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Esclava o prostituta?

Mi tío Alberto me invitó a su apartamento una tarde para que lo ayudara a revisar unas fotos familiares que quería coleccionar. Llegué después de estudiar en mi colegio y me dio algo de comer. Me llevó a su habitación en donde tenía las fotos guardadas. Me senté en la cama a verlas con el y poco a poco sentí que se fue acercando a mí. Me acarició una de mis manos y me dejé. En ese momento imaginé lo que podía pasar, pues yo sabía que mi tío era mujeriego pero mi madre, que es su hermana, no lo sabía. Mi tío es separado de su esposa y tiene dos hijas casi de mi edad pero viven con la madre. Como mi tío se dio cuenta que no lo rechacé me toco una de mis piernas y me la acarició bajo la falda. Me dijo que quería que yo fuera su sobrina preferida y si me portaba bien me daría muchas buenas sorpresas. Yo sabía en qué iba a terminar mi tío conmigo pero me dejé. Lo único que me importaba era que no le fuera a contar nada a mi madre. El sexo con mi tío no me asustaba, pues yo ya no era virgen pues a mis 15 años tuve un profesor de mi colegio de novio secreto y fui su chica a escondidas durante casi un año. Mi tío siguió acariciándome y poco a poco me quitó la ropa. Lo último que me quitó fue el brasier y el panty. Me besaba en el cuello y me decía morbosidades que no me acuerdo de todas pero recuerdo cosas como que yo era una linda niña, que tenía piel de ángel, que mis tetas eran de princesa, que mi trasero era de melocotón y no recuerdo que más. Cuando me tenía desnuda me siguió besando y me acaricio la vagina. De repente me agarró por las piernas y me tiró sobre la cama y con brusquedad me abrió las piernas para mirar mi vagina. Cuando se dio cuenta que yo no era virgen se enfureció. “Aaahhhh, con que esta niña ya no es virgen… dime quien te desvirgó”. Yo asustada un poco no le quise decir pero me dio un par de palmadas en mis nalgas muy fuertemente que me dolieron mucho. “Confiesa quien te desvirgó”. “No tío nooo”, le decía yo pero me empezó a gritar mas fuerte. Me agarró por el cabello y me gritó en el oído: “Dime cuantos te han comido”, y me estrujaba fuerte. “uno, uno”, le dije asustada. “Solo uno?”, dijo. “Sí, uno”, le dije asustada y casi llorando. “Dime quien fue”, dijo. “No tío nooo”, pero él insistía y me agarraba del cabello y me sacudía. “Confiesa o le digo a tu madre que te volviste puta”, gritó. Mi tío me dio un par de cachetadas en mi cara y me dejó tendida en la cama desnuda y sollozando. Salió d la habitación. Creí que iba a llamara mi madre pero regresó con una cámara de fotografía y sin que me diera tiempo me tomó una foto, que nunca vi. Me volvió a agarrar del cabello y me gritó “Confiesa quien te desvirgó o le digo a tu madre que te volviste puta, confiesa”. Asustada le dije: “Mi profesor de Historia”. “Cuando?”. “El año pasado”, le dije. “Cuantas veces estuviste con él”, preguntó. “Casi todo el año, desde abril hasta el final”, le dije. Noté que mi tío se calmó y me abrazó. “Dime mi niña, y te gustaba hacerlo?”, preguntó. “Sí”, le dije sin mirarlo. Mi tío me volvió a acariciar por todas partes, todo mi cuerpo, yo me dejaba. En realidad me gustaba que me acariciara. “Este año no seguiste con él?”, preguntó. “No, se fue del colegio”, le dije. “Y te gustaría tener otro noviecito?”, preguntó. “Sí me gustaría”, le dije en sus brazos y mientras me acariciaba toda. “Mi niña vas a ser buena niña, te vas a portar bien y te conseguiré un noviecito que te consienta y te cuide”. Yo pensaba que a mis 16 años ya era demasiado erótico estar en la cama de mi tío desnuda en sus brazos y a punto de ser follada por él. No sé en que momento pero se abrió el pantalón y agarrando una de mis manos me hizo que se lo acariciara, que se lo masturbara. Lo tenía erecto y al mirárselo me excité. Solo había visto el pene de mi profesor y ahora el de mi tío. Lo seguí masturbando hasta que me preguntó si sabía mamar. Le dije que sí y sin decir nada del cabello me empujó a que se lo mamara. Se lo mamé como se lo mamaba a mi profesor y a mi tío le gustó pero dijo que lo mamaba solo hasta la mitad y que debería hacerlo mejor, mas a fondo. Traté de hacerlo pero casi vomito y mi tío muy comprensivo me dijo que poco a poco aprendería a mamar bien. Luego de habérselo mamado varios minutos me hizo acostar boca abajo y me inspeccionó el ano. “Te desvirgó el culo?”, preguntó. “No, no”, le respondí y él notó que mi ano estaba intacto. Me quedé acostada boca abajo mientras él se desnudó pero yo no lo miré. De pronto sentí que se montó encima de mi y se restregó sobre mi. Sentí su pecho velludo, sus piernas fuertes, su pelvis pesada y su pene erecto restregando mis nalgas. Me agarró por el cabello y me hizo voltear hacia arriba. Vi su erección y su pene apuntando a mi vagina. “Tío, no quiero quedar preñada”, le dije. “Tienes razón, espera”, dijo y sacó de su mesita de noche un condón y se lo puso rapidamente. Vi como se lo ponía, igual a como se lo ponía mi profesor. Me agarró de las piernas y