Esto transcurrió al año siguiente de mi relato anterior. Mi vida transucurría entre monótona y aburrida. No estaba trabajando y solo cursaba algunas materias del C.B.C. de la Universidad, aunque me lo tomaba muy tranquila. Es decir, no le dedicaba mucho tiempo al estudio, la carrera de abogacía concretamente, y entonces tenía mucho tiempo libre. Ah, por cierto, mi nombre es Natalia, ya que no sé si lo recuerdan.
Hacia mayo seguía esta monotonía y de pronto un mensaje de texto me dio un motivo para sobresaltarme e inquietarme. El mensaje decía: “Hola linda, ¿Qué tal tu vida en Buenos Aires? Espero que esté todo muy bien. Aquí muchos hombres preguntan por vos. Nos gustaría que vinieras a visitarnos como el año pasado. Tenemos planes especiales para vos. Un saludo cordial, Madam”.
Tuve que leer y releer varias veces el mensaje para caer en la cuenta de que era real. Lo que había pasado el año anterior yo lo había dejado en el pasado, atrás. No pensaba que eso volvería a mi vida, y mucho menos que lo haría tan pronto.
En un primer momento no contesté, pero luego comenzaron a presionarme de distintas formas. Muchos mensajes de texto, llamados a mi celular, mails, llamadas a mi casa, se puede decir que Madam fue usando y agotando todos los recursos que su perversa imaginación le iba diciendo.
Un día por ejemplo, Madam me llamó a mi casa y me dijo con su voz misteriosa: -“No vi que llenaras los formularios, ni que fueras preparando los trámites para venir aquí”. Me dejó sin habla. Me hablaba como si yo le perteneciera.
Un día me llegó un paquete cerrado a través de Fedex. Lo abrí y dentro de él había una cámara digital de última generación. Junto a ella una nota, que decía: “Te mando la cámara para que te saques fotos (desnuda y en ropa interior por supuesto). Tenemos que ir armando el “book” para esta temporada. Saludos, Madam”.
Que atrevimiento pensé yo. Cómo esta mujer estaba tan segura de que yo me iba a sacar fotos desnuda y se las iba a enviar. Ya que por la forma que había escrito la nota, lo daba por hecho.
Lo cierto es que no sé que bicho me picó, pero me saqué algunas fotos sexys y se las mandé via internet. Me las saqué yo sola en mi pieza, ya que la cámara tenía un modo automático. Posé para la cámara, como si jugara a que era modelo, como hacía cuando era más niña. Ojó! No me saqué ninguna completamente desnuda, pero sí me saqué algunas solo en tanguita. Y se las mandé por internet a Madam.
Al otro día ella me respondió. El mail era corto y breve y decía fundamentealmente: “Esas fotos no sirven. Sácate otras. Otras de verdad, en las que muestres lo que hay que mostrar y pongas la actitud y poses que corresponden. Madam”. El mail tenía también un comentario por cada foto que le había mandado. En cada comentario había una crítica y un consejo para mejorarla para la próxima.
A los dos días, me llegó otro paquete. Esta vez vía DHL. Lo abrí y dentro de él había un hermoso conjunto de lencería en color plateado. Y por supuesto una nota adjunta que decía: “En las fotos nuevas que te saques quiero que uses esta bombachita y este sostén. Madam. Los mensajes se tornaban cada más imperativos. Ya ni me saludaba y parecía verdaderamente que se tratara de una orden. Madam tenía una personalidad muy fuerte. Yo ya lo había vivido y también tenía la habilidad de expresar y reflejar esa fuerza en su personalidad al escribir en un papel.
Yo seguía dudando que iba a hacer. Pero sacarme fotos sexys me gustaba. Así que lo hice. Y las mandé.
Al otro día, voy a sacar plata del cajero automático (yo tenía una cuenta con tarjeta de débito que me abrió mi papá en la que él me depositaba una mensualidad para que yo me manejara) y cuando veo el saldo, veo que había 20.000 dólares en la cuenta bancaria. Jamás tuve tanto dinero. Mi papá tampoco me habría depositado tanto, ni siquiera por error. Pensé que debería ser un error. Fui a otro cajero y pedí un resumen de saldo y exactamente el papelito decía U$S 20.485,56. Cuando llegué a mi casa, tomé el teléfono inhalambrico y sin que nadie se diera cuenta llamé a la sucursal del banco para preguntar. La empleada que me atendió, me confirmó que ese era el saldo correcto y que se debía fundamentalmente a que a la mañana temprano habían recibido una transferencia directa desde París, Francia.
Que seguridad de sí misma tenía Madam. Me había transferido 20.000 dólares. Quién le aseguraba que yo iba a ir a trabajar para ella.
