cuando a la mañana venía algún cartero o alguien a entregar algo me hacía ir a mí a recibirlo. Y no me daba ropa adicional. Tenía que salir así en tetas. Los empleados postales y/o similares no entendían absolutamente nada, pero se deleitaban con la visión que Rikjard les ofrecía.

Los días en tanga directa en el Cabaret, tuvieron mucha más acción que antes, los hombres se calentaban con más facilidad conmigo y me elegían mucho más que antes, con lo cuál tuve que hacer muchos más “pases” con clientes que antes.

Para si, entre Rikjard y Madam, comentaban y pensaban: “Va muy bien, aprende muy rápido esta chica. Tiene un futuro, si le interesa, extraordinario”. “Hay que ver, hay que esperar, darle su tiempo de maduración, pero condiciones y actitud no le faltan”.

A los 8 días de haber andado en tanga todo el tiempo por la casa, llegó a mi habitación y para mi sorpresa, un nuevo cartel: “Nuevamente hemos cambiado las reglas. Esta semana, solo podrás usar sostén para cubrir tu cuerpo. Te vas a sentir bien putita con tu conchita al aire, seguramente más que antes y tal vez como lo que eres, una putita. Al estar tu culo descubierto por completo, cualquiera lo puede tocar o nalguear en cualquier momento y no te puedes resistir, pues esas son las reglas de la casa. Gracias. Rikjard y Madam”.

Pensé en ir a protestar pero luego me di cuenta que sería inútil. Quería aunque sea usar tangas. Además, los corpiños me incomodaban y me parecía sin sentido usar corpiño y no tanga. Cuando le comenté esto a Rikjard y Madam que prefería usar ropa interior completa, o solo tanga si tenía que elegir o completamente desnuda si no había chance de que me autorizaran a usar tangas. Ellos muy estrictos me dijeron: -“Las reglas son las reglas y debes aceptarlas”. Y no me quedó otra que aceptarlas. Así transcurrieron varios días, casi 11 en los que mi vagina anduvo bien ventilada.

Mientras tanto de noche seguía trabajando en el NightClub de la familia. Ahora entraba directamente en sostén y nada más. Alguna veces me permitían ponerme alguna falda transparente, pero no tangas. Y eso hizo que los clientes me eligieran mucho más que antes e hice muchísimos pases. Había tenido más sexo en par de semanas que en toda mi vida anterior. Incluso muchos clientes, como ya estaba en conchita, me hacían que les suba arriba, me hacían desabrocharles sus braguetas, sacar sus vergas y me cogían ahí en el salón. A la vista de todos. Me hacían quedar como la más puta entre las putas, ya que alguna que otra vez no pude aguantar y me corrí con todo. Y me fui transformando en la más puta entre las putas.

A los 11 días de haberme casi acostumbrado a andar mostrando mi concha y mi culo por todos lados, llego a mi habitación y ahora el placard estaba lleno de ropa, pero era ropa algo anticuada, bastante conservadora, no había una sola minifalda, o una musculosa escotada. El cartel del día decía: “Toma esto como un entrenamiento. Ya puedes vestirte, con lo que quieras que hay aquí. Esta ropa es tuya, te la regalamos toda, incluso cuando vuelvas a tu casa puedes llevarte lo que quieras. No puedes andar más desnuda por la casa, ni siquiera puedes usar biquini y No puedes ingresar más a la Casa de Burlesque. No debes, ni puedes trabajar más allí. Ya te has ganado el alojamiento y comida del que te hemos hablado. Rikjard y Madam”.

Ya no entendía nada. Había pasado el último mes casi desnuda todo el tiempo y ahora no podía. Estuve 5 días usando esta ropa, vestida como Laura Ingalls prácticamente y al 6to. día no aguante más. Estaba desesperada. Necesitaba desnudarme. Necesitaba que alguien viera mi vagina, mi culo, mis tetas. Que alguien me rozara incidentalmente o intencionalmente, necesitaba exhibirme en ropa interior en el Cabaret y que los hombres se babearan conmigo, necesitaba bailar strip tease para los clientes, ponerles un condón con la boca y que luego me cogieron y re-cogieran. Necesitaba todo eso y más. Pero no. No me permitían más trasponer la puerta negra que daba al Cabaret. Estaba vestida casi como una monja, y ya la ropa me molestaba. Y por lo que me había comentado Rikjard esto iba a ser así hasta mi vuelta a Buenos Aires. Es decir que ya no iba a entrar nunca más al NightClub. Ni siquiera para tomar una cerveza o despedirme de las chicas. Con algunas de ellas, había entablado una buena relación y me habían enseñado unas cuantas cosas.

En otro momento, en otro rincón de la casa, Rikjard le comentaba a su mujer: -“Esta funcionando a la perfección el entrenamiento. Está sacando la putita que tiene en su interior. En unos días más te va a suplicar que la dejes volver a desnudarse y al Cabaret”. Y no se equivocaban para nada …

Un día no aguante más y si bien no lo tenía permitido me agarró como un ataque de locura, de pánico y me desnudé en el medio de la casa. Quedé desnuda completamente y comencé a andar así por la misma. A nadie le molestaba realmente, los mayordomos y sirvientes contentos, pero las reglas eran las reglas y yo las había quebrantado flagrantemente.

Rikjard me hizo llamar a su despacho. Me saludo muy cordialmente. Me preguntó que había pasado y yo le conté. Al final de la charla, en la que yo le expliqué y conté todo, él me puso un collar negro en el cuello, para marcar que estaba en peritencia. Aunque no me hizo nada. Me explicó que ese collar lo llevaría todo el tiempo mientras durara mi período de castigo.

Ese día a la noche pude volver al cabaret, pero sería de una manera especial.

Rikjard me mandó a decir por uno de sus asistentes que me estuviera desnuda en el jardín principal a eso de las 19 hs.. Así lo hice.

Fueron dos guardias de seguridad, dos gorilas, me ataron, me llevaron a una habitación oscura de la casa y me dejaron así hasta las 24 hs.. A esa hora, me llevaron al burlesque. Yo seguía teniendo el collár negro que marcaba que estaba en penitencia. Y sí antes fui un objeto sexual, un juguete sexual de varias personas durante varias semanas, en calidad de penitencia me tratarían con algo mucho más bajo y vil que ello.

Con los ojos vendados, amordazada con una de mis tangas en la boca y desnuda. Me ataron en el medio del Cabaret y dejaron una fusta a mano. Cualquier cliente que quisiera y gratis, me podía dar fustazos en el culo, en la vagina o en las tetas. También podían realizar conmigo otras prácticas medio sado como introducirme bolas chinas en el culo y demás. Yo estaba completamente expuesta e indefensa, desnuda y atada por las muñecas al techo.No veía, no podía gritar, solo sentir, lo que fuera que tuviera que sentir. En un momento tuve ganas de orinar y se lo dije a Rikjard cuando pasó cerca de mí. “Aguantate” me dijo él en un tono cortante. También los clientes podían introducirme dedos en la vagina. Muchos lo hicieron y me corrí una y otra vez, como una verdadera zorra delante de todos. No podía parar de gemir, de humedecerme, la sensación era de una lujuria total, aparte llevaba antes de esa noche casi una semana de abstinencia sexual. Más tarde me comentarían que al lado mío había un cartel con un listado de todas las cosas que los clientes podían hacerme gratis ese día y por cuáles tendrían que pagar. Hacerme sexo anal ahí delante de todos costaba unos 70 euros y si no me fallan las cuentas recibí unas 3 o 4 vergas por el ano. Sexo vaginal unos 50 euros y solo 2 quisieron hacermelo así, ya que estando yo parada se complicaba un poco. Otra cosa que me hicieron ese día fue: un cliente pagaba la suma correspondiente, entonces venía un empleado y al collar le ponía una soga que entregaba al cliente, me soltaban las ataduras de las muñecas por un rato, el cliente tiraba de ella y yo debía ir gateando hasta la mesa de ese cliente y practicarle sexo oral, tragandome todo el semen.

Fue una rara sensación, pero también tuvo algo de lindo. Yo estaba ahí, desnuda, atada y expuesta. Era menos que un juguete sexual. Menos que un animal sexual. Cualquiera de los presentes hacía conmigo lo que quería. Me tocaron, me penetraron, me hicieron de todo. Y me gustó. No me pregunten porqué. Sé que no es lo normal, lo lógico, lo convencional, pero me gustó y lo disfruté. Disfruté que me hicieran sexo anal, los fustazos, los petes, el sexo vaginal, en fin confieso que disfruté todo ese día de penitencia muy intensamente.

Al otro día ya había superado mi día de castigo y volví al Cabaret pero normalmente como en los días anteriores. Sin embargo no pude volver a usar ropa y mientras estuve en esa casa anduve o bien desnuda o por momentos en tanga. A partir de ahí saqué bien afuera la PUTA que hay en mí y fui en el Cabaret la más perra de todas. Batí todos los records de ganancias del mismo. No le hice asco a nada, hasta hicieron un Gang Bang conmigo en el medio del salón en el que me habrán cogido unos 20 a 24 clientes.

Así transcurrió más de un mes. Luego, por suerte el mes de intercambio estudiantil terminó. Los padres de Melanie me acompañaron al aeropuerto y me despidieron como si todo el mes hubiera sido un “intercambio estudiantil normal” y no como lo que fue. Que gente rara que eran. Por suerte terminó y volví a mi casa. Realmente no aprendí mucho de lo que venía a aprender a Francia, pero por cierto que aprendí muchas otras cosas y debo confesar que hoy ya devuelta en mi país y en mi vida normal, usar ropa me cuesta, por eso cuando puedo, aprovecho y me hago una escapada a playas nudistas.

