Carlita, mi sobrina

Hola amigos lectores les voy a narrar una historia que sucedió hace un par de años. Mi nombre es Juan tengo 27 años, estoy casado desde hace 4 años.

Todo comenzó cuando una hermana de mi esposa nos visito recién nos habíamos casado, a la casa llegaron mi cuñada su marido y sus dos hijas, la mayor tenia en ese entonces 13 años y la otra como 9.

Yo ya conocía a todos y a mis nuevas sobrinitas; pero tanto mi esposa y yo nos percatamos que Carla (mi sobrina de 13 años) estaba muy desarrollada, le había llegado la pubertad, estaba mucho mas alta, sus senos ya eran redondos y las caderas se le empezaban a anchar.

Después de 4 años ya veía a toda la familia de mi esposa como mía también. Pero un día mi cuñada y sus hijas nos visitaron nuevamente. Para entonces Carla ya era toda una mujer, su cara era preciosa, sus tetas eran muy grandes, su pequeña cintura y sus bien paradas nalgotas eran evidentes del ejercicio que hacia, además de sus bien torneadas piernas.

Recuerdo que los días que se quedaron en nuestra casa, Carla siempre usaba un escotazo de miedo, parecía que se le saldría una de sus niñotas, unos jeans súper ajustados realzando sus nalgas, en las mañanas traía un pans también ajustado que dejaba marcarse el encaje de sus calzones, mmmmmm, era una delicia.

Pero lo verdaderamente interesante comenzó un fin de semana, en el que nos invitaron a una boda de unos amigos cercanos, yo debía ir a trabajar pero llegaría a casa a tiempo para bañarme e irnos; pero todos conocemos el trafico en la ciudad de México, así que me retrase mas de una hora, al llegar les dije que mejor se adelantaran a la misa y yo las alcanzaba en el salón, pero había otro problema Carla aun no se bañaba, ellas también se atrasaron, aun así me dijeron que si se iban a adelantar y que Carla y yo las alcanzáramos en mi coche.

Mi esposa, mi cuñada y pequeña sobrina se fueron; Carla me dijo: -solo voy por mi toalla y me baño rápido tío.-

Al verla entrar al baño, me dirigí a mi cuarto por mi ropa, pero antes de entrar me di cuenta que la puerta del baño no estaba completamente cerrada, creí que ella la cerraria luego. Me quede mirando un rato y la puerta seguía ligeramente abierta solo uno o dos centímetros, aun no escuchaba el sonido de la regadera, el libido y morbosismo me inundaron mi mente y cuerpo y poco a poco me fui acercando al baño.

Al asomarme alcance a ver su silueta, apenas se estaba desvistiendo, ya estaba solo con brasiere y desabotonando sus jeans, giro un poco y quedo de perfil hacia donde yo estaba, y sus enormes chichis se veían tan lindas tan redondas, su brasiere blanco de encaje era muy sexy, al irse quitando su pantalón, se inclino un poco y me dejo ver sus panties rosas de encaje, con esas nalgas tan perfectas, sus increíbles piernas quedaron al descubierto.

Mi pene ya estaba reaccionando a lo que mis ojos veían, creí que primero se quitaría el brasiere pero no fue así, quedando casi de frente hacia mi, empezó a bajarse el calzón, y mi corazón latía muy rápido, así de rápido termino de levantarse mi verga al ver los pelitos de su hermosa concha, era claro que se los recortaba dejando solo una hilera de pelitos en el centro, dejando a la vista su deliciosa puchita, pero para mi sorpresa no termino de quitarse sus panties, los dejo en sus rodillas, no sabia por que hasta que dio un paso atrás y se sentó en la taza, y empezó a soltar su chorro amarillo, mientras sin darme cuenta mi mano ya estaba dentro de mi bóxer acariciando mi pitote, no soy muy aficionado a la lluvia dorada, pero espiar a mi sobrina echar su orina me calentó muchísimo, al terminar de mear, tomo un pedazo de papel, se limpio su pucha, se levanto y giro para jalar la manija, justo ahí fue cuando pude ver sus hermosas nalgas, solo de acordarme mi pene se para de nuevo, se alcanzaban a ver unos cuantos pelitos y también algo su delicioso y apretado culito, dejo se cayera su calzón cuando empieza a desabrocharse su brasiere, quedando de espaldas hacia mi, se lo quito por completo pero cuando se metía a la regadera volteo y por fin vi aquellos monumentos tan perfectos tan grandes tan jugosos, mmmmm, sus pezones eran grandes color café claro.

En ese momento ya me había desabrochado el pantalón y sacado mi miembro para masturbarme.

Ella se metió a bañar y mientras enjabonaba sus curvas perfectas yo me pajeaba observando a mi querida sobrina tocar su cuerpo. Jamás olvidare a sus tetotas enjabonadas la forma en que se inclinaba y me dejaba ver su precioso culo, sus nalgas y por supuesto ver el jabón en su conchita me volvía loco.

Al estarse enjuagando yo seguía pajeandome, ella se veía tan sensual tan tierna y lo mejor es que ella no sabia que yo la observaba, cuando vi. que ya iba a salir de la regadera creí que me vería y me fui a mi cuarto sin poder venirme, pasaron unos minutos y me verga seguía bien parada.

Luego escuche la voz de Carla: – ya termine tío!-

Espere unos minutos y le dije, que fuera a revisar lo que nos llevaríamos y lo echara al auto; en cuanto lo hizo me deslice a su cuarto y robe sus braguitas, las tome y en seguida me dirigí al baño , en cuanto llegue me acerque su calzonzote a mi nariz  y aspire profundamente, era un olor algo amargo supongo de su culito pero con un toque de flores, mmmmmm, delicioso, decidí bañarme y recordando esas imágenes de mi sobrina encuerada y con sus panties en mi mano termine de masturbarme y me vine pensando en que eyaculaba en su apretado culito.

Fin

4 Responses to “Carlita, mi sobrina”

  1. rubi dice:

    megustaria que cuentas las otras partes rubiesmeralda-2000@hotmail.com es mi correo espero me escribas y me mandes algo de ty

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