Estuve una semana entera o más muy nerviosa. No sabía que hacer. Ir, no ir. De repente se me ocurrió investigar que había pasado con las chicas que habían ido de intercambio en años anteriores. Curiosamente me enteré que en los últimos dos años, anteriores a mi viaje, el viaje de intercambio a Francia lo habían hecho dos chicas. Investigué un poco más y supe que estas dos chicas habían ido a la misma casa que yo. ¿Casualidad? No lo sé. Nunca lo sabré . Para salir de dudas, traté de hablar y lo conseguí, con la chica del primer año anterior a mi viaje y me dijo que este año iba devuelta y que le encantó el viaje todas las veces que había ido. Me comentó también que este era su tercer viaje y que “Cada vez se pone mejor. Vos ya estuviste. Vos me entendés de lo que te hablo” me dijo al tiempo que me guiñaba el ojo pícaramente. Esta chica de nombre Marilina agregó: -“Aparte los franceses son tan lindos”.
Seguí investigando y curioseando y llegué aún más atrás. Con mucho esfuerzo ubiqué a la del año anterior a Marilina. Pero desafortunadamente ella ya no vivía más en la Argentina. Estaba viviendo en Francia, en dónde se había convertido en una actriz y cantante famosa (se ve que sin duda Madam usó sus contactos e influencias para ayudarla, a cambio quien sabe de qué).
Tengo ganas de ir, mi conchita me lo pide, pero algo dentro mío me dice que no está bien. Será tal vez toda la educación que recibí durante mi infancia y mi temprana adolescencia. Pero la verdad que a mí, los hombres me encantan. Me gusta que me deseen y me gusta estar desnuda para ellos. Debía tomar una decisión y debía tomarla pronto. En Francia me estaban esperando. Había muchas cosas que analizar, pensar y poner en la balanza, la plata era una de ellas. Pero yo no lo hacía por la plata, había algo más que me costaba descubrir en mí, o más que descubrir, me costaba admitir. Lo que me costaba admitir para mí misma, era que en mí estaba naciendo una incipiente PUTA, con todas las letras. Que me gustaba el Cabaret, que me gustaba estar con poca ropa, que los hombres me miraran con lujuria, que me llamaran, eligiéndome como cuando van a comprar algo y me gustaba ser una perrita que los atendiera, complaciera y dejara satisfechos.
Para terminar de decidirme, cuando estuve sola en mi casa, me probé el conjunto de ropa interior plateado que me habían obsequiado y enviado desde Francia, cortesía de Madam. Me quedaba divino. Me sentía una diosa con él. Me sentía a gusto con él y me imaginé todas las noches de hombres, copas, diversión y sexo que me estaba perdiendo aquí en Buenos Aires. Esa misma noche tomé la decisión y decidí firme e irrevocablemente que iba a ir. Le escribo un mail a Madam comunicándole de mi decisión. Ella, aunque era muy avanzada la noche cuando le escribí me contestó inmediatamente un escueto mail: “Naty: Gatita. Sabía que ibas a venir. Sé que te estabas aburriendo mucho allí y que te encantó jugar a la putita. Te espero pronto. Madam”.
Al día siguiente, 10.30 hs. de la mañana tocan el timbre en mi casa. Otro paquete, esta vez de UPS. Dentro de él. Un pasaje de avión. Destino: Francia. Una tarjeta VISA a mi nombre. Toda la documentación necesaria para viajar y U$S 5.000 para gastar. El pasaje tenía fecha para ese mismo día dentro de 5 hs.. Con lo cuál debía correr hacia el aeropuerto para llegar a tomar el vuelo. En el paquete había también otra notita: “Naty: Disculpame que te tenga que hacer apurar tanto, pero acá te estamos y está esperando mucha gente. Conozco Argentina y sé que si te tomas un taxi en un rato llegás al aeropuerto. Además no creo que te salga más de U$S 5.000. Por el bolso y la ropa no te preocupes, sabés que acá no la necesitas. Madam”.
Armé un bolsito de mano, con las cosas indispensables. “Expliqué” la situación lo mejor que pude a mi familia y me fui al aeropuerto. En parte no les mentí, les dije que la familia que me había hospedado el año anterior en Francia, me había invitado a ir por un tiempo ya que nos habíamos llevado muy bien. Y este año querían llevarme a recorrer Francia más a fondo, no sólo París y para mí era una oportunidad única.
Bueno, a las corridas llegó al aeropuerto, me embarcó y voy rumbio hacia Francia. Era la primera vez que viajaba en primera clase.