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Mi hija y yo somos amantes (100% real)

Martes, enero 6th, 2009

Hola a todos, me he decidido a escribir despues de 2 años de estar leyendo los relatos de esta pagina. Comence a leerlos por que me pasaron cosas en mi vida con mi hija y quise averiguar si esto era comun o no, creo que la mayoria de los que escriben en esta pagina y en casi todas las paginas de relatos son falsas, OJO! pero no por eso malas o sin valor, eso hizo que dudara en escribir mi experiencia, pero con el tiempo me decidi a compartir con ustedes todo lo que estoy experimentando. Debo advertir primero al hipotetico lector o lectora de estas lineas, que este es un relato 100% autentico, que no solo me paso, sino que me esta pasando y del cual me siento como en un sueño.

Comencemos, tengo 33 años y me llamo John, vivo en Caracas, Venezuela y soy profesional financiero, mi vida es comun, nada extraordinario. tengo un hogar, carro, viajes de vez en cuando, una cena o una fiesta algun fin de semana, etc, osea, una vida como la de cualquiera, sexualmente me inicie muy joven, siempre me han atraido las mujeres y he tenido diversas parejas pero no me considero un playboy ni nada parecido, soy de mente liberal, el sexo es algo natural y bello, diria que no soy tradicional. Me case hace 11 años y el año pasado me separe, la vida me regalo una belleza de niña, se llama Gabriela, este año esta cumpliendo 11 años, es mi hija querida, mi ex-esposa y yo terminamos la relacion amigablemente y entendimos que por el bien de la niña lo mejor era seguir siendo amigos y alternar los fines de semana las salidas y los viajes, uno ella y otro yo.

Mi hija siempre ha sido super pegada conmigo, todo el mundo siempre comento que era una obsesionada con su papa, y debo admitir que no era mentira. Pero la verdad es que era reciproco, mi hija se convirtio en lo mas importante de mi vida y debido a que siempre he sido un papa comprensivo y algo consentidor, hizo que entre nosotros creciera una intimidad u una confianza pocas veces vista entre padre e hija.

Desde chiquita se perfilo que Gabriela seria una niña muy bonita, y no era orgullo de padres, es que la verdad todo el mundo lo decia, inclusive nos llamaron para hacer casting de comerciales. Ella es pelo cataño, con la cara linda y ya a los 9 años tenia figura de mujercita, con un traserito super atractivo y los senitos ya le estaban saliendo. Yo nunca la vi con ojos que no fueran de padre, pero cuando saliamos a comprarle ropa me daba cuenta que mi bebe ya no era tan bebe y se estaba transformando en una mujercita.

En fin, como digo, nuestra relacion transcurrio bastante normal, hasta hace año y medio, gabriela tenia 9 años y medio, en nuestro edificio tenemos una gran picina y siempre bajabamos los fines de semana o alguna tarde de vacaciones, tomabamos sol y nos bañabamos un rato. Una tarde de vacaciones escolares, que aqui en Venezuela es entre Julio y Septiembre, sali temprano del trabajo y cuando llegue al apartamento me dijo la chica de servicio que la niña habia bajado a bañarse, aproveche y me cambie, bajando para relajarme un rato y nadar algo. Cuendo llegue a la picina, no encontre a Gabriela por ninguna parte, lo cual me extraño y hasta me preocupo un poco, sin querer darle mas importancia de la que seguro tenia, la espere e imagine que estaba buscando algo al apartamento de una de las amiguitas que siempre la acompañaban. Pasado un rato y al ver que no volvia, me levante y fui donde el vigilante, el cual me dijo que la niña la habia visto pero que tenia rato que no estaba por ahi, ya un poco mas angustiado comence a llamarla a su telefono celular cuando por fin me atendio, le pregunte donde estaba y aunque le senti la voz un poco altereda me dijo que estaba en casa de Adriana, una amiguita de piso 5 y que ya bajaban. Eso por supuesto me tranquilizo y a los 5 minutos ya estaban abajo, llegaron de los mas normal y se pusieron a jugar y a bañarse. Siempre pense que Adriana, que tenia casi 12 años, era un poco mayor para andar con mi hija, pero nunca le di la importancia requerida, ademas como ya he dicho, siempre he sido tranquilo y pense que Adriana le encantaria andar con la mia ya que era muy madura para su edad.

Ese fin de semana mi esposa tenia que irse para panama a un viaje de su trabajo y me quedaria con la niña, lo que era una dicha para mi porque siempre la pasabamos mejor solos que con su mama. Planificamos mil cosas que hacer, salir a comer, cine, etc, El vienes en la noche, una vez que el taxi busco a mis esposa para llevarla al aeropuerto, nos pusimos a ver Tv, me servi un Whisky como normalmente hago los fines de semana aunque soy tomador ocacional y jamas se me pasan los tragos, siempre he sido muy cuidadoso con eso. Estabamos en el mueble como siempre, ella recostada de mi y yo haciendole caricias de lo mas inocente en el pelo,en un momento como a las 9 de la noche veo que Gabriela va al baño y me quedo esperandola por que queriamos ver una pelicula de DVD, asi paso un rato y como veo que no vuelve, la busco al baño por que pense que se sentia mal, cual es mi sorpresa cuando la veo, acostada en su cama tocandose su vaginita con una mano y la otra tocandose lo pezoncitos, realmente debo admitir que fue una gran sorpresa y me quede paralizado, yo sabia que ella conocia mucho sobre sexo, ya habiamos hablado de eso, y como ya he dicho, soy muy liberal de pensamiento y creo que el sexo y la desnudez son totalmente naturales, pero jamas me imagine que a su edad ya queria experimentar por si misma. Fui muy delicado y aunque me escondi un poco pude observarla un rato, y ahi esta el detalle, analizando con el paso de los meses, ese fue el momento clave, porque si era mi propia hija la que lo hacia no me retire y la deje en su intimidad?, por que me tuve que quedar viendola y hasta debo recononocer que me quede absorto mirando como se frotaba con la mano y senti que me excitaba?, nunca podre responder, tampoco estoy arrepentido, y se que muchos me juzgaran, pero de verdad que me alegra haberlo hecho.

Cuendo vi que tenia rato me retire y me fui a esperarla en el sillon, volvio a los 10 minutos aproximadamente y se sento a mi lado de lo mas contenta preguntandome si podiamos comenzar a ver la pelicula, asenti y le dimos play al DVD, pero la verdad es que no me podia concentrar, al rato me pare a servirme otro trago y cuando me sente ella me sonrio, la vi mas linda que nunca, ella es muy alta para su edad y me senti muy confuso, mi niña querida experimentaba sexualmente y no solo me gustaba la idea sino que me exitaba!, me senti desfallecer, que hacia?, no podia aguantar la curiosidad y deje que la pelicula corriera un rato, luego le dije que ordenaramos pizza y le encanto por que tenia hambre, paramos la pelicula y llamamos, nos dijeron que ya era tarde y que no la podian llevar, cerramos el telefono y le dije que nos hariamos algo, luego de comer le comente que no la pusieramos todavia, que esperaramos porque queria hablar algo con ella, le propuse que conversaramos de lo que habia hecho ultimamente, y asi, como quien no quiere la cosa, fui tocandole el tema de lo que hacia normalmente con sus amigas en sus casas, en el colegio, ella me respondia de lo mas normal hasta que con toda naturalidad le pregunte si se habia besado con alguien, me miro sorprendida y no abrio su boca para nada, senti que la habia pillado y que estaba llegando al fondo de todo, le volvi a preguntar con toda naturalidad y le prometi, que como siempre, si me decia la verdad, no importa lo que me contara, no me pondria bravo, me miro a los ojos por unos segundos, dudando, y luego hablo, y ustedes mis hipoteticos lectores, ni se imaginan el terremoto que me sacudio con esas palabras.

Me confeso que si, que por curiosidad se habia besado con Adriana, la de piso 5 y que le habia gustado tanto que siempre que decia que bajaba a la picina se iban a su casa, ya que su mama no estaba porque trabajaba y veian unas peliculas donde las parejas se desnudaban y tenian sexo, por supuesto me imagine que habian encontrado pornos de la mama de la niña, le dije que era normal, que no se asustara por contarmelo, cuando vi que se tranquilizo y sonrio, le pregunte que mas hacian, poco a poco fuimos conversando y fue soltandose en su historia, descubri que no solo se besaban, tambien se habian tocado, besado los senos y hasta desnudado para chuparse las vaginitas, yo escuchaba paralizado, no podia salir de mi asombro, esta niña no era para nada la bebe que creiamos, era una maquina de hormonas que destilaba sexo por cada poro, a medida que me lo contaba yo notaba su gusto por rememorarlo y hasta senti que se estaba exitando, por supuesto debo admitir que estaba tan exitado que mi ereccion era enorme, mis caricias hacia ella se habia vuelto ya no paternales, eran sensuales, queria tocarla, tenia un vestidito de pijama que le encantaba, y yo bajaba la mano por su espalda, le tocaba las piernitas, estaba que explotaba pero no me atrevia a avanzar mas alla.

