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Mi Familia III

En el último relato conté como me separaron de pronto del lado de mi padre, ya que la puta de mi madre se fue a vivir con un hombre adinerado y me llevó con ella, alejándome de mi máxima felicidad.

Pasaron más de siete meses, y ni una noticia de mi padre, por ahí pude escuchar que mi madre trataba de sacarle una firma y que él no se la entregaba, pero nada más, mientras yo vivía vigilada.
La nueva casa, perteneciente al “protector” de mi madre, era una verdadera mansión, no faltaba nada, pero yo me aburría frecuentemente, y como no estaba acostumbrada a tener amistades no podía salir ni hacer nada fuera de lo común. Pero yo estaba decidida a recuperar a mi papito, y lo haría como fuera.
El amante de mi madre continuamente trataba de congraciarse conmigo y yo siempre lo rechazaba en forma violenta, mi madre se enfadaba conmigo y prácticamente desde que habíamos salido de nuestro hogar que ya ni siquiera hablábamos tres palabras sin gritarnos, ella había optado por ignorarme, y salía todos los días de paseo, de compras, de peluquero y quien sabe que otras cosas mas con sus nuevas amistades. En tanto que su nuevo amor pasaba las tardes en casa trabajando en su despacho.
Y entonces se me ocurrió, si me ganaba el afecto de este hombre, quizás lograría que me permitieran ver a mi papito nuevamente, y entonces comencé a planear formas de ganar su cariño y atención. Después de todo, esta no sería ni la primera ni la última vez que le quitaría la atención de un hombre a la puta de mi madre.
Un día, en que le encontré trabajando solo en su despacho entre despreocupadamente y me senté en uno de los sofá de la habitación, inmediatamente él se acerco y solícitamente me preguntó -¿Cómo estás?, pareces algo triste, ¿necesitas alguna cosa?- yo lo mire con cara de tristeza, con ojos vidriosos y casi a punto de llorar dije – Si, necesito a mi padre, le echo de menos, y él es el único que puede entenderme- Él sonrió intentando hacerse el simpático y dijo – Pero yo puedo entenderte también, no es que quiera reemplazar a tu padre, pero puedo ser tu amigo, y si quieres, puedes confiar en mí también. Te prometo que lo que me digas quedara en secreto, ni tu madre lo sabrá.- Le hice una tímida sonrisa, pero por dentro estaba a punto de estallar en carcajadas, todo iba saliendo bien.
Le conté una mentira, le dije que me estaba yendo pésimo en matemáticas, que estaba reprobando y que mi madre me mataría si llegaba a saberlo, y él en seguida se ofreció para enseñarme todos los días durante las horas que mi madre no estaba en casa, sonreí agradecida y le abracé colgándomele al cuello, lo pille de sorpresa, pero me estrecho hacia él y entonces noté que su respiración cambió, me separé de él con una enorme sonrisa y me fui con la certeza de que todo iba mejor de lo que esperaba.
Al otro día, puntualmente me presenté en su despacho aun vestida de colegial, con falda corta de pliegues, blusa blanca y corbata un poco suelta, pero con pantis blancas, aun no era tiempo de dar el golpe, así que no había necesidad de mas. Me enseño normalmente y yo intente parecer lo mas ignorante posible, pero durante toda la clase lo miraba a veces con ojos inocentes, a veces provocadores, jugaba con el lápiz entre mis labios, y finalmente, cuando la clase terminó, lo volví a abrazar, esta vez mas apegada, más tiempo, y entonces lo confirmé, mi cercanía lo excitaba, y eso lo aprovecharía al máximo. Así seguí durante algunos días más.
Entonces, luego de una semana más o menos, fui sin las pantis, sin brasier y con el colaless más pequeño que tenía, me presenté puntual y la clase continuó como el día anterior, pero era obvio que él no dejaba de ver mis pechos, entonces, a mitad de está le interrumpí, y le dije otra vez con ojos llorosos –Mi madre no me comprende, no me deja tener novio, ni amigos, y yo quiero conocer de esas cosas, mi madre no quiere hablarme de eso, y mi padre ya no está, me siento muy triste, lloro todos los días, estoy empezando a pensar que ella no me quiere para nada ¿puedes ayudarme?- el pobre hombre me miró sorprendido y preocupado, se sentó en el sofá y me dijo –Tu madre te ama mucho, pero el asunto con tu papá esta complicado y tu no la ayudas con tu actitud, deberías ser mas amable con ella y entonces quizás te deje ver a tu papá un ratito, claro que vigilada- Yo me molesté mucho por esto último, pero me controlé y le sonreí, diciendo –Creo que te juzgué mal, eres un hombre muy bueno- le abrace y simulé caer sobre él a causa de la posición forzada, quedando sentada, sin soltarme de su cuello puse mi cabeza junto a su cuello y le respiraba en el oído, con voz pastosa dije –Mi papá es un hombre bueno como tú, estoy segura que si pudiese hablar con él, sobre ti y sobre mi madre, el daría su firma y todo esto se terminaría, el me quiere mucho, y debe estar preocupado por mí, pero para eso debería verlo a solas, sin restricciones, para convencerlo.-