Hay veces las coincidencias son increíbles. En el avión viajaba una persona que había estado en el Burdel de Madam y me reconoció. “Hola Natalie” me dijo. Y me miró con mucha lujuria en sus ojos. “Hola” respondi yo. Esta persona hablaba español, pero con un marcado acento francés, se le entendía lo que decía pero hasta ahí. Yo no lo recordaba, pero él parece que a mi sí. Seguramente me había hecho suya en alguna de esas noches. Lo siguiente que me dijo en su poco fluido español fue. -“Que hermoso culo y que hermosas tetas tenés”. “Gracias” dije yo sin saber bien que decir. El prosiguió: -“Lo digo porque las vi, las toqué. Son hermosas. Además que bien que la chupas”. Ahí me sonrojé. Justo pasó por mi lado la azafata: -“¿Necesita algo señorita?”. “No Gracias” le respondí yo.
La azafata se fue y el hombre continuó: -“Dale, vení, tomáte un whisky conmigo”. Yo me negué, le agradecí y me fui a sentar a mi asiento. Me puse a pensar en otra cosa, aunque escuché que el hombre levantó el teléfono y se puso a hablar con alguien. Enseguida sonó mi celular. Un mensaje de texto. De Madam. Y decía: “Nenita, tu trabajo ya comenzó desde ahora. Hace todo lo que te pida este señor. Es una orden. Madam”.
Siendo así, me acerqué al señor y le dije “Hola” como para volver a entablar una conversación. Luego continué: -“¿Sabé que? Los viajes en avión no me gustan. Así que le voy a aceptar un whisky”.
Ese día estaba vestida con zapatos de taco, una pollera blanca muy muy cortita, una remera escotada rosa y una vincha que me recogía el cabello. Mi ropa interior de ese día era blanca también. Me iba a sentar en el asiento que estaba al lado de ese señor y que estaba por otro lado vacío. Cuando me estoy por sentar él, me toma de la cintura fuertemente y me hace sentar en su falda. El tipo ya estaba bastante caliente. Lo noté en cuanto su verga hizo el primer contacto con mi colita. Había otras personas en la cabina del avión, pero como era una primera clase de lujo, había bastante distancia entre asientos. La azafata iba y venía con lo cuál había que disimular. Sin embargo, poco le importó a este tipo. Su nombre era Raini. Me levantó la pollera. O sea que mi culo en tanga quedó al desnudo y apoyado sobre su verga (aunque el traía el pantalón puesto). Me masajeo disimuladamente los pechos. Hasta me metió mano en la vagina. Jugueteó un poco con los elásticos de mi bombacha, hasta que terminó su whisky. Cuando pasó la azafata se pidió otro. Cuando tuvo ya servido el segundo y la azafata se alejó un poco, me dijo al oído: -“Quiero que me hagas un pete. Ya!”.
En cierta forma yo sentía una especie de obligación. Era mi “trabajo”. Así que me arrodillé disimuladamente, sin que nadie se diera cuenta, el puso una manta encima de mi cabeza y debajo de la manta yo empecé a trabajar. Desabroché lentamente sus pantalones.y me metí su pene en la boca. No lo podía creer. Este año las cosas habían comenzado más rápido que el año pasado.
Estaba en el avión y ya tenía un buen trozo de verga en la boca. Era increíble la rapidez con que avanzaban los acontecimientos. Me metí su pene en la boca. Tenía un lindo y muy buen trozo. Confieso que me gustó. Me lo metí en la boca una y otra vez. Lo saboreé.Lo disfruté. Le chupé el pene y los huevitos. Le hice delicias con la lengua. El hombre de a poco se iba excitando mucho. Mi boca lo hacía delirar. Lo hacía sentir en el cielo y que yo era un angel. Me sentía una linda y joven puta con él. El era un empresario importante. Yo, un cuerpo sexual para disfrutar y ser disfrutado. Seguí chupando. El siguió gozando. Hasta que se vino. Y se me vino con todo en la cara. Y en la boca. Una vez eyaculado. Muy amablemente me cedió una toalla para que me limpiara la cara. Yo la tomé, me limpié y le agradecí.
Obviamente como era costumbre, no me avisó y me depositó gran cantidad de semen en mi boca. Como no pude tragarlo todo, se me manchó un poco la remera.
Eso no le bastó. Hizo que me sentase encima de él, me levantó la falda nuevamente. Me corrió la bombacha hacia un costado y comenzó a penetrarme
Yo cabalgaba encima de él. Semi-desnuda. Un cuerpo entregado al sexo. Ya me sentía una trola. Y lo disfrutaba mucho. Después de todo había venido a Francia, para jugar a eso. A ser puta. Igualmente debo confesar que me sorprendió tener que empezar a serlo desde el avión. Me gustaba el sexo, pero no me dieron ni un minuto de respiro. El tipo tampoco me daba respiro me penetraba una y otra vez. Yo cabalgando arriba de él. Había perdido el sentido de la situación. Estaba entregada al sexo. Era ya, una máquina sexual. Había alcanzando mi plenitud sexual a una edad muy temprana. Este hombre me dio realmente muy duro. Sentí su miembro muy duro dentro de mí. Me penetró toda. Hasta lo más profundo de mi ser. Cada tanto se tomaba un sorbo de whisky mientras yo hacía casi todo el trabajo. Hasta que descargó violentamente y con fuerza semental su semen en mi interior. Me corrí hacia el asiento del costado. Me acomodé la bombacha lo mejor que pude.Y fui hasta el baño en dónde me arreglé para estar presentable para descender del avión.