En un momento dado ella me sorpende preguntandome si yo aparte de su mama habia besado y tenido sexo con otra mujer, por supuesto le dije que si, pero antes de conocerla, que luego que me case no le habia sido infiel, una verdad a medias claro, en ese momento se me quedo viendo y se me acerco suavemente, montandose de frente a mi sobre mis piernas, por supuesto inmediatamente me sintio mi pene que estaba durisimo, al sentirlo se quedo quieta y me pregunto, ese es tu pene verdad, lo que estoy sintiendo?, me quede mudo y como a los 20 segundos de silencio le respondi que si, ella se acomodo mas y senti que se cuadraba encima mio para sentirlo directo en su vagina, no dejabamos de mirarnos, directo a los ojos, en ese momento senti que todos esos años de confianza y entendimiento mutuo se habian concentrado en esa mirada, hablabamos sin hablar, nos entendiamos perfectamente, ella sabia lo que queria y tambien sabia que yo queria, y asi, sin darme cuenta le di un beso, al principio fue un beso corto en los labion, se me detuvo el corazon, que estaba haciendo?, estaba loco!!!, pero no escuche de razones, mi conciencia se perdio y comenze a besarla mas apasionadamente, ella no solo respondia sino que fue la primera que saco la legua, tenia experiencia, empujaba sus labios contra los mios mas duro, queria probarlo todo, se sentia desesperada, comenzo a moverse arriba y abajo pasandode mi pene por toda su vaginita a traves de su panty, la empece a acariciar por todas partes y ella a mi, le quite la pijama y me enconte de frente con sus 2 pechitos parados, estaban comenzando a salirles, los chupe demasiado rico, sus pezones paraditos, rosaditos, sentia sus nalgas ente mis manos, la desnude por completo, la bese por todo el cuerpo, baje a su vaginita, no tenia pelitos y la chupe completa, su colita, ella tiene unas nalguitas espectaculares, me sentia delirando, ella luego me dijo que queria verme desnudo, la complaci, y se monto encima de mi pene, asi estuvo un rato, cabalgando, me moria por penetrarla pero sabia que no podia, le haria daño si lo hacia tendria que tener paciencia, la mire a los ojos y le dije que la amaba y ella me beso profundamente diciendome que ella no solo me amaba como papa sino como hombre, en ese momento supe que mi vida cambiaria, nuestra vida cambiaria para siempre, y asi fue.

Esa noche estuvimos horas teniendo sexo, me chupo mi pene por primera vez y lo hizo rico, le faltaba experiencia pero sabiamos que eso el tiempo nos lo daria. Dormimos en mi cama, en la cama que compartia con su mama, asi pasamos un fin de semana espectacular, la relacion seguia como siempre, papa e hija, pero era extraña, si le tenia que reclamar algo le hacia pero me senti incomodo, era como regañar a mi amante, me tranquilice pensando que el tiempo tambien pondria las cosas en su lugar, y a todas estas, me preguntaba una y otra vez, como hariamos para mantener esta relacion?, o se enfriaria una vez que llegara su mama y volviermos a nuestra rutina?.

La respuesta la tuve ahi mismo, sin esperar mucho, una vez que su mama llego y comenzamos nuestra vida “normal” se mantuvo entre nosotros una comunicacion como nunca la tuvimos, nos veiamos y sabiamos que estabamos pensando, nos reiamos tontamente de lo mismo, sonreiamos sin razon, era maravilloso. Cuando la mama se bañaba o estaba en un sitio de la casa que la podiamos oir hablando por telefono o haciendo algo inmediatamente ella corria donde yo estaba y me abrazaba y nos besabamos en la boca y luego cuando sentiamos a su mama se paraba corriendo y riendo, o viendo TV se sentaba en mis piernas y nos exitabamos sin que nadie se diera cuenta, comenzamos un romance que era nuestro mas grande secreto. Asi pasaron meses, de vez en cuando teniamos sexo en la casa cuando nos quedabamos solos. Cuando nos ibamos al cine nos agarrabamos de la mano como cualquier papa e hija pero sabiamos que eramos algo mas que nadie se daba cuenta, eramos amantes. Ella me decia en el oido que deseaba crecer de una vez para poder ser mi novia en la calle y que me podria besar en la boca sin que nadie sospechara. Comenzamos una relacion increible. Yo se que cualquiera podria pensar que exagero, que una niña de 10 años no es tan madura, pero creo que descubri que subestimamos a los niños, ella podria darle lecciones a mas de una persona de como amar.

Todo transcurrio de esta manera hasta hace unos meses cuando mi esposa me sento un dia y me dijo que tenia que hablar algo serio, tenia lagrimas en los ojos, me asuste por que pense que nos habia descubierto, mi sorpresa, no no tanto si soy sincero, es que se queria divorciar, que esta relacion habia muerto hace tiempo y ya no podiamos seguir juntos por que no tenia sentido. Yo lo sabia pero me aferraba a la costumbre, luego de discutirlo y analizar bien todo, llegue a la misma conclusion que ella, el problema era la niña, y ese era un priblema grave, porque yo no me queria separar de ella. Me di cuenta que estaba de verdad enamorado!!!, yo se lo que estan pensando, como se enamora un adulto de una niña de 10 años??, pero es la verdad, es lo que siento. Cuadramos que me mudaria muy cerca y nos alternariamos a la niña, ella pensaba viajar mas a menudo por lo que tendria mucho tiempo a solas con ella, al terminar de hablar senti que era lo mejor, la tendria para mi, solos ella y yo. Cuando le contamos ella ni lloro ni se entristecio, es mas, senti que me miraba de una manera un poco particular, al dia siguiente, estando solos me lo confirmo, estaba feliz de que me separara de su mama, primero por que sabia que lo nuestro no funcionaba y no eramos felices, ella queria lo mejor para su mama y para mi, y segundo porque asi me tenia solo para ella, ahora si podriamos comenzar a ser una pareja.

Ya hemos pasado juntos 7 meses viviendo como pareja, va a cumplir 11 años en pocos meses, algunos dias se queda con su mama y otros conmigo, su mama viaja mucho asi que eso hace que pase mucho tiempo en mi casa, sexualmente hemos compartido muchisimo, ya la penetre y tenemso sexo completo, su amiguita Adriana la unimos a nuestra experiencia y a veces comparte nuestra cama, igual ha traido a la casa algunas amiguitas del colegio a quedarse a una pijamada, y con algunas hemos tenido experiencias increibles, me confeso que se sentia completamente bisexual, que le gustaba mucho las chicas, que le encantaba verme con sus amigas, eso por supuesto lo respete por completo, aunque sea mi hija y mi amante no soy su dueño, inclusive le dije que si queria compartir con otro hombre me dijera y cuadrabamos con alguien, me respondio que si le gustaria probar como algo sexual pero que por los momentos no, o quizas si conociamos una pareja compartiriamos con los 2, bueno ella por que yo soy totalmente hetero, pero podriamos hacer una orgia. Vemos muchas paginas de internet y ella sabe todo sobre sexo, tambien como cuidarse, es la mejor de su clase, nuestrarelacion es muy extraña, es mi hija pero tambien mi pareja. Me pide que conozca chicas y salgamos con ellas para compartir y acostarnos. Tiene un apetito por las mujeres increible, pero al final siempre somos ella y yo, no se que nos deparara el futuro, ella sueña con poder ser mi pareja siempre y para cuando tenga ya edad poder mudarnos a otro pais donde no nos conzcan y comenzar vida de pareja sin ocultarlo. No se si eso sucedera o no, igual siempre sera mi hija y velare por ella. Pero lo mejor es que nos amamos y siento que esto no terminara nunca, mientras tanto chateamos con  parejas y mujeres que le hemos contado nuestra historia, algunos le interesa, otros nos juzgan y a la mayoria les encanta y nos animan a seguir, hemos conocido a algunas mujeres, parejas y hombres que al saber de nuestra historia se animan a querer realizar su sueño secreto de estar con sus hijas, nosotros los animamos y hasta hemos compartido con muchos sexualmente. Lo importante es saber que si se puede amar sin tener ningun problema.

Ella esta a mi lado mientras escribo estas lineas, se que muchos nos juzgaran, otros nos odiaran pero tambien hay quien nos entienda, a todos ellos nuestro amor, estamos a la orden siempre, y si quieren escribirnos estamos ahi para ustedes en el correo: amor_filial3000@yahoo.com. Mas adelante escribiremos de nuevo contandole algunas de nuestras aventuras sexuales.

Paz y amor.

John Y Gaby.

Esclava o prostituta?