El amante de mi madre me abrazó tímidamente sin saber mucho donde poner sus manos, (era evidente que le causaba nerviosismo), y empezó a acariciarme primero la espalda con la mano izquierda y con la derecha las canillas, luego las rodillas, luego su mano izquierda bajo un poco por mi espalda hasta mi cintura que tocaba ligeramente, su mano derecha empezó a tocar mis muslos –¿Y qué estarías dispuesta a hacer para ver a tu papá?- yo levanté mi cara con una sonrisa y le besé en la cara durante un buen rato, luego más cerca de su oído, luego en el cuello, y mientras hacía eso, le decía lo bien que me portaría con mi madre, que sería la mejor hija, que haría lo que ellos me dijeran y que lo querría mucho y que haría lo que él quisiera, mientras esto pasaba, el había metido su mano izquierda bajo mi blusa y tocaba mi espalda, su mano derecha acariciaba delicadamente mis muslos hasta llegar a mi entrepierna. Entonces me dijo -Si yo te prometo que haré que pronto hables con tu padre, ¿guardarás en secreto todo lo que hagamos y hablemos hoy?-, yo le susurre al oído, -por supuesto, tu guardas mis secretos, yo guardo los tuyos, pero si tu logras que yo pueda ver a mi padre pronto, haré todo lo que quieras, obedientemente- luego su mano izquierda comenzó a tocar mi pecho izquierdo amasándolo, y luego empezó a excitarme frotando mi pezón, mientras su otra mano tocaba mi vagina que estaba llenándose de líquidos, yo estaba excitadísima, me sentía a mil, pero simulaba diciéndole -¿Qué me pasa?, ¿por qué esto me gusta tanto?, -él siguió sobándome y entonces yo no pude más, comencé a gozar como no lo había hecho durante mucho tiempo.
Me parecía increíble, no me había imaginado nunca que disfrutaría de esos placeres nuevamente con otro hombre que no fuera mi padre. Me acostó en su escritorio y sacó mis bragas, me abrió las piernas y comenzó a lamer mi rajita y a excitar mi clítoris. Así estuvimos mucho tiempo, y yo me fui una y otra y otra vez.
Abrió mi camisa, me tomó en brazos y me llevo nuevamente al sofá y mientras me chupaba los pechos seguía excitándome con su manoseo, luego sacó su pene, un pene muy delgado pero muy, muy largo, absolutamente erecto y algo curvo lo puso en mi entrepierna sin introducirlo y me giró sobre él, yo apreté con mis piernas y mi vagina su largo miembro, me ordeno comenzar a moverme, mientras con sus manos me tocaba los pechos y se dio una gran pajeada con mi cuerpo, con decir que fácilmente el pedazo de su órgano que salía por atrás de mi trasero servía para que otra mujer se pusiera detrás y disfrutara. Me ordenó que gimiera y pidiera más, me ordeno que lo llamara por su nombre que le rogara para que me quitara la virginidad, en ese momento temí que lo hiciera, pero seguí adelante rogándole mientras me sacudía sobre él como desesperada.
Todo terminó con una gran explosión de semen que cayó en mi espalda, pelo y sofá, luego de eso me besó en la boca, y me dijo que esa era la primera clase de amor que me daría, y que lo haríamos todos los días después de matemáticas, yo sonreí y me fui a bañar.
Desde ese entonces las clases de matemáticas en realidad quedaron de lado, al hombre le gustaba la rutina, así que sagradamente a la misma hora llegaba a su despacho, me sentaba en su escritorio y le abría mis piernas para que me lamiera la rajita y me pusiera a disfrutar, luego me desnudaba y se pajeaba entre mis piernas.
Luego de un par de semanas, pude ver nuevamente a mi papito, brevemente. Se me permitió ir a casa durante la mañana del domingo, a almorzar, pero mi querido padre me tenía preparada una sorpresa, había arreglado mi habitación con una cama matrimonial nueva, toda la habitación estaba rodeada de velas, había espejos en algunas paredes y en techo. No perdimos el tiempo, apenas crucé el umbral me colgué de su cuello besándolo sin parar, mientras él me arrancaba la ropa con desesperación, su pene estaba erecto desde antes que me aferrara a él, me acostó en la cama, se sacó la camisa y me besó el cuerpo, me lamio la vagina, me hizo explotar de placer, yo gemía y gritaba, luego sacó su enorme verga y comencé a comérsela, el cerraba sus hermosos ojos y jadeaba de placer, después de un buen rato su semen bañó mi boca y chorreo por las comisuras de mis labios, y luego me penetró por el ano y se vació dentro de mí otra vez. Yo gritaba de alegría, sin temor a que me escucharan, ya que estábamos solos, y yo era la dueña absoluta de ese hombre y de todo el lugar. Todo fue intenso, fuerte, duro, y exquisito. Ese mismo lunes firmo el divorcio de mi madre.
Entonces durante mí sesión diaria de “matemáticas” con el amante de mi madre, me dio la noticia de que podría pasar los fines de semana de sábado a domingo con mi querido papito.
Al fin conseguí lo que quería y además tenía placer junto con eso, pero era algo que yo sabía que no le gustaría saber a mi papito y eso me molestaba mucho. Sin embargo me decidí a disfrutarlo, y si podía lograr más libertades, entonces no estaba mal que siguiera con esto, o al menos… eso creía.

Verónika.

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5 comentarios en “Mi Familia III

  1. Esta muy bueno e interesante el relato, pero falta la segunda parte, yo tmben quiero saber que pasa ahi, y si esto sigue, en que terminó y todo eso.

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