Finalmente el avión llega al aeropuerto y aterriza. Raini se despide con un: -“Adiós Naty. Nos vemos en el Cabaret de Madam. Ahí me voy a cansar de cogerte una y otra vez. Es más, ya reserve dos noches con vos”. “Nos vemos” contesté yo con una voz de gatita muy sexy. Ya me estaba metiendo en el “personaje”. Aunque me planteé que tal vez no fuera un “personaje” sino mi verdadera yo y que el “personaje” lo “fingido” era mi otra vida. El ser una “nena de papá”. Una “nena de su casa”:
Al bajar de la avión recojo mi maleta y me suena el teléfon celular. Era la inconfundible voz de Madam.
Madam: -“Hola. Espero que la ropa interior que traigas puesta sea linda. Ya que no hay tiempo que perder. Afuera del Hall Central te está esperando una limusina. Diez metros antes de subir al auto haya gente o no, te tenés que sacar la ropa que tenés puesta y quedarte en bombacha y corpiño, seguir caminando hacia la limusina y subir. Es una prueba más que tenés que superar para unirte a nuestra gran familia”.
No sé porque pero yo confiaba en Madam. En todo lo que me decía. Cuando salí del Hall Central vi a lo lejos la limusina. Fui caminando y me fui acercando a ella. Cuando estaba a 15 metros comencé a ponerme nerviosa. Había mucha gente alrededor. Sin embargo cuando calculé que faltaban 10 metros fui caminando y desnudándome al mismo tiempo. Primero me saqué la vincha, luego los zapatos, luego la remera y por último la pollera. Quedé solo con mi tanguite. Bien diminuta y mi sostén. Había mucha gente alrededor. Todos me miraban. Sentí un poco de vergüenza y apuré el paso para subir al auto. Cuando trato de abrir, la puerta estaba trataba. Demoró unos instantes, que a mí se me hicieron larguísimos hasta que de adentro me abrieron. Subí a la limusina y este arrancó. Nadié a excepción de mí, Madam y los suyos entendían nada. Dentro del auto estaba Rikjard esperando con un balde con hielo y una botella de caro champagne dentro. “Bienvenida” me recibió. “Veo que estás más linda que nunca. Es un placer que estés de nuevo con nosotros”.
Yo: -“Gracias, gracias”. Luego me atrevo a preguntarle: -“¿A que se debe esto de que me tenga que desnudar?”.
Rikjard: -“Ideas de Madam. A ella la divierten mucho estas cosas. Este tipo de pruebas. Además, así como estás te tengo que entregar en una casa. Recién mañana te pasaremos a buscar por la mañana o a la hora que te despiertes para llevarte a la mansión. Tomate un trago así te relajas”.
Yo: -“Dale servime un trago de ese champagne que debe estar exquisito”.
Charlamos y tomamos un poco de champagne.
A los veinte minutos el auto llegó a una mansión. Se anunció, entró y estacionó en la entrada central. “Bajá” me dijo Rikjard “Y atendé muy bien a estos señores. Han pagado una suma de dinero importantísima”. Bajé así semi-desnuda como estaba. Enseguida un mayordomo de color negro me hizo pasar a la casa. Ni bien entré me recibieron casi como si fuera una celebridad. Había 20 hombres dentro de la mansión. La misma estaba ambientada de fiesta y en dos o tres lados había carteles que decía “Club L’ Natalie” (El club de Natalia). Más tarde Rikjard me explicaría que eran 20 caballeros de mucho dinero. Todos eran clientes del Burdel y todos ya me habían visto, tocado o me habían cogido. Decidieron formar este club para juntar el dinero y poder reservarse para ellos mi primer noche de mi regreso a París. Madam realmente les había sacado una buena suma de dinero. Yo no creía valer tanto. Nunca me lo había imaginado. Por supuesto que no me valoraban como persona, pero debo confesar que era gratificante saber lo que pagaban por mí como máquina sexual. Y aunque gracias a estos viajes pude juntar una buena cantidad de dinero, creo que es sólo una pequeña parte, una punta de iceberg, de la montaña de dinero que Madam junto conmigo. Con mis tetas, con mi vagina y con mi cola.