Domingo, enero 4th, 2009

Mi tío Alberto me invitó a su apartamento una tarde para que lo ayudara a revisar unas fotos familiares que quería coleccionar. Llegué después de estudiar en mi colegio y me dio algo de comer. Me llevó a su habitación en donde tenía las fotos guardadas. Me senté en la cama a verlas con el y poco a poco sentí que se fue acercando a mí. Me acarició una de mis manos y me dejé. En ese momento imaginé lo que podía pasar, pues yo sabía que mi tío era mujeriego pero mi madre, que es su hermana, no lo sabía. Mi tío es separado de su esposa y tiene dos hijas casi de mi edad pero viven con la madre. Como mi tío se dio cuenta que no lo rechacé me toco una de mis piernas y me la acarició bajo la falda. Me dijo que quería que yo fuera su sobrina preferida y si me portaba bien me daría muchas buenas sorpresas. Yo sabía en qué iba a terminar mi tío conmigo pero me dejé. Lo único que me importaba era que no le fuera a contar nada a mi madre. El sexo con mi tío no me asustaba, pues yo ya no era virgen pues a mis 15 años tuve un profesor de mi colegio de novio secreto y fui su chica a escondidas durante casi un año. Mi tío siguió acariciándome y poco a poco me quitó la ropa. Lo último que me quitó fue el brasier y el panty. Me besaba en el cuello y me decía morbosidades que no me acuerdo de todas pero recuerdo cosas como que yo era una linda niña, que tenía piel de ángel, que mis tetas eran de princesa, que mi trasero era de melocotón y no recuerdo que más. Cuando me tenía desnuda me siguió besando y me acaricio la vagina. De repente me agarró por las piernas y me tiró sobre la cama y con brusquedad me abrió las piernas para mirar mi vagina. Cuando se dio cuenta que yo no era virgen se enfureció. “Aaahhhh, con que esta niña ya no es virgen… dime quien te desvirgó”. Yo asustada un poco no le quise decir pero me dio un par de palmadas en mis nalgas muy fuertemente que me dolieron mucho. “Confiesa quien te desvirgó”. “No tío nooo”, le decía yo pero me empezó a gritar mas fuerte. Me agarró por el cabello y me gritó en el oído: “Dime cuantos te han comido”, y me estrujaba fuerte. “uno, uno”, le dije asustada. “Solo uno?”, dijo. “Sí, uno”, le dije asustada y casi llorando. “Dime quien fue”, dijo. “No tío nooo”, pero él insistía y me agarraba del cabello y me sacudía. “Confiesa o le digo a tu madre que te volviste puta”, gritó. Mi tío me dio un par de cachetadas en mi cara y me dejó tendida en la cama desnuda y sollozando. Salió d la habitación. Creí que iba a llamara mi madre pero regresó con una cámara de fotografía y sin que me diera tiempo me tomó una foto, que nunca vi. Me volvió a agarrar del cabello y me gritó “Confiesa quien te desvirgó o le digo a tu madre que te volviste puta, confiesa”. Asustada le dije: “Mi profesor de Historia”. “Cuando?”. “El año pasado”, le dije. “Cuantas veces estuviste con él”, preguntó. “Casi todo el año, desde abril hasta el final”, le dije. Noté que mi tío se calmó y me abrazó. “Dime mi niña, y te gustaba hacerlo?”, preguntó. “Sí”, le dije sin mirarlo. Mi tío me volvió a acariciar por todas partes, todo mi cuerpo, yo me dejaba. En realidad me gustaba que me acariciara. “Este año no seguiste con él?”, preguntó. “No, se fue del colegio”, le dije. “Y te gustaría tener otro noviecito?”, preguntó. “Sí me gustaría”, le dije en sus brazos y mientras me acariciaba toda. “Mi niña vas a ser buena niña, te vas a portar bien y te conseguiré un noviecito que te consienta y te cuide”. Yo pensaba que a mis 16 años ya era demasiado erótico estar en la cama de mi tío desnuda en sus brazos y a punto de ser follada por él. No sé en que momento pero se abrió el pantalón y agarrando una de mis manos me hizo que se lo acariciara, que se lo masturbara. Lo tenía erecto y al mirárselo me excité. Solo había visto el pene de mi profesor y ahora el de mi tío. Lo seguí masturbando hasta que me preguntó si sabía mamar. Le dije que sí y sin decir nada del cabello me empujó a que se lo mamara. Se lo mamé como se lo mamaba a mi profesor y a mi tío le gustó pero dijo que lo mamaba solo hasta la mitad y que debería hacerlo mejor, mas a fondo. Traté de hacerlo pero casi vomito y mi tío muy comprensivo me dijo que poco a poco aprendería a mamar bien. Luego de habérselo mamado varios minutos me hizo acostar boca abajo y me inspeccionó el ano. “Te desvirgó el culo?”, preguntó. “No, no”, le respondí y él notó que mi ano estaba intacto. Me quedé acostada boca abajo mientras él se desnudó pero yo no lo miré. De pronto sentí que se montó encima de mi y se restregó sobre mi. Sentí su pecho velludo, sus piernas fuertes, su pelvis pesada y su pene erecto restregando mis nalgas. Me agarró por el cabello y me hizo voltear hacia arriba. Vi su erección y su pene apuntando a mi vagina. “Tío, no quiero quedar preñada”, le dije. “Tienes razón, espera”, dijo y sacó de su mesita de noche un condón y se lo puso rapidamente. Vi como se lo ponía, igual a como se lo ponía mi profesor. Me agarró de las piernas y se las colocó en los hombros. Me escupió la vagina para lubricar un poco y empezó a empujar. Yo gemí sin parar desde ese momento. Cuando su pene entró en mi vagina gemí mas y mas. A mi tío le gustaba penetrarme y oirme gemir. Yo me dejé hacer como quiso. Mi tío empujaba y empujaba. A mi me gustaba como me lo hacía y con los ojos cerrados imaginaba que era mi profesor. Pensé en lo que podría decir mi madre si se enteraba que su hermano me estaba follando. Pensé en la reacción de mi padre si se enteraba que yo había sido follada por dos hombres que me doblaban la edad. Mi tío follaba y follaba y yo no paraba de gemir, hasta el punto en que logré un orgasmo que mi tío no se dio por enterado. De repente gimió y dejó de moverse poco a poco. Había eyaculado. Su acto incestuoso había terminado. Bajó mis piernas de sus hombros y me dejó tirada en la cama. Me volteé hacia la pared para no mirarlo. Me sentí culpable por haberme dejado follar de mi propio tío. Mi tío salió de la habitación y me bajé de la cama para vestirme. No encontré mi ropa. Mi tío se la había llevado. Traté de salir de la habitación y la había cerrado por fuera. Me dejó encerrada. No grité. Pensé que podría estar tramando mi tío. Me toqué la vagina y la sentí dilatada por la follada de mi tio que tenia pene mas o menos grueso, como el de mi profesor. Me senté a esperar en la cama. Mi tío abrió la puerta y me tiró casi en la cara un liguero blanco y unas medias de nylon blancas. “Ponte esto”, dijo. Lo miré sorprendida. “Ponte esa ropa”, dijo casi gritando esta vez. Me puse el liguero y las medias. Mi tío me volvió a tomar otra foto sin que me diera cuenta. Salió de la habitación y la cerró otra vez con llave. Me miré en el espejo. Me sentí vestida de prostituta pero confieso que me excité. Entró de nuevo mi tío y me preguntó: “Te gusta el sexo?”. Le dije que si sin mirarlo a la cara. Me agarró la cara y me obligó a mirarlo y repitió la pregunta. Yo le repetí que sí. Me insistió en saber cuantos hombres habían tenido sexo conmigo y le repetí varias veces que solo con mi profesor. “Yo te voy a conseguir noviecito, mi querida niña”, dijo. Sin soltar mi cara me dijo: “Tu no le vas a decir nada a tus padres y yo te consigo noviecito”. Lo miré y no le dije nada. Alguien timbró en la puerta del apartamento. Mi tío salió y cerró la puerta con llave otra vez. Unos minutos después entró y me dijo: “Llegó tu noviecito”. Tomó un par de condones de su mesa de noche y me los hizo agarrar en la mano. Me agarró del cabello y me llevó hacia la sala. Yo estaba sorprendida y no era capaz de decir nada. Al llegar a la sala vi a un hombre de unos 40 años sentado esperando mi salida. Al verme sonrió y se levantó del sillón. No recuerdo su nombre cuando me saludó y me dio un beso en la mejilla. Mi tío nos llevó a una habitación junto a la suya y cerró la puerta y le echo llave por fuera. Quedé con aquel hombre y reaccioné a mi situación. Pensé que no tenía salida a mi situación. Me dejé acariciar por aquel hombre y sin quitarme las medias ni el liguero me hizo arrodillarme ante el para que se lo mamara agarrándome del cabello y diciéndome: “Vamos puta mámalo”. Sacó su pene del pantalón que ya estaba erecto y se lo chupé. Me excitó chupar ese pene saliendo del pantalón. Algo dentro de mí me hacía disfrutar esa vivencia erótica. Solo me asustaba pensar que mis padres se pudieran enterar de todo y me echaran de la casa. Se lo mamé a ese hombre con los ojos cerrados. Cuando el me retiró con brusquedad los abrí y vi que ya estaban sus pantalones abajo y sus pantaloncillos y colgaban sus huevos bastante, mucho mas que mi profesor y mi tío. Ese hombre tenía el pene no tan grueso pero era mas larguito que los otros. Ver distintos penes y tocarlos me gustaba. Ya eran tres penes en mi corta vida de 16 años recién cumplidos y solo dos en una misma tarde. El hombre me hizo acostar y se colocó uno de los condones que llevé en mis manos. Me penetró y gemí de principio a fin pero no me excité tanto como con mi tío, hasta que el hombre eyaculó y se desmontó de mí. Me quedé tendida en la cama y me acosté boca abajo para no mirarlo. Me volví a sentir prostituta, aunque en el fondo me gustaba la experiencia erótica. El hombre se vistió y salió de la habitación. Mi tío entró y me entregó mi ropa. Me quité las medias y el liguero y me vestí. Mi tío me acompañó hasta mi casa, me llevó en su auto y le pedí que no le fuera a contar nada a mis padres. Me regaló dinero para mis gastos del colegio de los siguientes días. Me sentí aun mas prostituta pero le acepté el dinero. Llegué a mi casa y me duché y luego me puse a hacer mis tareas del colegio con una amiguita que llegó.

Viviana

vivishot@hotmail.com

FIN

Se puede publicar mi nombre real y mi correo. Gracias y un beso. Viviana.

Paula: Amiga de mi Esposa

Viernes, enero 2nd, 2009

Mi nombre es Fernando y soy casado hace 3 años. Lo que voy a contar no es algo de lo que este orgulloso, y lo hago mas para desahogarme que por cualquier otra cosa.

Antes de casarme (muy joven, a los 27 años ambos), con mi esposa habíamos vivido los 2 últimos años juntos para estar seguros de nuestra compatibilidad como pareja, pero la calidad del sexo al parecer ninguno de los dos le dio mayor importancia. Cosa que al momento de casarnos, la calidad y cantidad de sexo iba ya en decadencia, no más de 1 vez cada 2 o 3 semanas. Ambos creíamos que era cosa de estrés, ya que los dos trabajamos, por lo que concordamos que era algo normal al comienzo de una vida de parejas en los que ambos trabajan.

En fin, nuestra vida social era bien intensa, casi todos los días teníamos panoramas con amigos, nunca faltaba alguna excusa para juntarnos en la casa de alguien y hacer algún carrete. Mi esposa tenia una amiga (Paula) que siempre me llamo la atención, la encontraba una mina exquisita, muy simpática, alegre, divertida, soltera, de la edad nuestra, alta de 1.70, medidas de unos 95-65-95, muy curvilínea sin ser flaca, piel tostada y suave, pelo castaño claro, largo y liso, y de facciones hermosas (tenia un parecido a Katie Holmes), y lo que me mataba era su olor a mujer, siempre con un aroma seductor, lo que hacia resaltar mas su sensualidad que ya tenia a flor de piel.