se las colocó en los hombros. Me escupió la vagina para lubricar un poco y empezó a empujar. Yo gemí sin parar desde ese momento. Cuando su pene entró en mi vagina gemí mas y mas. A mi tío le gustaba penetrarme y oirme gemir. Yo me dejé hacer como quiso. Mi tío empujaba y empujaba. A mi me gustaba como me lo hacía y con los ojos cerrados imaginaba que era mi profesor. Pensé en lo que podría decir mi madre si se enteraba que su hermano me estaba follando. Pensé en la reacción de mi padre si se enteraba que yo había sido follada por dos hombres que me doblaban la edad. Mi tío follaba y follaba y yo no paraba de gemir, hasta el punto en que logré un orgasmo que mi tío no se dio por enterado. De repente gimió y dejó de moverse poco a poco. Había eyaculado. Su acto incestuoso había terminado. Bajó mis piernas de sus hombros y me dejó tirada en la cama. Me volteé hacia la pared para no mirarlo. Me sentí culpable por haberme dejado follar de mi propio tío. Mi tío salió de la habitación y me bajé de la cama para vestirme. No encontré mi ropa. Mi tío se la había llevado. Traté de salir de la habitación y la había cerrado por fuera. Me dejó encerrada. No grité. Pensé que podría estar tramando mi tío. Me toqué la vagina y la sentí dilatada por la follada de mi tio que tenia pene mas o menos grueso, como el de mi profesor. Me senté a esperar en la cama. Mi tío abrió la puerta y me tiró casi en la cara un liguero blanco y unas medias de nylon blancas. “Ponte esto”, dijo. Lo miré sorprendida. “Ponte esa ropa”, dijo casi gritando esta vez. Me puse el liguero y las medias. Mi tío me volvió a tomar otra foto sin que me diera cuenta. Salió de la habitación y la cerró otra vez con llave. Me miré en el espejo. Me sentí vestida de prostituta pero confieso que me excité. Entró de nuevo mi tío y me preguntó: “Te gusta el sexo?”. Le dije que si sin mirarlo a la cara. Me agarró la cara y me obligó a mirarlo y repitió la pregunta. Yo le repetí que sí. Me insistió en saber cuantos hombres habían tenido sexo conmigo y le repetí varias veces que solo con mi profesor. “Yo te voy a conseguir noviecito, mi querida niña”, dijo. Sin soltar mi cara me dijo: “Tu no le vas a decir nada a tus padres y yo te consigo noviecito”. Lo miré y no le dije nada. Alguien timbró en la puerta del apartamento. Mi tío salió y cerró la puerta con llave otra vez. Unos minutos después entró y me dijo: “Llegó tu noviecito”. Tomó un par de condones de su mesa de noche y me los hizo agarrar en la mano. Me agarró del cabello y me llevó hacia la sala. Yo estaba sorprendida y no era capaz de decir nada. Al llegar a la sala vi a un hombre de unos 40 años sentado esperando mi salida. Al verme sonrió y se levantó del sillón. No recuerdo su nombre cuando me saludó y me dio un beso en la mejilla. Mi tío nos llevó a una habitación junto a la suya y cerró la puerta y le echo llave por fuera. Quedé con aquel hombre y reaccioné a mi situación. Pensé que no tenía salida a mi situación. Me dejé acariciar por aquel hombre y sin quitarme las medias ni el liguero me hizo arrodillarme ante el para que se lo mamara agarrándome del cabello y diciéndome: “Vamos puta mámalo”. Sacó su pene del pantalón que ya estaba erecto y se lo chupé. Me excitó chupar ese pene saliendo del pantalón. Algo dentro de mí me hacía disfrutar esa vivencia erótica. Solo me asustaba pensar que mis padres se pudieran enterar de todo y me echaran de la casa. Se lo mamé a ese hombre con los ojos cerrados. Cuando el me retiró con brusquedad los abrí y vi que ya estaban sus pantalones abajo y sus pantaloncillos y colgaban sus huevos bastante, mucho mas que mi profesor y mi tío. Ese hombre tenía el pene no tan grueso pero era mas larguito que los otros. Ver distintos penes y tocarlos me gustaba. Ya eran tres penes en mi corta vida de 16 años recién cumplidos y solo dos en una misma tarde. El hombre me hizo acostar y se colocó uno de los condones que llevé en mis manos. Me penetró y gemí de principio a fin pero no me excité tanto como con mi tío, hasta que el hombre eyaculó y se desmontó de mí. Me quedé tendida en la cama y me acosté boca abajo para no mirarlo. Me volví a sentir prostituta, aunque en el fondo me gustaba la experiencia erótica. El hombre se vistió y salió de la habitación. Mi tío entró y me entregó mi ropa. Me quité las medias y el liguero y me vestí. Mi tío me acompañó hasta mi casa, me llevó en su auto y le pedí que no le fuera a contar nada a mis padres. Me regaló dinero para mis gastos del colegio de los siguientes días. Me sentí aun mas prostituta pero le acepté el dinero. Llegué a mi casa y me duché y luego me puse a hacer mis tareas del colegio con una amiguita que llegó.

Viviana

vivishot@hotmail.com

FIN

Se puede publicar mi nombre real y mi correo. Gracias y un beso. Viviana.

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4 comentarios en “Esclava o prostituta?

  1. Excelente tu relato, y después que siguió. Me gustaría saber si podemos escribirnos por correo

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