Una vez dentro de la casa, lo primero que hicieron fue hacerme subir como a una especie de escenario. Comenzó a escucharse de fondo una música sublime de un pianista francés. Era una melodía muy francesa. Yo estaba como saben, ya semi-desnuda. Estando arriba del escenario apareció un hombre alto y buen mozo, vestido de smokin, con un micrónfono en la mano. Era como una especie de presentador que me dio la bienvenida y me presentó ante los asistentes, los miembros del “club”. Aplauso cerrado. Me sonrojé. Me excité. Mis pezones se erectaron y eso se notó por debajo de mi sostén. Luego de una linda presentación en la que el presentador reseño suscintamente mi vida (realmente hay algunos datos que no sé como los averiguaron) cerró su speech con un: -“Caballeros, muchas gracias por haber venido y ¡Que comience la fiesta!”. Y la fiesta no tardaría en comenzar. De fondo comenzó a sonar una música de strip-tease. Un asistente del lugar se acercó y me indicó que se esperaba que yo hiciera un strip-tease. No tenía mucha más ropa por sacarme. Pero comencé a bailar sensualmente. Los caballeros comenzaron a encenderse. A aplaudir, a gritar, a vociferar, a alentarme y pensé que era buena señal de que era un buen momento para regalarles mi sostén. Me lo quité muy despacito para hacer durar el momento. Me lo saqué y lo sostuve con una mano mientras con la otra hacía como que me tapaba los senos. Sé que eso calienta a los hombres. Los pone ansiosos por ver todo, por lo poco que se puede tapar con las manos. Siendo además mis manos muy chiquitas y delicadas. Seguí bailando sensualmente. Pero comenando a dejar de lado el erotismo para pasar a lo sexual. Miré al público, intenté descubrir con un golpe de vista quién era el “líder” del grupo o por lo menos algún miembro “influyente” de este. Elegí al que más apropiado me pareció, bajé del escenario y me acerqué a él. Le susurré al oído que “Me sacara la bombachita”. Me di vuelta y el puso manos a la obra dejandome completamente desnudita en un segundo. En el centro del salón había una cama. Redonda y gigante. Especial para orgías grandes. Me tiré en ella y dejé que hicieran conmigo lo que quisieran. Las manos no tardaron en llegar. Tampoco los penes. Tanto manos como penes los sentía por todos lados. Y la sensación me gustaba. Y mucho. Me rozaban la cola, lospechos, la vagina. La cara, la boca, el cuello, los labios, etc.. Aún no me habían penetrado, pero Ah! Ahí sentí la primer pija que me entró por la vagina. Inmediatamente otra en la cola y una en la boca. Luego sentí que mis manos eran conducidas a dos vergas más. Y bueno, creo que ya nada más podía hacer por ellos, los otros 15 caballeros deberían esperar o contentarse con meter alguna mano, al menos hasta que alguno de los 5 primeros produjera y descargara su líquido masculino sobre mi. Cuerpito femenino. Me cogieron tantas veces ese día y estuve tan rodeada de pijas, que obviamente no puedo recordar cada una. Pero sí recuerdo la primera, la última y el momento en general. La primera fue por el culo, la eyaculación digo, y la última en la boca, la cara y las tetas. En esta situación de “máquina sexual de 5 posiciones” estuve varias horas sin descanso. Iban pasando los turnos y pasado un rato, los primeros estaban para una segunda vuelta, algunos para una tercera y solo unos pocos para una cuarta. No soy buena en matemáticas, pro si cuentan que había 20 caballeros en el club y que casi todos llegaron a la tercera “vuelta” haciendo las multiplicaciones correspondientes podrán tener una idea de cuantas veces me cogieron ese día.
Sé que le hice por lo menos un pete a cada uno. Las probé todas. Tal es así, que me quedó la boca seca. También me hicieron tomar semen en vaso. Me corrí más de una vez. Pese a que era joven y el sexo me encanta con todo lo que había cogido ese día podría haber estado luego semanas sin coger. Pero eso … eso … no era lo que Madam tenía planeado para mí …
A la mañana la misma limusina del día anterior me pasa a buscar. Me había quedado dormida desnuda en un sillón de la mansión. Desnuda entre muchos hombres desnudos que estaban tirados durmendo por ahí. No encontré por ningún lado, ni mi bombachita, ni mi corpiño, con lo cuál tuve que subir a la limusina como Dios me trajo al mundo.