Desde que conocí a Paula, antes de casarme y siendo amiga de mi novia, siempre hubo un feeling mutuo especial. En cada oportunidad que podíamos nuestras miradas se cruzaban, y mientras podíamos, las manteníamos fijas sin siquiera pestañar. Eran instantes donde el mundo entero dejaba de existir excepto nosotros dos. Nunca nos dijimos ni nos insinuamos explícitamente nada, era como una especie de juego donde nos hacíamos saber de nuestros deseos mutuos solo a través del lenguaje oculto y erótico de nuestras miradas.

Por otro lado, mi esposa siempre ha pecado de ingenua, o simplemente actuaba como si nada pasara. A veces yo pensaba que ella sabia de esto, pero simplemente no quería afrontar la situación.

Un día cualquiera, habíamos invitado a nuestros amigos al departamento a tomarse unos tragos y a comer algún picoteo, obviamente Paula fue la primera en considerar como invitada, ya era como parte de la casa. Estábamos todos medios entonados y yo casualmente había tomado menos que el resto. En esas alguien propone jugar póker, pero en el dpto. no teníamos cartas, así que Paula se ofrece a ir a su dpto., que quedaba a 4 cuadras de la nuestra, a buscar un juego de cartas. Todos le aplaudimos su disposición, pero como estaba entonada por los tragos que se había tomado, y yo estaba más sobrio que el resto, todos propusieron que yo la acompañara en auto a su dpto. para que no demore tanto, y que tampoco vaya sola. Mi señora entonada y alegre por consecuencia de la media botella de vino blanco que había tomado, da su consentimiento, pero a cambio que no nos demoremos mas de 10 minutos en estar de vuelta. Con Paula nos miramos (una mirada cargada de doble sentido, algo de morbo, sensualidad, y deseos) consintiendo la idea, y riéndonos junto a los demás. Abandonamos el dpto. y bajamos por el ascensor conversando sobre lo divertido que estaba el carrete y las anécdotas que ya habían ocurrido. Por lo cerca de ambos dptos., en mi auto llegamos en menos de 2 minutos a su edificio. Ella estaba bien contenta por los tragos que había tomado, y esa noche se veía especialmente exquisita. Tenia puesto un

jeans ajustado, unas sandalias finas, y arriba solo una pollera blanca, muy escotada, suelta en los hombros, sin mangas y ajustada en la cintura. El color de su piel en sus brazos y rostros eran de Caribe, recién tostadita por el viaje de trabajo que había tenido que hacer a EE.UU. Ella no dejaba de reír por las tonteras que íbamos conversando, y al llegar el ascensor para subir a su dpto. vimos que estaba con 3 personas más. Aunque el espacio era pequeño subimos de todas formas, acomodándonos en una esquina quedando los dos con espacio apenas para dar media vuelta. Quedamos en una posición cara a cara, a escasos centímetros de distancia. Seguramente los demás pasajeros del ascensor pensaban que éramos pareja. Al lapso de un par de segundos, luego de terminar de acomodarnos por fin, y en la posición que habíamos quedado, mantuvimos nuestras miradas sonriéndonos. Creo que esos han sido los 3 segundos mas largos de mi vida, fue tanto el erotismo de mi parte por lo menos, que se me entrecorto la respiración, y ella con cierta expresión de risa en su rostro, no aguanta mas y le da ataque de risas y me contagia a mi también. Los demás pasajeros seguramente no entendían nada, y las puertas justo antes de cerrarse se abren nuevamente, y se suben 2 personas más. Ellos al ver nuestras risas, también se rieron y comentaron que seguro no nos iba a molestar ir un poco mas apretados. Nosotros paramos un poco las risas, nos quedamos mirando y consentimos en que ingresen al ascensor, y para hacer mas espacio yo me acomode de espaldas contra la esquina en la que estaba, y Paula manteniendo su mirada hasta donde pudo y con una sonrisa silenciosa en su rostro, se dio media vuelta para hacer lo mismo que yo pero contra mi cuerpo, quedando los dos en posición cucharita de pie. Los nuevos pasajeros entraron al ascensor y nos dieron las gracias. Paula gira su rostro para mirar el mío, y nos reímos silenciosamente. Aprovechando ese instante, y para acomodarme mejor en la minúscula esquina donde estaba, rodeo con mis brazos su cintura y entrelazo mis manos apoyándolas sobre su firme y plano abdomen. Al momento de hacer esto, sentí que empezaba a tener una erección incontrolada, en un segundo tenia mi miembro erecto por completo. Ella se ríe con una sutil carcajada y termina por apoyar sus manos sobre las mías para estar también mas cómoda. Al momento en que ella acomodo sus manos sobre las mías, dejó cargar el peso de su cuerpo sobre el mío de forma natural, y con eso su mi miembro fue exquisitamente aplastado contra su culo. Con toda seguridad ella podía sentir la dureza de mi miembro haciendo presión contra su culo, y aunque yo también reía disimuladamente, estaba disfrutando al máximo de aquella posición. Para seguir el juego, apoye mi mentón sobre su hombro izquierdo y respiro profundamente cerca de su oído para inhalar el exquisito olor a su perfume y cabello. Ella no borraba de su rostro su preciosa sonrisa, y al buscar en los espejos su mirada, vi que ella me miraba fijamente. Al percatarme de esto, respiro disimuladamente de nuevo, y con mis brazos la aprieto aun mas contra mi cuerpo, obligándola a sentir al máximo mi miembro que estaba a punto de reventar, sintiendo así cada centímetro de su cuerpo con cada centímetro del mío, y lo mejor de todo, sintiendo su exquisito culo apretando  mi miembro hasta casi hacerlo reventar. A vista de los demás, solo éramos una pareja en que el hombre abrazaba cariñosamente a su mujer por atrás, pero para nosotros era estar haciendo realidad nuestros deseos. Ocho pisos más arriba se bajan los 3 pasajeros del comienzo, y manteniendo nuestras miradas a través de los espejos, mantuvimos la posición en la que estábamos siguiendo como si fuésemos una pareja de toda la vida, disfrutando ambos por sentir nuestros cuerpos. Para hacer más real el juego, con el dedo gordo de mi mano derecha, que es la que estaba media abierta apoyada contra su abdomen, comienzo a acariciar lo que podía de su vientre. Manteniendo nuestras miradas, ella cierra ligeramente sus ojos con toda naturalidad. Los dos pasajeros que quedaban se bajaron 2 pisos mas arriba, y al hacerlo, ella me toma las manos sin decir nada,  y suavemente las separa de su cuerpo, y ella se incorpora quedando separados, yo en la misma esquina y ella en el centro del ascensor mirándome a los ojos y riéndose. Yo me sentía muy incomodo por la situación, sobre todo porque era yo el que estaba con el paquete a vista y paciencia de ella, y aunque ella nunca bajo la miraba para no incomodarme supongo, ambos sabíamos lo que había pasado. Manteniendo nuestras miradas sin decir nada el ascensor se detiene, abre sus puertas, ella se baja y yo la sigo por el pasillo. Ella abre la puerta de su dpto. y al entrar me dice que no se acuerda muy bien donde tenia guardada las cartas, por lo que tenia que tener paciencia, y que mientras tanto podía ir a la cocina a sacar una cerveza del refrigerador. Así que parto a la cocina mientras ella parte a su dormitorio a buscar las cartas. Apenas destape la cerveza escuche un ruido fuerte del dormitorio y voy rápidamente a ver lo que había pasado. Al asomarme desde el pasillo la veo a ella en el piso, sentada, algo desparramada y riéndose a carcajadas. Yo asombrado y curioso de saber lo que había pasado, me agacho para ver como estaba y la tomo de la mano para ayudarla a que se ponga de pie. Ella me dice que me espere un poco, que le dolía la muñeca, y me explico que se había subido a la silla de su escritorio para alcanzar la última repisa, y perdió el equilibrio por las copas que había tomado de más. Aunque no le paso nada grave, al caer apoyo sus manos para protegerse y se doblo la muñeca. Así que se quiso quedar un rato sentando hasta que se le pase un poco el mareo del porrazo, y yo amablemente me senté frente suyo en el piso para acompañarla. Sin dejar tiempo para que haya silencio que nos incomode a ambos por lo sucedido en el ascensor, le agarro suavemente su muñeca, y mientras le contaba una experiencia similar que había tenido yo, le comienzo a hacer un masaje en su muñeca para aliviar un poco el dolor. Ella seguía riéndose, mientras decía la vergüenza que le daba el hecho que la viera así de ebria. Yo le explique que no tenia que sentir ninguna vergüenza, que conmigo podía contar para guardar cualquier secreto. Al decir esto pararon sus carcajadas, y me miro fijamente manteniendo en su rostro una bella expresión de dudosa sonrisa, como si no supiera que cara poner, y se sonroja. Yo para no dejar pasar esta oportunidad, mientras que con una mano mantenía sosteniendo su muñeca torcida, con la otra la llevo a su mejilla para acariciarla tiernamente. Ella inclina su rostro hacia un lado atrapando entre su mejilla y hombro mi mano, y al mismo tiempo cerrando sus ojos. Fue un instante de completa entrega de parte de ella, ya que nuestros rostros estaban relativamente cerca. Manteniendo ella su rostro en esta posición, yo acaricio con la misma mano lo que podía alcanzar de su mejilla sin tener que sacarla de donde estaba, y al mismo tiempo acerco mis labios a los suyos mientras ella mantenía sus ojos cerrados. Por el movimiento de mi cuerpo, ella supo perfectamente que yo me acercaba con la pura intención de besarla, y no se movió ni abrió sus ojos, hasta que finalmente mis labios chocaron con los suyos. Al momento de sentir sus labios en los míos, ella sin moverse, suavemente abrió su boca para seguir con un beso que se prolongo lo suficiente para sentir toda una eternidad. Al separarnos unos centímetros, yo como para estar seguro de su aprobación, ella abrió deliciosamente sus ojos, se incorpora lentamente en una posición sentada mas cómoda, y estira un brazo suyo para agarrar con su mano mi nuca y obligarme a acercar mi rostro al suyo hasta que nuestros labios se juntaron nuevamente. Ella además de separar sus labios, respiro profunda y apasionadamente, y lo que comenzó como un tierno beso termino por transformarse en un juego de labios y lenguas, apretándose lo que más podíamos sin herirnos. Al instante comenzamos a tocarnos nuestros rostros mientras nos besabamos,,,con ambas manos le acariciaba su rostro, sien, orejas, cuello, cabeza,, etc.,,, todo lo que estaba a mi alcance, y ella hacia lo mismo….Frenéticamente, de estar sentados pasamos a recostarnos en la alfombra en el mismo lugar donde estábamos, ella de espaldas contra el suelo y yo sobre ella, presionando mi miembro erecto contra su pelvis con toda la energía que tenia hasta el punto en que me ocasionaba cierto dolor, y seguramente a ella también, pero a pesar de todo seguíamos sobando y apretando nuestros cuerpos con cada musculo y órgano que teníamos,, estábamos haciendo todo lo posible para sentir lo que mas pudiésemos nuestros cuerpos. Mi manos descontroladas se meten bajo su pollera a la altura de sus brazos, y como era sin mangas entraron sin problemas masajeando cada centímetro la piel de sus hombros, brazos, axilas perfectamente suaves, y pechos por encima de su sostén,,, todo esto sin dejar que nuestras bocas busquen comerse entre ellas, algunas veces chocando nuestros dientes, mordiendo los labios de ella y ellas mordiendo los míos,,,, sus manos acarician bruscamente mi cabello, bajan por mi espalda y se introducen bajo mis pantalones sobre mis nalgas,,, acariciando y rajuñadoras,, apretándolas y haciendo presión contra su pelvis, que a su vez ella con movimientos de cadera presionaba aun mas contra la mía. Ambos estábamos enloquecidos de lujuria. En un momento yo abrí mis ojos buscando los suyos, pero fue en vano ya que ella los mantenía cerrados enajenada del mundo, inmersa al máximo en la pasión que nos contenía en esos momentos. Me apoyo sobre un codo para dejar libre mi otro brazo, y meto mi mano debajo de su sostén, buscando esos pechos con los que mas de una vez soñé,,, ella se revolcaba de placer bajo mío, y al alcanzar con mis dedos un pezón, ella deja escapar un suspiro ,,,el pezón se sentía perfecto, pequeño, duro, caliente, suave y de forma perfecta,,, yo no daba de mas de excitado y ella tampoco,,,casi me hacia doler las nalgas enterrándome sus uñas y apretándolas contra su pelvis,,,mi miembro ya me dolía por toda la presión que sentía entre mis pantalones y su pelvis. Súbitamente ella saca una de sus manos de mis nalgas y la introduce ahora bajo el pantalón a la altura de mi abdomen agarrando mi miembro apritandolo,,,lo comienza a masajear bruscamente,, se notaba que no tenia tremenda experiencia en manipularlo,, y yo para aliviar un poco el dolor separo un poco mi pelvis de la suya, y ella aprovecha este movimiento para introducir su otra mano bajo mi pantalón para acariciar con ambas manos mi miembro que ya estaba a punto de explotar. A los pocos segundos, y torpemente, ella saca ambas manos de debajo del pantalón y comienza a desabrochar mi cinturon,,estaba al igual que yo desesperada,,,con dificultad me desabrocha el cinturón, luego el botón y me baja el cierre,,, y luego con ambas manos me agarra nuevamente el miembro con toda comodidad,,,con una mano las bolas y con la otra el tronco,,,al mismo tiempo que nuestras bocas seguían comiéndose desenfrenadamente. Yo estaba a punto de explotar, y para no hacerlo tuve que echarme hacia el lado, pero todo esto sin dejar de besarnos ni un solo segundo. En la nueva posición que estaba, saco mi mano de su pecho y la introduzco bajo su pantalón directamente en busca de su vagina,,,mis dedos sintieron de inmediato sus vellos púbicos que con el solo tacto se notaba que ella se preocupaba de mantenerlos cortos y ordenados,,, sentía la forma perfecta de su vagina,,, sigo introduciendo mis dedos en busca de su carne hasta encontrar su clítoris, y le aplique una suave presión junto a un movimiento circular,,, ella lanzo un suspiro y quejido al mismo tiempo, y me muerde el labio inferior, estallando de placer,,,con mis dedos sigo bajando

