La secretaria: 2 “…el jefe y el aire acondicionado”

 

La secretaria: 2 / La secretaria, el jefe y el aire acondicionado

Sr. Fernández: -“Vanina, me parece que usted tiene frío todo el tiempo. No puede ser que tengamos que poner el equipo de aire acondicionado todo el tiempo en 28 grados porque usted tiene frío. Yo la voy a curar. Voy a dejar el aire acondicionado en una temperatura normal para todo el mundo. En unos 22 grados. Y para que usted se acostumbre vamos a hacer lo siguiente: le voy a tener que pedir que se desnude. A partir de hoy, su uniforme de trabajo será unicamente sin excepción su tanga y su sostén. Va, digo tanga porque supongo que es lo que usa, no cierto?”.

Vanina: -“No siempre señor. A veces sí, a veces no”.

Sr. Fernández: -“Bueno, le voy a tener que pedir entonces que lo tenga en cuenta. Usted es una chica joven, muy linda, pónganse unas lindas tanguitas para venir a trabajar y no esos bombachones de vieja”.

Vanina no entendía nada.

Al otro día. Llegan se saludan.

Sr. Fernández: -“Si quiere puede dejar su ropa en mi oficina. Ahí nadie se la va a tocar.”

Vanina fue a la oficina del Sr. Fernández y poco a poco se fue desnudando. Esta situación era rara, algo nuevo para ella. Se quedó como habían convenido el día anterior en bombachita y corpiño. Ambos muy delicados y de color blanco. Obvio que en cuanto viniera gente debería vestirse inmediatamente para recibirla, pero no era una oficina que recibiera muchas visitas.

Transcurrió una buena parte de la mañana. Vanina un poco por la vergüenza lógica que le producía la situación trató de mantenerse en su escritorio lo más que pudo. Se paró lo menos posible. Su jefe al contrario estuvo más movedizo por la oficina que nunca, salió de la suya propia más veces que nunca para mirar a Vanina, a veces de reojo y a veces directamente y sin ningún tipo de contemplación y disimulo. Una y otra vez en menos de dos horas le pidió que vaya a su oficina para verla en ropa interior de cuerpo entero. Una y otra vez le pedía que le buscara determinada carpeta en el archivo para poder apreciarle bien el culo. Que hermosa tanga como se perdía en su culo tan llena de vida. En ese culo tan hermoso.

A eso de las 11 de la mañana.

“Ring” sonó el Timbre

“¿Quién es?” preguntó Vanina al atender el portero eléctrico.

“Gonzalez” contestaron desde el otro lado.

El Sr. Fernández andaba merodeando por ahí.

Sr. Fernández: -“No se vista. No hace falta. El Sr. González es de suma confianza”.

El Sr. González, uno de los clientes más importantes de la empresa subió. Lo primero que pudo decir, o mejor dicho le fue inevitable decir otra cosa. Sin saludar y casi ignorando a Vani.

Sr. González: -“Vos si que la pasas bien. Está bárbara. ¿De dónde la sacaste? ¿Trabaja así todo el día? ¿Desnudita?”.

Sr. Fernández: -“Pasa a mi oficina que te cuento. Vani por favor traenos dos cafés”.

Una vez en la oficina del Sr. Fernández.

Sr. Fernández: -“Muchas preguntas, muchas respuestas. Empezamos ayer con este nuevo sistema”.

Sr. González: -“¿Hasta dónde pensás llegar?”.

Sr. Fernández: – “Hasta dónde te imagines ya llegué”.

Sr. González: -“¿Qué, ya te la garchaste?”.

Sr. Fernández: -“Me extraña araña. Y no sabés lo gauchita que es. ¿Te gustaría verla en acción?”.

Sr. González: -“Ni lo dudes”.

Sr. Fernández (apretando unos botones del intercomunicador): -“A ver Vanina, vení a mi oficina por favor. Vení así como estás por favor”.

Vanina: -“¿No sería más apropiado que me vista señor para llevarles los cafés?”.

Sr. Fernández: -“Téne la plena seguridad que no. Así estás perfecta”.

Entro Vanina. Algo tímida. Con  una bandeja con dos cafés.

Sr. Fernández: -“Acercate por favor. Él es el Sr. González uno de nuestros clientes más importantes, ella es Vanina, la mejor secretaria que tuve en toda mi carrera”.

Vanina: -“Gracias”.

Sr. Fernández: -“Acercáte más”.

Vanina se acerca. El Sr. González le empieza a acariciar el culo a Vanina. despacito, suavemente. Fernández mira. No participa. Luego le desabrocha el corpiño casi sin que se de cuenta. Su jefe la mira y asiente. Gonzalez la va llevando a que se arrodille de a poco. Vanina sabe lo que tiene que hacer y lo hace. Le desabrocha el pantalón, saca su miembro y se lo introduce en la boca. Mientras que Gonzalez le da fuertes palmadas en el culo. Le corre la bombacha y le va introduciendo un dedo por el ano. Gonzalez jugaba con el cuerpo de Vanina. Le nalgueaba la cola. Le introducía dedos. Le manoseaba los senos. Le acariciaba la cara. Vanina hacía su trabajo con el miembro del Sr. González. Mientras tanto el Sr. Fernández solo miraba al tiempo que atendía una llamada de su señora en el celular.

Sra. de Fernández: -“¿Qué tal tu día mi amor?”.

Sr. Fernández: -“Nada nuevo. La verdad que todo bastante aburrido”.

Y así siguió la charla con triviliades y comentarios genéricos.

Luego de unos quince minutos de tragar y chupar el Sr. González ya estaba a punto de estallar.

Sr. Fernández: -“Tráguelo Vanina” le dijo fuerte y claro desde un costado.

“Plac”. Vanina quedó con leche en la cara y en las tetas y por supuesto una buena parte dentro de su boca.

El Sr. González quedó más que satisfecho. Vanina llena de leche.

Sr. Fernández: -“Vanina podés ir a limpiarte”.

Vanina se retiró y fue a limpiarse. A quitarse el semen para poder seguir trabajando.

Sr. González: -“Usaste tu mejor, tu arma secreto y lo lograste. Lograste lo que querías. Ahora sí podemos cerrar el negocio. Me convenciste”.

Al otro día el Sr. Fernández le comenta a Vanina lo sucedido, la felicita con una palmadita en el culo y le duplica el sueldo y los días de vacaciones por su excelente desempeño en la empresa.

julieta_s24@YAHOO.com.ar

2 Responses to “La secretaria: 2 “…el jefe y el aire acondicionado””

  1. Lydia dice:

    Puede resultar una historia surrealista total, sin embargo no se le puede decir que no sea altamente morbosa y explosiva…

  2. Muy Caliente dice:

    Esta MORBOSA la historia, solo Faltan FOTOS

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