Esta vez, dentro de la limusina no estaba Rikjard, sino que estaba Madam. Me saludó y comenzamos a hablar. Me pregunta como me había ido la noche anterior. Yo le respondí que bien. Me preguntó si me habían penetrado mucho y si había tragado mucha leche y yo le dije que sí. Me preguntó si alguno de los hombres que me habían poseído la noche anterior me había gustado especialmente a lo que yo le respondí la verdad y era que no. Ahí aprovechó para aconsejarme que en este lucrativo negocio era mejor no involucrarse sentimentalmente con los clientes. “Sólo entregate a ellos en cuerpo, pero no en alma” me dijo y siempre recordaré sus sabias palabras. En ningún momento me ofreció ropa, ni nada para cubrirme. Ni siquiera una manta o un sacón. Si me ofreció un café expreso caliente. Yo lo bebí y estaba muy rico. Además era una mañana bastante fría. Seguimos conversando. Una vez que yo terminé mi café y dejé mi vaso a un costado, sin mediar palabra, ella comenzó a manosearme toda. Fue directo a mi vagina por donde pasó su mano un largo rato. Tocando y aún introduciendo sus dedos en ella. Luego subió a mis tetas y las palpó, manoseo y magreo por un largo rato. Luego de un rato de toquetearme la vagina y las tetas me dijo: “Necesito saber que es lo que tanto les gusta a los hombres de vos. Necesito saber cuál es el secreto de tu rotundo éxito ¿A ver porque vales tanto?” Yo me dejé seguir manoseando. “Date vuelta” me pidió. Y empezó a examinar cuidadosamente mi culo. También me lo tocó, acarició e introdujo dedos en mi ano por un largo rato. Luego de todo este manoseo, comenzó a besarme. Con besos bien sentidos y profundos, metiendome su lengua de serpiente hasta el fondo de mi garganta. Estuvo besándome y toqueteandome un rato largo, hasta que volvió a pronunciar palabra y dijo: -“Ahora lo entiendo. No sé como te probé antes. Sos magnífica. Sos espectacular. Sos joven, hermosa, tenés un cuerpo bello, bien proporcionado y encima besas muy bien. En síntesis, sos perfecta”.
“Gracias” contesté yo tímidamente.
El viaje siguió seguimos charlando, Madam dejó de tocarme, pero yo seguía desnuda. Y creo que ahí no había satisfecho completamente sus ganas de mí.
Cuando llego a la casa me reciben muy muy bien, mucho mejor que el año anterior. Era casi una semi-estrella. Me aplauden y me saludan con muchos elogios. Estaba desnuda. Pero la mayoría, por no decir todos ya conocían mis partes íntimas a la perfección. La desnudez en esa casa era algo natural para mí. Luego de la recepción y de la ubicación en uno de las suites, esta vez, me había tocado una mucho mejor que la del anterior, que también había estado muy linda.
Esa noche como ya conocía el lugar, me entangué, me puse un corpiño llamativo y fui hacia el Burlesque. En la puerta estaba Madam, que antes de dejarme entrar me dijo:
Madam: -“Vos ya estás para otra categoría, para otro tipo de trabajos”.
Con esta frase Madam terminaba de comunicarme que había convertido en una puta 5 estrellas. Durante mi larga ausencia, ella se había encargado de promocionarme y hacerme conocer y muchos ya me habían solicitado y habían reservado turnos para estar conmigo. Madam me mostró la agenda que me esperaba y era interminable. Era como cuando un grupo de música se va de gira. Prácticamente iba a tener sexo todos los días más de una vez por día, durantes unos tres o cuatro meses. La vagina me iba a quedar destruida de tanto poner y sacar.
No conocía, ni conozco demasiado de Francia, pero en la agenda que me mostró Madam había muchas personalidades famosas y no faltaban agendadas citas como “Fiesta en el barco de …”; “Orgía en la mansión de …”; “Cenar con …”; “Exhibirse para …” y demás.
Entonces esa noche no trabajé en el NightClub, sino que una vez me llevaron en limusina hacia otro lugar. El segundo trabajo que tuve que hacer, ese mismo día que llegué. Casi sin descansar fue para un futbolista famoso de Francia. Un verdadero ídolo en su equipo. Me llevan en limusina. Famoso lugar. En reservado, me desnuda delante de todos y yo no puedo hacer nada. Estoy para eso, soy su putita. Me dejó en tanga como si no hubiera nadie alrededor. El ambiente era un descontrol algunos miraban otros no. Otras minas también estaban en bolas y algunos hombres también. Otras putitas como yo.
Ël me dijo: -“Subíte y baila arriba de la barra”. Y yo lo hice. Pero para hacerlo lo hice en tanga. Algunos que estaban debajo de la barra medio alcoholizados me gritaban cosas. Otros trataban de tocarme el culo, pero enseguida el personal de seguridad del boliche lo impidió. Cuando me aburrí de bailar, simplemente bajé y volví con el futbolista que me había contratado esa noche. Tomamos unos tragos de caros alcoholes en el VIP. La pasé muy bien con él. Tenían mucha clase. Estuvimos ahí, como dos o tres horas en el VIP del boliche, tomando alcohol, besuqueandonos y tocándonos.