por su vagina,,, lo único que quería era recorrerla entera hasta donde pudiese, hasta que mis dedos comenzaron a sumergirse entre sus labios vaginales, mojándose con sus jugosos abundantes, su calzón estaba empapados. Mi dedos se mojaron por completo, y con el dedo índice presiono de a poco para sumergirlo dentro de su vagina hasta donde pude,, el pantalón estando cerrado no me permitió introducirlo mas,, y ella bruscamente con sus manos empieza a desabrocharse el pantalón hasta soltarlo por completo,, dejando espacio para que mis dedos busquen con toda libertad las profundidades de su vagina. Aprovechando sus intenciones, rápidamente me reintegro hasta quedar sentado, agarro con ambas manos su pantalón y lo tiro hacia atrás, ella me ayuda levantando su culo del suelo para facilitarme la tarea, hasta que lo dejo a la altura de sus tobillos, donde ella friccionando con ambos talones logra sacarse sus zapatillas y liberarse de sus pantalones. Estando sentado y viendo como ella facilitaba esto, me saco rápidamente mis pantalones y calzoncillos, ella aun estaba con su colaless puesto, pero al verme desnudo ella rápidamente se desnudo por completo. Ahí estábamos los dos, ahora nos mirábamos a los ojos, dándonos una pausa, yo admirando su cuerpo, era una obra de arte por donde se le mire, una figura perfecta, el color de su piel tostada marcada por su diminuto bikini, acaricio su rostro, y bajo acariciando su cuello, hombros, pechos, abdomen,,, acerco mis labios a los suyos nuevamente, y bajo con mis labios besando su pera, cuello, hombros, hasta llegar a sus pechos. Ella dirige sus manos a mi miembro y comienza a masajearlo suavemente hasta terminar apretándolo de forma brusca,, yo nuevamente estaba sobreexcitado, y al tiempo que mordía suavemente sus pezones, mi mano derecha se dirige nuevamente a su vagina,, y mi dedo índice primero choca con su clítoris, masajeándolo y haciendo cierta presión,, ella suspira y jadea ruidosamente, hasta que bruscamente mi dedo penetra su vagina,,,al tiempo que hacia presión penetrándola al máximo con el dedo, con el dedo gordo presionaba su clítoris,,, ella soltaba ahora quejidos de excitación, en su vientre se sentían movimientos desesperados, su pelvis se movía ayudando a mis dedos, su respiración se torna entrecortada. Dirige sus manos a mi rostro para separarme mis labios y dientes de sus pechos, y me hace subir obligándome besar su cuello por unos instantes, hasta que me hace llegar a su boca nuevamente. Ella no besaba,,, mordía mi boca, y jadeaba con nariz, chocaban nuestros dientes, y sintiendo su aliento que salía de su boca y nariz al mismo tiempo,, tenía un dulce olor a vino blanco que salía caliente y húmedo de su boca. En esa posición que estaba yo no podía seguir cómodamente penetrándola con mis dedos, y ella

moviéndose ágilmente logra colocar su cuerpo desnudo casi debajo del mío, y con sus brazos y piernas, me obliga a colocarme completamente sobre ella,, yo apoyado ahora sobre mis

codos, cada uno al costado de ella,, suavemente dejo caer todo mi peso sobre su cuerpo,, mi miembro erecto se apoya directamente sobre su pelvis,, en mi tronco podía sentir sus vellos púbicos que me pinchaban, ella ayudando a sentir mas todavía haciendo movimientos de cadera. Coloque una rodilla mía entre sus piernas que estaban ligeramente separadas para ayudarme también a sentirla mas todavía, y comenzamos así a movernos como si la estuviese penetrando de verdad,,,nuestras pelvis se movían al mismo tiempo y dirección, ella levantando una rodilla se acomoda mas aun para moverse mejor, y así el movimiento de su pelvis se transformo en algo brusco y descontrolado…con mi cuerpo bajo un poco hasta que mi glande queda tocando la entrada de su vagina, y ayudándome con una mano, masajeo sus labios mojados y calientes con la cabeza de mi miembro,, podía sentir como entraba la punta del glande entre sus labios, este ya estaba empapado con sus jugos,,,ambas manos de ella me clavaban sus uñas sobre mis nalgas pidiéndome mas presión hacia su vagina,,, estaba enloquecida,,, su respiración ya era un jadeo constante con quejidos de placer, yo estaba igual o mas excitado que ella, hasta que hago mas presión con mi miembro contra la entrada de su vagina, y las carnes mojadas y ardientes de su vagina son penetradas penosamente y con dificultad por la cabeza de mi miembro. Este es muy grueso, y el tronco que lo sigue al comienzo se adelgaza y luego se engruesa aun más. Al instante que ella siente la penetración, su vientre convulsiona violentamente arqueando su espalda, y se

mantiene en esa posición por unos segundos al tiempo que suelta un quejido. Nuestras bocas seguían unidas, sus manos dejaron de hacer presión contra mis nalgas, y lentamente se