Luego del boliche, él me subió a su lujoso auto y me llevó a un lujoso hotel. En el hotel pasó lo que tenía que pasar, es decir hice “mi trabajo”. Y él se quedó muy contento, muy satisfecho.
Después de varios día volví a reflexionar sobre lo que había pensado al ver por primera vez el dinero en mi cuenta bancaria. Como Madam estuvo tan segura de que yo iba a venir. Y la respuesta estaba en que en mi viaje anterior ella me había transformado. Me había transformado en una puta. Había dejado una semillita latente en mí. Algo que a la primera oportunidad floreció. Y la verdad era que me sentía muy bien en este ambiente. Me sentía a gusto. Me sentía útil. Sentía que hacía algo muy bien, que por primera vez en mi vida, era realmente buena en algo y que era reconocida por ello.
Una de las curiosidades que descubrí en este segundo e interesante viaje fue que Madam y Rikjard no tenían hijos. Ninguno de los dos. Melanie no era sino una puta que mandaban de viaje de intercambio. A veces iban otras y no ella. Y descansaban. El único requisito era que tenían que ser o parecer muy jóvenes.
Algunas noches dormí en la alcoba de Madam. Desnuda. A los pies de su cama. Solo me invitaba a su cama para cogerme o meterme consoladores en la conchita o el culo. Pero no dejaba ser muy activa. En cuanto yo quería iniciar algo ella me decía “No, no, ese esntusiasmo guardalo para los clientes”. “En mi alcoba domino yo”. Decía ella. Y hacia conmigo lo que quería pero lo que más le gustaba era que me acostara boca abajo y meterme en el culo unos consoladores de unos tamaños incréibles, casi podríamos decir, gigantes. No sé bien como, pero terminaban entrando. Ella era muy hábil también haciendo masajes y no solo eso, una experta en el estímulo clitoriano. Dicho esto solo me resta decirles que en la alcoba de Madam me mojé una y otra vez. A lo largo de mi estadía tuve un montón de orgasmos buenísimos en esta alcoba aún ante la ausencia de penes.
Era parte del plantel VIP de Madam. Tan VIP que en este viaje también conocí al Presidente de Francia. Y cuando lo conocí, quiero decir que lo conocí muy íntimamente. Un día Madam, Rikjard, el chofer-custodio y yo nos dirigimos a la Casa de Gobierno. Nos dejaron pasar sin problemas y tanto Rikjard y Madam eran saludados como si fueran el Presidente y la Primera Dama, la Presidenta y su esposo. El Presidente un hombre de aspecto muy cordial y amable, nos invito a pasar al salón oval (al igual que el que hay en la Casa Blanca) y a tomar un té. Madam con la actitud directa, e incisiva que la caracterizaba abrió la charla, rompiendo el hielo de una sin problemas: -“Sr. Presidente, la putita que pidió”.
Me ofendí un poco, pero sabía que eran gajes del oficio, yo ahí era un cuerpo. Una chica que brindaba un “servicio”. No era ni más ni menos que el placer sexual que mi cuerpo podía proporcionar.
Mr. President: -“Veo Madam que lo haces cada vez mejor. De dónde consigues estas putas. Esta es verdaderamente hermosa”.
Madam: -“Esta pieza de colección particularmente es de Argentina. Un país situado al sur del continente americano donde hay muchas chicas hermosas y que quieren ganar un buen dinero. Y eso es lo que yo les doy: mucho dinero a cambio de entrega y servicio total y sin límites”.
Presidente: -“Y vos me aseguras que ella. ¿Cómo te llamas?”
Natalia: -“Natalia”.
Presidente: -“¿Vos me aseguras que Natalia va a cubrir todas mis expectativas?”.
Madam: -“Absolutamente todas. Eso te lo garantizo. Esta nena no solo es hermosa como podrás apreciar visualmente. Tiene una actitud sexual pocas veces vista. Que solo las grandes y más finas putas tienen. Yo lo único que hago es ayudarla a descubrir su verdadero ser. A sacarlo de su interior y a canalizarlo”.
Presidente: -“¿Vos Natalia estás de acuerdo con lo que dice? ¿Sos realmente una puta o sos una chica de vacaciones con la vagina algo caliente?”.
Natalia: -“Creo que tengo un poco de las dos cosas, pero ¿Cuál es la diferencia para el caso?”.
Presidente: -“Creo que ninguna. Así que podés comenzar a desvestirte”.
Madam: -“Do it”.
Presidente: -“Pero no te desvistas toda. Deja algo para después. Cuando Madam y Rikjard se vayan”.
Me saqué el trajecito sastre formal que tenía puesto tipo de ejecutiva y que fue necesario ponerme para entrar a la casa de gobierno sin despertar sospechas. Madam me ayudó a sacarmelo. Lo tiré a un costado, di una vuelta como hacen las modelos en ropa interior y me volví a sentar en el cómodo sillón en el que estaba sentada.
Madam: -“¿Viste? Es perfecta.
Presidente: -“Ya lo creo. Ese culito me volvió loco. Esas tetitas. Es hermosa. Simplemente hermosa. Bueno gracias por todo y mi secretario los conducirá hacia la salida. Nos vemos en la cena de caridad de fin de mes”.
Madam: -“Ok. Que te diviertas y que la disfrutes”.
Un asistente del presidente acompañó a Madam y a Rikjard hacia fuera y cerró la puerta tras de ellos mientras estos y el Presidente se saludaban efusivamente.
Cerradas las puertas quedamos él y yo solos. Él, el hombre más poderoso de Francia. Y yo una chica de barrio, lejos de mi país. Aunque no es por vanagloriarme, pero con el viaje anterior y con este creo que mi territorio, el lugar en donde soy local, es la cama; y mientras hubiera una cama yo seré tan o más local y me sentiré más a gusto que los demás.
Presidente: -“Voy a dejar que demuestres que sabés hacer. Después de todo soy el Presidente y merezco atención”.
Me tomé un instante y pensé en como arrancar mi labor. Quería que el momento fuera perfecto, pero no sabía como arrancar.
Entonces arranqué con lo mismo de siempre. Él hombre sentado en su silla, desde la cuál gobernaba al mundo y hacía cosas importantes y la putita, cuál secretaria que quiere ascender rápidamente, arrodillada también haciendo cosas importantes jugueteando con el pene presidencial. Primero con las manos con un poco de masturbación y luego con la boca. Siempre mirándolo a los ojos mantuve su pene dentro de mi boca casi todo el tiempo. Chupé duro y constante. Cada tanto, muy cada tanto le daba una lamida a sus huevos, pero el presidencial pene estuvo casi todo el tiempo en mi boca. Era un honor para mí. Después de todo me había cogido a cada pelotudo. Esta era una verga importante y como tal había que hacerlo bien. Y así lo hice. El presi que en definitiva era un hombre, acabó con todo, manchando el fino y caro escritorio y derramando algo de sus líquidos sobre mi persona.
Luego del mínimo descanso lógico, me agarró, me hizo dar vueltas y me puso contra el escritorio. Ahí me la metió en seco por el culo. Y comenzó a penetrarme duramente. Me cogió y me cogió. Yo cara boca abajo y tetas contra el escritorio. Él dándome bomba por atrás. Mi culito también haciendo gala del pene presidencial que tenía introducido. Otro honor, mi culo hecho por un presidente. Y esta vez, no solo el pene, sino también el semen presidencial estuvieron dentro de mí. Ya que el presidente me eyaculó muy potentemente dentro del ano.
El Presidente me dijo que se hubiera quedado conmigo cogiéndome una eternidad, pero que ello no le era posible dado sus ocupaciones y que en breve tendría una reunión de gabinete. Se tomó 5 minutos y descansó. Bebió un sorbo de whisky y también me dijo que por más reunión de gabinete que hubiera si mi culo y mi boca habían sido tan placenteros no se perdería por nada del mundo mi vagina. Me tiró sobre el escritorio, esta vez yo boca arriba, y se vino encima de mí. Ahí nos echámos un polvo rápido. Casi mecánico. Él acabó enseguida, lo cuál era su intención. Se vistió muy a las apuradas, se arregló un poco y me dijo: -“Naty, eres genial, lástima que no puedo quedarme más tiempo. No va a faltar oportunidad si sigues viniendo a Francia. Vístete que algún asistente mío te va a acompañar hasta la salida. Ha sido un verdadero placer conocerte”. Y se fue de la habitación. Quedé realmente halagada.
El Club de Caballeros, el encuentro con el Futbolista, y el encuentro con el Presidente no fueron mis únicas situaciones sexuales de ese viaje, pero no quiero aburrirlos.
Vuelvo con 40.000 dólares y ya me hago a la idea, que sí el año que viene me llaman voy a volver. Me asombró de solo pensar como un viaje escolar de estudios, me transformó de una chica común argentina a una puta de clase alta francesa. Pienso, si cuando vuelva a Argentina no voy a dejar mis estudios de Derecho, en busca de una vida mejor y más fácil. En la que el dinero se gane más rápido. Ustedes me entienden.
Al volver veo la página de Internet. Veo mi foto. Lo que valgo. Todo el mundo. Me recibí de puta high class.
julieta_s24@YAHOO.com.ar
Muy bueno este post: Sexycuentos – Relatos eroticos » Blog Archive » El intercambio estudiantil 2 refleja muy bien lo que describe. me gusto mucho, adelante!
muy buena continuacion espero con ancia la El intercambio estudiantil 3 y sigui escribiendo lo hace de 10