incorpora dejando apoyar su espalda en el suelo nuevamente. Al tocar su espalda en el suelo, vuelve a convulsionar su abdomen hacia arriba, separa sus labios de los míos, y con una voz entrecortada me dice que no se había dado cuenta de lo grande lo tenia y que apenas le entraba. Ayudado con mi mano empiezo a presionar nuevamente la cabeza de mi pene contra la entrada de su vagina. Haciendo una fuerte presión, ella con los ojos cerrados y la frente arrugada, el glande logra entrar a su vagina repentina y violentamente, logrando penetrar sus carnes. Me apoyo con ambos codos quedando su cuerpo entremedio y bajo el mío. Con mis manos acaricio su rostro, y le digo mientras la beso dulcemente que el dolor ya iba a desaparecer y que no me iba a mover hasta que ella estuviese lista. Ella me respondió el beso al mismo tiempo que dejaba apoyar su espalda en el suelo nuevamente, y al tiempo que dejaba escapar un suspiro delicioso. Nuestras bocas comenzaron a comerse nuevamente, pero sin mover ninguna otra parte del cuerpo. Yo sentía como la estrechez de su vagina aplastaba la cabeza de mi miembro, podía sentir cada milímetro del interior de su vagina mojada y caliente, y aunque sin moverme, estaba disfrutando por estar dentro del cuerpo de esa obra de arte hecha mujer. Lentamente ella apoya nuevamente sus manos sobre mis nalgas y comienza a acariciarlas, su cuerpo ya se estaba acostumbrando al mío, y empieza a hacer una suave presión con sus dedos pidiéndome que mueva mi pelvis al ritmo y presión que me estaba ella pedía. Ella quería dirigir los movimientos, yo accedo a sus deseos y empiezo a mover mi pelvis de la forma y con la presión que ella me lo pedía con sus dedos. Yo sentía que mi miembro no tenía espacio dentro de su vagina para moverse, y eso que tenia solo el glande en su interior, pero de igual forma ejercía la presión que ella me pedía. Eran movimientos circulares, y aunque mi miembro no entraba ni salía ni un milímetro de su vagina, se sentía exquisito, y ella también lo sentía así, por los suspiros y besos que me daba. Su respiración se hacia mas intensa, y nuestras pelvis se iban moviendo cada vez con mas intensidad, hasta que empiezo a sentir como las carnes del interior de su vagina se iban soltando, ya no sentía la presión del principio y sentía que mi glande se podía mover un poco mas en su interior, y a la vez ella me pedía mas presión con sus manos. Yo retiro el glande hasta queda solo la mitad en interior y la vuelvo a penetrar con un poco mas de presión quedando en la misma posición que al comienzo, y ella lanza ahora un suspira acompañado de un suave y dulce alarido, y me dice al oído: se siente exquisito…dame un poco más fuerte. Así que retiro nuevamente el glande hasta la mitad, y al tiempo que ella presiona mis nalgas con sus manos, la penetro nuevamente con más presión todavía, pero no pudo entrar más que solo el glande. Así estuvimos intentando un rato, yo gozaba al máximo, cada penetración que hacia, sentía sus carnes exquisitas, calientes, jugosas, aroma dulce y agrio al mismo tiempo,,, ella respiraba por la nariz y la boca al mismo tiempo que nos besábamos,, yo me respiraba y tragaba su aliento y ella el mío,,, pero no podía penetrarla mas que con solo el glande. Agarro nuevamente el tronco de mi miembro con una mano. Y comienzo el mismo movimiento ayudado con mi mano sosteniendo mi miembro, y empiezo a masajear el interior de su vagina con el glande dirigiendo los movimientos con mi mano. Así podía hacer más

presión, y podía poner mi miembro en la dirección precisa para que cada penetración sea más directa. Ella eleva su otra rodilla y separa mas aun ambas piernas, quedando yo perfectamente contenido entre sus piernas perfectas. Acaricio una el interior de una pierna con mi mano que sostenía mi miembro, eran suaves y de piel tostada, eran perfectas. Le ayudo a colocar sus piernas en una posición que facilite nuestros movimientos. Ella queda con sus rodillas lo más separadas que podía, quedando sus pies en el aire. Yo tomo mi miembro nuevamente con mi mano, muevo mi pelvis hacia atrás para retirar hasta la mitad el glande y la vuelvo a penetrar suavemente pudiendo penetrar solo el glande. Yo pensaba que quizás su vagina era pequeña y que no iba a entrar más, así que empezamos un vaivén con nuestras pelvis penetrándola con cada uno hasta donde podía. Ella convulsionaba con su abdomen, y sus manos se apoyaron nuevamente sobre mis nalgas ayudando a presionar cada vez más cada penetración. Yo retiro mi mano de mi miembro, dejando que se sostenga solo, y llevo mi mano nuevamente arriba quedando apoyado sobre mis codos, y con ambas manos acariciando su bello rostro y cabello. Nuestras bocas se comían

nuevamente al son de cada penetración. Podía sentir su cuerpo entero, sus pechos perfectos tocando los míos, su abdomen plano y marcado convulsionándose bajo mío, la suavidad de sus piernas envolvían mis caderas,,, era lujuria pura,,, estábamos locos y ajenos a todo,, lo único que queríamos era comernos con nuestras bocas, que nuestras carnes se penetren con cada movimiento, cada vez mas y mas fuerte. Sin siquiera pensar, llevo frenéticamente mi mano para agarrar el tronco de mi miembro nuevamente, ella con sus manos hacia con cada movimiento fuerte presión para sentir mas cada penetración, aunque sea solo el glande,, su vagina parecía que no aguantaba mas,, hasta que en un movimiento desesperado de penetración, ayudo con mi mano a presionar aun mas el glande penetrando contra sus carnes vaginales, siento tocar el mismo fondo de antes, pero al presionar mas aun el fondo cedió repentinamente y cabeza siguió avanzando en sus carnes como si nada pudiese detenerlo,  hasta llegar a estar la mitad del tronco dentro de su cuerpo. Ella soltó un alarido de desesperación, dejo de besarme, y  arrugo su hermoso rostro. Yo preocupado comencé a retirar mi miembro de su vagina, pero ella volviendo a hacer presión con sus manos sobre mis nalgas, me mira a los ojos y me dice que no lo saque, que ya había pasado lo peor, que le de un momento para acostumbrarse pero que no me mueva. Y así,

suavemente nuestras bocas se buscan y empieza a besarse de una forma distinta, más suelta y relajada, las lenguas juegan suavemente mezclándose nuestras salivas. Sus manos empiezan a acariciar nuevamente mis nalgas pidiéndome que me mueva con ella. Sin ejercer nada de presión empezamos a movernos nuevamente, era exquisito, una sensación nueva para los dos, la podía sentir mucho mas, tenia la mitad de mi miembro dentro de su cuerpo, sumergido en sus carnes, siendo parte de ella. La beso en su cuello, con mi lengua recorro el interior de sus orejas, cuello, mejillas,, y ella con la suya hace lo mismo, todo al mismo tiempo del movimiento de nuestros cuerpos. Yo retiro un poco mi miembro y la vuelvo a penetrar sin llegar mas allá que donde había quedado antes,,, era exquisito, la estrechez de su vagina envolvía cada centímetro de mi miembro, la sentía apretada, caliente, mojada, ardiente, jugosa,, todo al mismo tiempo. Nuestros cuerpos empezaron a moverse de forma mas suelta, nuestras pelvis jugaban con soltura, eran movimientos de vaivén, una penetración y otra y otra, su vagina se dejaba penetrar libremente por mi miembro hasta la mitad, como si fuese cosa de toda la vida. Sentía salir jugos de vagina con cada penetración y con eso nos empapábamos mas aun, yo queriendo comer cada jugo de su cuerpo y ella del mío. Nuestros movimientos se tornaron cada vez más rápidos, ella me pedía cada vez más presión con su pelvis. Yo dejo de apoyarme en mis codos, dejando caer todo el peso de mi cuerpo sobre el suyo concentradlo contra su pelvis, rodeo con ambos brazos sus piernas perfectas a la altura de sus rodillas, dejándola en una posición en la que sus piernas se abren al máximo retiro mi miembro hasta quedar solo el glande en su vagina, y al tiempo que ella me clava sus uñas en mis nalgas pidiéndome que la penetre con fuerza, la embisto suave pero sin dejar de ejercer toda la presión que podía,,, m miembro empezó a penetrarla hasta que llego a la mitad, ella me siguió pidiendo mas carne haciendo presión con sus manos, y yo seguí haciendo presión al mismo tiempo,,, sentía como el glande tocada el fondo de su vagina, así y todo seguimos haciendo presión con fuerza, y de pronto, sentí como el glande desgarra sus carnes de su interior,,, ella deja

escapar un alarido de dolor pero no deja de hacer presión con sus manos pidiéndome mas,, y yo no pensaba en otra cosa mas que seguir penetrándola hasta que nuestras carnes no den mas,,, el desgarro de sus carnes que sentimos dejo que la penetración siguiera hasta quedar mi miembro sumergido por completo dentro de su vagina. Ella con su rostro arrugado, empezó a tener espasmos en su vientre,, se veía exquisita, y no dejaba que sacara ni un milímetro mi miembro del interior de su vagina…estaba enloquecida,,,y yo sentía como sus jugos chorreaban de su vagina empapándonos con su olor y calidez,,,ella llevo sus pies que estaban en el aire a que se apoyen sobre mis glúteos, y con sus brazos rodea mi espalda estrujando mi cuerpo contra el suyo..me tenia atrapado, y yo era el cautivo mas agradecido pero estar en esa jaula de carne, lujuria y pasión,,, nuestras bocas se comían nuevamente, pero ahora era distinto, ella tragaba mi saliva y yo la suya,, y empecé a moverme bombeando fuertemente con mi miembro su vagina,,, era mía por

completo y yo de ella,,, cada penetración llegaba hasta el fondo de su cuerpo, soltando en cada una de ellas alaridos, suspiros y quejidos de pasión y lujuria, en cada penetración sentía sus carnes como se acomodaban a mi cuerpo, mi miembro envuelto en un ambiente estrecho y cálido, ella agradeciendo en cada embestida la carne que su cuerpo hacia suyo,,, estábamos hirviendo,,,ella me aprieta de pronto con todo su cuerpo nuevamente, lleva sus manos a mis nalgas y clava sus uñas obligándome a ejercer toda la presión que podía, sus talones presionan mis glúteos impidiendo que yo me pueda mover, y ella empieza nuevamente con espasmos, pero esta vez eran mas intensos,, y a la vez mordiéndome mis labios,, yo empecé a sentir también que no aguantaba mas,, y un escalofría empezó a recorrer desde mi coxis hasta mi miembro que estaba por completo sumergido en su vagina,,, y sin poder hacer nada para retardar lo inevitable ya que ella me mantenía atrapado sin dejar zafarme,,, explote en su interior al mismo tiempo que ella seguía con sus convulsiones,,, sentía como su vagina se llenaba de los jugos de ambos, y comenzaron a chorrear dejándonos empapados de placer. Los dos respirábamos profundamente, besándonos, yo respirando su aliento y ella el mío. Nuestros cuerpos estaban empapados de transpiración, sus pechos se veían hermosos, con la transpiración y su color tostado se veían perfectos. Estuvimos abrazados en la misma posicion cerca de 2 minutos, sin decir ni una palabra, hasta que comenzamos a separar nuestros cuerpos lentamente. Empecé a retirar mi miembro del interior de su cuerpo. No había perdido nada de su erección, todavía estaba excitado, y al comenzar a hacerlo, ella arruga su rostro y respira profundamente. Me dice que lo saque lento, ya que estaba un poco resentida. Yo me apoyo sobre mis manos con los brazos estirados para facilitar el movimiento, ella se apoya sobre sus codos para poder observar en primer plano como iba saliendo, y al haber retirado la mitad, ella con el ceño fruncido me dice que nunca había visto uno tan grande y grueso. Yo le sonreí diciéndole que no era para tanto, y fue cuando ambos vimos que junto con sus jugos y mi semen con que salía envuelto mi miembro, había rastros de sangre. Yo le pregunte si es que esta había sido su primera vez, pero ella me dice que no, que había tenido dos pololos a la fecha con quienes lo había hecho también,, pero que el mío era el doble de largo y grueso que el de sus pololos. Al ver en primer plano como iba saliendo mi miembro de su vagina me empecé a evitar nuevamente,, y cuando solo me quedaba por sacar el glande, ella me dice que lo haga muy despacio porque seguro que esa parte le iba a doler. Al llegar a esa parte, el glande quedo atascado en su interior, y para sacarlo tenia que forcejear. Ella arrugo su rostro en muestra de dolor y me pide que me espere un poco, así que me relajo y espero unos instantes. Ella también se relaja y se echa hacia atrás quedando apoyada con su espalda en el suelo y mirando el techo. Yo al verla en esa posición, con sus pechos de tamaño, color y forma perfectas mirando hacia el cielo, sus labios gruesos, carnosos y rosados, que dejaban asomar la punta de sus dientes blancos y perfectamente alineados, su nariz respingada, en fin, facciones de muñeca,,, no pude resistirme y lentamente dejo apoyar mi cuerpo sobre el de ella, y la beso suavemente en sus labios. Ella me responde el beso con toda la ternura del mundo, y nuestras lenguas comenzaron a buscarse y al encontrarse empezaron a jugar. Suavemente con una mano mía comienzo a acariciar sus pechos, pezones, bajo por su vientre y acaricio su ombligo. En un instante yo estaba nuevamente excitado, queriendo que esos momentos no terminen nunca. Sigo bajando mi mano acariciando cada centímetro de su cuerpo, pasando por su cadera derecha, y sigo por el interior de su pierna. La acaricio en cada centímetro que tengo alcance, hasta que poso mi mano bajo sus nalgas quedando aplastada con el suelo, y sintiendo los jugos que salían chorreando del interior de su vagina. El glande aun estaba sumergido dentro de su vagina, estaba atrapado y no podía salir hasta que nuestra excitación se desvanezca, y la mía iba en aumento nuevamente. Con mi pelvis empiezo a presionar ayudado con la presión que hacia con mi mano bajo sus nalgas para comenzar a penetrarla nuevamente. Al mi miembro penetrando su vagina, sumergiéndose lentamente, ganando centímetro a centímetro, nuestros jugos rebalsaban su interior y chorrean mojando aun mas mi mano, y ella comienza al mismo tiempo y ritmo el movimiento con sus pelvis,,, y la penetración siguió su curso hasta quedar por completo sumergido en su cuerpo,,, y empezamos así un ritmo suave de vaivén donde mi miembro la penetraba cada vez con mas fuerza y ella en respuesta envolvió las mías con todo su cuerpo.

La lujuria se había empezado a apoderar de nuestros cuerpos nuevamente,,,,,

Lo que paso después se los cuento cuando tenga tiempo de seguir escribiendo

Hola, soy Olga

Jueves, enero 1st, 2009

HOLA SOY OLGA  (hombre) maduro, deseando siempre un escape.  desde hace muchos anos
nacio en mi la aficion por las ropas femeninas,  no les contare la hisoria  por que seria repetir
lo que todos saben,   el problema es que   a travez de los anos no he encontrado a nadie que
me haga  realidad mis fantacias,   Me he conformado mirandome al espejo,   transformandome y
sientiendome  divina  cuando las medias de seda  acarician mis piernas,   mi ritual es algo asl
como un preambulo al extasis.   continuo,  con mi tanga  y bracier que ligan mi cuerpo pero lo
hasen sentir femenino,  algo asi como un placenero tormento,  continuo  con el maqullaje que
me transforma  y me hace ver mi cara  femenina,  el lapiz labia.  me vuelve loca,  y la caricia
del vestido deslizandose  sobre mis carnes,    me llena de  lujuria,  en ocaciones me masturbo
en otras solo paso minutos, horas, y a veces noches contemplandome  en el espejo, ensayando
poses,   contoneando mis caderas  que  exitan a mis admiradores imaginarios que me miran
llenios de lujuria.   La practica delandar con zapatillas de tacon  es algo  que nunca dejo de
practicar  me facina  al igual que todo el ritual de tranformacion.

Luego  pasa el tiempo  o aparece el alva, y debo de claudicar a mi personalidad femenina
para adoptar la “supuesta original” de hombre.  me  SIENTO UN HIPOCRITA,  quiciera salir
corriendo y gritar a todo mundo quien soy,   pero  la sociedad,  la familia, los companeros
de trabajo, amigos y  vecinos…   me  impiden,    jamas lograria dejar  la fama de “buen padre”
y la de buen espos  e hijo,   por la de un maricon…   asi que me resigno.

Han pasado los anos   he tenido dos aventuras  que  han sido fracasos,  la primera   conoci a
un hombre bueno,  con mis mismos deseos,  nos contactamos, y acordamos vernos,  acudimos
a la sita como dos  adolecentes  temerosos y nerviosos uno del otro.  Despspues de algunas
caricas bajo la mesa de un restorant,  decidimos irnos a un hotel,  el me dio oportuinidad de
vestirme como nena,   llevaba todo mi ajuar preparado,   asi que solo le pedi una hora,  y en
una hora estaba lista para el,   hecha toda una reina, sexy y loca, deseosa de ser  poseida por
su macho galan.    Cuando el entro   se que le guste   y comenzo a acariciarme  me deje querer
y luego  acaricie su pene   erecto,  que no era muy grande  mas bien chico.   Lo mame,  me gusto
mamar aquella verga  peluda  y  como no era grande  me la podia comer toda.  La saborie  a mi
gusto, y placer.     luego le ofreci   mi  virginal  culito,  y  fui  penetrada..  hubo dolor por supuesto
pero el placer y la exitacion se sobre pusieron ante este.  poco a poco el dolor desaparecio  y deje
de sentir  el pene dentro de mi….  era demaciado pequeno,   queria  mas  y mas   pero no se pudo
Lo que sucedio despues,   el quizo que yo lo penetrara, y  me sucedio   que hubo rechazo  yo no
queria  penetrarle  mi pene no respondio a la exitacion,   asi que  le pedi disculpasy  adios.

Otra ocacion, conoci un hombre joven,  por medio internet,  hicimos una cita, y nos coantactamos
cuando llego el dia  yo esaba super exitada,   y cuando lo conoci,  vi que era mas joven que yo
y temi no gustarle,  pero  el se porto  como todo un caballero. hecha toda una dama y  fuimos al hotel,
cielos  tenia   una gran verga,  que no resisti el deseo de mamarla  hasta que  la vi  crecer  sobre
manera.  no me cabia en la boca,  y me ahogaba  me la metia hasta la garganta,  solo me dejaba
respirar de vez  en cuando.
Me volvia loca  me sentia  anonadada  chupando aquel trozo de carne y ahogandome’
con ella.    cuando estaba a lo maximo (pues no queria que terminara)  le ofreci aquello que tenia
reservado para el… Mi culo…  me puse en posision,  y comenzo su  forsejeo por penetrar mi hoyito
que se dolia al castigo pero gozaba
al cabo de unos minutos aquella macana se desinflo,  quedando en nada,   hice el intento de reanimar
la,  pero nada.   Mi galan se sientio avergonzado y me dijo adios.

Desde entonces no  he tenido a nadie,  el tiempo pasa  y veo mi cuerpo  envejecer, ojala que
solo mi espejo    algun dia  me dira que habia alguien ahi,  que tenia hermosas piernas y nalgas
deseosas de ser penetradas.

si te sientes que estas en mi misma situacion escribeme o dame tus comentarios
luis444@hotmail.com

luis@  besos para todos